43. Comentarios peligrosos

La Lillian de 10 años atrás quedó petrificada en la puerta. En tan solo un soplo de viento, se le removieron varios recuerdos.

—¿Mer?

La sonrisa particular de la susodicha se lo confirmó. Lo siguiente que supo, fue que la estaba abrazando y apretujando contra su cuerpo, tal y como solía hacerlo algún tiempo atrás.

Esme sentía una alegría especial, llena de gratitud por que al menos aquella fuera una de las amistades capaz de resistir el paso de los años y a la falta de contacto. Echó un vistazo a la pequeña porción visible de su hogar. Se notaba una casa bien estilizada, algo normal dada a la presencia de Lillian, pero en cierto modo… sentía que el toque particular de su amiga no estaba suficientemente presente.

Lillian estaba igual de encantada. Sin embargo, el hecho de ver a su marido detrás en cuanto abrió los ojos la desestabilizó por completo. Volvió a pisar tierra, en su realidad, y el conflicto que la había perseguido a sol y sombra.

—Carlisle…. —Ella se separó, y luego los miró a ambos, uno seguido del otro—. ¿La has traído tú?

A partir de ese momento, hicieron falta muchas explicaciones. Entre ellas, mencionaron el cambio de nombre, y los días que habían esperado desde el reencuentro que ambos tuvieron para darle cierta noticia. El tono y las palabras que emplearon para referirse a ese "gran anuncio" encaminaron en la mente de Lillian hacia una dirección tenebrosa, pero aquella acción dio un vuelco en cuanto le aclararon que se trataba de cierto niño de ocho años.

En ese instante, se dio cuenta de que hubiese preferido mucho más la idea de la de la relación romántica oculta. Y muy pronto, llegó al punto en que tanta información junta la atosigó lo suficiente para derrumbarla.

—Carlisle, ¿nos podrías dejar solas, por favor? —le pidió Esme.

Él dudó por el hecho de ver a Lillian de esa manera. Pero al volver la vista hacia la castaña de ojos decididos, sabiendo quien era ella en sus vidas, aceptó.

—Esto… hablaré con Bree para saber si planea dejar a su hija jugando más tiempo en el parque con las niñas.

Los pasos que daba dirigidos hacia fuera de la sala se reflejaban en el suelo de mármol que tenían, acorde con los colores claros de la amplia estancia.

Esme ya se había acostumbrado a que una de las diferencias que siempre los separó fue justamente las comodidades con las que vivían. Y en cuanto él desapareció, dejándolas en el sofá, Lillian cogió una de las manos de su amiga, a la vez que agachaba la cabeza.

—Perdóname…

—Lillian…

Ella negó, para que la dejara continuar.

—Tú sabes que… Hace años, me dolió muchísimo la primera vez que una falsa amiga me traicionó con un ex novio al que yo todavía quería. Éramos unas crías, sí, pero tú me consolaste mientras yo los criticaba a ambos por todos los medios. —Rio con amargura—. Debo ser muy hipócrita para que tiempo después fuese yo la que hiciera lo mismo, y encima con alguien que tampoco se lo merecía.

La castaña sintió una punzada al escucharla.

—Lillian, tú siempre has sabido que Carlisle y yo no teníamos futuro.

—¡Ni aún así se justifica! —exclamó con angustia—. Con tantos hombres en el mundo, ¿por qué yo me tengo que fijar justo en uno que estuvo contigo, eh?

Esme sonrió.

—Yo creo que justo por cómo eres, razones tienes.

Lillian movió la cabeza.

—Pero no son suficientes. —Ella inspiró hondo y continuó—. Me llevo martirizando con lo mismo desde que él y yo nos hicimos pareja. A pesar de las circunstancias… que nos hicieron juntarnos… sentía que no debía. Era una pesadilla constante para Carlisle y para mí, tan grande, que todavía no entiendo cómo es que a pesar de tu sombra terminamos casándonos.

Esme esbozó una expresión franca.

—Eso muestra que algo va bien…

—Pero necesitaba hablar contigo, Mer… o Esme —insistió, aunque le costaría empezar a llamarla así—. Me daba igual si era para apoyar o rechazar esta relación, pero necesitaba saber tu opinión porque… te habías convertido en la amiga que poseía toda mi confianza. Y te busqué, por todas partes, pero te borraste del mapa.

Sus ojos añiles la analizaban con tristeza.

—Al menos ahora te puedo decir que si sentisteis que debíais estar juntos, entonces habéis hecho lo correcto —esclareció ella misma—. Y me alegra que la persona a la que eligieras para formar tu vida fuera alguien como Carlisle.

—Pero tú lo valoraste antes, desde un principio, cuando yo lo veía como un simple cero a la izquierda —añadió Lillian—. Si es que parece que hasta me haya enamorado de él a propósito.

Esme negó.

—Lo dudo.

—Pues la mayoría pensó lo contrario —mencionó la morena con disgusto—, incluso personas de mi propia familia. ¡Mi propia familia! ¿Te imaginas lo doloroso que es eso? Fueron demasiadas palabras despectivas hacia mí, incluso de mis "verdaderas" amigas en el día de mi boda.

Apretujó la mano que tenía sobre la suya.

—Lo siento mucho. Me hubiese encantado poder estar ahí…

Lillian asintió, bajando la vista.

—Pero ahora encima tenéis un hijo.

—Y tú tienes dos —replicó Esme—, además, has pasado con Carlisle el tiempo que yo nunca llegué a pasar. Tuvimos nuestro pasado, pero no pretendo nada con él que no tenga que ver con Edward.

Ella formó una sonrisa, sin pensarlo.

—Te esforzaste para elegir el nombre, ¿eh?

El comentario hizo que a Esme se le escapara una leve risa, mientras que Lillian siguió divagando en el asunto.

—¿La razón… por la que no le dijiste nada del niño fue por los malditos de Aro y Dimitri? ¿Acaso…?

Esme la hizo callar antes de que fuera muy tarde. Miró hacia las escaleras y Lillian lo entendió todo.

—¿No se lo has contado, verdad?

—No, y tú tampoco puedes hacerlo —le advirtió.

Lillian suspiró.

—Mer…

—Eso no está a discusión, lo siento. —Esme tenía claro que no iba a cambiar de idea—. La decisión de lo que cuento sobre mi pasado la tengo yo.

Finalmente, Lillian no tuvo de otra que aceptar.

—De acuerdo. Y si alguien pregunta, te prometo que jamás los mencionaré a ellos.

—Gracias. —Ella se quedaba más tranquila teniendo su palabra—. Pero ahora que todo ha pasado… no quiero apartar a Edward de su padre.

Lillian sonrió, de acuerdo con la decisión.

—Entiendo, lo llevarás de vez en cuando.

Esme se extrañó.

—¿Cómo?

—A visitar a Carlisle, digo —señaló su amiga—. Una vez que volvamos a casa, claro. Estamos aquí por un cliente delicado, pero yo me voy con las niñas a principios de enero porque ya empiezan el colegio, y Carlisle lo hará cuando el juicio acabe en tres semanas.

—¿Eso significa que no vivís aquí?

Lillian tragó, apenada.

—Creía que ya te lo había dicho…

nnn

Un toque en su hombro la hizo despertar del relato que Lillian le contó la última vez. Cuando se giró, él la saludó con una mueca.

—¡Edward! ¡Ya era hora, me tenías preocupada! —Y es que esos cinco minutos de espera a que saliese del aula se le hicieron eternos. No obstante, era justo en ese instante que Bella se enfrentaba a lo peor—. ¿Al final qué pasó?

Él la instó a caminar a su lado en línea recta entre la multitud, manteniendo una expresión neutral, gesto que acentuó aún más la expectativa.

—Uno que iba con nosotros no vino y pasó lo mismo en dos grupos más, así que… han presentado otros y el próximo día ya lo haremos los que faltamos.

Y ella recién pudo exhalar tranquila.

—¡Pues menos mal! —Aunque a pesar de liberarse de esa carga, seguía sintiéndose tensa—. Y ehm, bueno, de verdad que siento mucho lo que ha pasado. No era mi intención que tú y yo…

Edward se apresuró a frenarla.

—No, no. —La juntó contra él y le dio un leve apretón en el brazo, en forma de apoyo—. Fue mi culpa, déjalo. No debí estudiar en la cama sabiendo que soy de dormirme al hacerlo.

Bella esbozó una media sonrisa.

—Creo que es de los dos. Puede que a ti se te peguen las sábanas, pero a mí en principio no me pasa —apuntó—. Aún así, no sé cómo puedes volver a estar tan sereno. Yo me hubiese quedado de los nervios todo al día, vaya.

Edward la miró con extrañeza.

—Tú también has llegado tarde..

—¡Pero yo no tenía una presentación o un examen! —contestó, como si eso fuera la justificación máxima, ante lo que él se limitó a suspirar.

—En fin, ya ha pasado —dijo en definitiva—. No tiene sentido preocuparse más. Y con respecto a lo otro, bueno... a veces cuando escuchas que alguien se duerme al estudiar en la cama o suda cuando se pone nervioso, pues empieza a pasarte. ¿No recuerdas haber oído a nadie hablar del tema?

Ella rebuscó en su memoria y negó.

—La verdad es que no. —Entonces cayó en cuenta de algo—. Y si de pronto...

—¿Qué?

Bella lo observó sobre sus pestañas.

—¿Y si nos relajamos un poco demasiado con… lo que hicimos?

Edward no podía lucir más confundido.

—¿Qué hicimos?

—¡Hey, familia! —saludó Tyler con una enorme sonrisa, abrazándolos a ambos desde atrás y colándose en medio de ellos—. ¿Qué tal estáis?

Edward se encogió de hombros.

—Como siempre.

—¿Ah sí? Qué curioso —comentó alegre—. Yo estaba aquí, haciéndome viejo del tiempo que os llevo esperando. —Y de repente su tono cambió—. ¡Vamos, moved el culo! ¡Que tenemos que hablar de mi cumple!

Edward negó divertido y entró al aula a donde su amigo le guió junto a Bella, a quien le había quedado un mal sabor de boca. Era la primera vez que Tyler la invitaba a su casa, y su enfado no podía sentarle bien aunque ante sus amigos fuera más en broma que otra cosa.

—Tyler, tampoco los culpes si llegan antes o después —le reprochó Irina—. Todo el mundo acaba de salir ahora.

—Cariño, es una fiesta exclusiva —le contestó con un exagerado tono orgulloso—. Hasta deberían de besarme los pies por poder asistir.

Irina miró hacia el techo, justo al lado de Jessica, que se encontraba concentradísima ojeando un libro de física. Dos chicas de rasgos chinos recién estaban cogiendo el bocadillo de sus mochilas para salir al patio. Una de ellas tosió mientras se agachaba a coger un táper de fresas. En cualquier otro colegio se hubiesen puesto a hacer bromas pesadas con el tema del coronavirus. Suerte que en el suyo, a diferencia, había un cierto respeto desde que supieron que empezó a convertirse en una xenofobia generalizada.

Y entre que Lauren también entraba al aula para la charla de Tyler, Edward y Bella aprovecharon para ubicarse encima de una de las mesas. Una vez así, él se inclinó para hablarle en susurros al oído, sabiendo que sería la única manera que tendrían para hablar.

Aunque por otra parte, el gesto le producía a Bella un cosquilleo que trataría de ignorar a toda costa.

—¿De qué hablabas antes?

Ella tragó con dificultad y giró un poco la cabeza para mirarle.

—De lo sucedido en tu casa esta mañana.

—¿Que nos dormimos?

—No, antes —aclaró ella, acomodándose aún más entre sus brazos.

Él movió la cabeza.

—Además de los besos, no pasó nada más.

—¡Claro que sí! —exclamó en un murmullo, exaltada.

Edward cada vez estaba más intrigado por averiguar lo que pretendía decirle.

—¿El qué?

—Pues que… —Bella miró a los lados, dudosa—; repetimos… lo del viernes.

Edward soltó una risa estruendosa y Tyler lo miró mal, ante lo que él calló.

—Bella, eso nunca pasó.

—¿Cómo que no? —insistió ella en un susurro apenas audible—. Entre que tú repasabas la presentación, empezamos los arrumacos.

Se sentía tan incómoda diciéndolo…

—Sí, y al poco tiempo fuimos cerrando los ojos hasta que… ¡Sorpresa! —completó Edward.

Bella tragó, avergonzada.

—Yo solo tengo el recuerdo de… —Sacudió la cabeza—. De verdad que parecía demasiado real para haberlo soñado.

—Para mí no suena tan veraz —afirmó él—. ¿Cómo iba a aceptar algo semejante? ¡Es una locura!

—¡Es que encima reaccionabas así! ¡Justo así!

Bella lo veía como la viva imagen del comportamiento que recreó desde su mente.

—Vale, pero la diferencia es que en la realidad jamás habría aceptado.

A ella le hizo gracia su seguridad.

—¿Por qué?

—Pues por la falta de tiempo, y porque no habría pasado por el increíble desastre de la otra vez…

Eso le sentó como una bofetada en toda la cara.

¿Desastre? ¿Estaba diciendo que para él fue un desastre?

—¡Ey, ya! ¡Pareja! ¡Hacedme caso, joder!

Edward le prestó atención, pero Bella no quiso alzar la mirada. Estaba totalmente sumida en aumentar el tamaño del enredo en su cabeza.

—Ve al grano, Tyler.

—Bien, ya que no me escuchábais, lo repetiré —comentó disgustado—. Estaba diciendo que cómo sabéis la próxima semana tenéis el evento con el que lleváis soñando el año entero. Nuestra reunión de todos los años, con bebidas, música, al lado de la piscina…

—Que no se va a usar porque nadie es tan imbécil como para congelarse… —añadió Edward por lo bajo, a lo que Tyler le dirigió una mirada irónica.

—Gracias, tío, gracias. No sé qué sería de mi vida si no llego a escuchar eso.

Edward esbozó una sonrisa fingida.

—Aunque no por eso deja de ser estupenda —dijo a continuación, cosa que volvió a levantar el ánimo al próximo cumpleañero.

A eso iba —señaló—. También contaremos anécdotas y tendremos a mano juegos tontos para pasar el rato.

Que al final acababan siendo lo que más primaba en la fiesta, en realidad.

—¿Puedo llevar las cartas del Uno? —preguntó Jessica, participando por primera vez en toda la reunión—. Hace años que no juego.

—Yo tampoco. ¡Y la Wii!, tía. —Y entonces Irina dio un salto—. ¡Tyler tiene la Wii!

Bella no aguantó más y se disculpó para irse al baño, antes de sentir las gotas calientes escapándosele por sus pestañas. Era demasiado perceptible a cualquier cosa que le decía, sobre todo si era sobre un tema que no dominaba.

Al final, se recompuso con la ayuda de un poco de agua y silencio del baño de chicas de primaria. Pero el tiempo pasaba de prisa y seguramente el descanso ya estaba por acabarse. Para cuando volvió a llegar a su planta, cerca del aula donde estaban antes, se cruzó con Jessica, que pasaba las páginas del libro que no había soltado en toda la charla de Tyler, angustiada.

—¿Qué buscas?

Ella levantó la vista y le sonrió con cortesía.

—Un ejemplo hecho de la fórmula de la velocidad inicial, ya teniendo el resultado, la aceleración y distancia —le explicó—. Es decir, veo la fórmula, pero ahora no me acuerdo de cómo se despejaba la raíz cuadrada de ahí.

—¿No te quedó claro en clase?

—Es que lo último que hemos dado —aclaró con un bufido—. Seguro que sale y no lo he mirado. Es que soy tonta, en serio. No sé por qué siempre empiezo por el principio si lo mejor para los exámenes es estudiar al revés.

Bella se sintió del todo identificada

—No te preocupes, nos pasa a todas —le contó—. Si quieres puedo echarte una mano.

Entre las dos consiguieron adaptar una posición de manera que Jessica pudiese acomodar mejor la carpeta, el estuche, la libreta y la agenda debajo del libro que revisaba. Bella se aplaudía por haber tenido tiempo de llevar sus cosas a la clase siguiente antes de haberse puesto siquiera a esperar a Edward.

—Es esta. —Jessica se la señaló con el dedo—. Son distintas dependiendo el valor que ya tienes.

Bella asintió.

—No hago física desde cuarto, pero diría que se resuelve elevando al cuadrado la x al otro lado.

—¿No era multiplicando? —cuestionó.

—No, sería así en caso de que estuviera dividiendo aquí, pero no es así —le aseguró.

Jessica se mordió el labio.

—¿Y solo se eleva al cuadrado la x? ¿Nada más?

Su inseguridad estaba a flor de piel, se notaba que le había puesto ganas, y Bella quería que le fuese bien.

—Yo juraría que es así, pero lo mejor es que lo confirmes con alguien más antes de entrar o mira rápido a ver si encuentras un ejercicio en internet —le recomendó con toda la sinceridad—. Me voy a mi clase, que ya es la hora.

—Vale, ¡gracias!

—¡De nada!

Para cuando le respondió ya estaba en la esquina, desde donde le dedicó otra sonrisa antes de entrar al aula.

Jessica cogió el móvil para confirmar el proceso del ejercicio, pero solo le salían unas fórmulas la mar de complicadas. Justo entonces se acercaron Edward y Tyler, quienes habían subido las escaleras a tiempo para presenciar la despedida de ambas.

—¿De qué hablabais?

La chica subió la mirada hacia ellos.

—Es que Bella me estaba aclarando una duda —les explicó—. Pero me ha dicho que mejor lo confirme con algún otro ejercicio, lo malo es que es súper difícil encontrarlo.

Edward le dedicó una mirada amable.

—Déjalo estar, seguro que te lo ha dicho bien.

Jessica lucía dudosa.

—Pero dijo que no tocaba física desde cuarto…

—Jess, es Bella —le dijo encogiéndose de hombros—. Ella sabe incluso lo que no se da cuenta de que sabe.

—¡Stanley!

La chica saltó sobre su sitio al oír el grito del profesor. Si los llamaban por su apellido, solía ser porque estaban enfadados.

—Me voy, adiós. —Y enseguida ella se metió al aula y cerró la puerta a su detrás.

Edward y Tyler siguieron guiaron sus pasos hacia su aula, la única a la que el que el profesor llegaba algo tarde.

—Eh, tío, también cabe la posibilidad de que Bella se haya equivocado —comentó Tyler, como quien no quiere la cosa.

—A ver, en la vida general sí… ¿pero en el estudio? Vamos —se burló Edward—. Ella sabe más que cualquiera de nosotros.

Tyler miró por la ventana de atrás, en dirección al aula donde Jessica ya había entrado y todos ya estaban sentados en los pupitres mirando a la pared. Y como ya nada podía cambiar, lo dejó ahí sin más.


Uh, se avecinan complicaciones por aquí, ¿no? 👀 Mmm, me pregunto qué pasará. 😛

💎Haré una mención especial al comentario de LicetSalvatore porque no encuentro quién resuma mejor la diferencia entre sueño/realidad del capi anterior en una sola frase. Cuando Bella empieza a ponerse traviesa "es ahí donde se rompe cierta continuidad lógica en ellos".¡Sí! ¡Exacto! ¡Perfecto! Me encantaron estas palabras porque es justo lo que intentaba transmitir. ❤️ Yo creo que hay varios elementos que pueden notarse no muy propios con la realidad si se le presta atención. Y otros que, si todavía no se ven, ya se verán próximamente. 😛

¡Hola a todas! 😊

💎Sí, ha pasado un poco de tiempo desde la última vez. Pero también el capítulo es largo... como compensa. ❤️

💎Por otra parte, quiero anunciar que cambiaré los días de actualización. 😐 Hasta ahora dije viernes o sábado (a pesar de que todos sabemos que lo habitual era actualizar solo en un día de esos dos), porque veía que era el horario al que me tenía que "forzar" para ir más organizada. Sin embargo, he decidido hacerlo de otro modo y dedicarme a actualizar los martes o miércoles. (Y en general, subrayo que la actualización sigue siendo semanal). Creo que este ya lo cumpliré mejor, jeje.

💎Y eso es todo, espero que os haya gustado el capítulo. Comentad si es así, por favor.

Kisses! 😘😘😘