—No me lo creo —soltó Angel tomando su soda dietética—, ¿realmente la agente hizo eso? Lamento mucho haberme perdido el segmento de hoy, ya sabes, visitas inesperadas —rió al decirlo.
Alastor resoplo restándole importancia.
—¿Qué piensas? ¿Sabrán de mí? —dijo ya más tranquilo luego de todo el barullo que había habido antes.
Aún en ese momento se sorprendía de que literalmente, hubiera sido cazado y encima, se sentía cada vez más molesto consigo mismo por haber dejado ir al tipo. Que no volviera su auto no le aseguraba que iba a morir en aquel pantano, por lo que su suerte ya estaba echada.
—Probablemente, ¿quieres que investigue por ti? —preguntó mirándolo de reojo.
—¿Puedes hacer algo como eso? —inquirio moviendo su taza de café, curioso por la propuesta—, me quitaría cierta inquietud —admitio pues aunque la situación no parecía tan grave y en realidad no estaba preocupado, saber le serviría para prepararse para lo peor.
—Por ti, lo que quieras bebé —rió tras guiñarle el ojo.
Alastor por su parte, seguía bastante pensativo por lo que ni se inmuto por el coqueteo del chico.
—Siento... que es una gran coincidencia —comentó mirando su café. Ahora más seguro que dudoso de su idea.
Anthony sonrió abiertamente sin perder ningún detalle del rostro inexpresivo de Alastor. Le sorprendía que inclusive en esa situación, pudiera mantener aquella sonrisa.
—Tu lo has dicho, una terrible coincidencia —apuntó poniéndose de pie tras haber terminado su soda—, pero no creo que debas preocuparte en todo caso.
Alastor río ante las palabras del chico, poniéndose de pie de igual manera. Y al hacerlo, pudo notar con más detenimiento, la altura y rasgos del chico.
—Suenas muy... como decirlo, ¡oh, si! Optimista —rió para sí mismo mirando la penetrante mirada bicolor del chico, sintiendo de alguna manera, ansioso—, creo que nunca te lo pregunte, ¿los ojos de quien los heredaste? —aunque lo pregunto por mera curiosidad, se sorprendió que de un momento a otro, quisiera saber más sobre ese chico, así como este sabía sobre él.
Angel ante la pregunta ladeó levemente la cabeza tras cruzarse de brazos. No negaría que disfrutaba de ver a Alastor interesado en él, pero le seguía pareciendo gracioso.
Muy dentro de él, se preguntó si había logrado para ese punto, dejar su huella en el corazón y mente de Alastor.
—Mi madre tenía los ojos azules —comentó tapando su ojo derecho—, mi padre los tiene miel —dijo para tapar su ojo izquierdo—, soy una extraña mezcla de ambos. Lo peor de cada uno.
—Tu madre tenia lindos ojos —murmuro saliendo de la cocina bajo la atenta mirada de Angel, quien ni lento ni perezoso lo siguió por los pasillos de la casa.
—¿Familia? —preguntó el chico sin dejar de ver la nuca de Alastor.
—Nadie importante que resaltar —dijo sin más deteniéndose frente a la puerta de su cuarto.
—¿Podras considerarme alguna vez parte de ella? —inquirio poniendo ambas manos a los costados de Alastor, quien se había recargado en la puerta de su cuarto sonreía con altanería.
—¿Por qué habría de ser así? —inquirio divertido sosteniendole la mirada al hombre que le ganaba por casi veinte centímetros—, no le veo valor en ello.
—Da la casualidad, que yo si —comento inclinándose hasta que ambos estuvieron a la misma altura—, nunca te dejaría solo.
Alastor recorrió el rostro del chico por unos segundos, sintiendo de pronto su corazón latir.
¿Qué es esto?
—Y creo que es precisamente por ese motivo que ambos estamos hasta el cuello de problemas, darling —musito para guiñarle el ojo—, no quieres ese nivel de relación conmigo, creeme.
Angel sonrio coquetamente, acercándose peligrosamente a los labios de Alastor
—¿Y si eso es lo que deseo?
—Angel —advirtió este cuando sintió la respiración del chico demasiado cerca, pero sin moverse un solo centímetro.
—Sabes como me llamo —dijo para inmediatamente besarlo.
Alastor apenas sentirlo puso ambas manos en su pecho y trato de empujarlo, pero las manos de Angel en sus muñecas rápidamente lo inmovilizaron contra la puerta.
Sin siquiera poder moverse debido a la presión en sus muñecas, sintió la lengua de Angel recorrer su labio inferior, jadeo sorprendido, pero eso solo ocasiono que la lengua de este se metiera en su boca, haciendo que un gran escalofrío le recorriera de pies a cabeza.
Y mientras el beso se profundizaba, Alastor sin saber porque, dejo de hacer fuerza, ocasionando que Angel le soltará.
En ese punto, Alastor mando a la mierda la cordura al darse cuenta que la sensación que sentía con Angel nunca la había experimentado antes ni siquiera cuando asesinaba a alguien, por lo que cuando este le levantó y lo hizo enredar la piernas alrededor de su cintura para por fin entrar a su cuarto, ni siquiera opuso resistencia y dejó que la puerta se cerrará a sus espaldas.
Dejando únicamente aquellas cuatro paredes como las testigos de aquel acontecimiento.
