Capítulo 18: Un nuevo día

PV Sakura

-Ahora sí, que has conseguido que sea prácticamente imposible que pueda olvidarte.-Y tras pronunciar esas palabras, me dejé llevar por el sueño arropada por su abrazo.

La cálida luz del sol inundaba la habitación haciéndome abrir los ojos al notar la claridad que se colaba a través de la ventana. Me moví un poco en el lugar que ocupaba en la cama notando la presencia y la calidez del otro cuerpo a mi lado.

Conseguí abrir del todo los ojos una vez se hubieron acostumbrado a la luz, para encontrarme una imagen que me costaría mucho olvidar. El rostro de Shaoran apoyó sobre la almohada con una expresión tan pacífica, con su brazo sobre mi cintura, sintiendo el calor de nuestros cuerpos desnudos, hizo que mi mente volviera las imágenes de lo sucedido esa noche.

Demasiadas emociones en tan poco tiempo, las dudas que tan desesperadamente hemos respondido al fin, desembocando en ambos desnudos en la cama, después de una noche en los brazos del otro.

Todas las cosas correspondientes por Shaoran, revoleaban en mi cabeza, como una enjambre de mariposas que no encuentra una flor adecuada donde posarse. Mi mente aún era incapaz de asimilar y dar forma a todo lo sucedido, pero tenía algo claro, Shaoran quería también respuestas, ya que otra era incapaz de palabra articular y simplemente me deja llevar.

El nerviosismo invadió mi cuerpo. era un completo caos, ¿qué era lo que podría ofrecerle? Si me dejaba llevar y damos el paso a una relación, ¿cuánto duraría?

Debía ser realista, nuestra relación hasta ahora no había sido para nada una relación normal y no me importaba siempre y cuando no había sido tan dañina como lo que había sido y eso aun que no habíamos hecho mella en nosotros. Luego estaba su cambio repentino de actitud, que todavía me hizo dudar de ser el verdadero Shaoran y me hizo darme cuenta de que, aun que nos conozcamos desde hace años, somos unos completos desconocidos y que no sé nada de él.

Debía admitirlo, empezar ahora mismo algo con Shaoran solo nos llevaría a hacernos más daño y si algo tenía claro es que no quería una relación así.

El movimiento del cuerpo de Shaoran a mi lado me sacó de mis pensamientos, provocando que fija mi vista por completo en él. No podría negar que sería extremadamente guapo y con esa expresión tan calmada que se dibujaba en su rostro, quien podría imaginar que había sido y seguía siendo mi experto torturador personal.

Decidí dejarle dormir, la verdad que no tenía idea de qué hora podría ser, pero estaba seguro que, una buena taza de café humeante y un cigarro era lo que necesitábamos en esos momentos.

No me apetecía empezar el día poniéndole escusas para evadir la conversación, definitivamente estaba por venir, antes de eso tendría que poner en orden mis pensamientos y buscar las palabras adecuadas para expresar lo que tiene, por él, por la situación y por lo que el probablemente esperaba de mí, sin que volviera a hacerse otra vez más grande el agujero que nos separaba, ahora que estaría más pequeño.

Retiré con delicadeza su brazo de mi cintura y yo levante de la cama intentando no despertarle. Busque mi ropa que se perdió desperdigada por la habitación y yo la puse lo más rápidamente que pude.

Salí de la habitación de espaldas, llevándome conmigo la puerta para volver a cerrarla. Me quedé un segundo con una mano en el manillar y la otra aun teniendo la puerta como si estuviera fuera de caer, o peor, abrirse de golpe.

-¡Vaya, vaya, vaya! ¿De excursión mañanera? -La voz de Eriol a mi espalda hizo que mi garganta saliera un grito acompañado de un salto, que provocó mi corazón se acelerara, más de lo que ya estaba.

-¿Era necesaria ... qué me dieras ... un susto así ... Eriol? - La pregunta salió entre cortada de mi boca, debido a mi respiración acelerada, la cual me había hecho llevarme una mano al pecho.

-No era esa mi intención.-Dijo a la vez que dibujaba en su cara esa sonrisa de inocencia que tanto me irritaba en momentos como este.

La risa de Tomoyo me llevo a fijar mi vista ahora hacia la cocina, donde se encuentra en la puerta mirándome divertida.

-¿Se puede saber qué tiene tanta gracia? -La mire intentando hacerme la ofendida y con la esperanza de que no me pregunte nada, aun que sean ellos, realmente que no preguntarán tener más bien un milagro.

-¿Y se puede saber, qué hacías tú, saliendo de la habitación de Shaoran? - Ante esa pregunta de Tomoyo, mi cuerpo se tensó, quedando completamente rígido, como el de un chiquilla a la que han pillado haciendo una travesura y espera el regaño de sus padres.

-Na ... nada.- El nerviosismo por la situación me delató provocando un leve tartamudeo a la hora de responder, cosa que empezaba la situación.

La risa de ambos no tardo en hacerse presente, cosa que hizo que me irritara y me diera la vuelta poniendo rumbo a mi habitación, con ellos incluso en sus lugares donde soltando mayores carcajadas.

Me encerré en mi habitación de un portazo y recargué mi espalda en la puerta, estaba irritada y nerviosa, me había pillado y encima de las resultantes graciosas de esa situación, cuando estaba mi auténtica siendo un auténtico mar de emociones descontroladas. Y para colmo ahora tenía que darles explicaciones también a ellos

Suspire de manera cansada antes de dirigirme a mi armario a por algo de ropa de estar por casa, el café controlar que esperar, en esos momentos una ducha caliente era mi prioridad y esperaba sinceramente, que el agua caliente me destensara los músculos entumecidos siendo el resultado de compartir cama con Shaoran y por ende impidiendo que me moviera libremente mientras dormía.

Salí de mi habitación cual ninja esperando no ser descubierta, abrí lentamente la puerta y asome mi cabeza, dirigiéndome a ambos lados del pasillo esperando no encontrarme con los susodichos rodando por los alrededores.

Cuando comprobé que el perímetro estaba despejado, salí como un rallo al cuarto de baño y de nuevo me encerré allí. Si lo sé, parecía una auténtica paranoica, pero como para no serlo, teniendo amigos que no dudarían en aplicarme el tercer grado con tal de satisfacer su curiosidad.

Me desprendí del pijama, que cayó al suelo hecho una bola de tela arrugada y me metí en la ducha decidida a disfrutar de la sensación del agua caliente corriendo por mi cuerpo. Intento dejar mi mente en blanco, pero de nuevo mi subconsciente me jugó una mala pasada, proyectando en mi mente las imágenes de Shaoran grabando mi cuerpo con sus manos.

La calidez del agua y dichos recuerdos, tuvieron un problema con mi cuerpo a revivir las sensaciones de anoche, elevando la temperatura de cierta parte de mi anatomía a la vez que se me resistieron los pezones.

Mal, mal, mal ... se supone que debes relajarte, no ponerte cachonda de nuevo ... Me auto recoñé a mi misma y me obligue ahora sí, a dejar la mente en blanco.

Ya más relajada y vestida con un pantalón de chándal negro ancho y una sudadera que me quedaba grande por todos lados, me dirijo a la cocina a ese ansiado café.

Parecía que el destino estaba divirtiendo conmigo ese día, ya que café en mano, cuando fui a echar mano del paquete de tabaco, caí en la cuenta que me había dejado en la habitación en la que en esos mismos momentos, seguía durmiendo ajeno a mi desesperación, el hombre que me volvía loca en todos los sentidos de esa palabra.

No me arrepentía en absoluto de lo que habíamos tenido entre nosotros, pero teníamos que aclarar un poco mis ideas antes de encararlo, no era mucho pedir ¿no?

Me dirigí al salón, con la confianza de que allí encontraría uno de los paquetes de tabaco de Eriol, al fin de cuentas el darme un cigarro, no le supondría el fin del mundo.

Y efectivamente allí estaba él y su paquete de tabaco, lo que si me sorprendió fue no ver a mi querida Tomoyo con él, disfrutando de esa "preciosa" mañana de invierno.

-Oye Eriol- Al oír mi voz, redirigió su mirada de la tele hacia mi persona, indicando que contaba con toda su atención.

-¿Te puedo coger un cigarro? -Le pregunté de manera calmada.

-Claro, no tienes ni que preguntar, pero - Y ahí estaba la pregunta que pretendía evitar.- ¿Y tú tabaco?

-No sé, por ahí estará.-Responde haciéndome la tonta, después de encender el bendito cigarro que sabía a gloria, metiendo tanto en el papel que caí por completo en su trampa.

-¿No estaré en la habitación de Shaoran? -Su pregunta tan directa me llegó como un balde de agua helada, haciendo mi estado de relajación quedara en el olvido y tensando de nuevo todo mi cuerpo.

¿Y por qué iba a estar ahí? - Intentar salir como pude de su encerrona, al parecer sin mucho éxito.

-O vamos Saku, ¿de verdad te piensas que somos tontos? -Preguntó, mirándome por encima de sus gafas, con esa mirada de sabiondo que le caracterizó cuando demostró que no se le escapaba una.

Me ponía de los nervios, pero más nerviosa me ponía el sable que ellos tenían problemas o al menos en parte, de lo que había ocurrido esa noche.

-Oh, claro que no, como voy a pensar eso, sabiendo que tengo unos amigos tan extremadamente inteligentes que son poderosos de leer mentes.-El tono sarcástico de mi voz denotaba que estaba molesta, pero intente disimularlo dándole un gran sorbo al café que sostenía entre mis manos.

-Y que aparte de inteligentes, no son sordos, deberías agregar.-Su respuesta a mi sarcasmo, me hizo escupir todo el café que aun estaba en mi boca. Ahora estaba segura, lo habían escuchado, si no todo, parte de lo ocurrido anoche.

-¿Qué oísteis? -El tono de mi voz al formular aquella pregunta, era de terror completo. Aun que bien pensado, no sé de qué me extrañaba, al fin de cuentas, anoche, al menos yo me olvide de que existe un mundo más allá de esa habitación y ahora estaba agradeciendo infinitamente a Shaoran, el que me besara para intentar mitigar el volumen de mis gemidos. Al menos uno de los dos no había sido mínimamente consciente de que no estaban solos.

-¿De verdad quieres saberlo? - Prueba los aires de suficiencia de mi "queridísimo" amigo en esos momentos. Desde entonces que quería saber que era lo que habían llegado a escuchar, pero a la vez, no quería hacer frente en esos momentos a la batería de preguntas que vendrían a continuación, si llegaba a admitir lo más mínimo.

-Vamos Eriol, no seas tan bronceado cruel, deja de torturarla.-Nunca me había alegrado tanto de escuchar la voz de Tomoyo, al menos parecía ella compadecerse un poco de mí.

No me di cuenta en qué momento había limpiado la mesa y apagado la televisión. Tan solo clavé mi mirada en ella, mientras se paseaba divertida hasta llegar detrás del sofá donde se encuentra el hombre de su vida. Se recargo en el respaldo del sofá, dejando caer su propio peso sobre sus brazos, quedando su cabeza a la altura de la de Eriol.

La mirada de ambos estaba puesta completamente en mí, analizando cada gesto y esperando como dos cazadores, a su presa hiciera el siguiente movimiento.

Me quedaré mirándoles fijamente, tendré el reto impuesto por sus miradas, hasta que una de ellas, más concretamente la de Tomoyo, tomo una dirección ligeramente diferente, decidí seguir el camino de sus ojos con cierta reticencia a lo que podría estar observando justo Detrás de mi. Y en qué hora lo hice, ya que al girar mi cabeza a la puerta del pasillo que era donde ahora, mis dos amigos amigos pusieron su atención, encontré al causante de este tormento que me estaba quitando años de vida.

-Vaya, hasta que al fin despiertas.-Soltó Eriol, como si la cosa no fuera con él.- ¿No pudiste dormir anoche? O fue más bien ¿Qué no te dejaron? café que aun tenía entre mis manos, como si fuera la cosa más interesante de aquella habitación.

-Si quieres decir algo, dilo, no te andes con rodeos.-La voz ronca de Shaoran erizo mi piel de extremo a extremo.

-Será mejor que nos vayamos, ¿verdad Eriol? -De nuevo la voz de Tomoyo me hizo girar mi cabeza en su dirección, esta vez estupefacta por lo que había escuchado. Dándole pequeños golpes en el hombro y conservando su sonrisa divertida.

-Cierto, deberíamos irnos ya.-Fue el turno de Eriol para hablar, a la vez que se levantaba del sofá y espera a su querida novia llegara a su altura.

-¿Os vais?, ¿A dónde vais? -Mi nerviosismo regresó a hacerse presente en ese pequeño interrogatorio con el que intentaba averiguar porque mis amigos, sin previo aviso habían decidido dejarnos solos a Shaoran ya mí, incluso que tenía mis sospechas.

-Acabamos de recordar que tenemos que ir a un sitio y si no nos vamos ya nos van a cerrar.- ¿A cerrar, un martes por la mañana, a las una vez?, De verdad que se pensaba que nos lo íbamos a creer .

-Si queréis iros, está bien.-Dijo Shaoran sentándose en el lugar, antes ocupado por Eriol.-Pero para la próxima, busca una escusa más creíble.-Su calma era agobiante, como si fuera verdad toda esta situación le fuera ajena.

Desvele la mirada a nuestros dos amigos, que ya encontraron la puerta de salida del apartamento.

-¡Bueno! ¡Ok !, hasta luego y portaos bien.-Dijo Eriol entre risitas, siguiendo a Tomoyo, antes de cerrar la puerta tras su paso y dejándonos completamente solos.

No sabía qué hacer o como debía reaccionar. Por lo que me limité a apagar la colilla del cigarro que se había consumido entre mis dedos y terminarme de un trago el resto del café, ya frío, que aún quedaba en la taza.

Sentía la presión de la mirada de Shaoran sobre mí, estaba claro que estaba esperando que dijera algo, pero ¿Qué podía decir?

-Pensé que dormirías hasta la hora de comer por lo menos.- Desde luego solo yo podría soltar algo como eso en una situación como esta. Estaba nerviosa, su presencia me inquietaba en esos momentos y no era capaz de pensar en nada más apropiado o inteligente. Me enfade conmigo misma por esa actitud, es decir, hasta ahora nunca había permitido que tu presencia tuviera ese poder sobre mí, es por eso que me obliga a mirar, al fin de cuentas, si pensaba fríamente, lo que había sucedido entre nosotros, era la culminación del camino que desde hace meses que se registramos, a sabiendas o inconscientes de que el sexo fuera del resultado final.

-Yo que al despertar te encontraría aún en la cama.-Me miro serio. ¿Acaso estaba molesto por eso? ¿Realmente quería despertar conmigo? Las dudas y las inseguridades volvieron a hacerse presentes en mi cabeza. ¡Dios! Necesitaba un respiro.

-Lo siento, es solo que no estoy acostumbrado a dormir con nadie y-me inclino un coger un cigarro del paquete que había dejado Shaoran sobre la mesa al sentarse en el sofá- tenía el cuerpo algo entumecido.-Bien es cierto que no era Toda la verdad, pero al menos no era una mentira. Volví a mi posición anterior, mantener el cigarro en la mano y le sonreí.

-¿Seguro que es solo eso? -Pregamos inclinándose hacia mí desconfiado, dejando tan solo una corta distancia entre nuestros rostros. El sentirlo tan cerca, encendió de nuevo en mi el calor que había logrado apagar en la ducha provocando el acto reflejo de morderme el labio, hecho que hizo que la distancia que nos separó dejara de existir, sintiendo así la presión de sus labios sobre los míos

Al principio la sorpresa me hizo permanecer inmóvil pero poco a poco, fui perdiendo en el ardor del beso que nuestras bocas compartían y me atrevieron a recorrer su torso, olvidándome del cigarro, para darme cuenta que tan solo se puso el pantalón.

Como un fuego abrasador, de nuevo esa sensación, grabó mi cuerpo para sentir en el centro de placer, haciendo que mí clítoris y todo mí ser clamara por la atención de sus manos.

PV Shaoran

Desperté al escuchar un grito del otro lado de la puerta de la habitación donde había pasado la noche. Por lo tanto incorporé, lo que me hizo darme cuenta que la persona con la que había compartido cama, no había tenido mi lado, ni en ningún otro punto de la habitación, cosa que llevo a mi estado de humor no fuera del que esperaba tener al despertarme.

Aun somnoliento y de mal humor, intento prestar atención a la conversación que se estaba dando lugar fuera de aquel cuarto, que ahora solo ocupaba yo, ya que por alguna razón la persona que necesitaba estar conmigo, había decidido no despertarme o esperar a lo hiciera

Escuche la voz de la susodicha, reclame un Eriol por asaltarla de improviso y seguro que provocando así el grito que me hizo abrir los ojos.

-No era esa mi intención.- Y de nuevo la voz de Eriol intentado justificarse. La risa de Daidouji se escuchaba de fondo, por lo que deduje que Sakura había sido pillada en el momento justo que salía de aquí.

Decidí permanecer en la cama, atento a lo que hablaban fuera, no estaba de humor para hacerles frente en esos momentos. Mi idea era, que ambos lo hiciéramos juntos, ya que conociéndolos, preguntarían, pero dadas las circunstancias, dejaría que ella solita se encargara de ellos, una pequeña venganza por haber ido sin decir nada.

-¿Se puede saber qué tiene tanta gracia? -La voz de Sakura se hizo presente de nuevo. Conociéndola intentando cambiar de tema.

-¿Y se puede saber, qué hacías tú, saliendo de la habitación de Shaoran? - La pregunta de Daiduoji no pudo ser más directa. A ver qué contestas ahora. Pensé para mis adentros, esperando ver cómo salía de esta encerrona.

-Na ... nada.- Su voz ahora nerviosa, llego de nuevo a mis oídos y dada su contestación, realmente deseé salir y ser tú mismo quien responde esa pregunta, para ver qué cara se le quedaba. Pero al escuchar un portazo, me mantuve en mi posición.

El ruido de la ducha me hizo ubicar a Sakura, ya que las voces de Eriol y Daidouji se escuchaban con éxito y no pude evitar imaginármela, desnuda con el agua cayendo sobre ella y deseando ser tú, quien frotara cada una de las partes de su cuerpo

Un tirón en mi entrepierna me hizo darme cuenta de mi reciente erección, que sumada al roce directo de las sábanas, debido a mi desnudez, estaba provocando que mi enfado creciera, al no estar ella para calmar esa necesidad de atención que desearía tener en ese momento.

Decidí utilizar mi estado de humor, para así, calmar mi mente y que el amigo que tenía entre las piernas volviera a su estado de relajación, la verdad, no estaba de humor para darle atención yo mismo.

Me perdí en mis pensamientos, intentando averiguar qué motivos había tenido que salir a la habitación sin decir nada. Recuerde cada una de las palabras que había dicho esa noche, evitando pensar detenidamente en lo que pasó después. Sí, era cierto que le había soltado demasiada información de golpe, pero que podía hacer, a otros no había molestado, ya que era ella la que vino a mí una vez que termine de hablar. Y entonces caí en la cuenta, ella no dijo absolutamente nada, ¿será ese el motivo por qué cual ha salido disparada esta mañana?

Al menos entre todas mis dudas, algo estaba claro, que nuestra conversación, solo había sufrido una pausa momentánea.

Volví a prestar atención a lo que me rodeaba, el sonido de la ducha se había apagado y era sustituido por el sonido de varias pisadas. Esperaría ubicarla dentro del apartamento y yo iría a dar una ducha, después de que nos preocupemos de continuar con nuestra conversación.

La localicé hablando con Eriol y por la cercanía ubicada en el salón, por lo que yo levante de la cama, agarre mis pantalones y yo fui directo al baño.

Justo antes de entrar, me di cuenta que no tenía ninguna toalla, por lo que tenía dispuesto a dejar la idea de la ducha, me gire para ir de nuevo al cuarto a vestirme por completo.

Lo que no espere ver al girarme, fue un Daidouji, con una toalla en la mano y un neceser de aseo, imagino que de Eriol.

-Necesitaras esto.-Dijo a la vez me entregaba lo que llevaba en sus manos y me dedicaba una sonrisa.

-Gracias, pero ¿cómo ...? -No me dejo terminar.

-¿Cómo sabía a lo que ibas? -Continuo ella con mi pregunta- es obvio, este piso tiene las paredes de papel.-Hizo una pausa que me parece eterna.-Y después de ... bueno, tu ya me entiendes.- ¿A qué se refería exactamente? no caí en ese momento.-Siempre apetece una ducha.

-¿Y qué es exactamente lo que debo entender? -Le pregunté entre dudoso y curioso por saber a lo que se refería.

-¡Oh! Vamos Li - Me miro con esos aires de suficiencia, que necesitó adquirido de Eriol.

-Está bien si aun no queréis decir nada.-Su expresión al decir eso cambio a una diversión.-Pero como ya te he dicho antes, en este piso, se escucha todo.

- ¿Quieres decir que nos escuchasteis? de eso, solo daría pie a Eriol, un decirme de manera incansable, que él tenía razón con todo esto. Y aun así es cierto que tenía parte de verdad en lo que teníamos en nuestras conversaciones anteriores sobre Sakura, no soportaba los aires de sabelotodo que se daba cada vez que tenía razón con algo.

Su respuesta a mi pregunta, fue simplemente encogerse de hombros, como si fuera algo obvio.

Seguramente notó, como mi cuerpo se tensaba, por lo que me puso una mano en el hombro, para imaginar, tratar de tranquilizarme.

-Puedes estar tranquilo, Li, me aseguro de que Eriol no se pase de listo.-Dijo soltando una risita. Esta mujer desde luego que conocía muy bien a mi amigo.- Al fin y al cabo, esto es algo solo entre Sakura y tu.-Escuchándola hablarme de cuenta de la grandísima elección que había hecho Eriol, al fijarse en ella.- Y nadie va al mismo ritmo y no es igual verlo desde fuera, que desde dentro de la situación en sí.

-Gracias.-Fue lo único que alcance a decirle.

-No me tienes que dar.- Me volvería a mirar, pero esta vez su expresión era más seria.-Espero que esta vez, sepas hacer las cosas bien y lo mismo para Sakura.-Me quedaría mirándola con la misma expresión seria con la que me dijo esas palabras

-No pienso cagarla esta vez.-Y no solo eran palabras vacías lo que pronuncie. Lo tenía claro, esta vez tenía las cosas bien.

-Me alegra oírte decir eso y ahora vete a la ducha, creo que Saku y tu aun tenéis cosas de las que hablar. un plan infalible para esa conversación tenga lugar.

Le sonreí antes de cambiar caso y meterme en el cuarto de baño para darme esa tan ansiada ducha. La verdad que no podía negar, la sensación del agua caliente sobre mi cuerpo, ayudo a que mi humor mejorara.

Una vez vestido tan solo con los pantalones y el pelo seco por la toalla, salí dirección al salón, donde nada más entrar, la mirada de Daidouji y el acto seguido de Eriol se posaron en mi persona.

Y por supuesto también ella, con un café en la mano, mirándome estupefacta. Enserio, ¿esa iba a ser su primera reacción al verme después de lo que paso anoche? No pude evitar volver a sentirme molesto y más cuando desvió su mirada hacia la taza de café como si fuera lo más interesante del mundo. ¿Acaso me estaba evitando?

-Vaya, hasta que al fin despiertas.- Soltó Eriol, con su mirada clavada en mí y una expresión divertida en su rostro.- ¿No pudiste dormir anoche? O fue más bien ¿Qué no te dejaron? -Y ahí estaba, la reacción que estaba esperando del cabronazo de mi amigo. La mirada que le dedique fue fulmínate. No soportaba esa sonrisa tan arrogante y para que engañarse, la risita de Daidouji y la reacción de indiferencia de Sakura como si esto no fuera fuera de ella, contribuyeron a que el buen humor que la ducha me había dejado, se esfumara en menos de un segundo .

-Si quieres decir algo, dilo, no te andes con rodeos.-Mi voz salió de mi garganta más ronca de lo que me esperaba y pude notar como la poca piel que la ropa de Sakura dejaba ver, se erizaba. Una reacción inesperada, aun que bastante grata.

-Será mejor que nos vamos, ¿verdad Eriol? -Al escuchar la voz de Daidouji, no pude evitar dirigir una mirada llena de curiosidad hacia ella.-Vamos a llegar tarde a ese sitio.- Era divertido ver como insistía a Eriol, Dándole golpes en el hombro para que muera. Entonces me percate de debería era su plan. Punto para Daidouji.

-Desierto, deberíamos irnos ya.- Eriol no tardo en responderle a la vez que se levantaba del sillón.

-¿Os vais? ¿A dónde vais? Por lo que había confirmado que algo le pasaba, por alguna razón no quería estar a solas conmigo y lo que necesitaba por eso se largo de la habitación sin decir nada. Pero ¿Cuál sería el motivo?

-Acabamos de recordar que tenemos que ir a un sitio y si no nos vamos ya nos van a cerrar.- ¿De verdad pensaban que íbamos a tragarnos esa excusa tan absurda?

-Si queréis iros, está bien.-Solté a la vez que me sentaba en el lugar, antes ocupado por Eriol.-Pero para la próxima, busca una escusa más creíble.-Intento parecer calmado, ya que si Sakura me cambió, sería mucho más difícil averiguar que iba a pasar. El porqué me estaba evitando.

Me quedaré sentado, observando cómo se dirigían hacia la puerta y por el rabillo del ojo, pude detectar cómo Sakura imitaba mi gesto.

-¡Bueno! ¡Ok !, hasta luego y portaos bien.-Soltó Eriol entre risas que me parecieron exasperantes, mientras seguía a Daidouji. Desvié mi mirada de nuevo hacia Sakura, la cual aun seguía a la puerta, ahora cerrada, por la que se acababan de ir a la pareja del año.

Al parecer al cabo de unos segundos, se resigno, o eso me pareció, ya que apago la colilla del cigarro ya consumido que sujetaba en su mano, siendo un milagro que no se había quemado todavía con ella y el dio un largo trago al café al que aun se aferraba, como si su vida dependiera de él.

Decidí esperar un poco más, observando sus movimientos, para ver si al menos se atrevía a dar una explicación coherente a su actitud.

-Pensé que dormirías hasta la hora de comer por lo menos.- Lo que acababa de soltar, me dejo perplejo. ¿Eso es lo único que se le ocurre decir? Pude notar como luchaba internamente por relajarse. Lo que no entendía era lo que tenía tan nerviosa, después de todo lo que hemos pasado en estos últimos meses, solo podríamos terminar de dos maneras, matándonos o teniendo sexo y yo personalmente prefiero que haya sido la segunda opción.

Decidí seguir el hilo de la conversación que ella había iniciado, pero lo llevabaría a mi terreno, aún seguía molesto y desde entonces había un par de cosas que tenía que decirle a la mujer que tenía delante.

-Yo que al despertar te encontraría aún en la cama.-Le mire serio, pero intentando mantener la calma, quería que se diera cuenta por sí misma de lo que estaba dolido.

-Lo siento, es solo que no estoy acostumbrada a dormir con nadie y -Esas palabras salieron de su boca en un hilo de voz, a la vez que se inclinaba sobre la mesa para sacar un cigarro del paquete, que previamente había dejado allí - Tuve el cuerpo algo entumecido.-Su voz al terminar la oración había adquirido un poco más de seguridad. Y aun así, bien, algunas de sus palabras, no cabía duda de que algo más rondaba su mente.

-¿Seguro que es solo eso? -Le pregunté desconfiado a la vez que me acercaba a ella. Bien es cierto que no esperaba que de la noche a la mañana, me confiara sus mayores secretos, pero tenía la esperanza que después de lo de anoche, tenía la confianza de hablar conmigo las cosas, menos los temas que nos conciernen a ambos. Aún así sé qué era pedir demasiado y más después de cómo me portado con ella.

Me quedaré mirándola, fijamente, grabando cada rincón de su rostro, estudiando cada gesto, intentando descubrir cómo encontrar en esos momentos. Y fue un solo gesto él que bastó, para que olvidara todo y tan solo deseara besarla.

Acorte toda la distancia entre los dos, atrapando sus labios en un beso que afecta a mi hombría, volviera a dar un tirón dentro de los pantalones. Intente contenerme y no profundizar mucho el beso, no quería perder el control y que la cosa acabara como anoche o peor que ella me rechazara, en cualquiera de los casos, necesité saber antes que le pasaba.

Ralentice un poco el ritmo del beso, cosa que solo llevo a empeorar la situación para mí, ya que ella parecía no estar contenta con solo el contacto de nuestros labios, que aventuro un pasear sus manos por mi pecho, el cual aparentemente aparentemente descubierto .

La calidez de sus tibias manos sobre mi piel expuesta, sus suaves caricias que graban cada rincón que se les antojaba de esos que tienen límites de alcance, acompañadas del beso que aun que suave, no deja de ser excitante, provoco otro aviso más de mi amigo, pidiendo salir de su lugar debajo de mi ropa interior y reclamando por atención.

En ese momento, perdí todo atisbo de control, me balance sobre ella cual animal hambriento por devorar a su presa y es que en verdad estaba hambriento de ella, necesité calmar ese fuego que ardía por todo mi cuerpo cada vez que ella me tocaba, me besaba o incluso cuando me dedicaba esas miradas fieras que eran exclusivas para mi persona.

La tumbe sobre el sofá donde tiene segundos segundos antes de sentarse, con cuidado de no recargar mi peso sobre ella, pero a la vez tener la movilidad suficiente para transportar cada rincón de ella que se me antojara.

Mis manos no tardaron en adentrarse debajo de su sudadera, a lo que ella respondió arqueando su cuerpo hacia el mío, dándome así mejor acceso a su cuello, para seguir devorándolo con ansias.

Un sonoro gemido escapó de sus labios cuando modificaron la cumbre de unos de sus pechos, sus pezones y erguidos me invitaban a jugar con ellos, para satisfacer la necesidad que tenían de seguir arreglando gemidos, que eran música para mis oídos.

-Shaoran ... -Dejo escapar entre gemidos y puedo ayudar que nunca, hasta ese momento, me había gustado tanto mi nombre pronunciado de los labios de una mujer

-Sakura.-Pronuncie su nombre mientras la miraba a los ojos, esos ojos esmeraldas que me volvían loco. Su mirada cargada de deseo me invita a continuar mi trabajo, pero como siempre el destino, es caprichoso y estaba claro que tenía problemas algo que estropeara ese momento de complicidad que habíamos creado.

El timbre de la puerta de entrada sonó, rompiendo nuestra conexión y haciéndonos mirar a ambos desde nuestras posiciones, al lugar donde ese horrible sonido había hecho acto de presencia.

-¿Esperas a alguien? - Le pregunté volviéndola a mirar. Que decir que estaba realmente cabreado y sinceramente esperaba que quien sea que fuera, se largara antes de volver a insistir.

-No.-Me respondió de forma escueta mientras intentaba normalizar su respiración y volcar a clavar sus esmeraldas en mí, incluso que esta vez no había tenido pasión en ellos, tan solo había signos de molestia. Y no era para menos, ya que quien quiera que sea mar, volvió a insistir.

-Tal vez sean Eriol y Tomoyo.-Le mire con extrañeza ya que si entrarían directamente. Pareció comprender rápidamente lo que mi mirada le transmitió.-Puede que hayan tenido las llaves dentro, o tal vez, no quieran entrar, por si bueno ... -pareció meditar sus palabras antes de continuar.- ... interrumpió algo.

-Pues desde luego si son ellos, han dado en el clavo.- Solté realmente molesto, mientras yo levanto para abrir la puerta de Dichosa, con la intención de decirle cuatro cosas a Eriol en caso de que puedan ellos. Bien es cierto que esta también era la casa de Tomoyo y que no tenía ningún derecho a reclamarle si quería regresar antes del tiempo que tuvieran estipulado pasar fuera, pero en esos momentos la rabia por la interrupción me cegaba.

Abrí la puerta de mala manera y la sorpresa que me lleva al ver quien llamaba con tantísima insistencia fue mayúscula.

-¿Qué haces tú aquí? –Esas fueron las palabras que salieron escupidas de mi boca, al ver la persona que estaba esperando impaciente al otro lado de la puerta.

-o-

Siento mucho haber tardado tanto en actualizar, pero tener presente que no me olvides de esta historia y pienso darle el final que se merece. Revisando mis notas me he dado cuenta que la se va a alargar un poco más de lo que había pensado, por lo tanto se podría decir que hemos llegado a la mitad más o menos de la historia. Espero que disfrutéis leyéndola como yo escribiéndola. La falta de inspiración y la rutina del día al día hacen que sea difícil escribir tanto como quisiera. Os agradezco la paciencia y el apoyo que dais a través de vuestros comentarios y demás cosas varias. Espero como siempre vuestra opinión para saber si va a ser de habitación agrado.

Por lo tanto, muchas gracias por todo. Un saludo, nos vamos leyendo;) Y un saludo especial a todos / os aquellos fieles a la historia desde el primer día que la subí y las esperanzas pacientes a que recuerden subir nuevo capítulo. Y también dar las gracias a aquellos que le dan una oportunidad.