44. Bola de nieve
—Hey.
En cuanto Edward se sentó en la banca del patio junto a ella, lo saludó por pura cortesía.
—Hola.
—¿Qué tal te ha ido el día?
Bella se hizo la desatenta.
—Bien.
—Ah, qué suerte —dijo él—. El mío ha sido…
Y de esa manera acabó pasando lo mismo que la otra noche en WhatsApp. A pesar de que se hiciera la cortante, la callada, Edward no pillaba nada y hacía como si todo fuera igual que siempre. ¿Acaso no era consciente de lo hirientes que fueron sus palabras el otro día? O por el contrario, ¿cómo podía fingir tan bien?
—…Así que este viernes vamos a lo de Tyler —prosiguió, bien tranquilo—. ¿Compramos el regalo conjunto o individual? ¿Cómo lo ves? A mí me van bien ambas opciones.
—Joder, ¡Edward! ¡Basta ya!
Su exclamación lo dejó mudo.
—¿Qué he hecho?
Bella soltó una risa irónica.
—¿Es cinismo o es que acaso tienes la habilidad de herir a la gente tan fácilmente y olvidarte?
Pero Edward no lo comprendía.
—¿Has vuelto a soñar otra situación rara o algo por el estilo?
…Oh, no… no dijo eso.
—Lo que me echaste en cara insolentemente el otro día… ¡No fue un maldito sueño!
Y teniéndola delante de esa manera, rojísima, destilando rabia por todos sus poros y lista para comenzar a escupir fuego por los ojos, él tuvo el descaro de ponerle un dedo en frente y sacar el móvil.
—Un segundo.
Bella tuvo que armarse de paciencia para no abalanzársele encima y arrancarle la cabeza.
—Es Jess.
Ella parpadeó varias veces.
—¿Qué?
—Tyler me ha dicho que vayamos los dos, es urgente —le contó.
Él guardó el móvil dejando atrás la postura despreocupada y espabilándose para caminar a clase mientras Bella lo seguía.
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Edward iba delante subiendo las escaleras de dos en dos y Bella iba detrás, hartándose de su rapidez tan solo al llegar a la primera planta. Odiaba que el acceso al ascensor estuviera restringido para ellos. Todavía con su malhumor encima, siguió recorriendo sus pasos hasta llegar a la planta de arriba y caminar de largo hacia donde estaba el aula. Sin embargo, había tanto silencio alrededor que desde su lugar ya se oían los lloriqueos y las voces.
—Tía, anda, habrán recus… y aparte, recuerda que si ven que los anteriores trimestres no te harán una buena media, para las finales solo te contarán el tercero —le animó Irina con un tono apaciguador.
—Cierto. Si te sale bien, puedes acabar hasta con un seis en las finales y sin rastro de lo anterior —le dijo otra voz.
—No queda en las finales, ¡pero sí en la cuadrícula de las notas de todo el año, Tyler! —le reprochó Jessica antes de volver a sorberse la nariz—. Y a parte, ¿un seis? ¡Ja! No saco eso ni yendo las tres veces que puedo a subir nota.
—Vale, tía, un seis no… pero al menos apruebas —volvió a intervenir Irina—. Vamos, recuerda que en las notas del IB el cinco es un puñetero dos.
—¿Si es que yo para qué estudio física? ¿Para qué? ¿Eh? —preguntó Jessica con amargura—. Porque debía coger una opción de ciencias dentro del IB, sí. ¿Pero por qué estoy aquí? Ah, no, si ya me acuerdo, era porque ya estaba harta de escuchar a mi padre y a los profes decirme desde tercero de la GCSE que "no servía para A-Levels". Menos para este programa, y que ni me lo pensara porque "sería muy difícil para mí". Yo quería dejar de ser menospreciada y demostrar que sirvo para esto. ¿Pero y ahora qué voy a decir en casa? ¿Estoy con tres suspendidas en esta preevaluación otra vez? ¡¿Otra vez?! ¿Para oír el clásico de "teníamos razón"? Si es que siendo así, ya no me molesto ni en hacer el simulacro, repetiré curso igual.
Edward y Bella se encogieron en su lugar.
—Todavía no des todo por perdido…
—¡Si voy a acabar con una media asquerosa qué más da! —le contestó desanimada—. Lo prefiero a que no me cojan en ningún lugar.
—¡Jess!
Ella salió corriendo en dirección al baño de chicas, tan rápida que nisiquiera vio a Edward y a Bella ahí plantados, al lado de la puerta del aula. Sin embargo, Irina sí llego a hacerlo. Y tan pronto como los divisó, les lanzó dagas por los ojos.
—¿Se puede saber por qué le dices nada? —Salió del aula bruscamente para situarse en su delante. Tyler, al ver la escena, se fue corriendo a atender a Jessica.
—¿Yo? —Bella estaba estupefacta de que se lo dijese a ella, hasta que recordó algo—. Espera, ¿Es por lo la raíz cuadrada…?
—¡Se pasaba a elevar no a un lado, sino a los dos! —le gritó furiosa—. ¡Gracias a ti se pasó casi toda la hora haciendo un puñetero ejercicio que no le sirvió para conseguir ni medio punto!
Bella tragó con fuerza.
—Lo siento, de verdad —le contestó apenada—. Le dije que lo confirmara, per…
—¡Pero nada! —la interrumpió ignorándola—. Si no estás segura de que puedas ayudar, entonces calla para no perjudicar.
—¿Se lo dijiste mal? —cuestionó un Edward sorprendido.
—¡Tú cierra el pico que también te has metido donde no te llamaban!
Él alzó las cejas.
—¿Yo?
—¡¿Y a quién más me estoy dirigiendo ahora, reverendo idiota?! —le escupió con ironía—. ¡Le dijiste que le hiciera caso y por bocazas y la reafirmaste a creerse lo que no era!
—Irina, lo siento…
—No, no —lo interrumpió cabreadísima—. Ni tus disculpas ni la de ella me sirven. ¿Primero? Porque no podéis pretender simpatizar con alguien que se esfuerza por aprobar cuando ambos rozáis la matrícula de honor de media final. Y segundo, porque la que se tiene que fastidiar por tonta de haberos tomado la palabra va a ser ella y punto. Asumirá toda la responsabilidad de su error aunque un cuarto del total sea vuestro, porque nadie os pidió meteros —subrayó—. Y como no hay nada que se pueda remediar, voy a hacer lo único que me queda, consolarla.
Y cuando hizo ademán de irse, Edward la cogió del brazo.
—Si quieres te acompaño…
Ella se zafó de su agarre.
—Tú sabes lo mucho que le cuesta a Jess cualquier cosa de ciencias —afirmó con seguridad—. No me ha preguntado a mí por miedo a que la tomase como una pesada después de haberme consultado todas sus dudas durante meses, y se fío de ti, porque tú eres bueno en esto. Lo que me sorprende, porque si tan solo te hubieras tomado el tiempo de preguntar la hubieses podido ayudar de verdad.
Y una vez se marchó, Edward se llevó las manos a la cabeza.
—Joder, Bella…
Ella entrecerró los ojos.
—¿Perdona?
—¿Para qué le dices nada si no estás segura?
Bella no podía creer que pretendiese cargarla con toda la culpa.
—¡Yo le dije claramente que lo revisara! —reiteró ella en su defensa—. ¡Que lo confirmara con alguien o por internet! No hice nada malo, pero tú al parecer la convenciste para que me hiciera caso sin tomarte la molestia de preguntarle sobre qué.
—¡Por supuesto! —afirmó Edward con enfado—. ¡Porque te creía más inteligente a la hora de aconsejar una persona para no cometer una tontería así de grande!
—¡Fue tu maldito error reafirmarla en su decisión!
Pero él sabía hacerse muy bien el ofendido.
—Oh, perdón por confiar a ciegas en mi novia.
—Esto no se basa en la confianza, ¡sino en la ignorancia! —le corrigió ella—. ¡Nadie en este mundo tiene una memoria para acordarse de todo!
—Ya, pues ha sido tus ganas de hacerlo lo que finalmente la ha hecho suspender —escupió con dureza.
Y justo cuando Bella estaba a punto de replicar con desesperación, Tyler apareció por el marco de la puerta.
—¡Chicos, chicos! —Agitó las manos como un loco—. Se os escucha hasta la otra esquina. ¡Por favor, ya!
Edward tomó aire y asintió.
—Voy a verlas.
Sin embargo, Tyler lo retuvo.
—No, Irina no te va a dejar y Jess ya está lo suficientemente mal hoy —le explicó—. No ocasiones peleas delante suyo.
—Pues hablaré con ella después de clase. —Se giró hacia la persona detrás de él, y la repasó de arriba a abajo—. Supongo que Bella tendrá que reservarse otro turno para hablar con ella.
La susodicha rio con sutil ironía.
—Sí ahora eres tan infantil para enfocarlo como un juego, Edward, está bien —se resignó—. Me ajustaré a tu juego para evitar que al niño le dé una rabieta.
—Habló de rabietas la que se estresa y estalla en ataques de histeria.
Tyler tuvo que darse prisa en detener la mano de Bella antes que se la lanzase a la cara a su amigo.
—¡Ey, ey, ey!
Sin embargo, a cambio de querer frenar la insistencia de la chica, él tuvo que aguantar sentir la opresión de sus uñas sobre los brazos. Si las suyas se sentían así, mejor debía asegurarse de nunca probar suerte con las de gel que tenía Irina.
—Me voy antes de que me arranquen un ojo —se mofó Edward saliendo despreocupado del aula.
—¡Cobarde! —le gritó Bella completamente herida. El hecho de que la estuviese golpeando repetitivamente en todos sus puntos débiles, estaba empeorando mucho más la situación entre ellos.
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—¿E Irina? —preguntó Matt al otro lado del altavoz.
Tyler desplazó la vista desde la silla de la mesa hacia su novia, estirada en el sofá chaise longue y entretenida con el mando negro sin quitar los ojos de la pantalla del frente.
—Jugando a Vice City.
—¿Le gusta eso?
Empleó un tono tan sorprendido y juzgón que la frustró.
—Desde los siete años —declaró molesta—. ¿Y qué tiene de malo? ¿Eh? Te recuerdo que el ocho de marzo está a casi un mes. Y si creéis que solo los chicos pueden jugar, aquí estoy para reivindicarme.
—¡Pues que sepas que no tiene ni una sola imagen buena de las mujeres! —le respondió Matt al otro lado, pero Irina hizo caso omiso.
Sonó el timbre y Tyler tuvo que levantarse, por suerte, su amigo también llegó a escucharlo desde el coche en el que estaba con sus padres.
—Bueno, tío, que lo pases bien —lo saludó a la distancia—. Nos vemos el jueves.
El cumpleañero sonrió.
—Gracias, adiós.
Tyler abrió y recibió a su segunda invitada. Bueno, eso si su novia contaba como la primera.
—Hola, Lauren.
—Hey, felicidades, tío. —Ella le tendió la bolsa con el regalo y pasó sin más—. ¡Irina! ¿A qué…? ¡Oh, Vice City! Buah, cuánto tiempo. ¿Me dejarás jugar después?
Ella esbozó una sonrisa triunfal.
Entonces el timbre sonó otra vez, y para su sorpresa, cuando abrió se encontró a Jessica… con Bella.
—¡Felicidades!
Y de ahí se detuvieron a saludarlo y entregarle su regalo. Tyler las hizo pasar y buscó un sitio donde poner esas junto a la que Lauren le había dado.
Mientras tanto Bella entró a la sala y, al no ver a Edward por ahí rondando, le invadió una tremenda sensación de alivio. Acto seguido sintió un apretón en la mano proveniente de Jessica, quien le sonrió.
Por suerte, las dos habían conseguido remediar las cosas fácilmente, regresando a las clases después del patio después de días de haberlo intentado sin éxito alguno.
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—Gracias por preocuparte, pero estate tranquila —le respondió Jessica—. Yo realmente aprecié que me ayudaras. Y sino fuera porque Edward se sumara y ya tenía dos posiciones a favor… hubiese dudado de irme por el ejercicio de raíces teniendo los otros.
La castaña suspiró.
—Más bien, gracias a ti por no juzgarme. De verdad que no lo deseaba —le dijo Bella con reparo.
Sin embargo, bajita de mechas californianas negó con la cabeza.
—No tenía por qué hacerlo. Y lamento lo de Irina —añadió—. Pero ella en principio es una persona justa, así que no creo que el cabreo del otro día le siga durando por mucho más tiempo.
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Y esa noche era la prueba de fuego. Tan pronto como estuvieron en el mismo espacio, los ojos de Irina cayeron sobre ella.
—Hey.
—¿Qué hay, Bella? —saludó la rubia de ojos verdes.
Todavía se notaba algo de tensión entre ellas, pero nada a comparación de la última vez que se enfrentaron.
—Solo espero que no sigas enfadada conmigo…
Irina respiró hondo.
—Tu conflicto era con Jess —señaló con un tono neutro—. Y si ya lo has hablado con ella, pues supongo que yo no tengo que reprocharte ya nada más.
—¿Entonces estamos bien?
Ella lo meditó por un segundo antes de tenderle el mando que sujetaba entre las manos.
—¿Te apetece jugar a Vice City?
A Bella y a las demás les hizo gracia su manera tan especial de hacer las paces.
—Eh, me lo debías a mí. —Lauren le dio un amistoso golpe en el hombro a Irina, que por la expresión que adoptó, tal vez resultó siendo con algo más fuerza de la necesaria.
Ellas rieron y Bella logró sentirse incluida después de muchos días. Sin embargo, la comodidad le duró poco, pues en tan solo un par de minutos después Edward se presentó en la misma sala en donde estaban.
La castaña analizó sus movimientos en cámara lenta. Tanto cuando se acercó para saludar a todas las chicas, como cuando por último lo hizo con ella con un toque especial de frialdad.
—Hola.
—Hola.
Sí, seguía molesto. Y apostaba a que se la pasaría con solo darle la razón, algo que no estaba a dispuesta a darle porque estaba convencida de que no la tenía.
Esa semana se le había hecho un infierno a raíz de aquello. Los chicos eran amigos de Edward antes que de ella, y cada vez que tocaba la hora del descanso y pensaba reunirse con ellos como lo hacía siempre, imaginaba que él los había puesto de su lado. Fuera o no lo correcto.
Sintió una mano confortarla por detrás, algo que agradeció viniendo del cumpleañero.
Si no fuera porque Tyler se acercó a ella el miércoles durante el descanso y le dijo que su invitación seguía en pie y que de verdad le hacía ilusión que fuera, probablemente en ese momento no estaría allí.
—Y ahora que no falta nadie, ¿Por qué no ponemos algo para jugar todos? —propuso él.
Jessica lo miró por encima del hombro.
—¿Mario Bros o algo así?
—Ese solo tiene la opción de dos o tres jugadores —replicó Tyler.
—¿Qué tal Mario Party 9? —sugirió Irina—. Además, creo que es el más divertido para la opción de multijugador.
Entonces Tyler desconectó la PS4 y conectó la Wii de al lado, al mismo tiempo que Irina se levantaba y se iba a su cuarto para sacar de allí el resto de mandos y repartirlos. Iba descalza y como reina en su casa.
Después pasó por la cocina y recogió aperitivos para todos los presentes que le dio la madre de Tyler. Era normal, ellos se conocían desde niños y sus padres siempre la habían considerado parte de la familia incluso cuando no eran nada más que buenos amigos.
Durante una media a una hora estuvieron divirtiéndose en un juego del lago. Bella rivalizaba con Lauren mientras Jessica lo hacía con Irina y Tyler con Edward. Justo en el momento casi final, la madre de Tyler inundó el ambiente con la canción de cumpleaños y el pastel.
Luego de aquel momento la reunión continuó, pero en lugar de los juegos se fueron al exterior.
—Esto es una fiesta en mi casa. Llama a la originalidad —explicó Tyler—. Y delante de una noche como esta solo se puede hacer una cosa…
—Te contradices a ti mismo Tyler —le informó Edward, con pereza.
—¡Es una tradición inquebrantable! —alegó él—. Hay que contar anécdotas.
Él suspiró.
—¿Y quién va a recordar alguna buena ahora?
Tyler sonrió hacia Irina. Ambos tenían muy claro cómo lo pensaban hacer, y sería nada más y nada menos que revisando las historias de Instagram en el perfil de cada uno.
Primero empezaron con el suyo, del cual sacaron unas cuantas anécdotas, para luego seguir con el de Irina, en el que lo único interesante que se encontraron fueron una foto de ella y Paul cogiéndose de las manos.
Era muy reservada con lo que acababa dejando publicado.
—Aww, Paul, ¿quién se acuerda de cuándo él y yo salíamos? —preguntó Irina con una risita.
—¡Buah, sí! ¡Es verdad! A eso se le llamaba "salir" en esos tiempos —se burló su novio.
Lauren alzó una ceja en su dirección.
—¿No te pones celoso, Tyler?
Él se encogió de hombros.
—Nah, es divertido.
—Íbamos a segundo de secundaria, obviamente no iba a haber nada más allá de un par de besos —comentó Irina.
Lauren se encogió de hombros.
—Sí, eso suele pasar. ¿Y el anécdota?
Irina se acomodó en su sitio.
—Pues un día que íbamos a salir, fui a pillar mi ropa del cuarto de mi hermana pequeña, que era fanática de ir cogiendo mis cosas a esa edad —relató ella—. Y encontré una foto de mi novio, debajo de su almohada.
—Wooow. —Tyler quedó estupefacto—. ¿Enamoró a las dos hermanas? Eso sí que es bueno.
Todos rieron.
—Ahora por suerte tenemos mejor gusto. —Le guiñó el ojo, y Tyler se inclinó para besarla. Pero el beso duró más de lo pensado, ante lo cual Lauren hizo una mueca de disgusto.
—Nos aburrimos.
Tyler se separó y alzó una ceja en su dirección.
—¿Tienes algo interesante que compartir?
—Hacía ballet con Jessica de niña, eso cuenta como algo gracioso de por sí —comentó Edward con gracia.
Y era cierto, algo divertido podía resultar ya que no cuadraba nada con su personalidad. Sin embargo, Lauren entrecerró los ojos como si pensara en algo grande.
—No, no, mejor —comentó con una sonrisa pícara—. ¿Y qué si enseño la primera borrachera de Irina?
El interés que ganó en Tyler fue inmediato.
—¿Sucedió a los quince, no?
—Tengo la grabación —afirmó sin una pizca de duda.
—¡Ponla! ¡Ponla! —insistió él, súper ansioso—. Por lo que más, quieras, ponla.
Mientras tanto, Bella preguntaría a Jessica por qué el entusiasmo, y ella le resumiría que básicamente a Lauren las borracheras le hacían bailar, a ella llorar y vomitar, pero a Irina… la hacían soltar cualquier la verdad sin que se acordara de nada después.
Sin embargo, la implicada no parecía darle mucha importancia.
—¿Seguro que la quieres mirar? —le preguntó Irina a Tyler—. Mira que te puedes llevar una tremenda decepción.
Él negó con una sonrisa.
—Mmm, nah, no creo —afirmó él sin preocuparse—. Hay cosas peores.
—¿Como que los chicos os enviáis fotos de vuestras cagadas?
Tyler y Edward miraron a Lauren con extrañeza.
—¿Y tú como sabes eso?
—¿Osea, que es cierto? —cuestionó Lauren, quien se lanzó a reír junto a Jessica a carcajada limpia, mientras que Irina y Bella miraban hacia abajo; evitando tocar más el tema.
—Vamos, Lauren, busca.
—Está bien, está bien. —Ella fue clicando hasta que al parecer dio con la que buscaba—. Oh, dios, Irina, tenías el pelo hasta los hombros.
—Sí es verdad. —La susodicha se inclinó para ver, y de repente hizo una mueca de ternura—. Aww, mira, Jess y Edward, qué monos.
Lauren entrecerró los ojos.
—¿Esta era la época en que erais novios, verdad?
Bella se quedó paralizada a la vez que Edward alzaba la mirada como un águila. De repente, se le vino a la mente la escena del primer día de colegio, aquella en la que Jessica estaba cómodamente sentada en su regazo.
—Bella…
Se dio cuenta de lo mucho que le dolía el pecho cuando por primera vez en toda la noche él tuvo la decencia de dirigirse a ella.
…Había estado completamente ciega.
Tan, tan tacháaaan... este capítulo es muy largo. 😓 Por favor, sed amables con los comentarios. No es más que una pequeña recompensa, después de todo. Gracias. ❤️
💎¿Cómo es eso de que Edward fue novio de Jessica? 😟 A ver, ¿no que el primer beso se lo dio con Bella y toda la cosa? 😱 Lo estrenaban todo juntos este par, aish... Esto no va por buen camino. Y encima el otro le echa en cara lo que más le puede doler a Bella en medio de una pelea. 😢 Auch.
Hasta la próxima. ❤️
Kisses! 😘😘😘
