Conversación Comienza:
Afrodita: Bienvenidos de regreso queridos lectores. Mi nombre es Afrodita la diosa del amor. A causa de los que hicieron esos tres me han puesto a cargo de esta seccion.
La diosa del amor apunta hacia tres sillones. En estos se encuentran los dioses de nuestra historia inconscientes y encadenados.
Afrodita: Descuiden, no les hice nada. En cambio, Deimos debe estar rogando por piedad.
Deimos: ¡No lo estoy! Maldita ninfómana.
Sus gritos llenos de ira habían llegado hasta este lugar. Es mejor no describir su estado.
Afrodita: Bueno, nuestro autor hace poco celebro su cumpleaños y continúa tomando clases desde casa. Esperamos que estén seguros durante esta crisis. Pero algo bueno de mi llegada es este nuevo show. Con el permiso de nuestro autor comenzaremos a presentar diferentes dioses que pueden o no aparecer en la historia mas adelante. Nuestro primer invitado es un dios nórdico. La locura es su profesión y en estos momentos lleva una relación no muy positiva con A.S. Les presento a Loki.
El público aplaude asustado pues no quieren hacer enojar a Afrodita.
Un pequeño ratón de color negro hace su entrada mientras corre hacia el sillón vacío.
Afrodita: ¿Loki? En serio. ¿Por qué en la forma de un ratón?
El ratón salta encima del sillón.
Loki: Soy el dios de la locura y la mentira. Puedo hacer lo que quiera.
Afrodita: Loki no te pases de listo conmigo. No quieres hacerme enojar.
Loki: Esta bien. Lo siento, pero me quedare como un ratón.
Afrodita: Como quieras. ¿Cómo estás? ¿Qué tal el trabajo en el infierno?
Loki: Estoy bien por ahora. Llevar pecadores a la locura es un gran trabajo. Aprecio que los mortales sigan condenándose a ser torturados por toda la eternidad. Sabes adoro cuando mis víctimas son líderes de imperios o naciones. Las versiones de Hitler han sido un deleite.
Afrodita: Los lectores no necesitan saber más. ¿Qué hay de tu romance con cierto caballo?
Loki: Sin comentario.
Afrodita: Ok. ¿Qué hay sobre Thor y Odín? Sabemos que han tratado de tratar de reestablecer comunicación.
Loki: No ha ido tan bien. Ellos me culpan de Ragnarok y yo continúo recordándoles que Lucifer fue quien llevo a Baldur a la muerte aquella vez. A.S. nos ha impedido que lleguemos a los golpes, pero algún día terminaremos luchando nuevamente.
Afrodita: Sabes que eso prevendrá que A.S. te permita visitar a Jörmungandr y a Fenrir.
Loki: Si lo se. Recuerdo el tratado, mis hijos serán mantenidos alejados de mi para prevenir que comience una nueva guerra.
Afrodita: Solo tienes que controlar esos deseos violentos y los veras de nuevo. Bueno lectores esto es todo por ahora. Sigan leyendo el nuevo capítulo.
Loki: Esperen mi posible aparición. Disfruten.
Conversación Termina.
No soy dueño de nada. Todos los personajes y todos los derechos pertenecen a J.K. Rowling. *
M por temas maduros solo para estar seguro *
Un Dios con una toma diferente
Por Try Another Time
"Snape" Alguien llamaba al profesor.
"…" Snape no reaccionaba.
"Snape" Alguien volvió a llamarlo.
Snape no reacciono.
"Esto no va a funcionar. Harry lo noqueo por el resto del día." Madam Pomfrey se resigno y dejo que Snape continuaran durmiendo.
Estaban en la enfermería unos 30 minutos después del duelo. En una cama Snape estaba siendo vendado por otra enfermera mientras que no muy lejos de ahí Harry recibía atención para sus posibles heridas.
"No puedo creer que tu un estudiante de primer año haya hecho todo esto." Dijo Madam Pomfrey al señalar a Snape.
"El quiso esto y no soy un chico normal que digamos." Dijo Harry.
La enfermera tratándolo había revisado varias partes de su cuerpo, pero el chico parecía intacto.
"Mr. Potter, debe tener mas cuidado. Apenas tiene once años." Explico Madam Pomfrey tratando de hacerlo entrar en razón.
"Entiendo su preocupación, pero estaré bien. ¿Puedo irme?" Pregunto Harry.
"Parece que esta bien. Puede irse." Dijo Pomfrey, aunque en verdad estaba asombrada. Un chico de once años había sido electrocutado, atacado por varios hechizos avanzados y solo había recibido daños mínimos. "Es como si tuviera el cuerpo de un guerrero experimentado."
Pomfrey y sus demás ayudantes solo suspiraron al verlo marcharse. Quizás algún día lo verían en necesidad de su ayuda.
Fuera de la enfermería.
Harry salió de aquel lugar y fue recibido por su pequeño grupo.
"Bien hecho." Dijo Gwendolyn. "Aunque debiste romperle mas huesos que esos."
"No era necesario. Con eso nunca mas tendré que preocuparme por él." Dijo Harry.
"Esperemos que sea así pues tenerlo encima de ti y de los demás por otros seis años será una tortura." Sugirió Sirius.
"Deberíamos celebrar esta victoria." Recomendó Neville.
"No lo creo. Aún no hemos tenido los partidos de Quidditch." Parvati les recordó a todos.
"Cierto. Deberíamos esperar a ver quién será el mejor buscador entre ustedes dos." Dijo Padma al recordar que Oliver había decidido tomar a Parvati como el buscador principal y a Harry como jugador suplente.
"Espero que sigan disfrutando de este tiempo en la escuela pues cuando acabe debemos volver a buscar los Horrocruxes. No olviden eso." Dijo Sirius.
Todos asintieron. Sabían que este tiempo no era para siempre. Ahora tenían a Dumbledore y la información que el poseía. Las cartas estaban a su favor o eso pensaban.
Mientras tanto en Azkaban.
Días habían pasado desde que Voldemort dio sus ordenes a los dos equipos de búsqueda, pero su espera había dado frutos. Los primeros en regresar fueron Mulciber y su grupo con equipamiento necesario para sus planes.
"Bien hecho Mulciber. Ahora podremos empezar con mis planes." Dijo Voldemort, aunque esta vez estaba dentro de un cuerpo femenino.
"¿Qué haremos con todo este equipamiento?" Pregunto Mulciber.
"Fortalecer sus cuerpos. Harry Potter parece ser más fuerte de lo que pensé. Necesito soldados fuertes en especial si quiero enfrentarme a Elizabeth Pendragon y los caballeros de la mesa redonda. En este día comenzaremos las preparaciones para la guerra." Explico Voldemort.
"Me ofrezco como primer candidato." Dijo Mulciber al arrodillarse delante de Voldemort.
"Oh Mulciber debes relajarte. Tenemos varios cuerpos para usar primero. Para ti y mis generales tengo mejores planes. Solo espera." Dijo Voldemort. "Hoy es un gran día para mi."
"Así es mi señor." Dijo Mulciber. "Toda la gloria a usted mi rey."
Cuanto caos podría causar era una pregunta que sería respondida ese mismo verano.
Castillo Gran Camelot, Londres.
Construido durante la era del rey Mordred, hijo ilegitimo de Arthur Pendragon y segundo rey de Inglaterra, el castillo gran camelot era el castillo real de Londres luego de que la capital original fuera dejada atrás después de la muerte de Arthur. Mordred siguiendo las ordenes de su padre, dejo la capital original con sus hermanas, la reina y todos sus súbditos. Las causas detrás de esta acción no son conocidas al público, pero rumores dicen que se trataba de una promesa entre Arthur y las criaturas que rodeaban sus tierras.
Varias generaciones de la familia real habían vivido en este castillo el cual había crecido en tamaño con el tiempo y se encontraba justo en medio de Londres.
Ahora nuestra historia nos trae aquí para conocer a la actual cabeza de la familia real. Elegida como muchos otros por la espada real "Caliburn," Elizabeth Pendragon II reinaba en Inglaterra desde sus 25 años. Ahora con sus 64 años, buscaba quien sería el próximo o próxima elegida por la espada. Para su mala fortuna, ninguno de sus cuatro hijos mostro los requisitos necesarios para que la espada los eligiera el sucesor de la corona.
Por que era tan necesario que sus sucesores fueran elegidos por la espada, pues varios errores fueron cometidos al elegir ciertos reyes y reinas no adecuados sin el apoyo de la espada. La prueba de Caliburn no solo era una tradición, pero también una necesidad que los otros miembros de la mesa redonda requerían para apoyar al siguiente sucesor.
En estos momentos, dentro de uno de los campos de entrenamiento privados, Elizabeth estaba entrenando junto a su nieta mas joven, Ophelia, la que quizás seria su sucesora si era elegida por Caliburn.
"Mantén tu postura, Ophelia." Dijo Elizabeth mientras bloqueaba un ataque de Ophelia con una espada de madera. Su cuerpo para alguien con 64 años estaba bastante en forma. Su cabello amarrado en una cola de caballo se había tornado gris. Sus ojos azules ya no eran tan buenos como antes. Pero su capacidad física aún no había decaído.
"Entiendo." Respondió Ophelia. Su cabello largo era castaño, sus ojos verdes, y su cuerpo pequeño. La pequeña solo tenía 7 años, pero desde muy temprana edad había mostrado interés en todo lo relacionado a su abuela. Se podría hasta decir que había pasado mas tiempo con ella que con sus propios padres, los cuales no la detenían pues todos en la familia deseaban tener confirmación alguna sobre quien tomaría el lugar una vez que Elizabeth ya no estuviera.
Ophelia tomo su espada de manera con sus dos manos y nuevamente ataco. Primero trato un con un corte desde la izquierda, pero este fue bloqueado con facilidad por su oponente. Lo que Elizabeth no esperaba era que Ophelia trataría de hacerla perder balance al patearla en la pierna. Hubiera sido una buena estrategia, pero su fuerza aun no era capaz de causarle suficiente daño a Elizabeth.
Mientras esto sucedía alguien mas las miraba atento. Su cabello era corto además de color rubio. Sus ojos eran rojos como la sangre. Su aspecto era atractivo pero su mirada era capaz de causar terror en cualquier persona. Solo tenía 30 años, pero eso rostro haría que cualquiera pensara que era mucho mas viejo. Su nombre al nacer fue Gabriel Pendragon, pero al morir su padre el tomo el título de Lord Mordred o más dramáticamente conocido como el caballero del juicio.
Este título era considerado en la mesa como el segundo mas importante en la mesa redonda. Fue creado por el propio rey Mordred por varias razones. Primero, proteger la familia real en especial el rey o reina elegido por la espada. Segundo, actuar como la sombra del sucesor de la espada. Tercero y mas importante que nada, juzgar al elegido de la espada hasta su muerte o retiro. Si en algún momento Lord Mordred sentía que su rey o reina se desviaba de sus tareas hacia el reino como por ejemplo poner mas importancia en la búsqueda de riquezas que alimentar al reino, Lord Mordred lo ejecutaría. Ninguno de los otros miembros de la mesa redonda podía oponerse a esto si las pruebas eran verdaderas, aunque la prueba mas clara es la perdida de la habilidad para desenvainar a Caliburn.
Desde que el rey Mordred puso a su primer hijo como el primer Lord Mordred, la tradición siempre se ha mantenido. Varias cabezas han rodado a causa de ello, pero todo ha sido por el bien del reino.
Mordred miro su reloj. "Es hora." Mordred camino hacia ambas con dos toallas en sus manos. "Elizabeth, Ophelia, ya es hora."
Ambas se detuvieron al escuchar su voz.
"¿Cómo estuve?" Pregunto Ophelia.
"Estas mejorando, pero tu cuerpo necesita crecer un poco mas si quieres ser capaz de usar esa estrategia efectivamente." Respondió Mordred.
Ophelia asintió. "Necesito tomar mas leche."
"Eso y continuar entrenando. Es hora de irnos, tenemos cosas que hacer." Dijo Elizabeth mientras se secaba el sudor.
"¿El parlamento o papeles que firmar?" Pregunto Ophelia.
"Ambos. Sabes bien que no te obligare a ayudarme." Le reitero Elizabeth.
"Si quiero ser tu sucesora debo ser capaz de ayudarte y entender tu trabajo." Ophelia se negaba a actuar como una niña de su edad. Para ella su abuela lo era todo y convertirse en su sucesora era un sueño que esperaba se volviera realidad.
"Si eso quieres está bien pero solo por hoy. Mañana tienes clases." Dijo Elizabeth.
Ophelia mostro disgusto al escuchar mención de sus clases. Etiqueta avanzada, clases de piano, baile de salón, ninguna de esas clases le atraía pues sus gustos estaban bastante alejados de los que normalmente alguien esperaría de una niña de la familia real a esta edad. Sus gusto eran tan inusuales que su primer juguete favorito no era una muñeca como muchas otras niñas, en el caso de Ophelia era un oso con armadura que le fue entregado por Mordred cuando solo tenia dos años.
"Es mejor que nos demos prisa." Dijo Mordred al apuntar a su reloj nuevamente.
"Ya lo oíste Ophelia." Dijo Elizabeth antes de caminar en dirección hacia donde había dejado su espada. Caliburn, la legendaria espada que había sido pasada de generación en generación. Desde que fue elegida por ella, Elizabeth trato de separarse lo más mínimo posible de esta.
Cuando su padre aún estaba vivo siempre le recordó que aun con miles de guardias a su alrededor solo ella misma podría protegerse así misma cuando todo lo demás fallara por lo que se acostumbro a nunca estar desarmada. Esta forma de actuar causo varios problemas para Elizabeth durante su juventud pues que hombre de la realeza quería ser dominado por su futura esposa. Al final hubo un solo hombre que siempre estuvo hay para ella, aunque lamentablemente el dejo este mundo primero que ella.
Con su espada en mano, Elizabeth fue seguida por Ophelia y Mordred hacia la salida de ese lugar. Una vez afuera, 12 soldados con armaduras hechas de materiales mas fuertes y con diseños mas adecuados para estos tiempos se formaron alrededor de los tres mientras los seguían.
"Su majestad, ¿está segura de que no quiere que traigan el auto?" Pregunto el líder de la guardia real.
"Estoy bien Ronald. Necesito mantenerme en forma y no estoy tan vieja como para no ser capaz de caminar por diez minutos." Respondió Elizabeth. "Mordred, ¿has recibido algo nuevo de tus agentes?"
"Nada, aunque no tardaran mucho en informarnos todo lo que esta ocurriendo en el Wizengamot." Respondió Mordred.
"Espero que escuchemos buenas noticias. No quiero verme forzada a tomar medidas drásticas." Dijo Elizabeth.
" ¿Te preocupas por lo que pueden llegar a hacer?" Pregunto Ophelia.
"No es eso. Sabes bien que por mucho tiempo han sido libres de hacer muchas cosas sin intervención de la familia real o el parlamento, pero si las cosas continúan empeorando me veré obligada a hacer lo que es necesario. La comunidad mágica es parte de nuestro reino y quizás ya esta llegando la hora de que se unan completamente al mundo actual." Explico Elizabeth.
"¿Revelar el secreto?" Pregunto Ophelia.
"No creo que se refiera a eso. Algo mas como la actualización de sus leyes y completa absorción dentro del parlamento." Opino Mordred.
"A eso me refiero. Grindelwald fue un gran problema y Voldemort parece que aun sigue siendo una posible amenaza. Si el Wizengamot parece estar relacionado a Voldemort o si son incapaces de eliminarlo me veré obligada a tomar el control. Quizás necesitemos la opinión de alguien que esta bastante relacionado a este tema." Dijo Elizabeth.
"¿A quien te refieres?" Pregunto Mordred.
"Sirius Black. Ha pasado un largo tiempo desde que nos vimos en persona. Recuerdo cuando hablamos durante el principio de la guerra contra Voldemort. El estaba seguro de que todo estaría bien pero ya haz de saber lo que ocurrió esa noche oscura. Hemos mantenido comunicación a través de cartas y creo que ya va siendo hora de que conozca a el nuevo Lord Potter y su hermana." Dijo Elizabeth.
"¿Conoceré a los hermanos Potter?" Pregunto Ophelia emocionada.
"¿Acaso eres fan de esos libros para niños?" Pregunto Mordred. Su tono era alegre pero su mirada seguía dando miedo.
Ophelia no se vio afectada por esto. "No, me interesa saber que tan fuerte son. En las cartas de Sirius, el escribió que ambos estaban entrenando desde pequeños." Explico la joven.
"No debes leer esas cartas sin mi permiso." Dijo Elizabeth.
"Pero las dejas en tu escritorio sin seguro." Continuo Ophelia.
"Eso no significa que te este permitiendo que las leas. Voy a necesitar ponerle seguro a mis documentos importantes." Dijo Elizabeth mientras miraba a Ophelia un poco molesta.
"Lo siento." Ophelia dijo. Su cara mostraba tristeza ante la simple idea de que su abuela estuviera enojada con ella.
Elizabeth la miro con ternura. Poso su mano en la cabeza de la pequeña. "Solo pide permiso primero. Entiendo que tengas curiosidad, pero hay cosas que solo son para mis ojos. ¿Entiendes?"
Ophelia asintió.
"Bien. ¿Mordred que crees? ¿Tenemos tiempo libre para visitar a Eljun?" Pregunto Elizabeth.
"En estos momentos no. Ambos tenemos asuntos importantes por los siguientes meses. Silvia quiere que acudamos a varios eventos con los niños, aunque le sigo repitiendo que son muy jóvenes para eso. Creo que será mejor que planeemos un viaje a principio del siguiente verano. De esa forma tendremos una escusa para salir de Londres por una razón que no requiere tratados o relaciones internacionales." Recomendó Mordred.
"Suena como una buena idea. ¿A quiénes deberíamos llevar?" Se pregunto Elizabeth.
"No menciones a Lancelot. Sabes bien que nos ira mal si la llevamos con nosotros." Dijo Mordred.
"Pero Lady Lancelot es tan divertida." Reclamo Ophelia.
"¿Crees que es mejor dejarla aquí por su cuenta? No creo que Eric sea suficiente para detenerla." Dijo Elizabeth.
"Es su esposo. Ese es su trabajo." Continuo Mordred. "Lancelot es un dolor de cabeza el cual no quiero enfrentar solo."
"Claro que no iremos solo nosotros. Sabes que llevemos a Galahad también. El de seguro te ayudara a mantener a Lancelot en control." Continuo Elizabeth.
"Elizabeth ¿acaso estas loca? Galahad es la última persona a quien deberíamos llevar con nosotros y Lancelot. El no ayudara al menos que lo obligues. Esto va de mal en peor. Me rindo." Mordred se mostró molesto ante la sugerencia de llevar a quienes consideraba a los miembros mas molestos de la mesa redonda.
"Todo estará bien. Solo iremos nosotros cinco y un pequeño escuadrón." Dijo Elizabeth.
"¿Eso significa que no tendré clases de verano?" Pregunto Ophelia.
"Depende de tus padres." Le recordó su abuela al pensar en lo que dirían Marcus y Diana al saber que se llevaría a su hija mas joven en otro de sus viajes. "De seguro estarán de acuerdo mientras que siga tomando algunas clases." Pensó la reina.
La guardia real ya podía escuchar a Diana negarse unas 900 veces antes de ceder bajo ciertas condiciones.
"Solo espero que Silvia lo entienda." Pensó Mordred al imaginarse a su esposa tratando de impedirle marcharse sin ella o los niños. La amaba, pero estaba demasiado apegada a él.
"Ya no puedo esperar para conocerlos, hermanos Potter." Pensó Ophelia.
En Eljun.
Violet nuevamente volvió a estornudar. "¿Me estaré enfermando?" Se pregunto a si misma antes volver a trabajar en uno de sus proyectos. Elizabeth la miro con curiosidad.
"Violet será mejor que tomemos un poco de aire fresco." Recomendó Eli al arrastrarla fuera de su asiento.
"Apenas estamos comenzando. Necesitamos avanzar aún más para tenerlo listo a tiempo." Dijo Violet.
"Llevamos dos días en esto. Necesitamos descansar." Dijo Eli.
Sus familiares, Nox y Vlad las siguieron fuera del estudio. En verdad necesitaban hacer algo mas que no fuera entrenar, clases o coser nuevas prendas, al menos eso pensaban el cuervo y murciélago.
"Quizás hubiera sido mejor que fuéramos junto a Sirius a ver el duelo de Harry." Dijo Eli mientras arrastraba a Violet.
"Solo era un duelo con un profesor. Por dios, él tiene un dragón gigante. Sabemos que el ganara." Dijo Violet.
Eli noto que algo sucedía con Violet. Normalmente solo creaban nueva ropa en pequeñas cantidades, pero "Violet, ¿acaso estas molesta con Neville?" Pregunto Eli.
"No." Respondió Violet.
"Violet no me mientas." Continuo Eli.
"…." Violet se negó a responder, pero su rostro la traicionaba.
"¿Acaso esto tiene que ver con su falta de cartas en la última semana?" Pregunto Eli.
Los ojos de Violet se enrojecieron. "El no me quiere. De seguro esta con la puta esa a la que llama su amiga. Mi Neville me está siendo infiel." Con Violet todo lo relacionado a Neville era algo importante.
"Violet relájate. El de seguro no ha tenido tiempo para responderte." Dijo Eli. A veces deseaba que Violet nunca se hubiera fijado en Neville.
Ambas jóvenes bajaron de su pequeño estudio en dirección hacia la salida mas cercana. Después de todo era un hermoso día y de seguro encontrarían alguna forma de pasar el tiempo.
Mientras tanto, Neville y su madre.
Neville se había separado de los otros al encontrarse con su madre luego de asegurarse de que Harry estuviera bien. Ahora se encontraban solos en uno de los muchos cuartos de Hogwarts.
"Neville, ¿como te ha ido en tus clases?" Pregunto Alice.
"Estoy bien pero no es por eso por lo que me has llamado aquí ¿verdad?" Pregunto Neville.
"… Estas creciendo más rápido de lo que pensé. Bien, vayamos al grano, ¿has notado algo extraño entre los hijos de las familias oscuras?" Pregunto Alice.
"¿A que te refieres?" Pregunto Neville.
"En los últimos días, tu padre a notado cierto cambio en varios miembros del Wizengamot. Al principio solo era Lucius Malfoy, pero ahora otros miembros actúan de maneras extrañas. Si sabes algo necesito que me lo digas ahora." Explico Alice.
Neville guardo silencio y pensó en si algo fuera de lo común había sucedido con los miembros de Slytherin. "Nada que yo recuerde. Tendré que preguntarle a Daphne si ha visto o escuchado algo. ¿Acaso crees que algo sucederá en el Wizengamot?"
Alice lo miro fijamente. "La verdad es que no estamos seguros, pero debemos estar preparados. Tú y los demás están aquí dentro por lo que tienen la flexibilidad de conseguir información de los hijos de esas familias. Cualquier información que consigan puede ayudarnos a actuar antes de una catástrofe."
"¿Pero porque Sirius no ha dicho nada sobre esto?" Pregunto Neville.
"Sirius quiere estar seguro antes de informarle a Harry. Yo estoy hablando contigo para que investigues sin ser descubierto. Si Harry supiera sobre la posibilidad que uno de esos chicos sabe algo de Voldemort quizás alertaría al enemigo antes de confirmar si en verdad están conectados. Debemos ser cuidadosos."
"Pero es Harry de quien estamos hablando. Guárdale secretos no es algo que yo hago. Es mi mejor amigo."
"Y por que es tu mejor amigo debes saber cuando guardar secretos. Harry solo debe actuar cuando este seguro de que un enemigo esta delante de él. No todas las familias oscuras son enemigos por lo que hay que asegurarnos cuales lo son. ¿Entiendes?"
Neville guardo silencio por unos segundos antes de responder. "Entiendo, pero esto no me agrada."
"A veces hacemos cosas que no nos agradan, pero lo hacemos por una razón. Cambiando de tema, ¿Cómo va tu relación con Hannah? ¿Acaso será ella la nueva lady Longbottom o será Violet?" El rostro de Alice se mostraba curioso sobre que respondería su hijo.
"¿Podríamos no hablar sobre esto?" Dijo Neville sonrojado.
"Neville no puedes escapar de esto. Comparado con otras familias, tu, Harry y los demás tienen mas libertad para elegir con quien se casarán. Pero eso no significa que queremos esperar hasta que tengas 18 para que nos digas con quien te casaras. Además, solo quiero saber si tu relación con ella va avanzando bien o si ya estas seguro de con quien te casaras como Harry."
"No soy nada como Harry. Solo dame tiempo para ver a donde va mi amistad con ella. Hannah no es como nosotros. No ha entrenado desde pequeña ni espera tener que luchar en una guerra que aún no sabemos cuándo empezara, pero me agrada y quiero ver si ella será alguien a quien pueda regresar cuando termine de pelear. Lo contrario sucede con Violet, ella sabe todo de mi y estamos en la misma condiciones. Me atrae, pero aún no decido si verla como una amiga cercana o mi futura esposa. No estoy listo para tomar una decisión." Admitió Neville.
"Así que lo has pensado. ¿No te atrae la idea de tenerla a ambas como tus esposas?"
"No… no es algo que me vea haciendo. Para Harry y las chicas funciona, pero no lo veo ocurriendo conmigo. Solo dame tiempo y te daré una respuesta antes de cumplir los 15."
Alice se mantuvo en silencio. Apreciaba la sinceridad de su hijo y el que pensara mas como un adulto. "Me agrada la idea. Cuatro años deben ser suficientes para que decidas con quien quieres pasar el resto de tu vida. ¿Quién sabe quizás aparecerá alguien más?" Alice puso sus brazos alrededor de Neville.
"No lo creo." Dijo Neville. "¿Esto es todo?"
"Lo es, pero no te soltare. Disfrutare de este abrazo un poco más." Dijo Alice.
Neville solo guardo silencio. "Decidir quién será mi esposa, a veces deseo no ser el heredero de la familia." Pensó el chico antes de cerrar sus ojos. Disfrutar de este momento no estaba mal.
Muy lejos de Hogwarts, en la nación que alguna vez fue Rusia.
Rusia siempre fue un país cambiando de un gobierno a otro. De ser manejado por una familia real a ser manejado por la gente. En estos momentos era controlado por un gobierno militar con una peculiar característica, eran puristas con ciertos principios sobre la magia. Desde que la segunda guerra mundial termino, Rusia había perdido no solo muchos territorios a causa de ser incapaces de enfrentar a todas las criaturas mágicas que rondaban los bosques y montañas, pero también su ultimo líder democrático después de un coup d'etat.
Ahora eran regidos por un gobierno que se negaba a crear conexiones con comunidades mágicas, oprimía y usaba a sus propios magos como armas, pero sobre todo apoyaban a cierto movimiento religioso que solo crecería en los siguientes años.
Messina había viajado hacia este lugar para usarlo como su base de operaciones. Sus planes para el futuro eran descabellados, pero quizás serian efectivos gracias a las reliquias de cierto enemigo de la segunda guerra mundial.
En esta región oculta detrás de abrumadores tormentas de nieve, La Unión Militar Puritana reviviría la tecnología prohibida desarrollada por los Nazis bajo el lema de limpiar al mundo de los heréticos y no creyentes.
Un lado mas se alzaba sin Harry saberlo mientras que nuestras tres deidades solo miraban y esperaban porque camino tomaría el mundo que habían creado.
"Los mortales crean sus propios problemas aun cuando le damos todas las herramientas para sobrevivir. Esperemos que Harry y los demás sean capaces de enfrentar todo esto." Dijo A.S. al mirar como su creación repetía los mismos errores de otros mundos.
Aria y Asmodeux solo asintieron. No intervendrían pues todo quedaba en manos de aquellos a los que entrenaron.
