"Todos estamos bien Olga, tu hermana sigue estudiando en Alcalá y yo estoy trabajando por primera ves en mi vida desde mi casa...claro que no...llevo un mes sin tocar nada de alcohol...no se porque tienes ese presentimiento todo está bien por acá...y del alcohol es cierto, pregúntale a tu papá."

Miriam seguía platicando con Olga muy tranquilamente por el teléfono, con su mirada puesta en la ventana de la cocina. Cuando de pronto, el auto de Bob llegó con velocidad subiéndose violentamente a la banqueta de la casa.

"¡¡Oh no puede ser, Bob!! ¡Después te marco Olga adiós!"

Después de colgar el teléfono, Miriam correo hacia la puerta de la casa tropezándose con el tapete y cayendo de rodillas enfrente de la puerta. Al segundo, Bob abrió la puerta con fuerza sosteniendo a Helga del pelo.

"AQUÍ TIENES A TU HIJA! ¡UNA DECEPCIÓN TOTAL IGUAL QUE OLGA!"

Exclamó Bob con su voz fuerte aventando a Helga contra el suelo enfrente de su madre.

"Helga!" Exclamó Miriam hincándose a lado de su hija intentando en ver su rostro.

"Que le hiciste Bob!?"

"NO LE HICE NADA! ¡MEJOR PREGÚNTALE TÚ A ELLA QUE HIZO EN ALCALÁ QUE LA EMBARAZARON!!"

"Embarazada?" Se preguntó Miriam con su mirada en asombro.

Desde el suelo Helga levantó su mirada firme para ver a Bob.

"Ya te dije...no estoy embarazada!"

"TE HICIERON UN EXAMEN DE ORINA HACE UNOS DÍAS Y ESTÁS EMBARAZADA!" le volvió a decir Bob.

Helga se levantó del suelo con su pelo enredado por la manera que Bob la había agarrado.

"Yo no estoy embarazada! ¿No sé de dónde sacaste esa conclusión Bob?!" Preguntó Helga con lágrimas en sus ojos.

"LA CONSULAR DE ALCALÁ ME ENVIÓ EL REPORTE DEL DOCTOR. TE HICIERON UN EXAMEN DE ORINA EN LA MAÑANA QUE PEDISTE TU TRANSLADO EN ALCALÁ!!"

"Debe de haber un error yo nunca acepte en tomar un examen de embarazo, solamente iba a ser un examen para detectar drogas en mi sistema, por el que salió negativo!"

"NO QUIERO ESCUCHARLO! TE SALISTE DE LA UNIVERSIDAD PARA IRTE A VIVIR CON TU NOVIO, ESE TAL ABELARDO EL HUÉRFANO."

"Abelardo? ¡Se llama Arnold! ¡Y no estoy viviendo con el!"

Los ojos de Bob se alteraron del cólera.

"NO...SOLAMENTE ESTÁS DEJANDO QUE ESE HUÉRFANO TE UTILICE DE PUTA!" Bob levantado su mano en coraje para pegarle a Helga.

"SUFICIENTE BOB!" Gritó Miriam con autoridad poniéndose entre Helga y su padre. "Deje que alejarás a una de nuestras hijas de mi lado por tu mal carácter, no dejare que ese error pase otra vez!" Miriam puso su mano sobre el hombro de Helga, dándole a su hija un pequeño toque de esperanza. "Vamos a tu cuarto Helga, tenemos mucho de qué hablar."

Mientras tanto en la casa de huéspedes, Arnold buscaba con desesperación las llaves de su auto para ir a la casa de Helga. Su abuelo se dio cuenta de lo que estaba sucediendo.

"Si piensas que te iras muy tranquilo a la casa de tu novia para enfrentar al maniático de su papá estas mal de la cabeza shortman." Dijo el abuelo cruzando sus brazos.

"No estoy tranquilo abuelo, y tengo que saber que le está sucediendo a Helga." Decía Arnold mientras buscaba entre sus bolsillos de los pantalones las llaves del auto.

"Lo siento mucho shortman, pero no dejare que vallas a la casa de aquel demonio."

Arnold paro de buscar las llaves para dirigirse hacia su abuelo, que estaba parado en la entrada de la recamara.

"Tu tienes las llaves abuelo?"

"Puede de que si, o puede que no." Contesto el señor con un gesto serio.

"Abuelo si no me das las llaves me iré corriendo a la casa de ella."

"Arnold por favor ponte a pensar, Helga estaba aquí contigo sin permiso de su papa verdad?"

Arnold se pasó su mano por el pelo en preocupación. "Tienes razón abuelo. Bob no sabía nada de que Helga estaba conmigo... o de que era mi novia."

"Ya lo vez Arnold. Mirándolo por el lado del papá de ella que es un hombre maniático, el señor tenía razón de estar enojado con su hija. Por su puesto... eso no quiere decir que él puede estar aquí en mi casa intentando en matar a mi nieto, pero a lo que voy es...que tienes que darles un tiempo para que ellos como padres hablen con Helga, tú no puedes llegar a la casa de ellos y pedir..., ¿qué exactamente quieres pedir?" dijo el señor rascándose la cabeza.

Arnold se sentó en su cama con sus codos sobre sus rodillas y su cabeza colgando hacia abajo, pensando en todo lo que dijo Bob.

"Abuelo...parece que Helga esta, embarazada, y...temo por ella."

El abuelo puso sus manos sobre su cabeza en pánico. "Estas seguro de eso shortman?! ¡Embarazada!" Arnold miro a su abuelo con un gesto de tristeza. "Como paso eso Arnold?! No espera...no necesito saber cómo paso, ¡pero...que no utilizaste protección!"

"Abuelo, Helga se estaba cuidando con pastillas, o eso fue lo que pensé...pero tengo muchas dudas y...no se como decirlo o como pensarlo pero...no se si Helga realmente este embarazada o...si el bebe que ella carga en su vientre es, mío."

"QUE!!!" El señor caminaba en círculos intentando en pensar que decir. "Esto es demasiado drama para mi shortman! Mejor tu abuela que te diga que hacer...pookie!."

La abuelita de Arnold entre al cuarto. "Kimba...Helga te quiere mucho, no creo que ella se haya embarazado de alguien más, pero si lo fuera así, tu tienes que hacer una decisión sobre tu futuro y el de ella. Si Helga realmente esta embarazada y el bebe es tuyo tienes que tomar responsabilidad como un hombre."

"Y si no es mío abuela?"

"Si no es tuyo...como quiera tienes que hacer una decisión como hombre. Te quedas a lado de ella apoyándola en caso de que se quede sola o...dejarla ir para que ella este con el hombre que ella realmente ame."

"Pero yo la amo demasiado abuela, ahora que lo pienso, no se si yo fuera capaz de...dejarla ir. Aunque se que es lo correcto, no sé si realmente pueda imaginarme mi vida sin ella."

"Shortman, todos tenemos que vivir y buscar el mejor lado de la vida, ya sea estando con la persona que amamos o...viviendo con nosotros mismo como lo que más amamos."

"Abuela tengo demasiado en mente, tengo que hablar con ella. Si Helga esta embarazada tengo miedo por lo que Bob le pueda hacer."

"Entiendo tu preocupación, pero ahorita no es el momento de llegar a la casa de Helga Kimba. Espera a que sea más tarde y intenta en llamarle."

Arnold se acostó en su cama con su mente dando vueltas con todo lo que había sucedido.

"Esta bien abuela, esperare, pero no se por cuánto tiempo lo pueda hacer."

Arnold POV

Mis abuelos tenían razón, era mejor en esperar y dejar que Helga pudiera resolver el problema con sus padres. Pero mi corazón me seguía diciendo algo completamente diferente. Helga no tenia porque resolver nada sola, ella estaba en ese problema por mi culpa también y no permitiré que ella enfrentara el coraje de su padre estando sola. Tenia que verla, tenia que saber que ella estaba bien. Las palabras del señor Pataki diciéndome que Helga estaba embaraza me seguían recordando mas aun que ella me necesitaba. Si Helga estaba embaraza de mí, era mi obligación como su hombre en apoyarla y no dejarla sola. ¿Pero...si el bebe que ella tiene en su vientre no es mío entonces que pasara? Elizer...ese maldito toco a mi novio cuando ella estaba mal de su cabeza, que poco hombre es. ¡Como se atrevió en abusar de ella de esa manera! ¡Sentía mi cabeza caliente del coraje pensando en cómo él se aprovechó de ella, de mi Helga, ese maldito que no merecía tener a ninguna mujer jamás en su vida! Quería buscarlo y partirle la cara por todo el mal que nos hizo. Nunca debí de haber apoyado a Helga a que se fue a Alcalá, nunca debí de haberla dejado sola. Ella tenia que haber estado conmigo y ahora...si ella esta embaraza de el y ella lo ama, ya la perdí para siempre. ¡NO! ¡No podía aceptarlo jamás! Helga...mi Helga...seguía recordando su sonrisa, sus apodos hacia mí, su voz diciéndome lo tanto que me ama y lo tanto que me odia. La única para mi es Helga Pataki y no dejare que nadie y nada...se ponga entre nosotros.

Unos minutos mas tarde el abuelo de Arnold entró al cuarto de su nieto con un plato de galletas y leche para el. Al ver la habitación sus ojos se abrieron en pánico.

"Ohhh...no puede ser...pookie!"

La abuelita entro al cuarto alarmada por escuchar a su esposo decir su nombre con tanto apuro.

"Que sucede?" pregunto la abuela.

"Mira." Dijo el señor apuntando a la ventana de cielo que se había quedado abierta.

"Oh Kimba...de seguro se fue a ver a Helga." Dijo la señora con sus manos sobre su pecho de la preocupación que sentía.

"Mmm...Te dije que debimos haberlo sedado y amarado."

"Phil! Como puedes decir eso!? Ay que tener fe en nuestro Kimba, el sabrá como arreglar todo."

De regreso en el cuarto de Helga, Miriam y su hija conversaban.

"...y por eso yo se que no puedo estar embarazada, nunca me hicieron un examen de embarazo. La mañana temprano que salí de Alcalá fui a la oficina de la universidad Alcalá que estaba abierta por milagro y me dijeron que tenía que completar un físico esa mañana para el traslado. Fui a una clínica ahí cercas y me hicieron el examen. Pero no era de embarazo."

"Querida cuando tuviste tu último periodo?" pregunto Miriam preocupada.

"Creo que fue hace dos meses, es que como tuve problemas con mi memoria como te explique no estoy segura cuando fue, pero me estado tomando mis pastillas todos los días."

"¿Todos los días, estas seguras de eso?"

"En...realidad no, pero si acaso se me olvidaron fue tal vez una o dos."

"Hay querida, lo único que puede decir es que mañana te compres un examen de embarazo, y finalmente te quites de esa duda. Si hubo un error en los papeles que le enviaron a tu papá entonces con el examen se aclarara todo."

"Miriam...que pasaría si el examen sale positivo, entonces qué?"

"Quien sería el padre?" Preguntó Miriam.

"Aaaa...mmmm...Aaaaarnold." Respondió Helga con nervios.

"Porque lo pensaste tanto?"

"No lo pensé tanto, solamente que todo esto es...tenso."

"Querida, todos hacemos errores y yo, que puedo decir. Estuvo mal que cambiarás de universidades sin decirnos algo, también estuvo mal que no me dijeras del accidente que tuviste en Alcalá y más que todo...estuvo mal que tuvieras un novio a escondidas sabiendo que tu papá prohíbe novios antes que te gradúes de la universidad."

"Ya se Miriam no tienes que recordarme todo lo que hago está mal. Estuvo mal que me enamorara de Arnold, estuvo mal que me quisiera entregar a él sin ponerme a pensar en lo que pasaría después de ahí, y estuvo mal toda la mierda que hice después de ahí...de una vez dímelo Miriam...estuve mal desde mi nacimiento! Toda mi pinche vida a sido un error."

"Estas joven Helga, no te culpes de esa manera...y nadie es perfecto empezando por mi...ya es noche tengo mucho sueño y quiero descansar. Y, sobre lo que dijiste te equivocaste sobre algo."

Miriam se levantó de la cama para caminar hacia la puerta.

"Oh si algo más, haber Miriam dímelo en mi cara...que más dije que estuvo mal."

"Tu nacimiento no fue un error y no todo lo que haces está mal. Buenas noches querida."

"Miriam...gracias por haber enfrentado a Bob por mi."

"No tienes que agradecer nada...solamente hice algo que debi de haber hecho desde el día que tú naciste. Descansa y mañana será otro día."

Miriam se salió del cuarto topándose con Bob de enfrente.

"Que vas a hacer!?" Pregunto Miriam con temor de lo que él diría.

"Ya hablaste con tu hija, ahora es mi turno quítate de mi camino." Dijo Bob metiéndose con rapidez en el cuarto de Helga y cerrando la puerta para que no entrará Miriam.

Helga POV

Las palabras de Miriam me dieron un leve consuelo a mi tormenta de problemas. Quede asombrada con la manera que ella enfrento a Bob en la entrada de la casa. Si no hubiera sido por Miriam, no quiero ni pensar que tan lejos Bob hubiera llegado con su coraje hacia mi. Parecía que en ese momento de oscuridad en mi vida, tenía el apoyo de mi madre, ese apoyo que yo nunca había sentido antes, y...aunque no esté acostumbrada en decirlo, se sentía bien en tenerla a mi lado.

Sin embargo ese momento de alivio no duro por mucho tiempo. Bob se metió en mi cuarto con su mirada roja en furia, queriendo destrozar mi vida a pedazos, por lo menos así me sentí cuando lo mire. Yo siempre he sido muy fuerte en enfrentar los obstáculos que la vida me pone, pero Bob el era todo una montaña de piedras filosas en mi camino.

"Resale a Dios que no estes embarazada Helga Geraldine. Por que si lo estás, te llevare a una clínica para que expulses esa, sangre retenida, ya sea eso o te lanzaré a la calle y no te llevarás ni un solo trapo de ropa que yo te haya comprado. Porque todo lo que tienes es por mi, y el día que yo quiera te lo quitaré así de fácil."

Sangre retenida! Que maldito puto inconsiderado era este hombre enfrente de mi, si acaso merecía el título de decirle hombre. Criminal! Como es el destino, Bob nunca se había acordado en decir mi nombre, pero para una amenaza cómo está hasta de mi segundo nombre se acuerda en mencionar bien. Diablos! No hay más como una fría realidad viniendo de tu propia sangre para hacerte más duro aun en la vida.

"ME ESCUCHASTE HELGA!!" Me grito Bob con sus puños apretándose del cólera.

Quería gritarle, quería decirle que no me importaba sus pensamientos oscuros sobre referirse a un embarazo como sangre retenida. Deseaba tanto en decirle una y otra vez, que no me importaba en estar en la calle sin poseer nada de él. Si tendría que volver a iniciar mi vida sin Bob para así demostrarle al mundo que nunca lo necesite con gusto lo haría. Pero en ese momento de furia en mi, de querer levantar mi voz hacia el hombre que toda mi vida me había despreciado, decidí...en no hacer nada. Por temor de que otra vida inocente estuviera en riesgo de no nacer por mis tontas impulsivas decisiones.

Mejor pensé bien mi posición y posible estado y duramente, me tragué mi saliva, mi honor y mi coraje. Levante mi mirada hacia Bob y le contesté.

"Te escuché Bob."

Bob camino dos pasos más hacia mi queriendo intimidarme más aún y con su mirada gris fija en la mía, me dijo.

"Ya no vivirás conmigo por el momento. Te quiero en la mansión de Lorenzo. El te llevará a la universidad y te levantará en punto todos los días. Únicamente estudiaras y vivirás con el hasta el día que termines tu universidad. Después de ahí, ya estando tu graduada te casarás con Lorenzo."

"QUE!?!? ESTAS DEMENTE!!" Le grite sin pensarlo.

El impacto del golpe fuerte de la mano pesada de Bob pegando mi rostro me tumbo hacia atrás. Por unos segundos había mirado negro en mi vida.

"CALLATE! NO ME VUELVAS A DIRIGIR DE ESA MANERA! A MI ME RESPETAS! ME ESCUCHAS!"

Como no escuchar sus gritos, su voz fuerte de hombre cobarde. Sentía como si mi cara se había reventado del impacto. Mis ojos ardían del dolor y por ese momento en mi vida, sentí miedo hacia el.

"Ahora, levántate y vámonos, que esa misma ropa que tenías en tus maletas es la que te llevarás para la mansión de Lorenzo."

No se como me levante, quisas fue temblando. Solamente tenía una sola imagen en mi mente. Quería estar sola y lo más lejos posible de Bob.

Mi madre estaba llorando afuera de mi cuarto. Sentía mi mente bloqueada de todo lo que pasaba a mi alrededor. Intentaba en no sentir nada, en no ver cómo mi madre lloraba o en ver mi rostro a través del espejo de la sala cuando pase por ahí. Solamente quería estar lejos de Bob, y si tendría que estar en la casa de Lorenzo como refugio de él lo haría. Yo sabía en mi interior que yo nunca me casaría con Lorenzo pero por ahora, estando con él era mi única salida.

Salí de la casa sintiendo el aire fuerte rosar mi rostro. Hasta el simple aire me dolía en mi piel. Yo seguía caminado con mi pelo caído a los lados, como cortina para tapar mi dolorosa realidad.

Bob se subió al auto y lo prendió diciendo.

"Rápido súbete! Que es lo que esperas!"

Levante mi rostro mirando la calle y pensé...Si me voy corriendo a donde iría?

Mejor abrí la puerta del auto y me preparé para...

"HELGA!" Escuché la voz de Arnold a lo lejos decir mi nombre.

Me lo imagine, o será que realmente es él?

"HELGA!" Lo volví a escuchar.

El viendo soplo con fuerza peinando mi rubio pelo hacia atrás, revelando mi cara dolorida.

Mis ojos captaron la imagen de Arnold corriendo hacia mi.

Cabeza de balón! Por Dios...no ahora. Aléjate de mi!...grite en mi interior.

Bob se salió del auto diciendo.

"Si ese huérfano me reta en mi propia casa. Lo mato."

Yo lo creí. Bob tenía una licencia para armas y el siempre estaba armado.

"Ser inteligente Helga y mejor vámonos. Amenos de que quieras ver como lastimo al huérfano."

"HELGA ESPERA!" Me volvió a gritar Arnold con un semblante de angustia en su rostro.

Prefiero mil veces que Arnold sufra temporalmente por no tenerme, a de que yo vea como Bob lo golpea hasta matarlo enfrenté de mi.

Con rapidez me subí al auto diciendo...

"Vámonos."

Bob sonrió cruelmente mirando mi semblante serio sin vida hacia él, y escuchando todavía el llamado desesperante de Arnold, Bob piso el acelerador y nos alejamos de ahí.

Podía sentir a Arnold corriendo atrás del auto, escuchando cómo gritaba mi nombre. Quise voltearme para verlo, pero no quería que el hombre de mi vida, mi cabeza de balón, mi Romeo, me viera llorando por él.

Bob acomodó el retrovisor, para intentar en verme diciendo.

"Estaré monitoreando las llamadas que hagas de tu celular, y si me entero que estás viendo al huérfano, no importa en donde sea. Yo me encargaré de que ese muchacho ya no se vuelva a interponer en mis planes, ni en tu futuro."

"No te preocupes por eso." Le contesté sin mostrar dolor en mi voz. "Después de esto, ni Arnold, ni nadie, querrá tener algo conmigo." *

A lo lejos de ahí, a unas millas más al sur, adentro de una mansión. Un joven pasaba un buen rato enfrente de la televisión, aprovechando muy bien su tiempo en su cuarto. Cuando su celular sonó con una llamada de su padre.

"Si papá...pero si el señor Roberto viene para acá porque tengo que recibirlo yo...y que tiene que ver eso con migo...eso es lo que tú dices, que después hablaras conmigo y ese después nunca pasa...por cuanto tiempo estará aquí?...si, pero todavía no entiendo porque yo tengo que hacerlo...está bien ya estoy acostumbrado a eso...si, si, ya se, después hablamos."

El joven salió de su cuarto y se encamino pacientemente hacia la entrada de la mansión en donde estaba Bob y Helga esperando.

"Señor Roberto Pataki. Que sorpresa en verlo."

"Hola Lorenzo cómo estás?"

Los dos saludaron cordialmente de mano.

"Estado bien. Ahorita estaba ocupado en algo pero...preferí en parar lo que estaba haciendo para darles a ustedes una atención personal."

Helga no decía nada, con su pelo rubio suelto a los lados mostrando parte de su cara.

Lorenzo se acercó a Helga amablemente. "Buenas noches Helga. Nunca me imagine en verte hoy."

"Contesta." Dijo Bob dándole un leve codazo a su hija.

"Yo tampoco me imagine." Respondió Helga con su voz baja.

"Se que tu papá esta trabajando fueras y...él ya sabe del acuerdo que tenemos. No se si ya te dijo algo."

"No señor Pataki. Mi padre todavía no me a comentado algo al respecto. Es algo sobre el negocio que tienen juntos?"

"Si." Respondió Bob. "Tengo unas muy buenas ideas sobre como hacer que la inversión que tu padre hizo aumente en ganancias y al mismo tiempo en darle a tu padre unas buenas ideas sobre una nueva producción que ya he tenido en mente por algunos meses. Pero dejare que el hable contigo sobre eso."

"Entiendo señor Pataki."

"Ya me voy, tú llevarás a Helga a la universidad mañana y la levantará...tu papá te comentara más al respecto mañana supongo. No te quitaré más tiempo Lorenzo, buenas noches."

Bob se salió de la mansión dejando a Helga y sus maletas en la entrada de la enorme casa.

Al mismo tiempo en la casa de Helga. Arnold tocaba la puerta de la entrada con desesperación.

A los minutos Miriam abrió la puerta con llanto en sus ojos.

"Señora Pataki a donde llevó su esposo a Helga?"

"No se. Bob no me quiso decir." Respondió la señora con angustia temblorosa en su voz.

"Ya le marque a Helga varias veces y las llamadas se van directamente a su buzón de voz. Sabe usted si ella tiene su teléfono con ella."

"Me imagino que si. No lo dejo aquí en la casa."

"Sabe si Helga estará aquí mañana."

"No creo que este aquí mañana o el día después de ese."

Los ojos verdes de Arnold se abrieron en pánico.

"Porque señora Pataki! Usted tiene que saber algo sobre su hija."

La señora se limpió las lágrimas diciendo. "Solamente me dijo Bob cuando se estaba llevando a mi hija, que Helga tendrá un mejor futuro que Olga o que no tendrá ninguno... y que el mejor lugar para ella es lejos de aquí. Lo siento mucho...aaaaa."

"Arnold...soy Arnold señora Pataki, y soy el novio de Helga. Lo siento mucho por su dolor, pero quiero decirle, que yo salvaré a su hija del control de su padre.."

"Tú no conoces a Bob Arnold. El es capas de lastimarte para..."

"No me importa que me haga señora Pataki. Yo buscaré a Helga y cuando la encuentre...ni él y nadie la volverá a arrancar de mi malo."

En la mansión, Lorenzo prendió el foco del cuarto de invitados.

"Bueno...que opinas, esta suficientemente grande o prefieres otro cuarto?"

Helga entro al cuarto sin decir nada y se sentó en cama.

"Me imagino que este cuarto está bien para ti." Volvió a comentar él.

"Perdón Lorenzo pero son casi las once de la noche y estoy cansada."

"Oh si lo entiendo. Mañana te tengo que dejar temprano en la universidad. A cual vas?"

"Metro." Respondió Helga sin energías.

"Porque quisiste ir a Metro, esa universidad no vale para nada." Comentó Lorenzo recargándose en la entrada del cuarto.

"Lorenzo...ya me quiero dormir. En donde está el bañó."

"Ahí está, tienes tu propio baño privado, me imagino que te quieres bañar después de un largo día. Claro si te quieres relajar a un más, en mi baño tengo un jacuzzi y los dos podemos..."

"Buenas noches Lorenzo."

"Si, este, buenas noches Helga. La cocinera tendrá almuerzo para las seis y media. Descansa y después hablaremos."

Lorenzo cerró la puerta de la recámara de Helga.

"Shisssh, que seria. Que le abra pasado que su papá la vino a dejar aquí? Mi papá me dijo que Bob había tenido problemas con ella por un muchacho que la seguía buscando. Me imagino que se refiere a Arnold. Que difícil es en ser ella. Me da lastima en ocasiones. Ni modo así es la vida..."

Lorenzo iba caminado por los pasillos largos de la mansión llegando a su recámara.

"...algunos la tienen fácil mientras que otros tienen que hacer..."

Lorenzo abrió la puerta encontrando el cuerpo desnudo de Laila acostada en su cama.

"...sacrificios." Dijo Lorenzo con una sonrisa coqueta en su rostro

"Cuando dijiste ahorita vengo, realmente pensé que regresarías rápido." Comentó Laila sentándose en la cama para recibirlo.

"Me...entretuve un poco, pero aquí estoy así que...sigamos con lo que estábamos haciendo."

Lorenzo se acostado en la cama acomodándose en las almohadas, se bajó sus pantalones de dormir lo suficiente para sacar su miembro y testiculos para ella.

"Continuamos." Comentó Lorenzo agarrando a Laila de los brazos, jalándola hacia el para que Laila continuará chupando su miembro.

"Chupa bien la verga Laila tienes que calentarla como la tenías antes." Laila saco su lengua y abrió su boca tomando el miembro completo de Lorenzo. "Uhhh...si, así mero, continúa saboreado los huevos." Decía Lorenzo sujetando el pelo rojo de Laila, presionando el rostro de ella para que se tragara más el miembro de él.

Laila sentía todo el pene de Lorenzo erecto en la boca de ella, con su saliva escurriendo hasta los testiculos de él.

Lorenzo movía la cabeza de Laila, controlando los movimientos de ella, sacando y metiendo su pené jugoso en la boca de ella.

"Aaaaaahhhh...si, te la comes muy bien Laila...ya tienes experiencia en chuparla verdad."

Laila saco el miembro de su boca para ver a Lorenzo a los ojos.

"Porque tardabas tanto en regresar Lorenzo, vino una chica para acá, todavía no me has dicho?"

"Llegó Helga eso es todo." Contestó Lorenzo.

"Helga!!" Dijo Laila acelerándose.

Lorenzo agarró a Laila de la cabeza y la volvió a bajar para que chupara su miembro.

La jovencita pelirroja tomo el miembro de Lorenzo en la boca para volverlo a chupar. Al minuto volvió a levantar su cabeza.

"Porque está Helga aquí?" Pregunto ella con ansiedad.

"No estoy seguro. Creo que su papá ya no quiere que esté con el porque Arnold o alguien la anda buscando."

"En ese caso... tomaré esta oportunidad para cobrarle a esa puta de Helga mi venganza y hacerla..."

Lorenzo agarró a Laila de la cabeza una vez más, presionándola a que siguiera chupándolo.

"Mmm...mmmm." Laila intentaba en hablar con el miembro erecto de Lorenzo adentro de su boca.

"Mejor deja de hablar Laila y comételo bien. No quiero saber nada de tus venganzas hacia Helga...anda, utiliza tu boca para algo mejor...como para...uuuuh si, así mero."

Lorenzo tenía a Laila acomodada a lado horizontal de él, para que así el tuviera mejor acceso a las nalgas de ella.

Laila resbalaba su lengua por todo el miembro de Lorenzo, chupando el jugo sensual que el miembro del joven soltaba.

"Ahora si me dejaras hablar?" Dijo Laila sentándose a lado de él.

"No ahora te quiero aquí en mis caderas, ven para acá muñeca pelirroja."

Lorenzo saco un condon nuevo del bolsillo para ponérselo.

"No necesitas utilizar de los tuyos. Yo traje los míos." Comentó Laila agarrando su pequeña bolsa que había dejado en la cama.

"Yo siempre utilizo mis propios condones muñeca. No te apures."

Laila insistió. "Pero los míos son mejores. Cuando los sientas verás que son más delgados y..."

Lorenzo abrió el sobre con el condon y se lo puso. Ignorando el comentario de Laila.

"Ya está listo muñeca, tú verás que los condones que yo utilizo son mejor aun. Ándale súbete."

Laila rodó su vista, inconforme con lo que Lorenzo le había dicho.

"No te vas a subir. Esta bien." Dijo Lorenzo sentándose en la cama y agarrando a Laila para tirarla en el colchón boca abajo para subirse arriba de ella. "Ya estando en mi cama yo te agarro como quiera."

Lorenzo se acomodo entre las piernas de ella y la penetro con fuerza por atrás.

"Haaaay...me duele!" Grito Laila.

"Te dije que te sentarás y no quisiste por tus caprichos, ahora te aguantas!"

La joven pelirroja sentía el peso completo de Lorenzo sobre su cuerpo, con el miembro de él palpitando en su trasero.

"No tan duro Lorenzo." Gemía Laila sintiendo las manos de Lorenzo apretando los senos de ella sin piedad. "No puedo con tanto...aaahh, aaahh!"

"No me puedes decir que es la primera ves que te agarran por atrás. De seguro ese Arnie te tomaba por el trasero todo el tiempo." Dijo Lorenzo mientras la sujetaba con más fuerza.

Laila abrió su boca intentando en respirar con el aire caliente que Lorenzo le respiraba en su cara.

"Como te enteraste que yo estuve con Arnie!?"

"Se eso y más Laila. Ahora aguántate que tú no eres nada inocente." Le dijo Lorenzo apretando su miembro firme por el ano de Laila, haciendo que ella gritara de placer.

"Ya lo vez...si lo estás gozando muy bien." Murmuro Lorenzo en el oído de ella.

"Ahhhh...tendré mi orgasmo!"

Dijo Laila con su voz excitada en placer.

Lorenzo le dio más fuerte aún por el trasero de ella, teniendo una mano en los senos y la otra en el clitoris, hasta hacerla que Laila explotara de excitación abajo del cuerpo de él.

"AAAAAHHHHH!!!!!!!" Gritó Laila en extasis "MÁS DURO!!! ME HE PORTADO MAL DÁMELO MÁS DURO!!!"

Después que Laila terminara de gozar su orgasmo. Lorenzo la volteó para que ella mirará los ojos claros de él.

"Ya mejor."

"Si" contestó Laila respirando con intensidad.

"Ahora me toca a mi." Lorenzo se quitó el condon y se acomodó sobre los hombros de Laila poniendo su sensible miembro en la cara de ella. "Ahora chúpalo hasta que venga en tu boca."

Sin que Laila pudiera decir algo, Lorenzo metió su verga en la boca de ella para que se lo empezara a chupar.

"Aaaaaaahhhh...que sobroso...continúa, más...más...ya mero...vamos...mójamela más...aaaaahhh...awww..."

Lorenzo se sostenía de la cabecera de su cama moviendo sus calientes caderas en la cara de Laila.

"Agarrarme si...si..."

Laila se sujetaba de las caderas de Lorenzo sintiendo como el presionaba su miembro con más fuerza en la boca de ella, apretándose más y más con la saliva de Laila, embarrando sus huevos por la cara de ella.

"Ya voy a venir...aaaaahhhh..."

Lorenzo apretó su trasero empujando más su miembro adentro de la boca de Laila llenándola de su semen.

Unos minutos después, Lorenzo miró a Laila acomodándose abajo de las cobijas para quedarse a dormir esa noche.

"Que haces?" Pregunto Lorenzo.

"Me voy a dormir." Respondió Laila con dulzura.

"Yo me voy a dormir. Tú te irás a tu casa a descansar."

"Que no quieres que me duerma contigo Lorenzo?" Pregunto Laila mostrando un gesto de ternura.

"No Laila. Le pagaré a un Uber para que te levante afuera de mi casa."

Laila se bajo de la cama para cambiarse con su gesto en decepción.

"No te molestes...yo me iré en el camión."

"Yo soy un caballero Laila, y nunca permito que una de mis damas se vallan caminado o en el camión. El Uber te levantará en la esquina de mi mansión, te acompañe a la parada."

Desde la ventana grande del cuarto de Helga, se miraba el hermoso sereno jardín de la mansión eliminando de luces nocturnas.

Helga POV

Ya eran casi la una de la madrugada y yo no podía dormir. Me bañe con agua caliente intentando en quemar mi cuerpo lo más que pudiera. Intentaba en quitarme todo lo malo de mi. Todas mis preocupación y problemas. Todo me salía mal. Mis decisiones en el amor me an costado demasiado.

Maldito el día que decidí en pasar una dulce noche con el hombre que amaba. Con mi cabeza de balón. Nunca debí haberlo enredado en mi cuerpo. Nunca debí haberle confesado mi amor. Es para que Arnold estuviera feliz, conviviendo con sus amigos, viviendo sin problemas, sin drama, sin lágrimas por amar deseosamente a una chica que nunca podrá estar con él. Maldición, el nunca se debía haber enamorado de mi y no yo de él. Ahora no se qué pasará con este amor y...no se que pasará si yo llegara estar...embarazada.

Será que este bebe que cargo en mi vientre es de Arnold...o será de...Elizer. Oh criminal Elizer, otro pobre hombre que destroce su vida. De seguro el me odia, espero que me odie. Diablos! Que exactamente pasó entre yo y Elizer. Será que realmente tuvimos sexo. No me puedo acordar. Tengo que saber la verdad. Tengo que saber si estoy embarazada y si es de él o de Arnold.

No me importa si acaso llegará a estar embarazada, no importa de quien sea este bebé y porque es mío nada más! Buscare la manera de salir de esta casa y buscar trabajo y asilo en algún lado. Saldré adelante. No se como lo haré pero haré. Helga Pataki no se hinca por nada y esto solamente me hará más fuerte.

Miraba mi celular y quería llamarle a Arnold. Quería decirle que estaba bien y que no se preocupara por mi, pero también no quería hacerlo sentir como que lo muestro tenía una esperanza por que no. Para mi, mientras más lejos este de Arnold de mi, mejor para el.

Seguía mirando los nombres de contacto en mi teléfono hasta llegar al nombre de Elizer.

Oh no puede ser, tengo que llamarle a Elizer. Esta curiosidad de saber la verdad me está matando. Tengo que hablar con él y saber qué pasó aquella noche entre nosotros.

Apreté el botón de mi celular y el teléfono de él empezó a timbrar. El teléfono sonaba constantemente recordándome que esto era un error. Yo no debía de llamarle. Escuchaba su buzón de voz. Era la grabadora solamente diciendo su número. A Elizer nunca le gusto tener un mensaje grabado de voz.

Le volví a marcar, el tenía que contestar. Tenía que escuchar su voz y...Maldicion! Que estoy diciendo...no, quise decir, tenía que saber si Elizer tuvo relaciones con..."

"Guerita, que sorpresa."

Maldición, me contestó Elizer escuchándose como el siempre ha sido. Sereno y contento en escucharme. Será que...realmente está contento en escucharme? Oh será que...Criminal, contéstale Helga.

"Elizer, que bueno que me contestas!Necesito hablar contigo...sobre algo muy importante!"

Notas de autor:

Este capituló fue intenso. No me esperaba tanto en este cap pero estoy muy contenta con los resultados.

Lorenzo regreso a la historia y de que forma.

También miramos a Laila otra vez y de que manera. ️

Unas de mis partes favoritas fue la conversación que Arnold tuvo con sus abuelos y el POV de él. Me llegó al corazón sus palabras. Arnold es muy persistente y no quiere dejar ir a Helga.

Ahora que pasará. Bob reveló algo que nadie se esperaba y Helga también reveló algo sobre el examen de embaraza y la fecha exacta cuando se lo hicieron.

Muchas gracias a todos por sus comentarios y ánimos de seguir escribiendo. Les mando a todos muchos saludos y cuídense mucho...que este virus esta fuerte. Recuerden todos tenemos que ser como Helga. No nos podemos hincar por nada, hay que seguir luchando y cada golpe nos hace más fuerte.