Campo fértil.

.

Poppy había terminado de empacar, con ayuda de una aplicación solicito un taxi, y con algo de dificultad tomo las dos mochilas y la bolsa que recupero de la basura.

-Espero que no te moleste, pero necesitaba más espacio, creo que fue un milagro que hicieras entrar tanta ropa en dos mochilas. – trato de decir lo menos nerviosa, pero es bastante claro que la situación era incomoda.

-Pues, con un buen orden y planificando, todo siempre entra… de acuerdo a un plan. – contesto sin animo.

-Sí, supongo, yo solo metí las cosas… no soy tan buena teniendo esas precauciones de ordenar la ropa y… - Poppy se sentía cada vez más incómoda, algo apena comento. – Ya pedí un taxi, tardara como una hora en llegar, es por la distancia… -

-Puedes esperarlo en la… -

-¡No! – casi grito Poppy, quería acabar con la agonía de seguir ahí. – Yo, quiero esperarlo afuera, afuera está tranquilo y hay aire y sol y… -

-Entiendo… - comento Ramón, suponiendo con certeza que su presencia le era incomoda. – No te molestare, si quieres estar afuera o, esperarlo en la playa, hay más de todo lo que buscas ahí y… –

-Sí, digo, no, es que… no es que no quiera estar aquí, es solo que afuera, se puede respirar mejor y veré el auto cuando llegue, no es por… no es que no quiere estar con… me entiendes ¿no? –

-Creo que si…- menciono algo lastimado.

-Bueno, es hora de irme. – Poppy levanto sus cosas del piso y abrió la puerta dispuesta a salir, pero se detuvo, su cuerpo no se movía, era como si estuviera esperando algo que no iba a pasar y se negara a irse sin escuchar aquellas palabras que deseaba oír.

-Vete de una vez si lo vas a hacer, o si no, cierra la puerta, que se van a meter las moscas. – fue lo único que se le ocurrió decir a Ramón en aquel suspenso que lo estaba matando, no entendía lo que ocurría y no tenía fuerzas para intentar comprender, solo quería que terminara el agobio de no saber qué iba a pasar.

Poppy soltó un par de carcajadas, volteo lentamente mirándolo con todo el amor que podía expresarle sus ojos y con voz calma le dijo.

-Si quieres que me quede, solo pídemelo. -

Ramón sintió el peso de sus palabras destruir hasta la ultimas de sus barreras, unas lágrimas gruesas rodaban por sus mejillas, no era tristeza, eran de emoción, por primera vez veía la respuesta afirmativa brillar en el rostro de alguien sin que esta la hubiera pronunciado.

-Quédate. – le rogo. – Poppy, quédate, no te vayas, quédate conmigo. –

La joven cerró la puerta, corrió tirando las mochilas y arrojándose a sus brazos, lo que sucedió después para ambos era un caso extraño de tele trasportación, los dos recordaban haberse beso amorosamente en la sala, pero cuando estuvieron consientes ya estaban sobre la cama, en la habitación, Ramón arriba de ella, penetrándola y ella gozando todo aquello. Al parecer lo hicieron con prisa, porque no se quitaron ninguna prenda, apenas las apartaron lo suficiente para iniciar la copula, ninguno de los dos sabía cómo llegaron a eso, pero era mejor disfrutarlo que cuestionarse.

-Bella, hermosa, exquisita… - comenzó a susurrar Ramón, que por primera vez vivía en conciencia su verborrea excitada.

-Gracias. – le respondió dudando un poco en si responderle algo o dejarlo seguir con el monologo de halagos.

-Tierna, eres tan… irresistible, me calientas más que sol de mediodía, eres tan… magnifica, encantadora… haces que me enamore más de ti cada segundo. –

-Eh… ¿gracias? Tú también… em, tú sabes, me causas lo mismo, eres muy guapo. – No es que no supiera halagar, solo que en ese momento le era difícil pensar en algo.

-Grandiosa, una musa, una estrella… - Ramón hablaba de manera entrecortado entre gemidos.

-Y tú eres tan… - Poppy guardo silencio tratando de pensar un halago digno para él. – tan… inteligente. – finalmente concluyo.

Ramón se detuvo un momento y se separó lo suficiente para verla a la cara.

-¿Inteligente? –

-¡Si! Tú sabes, listo y…ordenado, además sabes cocinar bien. –

-¿Y eso que tiene que ver con lo que hacemos ahora? –

-Pensé que … no lo sé, esperabas que yo… -

-No tienes que hablar si no quieres, ni siquiera yo sé porque hablo, normalmente no lo hago, es mi primera vez teniendo una charla mientras, tú sabes… -

-Para mí es la segunda… - comento entre risas.

-No estoy esperando una respuesta, está bien si no sabes que decir. –

-Claro que sé que decir, solo que no me das tiempo de pensar. – se quejó haciendo pucheros.

-Aja, si… mira, has y di lo que quieras, ¿si? Solo sigamos con esto. – comento comenzándose a moverse. – ah, Poppy… si, eres deliciosa. – exclamo abrazándola de nuevo y susurrando aquello a su oído.

Poppy se estaba derritiendo bajo él, su respiración haciéndole cosquillas en el cuello, sus fuertes brazos aferrándose a ella, sus caderas que impactaban contra las suyas, esa danza tan precisa donde ambos se declaraban su afecto, tratando de no separarse, de estar más unidos, casi volviéndose uno, el calor que brotaba por dentro la ayudo a escupir la primera palabra que le vino a la mente.

-¡BOMBONSITO! -

Ramón de nuevo se detuvo.

-¡¿Cómo me dijiste?! – aquella pregunta tenia cierto tono de ofendido que preocupo a Poppy.

-¿Amorcito? Si, quise decir amorcito. – dijo bastante avergonzada.

-Ok, chocolatito, sigamos con eso. – le respondió con tono burlón.

-¿Chocolatito? ¿Es enserio? Bueno, terroncito, no te detengas. –

-¿Es acaso un concurso de quien dice el halago más estúpido? –

-Me parece un reto divertido, hagámoslo, puchurrumi. –

-Bien, mi calabacita enmelada. –

-Claro, osito lindo. –

Los absurdos sobrenombres siguieron un rato, algunas reglas salieron al momento.

-Yo ya te había dicho pastelito, no se vale repetir. – la reprendió Ramón, auto proclamándose ganador del absurdo reto.

-Entonces, retiro lo dicho y te digo… "vamos mi semental" –

-Esa no ese no es un sobrenombre, es una frase. –

-Pues con frases también se puede, tú dijiste ya algunas. –

-Pero eso fue antes de empezar esto, está bien, tramposa, sigamos el juego, "mi máquina del amor" –

-¡Que ridículo! –

-¿No te sale otro? – pregunto alzando la ceja, retándola a que abriera la boca.

-Aun no ganas, cariño, tengo muchas cosas tontas que decir. –

La pelea se extendía entre carcajadas provocadas por las frases que ambos mencionaban, Ramón jamás se había reído tanto en toda su vida, mucho menos a la hora de tener sexo, en un determinado momento, Poppy se quedó muda, no sabía nada más que decir, al notarlo, el joven comenzó a presionarla con la simple intensión de que eso la hiciera desistir.

-Vamos, di algo, lo que sea, ¿ya se te acabaron las palabras? Dijiste que tenías más de donde habían salido todas esas estupideces. – Ramón estaba hablando mientras veía como el rostro de Poppy se llenaba de placer, parte de que no tuviera nada más que decir era que estaba próxima a tener un orgasmo. – escúpelo, si no es tan bueno como lo que dije, yo gano. – le advirtió, sin parar de sus lascivos movimientos.

Poppy había dejando de pensar momentos atrás, solo podía sentir entrar y salir a su miembro repetidas veces, todo su ser estaba concentrado en aquellas terminaciones nerviosas estimuladas hasta la cúspide del deleite, pero no quería perder, no supo porque, pero en ese momento recordó un concierto al que había ido con sus amigas años atrás, y escucho a una chica gritar algo que se le hizo muy estúpido, cuando sintió que no podía más retener un gemido atorado en la garganta, abrió la boca y grito.

-¡HAZME UN HIJO! – Tan pronto como lo dejo salir se tapó la boca con ambas manos, incluso más sorprendida que el propio Ramón quien la miraba con los ojos bien abiertos. –Yo… lo siento, no era mi intención, en verdad, no lo pensé. –

-Shhh… - la callo posando un dedo sobre su boca, le sonrió con ternura y con mucho cariño le contesto. – Te lo daré todo lo que me pidas. –

Poppy se limpió un par de lágrimas y sonriendo le dijo.

-Hazlo… dámelo, hazme un hijo. – estaba sonrojada, lo había dicho por la excitación del momento, aunque eran palabras con peso por lo sucedido entre ambos, su nueva relación apenas se había establecido y ni siquiera sabía cuál era el estatus de la misma.

-Si… Poppy, lo que quieras. – le dijo embelesado.

-Ramón… hazlo. – decía mientras abriendo más su compas, dejándole el paso libre. – dame un hijo. –

-¿Solo uno? ¿Por qué no dos? – comento para luego ambos reír con melancolía, habían pasado de solo divertiré a tener un fin específico, ambos lo deseaban, las palabras acompañadas de gemidos alentaron la llegada de una nueva oportunidad de engendrar vida.

-Que tengan tus ojos. – rogo Poppy.

-No, los míos no, los tuyos. – la corrigió Ramón.

-Tú color de cabello. – decía mientras tiraba de sus mechones.

-El tuyo es más dulce. –

-Y tú voz… por favor, que tengan tú voz. – aquello era pedido con tanta vehemencia que Ramón no la contradijo.

-Tu alegría… quiero que sean tan alegres y optimistas como tú. –

Finalmente las pasiones le ganaron a la mente y terminaron por acallar la plática, ahora eran gritos y gemidos desmedidos, que juntos bien podrían romper las ventanas por su intensidad, Poppy enredo sus piernas en su cadera, clamando porque llegara el ansioso final, llegaron al clímax juntos, bendito néctar blanco que rebosaba en su interior, la hizo sentir fértil, completa, segura, juraría que sentía florecer nueva vida en su vientre, como los campos que son bañados por la lluvia tras la sequía, brotando botones de flores y hojas casi al instante sobre la tierra seca. Pero seguramente era su imaginación, no podía pasar tan pronto, había que pisar el suelo y bajar de las nubes, aunque era tan agradable imaginar que las cosas podían pasar con solo desearlas, Ramón se quedó un momento ahí, adentro, para finalmente sacar su miembro bañado en semen y hablo jadeando.

-Poppy, es demasiado pronto. –

-Lo sé. –

-Es mejor tomar las cosas con calma, disfrutemos de esto… acabamos de comenzar y… cuando llevemos, no sé, alguno par de meses saliendo, podemos casarnos y después… - hubo un silencio, Ramón estaba en shock, ¿Qué acababa de decir? de nuevo cometiendo el mismo error, imponiendo sus ideales, sabiendo que no era el deseo de Poppy. – Lo siento, no es lo que quise decir… -

-¿No era tu intención proponerme matrimonio? –

-No… bueno, sí, pero no ahora, ok, no, quiero decir, ya lo habías mencionado, no está en tus planes, y lo respeto, solo fue una estupidez que me cruzo por la cabeza, ya sabes, no necesitamos casarnos… podríamos solo olvidar que lo mencione y seguir… -

-Pues ahora, me parece una maravillosa idea. –

-¿Qué cosa? –

-Casarnos. –

-¿Perdón? – dijo algo desubicado. - ¿Qué quieres decir? –

-Que si esta fuera una propuesta de matrimonio, mi respuesta seria "Si". –

-¡¿En serio?! – pregunto entusiasmado.

-Sí, pero gracias a Dios esto no es una propuesta, porque sería muy sosa. –

-¿Qué? –

-Sí, una propuesta debe de ser increíble, inolvidable, sobre salir sobre las demás propuestas. –

-Pero si tú ni querías casarte, hace un par de días dijiste… ¿Cómo es que ahora tienes expectativas de lo que tiene que ser una propuesta? – se quejó.

-No lo sé. – dijo alzando los hombros. – Pero, ahora me puedo imaginar, no, no solo eso, deseo casarme y tener una boda… contigo, no me veo de otra forma a tú lado, antes me sonaba tonto, pero ahora, es la idea más maravillosa. –

Ramón estaba demasiado sorprendido para decir algo, ni siquiera tenía un anillo que ofrecer, ni conocía la medida de su dedo para ir como un loco corriendo a la primera joyería que encontrara.

-Pero eso es lo bueno de que esto no sea una propuesta. – siguió hablando Poppy. – Porque no es nada especial y como has dicho, es demasiado pronto, hay que divertirnos, tú sabes, relajarnos. –

-Si, si, eso suena bien. – Claro que eso encajaba más con la posibilidad de planear toda su vida juntos con mayor tiempo, las malas costumbres después de todo no se iban tan pronto. – Hay que esperar. –

-Y claro, como ya sabes cuál será mi respuesta, tiene que ser una increíble declaración, algo con globos, confeti y mucha brillantina. –

-¡¿Qué?! –

-Tiene que ser perfecta o te diré que no hasta que lo sea. –

-¡¿Me vas a hacer rogarte?! – se quejó muy indignado.

-No, solo… sabes que, si, si no lo haces bien tendrás que rogarme. –

-¡Poppy! –

-Vamos, mi "si" lo seguirás teniendo, no temas, sabes que mi amor te espera. –

Eso lo hizo sonreír de inmediato, se besaron de nuevo, volvieron a acariciarse, cuando Poppy sintió el enorme amigo entre sus piernas poniéndose duro de nuevo, solo exclamo con tono burlón.

-¡Ramón! ¿Otra vez? –

-¿No quieres? Porque si no quieres, yo puedo… -

Poppy se aferró a él y con voz seductora le susurro.

-Claro que quiero. –

Estaban a punto de iniciar de nuevo, cuando la puerta del cuarto se abrió, entrando Nube quien muy burlón y entre risas decía.

-Escuchaste, venia por la calle y oí todo un espectáculo, alguien de verdad lo está gozando en algún lado… -

Poppy y Ramón veían con los ojos muy abiertos a Nube y este de igual manera se quedó mudo al notar lo que estaban haciendo.

-Yo… lo siento, creo que mejor me voy, esperen… ¿están haciendo lo que creo que están haciendo? – pregunto volviendo a mirar la escena.

-¡NUBE! – gritaron los dos.

-Sí, eso mismo creí. –

Nube se fue a la planta de abajo y cuando vio bajar a su hermano no se resistió a preguntar con una sonrisa boba.

-¿Terminaron? –

-Cállate, simplemente no digas nada. –

-No tengo nada que decir, salvo que optaste por despertar a la bella durmiente con algo más intenso que un beso. – dijo alzando repetidamente las cejas.

-Maldito pervertido, ¡ya estaba despierta! ¿Crees que esas cosas alado de la puerta están ahí porque sí? – dijo apuntando hacia las dos mochilas y la bolsa.

-Ahora que lo mencionas ¿Qué hay con eso? –

-Bien, ya estoy lista y creo que mi taxi llegara pronto. – menciono Poppy bajando feliz las escaleras y tomando sus cosas.

-No me digas que ella se… -

-¿Se va a ir? Sí, eso hará, su padre llegara en un mes y ella definitivamente tiene que limpiar ese desastre de casa. –

-No estaba tan sucia, solo esta desordenada. – aseguro la chica.

-Pero, ella… es que, apenas está bien y… - lo siguiente se lo susurro a su hermano. – No haz arreglado las cosas con ella ¿cierto? No puedes dejarla ir. –

-Descuida, Nube, estamos en contacto. – menciono Poppy alzando su celular. – y no pienso dejar solo por mucho tiempo a mi novio. –

Ramón se sintió inmensamente feliz al escucharla decir eso.

-Y yo no creo poder pasar mucho tiempo lejos de mi novia. –

-Oh, mi taxi llego. – exclamo despidiéndose de Ramón con un rápido beso y de Nube con un abrazo. – los llamare cuando llegue a casa, nos vemos. –

La puerta se cerró y Nube algo preocupado le dijo a su hermano.

-¿En verdad crees que este bien? –

-Nube, ella está bien, créeme, es demasiado positiva y cuando algo así de malo le pasa, siempre se levanta como puede y sigue siendo feliz. –

-¿Y tú estás bien? –

-Me tomara algo de tiempo, pero lo estoy, y ahora que entre nosotros todo se arregló, me recuperare más rápido. –

-Mi hermanito tiene novia, que emoción, hay que hacer una fiesta para celebrarlo. –

-No, Nube, fiestas no, no por ahora, espera para eso. –

-Está bien, pero cuando me des luz verde vamos a hacer una mega fiesta, será aún mejor que la última. -

Ramón tendría que aguantar las charlas de su hermano por toda la noche.