88888888888

-Chat Noir. -

La voz tan familiar del castaño fue lo suficiente para que el rubio se volteara.

-¿Bichito?- pronuncio mientras sonreía.

Para estar un cien por ciento seguro, se puso de pie y se acercó al menor hasta estar Lo bastante cerca de él. En su único ojo se podía apreciar un brillo de emoción y felicidad. Después de tantos torturosos días, ahí estaba su novio. Justo a unos centímetros frente a él.

Lordbug se mantenía firme y serio, con los puños cerrados y controlando se para no dar le un buen golpe al chico por todo lo que ha hecho en los últimos días.

-Chat quiero hablar contigo... - dijo mientras sentía como el mencionado le acariciaba con las llema de los dedos su rostro, como si Lord fuera una clase de objeto muy costoso que se ha de admirar.

Noir apenas le escuchaba, sentir la piel suave de su amado y ver lo al fin después de un buen tiempo lo emocionaba. Tantas cosas que le quería hacer en esos momentos.

-Está bien. - contestó con una gran sonrisa cariñosa. - Déjenme solo con Lordbug, no me interrumpan hasta que yo los llame. - ordenó con seriedad aunque sus ojos se podía ver que seguía conmocionado.

-Si amo. - contestó uno de sus seguidores, Red sólo asintió y se retiró sin intención alguna.

Cuándo por fin se encontraban solos en compañía del otro...

-No sabes cuánto te he extrañado. - esbozo una sonrisa aún más amplia y sin esperar más, rodeó al castaño en sus brazos con mucho cariño. Pero se separo de él al notar que no le correspondía el abrazo después de un determinado rato.

-Chat Noir, es hora de hablar. -dijo con seriedad, alzando su vista por a notable diferencia de alturas.

-¿Que ocurre bichito? - preguntó un tanto preocupado.

-Lo que has hecho no ésta bien y lo sabes. Así que te pido por favor que te detengas. Se que él akuma te tiene así pero... puedo ayudarte. - sonrió con algo de melancolía mientras decía lo siguiente lo más tranquilo pero serio. -Te perdonaré pero no puedes seguir con esto. No esta bien Chat, quiero que regreses conmigo, que todo vuelva a la normalidad como antes. ¿Entiendes? Sólo Déjate ayudar y... - su expresión era de preocupación y compasión. Pero Chat no podía entender de buena manera Lo que su bichito le trataba de decir.

-¿Volver como antes? - fingió alegría cuando en realidad la preguntaba estaba cargada de arrogancia, con una mueca algo molesta Prosiguió. - Oh no cariño, nada volverá hacer como antes. - se acercaba más al menor ya que éste se alejaba de manera involuntaria.- La gente vivirá siempre con el rencor y usarán como excusa al héroe que según cometió un gran error, ósea yo. - soltó con cierta repulsión hacía la sociedad.

-Chat por favor... Quiero que vuelvas hacer como antes, yo haré todo lo posible para que olvides ésto y sigamos con nuestras vidas. - puso las palmas de su mano con suavidad y afecto en el pecho del rubio, provocando que ambos se detuvieran. Mirándose con profundidad en aquellos colores de ojos tan únicos y especiales.

Y de alguna forma, familiares.

-¿Todavía no entiendes? Estoy perfectamente bien, al fin soy libre o tu también lo serás. - tomó las manos del de traje rojo enlazando las entre las suyas para tener un poco mas de contacto con el castaño. - Únete a mí.- sonrió con lascivia. -Quiero que ambos gobernemos a París y vivamos juntos. -

Chat acerca sus labios hacia el menor para fundir los en un apasionado beso, pero no hubo toque alguno.

-Suena muy... conmovedor pero... - interrumpió lo que iba hacer un beso. -¿Y la familia? ¿Y los amigos? Se que en tu forma de civil debes tener amigos y familia. ¿No crees que están muy preocupados por ti al no encontrarte? Así como todos ellos te quieren yo también. Te necesitan. Chat déjame ayudarte. - siguió intentando con la esperanza de poder convencerlo.

-¡NO NECESITO AYUDA! - grito eufórico asustando un poco al castaño, Noir lo notó y se tranquilizo. -Estoy bien... No necesito ni a mi familia ni mi a mis amigos si te tengo a ti. - sonrió con calidez haciendo dudar a Lordbug si Chat en serio estaba akumatizado, sentía un leve cosquilleo recorrer por su cuerpo, y ambos una necesidad de brindar al otro caricias. - Sólo a ti, contigo puedo encontrar mi felicidad. Además no tenía muchos amigos que digamos y los pocos que tenía dudo que me extrañen. Y mi familia...- se detuvo para pensar un poco levemente triste, paso la palma de su mano por el suave rostro de su chico mientras esté se queda inmóvil con un brillo en sus ojos deleitando al rubio.- Formaré una nueva contigo. Gobernaremos París juntos y nada nos faltara... - le depósito un beso en la frente sonrojado al menor.

-Chat... pero mi familia... Además nuestras identidades... todavía no... - trato de explicar.

-Si todavía no quieres enseñarme tu identidad esta bien. Tengo una forma para que tu transformación dure más, yo hago lo mismo con la mía. Te explico. -

-Bien. - suspiro, si esto seguía así tendría que recurrir al plan B.

Chat Noir le había explicado como estaba el asunto, en resumen; primero, antes cuando ambos se transformaban pero no usaban su poder máximo, la transformación les duraba hasta tres horas, y cuando la usaban sólo les quedaba 10 minutos más.

Noir, junto al poder hizo que la duración tardará hasta seis horas incluso usando el poder máximo. Y el poder máximo se podía usar hasta cinco veces. Y cuando la transformación se le agotaba, tenía trajes de repuesto exactamente igual. Por lo que no había problema en realidad.

Y también tenía de su Lord. ¿Cómo sabía su talla exacta? La respuesta a esa pregunta, según el felino, sumo la medidas del pecho, la cintura sumando por las caderas del chico, divido entre dos y ahí salió, aunque también se basó en sus supocisiones en sus observaciones anteriores durante sus tres años con viviendo con el chico.

Minutos más tarde...

Sin mucha opción, por el momento y lo que Lordbug le parecía más conveniente, se encontraba en la habitación de quién ahora es el gobernante de la ciudad, Chat Noir. Acostado en la gran cama mientras el castaño se encontraba acostado en las piernas de manera algo inquieta pero sabía disimulado. Viendo la televisión en un programa de humor negro.

-Y Dime Chat Noir, seguíras amenazando la ciudad de París o... -

-Bueno, ya que tengo a mi lado. Creo que seguiré gobernando a mi manera contra ese sistema corrupto. - contestó el felino mientras acariciaba los sedosos y perfectos cabellos castaños de su lindo bichito.

-¿Puedo hacerte una pregunta?-

-Ya lo hiciste mi bebé. Hahaha, pero si. ¿Que quieres saber?- dijo con cierto cariño. Siguiendo con la labor de acariciar los cabellos del menor.

-Bueno... me preguntaba cuál es tu mayor adoración, lo que más proteges con tu vida, a lo que más te aferras. Algo que jamás podrías perder. - aunque Bug quería sacarle información, admitía que se sentía muy bien al estar así con el mayor.

-Eres tú, obviamente. Tú eres lo que más amo en toda mi vida, no permitere que nadie te hago daño aunque se que te puedes defender solo... Aunque sigues siendo en el fondo frágil y hermoso para mi. - le sonrió con dulsura.

-Y-Ya entiendo... pero me refiero a un objeto. - dijo algo sonrojado.

-¿Un objeto?-

-Si... Em, aparte de mí... hay alguna clase de objeto al cuál aprecies demasiado. -

-Mmm... pues claro que si. Sería mi anillo después de todo. - le respondió mirando hacia el televisor y sin aparentar mucho interés.

-Ya veo... - dijo no muy seguro.

Dentro de otros varios minutos, dentro de poco su transformación daría fin.

-Chat, Aun conservas el brazalete que te dí. -

-Si, jamás me lo he quitado. ¿Tú todavía tienes la cadena?-

-Si... pero no la traigo ahora. No quería que se me perdiera durante la batalla. Por que para mi es valioso. Incluso me atrevo decir que más que mi... - el castaño se callo de inmediato al dar se cuenta de algo, sus ojos se profundizaron mientras en su cabeza un pensamiento se formulaba.

-¿Tú que?- dijo el rubio algo inseguro mientras esperaba la respuesta del menor. Lo que le había explicado le hizo sacar una sonrisa.

-¿Eh? Ahm... Dejando eso aún lado... Voy a des transformarme. ¿Dónde está el baño?- pregunto sonriendo amable mientras se ponía de pie y buscaba entre el enorme armario uno de eso trajes de repuesto.

-En aquella puerta... Oye, tengo una duda. -

-¿Hm? ¿Cuál es?- se paró en seco antes de entrar al baño.

-Después de que te quedaras inconsiente la última vez que peleamos con un akuma... ¿A Dónde Fuiste?- mostró mucho interés.

-Te lo diré cuándo termine de cambiarme. Si no, tardaré mucho en explicarte. Okey? Amor... - y con esa última palabra llena de cariño fue más que suficiente para que el corazón del mayor sintiera un casquilleo muy agradable.

-Bien bichito. Te amo. - dijo sincero mientras no le despejaba la vista al castaño.

-Lo sé. -

Su bichito era asombroso y sentía tan afortunado de ser su pareja, y quizás, pronto algo mucho más íntimo.