Capítulo 45

Azize sonrió al ver los ojos de su marido observándola mientras cocinaba… no habían hablado mucho esa mañana, ella le había dicho que haría una torta para él y los niños y Cevdet se había limitado a sentarse y observarla…

Mamá Hasibe estaba un poco dolorida de las piernas y los niños seguían durmiendo…

Hacía cuatro días que Cevdet había llegado. La había convencido de quedarse y no ir a trabajar por unos días más, solo para cuidar al bebé y ella había aceptado, claro…

A partir de su llegada, él se había dedicado a cuidarla devotamente y estaba pendiente de ella. Y a ella le encantaba eso, sobre todo porque dormía abrazada a él todas las noches, que era una de las cosas que ella más disfrutaba… aunque todavía no habían tenido intimidad… no porque no pudieran, sino porque estaban enfocados en que ella se sintiera mejor lo antes posible…

-¿Quieres ayudarme? - le dijo cuando terminaba de batir una crema para colocar sobre la torta.

-No se cómo hacerlo…- dijo él con una sonrisa.

-Ven… acércate…- le dijo ella con una sonrisa aún más amplia que la de él.

Azize tomó una espátula y la llenó de crema. La apoyó sobre la torta y le hizo una seña de la que ayudara a esparcirla.

Cevdet lo hizo con tanto cuidado que provocó una carcajada por parte de ella.

-¿Te ríes de mí?

-Me da gracia el cuidado con que lo haces, tú, un soldado del ejército…- dijo Azize tentada de risa- mi Capitán…- le dijo y se perdió en sus ojos.

Cevdet la miró intensamente y limpió sus propios dedos, succionándolos con suavidad.

-Te salió increíble…- le dijo con los ojos entornados luego de verla morderse el labio.

-¿Te gusta? – le preguntó ella con intención.

-Mucho…- le contestó él y sumergió el dedo en el recipiente que contenía la crema y lo llevó a sus labios, advirtiendo que ella lo seguía mirando.

Azize evitó que él limpiara sus dedos y lo hizo ella. Lo vio cerrar los ojos luego de succionarlos suavemente y cuando los abrió, su mirada era de un azul intenso…

-Azize…- le dijo y ella se acercó a él mirando sus labios.

-Tienes crema en la barba…- le dijo y se acercó y la limpió con su boca.

Cevdet deslizó un dedo por el cuello de ella y Azize advirtió que estaba húmedo.

-Mmmm… tienes crema en el cuello…- le dijo y se inclinó para quitarla con su lengua.

-Cariño…- le dijo en voz baja, demasiado estimulada.

-Dime…- le dijo él y la miró de cerca.

-Debo… debo terminar la torta…

-Adelante…- le dijo y alzó sus manos, dándole a entender que él no la retendría.

Azize giró en redondo, temblando y él sonrió y hundió la nariz a la altura de su nuca…

-Cevdet…- suspiró ella mientras sentía que él la rozaba a la altura de la espalda baja.

-Termina rápido…- le dijo y se separó un poco para darle espacio.

Ella esparció la crema en la torta con las manos temblorosas y él se mantuvo cerca. Luego esparció un poco de cacao rallado y colocó algunas cerezas y granadas.

Lo miró sonriente y él asintió.

-Muero por probarla…- le dijo y apoyó su mentón sobre el hombro de ella.

-¿Quieres que te corte una porción? - le preguntó y cerró los ojos mientras él deslizaba sus dedos para acariciar, primero su abdomen y luego los costados de su cuerpo hasta llegar a su pecho.

-Luego…- le dijo al oído y la hizo girar, sentándola sobre la mesada.

-Cevdet… ¿aquí?

-Aquí mismo…- le dijo él y la besó con ímpetu, casi con desesperación.

Azize sintió una agradable sensación de excitación recorriendo su cuerpo y se olvidó de todo.

Cevdet le quitó la ropa y besó cada milímetro de su piel con lentitud, aprovechando cada suspiro y palabra de ella para sentirse cada vez más estimulado…

Ella lo tomó de la cara y le rogó en silencio que le hiciera el amor mientras luchaba por quitarle la ropa.

Cevdet la tomó en sus brazos y la miró a los ojos mientras iba completándola, lentamente…

Azize movió su mano y se manchó los dedos con crema. Él la miró y sonrió, tomó su mano y se los limpió con su boca. Ella se perdió en sus ojos y luego observó como él deslizaba su dedo por el recipiente y se lo ofrecía a ella…

Azize succionó su dedo con suavidad y luego él besó sus labios. Comenzó a moverse lentamente y ella cerró los ojos con placidez. Lo había deseado mucho los últimos días y ese era el premio a su paciencia, aunque también era un premio para él…

Cevdet continuó marcando un ritmo por momentos más intenso hasta que sintió que ella temblaba en sus brazos y se abandonaba al máximo placer…

Azize le sonrió casi sin fuerzas y él perdió su nariz en su cuello y siguió moviéndose hasta conseguir su propio clímax, al que llegó mordisqueando el hombro de ella, para no hacer tanto ruido…

Luego la besó con suavidad y se desconectó de ella, ayudándola a bajar de la mesada y a juntar su ropa.

Se vistieron entre caricias y besos y él le dedicó una mirada cómplice cuando ella cortó un trozo de torta y se lo ofreció.

-¿Ahora sí la probarás? - le dijo con una sonrisa.

-Me encanta todo lo que tú haces… pero por un rato ya tuve suficiente dulce…- le dijo y le dedicó una sonrisa cómplice.

-Bien… te la guardaré para más tarde… ¿qué tal si ahora vamos a despertar a los niños?

-¿Estás bien?

-¿Por qué lo preguntas?

-Me refiero a esas molestias que tenías…

-Me olvidé de todo hace un rato… me hiciste olvidar de todo…- le dijo y alzó las cejas.

-Pero… ahora…

-Estoy bien, Cevdet… solo fueron algunas molestias que se me pasaron luego de que llegaras, con todos tus cuidados y tus caricias… especialmente las de hoy...- le dijo y se limpió uno de los dedos que tenía manchado mientras él la observaba.

-Deja de hacer eso… por favor…- le dijo luego de un suspiro.

-Nunca es suficiente, ¿verdad?- le dijo ella con intención y él la tomó entre sus brazos.

-Nunca… nunca es suficiente…- le dijo mientras hundía su nariz en su cuello, haciéndola olvidar del mundo por un rato más…


Espero que les haya gustado! Nos vemos en el próximo. Gracias por seguir leyendo!