Yuri se quedó un momento en el auto observando la situación, Yuuri vio que el rubio miraba con cara de pocos amigos hacia donde se encontraban… ¿Víctor y Otabek? Se suponía que el platinado estaba castigado y tal vez le había desobedecido, eso le enojaba, pero por otro lado se veía tan tierno enamorado que no quería arruinar el momento o dejar que Yuri lo arruinara.

El japonés vio que el asunto se le iba a escapar de las manos cuando vio que el ruso quería bajar del auto así que lo mejor que se le ocurrió fue agarrarlo con ambas manos de la cara y estamparle un beso, evitando que prestara atención a algo más por lo menos por un instante.

Yuri se quedó quieto, como procesando lo que había sucedido para después corresponder la acción del azabache, acomodándose mejor para poder saborear la boca contraria, logrando que el japonés se olvidara de la razón por la cual había hecho aquello en primera instancia.

¿Qué hacen? —resonó en el auto la voz de Víctor quien los miraba desde la ventanilla abierta del copiloto, haciendo que se separaran al instante.

Víctor le dio su número a Otabek y este después de anotarlo le revolvió el cabello para luego subirse a la moto. El platinado le dio un beso en la mejilla antes de decirle "adiós" y quedar más contento que antes, una vez Otabek se retiró, Vitya se dio cuenta que el auto de su padre estaba a unos pocos metros de ellos. Sintió que la sangre se le iba a los pies, corrió al vehículo para saber que tanto había visto, llevándose la sorpresa de su vida al ver a sus padres besándose ¿Cuanto tiempo llevaban ahí? no lo sabía, pero tenía que interrumpirlos solo por fastidiar un rato.

N- Nada —respondió Yuuri nervioso y sonrojado hasta las orejas.

Eso no parece un "nada".

Ya que estamos haciendo preguntas… ¿Donde está el delincuente? —preguntó el rubio recordando lo que iba a hacer antes de que el japonés lo besara, cosa que le había encantado, pero también tenía la responsabilidad de ver con quien se juntaba su hijo. No eran celos, solo curiosidad de padre protector.

¿Qué delincuente? —Preguntó en tono ofendido— Otabek no es ningún delincuente, es un universitario que trabaja, así que es un buen chico —respondió el platinado saltando en defensa de su amigo casi novio.

Otabek ¿Eh?... pues suena a nombre de delincuente y anda en una motocicleta ¿Qué más tiene? ¿Una navaja? —Preguntó molesto mientras salía del auto— ¿Desde cuándo tienes amigos mayores? ¿No se supone que hoy te juntarías con Chris?

Yuuri también salió del auto para poder calmar un poco la situación— mejor conversemos adentro, más tranquilos—intentó apaciguar el temperamento del rubio.

Yuri bufó molesto y les dijo que entraran primero para él poder entrar el auto. Yuuri y Víctor hicieron caso sin necesidad de que se lo repitieran dos veces, preferían hacerlo a estar junto a Yuri cuando estaba enojado. Una vez adentro, el japonés miró serio a Víctor y este pensó que recibiría una reprimenda por parte del adulto, pero sorpresivamente este lo abrazó.

Cuéntame ¿Cómo se encontraron? ¿Qué te dijo? ¿Por qué andaban juntos? —preguntó con su voz emocionada, necesitaba saber todos los detalles, después de todo no era para menos. Su pequeño Vitya había vuelto en la moto del chico que le gustaba.

El platinado sonrió feliz para luego arrastrar a Yuuri al sofá y así poder conversar con tranquilidad antes de que el rubio entrara. Le contó a grandes rasgos que se encontró con Anya y como su caballero lo salvó de las garras de esa chica-serpiente. El azabache lo escuchó con atención, estaba feliz de que Víctor pudiera pasar una tarde tranquila con Otabek y que incluso intercambiaran números.

Estoy seguro de que tu padre no sospecha lo que realmente pasa —le dijo en un intento de tranquilizarlo— pero en algún momento tendrás que contarle —le dijo con seriedad y el otro asintió, justo en el momento que el rubio entraba.

¿Ahora si me vas a decir? —preguntó acercándose al sofá y sentándose entremedio de los otros dos.

E- es un amigo, me lo encontré hoy sin querer y me invitó a comer algo. Es todo —respondió intentando sonar casual y no entusiasmado.

Bien ¿Cuándo vas a traerlo para conocerlo? —Víctor había olvidado que cuando comenzó a ser amigo de Chris, Yuri también le había pedido lo mismo. El rubio quería ser un padre presente, saber con quienes compartía su hijo para saber qué clase de personas eran, por ejemplo: sabía que Chris era mala influencia, pero era un buen amigo.

Tendría que preguntarle cuando tiene tiempo, recuerda que trabaja y estudia —le contestó.

Bien, la siguiente vez que lo veas tiene que ser aquí y si quiere algo contigo debe pedirme permiso primero a mi —le dijo mirando a su hijo a los ojos. Víctor se sonrojó hasta las orejas ya que no se esperaba que su padre fuera tan perceptivo— no creas que no me di cuenta de que te gusta.

Yuuri quedó impresionado de que el rubio tratara el asunto con normalidad, así deberían tratar todos ese tipo de asuntos, pero rara vez era así. En esos casos siempre venían preguntas como "¿Eres gay?", "¿Te gustan los hombres?", ¿Por qué nunca me dijiste?" Entre otras. Recordó como Yuri lo trató cuando supo su orientación sexual, así que si lo veía desde ese punto, el ruso mayor no era prejuicioso en ese aspecto, ni siquiera con su hijo y eso era un gran alivio para el corazón del japonés ya que no quería que Víctor sufriera algún tipo de rechazo por parte de su padre.

Yo… yo iba a decírtelo, pero… —no sabía qué explicación dar al respecto, Yuri tenía un temperamento horrible la mayoría del tiempo, pero siempre había estado para él en todo lo que necesitara, por lo que ahora se sentía tonto de desconfiar de su padre. Incluso cuando su madre los abandonó, el rubio lo cuidó y se preocupó de que no le faltara nada, ni material, ni afectivo. A su manera siempre le entregó atención y amor.

Yuuri le dio un pequeño empujón al rubio para que se acercara a su hijo, el ruso mayor abrazó torpemente al menor y el de ojos azules le correspondió con más fuerza. El japonés sonrió al ver la escena frente a él.

La tarde continúo sin más contratiempos, cenaron esta vez algo preparado por Yuri ya que quería distraerse un rato en la cocina y hacer algo por el japonés.

Víctor se había ido a dormir y los adultos quedaron solos en la sala, en ese momento pudieron hablar con tranquilidad sobre el asunto de Víctor y el chico de la motocicleta.

Por tu cara supongo que ya lo sabías —le dijo Yuri apoyando su cabeza en el respaldo del sofá y cerrando sus ojos.

Sí, pero no me tocaba a mi contarte. Lo siento —se disculpó el japonés.

Yuri no dijo nada, solo se acomodó en el sofá para que su cabeza quedara en las piernas del azabache y así poder relajarse un rato. Yuuri era algo así como su lugar feliz, no importaba donde estuviera, si era con él siempre terminaría sintiéndose bien.

Después de un rato de silencio el rubio comenzó a hablar, a explayarse sobre el tema de su hijo, explicándole al azabache que no le molestaba si a Víctor le gustaban los hombres o las mujeres, pero que sí le hubiese gustado que el menor le tuviera un poco más de confianza en ese tema.

Ya me dijeron que era un buen chico, pero… ¿Qué tal si no era así? ¿Y si tú no estuvieras? Podría haberle pasado cualquier cosa por despistado si es que Otabek hubiera querido hacerle daño —explicó y el japonés lo entendió, porque tenía razón.

Yuuri comenzó a dejar suaves caricias en el cabello del rubio mientras este poco a poco iba cayendo dormido sobre sus piernas, cuando eso sucedió, el azabache se atrevió a dejar un suave beso en los labios del otro— buenas noches —le dijo mientras intentaba acomodarse en el sofá también.

Al día siguiente cada uno atendió sus responsabilidades. Los adultos a trabajar y el menor a la escuela, todo como un día lunes normal.

Yuri tuvo que lidiar con comentarios en el trabajo ya que se habían enterado de que tenía pareja y era un hombre. Todos murmuraban, pero nadie era capaz de preguntarle algo o hablarle a la cara sobre ese tema y eso comenzaba a fastidiarlo. Yuri odiaba a las personas cobardes que hablaban a espaldas de otros.

Así fue como transcurrió la semana hasta que su jefe se le acercó directo a preguntarle si era verdad o solo era un invento para no tener que pasar tiempo con Sonya. Yuri le dijo que era verdad, porque no quería desentenderse de la situación, no quería hacer parecer falsos los besos que intercambio con el japonés por lo que le dijo a su jefe que tenía una pareja de verdad y que este era un hombre.

El otro lo miró asombrado puesto que siempre andaban muchas chicas detrás de él, además de que el rubio no se veía para nada afeminado o delicado, como siempre las personas tenían un mal concepto sobre las personas homosexuales. Aunque en este caso, Yuri se sentía más como un hombre bisexual ya que había sentido atracción por mujeres, incluso amor por la madre de Víctor.

Espero eso no sea un problema. Según yo, eso no afecta mi desempeño laboral —le mencionó al darse cuenta que el silencio entre su jefe y él se comenzaba a volver incómodo.

Por supuesto que no —le dijo fingiendo una sonrisa— lo que tú hagas en tu vida privada es tu problema.

La conversación no continuó y esperaba que con eso los murmullos a su alrededor se detuvieran y así pasó, el problema era que ahora algunos compañeros (en especial JJ) se le acercaban a hacerle preguntas como quien daba y quien recibía, quien era la mujer de la relación y si era doloroso usar la puerta trasera. Además de una que otra broma sobre homosexuales una vez que tomaron confianza.

Yuri mantuvo una postura seria de acuerdo al tema, no iba a demostrar enojo porque eso significaría que estaba intentando defender algo que era normal y no iba a sumarse a las bromas puesto que para él era un tema importante y no para dar paso a chistes.

La semana fue pesada para él en cierto modo, pero logró sobrellevarla lo mejor posible mientras se preguntaba si de verdad podría mantener una relación con Yuuri y si podrían llegar a tener sexo alguna vez. Eso lo hacía cuestionarse lo mismo que le preguntaban los demás ¿Quién sería el de abajo? El no quería serlo, le daba pavor el solo pensar en que su agujero fuera ultrajado, así que asumió que Yuuri sería pasivo por su personalidad sumisa, aunque tal vez estaba equivocado.

Para el japonés y el platinado la semana pasó con normalidad, Yuuri le levantó el castigo a Víctor ya que no tenía ningún fundamento al saber que el platinado tenía el número del universitario y podían juntarse en cualquier otro lugar. Solo le pidió considerar el tema de presentárselo a su padre, aunque no fueran nada, ya que el rubio se preocupaba.

Dos semanas pasaron para que Víctor le dijera a su padre que tenía una gran idea para que conociera a Otabek— vamos todos al parque acuático —le dijo entusiasmado por la idea de divertirse y ver al moreno en traje de baño. Se lo imaginaba y se le caía la saliva.

࿂Continuará࿂