"Cálidos roces"

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—K-Kacchan— Deku puso ambas manos sobre su pecho, deteniéndolo de seguir besándolo.

—Qué sucede?— Frunció el ceño, molesto por la interrupción.

—T-tengo sueño— Comentó en tono solemne.

Un rayo le despertó en la conciencia, le reveló lo anterior, y rápidamente lo ayudó a acomodarse en la camilla de hospital, lo cubrió con las sábanas blancas, tomando su mano en un gesto afectivo.

—Aun no te recuperas, eh?— Dijo él, dirigiendo su vista a su mano, delineando los contornos de su cicatriz, aquella que el bastardo mitad y mitad le hizo.

—Hmmm— Para esos entonces, él ya estaba dormido en un tremendo sopor. Su cabeza cabeceando lentamente, sus párpados cerrados, y sus labios semi abiertos. Se veía hermoso.

—Ignorándome, eh nerd?— Bromeó Bakugou, delineando la cicatriz repetidas veces, anhelando que su existencia mermara algún día, y si era posible, que las secuelas de sus cicatrices en la última pelea dejaran por completo de existir en su cuerpo.

Incapaz de separarse de él, se acomodó entre la silla de visitas y la camilla para dormirse a lado de Deku, puesto a que regresar a su habitación, conllevaba a alejarse de él y esos no eran sus deseos.

Tan pronto como ajustó su cabeza sobre la camilla, sosteniendo su mano sobre la suya, pudo conciliar el sueño.


A la mañana siguiente, Recovery Girl lo despertó de su sopor, cuando abrió las cortinas indicándole que era de mañana.

—Hoy le daremos de alta a Midoriya— Le notificó, revisando los niveles de oxígeno en la sangre del nerd. Bakugou asintió, amodorrado.

—Lo que sea, pero que él esté bien— Retortijó, estirando los brazos.

—Le daré el alta en la tarde— Asintió para sí, conforme con los niveles de oxígeno en la sangre de Deku. —Midoriya ya se encuentra estable para que lo pueda dar de alta—

—Por qué no lo da de alta ahorita?— Espetó tosco, haciendo una mueca de disgusto. Recovery Girl no se inmutó de su acercamiento, negándole rotundamente que no le daría de alta a Deku hasta la tarde. Se retiró, dejándole el desayuno a Deku en la mesa de noche a lado de su camilla, indicándole que se asegurara de que terminara todo el desayuno.

Bakugou se puso de pie y salió a comprarse una botella de agua de las vending machine que se ubicaban en los pasillos. La sed le estaba matando y la boca la tenía reseca. Quién sabe cuánto tiempo duró sin ingerir líquidos.

Regresó a la habitación donde alojaban al nerd, llevándose a la vista, que él, en efecto, ya no se encontraba dormido, sino despierto, volteando a los lados con la mirada, su cuerpo sin ejercer mucho movimiento. Lucía asustado.

—Oi! Nerd— Le habló contento de verlo despierto.

Él dio un salto de susto, dirigiendo sus enormes orbes verdes a él.

—K-Kacchan— Pronunció, incorporándose. —Buenos días— Dio un respiro de alivio, llevándose su mano a su pecho.

—Buenos días, Deku— Se acercó, tomando asiento a su lado. —Te sientes mejor?—

Asintió, de pronto ojeando lo que era su desayuno, él se percató de que sus ojos ansiaban ingerir alimento. —Es tu desayuno, déjame acércatelo—

—Oh, sí?— Preguntó en deje de curiosidad.

—Te lo dejó Recovery Girl— Le dio la bandeja que contenía su desayuno con cautela. —Ella dijo que te comieras todo, más te vale no dejar nada—

—No— Movió la cabeza en negación con determinación. —¡Gracias por la comida!— Aplaudió dichoso, comiendo su desayuno con una enorme sonrisa.

Tras un rato, Deku lo ojeó con curiosidad.

—Qué?— Preguntó ruborizado.

—No has comido, Kacchan?— Su gesto inocente apareció en su rostro pecoso. Al ver que no respondía, le ofreció de su desayuno, pero else negó obstinado, puesto a que por órdenes de Recovery Girl, Deku debía terminarse todo la comida.

—Yo comeré después— Refunfuñó entre su aliento, abriendo la botella de agua y tomando un poco del líquido fresco que fue como una suave brisa rozarle el rostro. Su deshidratado cuerpo ansiaba beber agua.

Pescó al nerd viéndolo con admiración desbordando por sus poros, mandándole a él una sensación de estremecimiento y de nervios, volviéndose a sonrojar del rostro.

—Qué tanto me ves?— Gruñó, su tono sonó avergonzado.

—Pensaba que te veías genial, Kacchan— Lo halagó en admiración.

—No seas idiota— Renegó, echándose para atrás en la silla.

—Te ofendí, Kacchan?— Deku se alarmó, tensando los dientes. —No fue mi intención—

—No digas tonterías!— Alardeó él, extendiendo su mano hacia la suya, tomándola. —Es sólo que… dices cosas tan vergonzosas, Deku— Puso su otra mano en su rostro, suavizando su expresión brusca.

—No te ofendí?— Preguntó tímido, sus mejillas rosadas en un tierno rosa pálido.

—No— Se acercó y le dio un dulce beso en los labios, provocando un sonrojo agresivo en Deku, quien jadeó con los ojos abiertos.

—Kacchan— Suspiró impresionado.

—Te amo— Murmuró echo un manojo de nervios.

—Yo también te amo, Kacchan— Buscó entrelazar sus dedos sobre su mano, sonriéndole dulcemente.

Bakugou no podría estar más feliz.


Esa misma tarde le dieron de alta, por lo que Deku se fue caminando rumbo al cuarto donde alojaban a su madre, con la preocupación centrada en sus facciones y sus manos temblando de pánico. Bakugou fue detrás suyo, incapaz de dejarlo solo, sobre todo si ahora ya estaban juntos.

No dejaría que Deku sufriera solo.

—Deku, cálmate— Lo trató de reconfortar, mientras él tomaba la mano de su madre entre las suyas, con lágrimas correrle las mejillas a cántaros. —Tu madre estará bien—

Inko, en efecto, llevaba tres días sin despertar, mientras que Deku llevó dos días enteros en letargo. La condición de la madre de Deku era diferente a la suya, en su caso, ella recibió un corte en el vientre que perforó parte del tejido, y su recuperación, sería lenta.

Decirle que desconocían si su madre quedaría saludable sería una tortura para el pobre de Deku.

—S-sigo sin perdonármelo— Sollozó debajo de su aliento.

—No te culpes— Lo rodeó con el brazo, sintiendo su cuerpo temblar. —Ella hizo lo que tenía que hacer, Deku, tu vida es más importante para tu mamá que la suya—

—Pero—

—Escúchame— Irrumpió autoritario, silenciándolo de golpe. —Las madres siempre se sacrificarán por sus hijos sin importar que, tu vida es más valiosa que cualquiera porque ya está destinada— Lo miró intenso. —Eres el sucesor de All Might, de nuestro ídolo, de nuestro mentor, así que más te vale no morir— Se sinceró, acercándose a su rostro lagrimoso, limpió las lágrimas de sus ojos con la yema de sus pulgares.

—Ella— Empezó inquieto. —Ella sí vivirá, verdad?—

—Por supuesto— Acunó su rostro entre sus manos, pegando sus frentes. —Tu mamá nunca abandonaría a un nerd como tu— Lo vio asentir un poco más confiado. —Y to tampoco abandonaría a un nerd como tu—

Una pequeña sonrisa se curveó en sus labios.

—Yo no abandonaría a Kacchan— Deku puso sus manos encima de las suyas, reforzando su cercanía. —Eres todo para mí, Kacchan— Confesó rojo del rostro, tan rojo como un tomate y tan tierno como un niño sonriente.

—Ven aquí— Bakugou acomodó su cabeza sobre su pecho, sosteniéndolo entre sus brazos. —Me quedaré contigo, no te dejaré lidiar con eso tú solo— Presionó sus dedos sobre su hombro, sobándolo en círculos lentos. —Recién te acabas de despertar y verte sufrir de ese modo, me irrita—

—Kacchan— Deku se acurrucó en él, dejándose abrazar por él. —T-te amo—

—Yo también, Deku— Dijo en un suspiro. —Por eso me quedo contigo—

—Eres muy cálido— Dijo dulcemente, rodeándolo con sus pequeños brazos, recostando su cabeza más cerca de su pecho.

Bakugou se sonrojó, agradecido de que nadie estaba viéndolo, porque sería una vista muy vergonzosa para él de lidiar.

—Oye Deku— Habló con la garganta haciéndole cosquillas.

Asintió.

—Eres todo para mí— Confesó inquieto de los nervios, sintiendo su corazón estallarle en el cuerpo en un derrame de sensaciones. —Así que no te preocupes, porque yo te protegeré si algo malo ocurre—

—Q-qué quieres decir con eso?— Sintió su cuerpo tensarse en su agarre.

—Quiero decir que a partir de ahora que estamos juntos— Lo aferró a su cuerpo. —No dejaré que te vayas de mi vida, ni que desaparezcas—

—K-Ka—

—Me rehuso a vivir una vida sin ti— Lo interrumpió, colocando una mano en el rostro de Deku que amenazaba con verlo a la cara, y la escondió en su pecho. —Es inútil vivir sin un Deku que sonría como un idiota y que sea tan increíble para todo; un Deku que me persiga siempre y que sus ojos solo me vean a mi— Recostó su cabeza sobre sus rizos. —Así que no digas que mi vida será mejor sin ti, porque no lo será, nunca lo será, porque si no estás ahí, no vale la pena querer ser un héroe, Deku— Lo abrazó tan fuerte como pudo, sacando esas palabras que le hacían falta de decir, esas palabras que se apilaban por quedarse callado y no decirlas, esas palabras que quizás Deku ansiaba oír emerger de su boca.

Ese silencio que los abrazó con su reconfortante cobija de palabras los acariciaba en cálidos roces, en efervescentes sentimientos que afloraban en el ambiente y pendían de su boca.

—Seamos héroes juntos, Deku— Dijo tras un cómodo silencio.

Deku despegó su cabeza de su pecho lentamente, viéndolo con sus enormes ojos que eran similares a un libro abierto.

—Sí— Aseguró, acercando sus labios semi abiertos a los suyos, pactando aquella sensación implícitamente reconfortante. Lo besó de regreso, abrazándolo entero, queriendo respirar el mismo aliento que el suyo hasta empalagarse de su ser.

—Te amo mucho— Suspiró sobre sus labios.

Asintió contento.

Bakugou metió su mano entre sus rizos, acariciándolos suavemente entre sus dedos, sintiendo su textura sobre su piel, acercando más su cabeza a su contacto, abrazándolo firmemente con su otro brazo, aferrándose a su calor.

Le encantaban los rizos de Deku.

Eran unas caricias tan cálidas sin duda alguna, tan ligeras de erizarle la piel, tan penetrantes que le llegaban al alma.

Se alejaron tras un momento que compartieron, mirándose fijamente a los ojos, ensimismados en la presencia de cada uno, enfrascados en su sintonía, pues ambos se necesitaban para ser felices.

Deku sonrió con los ojos cerrados, resaltando sus pecas y sus pómulos rosados detallados sobre su rostro.

De pronto, su estómago se quejó del hambre, él echó un bufido de indignación porque su necesidad de ingerir alimento arruinó el momento que compartían.

—Porqué no comes, Kacchan?— Deku abrió los ojos con brío, una preocupada mirada lo acechaba.

—Te dije que me quedaría contigo— Le recordó, aún abrazándolo.

—Necesitas comer, Kacchan— Apoyó sus manos sobre sus hombros, ajustándose a su forma como si fueran hechas para pertenecer ahí ancladas. —Vamos juntos, ok?— Aseguró amable.

—Pero, tu mamá—

—Es, es importante que te cuides tú también, Kacchan— Se separó un poco, sin quitar sus manos de donde se posicionaban. —Me gustaría decirle unas palabras a mi mamá— Le dio a entender que él quería estar un rato a solas con su mamá, tal vez le diría todo lo que sucedía en su mente.

Bakugou, muy a su pesar, soltó a Deku y se salió a la sala de espera.

Sin embargo se alcanzaba a escuchar ciertos vestigios de su voz, por lo que, fue inevitable percibir lo que Deku decía.

Palabras de perdón, de impotencia…

Sabía que él se sentiría de dicho modo, pero eran sentimientos esperados que le sucedieran a él, porque tuvo etapas de mucho descontento y una constante herida abierta centrada en su noble corazón, asimismo, reflejándose en su intensa urgencia de socorrer a todo aquel que sufría, tal como él sufrió por haber nacido sin Quirk, y también por tener sueños que todos desechaban de ilusorios, aunque él también tuvo la culpa de esos acometimientos.

—Perdóname mamá— Lo oyó sollozar dolido. —Prometo volverme un héroe fuerte y digno de proteger a aquellos a los que yo quiero— Respiró entrecortado, inhalando oxígeno para seguir hablando. —Yo prometo convertirme un hijo del que te sientas orgullosa— Juró. —Porque tu has hecho tanto por mi, siempre me has cuidado, me has dado de comer cuando tengo hambre, me paseabas cuando queria salir, me abrazaste cuando más necesitaba un abrazo, me apoyaste siempre a pesar de que nadie tenía fe en que me convertiría en un héroe, tu, tu siempre has estado ahí para mí, mamá— Bakugou se asomó por la ventana, vislumbrando a Deku sosteniendo la mano de su madre, con sus ojos llenos de dolor y culpa, pero también llenos de amor y agradecimiento. —Así como tu estuviste para mí, yo me esforzaré por hacerte ver lo mucho que significaron esos detalles para mí, lo mucho que tu amor y tu apoyo han sido mi motor para saber que hay personas que me quieren por lo que soy— Se atragantó entre sus sollozos incontenibles, recuperando rápidamente el hilo de su discurso. —Yo estaré ahí para ti, pero también prometo estar a lado de Kacchan— Su corazón dio un vuelco, y subió su mano a su pecho, sintiéndose estremecer de dicha. —Tu sabes que yo siempre he querido a Kacchan, y no quiero estar lejos de él porque lo amo— Se detuvo, recuperando el aliento. —Lo amo mucho, mamá— Lo vio apretar la mano de su madre con ahínco. —Ustedes son las personas más importantes para mí, por eso prometo y lo juro con todo lo que tengo, que los protegeré con mi vida si es necesario, porque los amo a los dos, y siempre estaré con ustedes dos—

Él se retiró de la zona de visión antes de que Deku se percatara de que oyó todo su discurso en el que juraba que estaría ahí para él porque él lo amaba. Cuánto gozo le invadió al oír tal promesa.

—Kacchan— La puerta se abrió, apareciendo Deku detrás de ella, limpiándose las lágrimas del rostro con el dorso de su mano.

—Qué estamos esperando?— Bromeó, tragándose la emoción que amenazaba con saltarse de su cuerpo como flecha. —Muero de hambre, Deku—

—S-sí— Se rió, corriendo hacia él. —Gracias por esperarme—

—Sí, claro— Refunfuñó, arrugando la nariz. —No he comido en dos malditos días—

—Tanto?!— Exclamó Deku despavorido. —N-no te descuides, Kacchan—

—No me digas lo que tengo que hacer— Se burló, guiñándole confianzudo.

—Me pregunto qué habrá en la cafetería— Comentó para sí sin tomarle importancia a su comentario.

—Deku— Le habló, tampoco tomándole importancia a lo que dijo.

—Sí?—

—Tomémonos de las manos— Le extendió su mano derecha, que enseguida fue correspondida por su novio del cabello verde.

—Sí— Dijo al corresponderle.

Y así los dos se fueron a la cafetería y ponerse al día con los demás que de seguro, estarían haciéndoles preguntas sobre su recuperación y sobre lo sucedido en el combate.

Por fin, las cosas tomaban un mejor y calmo curso, bueno, al menos eso sucedía para Bakugou.

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P.D. Muy agradecida por sus comentarios hasta la fecha.

Espero que este capítulo les haya gustado.