Muchas gracias por todo el apoyo que esta recibiendo este triste intento de historia.
Como siempre los personajes no me pertenecen yo solo los ocupo sin fines de lucro.
Capítulo XVIII. Celo
La mente de Anna era una nebulosa, no podía siquiera articular pensamientos completos, como si de pronto solo hubiera regresado a un estado donde sus instintos fueran los que controlarán sus movimientos.
Se recargo en contra de la puerta que la separaba de lo único que lograba escapar de aquella neblina, Elsa.
Quería estar... no... necesitaba estar a su lado, su cuerpo exigía estrecharla entre sus brazos, y podía sentir como ella también lo necesitaba, no pregunten por que, pues no podría siquiera a comenzar a explicarlo.
Su mano se deslizó por el frío metal, ¿siquiera era consciente del tiempo que había estado esperando detrás de ella?
La parte baja de su vientre hervía.
Una pequeña voz le decía que debía ir a dormir, pero esta era silenciada cada que por entre las paredes se filtraba aquel sollozo que hacia que cada vez se desesperara mas.
Y sin previo aviso, la puerta hizo un sonido extraño, y sin que pudiera siquiera reaccionar cayo de espaldas.
Una jadeante Elsa le dio la bienvenida, sus ojos se veían desenfocados, se sostenía su vientre con su brazo, tratando de calmar el dolor que sentía.
Otra vez aquel maldito sonido, un sollozo escapo de entre los labios de Elsa, y este fue el que le hizo reaccionar a Anna.
De un salto se levanto del suelo, y entre sus brazos envolvió la fina figura de la platinada. Su mejilla se restregó contra la coronilla de su cabeza, era un movimiento involuntario de marcarla como suya.
El solo sentir a su lado a Anna, fue suficiente para que el calor asfixiante que le hacia hervir el cuerpo, fuera cambiado por solo una cálida sensación en su estomago, como si de pronto todo a su alrededor desapareciera, incluso los gritos de su madre, exigiéndole abrirle la puerta del baño, donde se encontraba encerrada.Pero antes de darse cuenta, fue levantada del suelo sin esfuerzo alguno, su mente parecía despejarse solo lo suficiente como para anticipar lo que venía, pero sin dejarle intervenir en lo absoluto.
Fue dejada con el mas delicado cuidado entre las sabanas de su nido, algo sumamente increíble dado el estado de Anna, donde todo su ser le exigía tomar a Elsa en ese preciso momento.
La cobriza se mordió su mejilla interior hasta sentir el sabor metálico en su boca, con tal de no hacer algo de lo que podía arrepentirse.
Cuando los brazos de Anna, estaban a punto de separarse del cuerpo de la rubia, fue detenida por ella, en sus ojos se veía la súplica silenciosa de no dejarla sola.
No pudiendo negarse, la alfa se acostó en contra de la espalda de Elsa, sus brazos rodearon la fina cintura de la omega, acercándola lo más posible a sí misma, haciéndole sentir entre sus nalgas su miembro viril, haciendo que inconscientemente Elsa moviera sus caderas más en contra de ella, rompiendo el poco control que mantenía Anna sobre sí misma.
Fue como si una presa se rompiera, dejando que sus más bajos instintos salieran sin medida alguna.
Las manos de Anna se enterraron en la suave piel, aquella que nunca había sentido un agarre tan fuerte en ella, Anna jadeaba en contra de la espalda de Elsa, bajando poco a poco hasta el altar inmaculado de la omega.
Sus dientes dejaban pequeñas marcas por donde pasaban, hasta sentir en contra de su barbilla lo único que la separaba de su meta, sus manos bajaron hasta sentir la tela de la pijama, y desgarraron la prenda como si está estuviera hecha de papel.
El olor que hasta el momento era intoxicante, cuando la prenda fue rota, hizo que Anna jadeara. Su rostro se enterró entre los pliegues de carne, sintiendo la humedad de Elsa cubrir su rostro, su lengua no pudo quedarse quieta ante la presencia de tal manjar.
Cada movimiento de la alfa era sentido al extremo por Elsa, haciendo que incluso la mas ligera brisa causará que su cuerpo temblara de placer, su respiración era errática, tratando de hacer que el aire entrara lo mas posible, para evitar que se desmayara, pero su respiración de pronto se corto en un jadeo, cuando sintió en su entrada, la lengua de la cobriza abriéndose paso entre sus labios, su botón repleto de nervios era estimulado por la barbilla de Anna cada que quería entrar mas en ella, largas y profundas lamidas le eran dadas, haciéndole jadear con cada una, su lengua salía de su boca tratando de bajar el calor que consumía su cuerpo, de pronto todo se esfumo, dejándo que el placer le arrebatara las fuerzas haciendo que su cuerpo cayera en contra de la cama, sus ojos se desorbitaron, y el calor de su vientre fue liberado en grandes cantidades viniéndose en el rostro de Anna.
Cuando su ser reacciono, por puro impulso trato de levantarse, pero unas fuertes manos la detuvieron de los hombros, restringiendo cualquier movimiento. Alzó su mirada solo para ver frente suyo, aquel miembro que media poco mas de veinte centímetros, ancho y palpitante erguido frente a su rostro, sintió su boca secarse ante el, pero no pudo decir nada, cuando su rostro fue tomado con fuerza y sintió entre sus labios la cabeza exigiéndole la entrada. Con un simple movimiento, sus labios fueron abiertos, siendo profanados por el miembro, podía sentir como Anna trataba de ir cada vez más adentro suyo, impidiéndole el respirar, pero la sensación de ella golpeando su paladar y la entrada de su garganta era cada más excitante, haciendo que su centro cobrará vida de nueva cuenta. Pero antes de sentir la venida de Anna, aquel tan ansiado final, salió de su boca, y dejándole ver la verga escurriendo de su saliva, palpitando exigiendo terminar.
Anna se perdió de su vista por unos instantes, solo para sentirla a su espalda, podía sentir el calor que desprendía el miembro cerca de sus nalgas, y alzo su trasero como una invitación, que fue rápidamente tomada, sus pliegues se abrieron ante la fuerza de Anna, su ser comenzó a vibrar, sus paredes se contrajeron alrededor del alfa, una pequeña pared impido ir mas adentro, pero ninguna de las dos tenía la fuerza como para detenerse, y Anna con un empuje, rompió aquello que la separaba de ser uno con Elsa, sus caderas golpearon, y las embestidas comenzaron, la humedad de ambas hacían que el ruido de sus pieles chocando fuera cada vez mas fuerte, siendo casi hipnótico.
Los gemidos y jadeos, eran cada vez mas fuertes, rebotando contra las paredes, mientras que sus respiraciones apenas podían mantenerlas conscientes.
Anna se inclino sobre la espalda de Elsa, mientras que sus caderas golpeaban las nalgas de ella , la antes blanca piel comenzaba a tomar un color rojo, y podía sentir como su ser exigía liberarse, pero no quería terminar con ello tan pronto.
De pronto su rostro se acerco a la nuca de Elsa, oliendo su esencia, embriagándose de ella, llenando sus pulmones con esta, y antes de darse cuenta, sus dientes se enterraron en la blanca piel, podía sentir la sangre de Elsa entrar en su boca, el jadeo de dolor que dio la platinada, solo hizo que sus dientes se clavaran mas, y cuando se separo para ver lo que había hecho, también pudo darse cuenta de como ahora el olor de Elsa tenía su propia esencia, una mezcla de ambas.
Cuando sintió los dientes de Anna sobre de ella, fue simplemente como si el placer que sintió momentos antes, fuera en comparación, simples cosquillas, pues en ese momento cada embestida, cada empuje, cada caricia, era como si todo su ser, rebosara de nervios, haciéndole sentir tanto placer, que su cuerpo ni siquiera era capaz de registrarlo, y su venida fue tan fuerte que perdió el conocimiento cuando la semilla blanca y espesa lleno su vientre, y el nudo de Anna les hizo imposible separarse.
Anna no podía pensar en nada, y dejo que el placer nublara su mente, haciendo que cuando se diera su venida solo pudiera acostarse sobre de Elsa, sin preocuparse de nada mas.
El sol aún no salía, cuando su nudo se fue junto con su miembro, durante la noche, ambas se habían acomodado, dejando que Elsa quedará entre los brazos de Anna.
Pero había algo extraño en el ambiente, haciendo que ambas se despertaran casi al mismo tiempo, era tal la sensación que ninguna se preocupó de su desnudez, ni de lo que habían hecho.
Salieron de la habitación, y con cuidado caminaron hacia dónde sus instintos les decían, viendo a Azrael y a Minerva en la puerta de la casa, eso no hubiera sido la gran cosa, si le escena no les hubiera dado un escalofrío.
Ni alfa ni omega decían nada, como si no hicieran falta las palabras, Azrael se acerco a Minerva, y ella se sostuvo de el, como si temiera que se desvaneciera entre sus manos.
Los minutos pasaron sin misericordia, y Azrael supo que era tiempo y solo salió de la casa sin decir una palabra.
Todo el ser de Anna le exigía seguir a Azrael, y volteo a ver a Elsa, como si ella pudiera decirle que hacer.
- Ve.
Aquella única palabra fue suficiente, para que Anna volviera a la habitación y se vistiera tan rápido como podía.
Salió corriendo apenas estuvo lo suficientemente presentable, corrió por las escaleras, no escuchando cuando su abuela trato de detenerla, cuando sus lágrimas cayeron al suelo en un intento de parar su destino, pero Anna sabía que debía hacer ello.
Su carro no tardó mucho en alcanzar a la camioneta de Azrael, y fue cuando llegaron a las faldas de la montaña norte.
Anna bajo del carro, y pensó que Azrael se sorprendería de verla, pero supo no era el caso, cuando en sus manos tenía una botella de whisky y dos vasos.
- Si te dijera que volvieras, ¿me escucharías? - Dijo mientras servía el licor.
- No lo creo.
Una sonrisa triste se asomó entre los labios de Azrael, mientras le daba un vaso a Anna.
- No voy a ser blando contigo, lo sabes ¿Verdad?
- No esperaba que lo fueras.
Ambos chocaron los vasos, y con un trago brindaron.
Anna dejo el vaso y estaba a punto de caminar hacia el camino que sabía debía seguir, pero la mano de Azrael se lo impido.
- Solo quiero que sepas, que estoy muy orgulloso de ti.
De pronto los ojos de Anna ardieron, y su respiración se quedó atrapada en su pecho, sabiendo que esa era la despedida.
- Gracias por dejarme ser una de sus hijas.
Ambos se vieron a los ojos. - Nos vemos del otro lado. - Dijeron al mismo tiempo, sabiendo que no se referían en la arena.
