"Poniendo mis sentimientos de lado"

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La situación con la casi muerte de Midoriya corrompía a los más cercanos a él; los quebraba en miseria.

El haberlo visto con vida le regresó la cordura con la cual él se guiaba para resolver sus asuntos, para deducir los problemas, para decir las cosas coherentes que de su boca provenían.

Presenciar a Bakugou romperse por el sólo hecho de ver a Midoriya lánguido, inerte en sus brazos, pero vivo; fue suficiente para declarar la derrota de una guerra que quizás nunca estuvo a su favor. Una guerra que siempre fue inclinada al lado del chico explosivo, como si el destino le tuviera una preferencia condescendiente para brindarle las mejores condiciones y personas para crecer.

Ver los ojos llorosos de Bakugou derramando intensa amargura, despilfarrándose entre si abrazar el inerte cuerpo de Midoriya o sumergirse a la posibilidad de regresarlo a la vida. Cualquiera de las dos hubiera válido.

Total, si Midoriya no hubiese regresado, desconocía el efecto que pudiera producirse en el chico explosivo y de sólo imaginarlo, le aterraba.

La sola idea de ver a Bakugou suplicándole a Midoriya que volviera a él con tal desesperación y fuerza acrecentaba su teoría de que Bakugou amaba intensamente a Midoriya. Lo amaba con tal fuerza que rompería con los estereotipos que sus compañeros de clase tenían con respecto a ellos. Lo amaba más que cualquier otra cosa viva que sus ojos rojos vieran.

Quién iba a decir que Bakuguo tuviera un lado gentil? Nadie lo hubiera imaginado, ni siquiera pensado en consecuencia a sus constantes gritos, su malhumor y sus incesantes insultos derrochados por todo el salón.

Los gritos inconsolables de Bakugou al decirle "Te amo" a Midoriya destruyeron su corazón. Sus palabras de "Abre los ojos" "vuelve a mi" Todas esas se repetían en su mente cuando lo oyó rogarle porque regresara a su lado.

Tal era su afán de tenerlo consigo para amarlo siempre? Tal era la intensidad de sus sentimientos para con Midoriya?

Dolía mucho más de lo que Todoroki creyó tangible, pues el dolor le agrietaba el corazón completo hasta hacerle una cortada de tajo que lo cicatrizaría permanentemente en el pecho.

Dolía peor que cualquier otra cosa palpable, ardía como ácido sulfúrico penetrarle la piel, desgarrarle la máscara de seriedad, dejarlo desnudo frente al mundo.

Dolía tanto como pudiera ser posible, dolía con tal realidad que los cuentos de hadas no describirían de una peor manera su cruel sufrir, su cruel padecer, su insaciable estado de ruptura, de su sangre derramada por el suelo de aquel terreno, de su lecho de soledad, de la insufrible cabalgadura que sus pies se someterían a partir de ahora.

Dolía, en verdad dolía mucho.

Todoroki quería llorar, pero se contuvo. Empleó todo su poder para contenerse de no romperse en pedazos frente a sus amigos, frente a Bakugou y en especial frente a Midoriya.

Dolía a un grado insoportable, ante su nueva realidad:

Midoriya nunca lo amará como ama a Bakugou.

Midoriya nunca se enamorará de él.

Todo el sopor de su vista se tornaba de un negro opaco, vaciándose entremezclados con el dolor insoportable que implicaba el saber que él nunca podrá tenerlo. Porque nunca lo tuvo para empezar.

Duele mucho, Midoriya, lo sabes? Pensó cuando lo vio recostado en la camilla de hospital a las pocas horas de haberlo internado en la clínica con Recovery Girl.

Duele que no me quieras como quieres a Bakugou, lo refirió con ardorosa tristeza, duele tanto que no puedo dormir tranquilo. Empuñaba las manos y afanaba con congelar toda la habitación y quedarse por siempre a solas con Midoriya a su lado; a pesar de todo el dolor, todavía ansiaba plantarse en el mismo lugar que el suyo.

Todoroki seguía pensando que Midoriya era un ser hermoso, casi celestial.

Y cuando Bakugou entraba a la habitación, se resignaba y salía sin dirigirle la palabra. Bakugou hacía lo mismo.

Ambos no podían verse ni de espaldas porque se matarían a golpes.

Todoroki sentía que el fuego de su Quirk explotaría en ráfagas incandescentes de calor dispuestas a desaparecer al chico explosivo. Llamas de fuego informadas de su estado, llamas que lo protegían de todo el mal que lo rodeaba.

Pero esos eran meros deseos por parte de Todoroki y su amargura.

Simple amargura abanicando sus pensamientos recurrentes, sus constantes rumiaciones, sus ojos bicromáticos que no sabían a dónde ver, o a dónde soñar despierto.

Sus ojos lloraban en silencio, lloraban lágrimas que nadie podía ver, pero se sentían tan reales como si fueran palpables. Eran lágrimas con sensaciones reales con letargosa velocidad. Derramaban todo lo que su ser había añorado inútilmente.

Se derramaban y se amortiguaban a su ser. A su nueva anatomía.

Se aferraban sobre su vida, se incrustaban sobre su memoria. Todo su ser dolía.

Y estaba claro que ya nada volvería a ser igual.


—Todoroki-kun?— Los ojos preocupados de Uraraka lo veían escudriñantes.

Él levantó la mirada, asintiendo.

—Yo sé que esta situación con Deku te ha afectado mucho— Empezó divagando, tomando asiento frente a él, que estaba en la cafetería peleándose con su almuerzo, pues no se hallaba de modo para comer. —Pero, pienso que ahora que él se ha recuperado, puedes verlo—

—Lo pensaré— Musitó agrio, tragando saliva con modestia.

Esto no pareció contentarle a Uraraka, quien entrelazó sus dedos, viéndolo con intensidad.

—Eres su amigo— Admitió ella, indignada. —Deku te quiere muchísimo, eres muy especial para él—

Dicho eso, Todoroki cerró los ojos con recelo, apretando el agarre de sus palillos, sintiendo el borde de la madera rozarle la piel.

—Si tu no te acercas— Advirtió ella, arqueando las cejas. —Él te perseguirá hasta que le hables, ya lo conoces muy bien como es él y no se rendirá hasta obtener de ti una respuesta—

—Es suficiente— Admitió frustrado. Uraraka se calló, atenta. —Ustedes chicos y Bakugou saben que estoy enamorado de Midoriya, y me duele todo lo que ocurrió—

—Todoroki-kun— Ella habló tras una breve pausa. —Lo sé— Dijo comprensiva. —Yo sé que amas a Deku, aunque ya sabemos que él quiere a Bakugou, pero si no le decimos las cosas a Deku, tal vez él nunca las entenderá y las pasará de largo— Sonrió amistosa. —Así que te pido que lo vayas a ver, él lo apreciaría muchísimo— Una vez diciéndole eso, se fue de la cafetería sin decir más.

Todoroki no tardó mucho en retirarse, pues él no tenía hambre, asimismo dejó su plato a medio comer y se fue a buscar a Midoriya.

Estaba perfectamente consciente de que en algún momento él le tendría que confesar sus sentimientos, mas desconocía el día o la situación en que lo haría. Sin embargo, si Midoriya ya tenía su decisión en querer a Bakuguo a cuestas de todo, él tendría que aceptarlo aunque no estuviera de acuerdo con el chico explosivo como el novio de Midoriya.

Empuñó su mano derecha, decidido a poner sus sentimientos de lado y decírselos a Midoriya, porque si no lo hacía ahora, quizás él no volvería a tener el valor de hacerlo formalmente.

Si ese amor no debió ocurrir, él lo desecharía con todo el peso de su corazón ensangrentado y agrietado de tanto sentir.


Todoroki fue a la habitación de Midoriya, aprovechando que le habían dado de alta la tarde anterior. Sumergido en sus sentimientos no lo ayudarían a ejercer la suficiente fuerza para tocar la puerta, y siendo de ese modo, subió su mano cerrada en un firme puño y tocó la puerta. Su cuerpo se tensó,

Pocos segundos después, la puerta se abrió, dejandole ver a Midoriya en pants, con el pelo enmarañado, sus ojos agotados. Su rostro se iluminó al verle parado frente a su puerta.

—Todoroki-kun!— Lo saludó contento. —Pásale—

—Gracias, Midoriya— Le agradeció educado, preparado para enfrentarlo de una vez por todas.

—Tenía muchas ganas de verte y platicar— Confesó Midoriya, cerrando la puerta detrás suyo, sobando sus agotados ojos con sus pulgares. —A decir verdad, no pensé que nos volveríamos a ver luego de la batalla, pero me alegra tanto que no haya sido así como sucedieron las cosas— Fue detrás suyo, ofreciéndole a Todoroki un asiento en su cama, él tomando asiento en su silla de escritorio.

—Es bueno verte otra vez, Midoriya— Se forzó a sonreír de lado. El aludido asintió, risueño.

—Puedo preguntarte algo— Dijo dudoso, colocando una mano al dobladillo de su sudadera verde.

—Claro—

—Por qué no me visitaste ayer en la clínica?— Soltó ansioso. Todoroki tensó visiblemente la quijada, abriendo los ojos un poco. —No te estoy reclamando!— Aclaró entre risitas nerviosas.

—Midoriya— Irrumpió en voz más altisonante. —La razón por la que no te visite es por—

—Es Kacchan, verdad?— Interrumpió dando en el blanco, como siempre.

Todoroki no vio la necesidad de discutir, por lo que asintió. Sin embargo, esto incomodó a Midoriya.

—Kacchan habló conmigo— Contó con vehemencia, en ademán pausado. —Y dijo que me amaba— Una poderosa estocada aterrizó en el pecho herido de Todoroki. —Yo, yo también siento lo mismo… yo siempre he amado a Kacchan, sabes?— Lo vio sonreír luminoso, incansable. Una apuñalada en el costado derecho. —Así que, Kacchan y yo estamos saliendo— Confesó sonrojado, mejor dicho, un adorable y lindo sonrojo cimentado en sus mejillas.

Todoroki se tentó en permitir que su llanto acumulado se detonara frente a Midoriya, puesto a que él no soportaba oír más su relato. No soportaba la idea de que Bakugou y Midoriya fueran pareja.

—Era por eso, verdad?— Midoriya lo sacó de su tren de pensamientos. —No habías hablado conmigo por Kacchan, no?— Lucía preocupado. En esos ojos verdes se notaba la gran urgencia de que ambos siguieran llevándose bien, de que la amistad que unía precisamente a Todoroki y Midoriya fuera inquebrantable, pero no era así. Midoriya estaba rompiendo con cada confesión suya al pobre de Todoroki. Lo desgarraba de sus sentimientos y no estaba percatado de su acción.

—Todoroki-kun?— Midoriya se acercó, poniéndose a su altura, aumentando así su preocupación por él.

Todoroki decidió que tuvo suficiente de aquel sufrimiento; le dirigió una mirada apesadumbrada a Midoriya, quien se impactó de su comportamiento.

—Q-qué pasa, Todoroki-kun?—

—Ya tuve suficiente— Emitió dolido, pero siendo educado.

—Suficiente?— Repitió sin entender.

—Midoriya— Dijo su nombre con un nudo en la garganta.

—S-sí?—

—He guardado estos sentimientos dentro de mi desde hace mucho tiempo— Relató, poniendo una mano abierta en su pecho. Midoriya lo miraba confundido, pero atento. No despegaba sus ojos de él. —Desde el festival deportivo no he parado de sentir cómo estos sentimientos crecen y no han dejado de crecer en mi interior— Se detuvo, parándose del asiento, abordándolo en actitud dolida. —Después de albergar tanto por este sentir, he decidido ponerle fin a mi sufrimiento y decirlos ya—

—Q-qué quieres decir?—

—Te amo, Midoriya— Confesó en ardiente devoción.

Sus ojos se abrieron de par en par, su boca tembló al abrirse de la impresión. En verdad, Midoriya estaba impactado.

—To-todoroki—

—Te he amado desde el festival deportivo— Prosiguió del mismo modo. —Y te juro que cada vez que te veo cerca de Bakugou me muero de celos—Tragó saliva. —Perdóname Midoriya si mis sentimientos son un asco para ti, pero yo ya no puedo seguir ocultándotelo— Se regresó a su asiento en aura derrotada, una atmósfera circulando sobre su alrededor en alusión sombría. —Pensé que podía guardarlos, mas no pude, no cuando Bakugou te hirió incontables veces y lo perdonabas—

—Todoroki-kun— Midoriya lloriqueó, petrificándolo a él que se paró al verlo así.

—Midoriya— Exhaló asombrado. —Por qué lloras? Qué sucede?—

—Perdóname— Sollozó ligero, retorciéndose hacia el suelo. —Soy un pésimo amigo—

—Qué? No— Se alarmó de sus deducciones. —Por supuesto que no, Midoriya, al contrario, eres el mejor amigo que uno puede tener—

—Pero, te lastime!— Proclamó insaciable. —Eso no es ser un buen amigo! Todoroki-kun lo siento mucho, — Emitió un sollozo, seguido de una respiración entrecortada.

—No, por favor no te culpes— Se abalanzó a reconfortarlo entre sus brazos, que lo recibieron gozosos, agradecidos de inhalar el aroma de menta y bosque proveniente del pecoso.

—No puedo corresponderte— Sollozó arrepentido. —Lo siento mucho, Todoroki-kun, en verdad lo siento tanto!—

—Está bien— Dijo en un susurro, acariciando su cabeza con su mano. —Tu no hiciste nada malo desde el inicio, al contrario, yo fui el que se ilusionó y se figuró que pudiéramos ser pareja, cuando tu corazón ya había sido tomado por Bakugou— La garganta se le apretujaba en decepción, pero por sobre todo, en derrota inminente.

—Fui tan desconsiderado contigo— Expresó culpable, pendiendo sus manos de su suéter, aferrándose a él.

—Nunca lo fuiste— Negó ferviente. —Siempre has sido lo mejor que pudo haberme sucedido—

—Ya no seremos amigos— Declaró angustiado, temblando.

—Midoriya, creo que no fui claro— Se separó de el, esbozando su semblante serio. Viendo la tristeza asentada en sus facciones. —Yo te amo, pero te amo lo suficiente como para ser tu amigo, porque lo que yo más quiero es estar contigo… siempre contigo— Conjuró seguro. —No me importa ser tu amigo, si eso conlleva a que pueda permanecer a tu lado siempre— Sonrió cortés. —Así que por favor no digas esas cosas, porque seguiremos siendo amigos—

—E-en verdad?—

—Yo sólo quería que supieras mis sentimientos, Midoriya— Aclaró. —Pero todo seguirá siendo como es, de eso no te preocupes— Acarició suavemente su cabeza, enredando sus dedos de su cabellera rizada. —Tu se feliz con Bakugou—

—Eres muy amable, Todoroki-kun— Sonrió Midoriya totalmente agradecido con él —Y lo siento mucho por no haberme percatado nunca de tus sentimientos, de seguro, has de haber pensado que yo era cruel—

—Nunca—

—Y— Se ahogó con un ligero sollozo. —No quiero perder tu amistad nunca—

—Yo tampoco— Admitió determinado. —Yo por nada del mundo quiero perder tu amistad, Midoriya—

Éste tosió, recuperando su respiración normal.

—Es una promesa— Susurró Midoriya tiernamente, esbozando una sonrisa.

Esa fue la última estocada que su agrietado corazón hubo de recibir en ese momento. Una cruel y firme apuñalada que rompiera con su sentir; la estocada final clavada firmemente en su fúnebre interior.

—Sí— Inhaló y exhaló, poniendo sus sentimientos de lado. —Es una promesa—

Ya nada en su ser enamorado volvería a ser igual, porque ya todo estaba coloreado de azul pintado de tristeza.

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P.D. Gracias por sus comentarios!.

Esperando que esta capítulo les haya gustado