Verano III
Ha sido un mal verano.
Excepto para el mismo pocionista.
Como alguien sospechoso, con antecedentes y la marca oscura brillante en su antebrazo, Severus de alguna manera inquietante está disfrutando de un descanso de las reuniones tanto de la orden como del señor oscuro haciéndolo del tiempo suficiente para reflexionar, experimentar y cuidar en algo su abandonada casa.
Claro, estuvo cercas de ir a Azkaban pero con su buen comportamiento y su posición estable en Hogwarts lo dejó fuera de una extensa asistencia de los dementores... pero lo vigilan, puede sentirlos fuera de su casa y al pendiente de su chimenea o correo... puede estar libre pero solo por cortesía, no porque en verdad crean en su bondad.
No tiene cateos constantes solo porque su residencia es tan pequeña como parece por fuera.
Sentado en su sillón con un libro en su regazo y una copa de vino entre su mano, Snape vestido en túnicas oscura deja de leer solo para pensar... para repasar lo que ha sucedido durante su verano y como todo se detuvo de golpe.
No esperaba vacaciones con el regreso de Voldemort y las actividades de Dumbledore, pero no se estará quejando en voz alta... tampoco estará agradecido con los tontos del ministerio cuya paranoia le está costando tanto a inocentes como a culpables.
Tampoco es el único ausente en las reuniones del señor Oscuro, la lista de sospechoso esta tan cercas de la verdad que es un foco de entretenimiento imaginar como los mortifagos están reducidos, el humor en que estará su señor al ver los espacios en blanco numerosos y la falta de movilidad.
Pero para Voldemort es más importante que estén libres, que sean pasados por inocentes y que a los infiltrados del ministerio les regresen sus posiciones... por eso no ha hecho una buena rabieta, pero su silencio tampoco es bueno para nadie y solo tiene la inminente resolución de anticipación.
Por el momento era un peón sin maestros.
Medita con austeridad mirando la copa de vino medio llena, sus ojos se reflejan cansados y tensos porque aunque finja que disfruta de esta paz, se está engañando a si mismo... pero Severus es bueno mintiéndose, diciéndose que esta cómodo con la idea de estar desinformado de lo que están haciendo ambos bandos en su forzada ausencia.
Bufa al beber el vino de golpe.
No ayuda que este literalmente aislado de cualquier contacto amigable.
No, se regaña, no extraña ninguna de sus actuales amistades en Hogwarts... es tonto pensar siquiera en sus colegas profesores, menos en el irritante de Marian.
Pero los Malfoy son más viables en ser tolerables pero no son una opción vigente menos los Black.
Mirando la oscuridad de su casa para caer en el profeta donde la muerte de cierta molesta periodista se destaca en dos números distrayéndolo de sus pensamientos tortuosos.
Se inquieta ante el crimen con toda la evidencia mortifaga relatada por los periodistas, los reportajes de los aurores tampoco es indiscutible... pero como un activo de dicho bando, Severus está completamente seguro que no es el modo de operación de Voldemort.
Para ser víctima del señor oscuro debe completar ciertos estándares para ser apuntado, como tener una posición en el ministerio o ser importante para Dumbledore, un nacido muggle o traidor a la sangre y estar abiertamente en contra de los ideales que defiende... pero Rita carecía de cualquier de estos puntos.
No concuerda.
Entonces ¿Quién?
Duda que Dumbledore haya favorecido una táctica tan agresiva de inculparlos para aterrorizar más al ministerio, se quemaría el mundo mágico antes de que el tonto director actuara como un estratega tan drástico.
Entonces ¿Quién ha sido el valiente de inculpar al poderoso Voldemort?
No muchos saben conjurar la marca oscura.
Quien seria capaz de pronunciar la maldición asesina con tanta facilidad.
Pero sin pistas, solo la única evidencia sustancial de la marca oscura... su maestro seguro debe estar enojado por la situación.
Pasando una mano en su cabello, Severus apretar los labios en completo disgusto obligándose a vaciar su mente en las incógnitas que lo están crispando, por ahora debe esperar cualquier desarrollo con paciencia y rezar a cualquiera que escuche que cuide a sus hijos.
XXXXX
Sentada en un perfecto seiza en un mullido cojín en esa baja mesa, Unohana arma un perfecto ikebana bajo la luz del sol que entra por la ventana de su lugar actual de trabajo.
Viste lo más cercano a un uniforme de Shinigami sin su preciada capa de su división, su cabello esta trenzado cayendo en su nuca, desde que no tiene cicatriz que cubrir no tiene por qué llevarla como en el seireitei... en este verano ha sufrido un cambio, uno natural que viene con la pubertad y sabe ha crecido unos preciosos centímetros.
Aspira a quedarse de nuevo en la misma estatura y las mismas medidas.
Esta conforme de esa manera, sería triste si perdiera más de lo que era Yachiru en el principio de su existencia.
Tararea para sí misma repasando cada rama que acomoda en la pequeña área del ikebana, se detiene... sus delicadas manos inspeccionan el trabajo girando el nuevo arreglo con ojo crítico para sonreír discretamente por la suavidad de la expresión.
Sus días de verano han sido tranquilos a pesar del escándalo que hay en el profeta con respecto a su familia o las miradas veladas de los habitantes del pueblo... disfruto de hacerle compañía a su padre... algunas cenas con los Weasley y viajes al bosque alrededor del pueblo... contestar cartas variadas de sus amigos y consolar a Harry en el momento en que regreso a casa de su tía.
Petunia ha cambiado bajo su cuidado que aunque no son las sesiones constantes como quisiera, era lo suficiente para hacerla abrir los ojos y abandonar en algo su amargura, pero todavía está lejos de hacer un hogar feliz para su amigo.
Luego esta Viktor siendo el más insistente en escribirle, lamenta no poder ir a Bulgaria pero sería incorrecto abandonar su país en un momento tan crítico... sonríe un poco por el pensamiento, las emociones mortales son tan entretenidas de experimentar u observar.
Casi entiende a Kyoraku-soutaicho.
Casi.
A pesar del aspecto relajado, Ariana es consciente de la presencia que entra a su hogar... la irritación en oleadas de su padre... el acercamiento a su habitación, su puerta suena cortésmente a lo que ella da paso con voz suave e invitadora... gira para sonreír al Tío Albus quien entra con la misma cortesía en su postura.
Sabe a lo que viene, simplemente que Retsu lo esperaba antes.
El anciano inspecciona sutilmente el entorno, con una sonrisa de bienvenida en dirección a la ex capitana cayendo en su área de trabajo -excelente combinación, Ariana- felicita con una voz solemne y alegre, compartiendo un amor por el ikebana terminado.
Sin abordar el tema de la visita, la niña nunca entenderá la costumbre del viejo de irse por las ramas, pero lo permite por el bien de la actuación además una parte de ella celebra el genuino interés de su pariente... la suavidad que le ofrece... el amor incondicional de una familia.
-Tengo planeado cambiar los de tu oficina, Tío Albus- señala con gentileza y un pequeño estirón en sus labios al ofrecerle el único sillón que tiene al lado de la puerta al mayor.
El director acepta sentarse con un suspiro largo y tendido -Me encantan tus arreglos, querida... llenan mi oficina de vida- acepta mirando más tiempo de lo necesario el organizado escritorio donde tiene un montón de cartas de sus amistades -¿Charlie Weasley?-
-Envió algunas opciones de practica- ofrece Ariana con un encoger de hombros, ha conocido al hombre pocas veces pero tal vez tiene la impresión de que desea realizar una carrera en Rumania algo que puede o no estar considerando antes de enfocarse de nuevo en la medicina.
Dumbledore abre los ojos impresionado, con una sonrisa cálida en su viejo rostro -¿Consideras?- pregunta a lo que ella vuelve a encoger los hombros -es una carrera peligrosa, mi niña... pero también muy gratificante y divertida...- se acerca -Una vez pensé dedicarme a eso-
La antigua alma hace una pequeña "o" -pensé haber leído algo por el estilo-
-Fue durante mi tiempo de juventud y luego cuando ayude en las aplicaciones de la sangre de dragón- el director recuerda con ojos lejanos antes de volverse a enfocar en la pequeña -te apoyo aunque prefiero que le digas a Aberfoth que estoy totalmente en contra- susurra conspirador.
-Le diré- acepta Ariana sabiendo que su padre estará escandalizado cuando lo proponga.
La seriedad cae en el gesto de Albus, ajustándose en el sillón -ahora, sin embargo tengo una razón para venir... mi querida Ariana- dice mirando de nuevo el escritorio en un momento de estrés que parece estar comiéndoselo -¿Has recibido alguna razón de Harry?- cuestiona.
Y eso es lo que esperaba la niña desde que lo sintió venir.
XXXXX
La madriguera era una zona constante de movimiento tan temprano en la mañana, Ron estaba acostumbrado a su hogar y cuando bajo una mañana con ojos adormilados olfateando lo que adivina es tocino... se encuentra con el director sentado en su mesa mirándolo juguetón.
Se detuvo en seco con horror pintándose en su gesto.
Estaba en pijama, con todas sucias tenía la última opción y era ridícula... con pequeños duendes navideños de esos regalos que su padre les da cuando encuentra modas de los muggles absurdas.
-Ron por favor, no te quedes ahí mirando- Molly regaña desde la estufa dándole una de esos desplantes de recriminación bien entrenadas cuando están siendo tontos -lo siento director, estos niños simplemente no se despiertan temprano en verano- su tono es suave.
Ron estaba ligeramente insultado, era temprano según sus estándares de vacaciones.
-No se preocupe, entiendo que vengo muy temprano en la mañana- asegura el director con una taza humeante de té que deja en un movimiento suave -espero no estar importunando su rutina, señor Weasley- dedica una mirada brillante en dirección al silencioso niño.
Aclarándose la garganta y tragándose su vergüenza de ser atrapado en estas fachas, odia como su madre parece ignorar su humillación ¿Por qué no le aviso? -no, por supuesto que no... Director- dijo en un aliento contenido, fingiendo que no chillo en su última vocal.
-Mi querido niño, me temo que mi visita aquí es para ti- dice Dumbledore señalando la silla enfrente, Molly se tensa pero es algo que solo ven los entrenados... su hijo solo parece tener ojos al anciano llenos de sorpresa antes de reaccionar a correr a la silla.
Casi quiere quejarse, porque su madre no le aviso o despertó al menos para ponerse presentable si la visita era para él pero aguardo en silencio y expectante.
Ajustándose los anteojos, el líder de la orden sonríe suavemente -¿Has tenido noticias de Harry?- inicia.
Una punzada de celos, siempre es para Harry pero la golpea fuertemente fuera de su sistema, es su amigo y no lo tratara tan mal como lo fue durante todo el caos del torneo, aun se siente algo culpable por acusarlo -No desde que regreso con sus tíos- dice frunciendo el ceño.
De hecho no ha tenido cartas de Harry en todo el verano desde que lo retiraron de Grimmauld Place... es algo triste, aunque no le gustaba visitar la casa de esos Black... fue divertido tenerlo tan cerca y chismear en la mansión de lujo.
Aunque evitar a Dafira era como dejar de respirar, es espeluznante como nunca los dejaba hablar del evento en el cementerio... acepta que pudo haber sido un poco grosero algunas veces, todavía no cree que el siempre suave Alphard haya enfrentado al señor oscuro, pero debe ser impropio interrumpir platicas cuando suceden en la habitación de Harry ¿no?
El director suspira llamando su atención al mundo real -es una lástima- dice con la mente en otro lado -Me encantaría que le avisaras a tu madre si tienes alguna noticia- dice.
El Weasley afirma lealmente.
Una sonrisa apretada, el cansancio como una fachada perpetua del anciano al levantarse ignorando la pregunta preocupada del muchacho a favor de comenzar a retirarse con una escueta despedida a Molly.
Ron parpadea ante la repentina prisa del anciano por marcharse, se levanta para alcanzarlo justo en la puerta ignorando las llamadas de su madre -pero ¿paso algo?- intenta nuevamente al detenerlo.
-Espero que no, mi querido niño- dice el director sin calmarlo para nada.
El pelirrojo suelta un suspiro sufrido no pudiendo con esta interrogante, tuerce la nariz y se cruza de brazos al pensar en la única opción para al menos tratar de entender seria contactar a Ariana por propia voluntad y sin interceder de su madre.
Deja caer sus hombros al no agradarle mucho la idea, pueden ser casi amigos, pero todavía se siente superado cuando decide meterse en sus asuntos y "aconsejarlo"... Ron es una persona que prefiere dejar todo a última hora ¿no puede entender eso? Seguro es lo primero que le preguntara, si ya realizo las tareas de verano.
Pero vale la pena, además no es como si no visitara la madriguera para ser extraño una carta de él ¿verdad? Con este plan en mente, pone pausa para vigilar a su madre que le da ese gesto de regaño pero gracias a Merlín no asciende a una llamada de atención brusca.
Sentándose en las sillas planea como abordar a Ariana en su carta, pueden tener una amistad pero aún no sabe cómo tratarla sin provocar esa mirada azul tan escalofriante.
En serio, no sabe que es lo que encanta tanto a sus hermanos como a su madre de la aterradora niña... al menos Ginny lo apoya en su irritación por su constante presencia (sospecha que Ariana se divierte con la obvia rivalidad de su hermanita).
XXXXX
Hermione tuerce su labio en un gesto pensativo al dejar la carta encima de su escritorio, se gira en su silla para mirar por la ventana a la calle tan tranquila que desmiente todo el caos contenido que está teniendo la comunidad mágica actualmente.
Se levanta para estirarse, en jeans y camiseta se pasea para buscar papel con el que pueda escribir una respuesta.
Está un poco triste de no poder visitar a sus amigos, extraña tanto a Alphard y está muy preocupada por su salud... Dafira le dice que es una exagerada, pero eso no le quita el sentimiento... casi lo perdieron ese día, la sola idea le aterra.
Ahora no puede visitar... también le han prohibido marchar al callejón diagon... Alphard fue firme en esta advertencia, sus padres agradecieron mucho sus cuidados y aceptaron el servicio a domicilio para sus útiles escolares para este nuevo año.
Extrañara el viaje.
Con eso en mente decide que después escribirá su respuesta a Dafira, a veces le exaspera que reciba más cartas de ese niño que de su amigo con temas tan variados o en ocasiones vagos de pequeñas cosas que pasan en su rutina... pero igual las responde porque no será grosera, por lo menos ha dejado de enviarle galeones para comprar libros extras.
Aprendió a nunca mencionarle a Dafira su presupuesto ajustado para comprar sus preciados libros u otras necesidades... el chico no tiene reparos en comprarle cosas que le envía con molestas cartas burlonas.
Pero a pesar de todo, sabe lo hace con toda la buena intención ¿verdad? Al menos la desconfianza natural que tenía cuando lo conoció ha bajado considerablemente... casi lo cuenta como un amigo molesto.
Al bajar encuentra a sus padres acurrucados en el sillón viendo el televisor, la ausencia de Yoruichi es tan palpable al sentir el silencio... había sido su centro de atención y les daba esa sensación de seguridad que ahora tanto necesitaban, al menos le aviso aunque su tono dejo abierta la idea de tal vez no regresar.
¿Qué asuntos importantes tendría un gato? No se lo menciono pero la extrañara y no tiene el valor de remplazarla tan rápido, considerara la idea de adoptar la lechuza que los Black les regalaron a sus padres solo para llenar la vacante de mascota que piden.
Está por llegar a la cocina para buscar galletas cuando siente un escalofrió por su espalda, el único aviso que alguien mágico está cruzando terrenos de su casa... los barrios Black están funcionando de manera óptima... una medida de seguridad que ata a la única bruja de la casa como las pulseras de sus padres para ser informados de inmediato.
Con los tiempos próximos a venir y tan vulnerables, le alivia enteramente que tengan una advertencia de antemano.
Al asomarse a la sala, puede ver a sus padres atentos a la puerta reconociendo el anuncio del regalo Black que aún mantienen constantes en sus muñecas (siendo la primera vez, ambos saltaron de sus lugares interrumpiendo el interesante programa de televisión)... sea la verdad, Hermione le hubiera encantado mantenerlos al margen de los problemas de la comunidad mágica, pero Alphard le hizo ver lo ilógico de sus intenciones.
No quería preocuparlos, pero tenían derechos... era su hija (además seguro Dafira les hubiera informado como el chico chismoso que es, no sería la primera vez).
Por lo menos el anuncio clasifica que la visita es inofensiva.
Pero por si acaso mantiene a la vista los trasladores que estratégicamente han puesto en la sala, como en su habitación y la de sus padres.
Mientras espera vuelve a enviar un pensamiento agradecida a los Black por su consideración en proporcionarles tanto... aun no entiende cuando Dafira se tomó la molestia de instalar las medidas de seguridad, pero su padre ha logrado relajarse aun cuando murmura sobre "Black ladrones" que no sabe a qué se refiere.
La puerta por fin sonó.
Los magos nunca entenderán la magia del timbre.
Su padre se puso de pie mandando miradas a su madre que rápidamente se instaló al lado de Hermione con ojos fijos en la puerta, al abrirla es alguien que en su vida hubiera esperado ver en su colonia.
-Buenas Tardes, señor Granger- Albus Dumbledore saluda con una sonrisa educada.
Parpadeando, Adam regresa el gesto al ofrecer el paso a su sala... Hermione siente a su madre moverse a la cocina, seguro a preparar algo de beber para la inesperada visita.
Instalados en los sillones, el anciano miro a su padre... para luego mirarla a ella que esta torpemente parada en el marco de la puerta entre la sala y la cocina, dándole una sonrisa en saludo silencioso aunque sabe no es muy educado.
Pero siempre escucha a Dafira despotricar sobre la negligencia del director, Hermione ciertamente guarda un poco de rencor porque casi pierde a Alphard en un tonto torneo del cual no pidió participar y nadie se molestó en investigar.
Le divirtió mucho que hubiera una denuncia con dinero de por medio que aunque no fue un gran golpe al menos hizo el daño, claro que si hubiera sido muggle... ya hubieran cerrado la escuela e investigado al director.
Dumbledore ajeno a los pensamientos oscuros de la niña, sonrió paternalmente como haría a cualquier estudiante -vengo solo a realizar una pregunta a su hija, si me lo permiten- inicia mirándola con detenimiento.
La castaña se inquieta, pero acercándose a paso seguro se deja caer al lado de su padre... su madre irrumpe con una bandeja colocándola en la mesita que esta entre ellos, sirviendo un té y acentuando más la atmosfera de anticipación.
Pero el director parece dispuesto a permitirse el tiempo de servicio, sonriendo y agradeciendo el interesante té, su madre se siente alagada mientras discuten sobre galletas caseras sin un gramo de magia... Hermione frunce el ceño ante la larga de su visita -¿Cuál sería la pregunta?- decide tener la iniciativa ignorando la oleada de diversión de sus progenitores que ocultan muy bien con rostros educados y serios.
Obviamente sus padres están totalmente de acuerdo con Dafira en cuanto a la negligencia sobre el evento del torneo... debía estar un poco agraviada que ese joven tenga ganados a sus padres tan fácilmente.
Tomando su bebida con tiempo, una sonrisa de vergüenza ligera, Albus Dumbledore deja la taza con un tintineo que atraviesa el silencio, les da un aspecto inseguro a los padres muggles y estos le regresan la mirada impasible.
-Sabemos de la situación- el señor Granger muerde, opacando su ofensa porque al parecer sutilmente le están insinuando que ambos tal vez no estarían informados o apartados del caos que sucede en el mundo mágico.
-También estábamos en el mundial de quidditch- agrega su esposa con una sonrisa fingida y tan tensa como una tabla.
-Lo lamento- asegura el anciano jovialmente aunque retiene una mirada brillante cuando la niña arquea la ceja -Mi pregunta es ¿ha tenido alguna noticia del señor Potter?- dice diplomático y al punto.
Para la hija de muggles es algo extraño, tal vez estén en la misma casa pero no son tan unidos como para escribirse cartas de manera constante... solo en ocasiones Ariana le pide que comparta con Harry cuando hay tareas de verano, pero esta vez no sucedió... tienen sesiones de estudio durante el periodo escolar... pero son solo conocidos amigables como para tener razón del joven.
Además ella comparte más con los Black y Neville que con Potter.
Niega en respuesta provocando un caer en el anciano -¿Sucede algo?- a pesar de su línea de amistad no compartida, no evita que se preocupe.
XXXXX
Mira la gran casa con ojos cansados.
La casa es visible a ojos amistosos, tan imponente con fachada antigua que tiene una atmosfera cargada de magia ancestral, para Remus le alegra saber que cae en esa categoría para los barrios del hogar... aunque con los cateos del ministerio, tal vez hayan cambiado las restricciones de las barreras a ser un poco más amplios con sus visitantes.
Prefiere pensar en que aún es bien recibido aun cuando la matriarca escupe a su paso.
Está en una misión de Dumbledore que asume será el mejor recibido entre los dos, no lo culpa... hay tanta hostilidad entre Dumbledore y Dafira que puede ser una divertida reunión de ver, pero debe concentrarse en que su prioridad es Harry.
Remus aún seguía molesto con el anciano por sus sospechas infundadas y sobretodo hay una distancia con Sirius que no han arreglado como para ser la mejor opción a ser enviada.
Pero sea la verdad, deseaba ver a sus hijos.
Con el rechazo de Walburga, Sirius o la vigilancia del ministerio, apenas ha tenido noticias de Alphard... si, recibe cartas, que pasan el filtro del ministerio y la anciana del cual no quiere saber cómo, pero nada calmaría a su corazón preocupado que verlo en persona.
Así que esta es una oportunidad, tenía negocios válidos para no ser desalojado sin dignidad.
Con eso en mente sube los escalones con falsa seguridad, suspira unas cuantas veces y toca la puerta con puño firme... espera incontables segundos mirando entre la puerta y la calle tan solitaria... antes de que se escuche las cerraduras siendo retiradas, abierta le da la bienvenida un elfo de aspecto solemne que aguarda una presentación.
-Buenas Noches, Remus Lupin- saluda al sentir que se estaba alargando el silencio expectante de la criatura -vengo a ver a los jóvenes Black- sonríe lo más amable que puede.
-Tauro anunciara al invitado- la criatura dice con voz rasposa, ojos azules caídos en su aspecto midiéndole profundamente hasta que hay un brillo apático -pero Tauro no puede dejar entrar a una persona de dudosa sangre, el maestro Kreacher no perdonara a Tauro si me salto tal falta descarada a la prestigiosa y noble casa Black- dice al cerrarle la puerta en la cara.
Lupin esperaba esto por lo que no se ofende de ser detenido a las afueras con el silencio, las sombras y la noche dándole sensaciones espeluznantes en la espalda... es como si lo estuvieran vigilando, sabiendo que el ministerio y tal vez Voldemort tengan espías, cabe la posibilidad que de hecho si sea observado.
Espera no causar malos entendidos, es un licántropo registrado después de todo y tal vez medio se esté arrepintiendo de venir ahora que lo piensa mejor.
Suspira, será usado por el ministerio para un cateo al hogar ancestral de eso está seguro.
Por ahora sabe que está seguro aunque sea en los escalones de esa puerta.
Esta seguridad hubiera sido preocupante si no supiera que Dafira además de espeluznante, es tan capaz de ofrecer cobijo a todos los que tiene en su círculo o su hogar.
Se pregunta cómo el director no dejo que se graduara antes de tiempo, con las pocas platicas con el adolescente (algo que está seguro era para intimidarlo) se dio cuenta que su conocimiento es tan amplio en el ramo de la magia.
Esto le hace sospechar aún más de las intenciones de Albus Dumbledore.
La puerta se abre, la cara sonriente de Dafira le recibe al recargarse en el marco con un aspecto casual... que este vestido en pantalón negro, camisa blanca muggle y ha crecido un poco más de altura con el cabello blanco tan largo como lo acostumbrado, todo esto combinado solo le da una imagen informal pero a la vez inquebrantable.
Al menos no es Walburga o Sirius pero eso no lo hace mejor para el invitado.
La sonrisa en el pálido rostro solo se estira ante su aspecto, parece mirar ligeramente por encima del hombro del licántropo antes de caer de nuevo en su dirección -Ne, no esperaba tu visita, Remus-kun- ronronea burlonamente.
Está acostumbrado, o eso se dice pero todavía le causa un escalofrió y una advertencia de su lado salvaje que tenga cuidado, todo lo cubre con un largo y tortuoso suspiro -buenas noches, Dafira- dice con una pequeña sonrisa incierta.
-Cartas no son suficientes para ti- una ceja pálida se arquea con el tono cargado de ironía poco cubierta.
La indecisión viene con venganza en el ex merodeador, se fuerza a responder un débil -Estuve apartado tanto tiempo, pero me estoy corrigiendo ¿no es eso suficiente para ti?- susurra lo menos audible posible, nadie aun lo ha vinculado con los Black y no quiere ser el que aliente la sospechas más de las que ya hay.
La sonrisa burlona se borra -Sabes la respuesta- su tono abandona el cantico para ser suplido con una pesadez, el ligero brillo plateado de sus ojos se asoman con mortalidad... mostrando lo rencoroso que puede ser.
No esa es la respuesta que Remus retiene cerca de su corazón, Dafira está lejos de abandonar el pasado y no lo culpa, aunque Walburga se ha corregido según supo de boca de Alphard, todavía tuvo una nota muy oscura en toda su infancia... una infancia que como padrino se perdió a causa de su depresión o miedos.
Aplaudiendo para romper la atmosfera, Dafira se instala de nuevo su actitud jovial -pero no podemos tenerte en la calle, no con tantos ojos- dice en voz alta de forma descarada, haciéndose a un lado para darle el paso -pasa, mi estimado Remus-kun-
Dando el paso al interior e ignorando que Dafira de hecho le faltan pocos centímetros para alcanzarlo, es recibido por una casa de aspecto noble muy lujosa y hogareña, el salón es tan amplio como cómodo con una cálida chimenea encendida... los ojos de las pinturas caen en su persona, puede sentir la oposición pero no hay insultos volando a su persona, alguna vez Sirius le platico de la hostilidad de los cuadros de su casa... hoy no hay evidencia de eso, tal vez el mando de Dafira corrigió muchas cosas.
-Toma asiento, Tauro está preparando algo de beber- colocándose en un sillón mullido, Dafira invita a que tome asiento enfrente -No te preocupes, Sirius ni la abuela estarán molestando esta reunión- dice sin dar mejores explicaciones además de adivinando quienes serían sus molestias.
¿Consideración? No lo cree.
No debería sentir alivio, pero aun lo hace... Remus sin embargo parpadea incomodo ordenando sus prioridades, le preocupa Harry pero debe aprovechar este tiempo de la mejor manera, no sabe cuándo tendrá otra oportunidad como estas -¿Cómo les ha ido?- pregunta prefiriendo empezar.
-Yendo por las ramas ¿ne?- se burla el pálido adolescente -mejor de lo que podríamos decir...- contesta ausente permitiendo que la incomodidad sea abandonada -aun el ministerio busca cosas en la casa, a veces tratan de plantar falsa evidencia... pero seguimos aquí ¿no?- sonríe satisfecho.
Pálido, Remus sonríe secamente por la forma en que el Lord platica todo como si fuera casual el hecho que el ministerio desesperadamente quiere encerrarlos -Me alegra que les esté yendo bien- contesta sin humor.
-Aun puedo mantener la casa, Remus-kun... aun puedo solventar tanto con las cuentas libres del ministerio, creo que eso está bien ¿no? Siempre puede ser peor- se encoge de hombros con la verdad de su boca, Dafira ha experimentado el hambre y la escases por lo que no está descontento con tener su fortuna limitada.
Administro una división con menos presupuesto.
Sonríe avergonzado, conociendo por su propia piel dicha pobreza sabe que el joven tiene toda la razón también evidencia su cualidad administrativa -Eres un joven prodigioso, Dafira, eres un orgullo para cualquiera- dice sinceramente mirando al elfo aparecer con una bandeja haciéndolo que perdiera la ligera sorpresa y alegría verdadera de su anfitrión -es eso chocolate-
-Por supuesto, sé que tienes una debilidad para esa cosa- asegura el pálido chico tomando su propia taza con una orden al elfo para desaparecer y traer galletas.
-Es chocolate, no es cosa- ofendido en nombre de su debilidad, Remus amonesta airadamente un poco más cómodo en esta situación y con su lado salvaje firmemente ignorado.
-Sí, también que es una cosa defendible- se encoge de hombros Black mirando el líquido -lo que no sé, es como no me has dado de esta cosa en nuestras reuniones si lo favoreces tanto- insiste con una actitud curiosa.
-Bueno, normalmente aparecías sin invitación y no todos tenemos reservas de chocolate debajo del escritorio-Remus se defiende al tomar la taza entre sus manos, disfrutando del calor a pesar del verano es una cosa que aligera su alma.
Dafira tararea -es una lástima que ya no podre invadir tu oficina para corregir tal falta- dice con fingido lamento.
Voltea los ojos ante la burla -ni siquiera preguntare como sabes- murmura audiblemente sobre ese conocimiento que apenas comienza a circular entre sus conocidos, ser despedido es una cosa vergonzosa.
El insolente ex alumno bufa alegremente con un ondeo de mano, el elfo aparece colocando una bandeja de galletas de aspecto delicioso que no dudan en ser tomadas por sus alargadas manos.
Remus aprovecha para tomar de su bebida con un suspiro contento -es esto chocolate mexicano- identifica con sorpresa.
Dafira acepta sin explicaciones -ahora ¿me dirás a lo que vienes?-
Bebiendo otro sorbo contemplativo, el ex profesor sonríe tristemente -Sabes donde esta Harry-
-Si- responde rápidamente en un tono cantado su anfitrión.
Su corazón cae ante la idea que el director tal vez tenga la razón pero se atiene a su confianza con apenas nada de resistencia -puede causarte problemas- susurra tratando y fallando de ordenar sus prioridades.
-El ministerio apenas mira lo que hay delante de sus narices, el único que se ha dado cuenta es ese anciano que se dice director... ¿problemas? No lo creo, a menos que informes al tonto sin escucharme- dice tranquilamente Dafira tomándose su tiempo ante la mirada molesta de Remus -¿Por qué crees que el ministerio no ha denunciado la falta de su indeseable número uno?- le arquea una ceja.
Eso es una buena pregunta, el profeta ha estado difamando el nombre de Harry y muy al pendiente de tantas cosas como para que la Orden sea la única que se haya dado cuenta de la ausencia del niño con sus parientes... sea la verdad, no pensó mucho sobre eso... ahora mirando al adolescente parece que tiene una buena defensa para sus acciones.
-Supongo que me dejaras explicarte- bufa Dafira al mordisquear una galleta con ausencia -un dementor, Remus... vagando convenientemente en una zona muggle solitaria cuando el niño decide que salir a caminar para abandonar el estrés de su hogar es una buena idea- esto último lo agrega molesto.
El color abandona su rostro por las implicaciones, abre y cierra la boca incontables veces sus manos tiemblan con la taza del chocolate firmemente agarrada hasta que croa un -quieres decir-
-que alguien del ministerio le quiere quitar el trabajo a Voldemort- canturrea alegremente al recargarse en el sofá con sus dedos entrelazados encima de sus rodillas cruzadas.
Frunce el ceño desaprobador por el tono manejado a algo tan serio.
-Un movimiento inteligente, de los implicados esa noche...- Dafira continua alabando al enemigo, todavía son tontos pero astutos.
Ese ceño solo se profundiza en la frente de Remus por la felicitación implícita de los villanos.
Pero al anfitrión no le importa su disgusto, continua -Harry era el más vulnerable ahora que tu tonto líder decidió alejarlo de nuestra protección- dice con mucho veneno, no porque le interese el cuatro ojos, sino por las molestias que causa a su pobre ototo-san.
Ahora su molestia es suplida por vergüenza ajena en el desempleado, no sabe en qué pensaba Dumbledore en realizar tal cosa aun cuando diga fue por un bien mayor... el movimiento fue descarado, casi le dio risa cuando el ministerio se volteo a morderlo después de eso.
Dafira continua antes de dejar que dijera algo -claro, la cosa no deja mucho rastro... el tonto que vigilaba a Harry ni siquiera está para ser testigo... ¿Qué nos queda para hacer de esto un caso denunciable?- ríe divertido -solo mi contacto que no puede presentarse sin causar más revuelo- finaliza secamente.
Se da cuenta que Dafira está muy bien informado de la guardia de la casa Potter o que al parecer tiene gente que le informa, pero ahora su horror está enfocado en las implicaciones de un complot -¿Dónde está Harry?-
-Y darle la oportunidad al viejo de poner la pieza de su tablero en una zona controlable, no gracias- contesta Dafira con una mano pálida alzada para asilenciar la protesta de Remus -conténtate con saber que está a salvo, lejos de cualquier influencia y nada que lo pueda ligar a nosotros, por supuesto- finaliza.
Se desploma en el sillón con un puchero muy maduro -Dumbledore no aceptara esa respuesta- dice sinceramente cansado, tomando un sorbo del único consuelo que ofrece el chocolate tibio en su garganta.
Una risa irónica resuena de parte de Dafira muy ajeno a las molestias que causara su respuesta a la infame Orden del fénix -siempre puedes decirle a tu jefe que te di una negativa- ofrece dulcemente.
Remus se sorprendió en contemplar de hecho dar una mentira a todos los miembros de la orden del fénix -es más cansado de lo que vale la pena- susurra, pero la insolente sonrisa de Dafira le insinúa que sabe a lo que se refiere y se divierte de su sufrimiento.
Pero aquí cae otra preocupación que hace que se siente derecho con miedo por sus hijos.
Por supuesto que Black puede leerlo fácilmente adelantándose a sus palabras -Con la desconfianza de Cornelius a Dumbledore, nunca será un problema que pueda empeorar nuestra situación si nos denuncia... Remus... el ministro no aceptara algo que tenga que decir si eso significa darle un poco de la credibilidad que tanto se ha esforzado por socavar- dice con un tarareo alegre.
Dafira después de todo sembró esa discordia entre el director y el ministro, un buen trabajo que nadie puede sospechar fue su logro.
Remus ríe divertido no sabe si alegría o ironía, el niño ve ampliamente el panorama político y de hecho... ahora que lo medita... el director no podrá forzar su mano a los Black para obligarles a divulgar donde esta Harry -buen trabajo- dice secamente levantando su taza de chocolate.
No piensa que tal vez este traicionando a la Orden al sentirse feliz que Harry esté en manos indirecta de los Black.
El director se hubiera ahorrado tanto trabajo si hubiera iniciado en preguntar a sus némesis.
-¿El callejón diagon?- pregunta interesado porque de hecho Harry debe salir en algún momento y el director seguro vigilara.
-Servicio a domicilio, con muchos niños que puede o no haber sido informados por mi... no podrán notar a Harry- canturrea Dafira contento de su buen humor, puede que caiga en oídos del director pero no le importa ser una molestia.
No le preocupa que pueda desquitarse con sus calificaciones, el director ante todo es un profesional y eso es tonto según su criterio, pero conveniente para Ichimaru.
Remus bufa, figuras que tenga todo planeado aunque esto lo guardara para sí mismo, hay tanta tierra que Dumbledore aguantara antes de que decida hacer algo drástico... lo duda, pero mejor prevenir que curar -¿Puedo ver a Alphard?- dice cambiando de tema, más tranquilo de como entro.
Dafira lo mira en silencio, afirmando y tomando las galletas sobrantes de la bandeja antes de tronar sus dedos en llamado al servicio -Tauro, prepara una merienda en la habitación de Ototo-san- ordena secamente a lo que la criatura desaparece.
-Pensé que me negarías- dice sorprendido Remus al ponerse de pie para comenzar a caminar por el corredor de las escaleras ricamente adornadas y miradas juiciosas de las pinturas.
-Fuiste anunciado, seguro el otro elfo ya le dijo que estas aquí- dice con un largo suspiro irritado su anfitrión sin esconder en nada su intención de no anunciarlo a su primo -Mi ototo-san no me lo perdonaría, es mejor no molestarlo- acepta a regañadientes.
La segunda planta es silenciosa, caminan por el corredor y Remus decide ignorar lo comentado por el adolescente -Y la señora Black- dice buscando en las puertas, llegando a otra hilera de escaleras.
Suben pausadamente, el papel tapiz comienza a transformarse a algo más neutral y sencillo -No se ha sentido tan bien, seguro no tendrá fuerzas para gritarme-
Remus se muerde su labio por la indiferencia de Dafira, se distrae por el cambio drástico en esta nueva planta... se ve tan diferente a los primeros dos pisos y muy sobrio en cuanto a elección de muebles, tapiz y pinturas -¿Sirius?- pregunta al mirar el entorno de puertas de ¿papel?
-Oji-san es terco pero igual sabe que Ototo-san gusta mucho de ti, sabrá el rey alma porque- se encoge de hombros Dafira al llegar al final del pasillo.
Se siente ofendido pero igualmente divertido cuando escucha la voz de su ahijado, se ilumina y cuando abre... su corazón cae un poco ante el sonido de tos húmeda... iluminado por la ventana que muestra las casas inglesas, acostado en un lecho extraño vestido con pijama... Alphard lo saluda al quitar el pañuelo de su boca.
Se ve pálido, algo delgado y parece ha crecido un poco más alto algo difícil de ver estando acostado... Remus reza muchas maldiciones a Peter en su cabeza.
Alphard aún mantiene el brillo saludable en sus ojos al alentarlo a acercarse -hola, Remus-san- saluda con una mano firme.
Empujado al interior, Remus casi tropieza enviando una mirada venenosa al indiferente Dafira que cierra la puerta y entra dejándolo atrás.
Suspira, al menos disfrutara este tiempo junto a sus hijos confiando que de hecho Harry este bien.
No le sorprende que después de esta visita, Dumbledore este muy enojado... pero no le importa, tiene lo que siembra.
XXXXX
Cuando el verano está por terminar, el profeta anuncia un obituario digno en una de sus últimas páginas del número de ese día y a pesar de la situación o la sospecha sobre la familia... deben reconocer cuando alguien importante ha dejado el mundo de los vivos y anunciarlo para que los pocos que compartan emociones con la familia, estén enterados (o solo porque les dará venta ante los morbosos).
En estos tiempos oscuros, puede que aumenten este tipo de notas.
Si, pueden odiar al que hizo la petición con todo el control que tuvo en años anteriores en sus reportajes sobre todo en el torneo de los tres magos que les limito su trabajo, pero lo permitieron, le dieron el pésame más o menos sincero y escribieron la petición con respeto aun sin superar lo repentino del hecho porque saben que la vieron en aquella última prueba del torneo.
Con letras cursivas, el nombre en negritas y con adornos de claveles en sus márgenes... la nota decía de la siguiente manera:
"Satisfecho de tu vida, mago, se va sin arrepentimientos al descanso eterno porque seamos personas de buen corazón y poderosos, le dará consuelo a nuestras familias" dicho del tercer rey del antiguo Israel, el gran mago Solomon.
AYER
A las 08:45 horas falleció la Sra
Walburga Black Crabbe
A la edad de 70 años
En vida quedan su hijo: Sirius Orion Black III
Sus nietos: Dafira Regulus Black y Alphard II Sirius Black
Quienes ruegan que eleven oraciones en nombre de su descanso eterno en los jardines de Avalon.
XXXXX
No le gustan los funerales.
Hay poca gente en ese campo santo que adorna el patio trasero de la casa Black, rodeando el movimiento de los trabajadores contratados para abrir la catacumba familiar... la situación es irreal para alguien atrofiado pero ahí está presente en su traje negro al lado de Sirius mirando sin en verdad ver el momento en que el nombre más nuevo es tallado en la piedra ahora abierta desde la varita de su tío.
Los tomo desprevenidos.
No es emocional, no es apego... pero ver el ataúd siendo sumergido en la piedra al lado del que tiene tallado el nombre del abuelo es más dolor de lo que sabe vale la pena.
Descubrir que tiene mucho en común con Walburga fue un descubrimiento desagradable.
Le tomo inadvertido, casi le saco una sonrisa mordaz, pero a pesar de todo su rencor y posible odio disimulado... Dafira pudo perdonarla porque al final hizo lo que evidencio tantas similitudes entre ambos.
Personas como ellos que no comprenden las emociones o las ven como debilidad la única manera de demostrar cariño es sacrificándose.
Ella se sacrificó por el supuesto nieto que menos quería.
Alphard ahora se está recuperando de la maldición en su lecho, perdiéndose de toda esta pantomima... perdiéndose el último adiós de una abuela tan amarga.
Oh, Dafira cree más que nunca que las emociones mortales son un reto... no puede ignorarlas tan fácilmente como lo hizo como Shinigami.
No cree que merezca esta pena pero aun así lo está sintiendo.
La piedra se cierra, la catacumba se muestra limpia... ve a Hermione arrodillada con un ramo de flores blancas que seguro si su abuela miraba, escupiría por el simple hecho que ella es una nacida muggles... pero ella no está para evitar que ahora la puerte este adornada de muchas flores de traidores de la sangre y muggles.
Ella no está y no se quejara.
Ella ahora está en la sociedad de almas.
Una sociedad de almas que puede o no estar en ruinas actualmente.
Odia este sentimiento de preocupación por el alma de su abuela más allá de su muerte, pero no lo demuestra, se aferra a su máscara aun cuando no sonríe... acepta el apretón de hombros, el pésame de cada invitado y las miradas de lastima... el abrazo de Hermione es cálido pero le deja el corazón frio.
Dafira no sabe qué hacer.
Pero lo hace.
Vivir, continuar... alguien que sabe cómo es perder gente debe estar acostumbrado a continuar.
No le sorprende que Kreacher siga a su abuela, algo que solo sabe de boca de Tauro su sucesor... hay una carta junto con un paquete sellado con magia esperando en su habitación que no abrirá hasta que Ukitake despierte.
La voluntad de un elfo... la voluntad de su abuela y sin saberlo, la voluntad de su padre Regulus.
XXXXX
Fin del capítulo.
Se acaba el verano, si no hubo visita al callejon diagon... tampoco Harry pero ya lo veremos en el inicio del año... Dumbledore se hubiera ahorrado tantas visitas si tan solo enfrentara a los Black.
Voldemort tampoco paso, pero sabran que estara haciendo sus rabietas con todos los mortifagos novatos con los que tiene que trabajar ahora que los veteranos estan bien vigilados por el ministerio.
Bueno, Dafira ya alcanzo la altura máxima de 1,85 metros... Lupin es alto con 1,89 ganándole por cuatro centímetros que no le dan la ventaja en cuanto a personalidad.
Ariana se quedó en 1,59 mts... Alphard con la enfermedad también tuvo un crecimiento aunque todavía no alcanza el 1,87 por lo que le falta crecer... pobre Harry que seguro será bajo.
