"Dejándote ir"
.
.
.
.
Encapsulado se puede navegar. Ciego del mal, se puede avanzar.
Escondido en el abismo de sus miserias se puede respirar, se puede integrar y mutar.
Todoroki abrazaba a Midoriya en su habitación, consciente de que las cosas nunca volverán a ser como fueron.
—No quería perder una amistad tan importante como la nuestra, Todoroki-kun— Suspiró Midoriya en gran alivio, inhalando despacio.
—Yo menos— Repuso él, acariciando su cabeza entre sus dedos, apegando su cabeza sobre su pecho. —Por cierto, cómo está tu mamá?— A esto, él se tensó en sus brazos.
Todoroki frunció el entrecejo, extrañado.
—Pregunté algo que no debía?—
—No es eso— Sacudió la cabeza, aferrando ambas manos sobre su suéter. —Ella sigue sin despertar—
—No te agobies tanto— Dijo en tono reconfortante. —Tu mamá sí despertará—
—Yo también lo creo— Lo oyó respirar apesadumbrado, acurrucándose sobre su pecho con mayor frecuencia.
Semejantes acciones dañaban a Todoroki a niveles abismales, y sin embargo, él no se veía capaz de soltarlo, mas que aferrarse a él aunque fuera por un simple abrazo. Unas simples palabras de consuelo para mermar el dolor.
—Oh, lo siento— Midoriya se separó de él, apenado. —Otra vez, no tuve consideración de tus sentimientos, Todoroki-kun—
—Qué?— Pestañeó atisbado. —No me molesta abrazarte, ya que me gusta hacerlo—
—Pero, tus sentimientos— Repuso afligido. —Te estoy lastimando—
—Yo quiero estar contigo— Proclamó serio. —Al menos en forma de amigos, por mi no hay problema con eso, de verdad— Midoriya dudó. —Sabes, me dolería más el que me odiarás por lo que siento por ti, que ser tu amigo—
—A mí también me dolería— Concordó enseguida. —Me dolería saber que Kacchan me odiara, en vez de ser mi amigo—
—Entonces— Todoroki puso una mano encima de su cabello, sobándolo. —No te agobies por mis sentimientos, son sólo míos— Respiró hondo. —Yo respeto tus sentimientos hacia Bakugou aunque me duela más de lo que te puedes imaginar, pero eso es parte de madurar, no crees?—
Dicho eso, Midoriya asintió, calmando su sollozo.
—Siempre tienes las palabras que necesito escuchar— Sonrió agradecido.
—Y tu las que yo necesito escuchar— Asintió. —Midoriya siempre sabe que decirme cuando me siento mal—
Sus oídos oyeron la risita que escapó de los labios de Midoriya, uno que se sentía como un arma punzocortante enterrarse contra su agrietado corazón, mismo que aún latía al son de sus sonidos, de sus ojos, sus pecas, su ser.
—Se nota que somos amigos— Comentó Todoroki. —Nos conocemos muy bien, Midoriya—
—Sí— Echó una risita.
—Bueno— Frunció el entrecejo, alejándose un poco de él. —Te dejaré solo, para que puedas tranquilizarte, pensar, descansar todo lo que necesites—
—Espera— Lo tomó de la manga del suéter.
—Qué sucede?— Se detuvo tentado de aquel toque.
—Por Kacchan, no te preocupes— Dijo cauto. —Kacchan puede ser muy testarudo para todo, y no quiero que él te cause problemas porque seamos amigos—
—Yo sé manejar a Bakugou— Presumió Todoroki, esbozando una sonrisa confianzuda.
—Eh? En serio?— Parpadeó Midoriya en asombro.
—Lo puedo congelar si así quiero—
—Qué? N-no— Tartamudeó espantado.
—Bromeaba, Midoriya— Sonrió, poniendo una mano sobre la suya que agarró la manga de su suéter. —Te aseguro que no haré nada que tu no quieras—
—Ah— Suspiró aliviado, bajando los hombros.
—Bakugou es como un perro que ladra— Dijo sarcástico. —No muerde al final de todos sus insultos—
—No lo subestimes, Todoroki-kun— Dijo preocupado.
—Él es el que siempre empieza—Bufó a lo bajo.
Antes de que siguieran hablando, se escuchó que tocaron la puerta de Midoriya, a lo que éste fue a atenderla.
—Espérame— Avisó en lo que él caminó hacia la puerta. —Ah! Kacchan— Escuchó un chillido asustado al mencionar el apodo de ese tipo. La sangre le hirvió a Todoroki. De nuevo ese impertinente.
—Deku— Lo oyó decir desde el otro lado de la puerta. Sin embargo, aún no lo había visto en el cuarto. —No me dejarás pasar, maldito nerd?—
—Ah! sí— Se rió nervioso, dejándole pasar.
—Qué hace este imbécil aquí?— Lo señaló en cuanto lo vio sentado en el suelo.
—Kacchan, no es lo que crees— Midoriya se interpuso entre ambos, puesto a que Bakugou se lanzó a pasos agigantados con sus palmas dirigidas a él en defensa.
—Y qué crees que yo creo?— Encaró molesto, el puente de su nariz aleteaba con el aire que inhalaba. —¡Este miserable bastardo no debería de acercase a ti, Deku!—
—V-vino a disculparse— Socorrió Midoriya, extendiendo ambas manos intentando inútilmente de calmar a su ahora novio.
—Hah? Sabes disculparte?— Provocó, subiendo el mentón.
—Yo vine a platicar con Midoriya— Todoroki se puso de pie, hablando cortés. —No contigo, Bakugou, así que si me disculpas, los dejaré a solas— Se dirigio a la puerta, pero Bakugou lo cogió por detrás del suéter y lo regresó al piso de un tirón producido por su brazo. —Cuál es tu problema?—
Midoriya exclamó sorprendido.
—Kacchan!—
—No soy idiota, Deku!— Gritó enfadado. —Crees que no me fijé que tienes rastros de lágrimas en tus mejillas?— Midoriya se alarmó, tocándose las mejillas con los dedos. —Lo más probable es que fue este idiota quien te hizo llorar— Lo apuntó como si se tratara del peor criminal. —Ya me harté de tu presencia, bastardo mitad y mitad, siempre entrometiéndote donde nadie te llama— Sacó chispas de sus palmas. —¡Por quedarte calladote casi pierdo a Deku!— Se abalanzó a él, tumbándolo al piso, cogiéndole con una mano de la solapa del suéter con injuriosa actitud y con la otra, acercándose a escasos centímetros de su rostro, mostrando las chispas que no tardarían en generar una explosión en su cara. —Deku es mío ahora y no permitiré que me lo quites, entendiste?—
—Kacchan, por favor no— Midoriya corrió a ellos, pero Bakugou le dio un empujón con el codo, alejándolo.
—¡Deku no te metas!— Advirtió, rechinando los dientes. —Yo me encargo de alejarte de gente estúpida que no te beneficia para que seas un héroe—
—Eh?— Midoriya emitió incrédulo.
—Eres mi novio, Deku— Remarcó Bakugou en tono posesivo. —No dejaré que bastardos como el mitad y mitad te hagan llorar y mucho menos, te hagan daño— Se giró a verle el rostro a Todoroki, su semblante se mutó a uno asesino. Una mirada de muerte reflejada en sus ojos rojos, sus duros y crueles ojos rojos que marcaban su territorio, mejor dicho, un territorio llamado "Izuku Midoriya". —Yo te protegeré de todos los que se te acerquen, Deku—
—P-pero, Todoroki-kun no hizo nada malo— Lo intentó defender, pero la atención de Bakugou estaba centrada en él.
—Qué hubieras hecho si Midoriya me hubiera elegido a mi?— Soltó Todoroki, poniendo su mano derecha sobre la que él lo sometía al suelo, congelándola, sin embargo, Bakugou le dio un manotazo salvaje y restregó su rostro contra el suelo, en vez de dejarse congelar.
—Pelear por Deku— Respondió con obviedad. —Nadie me quitara lo que yo amo más en el mundo—
—Y si Midoriya no te hubiera querido de vuelta?— Lo retó Todoroki, zafándose de la tacleada del chico explosivo, recuperando el control de sus movimientos.
—Todoroki-kun— Suspiró Midoriya asombrado.
Bakugou se puso en defensa, frunciendo el ceño.
—A dónde quieres llegar con estas preguntas, bastardo?—
—A saber qué tanto quieres y respetas a Midoriya—
—Sigues creyendo que yo no siento nada por él?— Tensó sus brazos, apretando los dientes.
—Yo no dije eso— Todoroki movió la cabeza en altanería. —Yo amo a Midoriya lo suficiente como para dejarlo ir—
Vio de reojo la expresión conmovida de Midoriya plasmada sólo para él, sus facciones enternecidas brillaban con longevidad.
—¡Yo lo amo lo suficiente para aceptar la derrota!— Empuñó su mano derecha.
—Cállate!— Gritó sacudiendo sus tensos brazos. —Yo no soy como tú, bastardo! No te atrevas a ponernos en la misma página cuando ni siquiera somos iguales—
—Pero, amamos a la misma persona— Refirió Todoroki.
Una vena le saltó a Bakugou en la sien, y las venas de sus brazos palpitaban en furia.
—Yo no dejaré que Deku se aleje de mi— Exclamó Bakugou, agitando un brazo al aire. —Yo haré hasta lo imposible para estar con él, por eso, yo no soy como tu, que se da por vencido— Dio un paso adelante. —¡No te atrevas a compararnos, idiota!—
—Kacchan— Midoriya lo miró con ojos saltones, conmovido.
—No estoy hablando por hablar, Deku— Advirtió Bakugou, ladeándose a verlo, suavizando sus facciones. —Todo lo que dije es cierto—
—Te creo— Sonrió cálido, sus ojos cristalinos de la emoción.
Bakugou sonrió de lado, nuevamente girándose a verlo a él.
—Se te agotaron las preguntas, eh bastardo?— Tronó los dedos de sus manos, dispuesto a pelear.
—Kacchan, no pelees!— Midoriya se interpuso alarmado, envolviendo con sus brazos la cintura de Bakugou, deteniéndolo de avanzar.
—Suéltame, Deku!— Se sacudió. —Dejame protegerte—
—No sera necesario— Irrumpió Todoroki, sabiendo que él nada tenía que estar haciendo ahí, ya que Bakugou había sido lo suficientemente claro con sus sentimientos y ya no se ocultaba a través de los incontables insultos. —Midoriya, lo siento mucho, siento hacerte pasar por un mal momento—
—Eh? No es verdad— Midoriya lo miró, sin soltar a Bakugou de sus brazos, quien ponía sus manos sobre sus hombros.
—Bakugou— Habló Todoroki con seriedad. —Dejaré a Midoriya en tu cuidado— Se llevó la cara de sorpresa del chico explosivo. —Si lo haces llorar otra vez, no te aseguro dejarte el camino libre como esta vez— Amenazó con gesto sombrío.
—¡Cumple con tu palabra!— Rugió desdeñoso. —¡Si no cumples, te mato!—
—Está bien— Se forzó a responder con la mejor disposición que pudo ejecutar. —Por favor, sé feliz Midoriya—
Él se volteó a verle con preocupación, soltando a Bakugou de su agarre.
—Sí— Asintió. —Pero, estarás bien, Todoroki-kun?— Preguntó inseguro.
—Por supuesto— Dijo con todo el dolor de su corazón. —Si tu estás feliz, yo también lo estaré—
Le dolió decirle eso, le escoció la lengua y el paladar entero con escucharse decir que él estará feliz si él de igual manera, estuviera feliz.
Sin embargo, eso fue suficiente para que su mente procesara el hecho de que Midoriya no lo eligió a él y nunca se fijó en él.
Al salir por la puerta, alcanzó a oír la conversación de Bakugou y Midoriya.
—Estás bien? Ese bastardo no te hizo daño?— La voz de Bakuguo sonó gentil.
—Estoy bien, Kacchan— Aseguró Midoriya suavemente.
Se partió su corazón más de lo que ya estaba, pero de alguna manera, sintió que perdió un peso menos de encima, puesto a que sus hombros de aligeraron y su pecho perdió la presión que tanto le invadía.
.
.
.
.
P.D. Ya casi terminamos, muchas gracias por sus comentarios y por seguir la historia hasta donde ha llegado.
