Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenecen a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.

Hola, es viernes, de nuevo, así que aquí estoy, con un capítulo más de este fic, ya estamos literalmente tan cerca del final, bueno, espero que sea de su agrado el capítulo, y que no estén pasándola tan mal en su cuarentena, aprovechen para leer fics, libros, ver televisión y descansar mucho, bueno, muchas gracias por todo el apoyo, y sin más los dejo leer.

Nos leemos el viernes. 💖

Gracias por todo; y cualquier cosa, no duden en decirme.✨


Archer iba a seguirla, pero ella le pidió que permaneciera junto a la cuna, protegiendo a Alyce, y él no opuso resistencia, Lily avanzó por el pasillo, con la varita en ristre, lista para contraatacar si era necesario, la habitación principal tenía la puerta entre abierta, la empujó suavemente, para ver la melena pelirroja de Shev sobre el suelo.

—Shev –la nombró, había sangre en su cabello, así que se preocupó –Elisheva –golpeó un poco su brazo, sin moverla.

— ¡Expelliarmus!

La varita de Lily salió por los aires, su corazón se aceleró, pero en cuanto vio a su hermano, el alma regresó a su cuerpo.

— ¡Jaime! –se puso de pie de inmediato, abrazándolo.

—Duele –murmuró, pero la rodeó con el brazo.

—Alyce…

—Ya vi a Archer cuidándola –informó.

—Tenemos que llevar a Shev a San Mungo –ordenó Lily.

—Tenemos que hablar con papá –soltó James.

—Lo sé –aceptó –Sebastian me dejó una nota en casa –admitió –y no hice nada estúpido –se apresuró a decir cuando James iba a reprenderla –fui inmediatamente a casa de mis papás, pero él llegó ahí primero y… ¡Albus!

—Lily –gritó James, pero no alcanzó a detenerla.

—X—

Lily apareció por la chimenea en el apartamento de Albus, estaba en silencio, así que no estaba, no tenía idea de si Sebastian había ido también ahí, pero no podía descartarlo.

Avanzó hasta la habitación del fondo, su hermano estaba tranquilamente dormido, se incorporó asustado cuando lo movió violentamente.

—Lily –la reprendió enfadado –dementores ¿te has vuelto loca?

—Levántate –ordenó.

—Es mi apartamento –se acomodó.

—Levántate, Albus –lo golpeó en el estómago –Sebastian volvió.

—Ya lo sabemos, pero no hemos dado con él –bostezó y abrazó su almohada.

—Pues él con nosotros sí –informó –atacó a Shev y a James, por fortuna Alyce estaba en su cuna cuando eso pasó –murmuró –papá no está en casa, por fortuna mamá no está en el país.

—Demonios ¿qué buscas? –frunció el ceño.

—Alguna nota para mí –se encogió de hombros.

—Lily, es mi apartamento, no tú casa ¿por qué habría una nota para ti? –cuestionó aun somnoliento.

—Dejó una en mi casa, otra en casa de mis papás, una en la de James ¿por qué no vino aquí?

—No lo sé, porque sabe que soy el mejor, quizás –se encogió de hombros.

—O quizás Sally le dijo que te dejara fuera de esto –soltó Lily pensativa.

—M—

Scorpius gruñó enfadado cunado tuvo que abandonar el interior de su novia, porque alguien le llamaba, había estado tan concentrado en lo que estaban haciendo, que no prestó mucha atención al sonido de la voz, se vistió a regañadientes, mientras su novia reía divertida por la interrupción, prometiendo que lo compensaría si iba.

—Ah, eres tú –soltó enfadado.

—Buenas noches, Scorpius –saludó Draco Malfoy.

El rubio había dejado de ver a su padre después de que Harry Potter le informara que había sido él, quien había influido sobre su decisión para sacarlo del caso, y mandarlo a patrullar, por temor a ir tras una misión suicida buscando a Keller, y había ido, había buscado a ese bastardo para vengarse, hasta que su padre se enteró y logró que lo sancionaran; desde eso, y decirle a Lily Luna que había reaccionado, había sido suficiente como para simplemente, sacarlo definitivamente de su vida.

—Sí ¿qué quieres? –soltó en tono grosero.

—Necesito hablar contigo, eso es lo que quiero.

—No, dijiste que necesitas, más no que quieres, y la verdad, yo ni necesito, ni quiero hablar contigo, así que lárgate de mi apartamento.

—Lo pagaste con mi dinero –frunció el ceño.

—Realmente no es tu maldito dinero –avanzó hasta él, quedando cara a cara –tú no eres un gran pocionista, eres el mantenido de todos nuestros ancestros, así que técnicamente, compré este apartamento con el dinero de un Malfoy que sí trabajó, como yo –se llevó la mano al pecho –no gano tan bien, pero al menos trabajo, no lo que haces tú, que finges ser tan recto después de ser un asqueroso mortífago, pero los dos sabemos que la magia negra contigo nunca terminó ¿no es cierto? –Sonrió asqueado –aún recuerdo como preferías practicar tu magia tenebrosa que ver a mamá.

—Eso no es lo que quiero hablar contigo, Scorpius –soltó en tono tranquilo.

—Lástima, porque yo no quiero hablar contigo de nada, te entrometiste en mi crecimiento laboral, fuiste de chismoso sobre mi recuperación con Lily Potter, y para colmo, vas por ahí, pregonando que Kelly no es la mujer para mí ¿tú que demonios sabes? Si jamás has estado para mí, ni en mi vida, bueno, sólo para arruinarla.

— ¿Eso es lo que crees? –elevó una ceja.

—Sin duda, sí, yo no tengo un solo recuerdo bueno contigo, de hecho, debería comenzar a llamarte Draco, porque mi padre –hizo un mohín –no creo que seas mucho.

—Entonces, si no eres mi hijo, ¿de quién eres? ¿De Voldemort?

— ¡Scorpius! –chilló Kelly, que había salido a causa del tono elevado de su novio.

—No te metas, Kelly –soltó Scorpius, sacudiendo su mano.

Draco simplemente se llevó la mano al rostro, sin ninguna alteración en su persona, bueno, la sangre que salía de su nariz, a causa de que el golpe de Scorpius la había roto, observó atento a su hijo y después a la mujer, con cara preocupada.

—Es mejor que se vaya, señor Malfoy –soltó Kelly.

—Quiero que solucionemos esto, de manera civilizada, si se puede.

—Ya lárgate –bufó –primero muerto, a volver a cruzar palabra contigo.

—Te estaré esperando en mi despacho –observó a la mujer, hizo un gesto con la cabeza y fue directo a la chimenea.

La tensión duró al menos quince minutos entre ellos, Kelly no quiso intervenir al respecto, simplemente jugó con el cabello platino hasta que él estuvo de humor para hablar.

—No debiste golpearlo –musitó.

—Bueno, él no debió intervenir en mi vida, simple como eso, soy un adulto, me mantengo solo, tengo un lugar propio y una relación, mis problemas los soluciono yo, no lo necesito para nada.

—Aun así, Scorpius, es tu padre.

—En estos momentos de mi vida, prefiero ser hijo de Voldemort antes que de Draco Malfoy –murmuró, acomodándose en el regazo de su novia, que comenzó a acariciar su cabello.

—Sólo piensa las cosas –insistió.

—No vamos a pelear por esa persona ¿bien?

—Tienes razón, sólo, cálmate.

—Sabes cómo calmarme –sonrió.

Se incorporó un poco, para alcanzar los labios de la castaña, a la que comenzó a besar de forma rápida y pasional, sin embargo, ella moderó el beso a uno más tranquilo y pausado.

—Te amo, Kelly –murmuró.

—Te amo, Scorpius –sonrió feliz.

—M—

Lily Luna se puso de pie rápidamente, asustada de ver la sangre en la túnica de Draco Malfoy, él restó importancia con un suave movimiento, sin embargo ella no desistió hasta que le dejara solucionar aquello.

—Pero ¿qué fue lo que pasó? –interrogó preocupada.

—Nada, un incidente, ya sabes, no todos creen que dejé de ser un mortífago, buscan confrontación, y no la obtienen.

—Sólo un bárbaro sería capaz de hacerle algo así, si no está contestando la confrontación –soltó enfadada.

—Así son las cosas algunas veces, tranquilízate un poco –le dedicó una corta sonrisa.

—Si eso fuese posible, lo haría –se encogió de hombros.

—Bueno, han pasado unos días y no has sabido nada de él ¿no es cierto?

—Bueno, al parecer, ahora sí, no tiene forma de entrar aquí, muchas gracias por dejarnos quedar en su casa, señor Malfoy ¿qué pasó con Scorpius?

—Ah, no es tan fácil llegar a él –contestó.

—Pero… ¿no le dijo sobre lo que Sebastian dejó en la que era su habitación en el apartamento de Albus?

—El recado era para ti, Lily, no para él.

—Aun así, estoy preocupado por él –musitó, sin observar al hombre.

—No sé por qué te dejó ir –admitió, en lo que Lily tomó como una rara confesión –creo que es de familia –se levantó, para alejarse de la pelirroja.

—A veces, deseamos tanto encontrar el amor, que nos aferramos a los primeros brazos abiertos, señor Malfoy –sonrió Lily triste –eso le pasó a su hijo conmigo, no sé por qué creyó amarme, pero sin duda, amarlo a él, ha sido de las cosas más increíbles que me ha pasado.

—Sigues enamorada de él –Lily sonrió dulce.

—Amo a Scorpius, pero hay algo entre nosotros, que nunca nos ha dejado ser –se encogió de hombros –supongo que así es la vida.

Lily observó por la gran ventana de la mansión Malfoy, bastante pensativa, por un instante, las barreras del dueño de ese lugar se abrió para ella, unos breves fragmentos de momentos de ellos, disfrutando de los días soleados, jugando, o de él y su esposa, admirando a su hijo reír de un lado a otro, y aquella fisura se había sellado, no antes de permitirle ver a Scorpius golpear a su propio padre en el rostro.

—Lily ¿estás bien? –la joven se giró a Archer.

—Sí, tengo algo que hacer, solo eso.

—Es peligroso ¿lo sabes?

—Sebastian no sabrá donde estoy, tranquilo –lo besó.

—X—

Lily salió de la chimenea delante de Scorpius, que iba a entrar para marcharse al ministerio, para seguir con su trabajo, su expresión no cambió, pero lo poco que pudo conocerlo, sabía que no le agradaba verla.

—Golpeaste a tu padre –soltó enfadada.

—Ah, ya te fue con el chisme –soltó burlón –eso le encanta ¿no lo crees? Se convirtió en el lame botas de tu padre, que te pasa recado de todo ¿no es cierto?

—Pues no, no me lo dijo, fue un pequeño instante en que desprotegió su barrera, así lo supe.

—Potter, regresa por donde viniste, no tengo tiempo.

—No –soltó decidida –no saldré de aquí hasta que hablemos.

—Bueno, entonces, apareceré en…

La pelirroja se aferró a él, pegando su rostro al pecho del rubio, haciéndole sentir incómodo ante aquel contacto, pero su corazón comenzó a latir más fuerte, provocándole una extraña sensación poco familiar.

—Suéltame, no quiero que…

—Tu padre sólo vino porque se lo pedí –murmuró, las vibraciones de su voz las sintió atravesarlo –Sebastian volvió.

—Sí, algo escuché –la sujetó de los brazos y la alejó de su cuerpo, aquello se sentía extraño.

—Por favor, cinco minutos…

—No tengo tiempo para perderlo contigo, Potter –observó el reloj –tengo que llegar al trabajo.

—Tu padre nos dejó quedarnos en la mansión, estaré ahí, si quieres hablar, él estará ahí, si quieres solucionar las cosas con él.

—No ¿por qué dementores querría solucionar las cosas con él?

—Por que estás siendo injusto con él.

—No quiero hablar de eso, tenemos un acuerdo de cordialidad, no me hagas perderlo ¿de acuerdo?

—Nada de acuerdo, Scorpius, estás actuando como un niño mimado.

—Tú nunca has sabido nada de mí, Lily Luna –soltó enfadado –no vengas aquí, pretendiendo que te intereso o que alguna vez lo hice, si tu nuevo novio no sabe follar, es tu problema, no el mío.

La apartó de su cuerpo, pero ella lo volvió a sujetar, haciéndolo observarla sobre su hombro.

—Escúchame un momento, Scorpius.

—No –se zafó y entró en la chimenea –y tú también, deja de buscarme.

—M—

Scorpius observó a sus compañeros, todos estaban un poco nerviosos, pero como a él le tocaba patrullar, no prestó atención, se sentó a su escritorio y comenzó a ver los pergaminos con la letra de Clarisa, hacía días que la letra de Lily no aparecía en ellos, y eso le hizo fruncir el ceño, un poco confundido; se recargó en el respaldo de su silla, meditando un poco.

El cabello pelirrojo cubría gran parte de su rostro, pero en ese momento, él no estaba prestando atención a ello, más bien, a sus pechos, pequeñas perlas de sudor habían comenzado a cubrir aquel cuerpo blanco como la porcelana, con pequeñas manchas que eran sus pecas, la joven se recostó, porque no soportaba el placer que él le estaba dando con sus dedos y lengua, la sintió tirar de su cabello, mientras él separaba un poco sus pliegues para poder introducir su lengua en su pequeña entrada.

Se acomodó entre sus piernas una vez que la sintió chillar ante el orgasmo, y se introdujo en su interior, antes de que concluyera, explotando inmediatamente en otro, volvió a incorporarse para observarlo, le acarició el rostro sudado, sus ojos olivo veían directo a los suyos, sonrió antes de besarlo apasionadamente, incrementándolo conforme las embestidas rápidas y duras que él daba en su interior, haciéndole enterrar sus uñas en sus hombros.

Se quedaron aferrados uno a otro cuando llegaron al clímax, las yemas de los dedos de Lily acariciaron los bordes que sus uñas habían causado momentos atrás, besó las heridas suavemente, ascendiendo por su cuello, hasta sus labios.

—Tú me haces la mujer más feliz en el mundo –sonrió, rozando su nariz con la de él –gracias por amarme, Scorpius.

—Nunca voy a dejar de amarte, Lily.

Scorpius sacudió la cabeza, no recordaba aquello a la perfección, se le hacía algo sacado de su imaginación, tenía la memoria de Ollivander cuando se trataba de sus conquistas y sus encuentros sexuales, y aquello escapaba de sus recuerdos.

Levantó la vista cuando su jefe apareció, pero se sostenía la pierna, así que se puso de pie para seguirlo de inmediato.

—Señor Potter ¿todo bien?

—No –contestó –te necesito en mi oficina en cuanto Ted llegue.

—Desde luego.

—Busca a Albus -ordenó.

El rubio sonrió, acató la orden de inmediato, significaba que iba a sacarlo de patrullar e involucrarlo de nuevo en el caso de Keller, eso le agradaba y hacía muy feliz, volvería al campo y a la acción ¿qué de bueno tenía ser auror, si se la pasaba vigilando las zonas aburridas todo el tiempo?

—X—

Scorpius caminó detrás de Lupin hasta la oficina de su jefe, con su mejor amigo a un lado, cuando entraron, Harry Potter se había despojado de toda su túnica, sólo estaba en pantalones, los golpes y las vendas ensangrentadas descansaban en el escritorio.

—Padrino –habló Ted, preocupado.

—Papá ¿Lily está bien? –cuestionó Albus, preocupado.

—Sí, sin embargo, las cosas se pusieron intensas –negó –Sebastian ubicó de nuevo a Lily, no tengo la menor idea de cómo lo hizo.

—Es imposible, padrino –soltó Ted –supervisé de primera mano los hechizos, además, tú mismo dijiste que la Mansión Malfoy siempre ha tenido buenos hechizos, según tengo entendido, nunca se quitaron los encantamientos de protección que Voldemort puso.

—Es por eso que nos sorprendió, teníamos un buen récord escondiéndola ahí, no sé cómo dio con la ubicación, el encantamiento fidelio, nunca había sido… tan inútil al respecto, Voldemort no dio con Grimmauld Place durante la guerra, y con mis padres hasta que…

—Alguien los delató –murmuró Albus –significa que alguien está del lado de ese bastardo.

—Y ¿ya se fijaron que Archer no sea él? –cuestionó Scorpius.

—No, no puede ser él, Scor –negó Albus –pudo alzar a Alyce, con un hechizo de protección, ha estado cuidando a Lily demasiado bien, aun para un muggle.

—Debí dejarlo involucrarse –murmuró Harry –él trabajó para inteligencia muggle, tiene que tener habilidades para eso ¿no?

—Cierto –asintió Ted.

El rubio rodó los ojos, ahora resultaba que ese muggle cualquiera, era un derroche de habilidades, negó, pero no se negó ni opuso palabra en contra, era su oportunidad de volver a ver a Keller cara a cara.

—Tendremos esta charla nuevamente, pero con Archer presente –informó Harry.

—Pero ¿no crees que sea peligroso, papá? Es un muggle, ni siquiera tú te libraste sano de Keller –murmuró Albus.

—Ahora lo importante es encontrar un lugar seguro, no podemos llevarla con James, Elisheva y la niña, no quiero arriesgar a mi nieta a correr el mismo destino que mi hija.

— ¿A qué se refiere, señor Potter? –cuestionó Scorpius, sin entender.

—Ese imbécil visitó todos los lugares donde Lily se siente segura, dejándole mensajes, en la casa de mi hijo James, la habitación de mi nieta, estaba cubierta de imágenes de ellas, tanto de Alyce como de Lily, y el mensaje decía que podría tomar a la niña como su próxima pupila, al final, se parece a mi hija.

Un escalofrío recorrió la espalda de Scorpius, no podía creer hasta donde podía llegar la mente enferma de Sebastian Keller, no podía evitar desear que le pasara lo peor del mundo, alguien tan atroz merecía pagar de las peores formas posibles.

—M—

La mirada gris del heredero Malfoy estaba en la pelirroja, que estaba determinada a negarse, para él mejor, pero le sorprendía la fiereza con la que repetía que de ninguna manera harían que Archer se involucrara.

—Lily, cariño –intentó el rubio de ojos verdes.

—Lo lamento, Arch –soltó Lily –normalmente sé, que tomamos las decisiones y apoyamos, pero no puedo mandarte a la muerte, no lo hice con… -se quedó callada –no permitiré que te pase algo ¿comprendes? No podré vivir con ello.

—Es mi decisión, cuando estaba en inteligencia…

—No me interesa, ahí, sólo eran muggles, aquí está un loco obsesivo…

—Comprende que no hay nada más importante para mí que tú, y si tengo que arriesgar mi vida por tu seguridad, la de tu familia, lo haré con gusto, Lily, te amo.

Los presentes se removieron incómodos, ya que Scorpius estaba presente, pero éste ni se inmutó al respecto de aquella escena, para él, sólo era un trabajo más, en el que tendría cierta satisfacción, asesinando a Keller.

—Te agradezco, sé que eres un temerario, Arch, pero… no, no te involucrarás más en esto ¿está claro? –observó a su padre.

—Bien –se levantó –vamos al despacho, chicos.

Todos se levantaron, Scorpius se quedó un momento, observando a la mujer del recuerdo de esa mañana, sacudió la cabeza, para salir de su ensimismamiento, y siguió a los demás, dejando a la pareja abrazada en la sala.

—Seguimos en el mismo camino –negó Harry, frustrado.

—Simplemente no entiendo cómo es que ha estado dando con ella –murmuró Ted.

—Quizás, puso en ella un hechizo localizador, como el que Scorpius usó en sus zapatos hace unos años.

—Necesita un objeto –informó Scorpius –algo que siempre lleve consigo, yo por eso lo usé en sus zapatos –se encogió de hombros.

—Pero ¿no crees que sea posible? –elevó una ceja Ted.

—Yo quité el hechizo cuando terminé con ella, no creo que Keller fuese tan básico como eso –comentó convencido.

—El infiltrado tiene que ser bastante cercano entonces –comentó Albus –tiene que haber alguien, que esté al tanto de todo.

—Bueno, estuvieron en la Mansión –soltó Scorpius –digo ¿no se cercioraron que el dueño no estuviese con el aprendiz de mi abuelo?

Harry frunció el ceño ante las palabras de Scorpius, sorprendiéndolo por la rudeza y desconfianza que sentía hacia Draco, y la siguiente afirmación.

—Pero… ¿cómo es que tu abuelo lo adiestró en las artes oscuras?

—No tengo idea, supongo que su hijo, puede preguntarle, yo sólo sé lo que él me dijo antes de apuñalarme.

—M—

Lily observó a su prometido, no estaba muy feliz de quedarse todo el día sin hacer nada, y su mal humor incrementó cuando se negó a que fuese parte del equipo de aurores, pero comprendía que no estaba a la altura de ellos, si los atacaban, sería el primero en morir, y no quería dejar a Lily sola.

—Estás más tranquilo, por lo que veo –sonrió Lily, acariciando su rostro –lamento ponerme de esa manera, pero…

—Te comprendo, Lily, de ser los casos a la inversa, creo que haría exactamente lo mismo para tenerte a salvo, quiero pensar, que sólo me alejas de todo esto por mi desventaja, ya sabes, por ser un muggle.

—Si esto fuese diferente, Arch, si tuvieses una forma de salir bien de esto, en contra de Sebastian… -lo sujetó de las manos –ya lastimó a Scorpius sin remordimiento alguno, incluso él, siendo un mago, no quiero que te pase lo mismo.

—Te comprendo –le sonrió tranquilo.

La joven rodeó el cuello de su prometido, escondiendo el rostro en su pecho, tenía miedo de que algo le pasara, si se involucraba, no había dudas de que Sebastian iría tras él de inmediato, y no quería, había pasado un infierno creyendo que Scorpius moriría, y si algo le pasaba al chico con el que estaba ahora, simplemente, se volvería loca del dolor, de la culpa, por arrastrar a personas inocentes a un calvario como ese, a ser perseguidos por un loco que no la dejaría en paz hasta que fuera de él, y de nadie más.

Scorpius salió a la estancia, la imagen de Lily siendo besada por ese hombre lo hizo sentir incómodo, y se odio un instante por no poder apartar la vista de eso ¿qué era lo que aquello le hacía sentir? Tenía todo, lo que podía querer con Kelly, una relación estable, perfecta ¿por qué en ese momento, quería ser el que la sostuviera contra él?

—Podemos escaparnos a la habitación por un buen rato ¿qué opinas? –cuestionó la pelirroja.

—Señorita Potter, futura señora Clarke ¿qué pasará si su padre solicita su presencia y usted está a punto de llegar?

—Es un riesgo que estoy dispuesta a correr ¿y tú? –Elevó una ceja –dime ¿me estás rechazando? –sonrió coqueta.

—Si lo hiciera, sin duda tendrían que revisarme el cerebro, para ver si algo anda mal conmigo.

La sujetó de la cintura, haciendo que ella rodera sus caderas con sus piernas, uniendo sus labios a los del hombre, que los recibió con tanto ímpetu, que hizo al rubio carraspear la garganta, sin tener algún motivo real.

—Perdón la interrupción –soltó en un tono neutro, con la mirada intensa en la joven.

—Has estado muchos días aquí, sin ir a casa ¿no extrañas a tu novia? –Cuestionó Archer, en tono afable –podrías no decir nada sobre nuestra escapada, y después, podrías ir a casa ¿te agrada?

—Es mi trabajo, y contrario a otras personas, mi novia comprende que es importante, no anda escabulléndose, aun sabiendo los riesgos.

—Sólo será nuestra habitación, no es como si fuésemos a escapar –se encogió de hombros –vayamos a lo nuestro, cariño –sonrió.

—Hasta luego –se despidió el rubio de ojos verdes, y avanzó escaleras arriba.

Scorpius gruñó, se levantó del sofá y avanzó hasta la oficina de Harry Potter, que tampoco había abandonado aquel lugar desde hacía bastantes días.

—Hola, jefe –interrumpió al pensativo hombre.

—Ah, Scorpius ¿qué ocurre?

—Quería saber, si podía tomarme dos horas, quiero ver cómo está Kelly.

—Sí, desde luego, tomate el día, te veo aquí pasado mañana.

—Pero…

—No hemos tenido noticias, al parecer, lo perdimos de nuevo, no hay nada de qué preocuparse, de cualquier forma, te enviaré un patronus si te necesitamos.

—De acuerdo, muchas gracias, señor Potter.