*************ATENCIÓN ANTES DE LEER*************

Como tenía puesto en el summary al poco de comenzar esta historia, al final tengo que subirla a M. Esto se va escribiendo sólo, y habrá gore, gente devorada, y lemmon en capítulos posteriores. No quiero quejas, así que están advertidos a quien no le gusten esas cosas.

Sin más, pasad a leer! :3

El Nuevo Lord Protector:

Capítulo 38: Rin, ¿Eres tú?

Las nubes de tormenta se arremolinaban desde el sur, casi como las fuertes lluvias que traían los vientos del monzón en verano, a pesar de ser primavera. El viento con su ruido constante acallaba los ruidos alegres de la aldea, y movía los becerros y campanas de la aldea y el ganado, creando una melodía desacompasada pero casi repetitiva. La luz comenzaba a desaparecer no solo por las nubes, sino que también por el inexorable avance de la tarde tras el mediodía. Pero esa tarde traía consigo no sólo la tormenta y la lluvia, sino que a un desfile de demonios que venían siguiendo a su ama y se habían quedado en la linde del que alguna vez fue el bosque de Inuyasha.

La ama de esos demonios había bajado ya la colina dejándolos atrás. Siguió recorriendo apaciblemente el camino que se adentraba al centro de la aldea por el sur, entre los campos de arroz, que crecían ya verdes para su cosecha en verano. Iba seguida de un samurái, ataviado de una fantástica armadura, con algunos aspectos que ni siquiera parecían ser fabricados por manos humanas. El cielo se oscurecida cada vez más rápido, confirmando la lluvia que le habían dicho que llegaría con el final de la tarde. Quizás debería apurarse, pero hacia mucho que no se internaba con los humanos, por lo que se sentía especialmente cautelosa.

Rin se giró un poco mientras caminaba para comprobar que Yuuki seguía allí, detrás de ella, ya que estaba siendo especialmente silencioso. Desde que se puso a su servicio como guardia personal para acompañarla en ese viaje, no le había dirigido la palabra. Tampoco se había quitado la máscara de oki azul que llevaba, ni ninguna parte de su nueva negra e irisada armadura para comer o dormir. Volvió a mirar al frente, mientras suspira a con pesar. Quizás algo le había pasado durante el año en el que no había sabido nada de él, pero como no le hablaba en lo absoluto, no podía saberlo.

Disimuladamente, se ajustó entre sus ropas el wakizashi, el abanico y aquella caja misteriosa que le había dado Sesshomaru para que la acompañará durante su viaje. El primero, era un sable de hoja corta fabricado con uno de los colmillos de él. Aunque no tenía ningún poder en particular, parecía que conservaba su veneno, pero no se había molestado en saberlo. En caso de usarla por necesidad, el veneno sería demasiado lento, tenía que asegurarse de saber usar su filo. El abanico se lo habían fabricado con la pluma que él había conservado de Kagura. Le tenía especial aprecio a este, ya que de pequeña hasta casi había visto en Kagura una especie de amiga, y sólo quería que pudiera llevarse bien con su amo. No entendía exactamente para qué servía, pero parecía que le escuchaban mejor sus órdenes cuando lo usaba. Quizás la fuerza de su carácter la ayudara en algo. Lo más misterioso de esas tres cosas que llevaba encima era una caja, de un tamaño un poco más grande que un puño, y que le había dicho que no la abriera. Estaba completamente segura de que algo vivo estaba ahí adentro, algo que latía. Y como no le pareció un buen momento para desatender sus consejos ni para investigar, la caja seguía cerrada. Tan distraída iba pensando en esas cosas debido a que no tenía con quien hablar, que no se dio cuenta de que tendría que haber dado un rodeo al entrar.

Esa parte de los campos no estaban vacíos solamente porque se acercarse la lluvia, o haberse terminado las actividades del día. Unos cuantos bandidos habían capturado unas mujeres y eran torpemente rodeados por hombres para defenderlas, pero eran superados en número y no parecía ser demasiado útil su esfuerzo. Le dio una ligera orden a Yuuki para que se quedara un poco más atrás. Quizás, la confundirían con la hija o esposa de algún noble o terrateniente, y con la amenaza de tener que enfrentarse a hombres armados de verdad, huirían. Pero era una posibilidad demasiado remota. Era más probable que los aldeanos la reconocieran y huyeran de ella. Al menos el aspecto que tenía ahora el chico que la acompañaba era algo más imponente que cuando lo conoció, pero seguían en desventaja numérica. Maldijo internamente. Por querer ser pacífica y no internarse en una aldea humana con todos los suyos, ahora se veía envuelta en ello.

Se acercó al bandido que estaba más alejado del resto, que casi no estaba armado y tenía cara de estúpido. Ese seguro que no era el jefe, y seguramente menos entrenado en lucha, aunque seguía sacándole una cabeza de estatura. Tuvo razón, en cuanto se puso en el campo de visión de dos de los aldeanos, la señalaron como bruja inumochi, y huyeron. ¿De verdad seguían con esa tontería? Bueno, esperaba que al menos eso le sirviera de algo. Las mujeres la miraban con aprensión y miedo, pero más asustadas estaban de tener sus propias y afiladas hoces con las que antes estaban trabajando en el campo, ahora amenazando sus gargantas. El bandido al que se orillo era realmente estúpido. Casi todos los presentes la miraban sin saber que hacer con su presencia, menos él, que le seguía dando la espalda. Se aclaró la garganta.

—Disculpen, si no es tanta molestia, ¿podrían marcharse de aquí y dejar a las mujeres de esta aldea en paz? Estáis en mi camino, y no me gusta ver escenas de este tipo.

Por fin se dio la vuelta, para mirarla primero como un ovni, para luego sonreír macabramente, mostrando la falta de la mitad de las piezas de su dentadura.

—Oiga, jefecito, creo que está linda señorita ha venido para ser llevada para el harem que nos tenían encargado, jejeje —comenzó a acercar una de sus sucias manos para tocar el cabello de Rin —creo que se ha sentido celosa de que las lleven a unas apestosas aldeanas y no la hayan considerado a ella.

Rin mantenía una sonrisa amable en su rostro, intentando que no se le viera el asco impresionante que le estaban produciendo. Pero había conseguido algo: saber quien era el jefe, su atención, y tener alguien cerca fácil de despachar en caso de tener que empezar a luchar.

—Oh, no me malinterpretes, me van más los demonios, estoy casada con uno. Esperaba que pudierais acceder a mi petición sin tener que pasar a las amenazas. —su dulce sonrisa empezaba a dar miedo cuanto más crueles eran sus palabras —salid de mi camino, dejadas en paz, no quiero que se lastime mujeres en mi presencia. Y tú, quita tus asquerosas manos de mi pelo o las pierdes. Mi marido tiene el olfato muy fino, y no quisiera esa esencia encima de mí.

—¿Esposo? Yo te veo muy sola por aquí, ni deberías aventurarte a los caminos con un solo guardia por muy armado hasta los dientes que se le vea —le respondió a gritos el jefe—ahora tú, trae a esa zorra con las demás, nos pagarán el doble si llevamos un ejemplar como ese. Ya me encargaré de calmarla yo mismo por el camino para que se le pase la altanería antes de entregarla —terminó haciendo movimientos de cadera bastante sugerentes, arrancando las carcajadas de todos los hombres a su servicio.

—Ya has escuchado, mi señora, el jefecito te quiere con las demás, no te quedes ahí parada. —le dijo mientras se relamía intentando asustarla, para hacer el ademán de querer cogerle de todo el pelo para llevarla a rastras con el resto.

Rin dejo de mirar al jefe, para centrarse en el hombre más alto que ella tenía delante. Siguiendo el juego de quien la amenazaba a venderla como un trozo de carne, se dejó caer el uchitake que llevaba encima y liberó la manga izquierda de su kimono superior, de amplias mangas, de su brazo derecho, de manera sugerente.

—¿De verdad vais a llevar mercancía sin comprobarla primero?

El bandido sonrió más ampliamente, era su día de suerte, seguro que la podrían compartir entre todos. Estiró su mano en dirección a acariciar su cuello mientras lo recorría para llegar al pelo de su nuca y arrastrarla. Pero antes de que pudiera tocarla, en un movimiento diestro y rápido, la mano ya no estaba.

—Te dije que no quería tu asquerosa esencia encima de mi —dijo ya sin su sonrisa, mientras el hombre pegaba alaridos mirando lo que ahora era un muñón. Aprovecho el dolor y distracción de este, para tumbarlo de rodillas, y con su wakizashi al cuello. —Liberadas.

—¿Y que te hace pensar que no puedo prescindir de él? No me hace falta un hombre que puede ser fácilmente vencido por una mujer. Suelta eso, anda, que acabarás por lastimarte.

Rin estaba encolerizada. Le rebano la garganta en un movimiento y avanzó. Era la primera vez que utilizaba sus habilidades para de verdad matar a alguien. Y para colmo un igual a ella, un ser humano. No quería ser humana si significaba estar al mismo nivel que esa escoria.

—No, no pienso soltar mi espada, es un regalo muy preciado. —Analizó sus posibilidades. Ahora eran siete hombres, dos de ellos, incluyendo el jefe, iban a caballo, y no contaba con el factor sorpresa. Necesitaba ayuda, pero no le hizo señas a Yuuki para que la ayudara, solo buscó con su mano izquierda tener el abanico a mano. —No pediré de nuevo que las suelten y se larguen de aquí. No me interesa tener que matar a todos para que cumpláis con mi pedido, no quisiera manchar me tanto.

Otra carcajada recorrió el corro de hombres, ni un alma más había alrededor. Los aldeanos, si no estaban asustados de los bandidos, estaban asustados de lo que pensaban que era ella. ¿Qué más daba perder dos jovencitas? No saldrían tan mal parados en comparación a si se enfrentaran y salieran muertos o malheridos varios hombres. Pero las risas acabaron. —No me haga reír, mi señora. He intentado ser amable contigo. Pero te adelantaré que ya no estoy de humor. No seré como tú esposo. No será rápido, y no va a gustarte —escupió al suelo mientras le hacía señas al otro que iba a caballo —tráemela.

Rin se preparó para responder al ataque del que venía al galope, aprovechando la ventaja de que venía a demasiada velocidad sobre una bestia que no controlaría en su totalidad. En cuanto se acercó, ágilmente se agachó para atacar los tendones del caballo que venía al galope, provocando que por inercia callera sin control dos metros por detrás de ella. A excepción del jefe, los hombres comenzaban a estar atemorizados de una mujer que empezaba a estar cubierta de sangre, tan tranquilamente con un par de tajos se encargara de dos hombres armados, incluyendo a uno que iba a caballo. Éste último, no paraba de chillar como un cerdo, y el caballo de relinchar enloquecido, mientras se revolcaba del dolor sobre la pierna rota de su jinete.

—No te preocupes, aprendí algo de medicina, conozco un remedio para tu dolor —Le dijo con tanta delicadeza que resultaba escalofriante, mientras le hacía señas a Yuuki para que se terminara de encargar del hombre y del sufrimiento del caballo.

El jefe bandido no iba a aguantar más humillaciones que esas ni a perder más hombres. Lanzó orden de ataque mientras Rin alzaba su abanico para dar orden de ataque.

Inuyasha Se encontraba inquieto. Odiaba los vientos de tormenta porque removían el olor, y su humedad porque los retenía durante mucho tiempo, a vences trayéndole olores de demasiado lejos que lo confundían. También odiaba cómo el viento agitaba todas las cosas tintineantes que había en la aldea, recibiendo múltiples ecos de todos los sitios, entorpeciendo también su sentido del oído. Pero que le entorpecieran no quería decir que lo dejaran inutilizado. Le había llegado a sus fosas nasales el olor a sangre humana, y no le hacía ni pizca de gracia, pero todavía no conseguía discernir si venía de cerca o de lejos, ni cuanto era. Tendría que ir a investigar

—Oi, Kagome, no te asustes, quédate con Souta dentro de casa, enciérrate y no salgas. Ten preparado el arco por si las moscas, saldré a investigar.

—Pero Inuyasha… ¿que…?

—Sangre humana. —Le contestó secamente mientras salía a saltos de su hogar.

Ahora que estaba ya fuera, podía reconocer que era cerca de allí, pero no era demasiada. Se acercó corriendo lo más rápido que pudo, esperaba que ningún aldeano estuviera siendo herido, se suponía que las guerras no pillaban tan cerca de allí, sólo era un camino de paso con tropas siempre en la misma dirección. El olor lo llevó hasta la entrada sur de la aldea, el límite más alejado, en el comienzo de los cultivos de arroz. Vio horrorizado como unos bandidos eran devorados por una horda de monstruos, organizados por otros tantos demonios con apariencia más antropomórfica. Entre ellos, una mujer, que parecía estarle dando órdenes.

—¡Sus corazones, hígados, sus ojos, daros un festín con esta escoria! No seáis maleducados y compartid, hay suficiente para todos. —Inuyasha reconocía esa voz y no creía lo que veía —¡Dejad también suficiente para clavar en picas! Que sirva como advertencia, no quiero más ataques en esta aldea mientras me encuentre aquí, me resulta bastante inconveniente.

Tenía que enfrentarla. A pesar de que acercarse demasiado rápido provocó una reacción de que varias armas con demasiado filo lo amenazaran para que no diera un paso más hacia ella, ya la había visto con sus propios ojos, y simplemente estaba entre incrédulo y asqueado.

—Rin, ¿eres tú?


REVIEWS REVIEWS REVIEWS REVIEWS

¡Hola mi gente hermosa!

Espero que os haya gustado este capítulo, llevaba mucho tiempo queriendo escribirlo la verdad. Es uno de los momentos en los que más se ven los cambios que ha sufrido Rin, y he llegado aquí por muchas cosas: por fin puede defender y defenderse de bandidos, no como cuando asesinaron a su familia. Se ha entrenado, y además ha estado conviviendo durante mucho tiempo con un youkai guerrero, algo se le tiene que pegar. Además de que lleva desde que este fanfic comenzó, esforzándose por ser una mujer a la altura de Sesshomaru. Y ahora con sus 19 añitos me siento tan orgullosa de ella sniff sniff...

Respondo comentarios por fin aquí en fanfiction! (soy un desastre, lo sé)

Niss: Me alegro de verdad de que te esté sirviendo mi fic para hacer más amena tu cuarentena, y gracias por todo lo que me has puesto, me siento halagada .

Annimo: TODO este fic ha nacido de todas las teorías que iba fabricando mientras veía el anime, algunas encuentro gente que las comparte, otras como el tema del veneno (más alla de que Sesshomaru use veneno para marcar de un mordisco a Rin.)... nada. Así que no sé, gracias, me has hecho sentirme un poco menos loca XD

Luca: faltan capítlos, pero va a haber lemon, puedes exigirlo despues de lo cruel que he sido con los personajes. Rin ya se está movilizando para arreglar eso e.e

Gikink: va a haber snu snu, lo juro, pero como siempre digo, soy una dramática, y me he inventado ucho drama de problemas para conseguir estar juntos que eso se está atrasando :_D

thereceiv3r: Gracias por escribirme tantas veces! lo que pasó en el cap 35 daba para mucho de que Rin se quisiera ir, pero me he negado a hacerla una niña caprichosa que quiere huir en cuanto las cosas no salen bien, sino a alguien más maduro, más alla de lo que le cueste, espero que te haya seguido gustando el fic como lo estoy llevando :3

rachelerroa: me alegro de que te esté gustando! cuidate tu también :3

Bueno, eso es todo, me siento muy feliz de que tanta gente me lea, de que esta historia crezca, y yo crecer también con ella. Seguiré en estos días tan difíciles seguir actualizando seguido, espero que os sirva de ayuda :3

¡Muchas gracias de verdad por leerme! ¡Un besazo enorme a todos y hasta la próxima!