Capítulo 37

Onur abrió los ojos y sonrió, buscándola. Ella se había quedado medio dormida la noche anterior y él había planeado despertarse temprano para poder tener su momento a solas…

Hacía casi un mes que se habían casado y ya habían vuelto totalmente a la rutina, Onur no se quejaba, pero Sehrazat tenía más trabajo que nunca y aunque sabía que ella lo disfrutaba porque era su profesión y su vocación, a veces le pesaba no tenerla más tiempo en casa.

Aguzó su oído cuando se dio cuenta de que ella no estaba a su lado, quizá estaba duchándose y entonces él podría entrar a acompañarla.

Pero ella tampoco estaba en el baño. Onur suspiró con algo de fastidio y pensó en ir a su lugar secreto, no porque creyera que ella estaría allí, sino para sentirse un poco más cerca…

Abrió la puerta con cuidado, la casa estaba en total silencio y él pretendía que siguiera así…

Encontró un suéter de Sehrazat sobre la cama y lo levantó, llevándoselo a la nariz para aspirar su aroma…

Cerró los ojos y suspiró. Cuando los abrió prestó atención y vio que sobre la cómoda, frente al espejo, había un sobre…

Se acercó y sonrió al ver su nombre allí…

"Mi vida: Se que estos días han sido un poco distantes entre nosotros. Quiero que sepas que te amo más que nunca y que a mí también, a pesar de que el trabajo me mantenga ocupada, me está afectando no estar contigo.

Quizá tendría que habértelo dicho personalmente pero ahora mismo me estoy tomando un avión hacia el interior, para cerrar un contrato. Si todo sale bien, estaré de vuelta esta noche y podré dormir en tus brazos. No te enojes conmigo. Estoy siguiendo mis sueños, los laborales, porque los personales ya los cumplí. Te amo. Intentaré llamarte cuando llegue. Sehrazat"

Onur suspiró. Sabia que no podía enojarse con ella pero se fastidiaba de que las cosas fueran así, eso no podía negarlo.

Tomó su móvil e intentó llamarla, pero como temía, estaba apagado porque seguramente ella estaba en vuelo.

Se preparó algo de desayunar y despertó a Kaan para ir a la escuela. Se sentía un amo de casa y eso no le hacía mal, al contrario, el único problema era que la echaba de menos a ella…


Serhazat lo llamó cuando él entraba a su oficina en Binyapi. Él no pudo evitar sonreír cuando escuchó su voz, aunque quería parecer algo distante, para que ella no supiera lo desesperado que estaba por oírla…

-Mi vida… llegué bien, quería avisártelo…

-Bien… me alegra… que tengas un buen día…- le dijo y cuando estaba a punto de cortar, la escuchó seguir hablando.

-Me muero por abrazarte…

-Me levanté con intención de hacerlo esta mañana, pero no estabas…

-Lo siento…

-¿Por qué no me dijiste que te ibas?

-No lo sé… no supe como lidiar con eso, no quería que te enojaras, y me quedé dormida… me desperté con el tiempo justo para preparar mis cosas y tomarme el avión…

-Bueno… haz tu trabajo, yo haré el mío… nos vemos…

-Onur…

-Dime…

-Te amo…- dijo y él supo que ella estaba algo angustiada.

-Yo también…- le dijo y sonrió apenas.

Cortaron y él suspiró con cansancio. Se enfocó en su trabajo y tuvo un par de reuniones importantes ese día…

Llegó justo a tiempo cuando Kaan llegaba de la escuela en el transporte y lo recibió con un abrazo.

El niño le contó lo que había hecho en la escuela mientras merendaban. Se hizo más tarde y Onur lo envió a bañarse y cuando Firdevs se fue, le dejó algo de cenar


Comenzaba a preguntarse en qué llegaría ella cuando sintió su móvil vibrar con un mensaje…

"No podré llegar hoy, mi reunión terminó tarde y perdí el vuelo. Mañana a primera hora regreso. Perdó amo"

Onur sintió rabia, ¿por qué todo tenía que ser tan complicado? Él no quería otra cosa que tenerla en sus brazos. Era su esposa después de todo, no estaba pidiendo nada raro…

Le contó un cuento a Kaan y decidió irse a dormir, quería que la noche pasara lo antes posible.

A la mañana siguiente abrió los ojos y se encontró con la mirada intensa de ella.

-Mi vida…- le dijo y lo vio sonreír.

-Buenos días…- dijo él frotándose los ojos.

-¿Estás enojado?- le preguntó luego de besar suavemente sus labios y advirtiendo que él no le respondía como ella esperaba.

-Debo admitir que un poco me enojé… siento que soy el único que te echa de menos…

-No es así… he estado toda la noche fantaseando con nuestro reencuentro…

-¿Qué hora es?- preguntó él de pronto.

-Las 7:30…

-Lo siento, pero nuestro reencuentro tendrá que esperar…- dijo con una sonrisa triunfante.

-Onur…

-Tengo trabajo…

-Pero… ¿no puedes llegar un rato más tarde? Eres el jefe después de todo…

-Como soy el jefe, tengo responsabilidades… como tú…

-Bien…- dijo ella algo angustiada- ve a ducharte…

-Sí…- dijo él y se levantó.

Se quitó el pijama delante de ella y lo dejó caer antes de entrar al baño.

Sehrazat lo siguió y se quitó la ropa para acompañarlo…

-Sehrazat… ¿qué haces?- le dijo algo sorprendido cuando ella se reunió con él bajo el agua.

-Aprovecho el poco tiempo que tenemos…

-Te dije que debo irme…- le dijo él y suspiró al sentir la piel de ella rozando la suya, bajo la cortina de agua tibia.

-Lo sé… cuando no tengas más tiempo y debas irte, me detendré…- dijo y comenzó a besar sus hombros y sus brazos. Él cerró los ojos y trató de contenerse, pero su reacción a ella no podía ocultarse y Onur se abandonó a sus caricias un momento.

Deseó poder detenerla, hacerse el malo, tomarse revancha, pero no pudo y cuando ella comenzó a estimularlo, casi pierde la cabeza y un momento después, la hizo detenerse…

La miró unos segundos, ella creyó que le reprocharía algo, él solo pudo inclinarse y besarla intensamente, entonces ella sintió la pared fría contra su espalda mientras él acomodaba sus piernas y lo sentía parte suya…

Onur se enfocó en sentir todo el placer que pudiera y en hacérselo sentir a ella. Y unos cuantos minutos después, ambos se acurrucaron tratando de recuperarse del clímax y él le sonrió.

-Te dije que no tenía tiempo…- le dijo entre besos.

-Imagina lo que habría sido si lo hubieses tenido…- le dijo ella y alzó las cejas.

-No me hagas más esto de irte y avisarme por carta… ¿estamos?

-Lo siento… no estoy acostumbrada a todo esto… somos una familia ahora… debo hacerme cargo de mi parte…

-Digamos que una buena parte la haces increíblemente bien…- le dijo él mirándola con complicidad.

-Tú también…- le dijo ella y lo besó en los labios.

-¿Qué tal un desayuno rápido? Me muero de hambre…- le sugirió.

-Creí que tenías que irte…- le dijo ella y él sonrió.

-Soy el jefe, ¿recuerdas? - le dijo y la apretó contra su cuerpo, posesivo.

Sehrazat fantaseó con que las cosas irían más lejos, pero finalmente salieron de la ducha y se vistieron. Despertaron a Kaan, que le contó a su mamá todas las novedades del día anterior y entre caricias y besos, volvieron a despedirse hasta la tarde…

Ella sonrió mientras manejaba hasta su estudio. Su matrimonio distaba de ser un cuento de hadas pero estaba imposiblemente enamorada de él… no podía ser más feliz…


Bueno, hasta aquí llegamos hoy. Espero que les siga gustando. Nos vemos en el próximo y gracias por seguir leyendo!