Nota del autor:
Hola y bienvenidos nuevamente mis queridos lectores. Esto es Moonbeam capítulo 54. Desgraciadamente he tenido que aplazar la canción que tenía pensado meter en este capítulo, resulto que este capítulo se alargó más de lo que pensé, así que no quise arriesgarme a introducir eso en este capítulo. Aun así, creo que quedará mejor en su propio capitulo.
Gracias por su apoyo y disfruten de esta pequeña entrega
Advertencia: Todos los personajes de esta historia pertenecen a sus correspondientes creadores. My little pony y sus personajes son propiedad de Hasbro. La presente historia fue hecha sin fines de lucro y con el único propósito de entretener.
Advertencia: Este capítulo puede contener violencia o escenas sexuales explicitas, por lo que se recomienda discreción por parte del lector.
Lean y comenten
Moonbeam
Capítulo 54 – For a more harmonious kingdom
Celestia abrió los ojos con pesadez, se sentía cansada y el cuerpo le dolía. La silueta de un poni dando ordenes a un lado suyo llamó su atención.
-Necesito un escuadrón de búsqueda al este- dijo el capitán de la guardia real.
-Los grupos del sur y del oeste no encontraron nada- comentó la comandante Hurricane aproximándose al corcel.
-No pudo simplemente desvanecerse en el viento. Ese poni debe estar por los alrededores- comentó Caramel.
-Capitán- dijo la alicornio de color perla con dificultad. Su garganta aún le dolía por el golpe de Red.
-Su majestad- respondieron ambos al unísono al notar que la princesa había recobrado el conocimiento y los miraba con una expresión exhausta.
-Caramel… Hurricane… ¿Que…? ¿Que pasó?- dijo la princesa mirando a ambos pegasos. -¿Donde están Cadence y Chrysalis?-
-¿Chrysalis?- preguntó Hurricane desconcertada.
Caramel miró a Hurricane un momento antes de que al comandante asintiera.
-Haremos otra búsqueda y después volveremos al castillo… Princesa…- añadió mirando a la gobernante que tenia varios golpes y moretones en el cuerpo -Me alegra que usted se encuentre bien- dijo antes de darse la media vuelta para organizar a un grupo de soldados gritando ordenes como acostumbraba a hacerlo.
-Caramel…-
SIGHT
El corcel respiró profundamente antes de responder con tranquilidad. -Lo lamento majestad no pude ayudarla-
-¿Qué hace aquí Hurricane, ella debía estar en la mansión de los Wine junto con Zephora? ¿Por favor dime lo que sucedió mientras estuve inconsciente?- le suplicó la gobernante.
-Hurricane me informó que ella y Zephora lograron poner en custodia al clan de Lord Red. Sin embargo, la hermana menor de los Wine murió durante el enfrentamiento a manos de una poni desconocida. En cuanto a Viper y Red… Un poni encapuchado le disparó una estaca de acero a Viper en el cuello mientras me enfrentaba a ella- Al escuchar la mención de aquella yegua, a la princesa no le quedó duda alguna de que lo ocurrido durante su enfrentamiento con Red habia sido completamente real. -Dudo que Viper haya sobrevivido a algo así. Así que la abandoné y seguí el rastro de ese poni encapuchado hasta el lugar en el que la encontré a usted completamente inconsciente. Sin embargo, cuando llegue al lugar ese poni ya se había marchado-
-Red…-
-El líder de la casa noble de los Wine se encontraba clavado a un tronco, tenía varias de esas estacas clavadas en el cuerpo, dudo mucho que una criatura sobreviviera a eso y tomar el pulso del vampiro tampoco creo que hubiera funcionado- comentó el capitan -Después de examinarla para asegurarme de que usted se encontrara con vida y cerciorarme de que era seguro moverla, la tome sobre mi lomo y la saqué del bosque. Hurricane y sus soldados me encontraron y nos trajeron aquí junto con la tribu de Zephora. Una de las alquimistas dijo que a esta distancia de la colmena su magia funcionaría bien y le permitiría a su cuerpo sanar más rápidamente-
-Caramel, esa poni… la que usaba esa capucha y esa extraña arma… ¿Dónde está?-
-No… No lo sé princesa, después de dejarla aquí regresé con un grupo de soldados, pero no pudimos encontrarla, solo sabemos que salió trotando del bosque y después desapareció, no habían más huellas suyas para seguir su rastro.-
-Cadence… ¿La encontraron?-
-Lo lamento su majestad, pero no encontramos a la señorita Cadence por ningún lugar, en este momento un equipo la está buscando en los alrededores. Dudo mucho que haya podido ir muy lejos, parecía que estaba bastante mal cuando Red y Viper la secuestraron, lucia… enferma-
-Ese poni se la llevó- dijo la princesa intentando ponerse en pie antes de que Caramel colocara un casco sobre su hombro.
-Princesa Celestia aun no está completamente recuperada, No debería esforzarse. Además, si Cadence realmente fue secuestrada por el poni encapuchado, no hay forma de que podamos rastrearla en este momento. Si se trató de un pegaso es posible que haya salido volando…-
-Era una unicornio-
-Eso nos dificultará las cosas aún más. Si se trataba de una hechicera, podría haberse teletransportado a cualquier parte- comentó el Corcel.
-Entiendo y ciertamente me preocupa, pero…- la Deidad recordó la forma en la que la poni encapuchada había envuelto a la pegaso rosada antes de darle un extraño brebaje que de algún modo parecía haber dibujado una ligera sonrisa en la pequeña Cadence- De alguna forma pude sentir que ella no tenía intenciones de lastimar a Cadence- dijo Celestia recostándose nuevamente, el movimiento de otra criatura llamó su atención por lo que la princesa volteo a su costado izquierdo.
A un par de metros de ella pudo notar a un grupo de cebras atendiendo a Zephora. La alquimista permanecía recostada sobre su lomo. Kendall se encontraba a la derecha de su esposa sujetando su pata derecha sin apartar la vista de su amada. Zephora jadeaba entrecortadamente quejándose de dolor, una de las cebras le estaba colocando un trozó de tela húmedo en la frente. La expresión en el rostro de Zephora denotaba sufrimiento y sus ojos lucían hinchados, a Juzgar por la forma en la que la cebra sudaba, la deidad del Sol comprendió que la cebra debía tener una terrible fiebre en ese momento, mientras tanto, dos cebras trabajaban en su otro casco cubriéndolo con distintos tipos de ungüentos antes de comenzar a vendar la pata de la alquimista. Otra de las cebras se encontraba machacando varias hierbas, antes de verter el líquido resultante en un pequeño vaso de barro, mismo que le ofreció a Zephora para que está bebiera su contenido por completo.
-¿Que paso con Zephora?-
-No estoy seguro, escuché a Kendall decir que sufrió el efecto de una maldición muy potente. Parece que Zephora uso un hechizo prohibido para detener a Cocoon y sellar a Vice en un libro hecho de piedra- respondió el capitán.
-¿Caramel…?- dijo la princesa sin dejar de observar a su amiga.
-Sí, su majestad-
-¿Donde están Chrysalis y la guardia nocturna?- a Caramel se le hizo un nudo en la garganta.
-Siegfried y sus hermanos nos abandonaron hace un par de horas… Volaron al este, por lo que suponemos que van camino al viejo castillo a encontrarse con la Princesa Luna…-
Al notar el tono de voz del corcel, la princesa desvió su mirada y la centró en su capitán de la guardia real.
-Ellos… Siegfried llevaba un objeto brillante en sus cascos-
-Caramel, ¿Que paso…?-
-Y no es todo… Una de las patrullas vio a los changelings cargar el cuerpo inerte de Chrysalis de vuelta a la colmena. Ella… Ella parecía tener una herida profunda en el pecho.- Celestia miró al capitán con sus grandes ojos violetas completamente en shock. -Encontramos el cuerpo sin vida de Cocoon en el bosque. La daga que llevaba en su pata estaba llena de sangre-
-No… No es posible- dijo la monarca.
-Una de las alquimistas lo confirmó, la sangre que tenía la daga no pertenecía a ninguno de los guardias nocturnos y tampoco al cuerpo de Cocoon…- dijo el capitán mirando a Celestia a los ojos -La herida del pecho de Chrysalis debió haber sido causada por Cocoon. A juzgar por la profundidad que mostraban los residuos de sangre, no cabe duda de que la reina clavó la daga hasta atravesar el corazón de su propia hija- Los ojos de Celestia comenzaron a humedecerse. No podía creer lo que escuchaban sus oídos. -Princesa Celestia… Chrysalis está muerta… El poni especial de la princesa Luna… No volverá- añadió el capitán desviando la mirada.
-Le falle…- dijo la deidad del Sol cerrando sus parpados, sus ojos comenzaron a derramar lágrimas. -Les falle a todos. A Cadence, a Zephora, a Chrysalis y a Luna más que a nadie- dijo sollozando.
Siegfried, Merak y Alcor volaron lo más rápido que les permitieron sus alas sin detenerse. Los tres descendieron tan pronto como lograron llegar al bosque Everfree. Debian volar bajo para poder encontrar el castillo y evitar pasarlo de largo. Pues el hechizo que lo protegía les impediría localizarlo desde el aire. Una vez dentro del bosque no tardaron mucho en encontrar el castillo de las dos hermanas.
-Teniente Siegfried- dijo uno de los guardias apostados en la entrada, pero los tres caballeros nocturnos pasaron de largo golpeando la puerta frontal y dirigiéndose directamente a la sala del trono en el que a esa hora debía encontrarse la princesa de la noche. -Espere teniente…- lo llamó el pegaso blanco, sin éxito.
Los tres hermanos maniobraron a toda velocidad por los pasillos del castillo hasta el salón del trono abriendo estrepitosamente las enormes puertas de madera y entrando de golpe a la habitación. Un par de guardias se giraron apuntando con sus lanzas a los recién llegados mientras tres de los señores feudales de las regiones del sur del reino volteaban a verlos. Al frente del grupo se encontraba un pegaso de pelaje color celeste, su crin y cola tenían un tono grisáceo. Pero lo más característico de aquel poni era que una de sus alas había sido completamente mutilada.
-Por todos los ponis… Sabia que no eran de fiar- dijo uno de los soldados abalanzándose contra los guardias nocturnos.
-¡Acaben con ellos!- ordenó el capitán Wind Chaser
-Lords permanezcan detrás de mí. Yo los protegeré- respondió otro de los soldados. Los nobles obedecieron la orden del soldado colocándose detrás de los pegasos.
-¡Esperen!- dijo Siegfried. Sin embargo, el soldado no dudó en atacar al guardia nocturno usando su lanza para intentar asestar un golpe mortal.
Al notar el peligro que corría su hermano Merak no dudó en invocar la magia de su interior. Al no contar con el tiempo suficiente para meditar en la cantidad de energía que debía concentrar, el más joven de los guardias nocturnos cargó su cuerpo al instante y se lanzó en contra del soldado.
El exceso de energía causó que el guardia se moviera a gran velocidad golpeando la lanza del pegaso centímetros antes de que la afilada arma hiciera contacto con la garganta de Siegfried.
La descarga eléctrica que rodeaba el cuerpo de Merak se transfirió por la punta de metal del arma quemando el mástil de madera de la misma forma que un relámpago atraviesa un árbol. La descarga viajó a las protecciones de acero que el soldado llevaba puestas en sus patas fontales, las cuales funcionaron como un conductor eléctrico permitiendo que la sobre carga eléctrica se transfiriera al cuerpo del pegaso produciéndole severas quemaduras en el cuerpo y lanzándolo hacia atrás antes de dejarlo completamente inconsciente.
La sobrecarga de magia que había usado causo que Merak se desplomara al instante mientras las marcas de quemaduras en forma de rayo se extendían por sus patas frontales hasta alcanzar sus hombros.
-¡Merak!- lo llamaron sus hermanos al unísono.
-¡Malditos demonios, nunca debimos permitir que permanecieran tan cerca de las princesas!- gritó el segundo guardia atacando al mayor de los hermanos. El cual se encontraba agazapado al lado de Merak.
-¡Ahí están!- gritaron dos guardias más aproximándose a toda velocidad por el otro lado. Al notar su presencia Siegfried se volteo para encarar a los dos guardias de la entrada principal que los habían seguido.
Al ver a su hermano menor tendido en el suelo, la sangre de Alcor hirvió al instante. No solo uno de los guardias había tratado de asesinar a Siegfried en frente de él, sino que Merak había salido herido al usar su habilidad para salvar la vida de su hermano.
Alcor giró golpeando la lanza del segundo guardia con una de sus alas para desviarla. Aprovechando la diferencia de tamaños el musculoso guardia nocturno prensó una de las patas frontales del pegaso aprisionando la pezuña del corcel entre su propia pata frontal y sus costillas. Mientras usaba su otro casco para presionar su pezuña contra la garganta del soldado derribándolo contra el suelo, usando su masa muscular y peso Alcor rompió el cuello del soldado, matándolo al instante.
El crujido de los huesos del cuello del poni dejó perplejos a todos en la habitación, los dos guardias recién llegados quedaron inmóviles mientras observaban a los dos guardias nocturnos restantes.
Al darse cuenta de lo que acababa de hacer, Alcor quedó petrificado en su lugar. incrédulo observó su propio casco. La adrenalina del combate contra Cocoon, la preocupación por saber si la princesa Luna se encontraba bien después de que Chrysalis se arrancara el corazón para salvarla y la rabia al ver a sus hermanos ser atacados de esa forma le habían hecho actuar apresuradamente, nublándole el juicio por completo mientras descargaba el estrés acumulado sobre un soldado de la guardia real, el cual resultó muerto.
-El capitán Wind Chaser tenía razón, ellos no eran de fiar- dijo uno de los soldados que acababan de arribar al lugar -Tusk Stone. Ve por refuerzos intentaré detenerlos- añadió el soldado.
-Ten cuidado- dijo el otro pegaso escapando a toda velocidad.
"Maldición de haber sabido que esto pasaría no habríamos disminuido el número de soldados que están de guardia esta noche para asistir al llamado de la comandante" Pensó el guardia real.
-Esperen todo esto no es más que un mal entendido- dijo Siegfried. -Nosotros solo…-
-¡Silencio traidor! Siempre sospeche de ustedes malditos demonios- dijo Wind Chaser desde el otro lado mientras observaba a los tres guardias con repulsión.
Fue entonces que Siegfried finalmente lo reconoció, se trataba del mismo capitán que lo había provocado la noche después de visitar el Orfanato SweetCandy por primera vez. El mismo capitán que la deidad de la noche había mutilado en un arranque de rabia. Se trataba del pretendiente de Pink Wine, quien debía haber sido arrestado junto con el resto de la familia Wine por traición a la corona. Sin embargo, era obvio que los guardias apostados en el castillo de las dos hermanas no tenían conocimiento de la orden de arresto que Celestia había levantado contra la familia Wine esa tarde, pues la orden parecía haber sido dada únicamente a los soldados que se encontraban en Canterlot bajo el mando directo de Hurricane. Era claro que Wind Chaser había usado la ignorancia de los soldados para ponerlos en contra de los guardias nocturnos y acusarlos de traición. Lo que era peor… al juzgar por la forma en la que los nobles los miraban, era claro que todos ellos se habían creído la mentira de Wind Chaser.
-Maldito cobarde. ¡El único traidor aquí eres tú!- lo encaró Siegfried furioso.
-¡No mientas! Sabemos que tú y tu princesa están intentando acabar con los nobles, ya han ido por Lord Red y asesinaron a mi prometida en la mansión Wine, no me extrañaría que decidieran acabar con el resto de los nobles para disolver el consejo y conseguir el poder absoluto-
-¡Eso es ridículo!- dijo Siegfried mientras Alcor ayudaba a su hermano a ponerse en pie nuevamente.
-¿Lo es…?- se burló Wind Chaser -Y qué me dices de la masacre en los limites exteriores- Ante la revelación los nobles observaron a Wind Chaser sorprendidos.
-¿De qué estás hablando?- demandó Alcor recuperando el habla.
-La razón por la que la princesa Luna decidió arriesgarse a atacar a Lord Red justo ahora fue porque descubrimos que Épsilon fue la culpable de la masacre de todas esas familias nobles… Y que la orden fue dada por la princesa Luna- añadió el capitán.
Sabia que usando los hechos de aquel ataque los nobles estarían de su lado, si tenía un poco de suerte, Tusk volvería con un grupo de guardias que le ayudarían a lidiar con los tres guardias nocturnos. Una vez que los nobles comenzaran a esparcir la noticia, no tenía duda alguna de que las casas nobles de todo el reino se alzarían en contra de las princesas. Como mínimo esperaba que los enardecidos nobles demandaran la muerte de la princesa Luna y sabiendo que Celestia se negaría, muy probablemente las casas nobles la culparían de conspirar junto con su hermana menor lo que las llevaría a ambas a una ejecución segura o por lo menos las condenaría a un encierro permanente en el Tártaro.
Aquello era la ultima carta de triunfo de Red Wine, pero en vista de que muy probablemente Lord Red sería asesinado por las princesas esa misma noche, Wind Chaser la usaría para su propia conveniencia.
-Te equivocas, mi hermana jamás asesinaría a tantos inocentes-
-¿Incluso si la orden fuera de la princesa Luna?- se mofó el capitán.
-La princesa Luna jamás daría una orden como esa, nosotros las conocemos muy bien… ninguna de ellas haría algo así. Pero estoy seguro de que tu Lord sí es capaz de esas atrocidades. Tus mentiras no funcionarán, la comandante Hurricane, el capitán Caramel y la princesa Celestia han sido testigos de los crímenes de tu lord y por eso…-
-Que conveniente no lo crees… Que de pronto Lord Wine sea encontrado culpable de un crimen ficticio cuando ustedes han ocultado ese genocidio por meses. Hurricane, Carmel y Celestia no han hecho más que encubrir las atrocidades de la princesa Luna y de tu asquerosa hermana. Es una verdadera suerte que yo haya logrado salir de la mansión mientras la comandante y esas malditas cebras masacraban a mi amada Pink y al clan de Lord Red-
La sangre de los tres guardias nocturnos hirvió por completo, era increíble que aquel poni dijera semejantes calumnias.
-Te haremos pagar por blasfemar de ese modo- dijeron los tres guardias al unísono.
-¿Si no me creen entonces que les parece lo siguiente? Arréstenme aquí y ahora. Estos caballeros son testigos de lo que he dicho y si la princesa es realmente inocente como lo afirmas, entonces no tendrá ningún temor a presentarse a un juicio público. Ahí podremos saber quién dice la verdad y quién miente. Lord Red posee un vino especial, todo aquel que beba de él será incapaz de mentir. Las alquimistas y los hechiceros podrán revisarlo para asegurarse de que no esté alterado y entonces lo usaremos para ver quién es realmente el que miente aquí.- propuso Wind Chaser.
Red le había ordenado a Wind avisarle a Caramel de lo sucedido para que el capitán de la guardia real confrontara a la princesa, Lord Wine era consciente de que el amor del capitán por la gobernante le impediría actuar a espaldas de Celestia impidiéndole encarcelar a Luna sin que la orden fuera emitida por Celestia en persona. Lo que por supuesto lo convertía ahora en un cómplice de aquel genocidio.
Por otro lado, Wind Chaser sabia de buena fuente que Clover y Zephora no tenían conocimiento de que Luna había mandado a Épsilon para ejecutar a las familias de los bordes exteriores, por lo que estaba seguro que no se opondrían a que el vino de la verdad de Red Wine fuera usado en el juicio para descubrir al culpable detrás de esas masacres.
-Eso no será necesario- dijo una voz femenina irrumpiendo de pronto.
SLASH
Los presentes dirigieron la mirada en la dirección en la que provenía aquella voz. El soldado que se hallaba de pie en la entrada de la sala del trono cambio su mirada por una que denotaba sorpresa y terror, detrás de él apareció Épsilon retomando su forma física, su ojo derecho lucia un tono ambarino brillante, mientras que su ojo izquierdo tenia un color negro como el alquitrán y un iris que brillaba como la Luna misma, en su casco la capitana de la guardia nocturna sujetaba una daga curva que brillaba en un tono purpura poco usual.
Una delgada línea de sangre comenzó a dibujarse en el cuello del poni, lentamente la línea comenzó a engrosarse mientras la sangre del poni comenzaba a escurrirse con lentitud.
El poni calló al suelo pesadamente mientras su cabeza rodaba fuera de su cuerpo. Al ver la escena los nobles comenzaron a temblar de terror mientras la capitana comenzaba a aproximarse a ellos. Sin la protección de las numerosas vendas que la yegua había usado durante los últimos meses, se podían apreciar las incontables cicatrices que lucia su cuerpo. Su rostro, su vientre, sus patas y sus costados estaban llenas de cicatrices y quemaduras en las que su pelaje apenas comenzaba a crecer, cicatrices que dejaban a la vista el daño que había recibido durante su combate con Cocoon.
-Verá capitán…- dijo la yegua mientras continuaba aproximándose a los nobles. Sus hermanos la miraban completamente desconcertados. -Es verdad que fui yo quien asesinó a todos esos ponis… Y lo hice porque al igual que usted, no eran más que un montón de traidores… Familias de asesinos, esclavistas y extorsionistas que representaban un riesgo para la nación y sobre todo para las princesas, así que hice lo que era necesario para mantener la paz… Simplemente me hice cargo de la basura del reino, pero al parecer aún queda mucho por limpiar en el interior.- se mofó.
-Escuché rumores de que muchos niños inocentes murieron en esa masacre. ¡¿Como te atreves a decir que eso es justicia?!. ¡¿Quién te ha dado el derecho de tomar la vida de inocentes y culpables por igual?!, ¿¡Que tan grande puede ser tu ego como para creerte un dios?!- reprochó uno de los nobles armándose de valor para encarar a la capitana.
-Justicia… -sonrió la yegua -Nada de eso… No impartí justicia, simplemente me deshice de los riesgos desde la raíz, ellos tuvieron su oportunidad y la desperdiciaron. Yo simplemente los castigué…- dijo Épsilon desenvainando su segunda daga -¿Dices que me creo un Dios?… Jamás dije que lo fuera… En todo caso soy un monstruo… El monstruo que los ponis como tú siempre han dicho que soy. El monstruo que muchos de ustedes ven en mi exterior… Simplemente decidí dejar de fingir que me preocupo por ponis como ustedes… Yo condené mi alma en el momento en el que tomé la primera de esas vidas inocentes… Y te aseguro que mi dolor y agonía no han parado ni un solo día desde que ponis como los que asesiné esa noche nos usaron a mis hermanos y a mí como sus conejillos de indias- respondió Épsilon.
Sus hermanos miraron incrédulos por la forma en la que Épsilon se comportaba, sus ojos fríos y carentes de emoción eran idénticos a los de una asesina sin corazón, ojos que habían visto muchas veces en la guerra, pero nunca antes en la mirada de un miembro de su familia. Aquello ojos eran similares a la mirada que la princesa Luna tenía la noche que masacró a aquellos changellings para poder liberar a Chrysalis de su cautiverio. Los ojos de alguien que estaba dispuesto a matar sin miramientos.
-¡Épsilon NO!-
Sin escuchar las palabras de Siegfried, Épsilon se abalanzó sobre los presentes, empuñando sus dagas a gran velocidad y con un fuerte impulso de sus alas voló hasta quedar justo en frente de los nobles.
SLASH
La yegua cortó los cuellos de los nobles como un cuchillo caliente corta una barra de mantequilla. Wind Chaser se había dado la media vuelta tratando de huir de ella a todo galope, pero la capitana de la guardia nocturna estaba decidida a no dejar sobrevivientes. Épsilon dio un salto en el aire dando giros sobre su eje manteniendo sus cascos pegados a su cuerpo para incrementar las revoluciones y girar con mayor velocidad antes de caer asestando un fuerte golpe en la cintura del capitán Chaser. La velocidad y fuerza del golpe hizo que las hojas de Heráldica cortaran la carne y huesos con extrema facilidad. Los cuerpos de los nobles cayeron de bruces en el suelo mientras sus cabezas abandonaban sus cuellos con una expresión permanente de terror en sus rostros, mientras que Wind Chaser cayó en el suelo estrepitosamente con la mitad de su cuerpo cercenado, mientras sus entrañas se esparcían por el suelo.
-No perdonaré la vida de nadie que se atreva a amenazar a la princesa Luna. Aún si eso significa que seguiré fragmentando mi alma en mil pedazos- dijo la capitana colocándose sobre el cuerpo del capitán que no dejaba de toser sangre -Yo Épsilon Benetnasch, capitana de la guardia nocturna y primer caballero de la Colonia Lunar te sentencio a morir- recitó la capitana rebanando el cráneo del corcel por la mitad como si se tratara de una naranja.
La yegua procedió a relamer la hoja ensangrentada de su arma para limpiarlas antes de envainar ambas dagas con destreza.
-¡Épsilon! ¿Cómo pudiste ejecutarlos de esa manera?- le reprochó Siegfried.
-Lo que has hecho solo empeorará las cosas, El soldado que escapó pronto volverá con refuerzos… si ven esta escena te aseguró que no dudaran en aniquilarnos- añadió Merak mientras se apoyaba de su hermano Alcor para mantenerse sobre sus cascos.
-No tienes de que preocuparte me encargué de él cuando trató de matarme por la espalda tan pronto como ingresé al castillo. Fue por él que supe que estaban en riesgo así que no dude en acabar con ellos y venir hasta aquí- dijo la capitana aproximándose al soldado que Merak había derribado.
-Podríamos haber hablado con ellos… Podríamos lograr que entraran en razón- dijo Siegfried quien aún sostenía el corazón de Chrysalis protectoramente contra su pecho.
-¿Y decirles qué…? Ninguno de ellos dudó ni un segundo en atacarnos. Ninguno de ellos ha dejado de vernos como un grupo de fenómenos de la naturaleza. Para ellos no somos más que monstruos… Peligros potenciales… Así que solo les dí una prueba de loq eu un verdadero monstruo puede hacer- respondió Épsilon alzando el ala mientras se agazapaba a un lado del soldado derribado.
Antes de que pudiera clavar la punta de hueso de su ala en la carótida del corcel. El ala de Siegfried la detuvo usando la punta del hueso de su propia ala para detener el ataque de Épsilon.
-Está inconsciente y es inofensivo, creo que el daño que le causó Merak es más que suficiente, no necesitas rematarlo- dijo el teniente con dureza.
Épsilon observó el objeto que Siegfried llevaba consigo. -A todo esto… ¿qué hacen aquí?, pensé que habían salido junto con Caramel y la princesa Celestia…-
-Queríamos saber si la princesa Luna se encontraba bien- respondió Siegfried con tono de preocupación. -Épsilon ¿donde está la princesa Luna?, tu deberías estar con ella, ¿porque la abandonaste?-
SNIFF, SNIFF
La yegua olfateó el objeto que su hermano protegía tan celosamente, el olor llamó de inmediato su atención.
-Ella está bien, la princesa Luna y yo pasamos a dejar algunas flores a la tumba de Megres.- comentó la yegua mirando a Siegfried y luego al objeto que llevaba consigo.
-¿Hace cuánto tiempo?- preguntó preocupado su hermano. A juzgar por las reacciones de Alcor y Merak, los tres corceles estaban realmente preocupados por la princesa de la noche y la presencia de aquel objeto que despedía el olor de Chrysalis le indicó que algo muy malo había ocurrido.
-Unos minutos…- Respondió la yegua -La princesa me pidió que les avisara a los nobles que ella no se presentaría esta noche. La princesa usó un hechizo de teletransportación para trasladarse a Canterlot. Poco despues yo entré al castillo por la entrada del jardín trasero y me dirigía a aquí cuando un grupo de soldados me atacó por la espalda- Tan pronto como la capitana terminó su explicación pudo notar que el estrés de sus tres hermanos disminuyó considerablemente.
-Me alegra que al menos Cocoon dijera la verdad- al escuchar el nombre de la reina changeling, Épsilon desvió su mirada nuevamente al objeto que Siegfried cargaba consigo.
-¿Qué es eso que llevas en el casco?- preguntó titubeante la capitana.
Siegfried miró a su hermana con una mirada que le enfrió la sangre, Épsilón pudo notar el dolor en los ojos de su hermano.
-Chrysalis encontró la forma de romper la maldición. Cocoon fue quien nos reveló el secreto para poder retirarla de forma permanente…-
-Siegfried… ¿Qué…? ¿Qué es lo que llevas en tus cascos?- dijo Epsilon con temor a escuchar la respuesta.
Siegfried le mostró a su hermana el objeto. Se trataba de una brillante gema de color verde esmeralda con la forma de un corazón, la cual brillaba con la intensidad de una vela. Los ojos de Épsilon miraron el objeto con sorpresa. Su ojo ambarino se enfocó en el corazón adivinando de inmediato lo que significaba.
-Para poder salvar a Luna… Chrysalis se extirpó su propio corazón-.
-No- murmuró Épsilon.
El silencio reino por un par de minutos, era un alivio que la princesa se hubiese librado de esa maldición que amenazaba su vida, sin embargo, el precio que Chrysalis tuvo que pagar fue muy ato sin duda.
-Épsilon ¿Es verdad…?- preguntó Alcor. Sus hermanos y hermana lo miraron -¿Es cierto que mataste a todos esos ponis inocentes?- los tres hermanos miraron a Épsilón en espera de su respuesta. Siegfried mantuvo la mirada fija en ella mientras dejaba que la capitana tomara el corazón con sus cascos.
-Si- La respuesta dejó la habitación en silencio mientras Épsilon observaba preocupada la gema.
Ninguno de ellos podía creerlo. O quizá era más correcto decir que no querían creerlo. Una simple palabra lo había cambiado todo. Ciertamente Épsilon era una yegua impulsiva, muy agresiva y extremadamente protectora, pero jamás la habrían imaginado asesinando infantes o ponis inocentes, de hecho, su hermana nunca había titubeado antes de matar a un enemigo… pero se trataban justamente de eso… enemigos, ponis peligrosos que habían intentado matarlos en una batalla, pero la yegua jamás había llegado tan lejos como para matar a un inocente, mucho menos a un infante. Lo que solo dejaba una opción posible… una que ninguno de ellos quería escuchar. Tenían miedo de hacer la siguiente pregunta y temían aún más escuchar la respuesta.
-¿La princesa te lo ordenó o… Tú lo decidiste?- pregunto finalmente Merak armándose de valor.
-La princesa Luna me pidió que me encargara de todos, Pero fue mi decisión exterminarlos a todos y cada uno de ellos- respondió Épsilon sin dejar de mirar el corazón de Chrysalis que sostenía entre sus cascos. -Pude haber perdonado a eso niños, pero no lo hice. Pude haber dejado que vivieran, pero les arrebaté su futuro.-
-Épsilon- dijo Siegfried entre dientes.
SMACK
El corazón de Chrysalis voló un par de metros deslizándose por el suelo. La bofetada de su hermano la abrió una herida en el labio, su mejilla le quemaba por el golpe, pero no podía culparlo. Después de todo sabía que merecía eso y más.
-Como pudiste hacerlo…- dijo Siegfried -¿Que te he dicho acerca de pensar antes de actuar?- el corcel la tomo por los hombros sacudiéndola con molestia -Épsilon, lo que hiciste…-
-Esta en el pasado- respondió la yegua antes de recibir otra bofetada de Siegfried -Aunque deseara cambiarlo no puedo.- añadió como si intentara convencerse a sí misma de sus propias palabras.
SMACK
Otra bofetada -Cuando los vi me recordó a los ponis que nos aprisionaron. Me recordaron a esos ponis que se divertían torturándonos día y noche-
SMACK
-Al ver lo que le habían hecho a otras criaturas y ponis que almacenaban en esas celdas y bodegas, no pude evitarlo-
SMACK
-Los torturaban, abusaban de ellos, los vendían como simple mercancía-
SMACK
-En esas celdas había cuerpos de niños y adultos por igual-
SMACK
-Siegfried- dijo Alcor.
-Ellos hacían sufrir a otros, de la misma forma que nos hicieron sufrir a nosotros-
SMACK
-¡Siegfried basta!- Dijo Merak
-Los potros aprendían de sus padres… Es lo que han hecho durante generaciones-
-No tenías ningún derecho- le reprocho Siegfried.
SMACK
-¡Por favor Basta!- repitió Merak
-Esos niños, esos jóvenes… probablemente tenían su corazón tan podrido como sus padres-
-No era tu trabajo juzgarlos- dijo Siegfried.
SMACK
-¡Siegfried tu casco!- le advirtió Alcor-
-En cuanto a los más pequeños, en un principio pensé que los había matado por misericordia-
-¡Misericordía! ¡¿Llamas a eso misericordia?!- rugió Siegfried completamente molesto con su hermana.
SMACK
-¡Siegfried!- Alcor colocó a Merak en el suelo antes de correr hasta sus otros dos hermanos.
-Me dije a mi misma que lo hacía porque se quedarían solos y abandonados en esas mansiones. Me engañé yo misma diciéndome que quizá no podrían sobrevivir sin ayuda y morirán completamente solos, pensando en que probablemente sufrirían de hambruna y deshidratación-
SMACK
-¡Como pudiste hacer algo así!- respondió Siegfried. Antes de sentir los cascos de Alcor sujetarlo por la espalda para evitar que golpeara nuevamente a Épsilon.
Siegfried podía sentir la sangre de Épsilon quemándole el casco, Podía ver las heridas de la yegua mientras estas comenzaban a cerrarse. Observó el rostro herido de su hermana, las múltiples cicatrices de las numerosas quemaduras, al igual que la herida de su ojo izquierdo le hicieron detenerse de pronto, parecía que las heridas de su hermana estaban sanando mucho más lento que de costumbre.
Usando una de sus alas, Alcor se arrancó un trozo de tela de la ropa que llevaba debajo de su armadura para proceder a retirar el liquido carmesí del casco de su hermano antes de que la sangre le causara más daño.
-Pero después de estos últimos meses de terapia recibiendo miradas de desprecio de cientos de ponis mientras soportaba el dolor que recorría mi cuerpo cada vaez que intentaba moverme. Después de descubrir lo que la princesa Luna me dijo acerca de Red Wine y de su clan, de los muchos ponis que usaban como alimento y a los que solo criaban como ganado. Después de ver a la princesa fracasar en algo que tanto trabajo le costó lograr y ser rechazada una vez más por su hermana sin comprender el bien que la Colonia Lunar le traería al reino. Finalmente me di cuenta de algo…- dijo la yegua mirando a su hermano abriendo los ojos.
Alcor y Siegfried se quedaron inmóviles ante la mirada de su hermana, aquella mirada estaba llena de odio y deseo por matar, pero aquel ojo ennegrecido cuya iris lucia muy similar a la Luna que adornaba los cielos nocturnos los miraba como si no le perteneciera a su hermana, Estaban seguros de que ese extraño ojo les provocaba una sensación muy similar a la que despedía Vice en el instante en el que la criatura había sido expulsada del cuerpo de Cocoon, después de recibir el impacto de la lanza de heráldica que Kendall lanzó al cuello de la reina changeling.
-La verdad es que no quería perdonarlos… No tenía ninguna razón para hacerlo, solo deseaba que ellos sintieran el mismo sufrimiento y dolor que todos esos ponis sintieron, el mismo dolor y agonía que nosotros sentimos durante años-
COFF, COFF
La capitana tosió de pronto, mientras escupía sangre sobre el suelo. La mancha de sangre comenzó a dañar rápidamente la superficie de piedra de la habitación produciendo un sonido similar a un siseo constante.
Épsilon levantó la mirada, su boca estaba ensangrentada al igual que sus dientes, labios y encías. Su lengua parecía fundirse con la sangre y sin embargo la regeneración de la yegua rápidamente comenzaba a actuar para evitar que el daño se agravara. A pesar de eso, era bastante ovio que el liquidó parecía carcomer la piel de la yegua ligeramente más rápido de lo que esta lograba sanar.
-Quería que todos ellos experimentaran un poco del dolor que siento todos los días y a todas horas, mientras mi cuerpo se destruye desde el interior. Deberían agradecerme que haya matado a todos esos potros sin causarles dolor alguno-
Sus hermanos la miraron incapaces de reconocerla. Aquella no era la misma Épsilon de hace unos meses, no era la misma yegua que Megres había protegido con su vida. Esa no era la misma Épsilon que los había protegido durante todos esos años en el bosque Everfree… No, esa no era la Épsilon amable, juguetona y estricta que ellos conocían. Aquella yegua era un monstruo que había abandonado su amor por otros, se trataba de una yegua que servía solo para quitar los obstáculos que se presentaran en el camino de la deidad de la noche. Una asesina sin corazón que no dudaría en terminar con sus enemigos, una yegua que había abandonado la esperanza de vivir en un mundo mejor.
-No hagas esto Épsilon, por favor no tomes un camino que no podríamos tomar a tu lado- dijo Merak arrastrándose en un intento por alcanzar a sus hermanos.
-Ninguno de ustedes tiene porque seguir el mismo camino que yo he decidido seguir- dijo la yegua escupiendo más sangre antes de ponerse en pie y proceder a recoger el corazón de Chrysalis.
-La princesa Luna tomará su decisión esta noche y yo estaré ahí a su lado para protegerla de todo aquel que trate de lastimarla- De pronto el ojo de Épsilon volvió a la normalidad, tomando un tono ambarino similar a su otro ojo. Por un momento sus hermanos pudieron ver rastro de la antigua Épsilon en aquella yegua. -Se los pido… por favor… Márchense de la capital mañana a primera hora o esta misma noche si les es posible. Vallan al noroeste del reino. En el mar de Luna podrán ver una Colonia… Permanezcan ahí hasta que todo haya terminado-
-¿Que estás diciendo?- dijo Siegfried. Alcor aun lo mantenía firmemente sujeto con sus cascos mientras trataba las heridas de Siegfried usando su ala. –¿A dónde piensas ir? ¿Qué es lo que está planeando la princesa Luna?-
-Solo hagan lo que les dije- respondió la yegua abriendo las alas antes de salir volando a toda prisa llevándose el corazón consigo.
"Por favor, hermanos no quiero perderlos a ustedes también. Además…" Pensó la capitana mientras se llevaba un casco a la boca. "Si lo que Sweet Care me dijo es verdad, es posible que solo me queden un par de días más" pensó la yegua antes de toser más sangre en pleno vuelo.
Su cuerpo le dolía cada vez más. Y su estamina disminuía a cada momento, acabar con los soldados que la habían emboscado en el castillo Le costó un esfuerzo enorme comparado con lo que podía hacer en el pasado. Pero aun tenia un trabajo más por hacer. Debían destruir la corrupción que el consejo y las casas nobles en Equestria habían sembrado en el reino. Sabía que incluso si ella dejaba de existir podría contar con sus hermanos para proteger a su princesa, pero primero debía asegurarse de que la escoria del reino fuera aniquilada. No podía dejar que sus hermanos se mancharan de sangre sus cascos de la misma forma que ella lo había hecho.
Era cierto que los cinco pelearon en una guerra en la que arrebataron incontables vidas, pero el trabajo que estaba por hacer sería mucho más sucio. Asesinar, furtivamente, en un combate desigual, matando por la espalda. Eso era algo que no deseaba que sus hermanos vivieran. Ella seguiría haciendo el trabajo sucio y de ese modo evitaría que Luna, Siegfried, Merak o Alcor se mancharan de sangre. Después de todo ella ya estaba condenada. Pero aún podía lograr que sus hermanos y su princesa vivieran en un mundo mejor. Uno en el que un monstruo como ella no sería necesario. Un reino gobernado por la armonía.
Notas del Autor:
El ultimo arco está casi listo y en el próximo capitulo cerraré otra de las historias internas que he estado desarrollando en este Fic.
Los hermanos de Épsilon finalmente se han enterado de su oscuro secreto, me pregunto como afectará esto en la historia. Sinceramente tengo dos opciones aquí, ambas llevaran a un resultado similar, pero por diferentes razones.
Lo único bueno de la cuarentena es que me permite enfocarme un poco mejor y avanzar con estos proyectos. También he pensado seriamente en comenzar a traducir la historia de "Modes, Harmony and Tempo" pero esta vez es probable que solo suba su versión traducida al inglés únicamente en FIMFICTION. Aun no lo sé pero lo pensaré tan pronto como haya concluido esta historia.
Les deseo un excelente fin de semana y cuídense mucho.
Sin más por el momento… hasta el próximo capítulo… ALLONS-Y.
En memoria de Victor Fidel Amado abuelo y mentor.
Marzo/1938 - Octubre/2018
En memoria de Carolina López Amada tía y ejemplo de vida
Mayo/1947 – Febrero/2020
