Capítulo 44: Asesinos y Cazadores pt 2
(Opening: Animal i have become – Three day grace)
10 de marzo. País de los Campos de Arroz.
Era un humilde pueblo, un pueblo de inocentes campesinos dedicados únicamente a sus labores, no muy grande y de características campesinas en toda la extensión de la palabra, muy hermoso hay que admitir.
Hasta que dos grupos de guerreros de culturas diferentes se toparon entre sí sin esperarlo y desataron una espiral de combates por todo el lugar. Aunque son de culturas diferentes sus son guiados por siniestros motivos y líderes.
Por un lado, tenemos al samurái arquero de elite leal al clan Takeda, Sato Imagawa, haciendo frente a los ninjas asesinos Tamui y Zana. A pocos metros de ellos en la cima de un edificio la orgullosa samurái Reiko Tokugawa hace frente a la tercia de ninjas Suigetsu, Karin y Jugo, este último recién sacado del combate por un ataque contundente de la samurái. Y al otro lado del pueblo Sasuke se debate contra Miyuki Hitoyo. Los civiles correr despavoridos abandonando sus hogares buscando salvaguardar sus vidas ante tal debacle.
–Debí suponer que eras una samurái –Aseveró el pelinegro ninja del clan Uchiha mirando con seriedad a su enemiga.
–Si debiste suponerlo, pero fuiste muy tonto –Respondió ella agitando su katana de lado a lado para luego colocarse en guardia–. Realmente no quería pelear contigo, pero ahora no tengo otra opción. Estilo de Aire, Aire comprimido.
Desde sus labios disparó una ráfaga de aire cortante, Sasuke la esquiva y avanza rápidamente para atacar cuerpo a cuerpo. Ambas espadas chocan entre sí y un duelo de fuerza se hace presente. Cada uno presiona sobre el enemigo buscando empujarlo, pero sus fuerzas parecen igualas y los gestos de esfuerzos lo demuestran. Ambos se empujan y se alejan entre sí.
–Jutsu Bola de fuego –Ahora es Sasuke quien usa su poder para disparar una esfera de fuego desde su boca.
Miyuki salta ágilmente hacia atrás cayendo sobre el techo de una casa y evitando la esfera de fuego, antes que pueda hacer algo Sasuke le arroja varios shuriken, ella debió reaccionar rápido para desviarlos todos. Desde allí dispara tres ráfagas de aire comprimido que el ninja evita con un gran salto que lo posiciona justo en el mismo techo que ella donde se encaran una vez más.
–¿Eso es todo lo que tienes? –Retó Miyuki.
–No sabes lo que tengo –Respondió él de forma tajante y se lanzó al ataque otra vez.
Ella calculó los movimientos de su rival y atacó con un corte horizontal certero que buscaría rebanar el abdomen del chico. Pero Sasuke previó esa respuesta y supo que hacer. Se deslizó por el suelo evitando la katana y quedó detrás de su enemiga desde donde arrojó otra esfera de fuego.
–Estilo de Aire, Gran ventisca –Tan rápido como pudo giró y arrojó una corriente de aire desde su espada.
La salvó del golpe principal de la bola de fuego, pero no del calor de las llamas que se dispersaron sobre ella y la hicieron cubrirse la cara. El ninja aprovechó eso y siguió su ataca corriendo hacia ella y pateándola con fuerza en el pecho logrando derribarla y hacerla rodar por el techo en el que estaban.
Cuando se reincorporó vio un kunai viajando hacia su cara el cual debió esquivar exasperadamente. El ninja no daba cuartel y arrojó ahora una enorme raga de fuego desde su boca. Para escapar a la destrucción Miyuki se arrojó del techo hasta la calle pues la mitad del edificio en el que estaban fue arrasado e incendiado.
–Es muy rápido, no puedo contrarrestar todos esos ataques –Sasuke la siguió bajando del tejado–. Mi única oportunidad es en el cuerpo a cuerpo, no puede ser mejor que yo con esa espada.
–¿Estás lista para rendirte? –Cuestionó él.
–Ni lo sueñes. Si vas a matarme será peleando –Alegó preparando su siguiente ofensiva.
–No tengo la misión de matarte, mi misión es capturarte.
–¿Que? ¡Ni lo sueñes! Estilo de Viento, Muro de Viento –Levantó desde el suelo ráfaga de viento que la protegían, luego hecho a correr con el viento frente a ella a manera de escudo.
–Jutsu Fuego del fénix
Ahora no arrojó una ráfaga de fuego continua si no pequeñas bolas de fuego que viajaban haciendo curvas intentando atacarla por los flancos, no obstante, el muro de viento se movía alrededor de ella cubriéndola de todos los ataques. Cuando el fuego cesó ella se impulsó desde el suelo con el poder del aire ganando gran velocidad para proyectarse hacia él con la katana al frente. Sasuke también se preparó para ese momento con su espada lista.
Las espadas silbaron y ambos quedaron a espaldas del otro con las armas extendidas. Un segundo pasó y solo Sasuke se arrodilló debido al dolor del corte creado en su costado derecho. Miyuki sonrió y volvió la mirada hacia su rival mostrando solo un leve corte en la mejilla, similar al arañazo de un gato.
–No puedes ganarle a un samurái con una espada, ninja estúpido –Afirmó sonriendo y agitando su arma para quitarle la sangre que se impregnó en la hoja.
Creyendo a su rival vencido o sometido avanzó detrás de él para seguir atacando. Sasuke lo había planeado y en el último momento giró tirándose al suelo para liberar otra esfera de fuego desde su boca. Miyuki se detuvo tan pronto como pudo, pero ya era tarde, solo alcanzó a cubrirse con los brazos y luego salió volando por el aire debido al impacto de la esfera de fuego. Terminó por estrellarse contra el salón de té, en el que antes había conocido al ninja, y atravesar la pared con su cuerpo.
Sasuke se incorporó a pesar de la herida en su costado la cual sangraba considerablemente. Se encaminó hacia ese agujero dejado en la pared por ella.
–Aún no está vencida –Se dijo así mismo preparándose para arrojar otra esfera de fuego dentro del lugar.
La katana voló por el aire intentando clavarse en la cara del chico, quien apenas logró salvarse moviéndose hacia un lado, viendo por un instante su reflejo en la hoja. Volvió la mirada hacia el interior del salón de donde salió Miyuki volando cual proyectil impulsado por aire, Sasuke trató de cortarla, pero falló, llevándose una fuerte patada en el abdomen por parte de ella.
–Carajo –Gruñó el chico levantándose y tosiendo un poco de sangre. Vio entonces que la chica estaba ahora desprovista de su armadura la cual se había roto debido al último ataque de fuego logrando salvarla de la mayor parte del daño–. ¿Cómo mierda?
–¿Te preguntas como una simple armadura puede salvarme del daño provocado por una esfera de fuego que luego estalla? Fácil, no son simple pedazos de metal, son escudos de energía que al absorber mucho daño se desmoronan –Miyuki decidió cambiar su estrategia ahora, debía evitar que hubiera espacio entre él y ella para seguir atacando cuerpo a cuerpo.
Se proyectó hacia Sasuke otra vez usando el aire para impulsarse. Un poderoso puñetazo estuvo cerca de su cara, pero se agachó esquivándolo, atacó por la espalda con su espada, pero ella se agacha y también lo esquiva, allí gira sobre el suelo usando sus piernas para derribar al ninja. Miyuki salta en el aire y se proyecta hacia el suelo impulsada para intentar aplastarlo, Sasuke rueda por el suelo para evitarlo, se levanta metros después, solo para verla acercarse y clavarle ambas rodillas en el pecho. Lo toma por el cuello y lo golpea directo en la cara impulsando su puño con aire para ganar fuerza.
–Aunque no usar armadura es una insensatez debido a la protección que nos da, algunos samuráis somos más veloces y agiles sin ella.
Sasuke está aturdido por ese último golpe y no puede ver bien, arroja un corte con su arma, pero ella bloquea su brazo y abre su defensa para luego propinarle un puñetazo en la cara que lo manda al suelo. Se toma este momento para retroceder y recuperar su katana. Sasuke se levantó en pie de batalla sin demostrar dolor a pesar de los golpes que pesan sobre su rostro. La mirada de Miyuki se sorprendería al divisar los ojos del chico con quien pelea, ahora son rojos con puntos negros alrededor de la pupila.
–¿Qué clase de técnicas esa? –Cuestionó ella aferrándose a su arma. Sin saber por qué la mirada de Sasuke la intimidaba.
–Eres buena, tengo que admitirlo –Escupe sangre–. Pero esta pelea aún no termina –Escupió un nuevo ataque de fuego, este creó una devastadora espiral que se precipitó hacia ella.
Solo el impulso del aire la salvó del fuego arrojándose a un lado. Recobró su posición de combate, pero su enemigo no estaba frente a ella, lo buscó con la mirada de un lado a otro hasta que el silbido de un metal le advirtió. Sasuke cayó desde el cielo buscando atravesarla con la espada, por suerte el samurái evitó el ataque.
El arma del ninja se clavó en el suelo dejándolo indefenso por un segundo, el cual ella creyó que podría utilizar para atacarlo. La katana se precipitó hacia la cara de Sasuke quien permaneció inmóvil hasta el último instante. Cuando la espada de Miyuki lo tocó el cuerpo del ninja se desvaneció en llamas negras. Entendió entonces que había sido una trampa, la presencia detrás de ella lo confirmó. Volvió la mirada para sentir el poderoso puñetazo que Sasuke le conectó en la cara. Tal fue la fuerza que la estrelló contra otro edificio dejándola en el suelo.
–Jutsu Clon Fatuo –Explicó el ninja su última técnica. Caminando lentamente recuperó su espada y se propuso terminar con el combate.
Miyuki se movía en el suelo adolorida escupiendo sangre desde la boca en grandes cantidades, su mejilla presentaba una quemadura y un corte profundo. Aun en esta situación la mujer maquinó una nueva estrategia, trató de atrapar toda su sangre en la mano para usar su técnica secreta.
–¡Técnica secreta samurái, Estilo del clan Hitoy! ¡Jardín Rojo! –Se volvió sobre él arrojando la sangre al suelo.
El ninja no sospechó lo que ella planeaba así que avanzó, se detendría al ver como desde las manchas de sangre brotaban hermosas rosas rojas que cubrieron el lugar.
–¿Qué pretendes ahora? –Cuestionó analizando el entorno.
–¡Acabar contigo! ¡Estilo de Aire, Tornado ascendente! –Levantó su katana en alto.
Su poder generó un tornado alrededor de Sasuke. Este se cubrió del polvo y se preparó para defenderse si ella atacaba, pero fueron las rosas las que lo atacaron. Con el tornado los pétalos de las flores se elevaron y comenzaron a girar sin control a su alrededor creando un muro rotatorio de pétalos de rosas. En principio no entendía que pasaba hasta que un pétalo tocó su hombro.
Un terrible y agudo dolor, similar a agujas atravesándolo, fue lo que sintió. Se quejó y trató de quitársela de encima pero el pétalo se adhirió a su piel y tocarlo solo aumentaba el dolor.
–¡Maldita mujer! –Gruñó para luego gritar pues un par más de pétalos se pegaron a su espalda–. ¡Tengo que hacer algo! –Mas pétalos se pegaron a su cuerpo arrodillándolo por el agónico dolor.
Pocas veces se vio a Sasuke sufrir tanto, y es que además los pétalos comenzaban a drenar su sangre.
–Está acabado, es solo cuestión de tiempo para que muera –Aseguró la samurái fuera del tornado viendo la silueta del ninja arrodillado en el suelo y escuchando sus gritos y maldiciones–. Es una pena que termine así, me parecía alguien bastante interesante y apuesto –Se llevó la mano a la mejilla. El puñetazo fue muy poderoso, no dejaba de sangrar por dentro de la boca y por el corte en su mejilla.
Creyendo su victoria concretada cambió de parecer cuando los gritos de dolor se volvieron gruñidos y maldiciones. Sasuke se levantó dentro del tornado, se podía ver la sangre goteando fuera de su cuerpo y aun así se levantaba.
–E-es imposible ¡Hijo de puta! –Asustada y desesperada decidió acabar ella misma con el ninja. Se adentró en el tornado para atacarlo con la katana, es claro que los pétalos a ella no le hacen nada. Cuando entró el combate había terminado.
–¡Jutsu, nacimiento del dragón! –Sasuke concentró una cantidad enorme de chakrá para desatar toda la ira de un poderoso dragón de fuego.
El ninja se cubrió por completo en llamas y de él emergió un dragón llameante que se alzó varios metros fundiéndose con el tornado, lo cual arrojó pétalos ardientes por todo el lugar creando incendios en pocos segundos. Cuando los pétalos fueron calcinados el dragón estalló estrepitosamente. Todo quedó en silencio tras eso, el tornado desapareció y no había un solo pétalo de rosa en el lugar, solo cenizas y edificios ardiendo.
El ninja no estaba bien precisamente. Los pétalos destrozaron su camisa dejándolo solo con su pantalón roído y sandalias, aunque su ropa era lo de menos pues por todo el cuerpo tenía cortes profundos y su piel estaba mayormente irritada, aun así, permanecía de pie buscando a su enemiga.
Miyuki retozaba contra un muro a medio derruir jadeando herida y agotada, sus ropajes también estaban en pésimo estado debido al fuego, su piel misma presentaba quemaduras. Sasuke se acercó a ella mirándola con seriedad.
–B-bien –Articuló ella, al abrir la boca la sangre acumulada escapó seguida de tosidos ahogados–. T-tu ganas, ninja. Acaba con esto y déjame morir con honor –Tomó su espada con dificultad y se la entregó–. U-usa mi espada.
–¿Morir con honor? –Alegó él, trataba de disimular el dolor en cada palabra–. No, mi misión no es matarte debo capturarte y entregarte a mi maestro.
–¿Q-que? ¡No, no, debes matarme, fui vencida y merezco una muerte honorable, todo lo que no sea eso es una humillación! –Alegó ofendida.
–Qué pena, me importa una mierda –Sin misericordia le pateó la cara para dejarla inconsciente. La tomó entre sus brazos para transportarla.
Pero el Uchiha no era el único que mantenía un combate en ese momento. Al otro lado del pueblo y encima de un edificio la soberbia hija Shinzo Tokugawa luchaba contra dos ninjas, Suigetsu y Karin. El peliblanco le atacaba con su enorme espada por un lado mientras que la pelirroja de lentes le arrojaba shurikens y kunais.
–¡Muere, muere, muere! –Gritaba desesperado el ninja maniobrando su enorme arma con facilidad y velocidad atacando una y otra vez de todas las formas que conocía.
–Si, me vas a matar, ¡pero de aburrimiento! –Se burló ella esquivando y bloqueando todos los ataques con facilidad. El ultimo lo detuvo con su espada para encarar al ninja–. Eres patético, en verdad no tienes oportunidad contra mí y ya me estoy cansando de jugar.
Suigetsu gruñó ofendido y con ganas de atacar, pero entendió que no podría superarla en combate de espadas. El chico saltó hacia atrás rápidamente pues dos kunais con papeles bombas se clavaron en el suelo a los pies de Reiko.
–Otra vez con sus tontos trucos –No se inmutó.
Saltó alto en el aire cuando estos estallaron para evitar la explosión desde su posición elevada arrojó más agujas sobre Karin. La chica de lentes no pudo esquivarlos y solo se quedó de pie cubriéndose con los brazos, sin embargo, ella no era el objetivo como tal. Las agujas se clavaron alrededor de ella rodeándola. Reiko regresó al suelo tras el salto y la miró sonriendo.
–¿Fallaste? –Cuestionó Karin titubeando.
–Yo no fallo, cuatro ojos, yo no fallo. Técnica secreta samurái: Punto eléctrico
Las agujas se cargaron de electricidad y atacaron a Karin una a una por todos lados dándole descargas eléctricas potentes que le arrancaron gritos y la sometieron. La primera le llegó por la espalda y la hizo arrodillarse, la segundo por el costado y la tercera en el pecho.
–¿Quieres seguir peleando o mejor te rindes? –Cuestionó Reiko a Suigetsu–. Mira a tu amiga, ya está de rodillas gritando como la patética perra que es, en poco comenzará a pedir misericordia. Deberías hacer lo mismo.
–Jamás me rendiré ante un malnacido samurái y menos ante una mujer, prefiero que me cortes la cabeza –Gruñó él chico jadeando agotado debido a lo exigente del combate.
–Oye, eso me ofendió en serio. Creo que podemos arreglar lo de cortarte la cabeza –Se colocó en guardia y se preparó para pelear, no obstante, algo llamó su atención haciéndola mirar hacia atrás.
Alguien se precipitó a gran velocidad hacia ella casi aplastándola con un poderoso puñetazo derruyo la mitad del edificio, ella se salvó saltando hacia atrás. Cuando el polvo disminuyó vio al rival.
–Mierda, Jugo –Dijo Suigetsu sorprendido de ver a su compañero.
–Ahora que te pasó, feo, estás más horrible –Se burló Reiko.
El poder del brazo izquierdo comenzaba a tomar control del ninja hasta cubrir la mitad de su cara y generar ese monstruoso brazo que posee diferentes cualidades. Miraba con ojos asesinos a la samurái, jadeaba y murmuraba cosas que solo él entendía.
Su brazo creó una pequeña explosión de energía en el codo que lo proyectó hacia Reiko a gran velocidad, la samurai lo esquiva, pero el puñetazo impacta en el edificio y lo hace temblar, está por caer. Reiko le ataca por un lado con un corte vertical. El brazo del chico se convierte en un escudo y bloquea la fuerza y el corte sin tambalear.
–Vaya, te has vuelto más fuerte gracias a esa cosa en tu brazo. Que interesante –No se intimidó, solo se emocionó, retrocedió unos pasos.
Suigetsu aprovechó esa distracción para ir a por Karin. Con su espada arrojó las agujas lejos y la ayudó a levantarse.
–¿Q-que haremos Suigetsu? Ella es demasiado fuerte –murmuró con debilidad Karin ayudándose de él para levantarse.
–Lo sé, pero quizás Jugo pueda hacerle frente con su poder. Yo tengo otra idea, después de todo nuestra misión no es matarlos, ¿verdad? –Sonrió mirando hacia lo que quedaba del mercado. Sato había dejado al inconsciente Kido en un lugar seguro de su combate contra los hermanos asesinos, luego regresó a pelear con ellos–. Sígueme.
–¡Hermano, perdóname, perdóname! –Decía Zana arrepentida de su último ataque, pues la cara de su hermano no dejaba de sangrar hasta crear un charco de sangre a sus pies.
–¡Estoy bien! –Gritó este liberando su dolor de paso. La empujó y se levantó buscando con la mirada, solo con su ojo izquierdo, a Sato–. ¡Voy a hacer pedazos a ese hijo de perra!
–Tienes el ojo lacerado, lo que significa que lo perdiste, y un corte profundo en la mejilla, ¿en verdad crees que puede seguir peleando? –Alegó Sato de pie a unos metros de ellos–. Eres un gran idiota si eso crees. Deberías saber cuándo huir de una pelea.
–¡No voy a huir de un maldito samurái! –Gritó con fuerza golpeando el suelo con su pierna levantando una gran roca desde el suelo que luego proyectó hacia Sato.
El arquero la esquivó sin problemas saltando sobre la roca y disparando una flecha al mismo tiempo. El látigo de agua de Zana detuvo la flecha.
–Vas a pagar por lo que le hice a mi hermano. ¡Te sacaré ambos ojos con un cuchillo! –Corrió hacia él con dos látigos de agua y un par de clones detrás de ella.
–Ya perdieron y no se han dado cuenta –suspiró Sato. Disparó una flecha al cielo–. Estilo de arco: Lluvia de flechas.
Sato permaneció inmóvil mientras ella se acercaba. Desde el cielo decenas y decenas de flechas comenzaron a caer una tras otras y tras otra en una andanada avasallante. Zana estaría muerta de no ser porque Tamui levantó una cúpula de roca que la protegió. Las flechas llenaron el campo de batalla con tantas que fueron, pero ninguna logró herir a Zana.
–Bien, tendré que usar esto –Preparó una nueva flecha en su arco, lo levantó par apuntar y comenzó a concentrar su chi.
Sin que Sato lo viera Suigetsu tomó a Kido, quien seguía inconsciente, y se lo llevó. Desde su posición Tamui pudo verlos escaparse por uno de los callejones. Debía dejar su orgullo de lado y en vez de buscar derrotar al enemigo asegurar un escape. Se arrodilló para concentrarse y canalizar todo su Chakra en su técnica definitiva.
La cúpula de roca se abrió liberando a Zana quien al instante arrojó decenas de shurikens Sato emanó energía de su cuerpo que hizo que los shurikens se desviaran. Un fulgor blanco cubrió al samurái arquero, el viento comenzó a correr mas salvaje a su alrededor.
–¿Qué está haciendo ahora? –Retrocedió Zana atemorizada por el poder que vislumbraba.
–Eres bueno, lo admito –Decía Reiko enfrascada en su combate contra Jugo, quien ahora podía hacerle frente en cuerpo a cuerpo con su brazo en forma de hacha–. Esto es tan emociónate, por fin un ninja que me puede exigir más…
–Te haré pedazos contra el suelo mujer –Advertía él. Sin embargo, el viento que se movía ahora con mas fuerza llamó su atención hacia el arquero.
–Hijo de puta, va usar una de sus técnicas secretas –Advirtió Reiko sorprendida–. ¡Por fin algo que valga la pena ver!
–¡Tamui! –Gritó Zana asustada volviendo la mirada a su hermano.
–¡Es hora de morir! ¡Jutsu Devastación Pétrea! –Exclamó con todas sus fuerzas haciendo un tremendo esfuerzo en dominar una técnica tan exigente.
La tierra tembló en todo el pueblo. Piedras, guijarros, rocas de construcciones demolidas todo comenzó a elevarse a gran velocidad hasta el cielo donde se constituía una enorme piedra que en menos de un minuto se volvió gigante.
Jugo arremete con un poderoso corte de su hacha, la samurai lo esquiva y ataca por un lado golpeándolo en la cara con su puño, el ninja mutado no siente nada y la embiste derribándola. Se coloca sobre ella con intenciones de matarla con el hacha.
–Estilo de Rayo, Estocada Relámpago –Reaccionó atacando con ese potente rayo que se dirigió al pecho, aunque Jugo volvió su brazo un escudo con el que se protegió.
La fuerza bastó para tirarlo a la calle lejos de ella. También causó que el endeble edificio comenzara a colapsar. Reiko se salvó saltando al suelo, buscó a su enemigo con la mirada para proseguir el combate ahora en la calle.
–¡Eso es todo! –Gritó Jugo levantándose de donde se impactó mostrando nada de daño ante el rayo de Reiko.
–No, y la verdad, deseo mostrarte mas de lo que tengo. ¡Ven y pelea! –Exclamó develando su verdadero rostro, una mujer adicta al combate y las emociones extremas.
El combate debió seguir de no ser por que el sol se ocultó. No fueron las nubes quienes lo cubrieron, sino la gigantesca roca creada en cielo por Tamui.
–Hay mierda, esto no me lo esperaba –Musitó Reiko sorprendida.
–¡Reiko, toma a Kido y escapa de aquí, yo detendré esa cosa! –Ordenó Sato de pie con la flecha lista, esperando el momento correcto para liberar también su ataque.
–¿Y Miyuki? –Cuestionó ella.
–¡No hay tiempo para hallarla, esperemos que este lejos de aquí!
–¡Zana! –Gritó Tamui, arrodillado, jadeando con desesperación. Todo su cuerpo hacia un esfuerzo sobre humano para usar esa técnica, y la sangre que escapaba por sus heridas no ayudaba.
–¡Hermano! –Respondió ella acercándose a él–. ¿Qué está haciendo? Es una técnica demasiado compleja, no vas poder usarla al cien por ciento.
–Lo sé, pero será suficiente para distraer al samurái y que tu escapes –Levantó la mirada para verla a los ojos–. Cumplimos con la misión, la pelirroja y el idiota de la espada ya capturaron a un samurái.
–¡No te voy a dejar aquí! –Exclamó ella.
–¡No hay otra opción, ese sujeto es demasiado fuerte, pero con esto podré matarlo, aunque me cueste la vida a mí! ¡ahora vete!
Su hermana dudó y sus negros ojos se humedecieron ante esta decisión tan difícil. Se acercó una ultima vez para abrazarlo y susurrarle unas palabras.
–Te amo, Tamui –Fue la despedida y luego salió corriendo.
Reiko debió abandonar su combate contra Jugo para hacer lo mismo, y el chico del brazo de monstruo entendió que algo terrible iba a ocurrir así que también corrió lejos del lugar. Al final, solo quedaron el samurái arquero y El Maestro de la Roca Asesina.
Tamui soltó entonces la roca que había estado creando. La misma se precipitó hacia el pueblo cual meteoro con el poder para destruirlo por completo. Aun así, el arquero no titubeó, levantó su arco al cielo y actuó. Su arma de volvió blanca y ganó tamaño hasta tener dos metros de largo, la flecha también brilló con fuerza.
–Técnica Secreta Samureo, Lamento del arquero celestial.
La flecha fue liberada y en ese momento el arco liberó decenas de haces de luz blanca que viajaron a una velocidad abrumadora. Todos los haces atravesaron la gran roca y luego giraron en el aire para volver a atravesarla, y una vez más como un enjambre de abejas furiosas, tal juego de luces se pudo apreciar a kilómetros de distancia en el cielo despejado, siendo el meteoro destruido en menos de un segundo por esas luces que se movían con voluntad propia atravesándolo miles de veces.
Rocas separadas collerón como lluvia destructiva sobre el suelo, algunas eran pequeñas otros no lo eran, pero así había oportunidad de salvación. Las luces bajaron y cubrieron al arquero para protegerlo de las rocas que pudieran dañarlo. De entre todas, dos viajaron hacia Tamui, que nada pudo hacer para evitarlo, y le dieron muerte en un solo momento, una le atravesó el corazón y la otra le atravesó la cabeza. Allí cayó muerto El Maestro de la Roca Asesina.
En la distancia, fuera del pueblo y de todo el caos, el equipo de Sasuke se reunía. Suigetsu cargaba a Kido sobre su hombro, junto a él estaban Karin y Jugo, de vuelta en su estado normal, miraban atónitos el poder del samurái y como aquel pequeño pueblo era devastado por la lluvia de destrucción.
–Esos samuráis tienen un poder aterrador, espero que ese sea el mas poderoso de todos, por que no puedo imaginar algo con más poder –Dijo Karin.
–¿Zana? ¿Y Tamui? –Cuestionó Suigetsu al ver a la ninja de ojos negros acercarse.
–Está muerto –Sentenció apretando los dientes. Se acercó a Suigetsu y tomó a Kido por el cabello para mirarlo a la cara–. Este pedazo de mierda va a pagar la muerte de mi hermano, me encargaré de hacer su vida un infierno a partir de hoy –Nadie dijo nada, las lagrimas que escapaban de sus ojos advertían de su estado emocional.
–Al parecer sobrevivieron –Llamó Sasuke acercándose a ellos con Miyuki en sus brazos, el chico realmente estaba herido por su combate, pero parecía no demostrar dolor o cansancio–. Y llevamos dos juguetes para Orochimaru, espero que haya valido la pena. Es hora de irnos.
–Yo también lo espero –Masculló Zana.
A las afueras del pueblo, aunque, por otro lado, Sato se acercaba a Reiko quien esperaba arrodillada frente a él cual si pidiera disculpas.
–¿Reiko? ¿Dónde están?...
–Lo siento –Interrumpió ella. Levanto su grácil rostro que ya no presumía una sonrisa soberbia, sino preocupación y temor–. Se los llevaron a los dos, al novato y a mi mejor amiga. ¡Lo siento, señor Sato!
Los ojos de Sato se abrieron como platos, un terrible dolor y vacío interno lo invadió que evocaron en un grito y una maldición que desgarraron el cielo. Quizás no lo parecía, pero ellos habían perdido ese combate y a dos compañeros.
Continuara…
(Ending: My songs know what you did in the dark – Fall Out Boy)
