Ha pasado mucho tiempo... He aquí otro capítulo. Lo que es ser obstinada y querer terminar algo. Disfruten.

Capítulo 12. Astronauta

Aquella parte del bosque rugía debido a los impactos generados por la batalla entre un dragón de numerosos ojos y un hombre ave con armadura. El choque de sus ataques hacía retumbar todo el lugar. Sus invocadores corrían de un lado a otro tratando de esquivar los golpes de su enemigo, llevaban así varios minutos y la agitación en sus cuerpos era notable.
- ¡Hermano! ¡Basta, no tenemos que hacer esto! – Crow intentaba razonar con el sujeto de cabello color plata que tenía de pie frente a él.
- ¿Hermano? ¿Te atreves a llamarme así después de haber huido? – contestó Kiryu con rabia en su mirada. Su dragón lanzó una bola de energía hacia el salvador, pero fue interceptada por el ave humanoide.
- ¡No fue así! –Ala negra, Armadura maestra, como se llamaba su invocación, asestó un golpe directo contra el dragón haciéndolo volar en mil pedazos cristalinos. – Déjame explicarte…
- No hay nada que explicar. – dijo con tono seco. De pronto la marca en su brazo comenzó a brillar, varias invocaciones aparecieron a su alrededor, pero estas pronto se convirtieron en luces que se unieron en una sola sobre en la tierra y el cielo con forma de astronauta, haciendo retumbar el lugar. - Yo sacrifico todas estas almas a ti ... ¡Arriba! ¡Inmortal Terrestre Ccapac Apu!
Un gigante oscuro con líneas azules hizo su aparición. Éste no tardó tiempo y aplastó al ave de armadura. Con un segundo movimiento se lanzó hacia el salvador, el cual apenas pudo esquivarlo.
-Haré que me escuches, aunque tenga que golpearte un poco. – Crow se incorporó rápidamente, la marca que lo distinguía como salvador también empezó a brillar. - ¡Vendavales oscuros, sean las alas que elevan el vuelo con esperanza! ¡Remonta el vuelo, Black Feather Dragon!

.
Un pedazo de pan para cenar en navidad- dijo con la boca llena- Anda, come el tuyo- el otro chiquillo obedeció inmediatamente- ¿Cómo te llamas?
-C-Crow- respondió con timidez.
-Genial, yo soy Kiryu, pero puedes llamarme hermano.
Desde ese día, el niño de cabellos plateados cuidaba lo mejor que podía del más pequeño. Cada mañana se levantaba antes que Crow y salía en busca de algo para desayunar, generalmente debía robarlo, pues nadie en Ciudad Neo Domino era conocido por regalar comida ni mucho menos que deseara ocuparse de dos huérfanos, al menos no alguien que Kiryu conociera. Por esa razón se las arreglaba para obtener algo de alimento, en ocasiones las cosas no resultaban tan bien como esperaba y recibía castigos severos, que lo hacían volver con heridas o moretones, los cuales preocupaban al pelinaranja. Sin embargo, su hermano le decía que no se preocupara con una enorme sonrisa en su rostro y le extendía sus brazos mostrándole el desayuno.
Por eso el menor le pidió que le enseñara, harían el trabajo juntos, sobrevivirían juntos. Al principio Kiryu se negó, pero finalmente accedió a que lo ayudara, siempre desde un lugar más seguro, pues no quería que nadie lastimara a su nuevo hermanito. Los meses pasaron rápidamente y el rumor sobre dos pequeños ladrones se había esparcido por toda la ciudad, lo que hacía cada vez era más difícil obtener algo para comer, en una ocasión lograron atrapar al de cabello plateado. Crow corrió enseguida a ayudarlo, a pesar de los gritos del otro diciéndole que huyera. Pateó y mordió con todas sus fuerzas al hombre que sujetaba a su hermano, el sujeto vaciló y le dio oportunidad al prisionero de soltarse quien inmediatamente tomo al otro niño de la mano y corrieron tan rápido como sus piernas les dejaron, logrando escapar por muy poco.
- ¡¿Qué crees que estabas haciendo?! ¡Te dije que huyeras! –dijo muy enfadado el mayor.
- ¡Ayudándote! ¡No iba a dejar que te llevaran! – Contestó Crow.
- ¡No vuelvas a hacerlo! ¿Entendido?
- ¿Por qué? Si te atrapan, yo no podría sobrevivir solo… -Las lágrimas comenzaron a brotar, por eso se volteó para que el otro niño no pudiera verlo.
- Pero, tampoco podemos dejar que nos atrapen a ambos, además- hizo una leve pausa, y juntando un poco de valor concluyó- no necesito que me ayudes.
Aquella última frase hirió hasta el fondo al niño de cabello zanahoria. Esa noche, Kiryu no pudo dormir, se había arrepentido de decirle eso a Crow, estaba molesto consigo y desquitó su ira con su pequeño hermano. Debía remediarlo, se disculparía con él en la mañana, le conseguiría su dulce favorito y con eso seguramente lo perdonaría. Con los primeros rayos de sol se levantó y asegurándose de que el otro dormía, partió en busca del bocadillo.
No fue una tarea sencilla, le tomó un poco más de tiempo de lo esperado, pero lo consiguió finalmente, según sus cálculos, llegaría poco antes de que despertara Crow. Corrió lo más rápido que pudo, estaba a unos cuantos metros de su guarida, cuando divisó un auto estacionado en la entrada de su escondite. Un escalofrío recorrió su cuerpo de pies a cabeza al ver cómo el niño de cabello naranja subía alegremente al vehículo. Kiryu se dirigió hacia el enseguida, necesitaba una explicación, sin embargo, lo único que obtuvo por respuesta fue el sonido del motor encendido y un automóvil alejándose hasta perderse de vista.
Dentro del coche, una reunión se celebraba. Después de tanto tiempo Crow al fin volvía a platicar con su mejor amigo, Yusei. Lo echaba mucho de menos y en cuanto se vieron, sus rostros se iluminaron. No creyó que eso fuera posible, había pensado en que quizá todos sus amigos también habían muerto durante el Gran Incendio, tal como sus padres. Le alegró demasiado comprobar que se equivocaba.
- ¡Crow! – dijo el niño de cabello negro - ¿Dónde te habías escondido? Te buscamos por todas partes, hasta en tu casa. Martha y todos estábamos muy preocupados.
- Lo siento Yusei, estaba asustado y corrí hasta donde pude, pero… - un leve sonrojo se posó sobre sus mejillas, agachó la cabeza y rascó suavemente su nuca – me perdí. –contestó finalmente avergonzado. – ¿Y Jack? –preguntó para cambiar de tema.
- No sabemos dónde está. – el pequeño bajó la mirada, ésta llevaba un aire triste.
- ¡Ya sé! – el pelinaranja saltó – ¡Le preguntaré a mi hermano! Él siempre consigue lo que le pido. - Luego de pronunciar aquella frase, el automóvil comenzó a moverse. Poco a poco ganó velocidad, hasta alejarse del lugar. - ¡Esperen! ¡Falta mi hermano!
- ¿Hermano? ¿Quién? – cuestionó Yusei, algo confundido. No sabía que su amigo tenía un hermano.
- ¡Kiryu! Él me cuidó desde que me perdí. ¡Tenemos que regresar por él! – Miró por la ventanilla, ya estaban muy lejos, ya no podía ver la entrada a su guarida. El niño se dirigió hacia el par de adultos en los asientos delanteros. –Señor Fudo, mi hermano se quedó allá. ¿Podemos regresar? Se enojará si no me encuentra.
El hombre al volante no contestó, en su lugar el sujeto en el asiento del copiloto, de cabellera blanca y traje gris claro, respondió con una sonrisa en su expresión. – Regresaremos por él, no te preocupes.
Ese fue el último día que supo de Kiryu, los adultos le dijeron que al volver por su hermano ya no lo encontraron. Al principio Crow no les creía, tuvo que ir con ellos de nuevo hasta donde se encontraba su escondite para confirmarlo: el niño de cabello plateado había desaparecido y no sólo eso, en aquel lugar no había indicios de vida, como si todo lo que allí vivió hubiese sido un sueño.

.
El Inmortal Terrestre Ccapac Apu intentaba atrapar al dragón enemigo, sin conseguirlo ya que éste último era más ágil y le asestaba algunos picotazos de vez en cuando, aunque éstos no le causaran una herida considerable al gigante. El tiempo se estaba agotando, y el cuerpo de Crow también. Mantener en pie su invocación le costaba drenaba su energía en grandes cantidades y a velocidad impresionante. Por el contrario, Kiryu parecía más fresco que una lechuga. Ambos se miraron, el más joven se asombró al ver la sonrisa maliciosa en el rostro del otro, jamás lo había visto así, disfrutando del combate que acabaría con uno de los dos.
- Deja de luchar, hermanito, no tienes oportunidad contra un dios de la muerte. – el portador oscuro se acercó lentamente al salvador.
Crow estaba en su límite, flaqueó un poco lo cual dio oportunidad al inmortal terrestre de atrapar a su dragón, apretándolo con ambas manos y tan fuerte que su enemigo soltó un rugido lastimoso. Ante esto, el chico pelinaranja se tambaleó y cayó sobre sus piernas. Su respiración era agitada, el sudor recorría su frente y su visión comenzaba a nublarse.
-Kiryu, no tienes que hacer esto… ¡No tenemos que hacer esto! – aun intentaba razonar con el muchacho de pie frente a él. Tenía la esperanza de alcanzar al niño bondadoso con quien compartió algunos meses de su infancia.
- Es nuestro destino – contestó fríamente.
- ¿Y por eso el mundo debe ser destruido? ¿Qué pasará con los niños que no tienen un hogar donde volver, cómo lo fuimos nosotros?
- Les haremos un favor, este mundo no se preocupa por ellos de todas formas.
- Prometiste que los salvarías y ayudarías, como lo hiciste conmigo – esto último paralizó al joven de cabellera plateada. - Como sea yo no quiero destruir la Tierra ¿tú sí, hermano?
Esa odiosa pregunta de nuevo, al ver a Crow en el suelo, intentando mantenerse firme sobre sus rodillas y con una expresión temerosa, le recordaba a Carly completamente. Ella le había hecho el mismo cuestionamiento y tal como en aquella ocasión, no sabía cómo responder. – Yo…. – volteó la mirada, un intenso dolor de cabeza lo invadió inmediatamente, lo que hizo aflojar levemente la prisión del Dragón Ala negro, dándole oportunidad de escapar. – Yo, no lo sé. – contestó al fin, sus ojos mostraban miedo y angustia. Dio varios pasos hacia atrás, intentando huir, de enfrentar aquél destino maldito que lo obligaba a destruir lo que más apreciaba en el mundo.
- Hermano… - el más pequeño hizo un esfuerzo y se puso de pie, se acercó al otro y colocó su mano sobre el hombro del portador oscuro aun en shock. Las invocaciones cesaron los ataques y la tranquilidad volvió a reinar – Sabía que nunca harías algo así – sonrió.
-Crow, lo lamento… -miró al salvador con más serenidad. Sin embargo, el gusto les duró muy poco. Pronto un aura oscura rodeó a Kiryu, lo envolvió tanto que parecía haberlo tragado.
- ¡Kiryu! – gritó. - ¡Respóndeme, hermano!
Crow quedó boquiabierto, el semblante del portador de la marca del astronauta había cambiado por completo, y más aún sus ojos, negros donde se supone debía ser blanco. Los rugidos de batalla reanudaron, y el salvador comprendía ahora las palabras de Jack al decir que quien lo atacó no era Carly; el dios inmortal había tomado posesión del cuerpo de su hermano mayor.

.
Fue su oportunidad, el segundo sismo distrajo a Nova y con ese instante, Carly no dudó y corrió hacia la salida. Podía escuchar a su captor gritarle que se detuviera, pero no lo haría. Debía llegar a uno de los portales lo más pronto posible. Antes de salir de la habitación alcanzó a ver a su hermano luchar con Crow. No deseaba perder a su hermano, temía que, como ella, su alma fuese enviada al Inframundo, y peor aún, se convirtiera en un escuálido ser sin rumbo.
Llegó al elevador, y bajó en él algunos pisos, luego apretó el número más abajo y salió antes de que las puertas se cerraran. Pensó que quizá con eso le daría un poco más de tiempo antes de que la alcanzaran. Con mucha precaución y utilizando su don de la videncia para asegurarse de no ser descubierta, atravesaba los largos pasillos del edificio y bajaba uno a unos los pisos restantes. Se regañó por no tener buena condición y siempre escapar de los entrenamientos matutinos de su tío Rudger. Pronto estuvo en la entrada principal. Para su fortuna, aunque eso ya lo había previsto, no había nadie que le impidiera el paso. Salió del inmueble, y corrió hacia el este, donde intuía que saldría el portal correspondiente a su marca: el colibrí.
Un tercer y cuarto terremoto la hicieron perder el equilibrio. Allí estaba, frente a ella y a unos cuantos pasos, las luces en forma de ave. Si su teoría era correcta, bastaría con entrar en él y volvería a su cuerpo. Estaba dispuesta a atravesar cuando sintió un fuerte jalón que le impidió avanzar. Volteó y se encontró con Nova, sujetándola con poca fuerza en realidad y con tristeza en su mirada, algo que jamás había visto en el dios inmortal.
- No lo hagas – dijo Scar Red Nova con leve tono de súplica.
- ¿Por qué no debería? – de cierta forma, sintió un poco de pena.
- Si fallas no podré salvar tu alma de nuevo, hasta un dios como yo tiene límites en su poder. – contestó y apretó un poco más las manos de la chica.
- Perdóname, Nova, pero debo intentarlo – su expresión mostraba decisión y seguridad.
- De acuerdo, entonces iré contigo.
La joven quedó perpleja, no creía lo que escuchaba. Tampoco supo qué estaba planeando el inmortal ni por qué lo hacía, sin embargo, escucharlo le daba confianza. - ¿Qué? ¿Estás seguro? ¿Cómo lo harás?
Nova simplemente sonrió confiado. – Entra – le indicó- voy detrás de ti.
La chica obedeció aun confundida, pero decidió creer que nada malo pasaría. Respiró profundo y avanzó hacia el portal, luz la engulló y desapareció. Mientras tanto, Scar Red Nova pronunció algunas palabras en un idioma desconocido y en seguida apareció una nueva figura, similar al portal por donde Carly se había ido, luego, el dios también se paró en medio del nuevo transportador y se desvaneció, dejando ese mundo decadente, cuyo cielo y tierra eran dominados por ahora cinco líneas de Nazca.

.

.

Monstruos de este capítulo: Blackwing Armored Master, Hundred Eyes Dragon, Earthbound Inmortal Ccapac Apu, Black Feather Dragon,