Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenecen a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.
Hola, es martes, y estoy avanzando bastante bien la historia, así que pronostico que posiblemente para el 31 de este, esté colgando el epílogo, si todo sale bien, claro está, por el momento, estoy escribiendo el capítulo final, y estoy muriendo de ganas por que lo lean, en fin, espero que la historia siga siendo de su agrado, yo estaré aprovechando la cuarentena para terminar de escribir este fic, si ustedes pueden, por favor, quédense en casa, y si les es imposible, por favor, tomen las medidas necesarias, cuídense ustedes y a los suyos 💖
Nos leemos el viernes. 💖
Gracias por todo; y cualquier cosa, no duden en decirme.✨
Lily despertó sobresaltada, el despertador sonaba fuertemente, y al apagarlo notó que tenía al menos quince minutos sonando, la persona junto a ella se removió, llegaría tarde al trabajo, pero se acomodó, para acurrucarse junto al rubio a su lado, sonrió.
—Van a despedirme si no llego –musitó, divertida.
—Ya sé que estás en contra de todo pronóstico de eso, pero, puedo mantenerte si quieres –besó su hombro –mientras tú, puedes dedicarte a pintar ¿qué dices?
—La pintura es sólo un pasatiempo, lo sabes –se acomodó en sus brazos.
—No debería serlo, si es lo que te apasiona, deberías hacerlo, dedicarte a ello, Lily, amor –abrió los ojos, ella sonrió –deberías hacer lo que amas hacer, no estar desgastándote en un trabajo que odias.
—Pero ¿qué vamos a hacer si me vuelvo una pintora desempleada? –Negó –posiblemente no nos alcanzaría para nada.
—Lily –él varón acarició su rostro –tengo un poco de dinero guardado, lo suficiente como para soportar lo pesado en lo que te vuelves famosa, y si no pasa, al menos moriríamos en la pobreza, pero felices –se encogió de hombros –yo voy a apoyarte en lo que decidas ¿lo sabes?
—Lo sé, gracias.
—Te amo –la besó.
Respondió el beso, el chico se subió sobre ella, mientras acariciaba su cuerpo, sus labios se deslizaban por su cuello, entre sus pechos, la chica gimió, arqueando la espalda, cuando lo sintió invadir su cuerpo, enterró las uñas en su espalda, mientras se retorcía de placer, llegaron al placer casi al mismo tiempo.
—Me gustan las mañanas así –sonrió ella.
—A mí también –acarició su cabello y besó su nariz.
—Te veré después del trabajo ¿estás seguro de esto?
—Por supuesto que lo estoy –admitió con una sonrisa –ya los conozco, pero, fue en una situación diferente.
—Es verdad, puntual, y no hace falta obsequio.
—Un buen británico siempre llega con un buen vino a una casa.
—Te quiero –lo besó de nuevo –iré a bañarme, te echaré la culpa de mi retraso, por si acaso.
—Archer Clarke, siempre haciendo llegar tarde a tu dulce chica.
—Es tu culpa –se asomó por la puerta del baño –si el sexo no fuese tan bueno por las mañanas, lo evadiría y llegaría siempre puntual.
Él soltó una risa divertida, que alegró los sentidos de Lily; habían pasado casi tres años desde que sabían que había pasado con Lucy, y sin quererlo, habían ayudado a sanar al otro, Archer era el hombre que Lily siempre había deseado desde pequeña; comprensivo, encantador, siempre apoyándola a pesar de las dificultades, tenían choques de carácter en algunas ocasiones, pero él jamás había agredido a Lily, ni física, ni emocionalmente, mostrándole el camino en que las parejas tenían que ser.
—Te veré en casa de mis padres por la tarde –lo besó cuando estaba arreglada –y, guardaré esto, para la sorpresa –le guiñó el ojo, guardó la sortija en el bolsillo del traje de su ahora prometido, y salió corriendo rumbo a su trabajo.
La joven pelirroja alcanzó a sentarse en su asiento, antes de que su jefe saliera de la oficina, a veces, le gustaba hacer trampa, usando aparición y así no quedar despedida.
—Por poco, y te corre –se burló Sam.
—Lo sé –se rió.
—Dime ¿cuándo le vas a decir a tu familia que Archer te propuso matrimonio?
—Esta tarde –sonrió encantada –creo que ya es tiempo, mi hermano tuvo a su primer hijo hace tres años, me estoy quedando.
—Falta tu hermano mediano ¿no?
—Sí, pero dudo que él tenga hijos, al menos no del modo convencional –sonrió.
—Cierto –admitió –bien, te deseo la suerte del mundo.
—Gracias.
Al inicio, cuando comenzó a salir con Archer, las personas los juzgaron demasiado, por la relación previa entre Lucy y Archer, pero sí se sabía la verdad detrás del asunto, no había mucha traición, Sebastian sólo había usado una relación que apenas iniciaba cuando él comenzó a hacerse pasar por Lucy, y todo ese amor fue causa de un hechizo, así que… Lily había dejado de sentirse culpable.
Por fin tenía una relación estable, vivía con Archer desde hacía un año, y gracias al valor adquirido en el pasado, sus traumas estaban bajo control, por lo tanto, podía tener una vida y relación sana con el varón, sí, un poco más grande que ella, pero al final, no encontraría a alguien que le amara más que el rubio de ojos verdes.
—Lamento interrumpir –la voz de Scorpius la hizo levantar la vista –tengo unas cosas para ti –mostró un montón de hojas.
—Ah, gracias –se puso de pie.
Avanzó hasta él para sujetar el papeleo, sin saludarlo, les había tomado unas discusiones más, llegar a ese punto intermedio, además, contando que Lily había renunciado a una vida con magia, se encargaba de los asuntos de oficina, no más de campo, en un sitio muggle, viviendo con su novio, que le apoyaba de todas las formas posibles, que no le hacía extrañar al mundo mágico, visitaba a su familia cada fin de semana, y su vida no era consumida por el estrés laboral, como antes.
—Te ves, muy sonriente –soltó en tono tranquilo.
—Gracias, también tú –comentó sin observarlo, mientras revisaba los pergaminos camuflados en papelería muggle.
—Mi cumpleaños es en una semana, Kelly me pidió que te invitara.
Lily frunció el ceño, mientras observaba al chico, realmente no sabía mucho de qué había pasado con él y su vida, pero la última vez que la castaña la había invitado a la celebración del cumpleaños de Scorpius —casi tres años atrás—, sólo había sido para restregarle que ella se había quedado con él.
—Agradece a Kelly de mi parte, pero no sé si podré asistir.
La vista gris de Scorpius se posó en la foto en el escritorio de Lily, era Archer y ella, habían viajado a parís por un fin de semana, así que en esa imagen, ambos estaban en Disney.
—Él también puede venir.
—Muffliato –musitó Lily –claro, un muggle en una celebración mágica ¿realmente nos quieres ahí? ¿Para qué?
—Kelly…
—Ya lo sé, pero, cuando salíamos, te negabas a las cosas que no te agradaban ¿por qué con Kelly no?
—No lo sé, porque la amo, y quiero verla feliz.
—Créeme, eso no es –sonrió –yo no logro hacer que Arch levante la tapa del inodoro, y me ama, y quiere verme feliz, pero no logra hacer algo tan simple –negó –tiene que ser otra cosa.
—No todos tenemos un cuento de hadas, algunos somos gente normal, no príncipes sacados de fantasías baratas.
—Búrlate todo lo que quieras, pero encontré al mío.
—Lo deseabas tanto, que no dudaste en quedarte con él una vez que Keller mató a tu amiga ¿no? –negó.
Lily quitó el semblante amigable, hacía tiempo que no veía al rubio frente a ella, y pensó que el trato de formalidad seguía entre ellos, pero al parecer, no era así.
—Sí, me encanta hacer eso –sonrió –dime ¿algo más?
—No, nada más.
—Perfecto, para la próxima, simplemente déjalo con Clarisa, ella me hace llegar todo lo del ministerio.
—Ya veo, por eso decidiste quedarte aquí, y no volver al mundo mágico –se burló –dime ¿a éste sí le vas a decir que eres una bruja? –Sonrió al verla tensarse –no ¿verdad?
—Buena suerte, Scorpius, y feliz cumpleaños –sonrió enfadada.
—Lo lamento, no era mi intención burlarme, me alegra que también encontraras a alguien que te hace feliz, espero…
—Gracias –lo interrumpió irritada, sabía lo que venía, siempre era lo mismo, por eso había preferido dejar de verlo.
—M—
Archer llegó a su casa una vez que Lily le envió un texto, diciéndole que necesitaba verlo antes de ir a casa con sus padres, así que llegó corriendo, bastante preocupado al respecto, ella no solía ser tan misteriosa, normalmente le llamaba para explicarle los cambios de planes, pero nunca así.
—Lily –entró apresurado a la habitación.
La encontró sentada a la orilla de la cama, intranquila, con un tic nervioso en la pierna, levantó la vista hasta él, así que el varón se hincó frente a ella, sujetándola de las manos.
—Lily ¿qué ocurre? Me preocupas ¿todo está bien contigo?
—Sí –aceptó –es sólo que tengo que decirte algo, antes de todo, tienes que saber la verdad –musitó, inquieta.
—Saber todo ¿sobre qué? –frunció el ceño.
—Soy una bruja –lo observó.
—Cariño –sonrió –no sé qué ocurrió, pero supongo que no es para tanto ¿o sí?
—No comprendes, una bruja, con poderes y todo, puedo hacer magia, y te lo estoy diciendo ahora, porque no quiero secretos, si voy a iniciar una vida contigo, quiero que sepas todo de mí.
—Una bruja –repitió –de las que mueven nariz y todo, de las que vuelan en escoba.
—No movemos la nariz –sacó su varita para mostrarla –pero sí volamos en escoba, tenemos un deporte que consiste en volar en…
—Dime ¿estás buscando una excusa para que te deje? Por qué no vas a lograrlo, cariño, te amo.
Lily sonrió, sujetó su varita y apunto al tocador. —Accio peine.
El objeto voló hasta sus manos, aunque la mirada de Archer fue de sorpresa, no era suficiente para que le creyera, pero no estaba asustado, y era un inicio, así que lo intentó con algo, que sabía que no le haría dudar más.
La pluma que le había regalado hacía un mes, llegó rápidamente hasta la mano de la pelirroja, había estado en el cajón del escritorio del despacho del hombre, y era demasiado complicado para traerla a ese sitio bajo un truco.
—Puedo hacer otras cosas también –aceptó.
—Eso explica por qué algunas veces, parece que te apareces de la nada –ella sonrió.
—En efecto, podemos hacer eso –admitió.
—Vaya, realmente eres un estuche de monerías, Lily –la besó –dime ¿qué se supone que tengo que hacer con esta información?
—Absolutamente nada, hay un estatuto, no podemos decirle esto a los muggles, está prohibido.
—Muggles ¿qué rayos es eso?
—Es un término que usamos con la gente que no tiene magia, como tú.
—De acuerdo –asintió –esto es nuevo, y si no puedes decirlo ¿por qué me lo estás diciendo a mí?
—Sólo los muggles cercanos a una persona con magia puede saberlo, por ejemplo, los padres con un mago o bruja en la familia, el esposo de una bruja o la esposa de un mago, nacidos muggles.
—Así que ¿dos personas como yo, podemos tener un hijo mago? –enarcó una ceja.
—Y dos personas con magia pueden tener un Squib, es igual.
—Un Squib –repitió.
—Una persona con padres mágicos que no poseen capacidad de crear magia –hizo un mohín –más o menos así.
—Quiere decir, que nuestros hijos, podrán ser como tú –Lily sonrió, pero asintió.
— ¿Tu familia también?
—Sí, de hecho, papá es muy famoso en el mundo mágico –sonrió.
—Cuando lo conocí, sí pensé en él como una clase de celebridad, pero nadie lo conocía –se encogió de hombros.
—X—
Lily observó alrededor, al parecer llegaban antes de tiempo, pero no le importó, una vez que puso a Archer al corriente de todo lo que pudo, no interesó caer de sorpresa a sus padres.
Avanzó con él hasta el despacho de su padre, tocó y entró sin esperar la respuesta, no estaba solo, al parecer había nueva información de Sebastian, lo que le sorprendió fue encontrarse con Scorpius ahí.
—Lily –soltó Harry, aun con su túnica de trabajo, al igual que Albus, Ted y Scorpius.
—Tranquilo, papá, Archer está al tanto de todo –se encogió de hombros, ante la indignación de Scorpius.
—Vaya, que incómodo, un muggle –soltó con despreció.
—Te recuerdo, Malfoy, que en esta familia, no compartimos la supremacía de la sangre –soltó Harry, en reprobación.
—Lo lamento, señor Potter, pero una cosa es un mestizo, que puede tener un poco de respeto, y otra es… un simple muggle.
—Te recuerdo que soy un mestizo –soltó enfadado Harry –y merezco más que un poco de respeto, salvé a toda la maldita comunidad mágica, y mi madre, que venía de una familia de muggles, logró detener por un tiempo al mago más tenebroso de todos los tiempos, que para recordatorio de tus clases de historia de la magia, también era mestizo.
—Pero ambos procedían de grandes dinastías –intentó.
—Déjalo, papá –pidió Lily –dime ¿y mamá?
—Lo lamento cariño, tuvo que cubrir un partido de quidditch.
—Bueno ¿y James?
—No tarda, pero, perdón la educación, hola, Archer ¿qué tal todo?
—Bien –aceptó –un nuevo mundo se ha abierto a mis ojos, claramente, señor Potter, Lily me ha dicho que es toda una celebridad por aquí, me encantaría saber la historia.
—Luego te la contaremos –soltó Albus amable –pero ahora sí, Lily, ya que le has contado todo, espero que nos dejes jugar ajedrez mágico.
—No es que lo decida yo, Alby –soltó Lily, es decisión de él –dime ¿quieres jugar con el peor jugador de ajedrez, cariño?
—No veo que tenga de malo, cada fin de semana le gano en ajedrez ¿qué tendrá de diferente en esta ocasión?
—Ah, ya lo verás –sonrió el moreno –ven, vamos a la sala.
Scorpius bufó, no podía creer que estaba siendo traicionado por su mejor amigo ¿desde cuándo se llevaba tan bien con el idiota de Archer? Y mejor ¿por qué no le había dicho que Lily salía con él? Tuvo que enterarse esa mañana por una foto en su escritorio.
—Cariño, sabes que lo que hiciste…
—El ministerio no me brincará encima, papá –sonrió –Archer y yo nos comprometimos hace unos días –sonrió emocionada –y bueno, queríamos esperar para decirles, así que… estoy dentro del decreto todavía, no informé a un muggle cualquiera, sino a mi futuro esposo.
—Es una laguna legal, Lily –soltó Teddy, hablando por primera vez –técnicamente, tienes que decirle a tu esposo o esposa, no a tu prometido.
—He estado saliendo con él por casi tres años, Ted, tenemos una vida marital, aunque no estemos casados.
—Sí, bueno ¿qué harás con él cuando te deje? –inquirió Scorpius.
—Eres un imbécil –bufó ofendida Lily.
—Keller mostró señales de vida ¿Quién no te dice que volverá como Lucy y él volverá como un cachorro a sus pies?
—Él conoció a Lucy un poco antes de que Sebastian robara su identidad, convivió todo ese tiempo con él, no con Lucy –gruñó –no tengo por qué decirte todo esto, pero a ver si te deja más tranquilo ¿bien? Quité el hechizo que puso en él, él me ama, no como tú, que jamás lo hiciste.
Se dio media vuelta y salió del lugar, cuando se unió a su hermano y su prometido, James apareció por la chimenea, con la pequeña Alyce en brazos, fue tan cómico ver su expresión porque un muggle había presenciado eso, que Albus no pudo contener la carcajada, logrando que Lily se uniera.
—Está al tanto –lo tranquilizó Lily.
—Ah, menos mal, no quería ser arrestado por mi hermano, frente a mi hija –suspiró –hola, Arch ¿qué tal van las cosas en el trabajo?
—Bien, bastante trabajo, pero nada que no pueda avanzar en casa.
—Mentiroso –soltó Lily, divertida.
—Tus hermanos no tienen que saber que estoy atrasado en mis pendientes –soltó divertido.
—Bien, lo lamento, le va muy bien en el trabajo –guiñó un ojo.
—X—
Scorpius se dejó caer sobre su cama, la algarabía en la casa Potter fue algo que no pudo soportar, así que mejor regresó a su apartamento, observó el techo durante un largo rato, ni siquiera había notado cuando Kelly se recostó a su costado, le besó el cuello, haciéndolo sonreír.
—Estabas bastante pensativo ¿te he dicho lo mucho que me encanta observarte? –acarició su rostro, haciendo que el rubio cerrara los ojos ante el contacto.
—Lamento estar tan sumergido que no te percibí.
En un rápido movimiento, quedó sobre ella, con una amplia sonrisa; en esos años, Kelly le había demostrado ser todo lo que su suave forma de comportarse —sin contar sus altercados con Lily—, lo había ayudado en muchas cosas que pasaban con él, y con lo que al inicio no sabía cómo manejar, su autocontrol ya no era autoimpuesto, sino más bien, habían trabajado juntos, como una pareja tenía que hacerlo, a solucionar ciertas cosas, para una mejor convivencia.
Los labios de la castaña lo recibieron con ímpetu, elevando los brazos para permitirle deshacerse de su playera, las manos del chico regresaron acariciando los pechos sobre el sostén, subiéndose a horcajadas en ella; que aprovechó para desabotonar los pantalones y bajar el zipper, rió dulce, mientras batallaba un poco para bajar los pantalones y los calzoncillos del varón, una vez que lo logró, su mano fue directo al miembro de Scorpius, haciéndole gruñir por la sensación.
Echó la cabeza hacia atrás, mientras ella introdujo su virilidad en su boca, no era tan experta en las felaciones, pero lo intentaba, y él no tenía problema con guiarla, eran muy activos.
Una vez que terminó, era su turno de regresar el favor, así que se deshizo de los pantalones y bragas de la castaña, hundiendo su rostro en su húmeda intimidad, ella se retorció desde el inicio, gimiendo por más con cada movimiento de su lengua.
—Scorpius, por favor –suplicó, así que se alejó de ella.
Se acomodó entre sus piernas, y se adentró suavemente, llenándola por completo, se sonrieron, antes de volver a besarse de forma calmada, mientras él hacía un vaivén sin prisas.
—Te amo, Scorpius –musitó la chica, cuando terminaron.
—También yo –regresó el gesto, acariciando su hombro –gracias por estar para mí, cuando lo necesito.
—Te amo –repitió –eso hacen las parejas, más que el sexo, más que la pasión, es el apoyo entre ambos.
—Gracias.
Se recostó bocarriba sobre el estómago de Kelly, que comenzó a acariciar su cabello, relajándolo por completo, cerró los ojos un momento, y eso sirvió para que todo lo demás a su alrededor desapareciera.
—M—
La risa de Lily hizo a Archer reír, a pesar de que la olla con palomitas le había explotado casi en la cara, el desastre era algo para no terminar, pero la joven pelirroja agitó su varita y todo a su alrededor comenzó a arreglarse.
—No lo hagas –pidió él.
—Pero ¿no te agrada que haga magia? –musitó temerosa.
—No, no es eso, me encanta que seas más especial de lo que pensaba, y mira que parecía imposible –ella sonrió –es sólo que… yo no podré hacer lo mismo, así que… bueno, me tardaré al hacerlo a la forma ¿muggle? –Lily asintió.
—Cariño, ya que tenemos en claro…
—No es tu obligación hacer todas las labores de la casa –se encogió de hombros –con o sin magia, es mi responsabilidad también, así que –negó –te lo agradezco mucho, pero yo hice todo el desastre.
—Ni creas que yo lo haré a esa manera, sufrí horrores ocultando mi otra parte con Josh, y era agotador.
Archer se acercó a ella, rodeó su cintura y la besó, con una sonrisa en los labios.
—Nadie te está pidiendo que vuelvas a ocultar tu otra parte, bueno, tu gobierno mágico, pero ya me has hecho parte de tu mundo, Lily –sonrió –yo no podría pedirte semejante cosa –acarició su rostro –así que puedes hacerlo con magia cuando sea tu turno, no sería trampa, es sólo como lo hacen en la otra parte de tu mundo.
—Gracias, Archer –sonrió.
—No agradezcas, nena –le guiñó un ojo –así que bien, mejor usa las de microondas, ya que vimos que no sirvo para las palomitas caseras.
—De acuerdo.
Lily avanzó divertida, abrió el paquete y se detuvo, cuando al abrir el aparato, encontró una nota.
Estoy de vuelta, dulzura.
Las palomitas se le cayeron al piso, se giró apresurada a su alrededor ¿cómo había llegado a ese sitio? Estaba protegido mediante encantamiento fidelio, su padre, Albus y Teddy habían tomado todas las precauciones necesarias para que no volviera a ocurrir.
¿Por qué siempre volvía cuando ella era feliz?
—Arch, toma una muda de ropa, por favor –pidió.
—Pero…
—Ahora –ordenó.
—Bien, iré…
—Hay un bolso morado, ahí está todo lo que necesitamos para unos días.
—Ni preguntaré cómo.
—X—
Archer se alejó de Lily de forma brusca, la aparición había sido demasiado para él, así que vomitó en las azaleas de Ginny Potter, Lily hubiese reído, si no estuviera preocupada, lo sujetó y llevó hasta el interior de la casa de sus padres.
— ¡Papá! –Gritó histérica -¡Papá!
Entró al despacho de su padre, estaba vacío, al menos en ese momento.
—Este tampoco es un lugar seguro, no más, dulzura, dime ¿a dónde vas a correr? –Leyó Archer –ah ¿quién es dulzura?
—Vámonos.
—No, así…
La alfombra de la casa de James quedó llena de vómito también, pero no era momento para preocuparse por eso.
— ¡James! –Lo llamó -¡Elisheva!
—Lily ¿vas a decirme qué ocurre? –cuestionó preocupado Archer.
—Ayúdame a encontrarlos –murmuró desesperada.
Lily salió al patio en busca de su hermano y cuñada, así que Archer inspeccionó el interior, no parecía haber nada, pero escuchó un ruido suave, así que se dirigió a la habitación que tenía un letrero donde se leía: Alyce.
Las ganas de vomitar le volvieron, en la cuna había un suave movimiento, que dio paso a la sobrina de Lily, que sonrió al verlo, y extendió sus brazos en su dirección; la tomó en brazos, mientras sus ojos verdes miraban asqueado las fotos colocadas en las cuatro paredes.
—Archer…
Lily se detuvo en cuanto lo vio, abrazando a su sobrina y después observó a su alrededor, las fotos se entremezclaban, iniciaban con fotos de Alyce, y continuaban las de ella, cuando era una niña.
Luna nunca le había contado a Archer su pasado, pero ya no hacía tanta falta, el mensaje lo dejaba muy claro.
Dime, dulzura ¿te gustaría que tomara a tu sobrina como pupila? Luce mucho a ti ¿no lo crees?
Cerró los ojos, sintió las lágrimas quemarle, se sobresaltó cuando su prometido la abrazo, podía ver la forma protectora en que abrazaba a Alyce, de esa misma forma en que lo hacía con ella en ese momento, le negó.
—Ella está bien.
—Lo sé –le sonrió, acarició su rostro y lo besó apasionada.
Que Archer pudiese tomar a Alyce de la cuna, sin duda dejaba claro que no había nada de qué preocuparse por su parte, las fotos en la pared, dejó claro que Sebastian no había podido hacerlo; gracias a un hechizo de protección que usó Elisheva desde que la niña nació.
—Tranquila, no voy a dejar que nada te pase, Lily.
—Gracias por estar aquí –sollozó.
—Ahora ¿dónde está tu hermano y cuñada?
—Cierto.
