Canción: How to be a heartbreaker- Marina and the diamonds

Pareja: Varias (Algunas Broken!)

Basada: Letra

Tipo: One-Shots


How to be a heartbreaker

Rangiku observó a las chicas que se encontraban en aquel salón sin uso del instituto, cada una tenía una historia desafortunada en el amor y ahora todas estaban pidiéndole consejos. A ella. A la chica más popular del instituto, la que no había sufrido ningún mal de amor, a la que no le rompen el corazón sino lo contrario, ella los rompe.

―Bien, chicas. Hoy estoy de buen humor, así que las ayudaré ―dijo la rubia con una gran sonrisa, la chica era muy bella pero a la vez muy mortal, era sabido por todo el mundo que ella sabía jugar sus cartas y nunca perdía, pero aun así habían chicos que parecían amar la adrenalina y lo seguían intentando―. Además, se ven muy patéticas, ninguna chica debería verse así ―añadió mientras negaba como si aquello le afectara.

Dos de las chicas que la oían bufaron indignadas por su último comentario pero las otras dos la veían ansiosa, como si ella fuera una diosa que estaba a punto de contarles sus más grandes secretos. Y aunque no todas las chicas presentes lo aceptaban, en ese momento eso era cierto, aunque sea metafóricamente.

―La primera regla es muy sencilla de entender y muy difícil de aplicar. "Debemos divertirnos pero no engancharnos" ―escribió aquella frase en la pizarra y la remarcó para darle aún más importancia, volvió a observar a las chicas que la veían confundida―. Lo disfrutaste, te divertiste con él, la pasaste genial, ok, eso está bien. Pero siempre…SIEMPRE se debe saber cuál es el mejor momento para huir, y esto se debe hacer mucho antes de apegarse a él. SIEMPRE debemos ser la primera en hacerlo. Un ejemplo de esto: ¿Nelliel, nos puedes decir cuál fue tu error?

La despampanante chica de cabello tintado de verde alzó su mirada sorprendida, suspiró resignada, sabía porque Rangiku le preguntaba específicamente a ella.

―No me aleje a tiempo ―admitirlo era difícil, pero era toda la verdad.

―¿Y qué sucedió?

Nell la observó de mala manera, estaba hurgando en su herida pero bueno… Rangiku no era conocida por su tacto y esa era otra de las razones por la que estaba aquí, quería aprender a ser tan inquebrantable como ella.

―Grimmjow me dejó ―respondió con simplicidad, aunque por dentro aquella herida aun sangraba.

―¿Te dio una razón?

―El maldito solo me dijo que le temía a los compromisos y que yo parecía ir muy en serio ―Nell no podía disimular la molestia que sentía por sus palabras, Rangiku la vio fijamente.

―¿Y lo hiciste?

―¿Por qué mierdas piensa que estoy aquí? ―bufó finalmente derrotada.

―Violenta la chica. Me gusta, esa es la actitud. ¿Lección? ― Todas vieron a Rangiku desconcertadas por sus reacciones―. Oh vamos, chicas. ¡Concéntrese! Ustedes deben ser la primera en dejarlo, no deben engañarse y menos cuando el chico deja en claro que no es de compromiso, nunca esperen que cambien por ustedes….sigamos con la segunda regla, es el complemento de la primera, "No encariñarse", encariñarse o enamorarse en otras palabras es la manera más rápida de salir lastimada. Ejemplo: ¿Cuál fue tu error, Orihime?

La pelirroja alzó tímidamente la mirada, luego la bajó nerviosa, le echó una rápida mirada a otra de las chicas en ese salón, parecía dudar en responder por esa chica, pero finalmente lo hizo.

―¿Dejarme llevar?... ―Ella notó que la rubia esperaba que continuara, volvió a ver a la chica de antes, suspiro, cerró los ojos y soltó todo―. Ichigo solo era mi amigo, pero él me trataba tan bien y era tan lindo conmigo… Y yo terminé ilusionándome con él.

Rangiku le dio puntos por valiente, para nadie era un secreto los sentimientos de Orihime, pero decirlo en voz alta y frente a la novia del chico, o la ex mejor dicho, era algo valiente.

―¿Cómo terminó? ―preguntó, Orihime volvió a bajar la mirada, casi no se le entendía lo que decía.

―Me confesé y él me rechazó

―¿Lección? ―Ranigku preguntó.

―Patearle las bolas por imbécil ―respondió otras de las chicas.

―Tatsuki…―susurró Orihime en forma de regaño a la amiga que la acompañaba, luego volvió su vista a Rangiku―. No debo encariñarme ni ilusionarme.

―Perfecto. Deben entender que a los chicos les gusta el peligro, la libertad. Ellos aman a las mujeres diferentes, que no caen rendidas a la primera. Chicas malas, con esto me refiero a que no se dejan dominar. Siendo este tipo de chicas, ellos caen de la misma manera que nosotras por los chicos malos, los que nos rompen el corazón, los…

―Pendejos ―interrumpió Tatsuki.

―Tatsuki, ¿puedes decirme que haces aquí? ―preguntó Rangiku molesta por la interrupción justo cuando ella estaba más inspirada.

―Estaba aburrida. Además, tenía curiosidad de lo que les enseñarías ―respondió con la misma sonrisa arrogante, Rangiku rodó los ojos y siguió como si no la hubiera escuchado.

―Regla número tres, ¡Controlen sus corazones! No se sumerjan en sentimientos tontos e innecesarios. El corazón en la mejilla, no debajo de la manga. Ejemplo: ¿Rukia?

―¿Yo? ―La chica se vio sorprendida por ser inesperadamente llamada.

―Claro, te hiciste la dura para luego caer redondita por uno de los famosos playboy del instituto, Ichigo Kurosaki, lo mismo le pasó a Nell con Grimmjow ―Rangiku expresaba decepción, ellas se vieron sorprendidas por ese hecho, pero ambas suspiraron resignada. Era cierto, ellas hasta ahora no habían sido lastimadas por alguien, y justo eligieron a los peores.

―Maldición ―soltaron las dos.

―La cuarta regla es muy importante y creo que por lo menos una de ustedes ya la usa sin saberlo: Véanse puras, inocentes, con esto no dio mojigatas, pero tampoco se comporten como unas zorras. Un ejemplo, un beso en la mejilla al despedirse, o provocarlo pero sin terminar de darle lo que él quiere, que se hagan desear pero sin revelar que esa es sus intenciones. Orihime usa ese método de manera excelente ―todos vieron a la pelirroja―. Conozco dos chicos que están locos por ella…Si, no te veas tan sorprendida, Orihime, creo que todas sabemos quiénes son. Lo único que si digo, es que tienes mucho talento por explotar, y lo sé porque lograste atrapar a la persona que menos pensaba que podía caer en el amor.

―¿Quién? ―preguntó la pelirroja curiosa.

―Esta muchacha es tonta, ¿cierto? ―preguntó Rangiku de forma graciosa, Orihime se sonrojo.

―¡Ran! ―se quejaron las demás.

―¿Quién más va a ser? El príncipe de hielo de este instituto. Ulquiorra Cifer

La respuesta sorprendió a todas.

―¿Ulquiorra? ―Orihme parecía aturdida.

―¿No me digan que nadie lo anotado a parte de mí? Bueno, a mí no se me escapa nada así que les cuento que no es el único, también logró atrapar al caballero de la indiferencia. Uryu Ishida

―¿Qué? ―Ahora si Orihime entró en shock, aquel era su mejor amigo, no podía ser que él gustara de ella.

―Dejemos que asimile esta información. ―dijo Nell emocionada con Rangiku, la chica realmente dominaba el tema, ella notaba cosas que las demás no―. Sigue, Ran.

―Chicas, vean. ―Rangiku dejó de lado su tono de autosuficiencia―. Sé que suena cruel pero nosotras no podemos permitir que nos rompan el corazón en pedazos, así que nos toca ser un poco frías, tenemos que ser de corazón impenetrable. No debemos arriesgarnos sin estar completamente segura de sus sentimientos y aun sabiéndolos, debemos ser difíciles. No podemos perder en el condenado juego llamado amor ¿Entendieron cómo ser una rompe corazones? ―preguntó.

―¡Si! ―respondieron las demás.

―Perfecto, ahora vayan a hacer eso mismo. Recuerden las reglas

―Gracias, Ran

La rubia los vio irse mientras ella terminaba de recoger sus cosas, a los segundos sintió que alguien la abrazaba desde atrás y sonrió al reconocerlo, se giró y lo rodeó con sus brazos para luego besarlo, saboreando aquellos condenados labios que se habían vuelto su perdición.

―Tardaron mucho, pensé que nunca se iban a ir. ¿Qué tanto les enseñabas a esas chicas? ―pregunto Gin, mientras recogía sus cosas.

―Tenía que regalarles mi precioso conocimiento a esas pobres almas ―comentó de manera divertida mientras guiñaba uno de sus ojos.

―¿De cómo ser una rompecorazones?

―Exactamente

―Pobres chicos. La venganza es dulce, definitivamente caerán a sus pies ―aseguró Gin riéndose.

―¿Como tú lo hiciste?

―Perdí en este juego, pero no me arrepiento ―dijo sonriendo mientras tomaba su mano y la besaba.

―Di lo contrario ―amenazó.

―Te amo, Ran. Loca y todo, pero realmente lo hago. ―Rangiku se vio sorprendida por el repentino arranque de sinceridad de Gin―. Sé que odias esas palabras. Conozco cada una de tus preciosas reglas, la tengo grabadas en la piel, funcionan para una dulce venganza pero no las librara de enamorarse, ¿No es así?

―No, pero evitaran que las vuelvan a lastimar. Ya queda de su parte cuando y con quien caer y romper esas reglas, así como yo lo hice ―terminó de suspirar la rubia.

Porque si, la rompecorazones Rangiku Matsumoto estaba en ese momento enamorada y en una relación, aunque nadie lo supiera. Se había enamorado del único chico que rompió su corazón aunque nadie nunca se enteró, del primero al que también le destruyó el corazón y lo hizo caer en su propio juego. Ambos gracias a eso aprendieron la más famosa regla.

En el juego del amor, todo es posible. Solo se debe saber jugar.