Capítulo 46

Unos cuatro meses después, todo había sido tranquilidad en la casa, Cevdet había tenido que irse solo unos días en dos ocasiones para cumplir con tareas del ejército y había vuelto para cuidar a su familia…

Azize trataba de no trabajar tantas horas en el hospital y mamá Hasibe había empeorado bastante de sus dolencias, pero su nuera la cuidaba tanto que la mujer se sentía mejor que si no las tuviera…

Luego de la cena, mientras Azize terminaba de lavar los platos, Cevdet tuvo que irse un momento, pero no dio demasiadas explicaciones y mamá Hasibe se encargó de acostar y hacer dormir a sus nietos.

Azize escuchó la puerta de entrada abrirse y cerrarse un buen rato después y supo que él había vuelto. Siguió acomodando algunas cosas en la habitación y cuando él entró, ella giró para mirarlo y le sonrió…

-Estaba esperándote para nuestro baño, ¿quieres prepararlo mientras termino con esto? - dijo y él la miró algo ausente y asintió.

-Sí… por supuesto…- dijo él y se dirigió al baño. Azize se quedó mirándolo un momento, lo había notado algo raro, pero a veces le sucedía eso a él y en última instancia, si algo importante sucedía, él terminaría contándoselo.

Entró al baño buscándolo un momento después, con la toalla anudada debajo de los brazos y lo encontró listo, sentado y con la cabeza gacha, como preocupado…

-Cevdet… mi vida… ¿estás bien?

-Sí… sí…- dijo él y trató de cambiar su expresión, pero seguía pareciéndole melancólico.

Azize se sentó a su lado y acarició su cabeza con ternura. Él se perdió en sus ojos y la tomó de la mano para que ella se sentara sobre sus rodillas.

-Ven… te necesito cerca…- le dijo y ella lo abrazó y besó su frente y luego sus labios.

-Mi vida…- dijo ella y el beso se tornó algo más intenso y él deslizó su mano por debajo de la toalla, sobre su pierna y la escuchó jadear placenteramente.

Cevdet desanudó su toalla y se la quitó para tener acceso más directo a su piel y la sintió agitarse con cada caricia.

Sus labios abandonaron su boca y la hizo recostar mientras besaba cada centímetro de su piel y ella solo se limitó a sentirlo, deleitada con ese ataque repentino de pasión.

La realidad era que esos últimos días su actividad no había sido tan intensa porque ella se sentía algo más pesada y él no había querido incomodarla, pero este Cevdet se notaba tan distinto…

Una vez que ella estalló de placer en sus brazos, él se sentó y la hizo descender de espaldas a él mientras besaba su espalda y acariciaba su vientre. Esa posición era placentera para ambos y evitaba la incomodidad de su abultado vientre…

Ella apoyó sus manos sobre las de él, que estaban en su abdomen y él le habló al oído….

-¿Tienes idea de lo que siento por ti?

-Sí… ¿cómo podría no darme cuenta? Cariño… mi Cevdet… ¿qué te pasa?

-Shhh… por favor, mi vida…- le dijo y ella calló hasta que sintió que él llegaba al clímax y ella se abandonaba y volvía a experimentarlo.

Azize se inclinó hacia atrás y se recostó sobre el torso de su marido, extenuada. Hacía calor allí dentro y le faltaba un poco el aire…

Cevdet la abrazó con ternura y trató de recuperarse. Su respiración estaba aún agitada…

Besó dulcemente su hombro un rato después y ella suspiró.

-¿Te ayudo con el baño? - le dijo con ternura al oído y ella asintió.

Azize se levantó con cuidado y se volvió a sentar. Él la ayudó con el baño, especialmente con su cabello y cuando estuvo lista, lo esperó a él a que terminara.

Con sus toallas bastante húmedas, salieron del baño y se cambiaron.

-Cevdet… no creas que no me doy cuenta de que te pasa algo… si no me lo quieres contar, te lo respeto… pero tú sabes que no hay nada que no puedas decirme…

-Azize…

-Dime…

-Mi vida…

-Por favor, Cevdet… estoy sufriendo más que cuando tuve que parir a Yildiz…

-Lo siento… lo siento…- dijo y acarició su cara, mientras se acomodaban en la cama para dormir.

-Puedes hablar conmigo… yo puedo entender…

-Bien… hace un par de días, recibí una orden… para una nueva misión…

-¿Una misión?

-Así es… me negué, pedí que la aplazaran, pero hoy me citaron para decirme que es necesario presentarme…

-Cevdet…- dijo y sus ojos se llenaron de lágrimas.

-¿Te das cuenta? Esto es lo que yo quería evitar, mi vida…

-¿Acaso depende de ti?

-Creí que en parte sí, pero esa gente cree que puede disponer de mí cuando lo necesite…

-Y de hecho debería ser así… tú acordaste que esa sería una forma más de servir a tu patria…- dijo ella mientras seguía llorando.

-Tengo miedo… quiero estar contigo… mi servicio puede esperar un tiempo, hasta que nazca nuestra hija…

-¿Nuestra hija dices? ¿Crees que será una niña, otra vez?

-Por supuesto… Hilal…

-Mmmm… no creo… con Yildiz me pasaba el día comiendo limón, ¿recuerdas? Ahora muero por lo dulce…

-Puede ser… pero no… estoy seguro de quel… es Hilal… - dijo Cevdet con convencimiento.

-Me gusta… Yildiz y Hilal… por nuestra amada bandera…

-Así es… ¿qué mejor homenaje a nuestro amor por la patria?

-Hilal será entonces…- dijo Azize secándose las lágrimas.

-Me alegra… - dijo él y se inclinó para besar sus labios.

-Cevdet… entonces… tienes que irte…- le dijo ella con algo de reparo.

-Mañana…

-¿Ya mañana? - dijo tapándose la boca con las manos- ahora entiendo por qué estabas así…

-Azize… quiero que me prometas que no te meterás en líos, ¿de acuerdo?

-Pero… ¿por qué lo dices, mi vida?

Porque la última vez que tuve una misión secreta organizaste una revolución para seguirme… no estás en condiciones de hacerlo, ya no, como no lo estabas en ese entonces y sin embargo lo hiciste…

-Cevdet….

-Prométeme que no me seguirás… por favor, Azize… necesito estar tranquilo para cumplir mi misión y volver a ti y a los niños…

-Pero… ¿cuánto puede durar? ¿Estarás aquí antes del nacimiento del be… de Hilal?

-¿Por qué crees que me negué al principio? Estas misiones duran mucho tiempo, porque tienen que ver con la confianza que me gano cuando me infiltro en algún lado… y eso lleva tiempo…

-Cevdet…- dijo ella volviendo a llorar- te prometo que me cuidaré y cuidaré a nuestra hija mientras tú cumples con tu misión… tú sólo prométeme que volverás a salvo…

-Tengo toda la intención de hacerlo, mi vida…

-Bien…- dijo ella y trató de sonreír, aunque le salió una mueca que apenas lo parecía.

-¿Vamos a dormir? Muero por hacerlo en tus brazos…- le dijo él y ella se mordió el labio y se quitó el camisón que llevaba puesto y lo miró.

-Pero hagámoslo piel contra piel…

-Qué buena idea…- dijo mientras se desvestía y se acomodaba para recibirla en sus brazos bajo las sábanas.

Azize lo abrazó y hundió su nariz en su cuello…

-Mmmm… que lindo dormir inmersa en tu aroma…- dijo y él sonrió.

-Mi vida… si sigues hablando así no podré contenerme…

-¿Acaso te pedí que lo hicieras? - dijo ella y alzó las cejas.

-Bien… muy bien…- dijo él y se colocó sobre ella para comenzar a besarla otra vez…

Se entregaron otra vez a la pasión, pero esta vez el encuentro fue más lento y más corto…


Un par de horas después, Azize se despertó de golpe y no lo encontró. Sintió un nudo en la garganta cuando vio un sobre a su lado, en la almohada… junto a un tulipán de color anaranjado…

"Mi Azize: No tuve el valor para mirarte a los ojos y decirte adiós. Se que me esperarás y que cuidarás de nuestra familia en mi ausencia, que espero sea lo más corta posible. Ya te echo de menos y estás en mi corazón para siempre. Me llevo el recuerdo de tus ojos en los míos, el aroma de tu piel y tu suave voz diciendo mi nombre y que me amas como yo a ti… te amo, más que a mi vida. Tu Cevdet"

Azize secó sus lágrimas y acarició su vientre con dulzura. Esta vez se cuidaría por su bebé y por su familia, esa hermosa familia que tenía con Cevdet…


Bueno, hasta aquí llegamos hoy! Espero que les siga gustando, gracias por leer!