El viaje continúa. Esta vez Jaken y Ah-un no están... Salieron por encargo de Sesshomaru... La pequeña niña acompaña al poderoso demonio, quien avanza lento pues no quiere provocar un sobreesfuerzo en ella.. Rin pocas veces pregunta hacia donde se dirigen. En realidad no le interesa el destino, sino la grata compañía. Sabe que Sesshomaru jamás la llevaría a algún lugar donde estuviera en peligro. Además, a ella le encanta tener contacto con la naturaleza.
Se encuentra en un río tratando de pescar algo, cuando unas voces extrañas se escuchan cada vez más y más cerca.
Hombre 1: Entonces, ¿quién se quedó con las joyas?
Hombre 2: Fue el tonto de Yuki.
Hombre 1: Ya veo, eran demasiadas, a nosotros sólo nos dio una miseria como pago.
Hombre 2: Lo sé, deberíamos quitárselas.
Hombre 1: Estoy de acuerdo... Mira qué tenemos aquí.
Hombre 2: Pero si es una indefensa niña.
Hombre 1: ¡Oye niña! ¿Vienes sola?
Rin no podía creer lo que veía... Uno de ellos... Ese hombre gordo de bigote, cabello negro, con una gran cicatriz bajo su ojo izquierdo... El mismo que se dirigió a ella... No lo olvidaría... Fue él uno de los que golpeaban a su papá... Nuevamente recordó aquella escena, sus ojos se llenaron de lágrimas y comenzó a temblar... Podía recordar como la sangre de su hermano muerto goteaba sobre su rostro... Podía recordar las risas de ese hombre por cada golpe que recibía su padre... Podía recordar los gritos de angustia de su madre.
Hombre 2: ¿Qué pasa niña? ¿No te gustaría venir con nosotros?
Hombre 1: ¡Claro! Podrías servirnos... de la forma que prefieras... ¿No te gustaría?
Rin: (incapaz de gritar susurró) ¡S-s-señor...!
Ese hombre que Rin reconoció se abalanza sobre ella, la sujeta bruscamente y cubre su boca para que no grite. Rin patalea e intenta safarse, pero es inútil, la fuerza de ese hombre es superior a la de ella. Rin logra morderlo y trata de gritar.
Rin: ¡Señor Sessh...! (Recibe una cachetada y nuevamente cubren su boca).
Hombre 2: Nadie vendrá por ti mocosa.
Sesshomaru se encontraba analizando lo ocurrido con InuYasha en su último encuentro... Cuando escucha que Rin trató de llamarlo.. Su voz sonaba angustiada, temerosa... Corrió rápidamente al lugar del cual provino ese llamado de auxilio... Vio a dos hombres que intentaban llevarse a Rin, ella inútilmente trataba de defenderse... Sus ojos se llenaron de un color rojo, abrió su boca dejando ver sus colmillos, gruñó como una bestia... Era la primera vez que Rin veía esa expresión en él, sin embargo no sintió miedo, sabía que él estaba ahí para ayudarla. Jaken alguna vez le contó que el amo era capaz de transformarse, así que no había que temer.
Hombre 1: Y este... ¿Quién es?
Hombre 2: Debe venir con la chiquilla... Lo mataré (saca un cuchillo de entre sus ropas).
Sin darle tiempo de avanzar ni un poco, de un golpe Sesshomaru derriba al hombre que lo amenazó, éste escupió sangre y cayó inconsciente al suelo... inmediatamente se dirigió al que tenía sujeta a Rin, éste no tuvo tiempo de reaccionar, Sesshomaru lo tomó de un brazo fracturándoselo al momento, el hombre gritaba de dolor por lo cual soltó a Rin quien se escondió tras un árbol... Sesshomaru estaba demasiado molesto... ¿Cómo se atrevían a tocar a Rin? Sabía que sus intenciones no eran para nada buenas, querían llevársela... Sesshomaru alistó sus garras, estaba dispuesto a matarlo, cortaría su cabeza...
Rin: ¡NO! ¡No lo mate amo Sesshomaru!
Sesshomaru detuvo su ataque, es verdad, Rin estaba ahí, no debía presenciar esto. Le costó mucho recuperar las facciones de su rostro, pues la furia que sentía era muy grande. Tampoco podía dejar las cosas así... Fracturó el otro brazo del hombre y lo aventó sobre el cuerpo de su acompañante. Usando su látigo aventó a ambos al río para que la corriente los llevara lejos. No sin antes amenazarlos.
Sesshomaru: La próxima vez que se crucen en mi camino los mataré.
Rin aún permanecía temerosa tras el árbol. Sesshomaru respiró profundamente tratando de controlar ese enorme coraje que sintió, pensando que quizá Rin se había asustado al verlo así. Volteó a verla y lentamente se acercó a ella, en realidad temía un poco que la niña ahora se mostrara temerosa ante él. Cuando estuvo frente a ella, la pequeña Rin, que aún derramaba lágrimas, se dejó ir a abrazarlo.
Rin: Señor Sesshomaru.
Sesshomaru correspondió tiernamente a su abrazo, apartándola unos instantes después para limpiar las lágrimas de su rostro.
Sesshomaru: Rin, ¿Tuviste miedo?
Rin: Si, especialmente de ese hombre que me sujetó.
Sesshomaru: (Un poco intranquilo) ¿Te hizo algo? (Si la había lastimado en ese momento iría a matarlo, al fin Rin ya no lo presenciaría).
Rin: Si.. Bueno no.. pero si... Es que... Mi papá... Él fue uno de los que entraron a la casa aquella noche. (Sesshomaru sabía a cuál noche se refería).
Sesshomaru: ¿Qué? (Se puso en pie rápidamente y giró dispuesto a alcanzarlo).
Rin: No se vaya Señor Sesshomaru, no lo mate.
Sesshomaru: Rin, él mató a tu padre.
Rin: Si, pero eso no me devolverá a mi papá... Además, usted ya lo lastimó severamente... Quizá con eso aprenda la lección y no vuelva a lastimar a los demás.
Sesshomaru no podía creer cuánta bondad había en esa niña... Ella había ¿perdonado? a ese bandido... Sólo porque ella se lo pedía no fue tras él... Pero ese olor no lo olvidaría y si volvía a tenerlo cerca, no dudaría en matarlo... Él no era humano, y no le perdonaría el haber intentado dañar a Rin por segunda vez.
Cargó a la niña y la alejó del lugar... Rin se recargó en su hombro... Sesshomaru se percató de que algunas lágrimas caían aún... Hubo silencio hasta que él decidió que había llegado a un buen lugar... Se sentó junto a un árbol sin soltarla... Rin se acurrucó junto a él... En ese momento se rompió aquél silencio.
Rin: Señor Sesshomaru... si usted no hubiera llegado... quizás estaría muerta.
Sesshomaru: *No Rin, hubiera sido peor*.
Rin: Muchas gracias por ayudarme... la verdad pensé que no me escucharía...
Sesshomaru: (acariciando el rostro de la niña) Rin, siempre que tú me llames yo te escucharé.
Rin: ¿En verdad?... Señor Sesshomaru... Usted nunca permitirá que me pase algo malo ¿verdad?
Sesshomaru: Jamás.
Rin: ¿Sabe? A veces tengo miedo.
Sesshomaru la mira fijamente esperando que ella continúe.
Rin: Tengo miedo de... de que algún día usted se canse de mí, de que no vuelva, de que algún día ya no lo vuelva a ver.
Sesshomaru: No pienses esas cosas Rin. Nunca te dejaré.
Rin sonrió ante tales palabras, sabía que podía confiar en él. Permaneció un largo tiempo abrazada a él hasta que por fin se quedó dormida.
Sesshomaru la observó con ternura. Esta pequeña niña tenía un gran corazón lleno de cariño y bondad. Nunca antes conoció a alguien que perdonara a quien alguna vez le hubiera causado daño... Era tan indefensa, tan delicada... Era como una frágil florecilla... Había vivido cosas muy difíciles, sin embargo siempre sonreía... Se entristecía por cosas que a veces él consideraba, no tenían sentido... Él siempre procuraría su bienestar, y siempre estaría pendiente de ella... Ella siempre debía sonreír y no llorar... Aunque no lo admitiera, le gustaba verla feliz...
