Resquicios de orgullo
STaty
Capítulo 18
[…]
Hoy era la prueba de acceso al Ministerios, después de haber tenido los exámenes en la academia. Hermione bajó a desayunar cargada con unos ocho libros y varios pergaminos.
-Todavía tengo que repasar las cuatro normas básicas de la ley de las hadas y las pautas de …
-Desayuna- le dijo el chico.
-No tengo tiempo.
Él la cogió de los hombros, la sentó en la silla y con un movimiento de varita hizo desaparecer todo lo que tenía entre las manos.
-¡Eh!- se quejó.
-Come o tu cerebro no tendrá suficientes nutrientes para funcionar.
Comieron bastante rápido.
El chico al verla tan nerviosa, se acercó a ella y le acarició los brazos.
-Te va a salir todo perfecto. Eres una sabelotodo- dijo con una sonrisa.
-Depende de las preguntas. Hay algún tema que…
-Vamos- le dijo suavemente, intentando animarla.
-¡Sí! No quiero llegar tarde, no vaya a ser que no encontremos el aula.
Draco sonrió al verla tan nerviosa que incluso mal interpretó sus palabras. El aula era el salón principal de la Academia, no había muchas opciones de pérdida.
A parecieron juntos. Un par de alumnas se dieron cuenta de ello y se quedaron mirando.
-No entiendo como puedes estar tan tranquilo-comentaba la chica.
-Granger, no me importa la nota.
-Mentira, tu orgullo no te perdonaría quedar como un burro.
-Por eso no pensaba ni presentarme. Pero mi novia- le dijo en un susurro, consiguiendo que se sonrojara- me hizo estudiar con ella. Así que, que se noten mis horas desperdiciadas.
-No fueron desperdiciadas, has aprendido mucho.
-No las desperdicié, porque estuve contigo.
Hermione lo miró enternecida y azorada.
Sus compañeros de la academia, se fijaron como recorrían los pasillos hablando y bromeando como si fueran viejos amigos.
El primo de Viktor, Chris Wolric la miraba con mucha rabia. No entendía como podía hablarle si quiera. Esas Navidades había hablado con su primo y creyó que había solucionado el problema. Le contó que había quedado con la chica y que no se preocupara más. Pero ahora sabía que algo estaba ocurriendo.
Delante de la puerta estaban el director y todos sus profesores. Varios de ellos, miraron con preocupación y desconfianza a la pareja. El director se aseguró de sentarlos bien lejos mientras no dejaba de prestarles especial intención.
Hermione se empezó a preocupar cuando vio como sus compañeros, se levantaban a entregar su examen. Todavía le quedaba medio examen por hacer.
Por otro lado, cierto rubio estaba por levantarse cuando le dieron un golpe a su silla, consiguiendo que su pluma, tachara todo el examen con una raya de esquina a esquina. Draco se fijó en que era Wolric. El rubio levantó la mano para que un miembro del tribunal se acercara. El director se acercó a él.
Draco le explicó lo sucedido con su pluma y se le podía eliminar esa línea de su examen. Él le dijo que no podía por motivos éticos. Además, que no se sabía que podría ocurrir si usase magia. Le dice que su única solución es copiar sus respuestas en un pergamino nuevo. Observó el reloj de la pared y vio que apenas le quedaban diez minutos. Él aceptó a regañadientes. Le lanzó una mirada de odio al director.
Ambos fueron los últimos en abandonar el aula y porque casi les tuvieron que arrancar los exámenes de las manos.
-¿Qué has puesto en la tercera pregunta? –le preguntó insegura- ¿y cuantos apartados tenía la ley del…? ¿Estás bien? –le preguntó al verlo con el cuerpo en tensión.
-Sí- dijo secamente. Decidió no contarle lo ocurrido con Chris y el director.
-¿Seguro?
-Sí, vámonos cuanto antes- la cogió de la mano y se aparecieron en la mansión.
Al verlo tan raro, decidió indagar un poco.
-¿Es por Zabini?
-¿De qué hablas?
-Estos días has estado estudiando conmigo y apenas has investigado sobre tu contrato.
-No estoy molesto por ti- le dijo mientras le daba un beso.
-Entonces, ¿vendrás conmigo a la fiesta del Ministerio?- preguntó como una niña pequeña.
-¿Segura que quieres que me vean contigo? Estarán los funcionarios del Ministerio, reporteros y sobretodo tus amigos.
-Hoy he quedado con Harry y Ginny. Les quería contar sobre nuestra relación- comentó sonrojada- pero podemos dejarlo para otro día.
-Yo estoy deseando que todos sepan que eres mía. Pero no sé, si tú estás preparada para todo lo que conlleva. Algunas de tus amistades te odiarán. La familia de la comadreja y él no te entenderán y te darán la espalda. Eso sin contar de lo que hablarán de ti en los medios de comunicación. Tomarás más protagonismo que el que tienes actualmente.
-No me importa. Eres mi novio, quiero estar contigo y quiero que todo el mundo lo sepa. No hacemos nada malo y nadie debería de meterse.
-Pero lo harán y no quiero que eso resienta nuestra relación.
-¿Quieres que nos escondamos toda la vida? -preguntó dolida.
-No, quiero tenerte a mi lado toda la vida. Por ello, no me importa esperar en las sombras el tiempo que necesites.
-No quiero esperar-no quería perder el tiempo por tonterías- me da igual lo que piensen los demás. Si de verdad me quieren, lo comprenderán.
Le sonrió enternecido, la acercó a él y la abrazó.
-Más te vale que te prepares- le susurró.
-Tranquilo, ya sé que vestido llevaré- comentó divertida.
-¡Vaya! Si hasta parece que sabes bromear.
-Tranquilo que de ti no se me pegó.
Hermione pensaba en que debía contárselo a sus amigos antes del acto. Pero la pregunta era: ¿cómo se lo diría? Sabía que no sería fácil. Incluso a ella le había llevado mucho tiempo aceptar lo que sentía. No se imaginaba lo que pensarían ellos sin conocer la nueva cara del chico.
Le mandó una carta a sus amigos. Quería quedar con ellos y contarles todo. Pero la respuesta de sus amigos, no fue la esperada. Ron le dijo que no podía, que fuera lo que fuera lo que quería contarle que podía esperar a que regresara. Harry y Ginny se encontraban de viaje, regresarían el día de la fiesta.
Hermione sonrió pensando en la sorpresa que se llevarían.
Llegó el momento del acto. Ambos estaban preparados para ir.
-¿Estás segura? –preguntó Draco mientras miraba lo hermosa que estaba.
-Yo sí. ¿Y tú?
-Yo nací para estos eventos.
Se cogieron de la mano y se aparecieron en el Ministerio. Le pone su mano en la cintura de la chica y juntos se acercan al salón. En la entrada había dos magos que se aseguraban de los invitados que entraban.
-Señorita Granger que placer tenerla esta noche- le dijo el chico- señor Malfoy… Pueden pasar, el resto de los presentados a las pruebas están en las mesas del fondo. Pronto conocerán a los seleccionados.
Aunque los miró con cara extraña, no añadió nada más.
Hermione había querido ir antes a la fiesta, pero Draco le dijo que era mejor cuando hubiesen llegado la gran parte de los invitados. Había aceptado rápidamente, pero ahora se arrepentía al ver tantas caras mirándoles.
El primero en acercarse fue el primer ministro en darle la bienvenida.
-Me sorprende verlos juntos. Pensé que no estaría interesado en el Ministerio señor Malfoy, ¿no van bien sus negocios? –preguntó a mala fe.
-Van estupendamente, si quiere le puedo dar unos consejos ya que el Ministerio no parece ir tan bien.
-No hace falta. El Ministerio va perfectamente. Veremos si le va también con este examen.
-Me dijeron que este examen era todo un reto, así que quise probar si era cierto.
-¿Qué le pareció? –preguntó ufano.
-Para nada inalcanzable, es asequible con un poco de disciplina y ganas- comentó divertido. -Si nos disculpa tenemos a gente más importante que saludar.
Hermione se tapó la boca con la mano.
-No me puedo creer lo descortés que has sido con Kingsley- dijo entre divertida y sorprendida.
-Eso le pasa a él por dudar de mi habilidad en los negocios.
La siguiente fue Rita Skeeter, que se acercó rápidamente.
-¡Oh Hermione! Encantada de verte, como siempre-comentó falsamente.- No sabía que tenías una relación con Draco Malfoy. ¿Cuándo surgió el amor? ¿Qué opinan vuestros amigos de esto? ¿Vais muy en serio?
Draco alejó a Hermione de la periodista. Y le preguntó si quería que contestara. Ella le dijo que mejor alejarse.
-Oh, que afinidad tenéis entre ambos- comentó la reportera.
-Tenemos que hablar con unas personas.
Rita sonrió muy complacida.
-Solo unas preguntas rápidas- les dijo sabiendo que era una noticia muy jugosa- ¿desde cuando estáis juntos? ¿Cómo empezó este romance?
-La secuestré a mi salida de Azkaban debido a que soy una bestia que no tiene piedad. Sus amigos intentaron rescatarla, pero no consiguieron entrar al castillo porque ninguno de los dos es ningún caballero. Ahora vamos a que alimente y no le muerda el brazo a alguien.
Ambos se alejaron. Hermione miró divertida a Draco.
-Serías un gran escritor de novelas.
-Seguro- dijo divertido.
Hermione divisó a Harry y a Ginny que tenían una cara sorprendida. Pero antes de llegar, se toparon con cierto Slytherin.
Draco disfrutó especialmente de la cara de Blaise. Pero este rápidamente se recompuso y se acercó a ellos.
-Que sorpresa verte, amigo- dijo el moreno mostrando una cara de simpatía, totalmente falsa.
-Agradable, me imagino- dijo el rubio sin soltar a la castaña.
-Granger que bueno verte-le dijo mientras le besaba la mano. Se volvió hacia Draco- no me imaginaba verte acompañado después de saber que frecuentabas la Dueña de C. ¿Lo conoces? -le preguntó Hermione.
-No hemos ido, ¿no? Supongo que lo recordaría ya que hemos salido poco de casa- dijo la chica con una sonrisa falsa.
-¿Qué tal los negocios?-preguntó el moreno.
-Ya sabes que bien- djjo el rubio.
-En realidad ni lo sé ni me preocupa. Es más, por cortesía.
-Ya veo. Entonces, ¿cómo van tus negocios?
-Me gustaría explicártelo, pero no quiero restregarte mi habilidad.
-Una pena que no tengas a nadie a tu lado para explicárselo. Bueno Zabini, un placer verte, pero tenemos a más gente que saludar mi pareja y yo- dijo Draco divertido por su cara.
Por fin llegaron a donde sus amigos. Ginny la abrazó y le sonrió.
-Ahora te perdono por dejarnos un poco de lado este tiempo. Estábamos preocupados porque te alejaras de nosotros. Pero ahora lo entiendo perfectamente, yo me hubiera recluido más- le guiñó un ojo divertida.
Hermione se sonrojó y Draco se rio. Se adelantó y también le dio un abrazo al chico.
-¿Desde cuándo? –preguntó Harry sin salir de su asombro.
-Desde hace unos meses- murmuró Hermione.
-¿Por qué no nos lo dijiste? –preguntó serio, pero no molesto.
-Tenía miedo de vuestra opinión- respondió Hermione son duda.
-Puede que no esté contento con tus decisiones, pero eres mi familia y siempre te apoyaré- le dijo el moreno
-Gracias-le dijo la chica mientras la abrazaba.
-Aunque podías haber escogido a cualquier otro-comentó divertido- ahora descompensará nuestros equipos de quidditch familiar- añadió al ver la cara del chico- Espero que la trates bien.
Harry le tendió la mano. Draco le dio un buen apretón.
-Por supuesto- le aseguró.
-Solo hay que ver que buena piel tiene- añadió Ginny.
Draco se rio y acercó a la castaña sonrojada y Harry rojo la miraba con cierto reproche.
-Hermione quiero todos los detalles-le pidió su amiga.
-Claro.
Estuvieron un rato más hablando. Mientras Hermione no contaba toda la verdad de la historia. Les contó que quería saldar una deuda de su casa, así que se puso a trabajar. Draco compró la librería y la despidió, pero que cuando perdió su casa le ofreció la suya. Ahí Draco le interrumpió y les dijo que se la ofreció a cambio de su ayuda con los estudios. Notaron como Harry sospechó un poco, pero siguieron con su explicación.
-Estoy in love, con vuestra relación- dijo Ginny.
-Aunque Ron no vino a esta fiesta, se va a acabar enterando. Deberías hablar con él cuanto antes.
-Lo haré- le aseguró Hermione.
-Tenemos que ir a la mesa con los demás examinados.
-Sí, deseadme suerte- le pidió Hermione.
-Hermione- la llamó Chris- ¿qué haces con esa escoria? -preguntó enfadado.
-No lo llames así, es mi pareja.
-¿Tú pareja? No me puedo creer que te relaciones con mortífagos.
-Ni yo que seas de mente tan cerrada. La gente puede cambiar.
-Alguien como él no cambie. Al juntarte con gente así corres el riesgo de no despertarte un día.
Draco estaba aguantando estoicamente para no armar una confrontación directa. No quería que Hermione se avergonzara de él, ni que la gente lo tachara de delincuente.
-Hermione, déjalo.
-No. Sabes, he cambiado de opinión. Hay gente como tú, tan obcecada que jamás cambiará y la rabia y el dolor te consumirá. Espero que algún día puedas ser feliz.
Draco aprovechó la ocasión para llevársela a una mesa apartada del chico.
-Relájate- le dijo mientras le acariciaba la mano.
-No puedo soportar que te sigan diciendo esas cosas. ¿Por qué no te defendiste?
-Porque la gente lo vería como un ataque. Además, estoy demasiado feliz presumiendo de novia.
Hermione se sonrojó a más no poder.
Unos minutos después el Primer Ministro se dirigió al estrado. Les dio un breve discurso sobre la importancia de las leyes en el mundo mágico y como esperaba que ellos se responsabilizaran. Cuando terminó dijo que iba a ir llamando a los alumnos que habían aprobado el examen y formaban parte del Ministerio.
Hermione fue la primera en ser llamada. Subió arriba y recogió su certificado y su acta de empleada del Ministerio.
A ella la siguieron quince más hasta que llegaron al último.
-Draco Malfoy- dijo a regañadientes.
Draco se tomó su tiempo en subir. Le cogió el título y cuando le iban a dar su acta de funcionario le dijo que no lo quería y dejó al primer ministro echando chispas.
-Bien, ahora que todos tenéis vuestro título, disfrutar de la fiesta- masculló.
Draco se levantó y le ofreció la mano. Hermione la aceptó y la llevó hasta el centro de la pista. Sin importarles nadie, se pusieron a bailar.
Era una música lenta que Hermione supo llevar con mucho estilo. Draco la miraba como si fuera lo más hermoso del mundo. No podía dejar de mirar esa felicidad de su mirada. Adoraba como ese ligero color de sus mejillas la hacía verse tan inocente. Le encantaba la sonrisa que le mostraba, ya que era solamente para él.
-Hay algo que te quiero decir- le dijo la chica.
-Puedes decirme lo que quieras- le dio una gran sonrisa.
-Te quiero- le dijo un poco nerviosa. Pero sentía que se moría si no se lo decía. Deseaba hacerlo desde hacía tiempo, pero el examen la tenía muy agobiada.
-Tardaste más de lo que me esperaba.
Tiro ligeramente de ella y la besó, fue un beso lento, apenas un roce de labios. Draco le acarició la cara y se separó ligeramente.
-Hace tiempo que me he dado cuenta de que sientes algo más. Creo que también lo notarías por mi parte. Desde que te regalé tu casa y no te fuiste, te consideré mía. Sé que he hecho cosas ruines y no te he tratado como deberías. Pero no me arrepiento de nada ya que ahora estás conmigo. Yo no te quiero, te amo y ahora todos saben que me perteneces. Jamás te dejaré ir de mi lado. Haré todo lo necesario para que seas feliz a mi lado, te amo y jamás me he sentido tan completo.
Hermione iba a soltar una lágrima emocionada y él se la limpió suavemente. Hermione volvió a besarlo.
-Vámonos- le pidió la chica.
Draco no podía ignorar semejante petición. Ignorando a todos, se dirigieron a la salida. Cuando salieron de la vista de la gente, empezaron a correr hacia la salida. Hermione se reía como una niña pequeña. Draco disfrutaba de su diversión.
Cuando entraron por la puerta de la casa, empezaron a deshacerse de su ropa. Draco la cogió a horcajadas y empezó a subir las escaleras con ella. Hermione escondió su cara contra su cuello para evitar que salieron gemidos. Con cada escalón notaba como sus sexos se rozaban. Estaba tan caliente que ese simple roce le provocaba cosquilleos.
Draco se encontró con la puerta abierta y apoyó a la chica contra ella. Intentó bajarla, pero ella se resistía a perder ese roce. Draco sin soltarla, buscaba la manilla de la puerta. Cuando la encontró notó como se precipitaban, pero él tuvo habilidad y los trasladó a la cama. Hermione jadeó por la sorpresa, pero él rápidamente introdujo su lengua en ella.
Hermione le robó la varita y lo desnudó. Draco sonrió y dejó que hiciera lo que quisiera con él. Se subió encima de él y lo besó con pasión, en un momento se separó de él y lo miró a los ojos. Todavía ser sorprendía de lo guapo que era. Lo volvió a besar para descender con besos húmedos. Trazó todos sus músculos con su lengua y volvió a subir para atrapar uno de sus pezones con su boca.
-Hermione- le pidió.
Se levantó de encima de él y se sacó el vestido.
-Sácatelo todo, te voy a quemar toda la ropa. Te quiero siempre desnuda.
Se sonrojó por el deseo del chico. Tenía una mirada hambrienta. Se desnudó del todo y se subió encima de él. Cogió el miembro del chico entre sus manos y se lo introdujo lentamente. Empezó a cabalgarlo, pero necesitaba sentirlo más y empezó a incorporarse y dejarse caer fuertemente. Draco la ayudó con sus manos en su cadera. Quería enterrarse toda su vida en ella. Hermione acariciaba todo su torso, desde sus hombros hasta sus oblicuos. Recorrió suavemente con su dedo su v. El chico se incorporó y atacó las tetas de la chica. La sujetó de la cadera y comenzó a succionar. Hermione se retorció de placer disfrutando de las olas de placer.
Draco quiso hacerla disfrutar más y se lanzó sobre la chica haciendo que su espalda rebotara contra la cama. Ella lo miraba sorprendida y él divertido. Le colocó sus piernas sobre sus hombros y se introdujo dentro de ella.
Notó como estaba cerca de su orgasmo y deslizó un dedo por su clítoris. Al notar su clímax, se dejó llevar.
Draco se acostó sobre su pecho calmándose.
-Soy feliz- le dijo la chica.
Él le acarició la cara y le besó la punta de la nariz.
-Te prometo que el resto de tu vida será así.
-No puedes prometerlo.
-Puedo porque haré todo por verte así- Hermione lo miró enternecida.
-Eres un tonto- dijo ella enternecida.
Él echó una carcajada y la abrazó más fuerte.
-Tengo que ir al baño.
-No te pienso soltar- dijo divertido.
-¡Draco!- le llamó la atención como a un niño.
-Mañana ya nos ducharemos y cambiamos las sábanas. Ahora no te suelto. Es un sueño.
Hermione lo abrazó fuertemente y se dispuso a dormir sobre su pecho muy ilusionada.
-Draco, ven un segundo.
-¿Qué ocurre?
-Has encontrado la solución a tu problema de Zabini.
-Granger, si lo hubiese resuelto no estaría aquí, se lo estaría restregando.
-Mira esta cláusula.
Draco leyó con más atención.
-Pero con la ley vigente de esa época eso era legal. Pero no debido a ley humana de donde era la tierra. Entonces la ley mágica de escasez no se aplicaría sobre esa finca. Es decir, que la cláusula de diez onzas no se cumplió.
-La familia Zabini en el 648 no tenía recursos por lo que mi familia le regaló esa finca con la condición de que pagaran el precio de diez onzas cuando recuperaran su fortuna. Eso quedaba anulado con la ley de escasez, que anuló todas las deudas mágicas de ese momento. Tenemos que revisar todas las finanzas, pero en veinte años no le hicieron ningún ingreso, dudo que lo hicieran a posteriori.
-¿Dónde tienes los libros de cuentas?
-Buena pregunta- dijo pensando en donde deberían estar esos libros. Tendría que hablar con su abogado.
-¿Cuándo recuperó su estatus la familia Zabini?
-No lo sé con exactitud, pero poco años después. Le mandaré una lechuza a mi abogado. Mañana nos reuniremos. Ahora vamos a desayunar.
Draco se quedó sorprendido de ser portada del Profeta. No quiso ni molestarse en leer lo que hablaba de ellos. Estaba seguro que el pobretón iría pronto a ver a Hermione, esperaba que no fuera tan insoportable como se lo imaginaba.
