¿A qué no se esperaban tan pronto la continuación verdad? Bueno, es que me dije, ya tengo el capítulo y fue uno que me gustó muchísimo por el contexto que lleva, así que me he animado a subirlo y así tal vez me pongo presión yo sola para terminar el capítulo 97.

¿Ya se va sintiendo el final verdad? Lo sé, pero es algo que no se puede evitar, además así podré continuar con otras historias que tengo en la mente, espero sí poderlas desarrollar, que por cierto, ya casi empezaré a subir otro fic, no sé en realidad qué tan largo será, yo espero que no lo sea tanto, por lo menos unos 20 capítulos a lo mucho y otro que estoy intentando hacer naaaaaada convencional que espero no lleve más de unos 15, pero todavía no lo he desarrollado tanto, así que sí

Stella: en eso sí que ha sido consistente Kagome, en ser necia! pero bueno, es algo que ella tenía que dar por cerrado a su manera. Lila Davila: siiii ya regresé y gracias por tus saludos en el face y sobre todo por estar siempre pendiente de la página, y bueno, sentí que fue un capítulo que no llevó a nada solamente a cerrar un círculo en donde Kagome está y que pronto se dará cuenta de ello.

Faby Sama: sí, gracias a Dios pues mejores ánimos y queriendo escribir como loca y la verdad es que sí he recibido mucho cariño de todos lados, incluso el de ustedes que también me fortalece bastante. Pues la verdad para Kagome... Akio es su talón de Aquiles, cuando está a su alrededor se olvida de todo, como que le ha ganado la moral, no? Actúa imprudente e ilógicamente, es como si no tuviera cabeza cuando se trata de él, solo recuerdos y muy malos, es un condicionamiento a decir verdad, pero bueno... espero que mi personaje crezca algún día.

NADESHKO TAISHO: jajajajajaja "una solita viene a ti" qué risa! no sabes cuánto me alegré con tu comentario. Me alegro de que el capítulo haya gustado estuve a punto de cambiarlo, pero bueno, la verdad lo creé por algo que vendrá a continuación. Espero que ese odio por Akio e Izayoi siga creciendo y otro más por alguien inútil que hay por allí también... pero eso lo veremos despuesito.

serena Lia: yo creo que esas dos deberían de llevarse el Óscar! ¡Vaya actuación! Y ahora veremos la reacción de Sesshoumaru, ese castigo que sabemos que pronto va a venir por haber hecho semejante locura. Y bueno, quedará pendiente lo que podrán hacer esos dos, porque ya casi se viene el final.

Dollchuu: siiii Kagome ya está bien, o por lo menos eso queremos creer y lo peor ya pasó y lo bueno es que no le pasó mayor cosa, pero lo del bebé T_T lo de los gemelos T_T ahhh esa parte de los gemelos sí que me dolió muchísimo, pero bueno... ya casi estamos llegando al final después de una larga travesía.

JuliethVc: gracias a ti por la paciencia, porque realmente sí que la he necesitado, pero sobre todo esos mensajes de apoyo, así que gracias por ello. Catalina Gregori: Yo me encuentro fascinada con tantos comentarios y que la historia les siga gustando tanto y bueno, por supuesto puedes decírselos ya sabes, pueden encontrarme aquí o en wattpad, ahora sí ya llevo actualizada al mismo tiempo.

Y bueno, hoy sí... continuemos... y esperemos que a mi inspiración no se la lleve mi webonería :D


Disclaimers:

1: Todos los personajes le pertenecen a Rumiko Takahashi, yo solo los tomo para que me hagan feliz según mi imaginación y para hacerlos sufrir a cada rato.

2: La historia nace de los libros de la trilogía de "50 sombras de Grey" que le pertenece a la grandiosa E.L. James, sin embargo, no es que sea una vil copia de ello, yo lo tomo haciéndolo a mi manera. Por lo que el lemon es bastante fuerte, menores de 18 años y susceptibles, mejor aléjense.

3: No presto mis historias, solo las subo aquí en wattpad, en Fanfiction, en mi propia página de wordpress y si me dan ganas en un futuro en mi grupo de Facebook, si lo ven en otro lado favor de denunciarlas. Tampoco hago continuaciones de lo que ya dejé finalizado.


CAPÍTULO 96:
«CONFESIÓN Y ENTREGA»

Sesshoumaru POV

La loca confesión de Sango nos indica que tanto Kagome y ella sabían que Izayoi y Akio están preparando su defensa, una en la cual podría implicar mis gustos sobre el sado consensuado y basándose en ello presentar su alegato, uno que podríamos debatir según lo que hemos hablado con Yaken; pero al saberlo ellas dos han ideado un plan, hacer que Akio confiese toda su participación, cosa que nadie ha logrado porque se queda como un completo mudo asegurando que no tiene nada de qué hablar, excepto con Kagome.

Su plan consistía en que Sango la sacaría del hospital teniéndome a mí en la entrada para evitar que las pudiese detener, contrataron a una actriz que fingiera ser enfermera y en poco tiempo Sango la adiestró para que representara muy bien su papel que en teoría solo vendría de «visita» al hospital, pero Sango le tendría su disfraz para que se pudiera cambiar adentro y con una identificación falsa pasaría a través del mar de gente, se irían en un ascensor diferente del de Vinlan y Stone argumentando que no cabrían, no estoy seguro si han tenido tanta suerte o lo han coordinado a la perfección.

Lo que sí me pone demasiado nervioso es que han podido recrear la situación que en su momento Akio lo hizo con Kanae en aquella clínica de mala muerte, eso nos tiene completamente perturbados a Miroku y a mí, ya que de denunciarlas a la Junta del Hospital tendríamos que interponer una demanda en contra de ellas, obviamente significaría una gran cantidad de conflictos internos, a los policías se les ha dicho que se sancionaría a la enfermera removiéndola inmediatamente, una mentira que Miroku ha tenido que recrear instantáneamente para evitar mayor confrontación legal, sin embargo será Yaken quien se encargue de ello.

Sango tenía una bolsa de sangre en sus muslos y con ello pudieron distraer a los guardias simulando que se desangraba, mientras Kagome entraba a la habitación de ese desgraciado para sacarle la confesión que entiendo nos entregó en el celular el cual lo resguardará Kawamaru para revisar que hay en esa grabación.

¡Todo ha sido una locura! No puedo creer haber captado y entendido la explicación que Sango nos dio, porque en esos momentos lo único en lo que pensaba era que Kagome había puesto en peligro su vida otra vez.

Durante el trayecto del hospital al pent-house no la he soltado, sé que debe de estar incómoda sentada en mis piernas y apoyada en mi hombro, lo más lógico de hacer sería dejarla a un lado, pero es algo que no he podido lograr. Agradezco internamente que Kawamaru me conozca tan bien porque sabe cuándo debe guardar silencio y cuando interrumpir y esta es una ocasión que amerita la primera opción.

Al llegar y meternos al ascensor lo hacemos solos y en silencio, al entrar al pent-house subo las escaleras con ella dirigiéndome a mi cuarto de juegos, durante su ausencia he modificado el cerrojo tradicional por uno de huella más un panel de control con un password de 7 dígitos.

Al entrar siento el olor al líquido para limpiar el cuero, no lo he aseado en todo el tiempo que Kagome ha estado en el hospital y no tenía intención de entrar aquí en mucho tiempo hasta que ambos estuviésemos total y completamente preparados, pero en mi ausencia lo ha hecho Kawamaru, a pesar de que no está dentro de sus actividades.

La dejo sentada en la cama mientras me separo de ella.

—Yo... yo sé que debería de disculparme... sé que nuevamente lo he hecho... he apartado a mis guardaespaldas... me he puesto deliberadamente en peligro, yo... yo lo sé Sesshoumaru...

Veo la habitación de un lado a otro y aunque yo he sido quien la he adecuado tal y como se ve hoy en día, puedo decir que ya no la reconozco, ahora solo representa un cajón lleno de muebles, ni siquiera puedo reaccionar igual que antes cuando estoy adentro de este cuarto.

Estoy parado frente a ella, supongo que ante sus ojos debo de parecer un ogro, con mi rostro serio y mis ojos casi fuera de sí, imagino que opacos por la intensidad del momento porque incluso mi corazón no ha dejado de palpitar con tanta fuerza que parecía que estaba reviviendo aquellos momentos de angustia en que entramos a esa vieja casa para poderla rescatar.

Quiero decirle tantas cosas, decirle que estos últimos días me he sentido al borde de un precipicio a punto de caer, decirle que me falta el aire, que me siento como un prisionero, que mi corazón no ha dejado de palpitar tan fuerte que me siento desfallecer, que mis sentimientos asesinos se han elevado exponencialmente, ya que por una parte quiero hacer que esos dos malnacidos paguen por cada una de sus acciones quintuplicando el dolor que le han provocado, pero al mismo tiempo lo que deseo es que se mueran para ya no tener preocupación alguna.

Me dirijo al armario y saco un antifaz de color negro, la seda es tan suave y delicada, pero nada se compara con su piel. Su ojo ya está mejor, inclusive lo morado casi ha desaparecido, Elrick le ha aplicado una crema cicatrizante que le ha ayudado muchísimo, el dolor de su cuerpo ha mejorado, aunque no ha desaparecido totalmente, solo quedan las internas, físicamente se ve mucho mejor que cuando la rescatamos, y solo ese pensamiento hace que mi estómago se acongoje y la sensación de náuseas me regresan.

He tenido que ser fuerte desde que nací, inclusive sin saberlo, he odiado mi vida y a todos los que me rodean desde que a corta edad conocí el rechazo de ser un paria, una basura que nadie estaba dispuesto a recoger, solamente a pisotear. Sí, he vivido como un autómata, he trabajado duro para hacer mi propio capital y aumentar los bienes de la familia que nunca me quiso, pero solo para cerrarles el hocico y demostrarles que yo podía hacer eso y más.

Mi promesa conmigo mismo era que no dejaría que una mujer se involucrara emocionalmente conmigo, porque todas eran una basura, si lograba que estuviesen físicamente lograría lo impensable, pero no me permitiría que volviera a suceder algo como lo de Kate o lo de... Alessia.

Cuando Kagomese enteró de lo de Kate sentí cómo mi mundo se resquebrajó por primera vez desde aquel tiempo, no por el hecho de que supiera de mis anteriores sumisas, sino porque... podría enterarse de Alessia, uno de mis más grandes errores. Mi estómago se revuelve una vez más con solo recordarla, para mi fortuna nadie sabe nada de ella, supongo que ella misma también tapó sus huellas ya que a ninguno de los dos nos convenía, pero mi vergüenza, sería mi mayor castigo y es algo que no pienso develar ni aunque mi vida dependa de ello.

—Colócamelo —le entrego el antifaz poniéndome de rodillas frente a ella, esa posición que no he adoptado desde que estuve con Kagura antes de mis 18.

Ella lo vuelve a ver sin entender nada de lo que le estoy pidiendo, pero inclusive desconcertada se levanta de la cama recibiendo el antifaz.

—Necesito que me lo pongas Kagome, te sientes nuevamente en la cama y que no me sueltes la mano.

Cierro los ojos bajando un poco la cabeza cuando la oscuridad me envuelve, una que no he sentido en años, siento que existe una diferencia a la que me envolvía antes, ahora ya no le temo, porque he descubierto que hay algo peor que mi propia oscuridad o de esa maldita oscuridad que me heredaron las dos personas que me engendraron, estoy alterado y tranquilo a la vez.

—Eres mi sol Kagome —ella me aprieta con fuerza la mano—, quiero que siempre estés segura de ello.

No escucho nada más que su respiración agitada y tratando de calmar los alocados latidos de mi corazón me obligo a continuar.

—Nadie me había importado tanto cómo lo haces tú, nadie me había motivado tanto como tú me motivas, no solo sexualmente sino también en la vida en general. Sabía desde el primer momento en que te vi que estaba condenado de la peor manera, porque de algo estaba seguro: no sabía lo que era el amor.

Unos pequeños flashback me recorren acordándome de la primera vez que la vi escudado tras la falsa actuación de Miroku, citarla en mi pent-house, visitarla en el hospital, estar pendiente de cada paso que ella daba. La vi envuelta en seda y en los trapos que utilizaba para cuidar a su mejor amiga entregándolo todo por alguien que ni siquiera era de su familia, y pensé: ¿por qué nunca tuve alguien que lo diera todo por mí? ¿por qué no puedo tener a esa persona para mí?

—Sentí odio, rencor... Kawamaru me hablaba y aunque lo escuchaba porque lo tenía frente a mí, no entendía en qué idioma hablaba, sentí... que moriría... cuando me dijeron que te habían secuestrado... sentí que todo se había acabado no solo para ti... sino para mí también.

Escucho como solloza, pero no me suelta la mano.

—Hitomiko fue la primera sumisa que tuve, teníamos buena atracción, pero después de un tiempo ella se cansó, quería más y yo no quería compartirla, así que terminamos. Sabes lo que sucedió con Kate, Annie era una drogadicta en rehabilitación que cambió una adicción por otra, Kikyo era adicta a la adrenalina y al sadismo extremo, algo que yo no compartía, Sara y Rin eran extremadamente obedientes y perfectas pero sin ofrecer nada más de lo que yo pedía, la robotización que tenían me complacía porque mis expectativas estaban satisfechas; y las otras en lo único en lo que coincidíamos era en los gustos sexuales sin mayor atracción que la obvia.

Siento como presiona mi mano, no sé si lo ha hecho de manera consciente o no. Por primera vez, inclusive con ella, estoy como soy realmente.

—Mi excitación provenía de mi correcto estado mental, teníamos sexo consensuado exclusivamente en esta habitación cuando finalmente pude crearla, ellas atadas y ofrecidas a mi total disposición y deseo, era más fácil condicionarme que los fines de semana lo tuviera, era una forma de controlarme, de no establecer otra cosa más que el deseo que se producía por lo obvio. No puedo negar que estuve en autos, en alguna cena con ellas, no como parejas pero sí muy cerca de ellas, pero ninguna me excitaba fuera de estas cuatro paredes y de los juguetes que utilizábamos.

Recuerdo haber ido al cine en alguna ocasión con Kate y con Hitomiko, como amigos ante los demás, estar en aquel cuarto oscuro encerrados con ellas me creaba ansiedad, no era agradable, mucho menos disfrutable ni siquiera puedo recordar la película que fuimos a ver, fue por eso por lo que a partir de ese momento me aseguré de que no podía comportarme como un novio normal.

Con Sara asistimos a uno que otro evento social, aunque siempre llegábamos en autos separados. Fue una modelo para algunas ramas de Onigumo's Enterprise por lo que no era raro verla conmigo, además procuraba que siempre que me fotografiaran con Kagura, Ayame o alguien más para disimular, nunca sola con ella.

—Morí la primera vez que terminamos, estar apartado de ti me hizo sentir fatal, me excitabas fuera y dentro de esta habitación y durante muchos días ni siquiera pensaba en entrar, porque solo con verte mi cuerpo reaccionaba ante ti, ¿era amor o deseo? Incluso llegué a pensar que solo era algo nuevo y por muy novedoso que fuese esperaba que en algún momento se disipara y terminara, pero tus reacciones, tus insistencias, tu amor por alguien como yo que no merecía nada de eso y lo que sucedió me dejó completamente fuera de cualquier control que yo había experimentado: tenía deseo y amor por ti, en cualquier momento y situación, mi corazón no dejaba de latir fuertemente al tenerte cerca y latía con inseguridad cuando te apartabas de mi lado, ¿cómo aceptar que era amor si eso podría volverme débil? ¿Y si me dejabas? ¿Y si... me dañabas?

Eran pensamientos con los que tuve que lidiar una y otra vez, siempre me portaba distante con ella porque no quería volverme débil, no quería entregarle ese poder a ella, aunque muy a dentro de mí sabía a la perfección que se lo había entregado desde la primera vez que le ofrecí que fuese mi sumisa y ella no lo aceptó, pero yo continué, caí completamente embobado a sus pies. Siento su otra mano envolviendo con las dos la mía. No sé realmente si se lo he dicho tan explícitamente en otra ocasión, pero en esta ocasión no pienso ceder.

—Trajiste descontrol a mi vida tan ordenada, quería que te convirtieras en lo que siempre había tenido porque mi atracción por ti era casi descontrolada, pero también sabía que no podía mostrarme como era realmente porque te alejarías —ella toma mi otra mano y siento que se arrodilla frente a mí, quiero decirle que no tiene que hacer nada, pero si lo hago sé que me detendré—, pero sucedió el primer milagro: me aceptaste, aún cuando creía que yo no te merecía, luchabas por mí y por nosotros; el tenerte a mi lado en mi accidente fue la primera prueba de amor visible que tuve de tu parte, te veías demacrada, angustiada, completamente dolida por mi estado, tratabas de cuidarme con amor y sentía que nada de eso lo merecía; siempre lo había deseado, esa entrega sin medida de alguien para mí lo había envidiado toda mi vida sin saberlo y finalmente lo tuve frente a mí, sin pedirlo... sin darme cuenta.

No me importaba nada de lo que me pasaba y aquellos días fueron completamente miserables para mí, imagino que para los que me rodeaban lo fueron también, no sé si esbozo una sonrisa de medio lado burlándome de esos sentimientos que parecen tan lejanos, así que agacho la cabeza para intentar esconder mi vergüenza.

—Nadie nunca me ha llenado como tú, ni tampoco nadie me ha quebrado como tú lo has hecho, tienes que saberlo Kagome y a pesar de que alguien más te lo recrimine no permitas que eso ponga en duda nuestro amor. No sé que habría pasado si ese hijo de puta hubiera conseguido lo que deseaba, alejarte de mí, drogarte a tal punto que tu realidad también cambiara, creo que hubiera preferido la muerte.

Su sollozo se intensifica cambiándolo por un llanto audible soltándome mi mano izquierda imagino que para llevársela a su rostro o secar sus lágrimas.

—Y lo peor llegó... alguien... te hizo daño, y no fueron precisamente esos imbéciles, fui yo...

—Eso... no... —intenta decir llorando, pero yo niego de un lado a otro subiendo mi cabeza como si intentara verla y sé que puedo hacerlo porque su rostro lo tengo grabado en mi mente, así que suplico en silencio porque me deje continuar.

—Fui yo porque debido a mis inseguridades, a mi falta de confianza porque no pudieses entender mi pasado y mi comportamiento te presioné a un punto que todo lo que hice te puso en riesgo. Durante esas horas sin ti, sin saber qué estarías pasando, me pregunté: ¿en qué momento discutí todo lo que le impuse? Era obvio que en ninguno, porque por eso era una imposición, tú tenías que acatarlo porque esa era mi petición. Cada vez que sucede algo siempre dices: «siento no ser la sumisa que querías», ¿te dije alguna vez que tuve sumisas que cumplían al pie y letra cada imposición sin discutir nada? Tuve ese tipo de sumisas y ninguna de ellas está conmigo porque no era lo que necesitaba, así que siento mucho que lo digas, porque no es verdad, no necesito una sumisa Kagome, te necesito a ti.

Escucho cómo solloza más, pero no puedo detenerme, no ahora.

—Te quiero a ti, siempre te he querido solo a ti y cuando me enteré de que podrías tener un hijo me odié por no haberme protegido más, por no haberte obligado con más firmeza, porque no quería tener esa sensación de que algo malo podría pasarle a alguien más bajo mi cuidado o que alguien pudiera alejarme de ti, pero durante estos días experimenté una extraña sensación... una... que ni siquiera podría describirla, pero la idea de tener uno, dos o varios hijos contigo me hizo cambiar. No quiero que vivas atemorizada por lo que diré, si me enojaré porque no haces lo que yo quiero, tenemos ideas diferentes, demasiado diferentes —me mofo de ella intentando imaginar lo que está pensando—, pero si lo hablamos sé que podremos llegar a un intermedio, sé que discutiremos en el camino, porque nena, tienes un carácter de los mil demonios cuando te empecinas y sé que no contribuyo tampoco, pero sé que nos la arreglaremos.

Mi temor acerca de mi pasado, a pesar de que eso no ha sido lo que nos ha llevado a esto, siempre estará presente. Lo viví en carne propia cuando Kate apareció muerta, no lo puedo probar, pero no fue un suicidio, aunque era difícil comprobarlo.

—Todas mis exsumisas pueden llegar a odiarte Kagome, unas no porque hicieron su vida lejos de mí o alrededor mío, conoces a Rin, es la encargada del Búngalo, ella está comprometida con un arquitecto y se desvivió por hacer que en nuestra boda todo fuese perfecto, Sara, la conociste, una modelo de Onigumo's Enterprise, la redirigí a una filial en Italia y luego la recomendé a unos amigos inversionistas, ahora sé que ella está mejor, incluso me envió sus saludos con Kagura deseándonos lo mejor y disculpándose por todo lo que pudo haber causado, Kikyo está internada en un centro de rehabilitación y hasta donde Yaken me ha comentado se está esforzando por mejorar, imagino que en algún momento vendrá a pedirme o pedirnos disculpas debido a las reglas que siguen, las demás, a excepción de Kate, hicieron sus vidas.

Las tengo controladas a cada una, porque odio las sorpresas, pero ni ellas se han puesto en contacto conmigo ni yo hice nada por hacerlo tampoco.

—No puedo decirte que este será el único traspié que tendremos, sabes lo poderoso que soy Kagome y todo el dinero que poseo y todo ello conlleva a enemigos que si no pueden encontrar como traspasar mis escudos entonces lo hacen en donde soy más vulnerable: las personas que amo o quiero, a ti te amo, a mi familia, Miroku, Ayame y Sumiko, de una u otra manera los quiero y velo por ellos; fue por eso que te presenté a tus nuevos escoltas, me gustaría que siempre anduvieras a alguien de confianza, así como Miroku o Yoko lo es para mí, no doy un paso sin que ella lo sepa, no porque tenga algo con ella, nunca he tenido ninguna relación con mi personal, a todas las que han ocupado un puesto lejos de mí ha sido parte de compensación por no haber continuado mi contrato, si no más bien porque ella sabe cómo filtrar cierto tipos de personas.

Odiaría que esto vuelva a ocurrir, pero sé que Izayoi tiene muchos recursos, no sé nada de Irasue aunque a ella puedo controlarla un poco mejor, pero yo no tenía en mi radar a Akio y así como él se me escapó podría ocurrir otra vez.

—No quiero que nada te pase, me gustaría que te encerraras para siempre, pero sé que si lo hago perderías tu identidad y eso tan especial de lo que me enamoré de ti se perdería también, además que estoy consciente de que la idea es absurda. Así que quiero que te dejes proteger también, sé que en ocasiones intentaré ocultarte las cosas para protegerte, pero haré mi mejor esfuerzo para que eso no suceda, también sé que lucharás en contra de mis decisiones, pero debes saber mejor que nadie, que la única que puede hacerme cambiar eres tú, eres la única que ha logrado cambiar mi NO, por un «lo pensaré», un «pensaré» por un «lo intentaré» y un «intentaré» por un «lo estoy haciendo».

No hay nada que no haría por ella, inclusive hasta renunciar a ella, pero fallé, porque no quiero que se separe de mí, su felicidad es la mía, su dolor es el mío, su inseguridad es la mía.

—Algunas personas te acusarán Kagome, te dirán que tú estás jodida y que solo me jodes a mí justo por lo que acabamos de pasar, te echarán la culpa y estoy más que convencido que así como yo me estoy echando esa culpa tú también lo estás haciendo. La envidia atacará y te echarán en cara que tú no eres nada ni tienes nada porque todo el dinero es mío, y sí podrán tener razón en algo, no has formado a mi lado lo que hecho antes de conocerte, pero para mí has aportado algo más especial, más fuerte y con más riqueza que el propio dinero que está resguardado: me has cambiado Kagome, me has convertido, pasé de ser un autómata a una persona que puede escuchar a los demás, que pude y puedo escucharte a ti, que puede amar, ahora me considero alguien que soy digno de tener tanta felicidad, de entregarla, ni todo el dinero del mundo hubiese podido lograr eso, ni siquiera el mejor terapeuta; has sido solo tú quien lo ha conseguido, con tu amor, con tu paciencia, con tus reclamos.

Ella ha visto lo peor de mí, ha tolerado mi carácter y no ha salido huyendo, se ha casado conmigo y eso, no importa el tiempo que pase, creo que siempre me parecerá como un sueño.

—No quiero que pases lo que estás sintiendo sola, yo he pasado momentos angustiantes debido a las personas que me engendraron y nunca tuve un apoyo, tú pasaste sola lo de Akio y Masaki en el colegio porque cargaste con toda la culpa, pero hoy... no quiero que te quedes callada, no quieres que te ahogues por dentro, estás aquí conmigo y yo estoy contigo, superaste —niego de un lado a otro—, superamos ese momento tan difícil, pero lo que viene podrá ser peor, pero yo estaré a cada momento, en cada segundo de ese proceso contigo nena.

Siento como ella me quita el antifaz, aquella defensa que he tenido para poder hablar en completa libertad y entregarme con total sinceridad, no sé si he podido transmitirle la mínima parte de lo que he sentido desde que sentí que casi la perdía, de mi impotencia; a pesar de todo el dinero que tengo en cada cuenta, invertido, en bonos, en mis cajas de seguridad si ese mal nacido me la hubiera quitado el resto no me hubiera importado, no habría tanto dinero en este mundo ni en el otro para llenar ese vacío o para sustituirla.

Nunca creí que el amor podría ser tan entregado, desmedido y desproporcionado, porque puedo entregarle todo con los ojos cerrados, puedo entregarme a ella sin tener temor de lo que puedo sentir, porque con ella a mi lado mi oscuridad va cediendo ante su luz.

Abro mis ojos y la encuentro con los suyos completamente rojos, sus lágrimas no dejan de caer y voy quitando lo que puedo y limpiando su rostro con mis dedos.

—Todo esto fue mi culpa —intento decirle que no es así, pero ella me silencia con un beso y lo salado y amargo de sus lágrimas me queman mi garganta, nena, me estás rompiendo el corazón—, eso era lo que pensaba desde el minuto en que ese idiota se sentó frente a mí, fue el pensamiento que me acompañó durante mi privación de libertad, era lo que me atormentaba a cada segundo en el hospital: todo esto fue mi culpa, «si yo no hubiera...», si supieras cuántas frases armé empezando con esas palabras —se ríe burlándose de ello—, no creo que ni siquiera pudiera escribirlas o decirlas en voz alta.

Me abraza con ternura agachándose frente a mí a lo cual le correspondo el gesto.

—Gracias por tus palabras Sesshoumaru, gracias por seguirme apoyando, gracias por decirme que soy más valiosa que todo el dinero que puedas tener en el banco, gracias por ponerle palabras a mis miedos, gracias por entregarte a mí y gracias por hacer esto.

Cuando se separa a pesar de que no para de llorar hay una sonrisa reflejada en su rostro. Me toma las manos indicándome que me pare, luego me lleva a la cama para que nos sentemos frente a frente mientras que cómodamente ella encoge sus piernas para tomar aire y empezar a hablar.

—Sabía que no me ibas a permitir hablar con A... —ella se pone a reír y niega de un lado a otro, yo le tomo con más fuerzas las manos.

—Con el tiempo aprenderás —trato de reconfortarla y ella asiente tragando con dificultad.

—Así que obligué a Sango a que me ayudara, es obvio que cada persona tiene en su poder decir «no» o «sí», ambas lo sabemos, pero cuando chantajeas a la otra persona en son de amistad la respuesta se ve forzada a cambiar. Le aseguré que yo misma me levantaría y aunque fuese arrastrada y sin protección llegaría ante él, al final la convencí de que era mejor que alguien me cubriera la espalda a que lo hiciera sola. Cuando te vi...

Sus lágrimas empiezan a salir con más fluidez, incluso me suelta una mano intentando detenerlas, pero me acerco a ella para darle un beso en cada una de sus mejillas y eso al parecer la calma.

—Cuando te vi tan molesto... era obvio que me regañarías, que te enfadarías conmigo por mi falta de conciencia, pero cuando me tomaste entre tus brazos lo único que podía sentir era tu miedo y fue cuando lo comprendí, nuevamente esa impulsividad que me hizo cometer algunas locuras en el pasado se había apoderado de mí otra vez, había cedido ante ello y lo que más rabia me daba conmigo misma, es que él... ese idiota... sabía que yo haría lo imposible para llegarlo a ver, no sabes cuánto me odié al enterarme que soy tan previsible ante él.

La tomo entre mis brazos, abro mis piernas y la acomodo mejor en mi pecho, empezándose a desahogar.

—Cuando entramos aquí imaginé que me darías un castigo...

—Nunca lo haría Kagome, sé que en el pasado actué de esa manera, pero hoy es tan diferente que... —ella levanta su rostro negando y colocando uno de sus dedos en mi boca.

—Antes de entrar aquí quería un castigo, el que fuera, que me retiraras tu palabra, que me encerraras, que me amarraras al potro y me dejaras roja hasta que ya no pudiera más, que te fueras a un viaje de negocio sin decirme nada, cualquier cosa que me hiciera sentir más miserable y así poder reflexionar sobre la estupidez que había hecho, pero cuando te pusiste de rodillas frente a mí, te confesas ante mí ¡oh Sesshoumaru! —ella se arrodilla abrazándome, aferrándose a mi cuello y mi cuerpo se eriza por completo ante su reacción—, comprendí todo —asegura llorando y sus lágrimas siento que humedecen mi hombro—, actué sola creyendo que era mi problema, y cuando dijiste que tengo el poder de convencerte fue el momento que sentí que mi corazón y mi conciencia se quebraron, mi culpa se incrementó porque sé que si lo discutimos y hablamos podríamos llegar a un punto intermedio sin dañarnos, sin ponernos en riesgo ninguno de los dos.

Se queda un rato en silencio tratando de desahogarse todo lo que no ha podido hacer antes.

—No quiero hijos —asegura y eso me tensa—, si tengo que pasar lo que acabo de pasar no quiero tener nunca hijos, fue lo primero que pensé cuando hablé con la Dra. Kazami y lo decidí unilateralmente, pero ahora lo que quiero decirte es que no quiero porque tengo miedo, el perder algo que sentía tan mío sentí me destrozó más que cualquier cosa.

—No tenemos que volver a pasar por lo mismo.

—Lo sé... y espero pensar en ello en un futuro, porque formar una familia contigo, tener a tus hijos sería lo más maravilloso que pudiera pasarme, pero si no llegase a pasar...

—Pasará cuando tenga que pasar y en el momento indicado y cualquier cosa que venga en el futuro, siempre que estés tú a mi lado yo seré completamente feliz Kagome.

—Te amo —dice separándose de mí.

—«Te amo» son dos palabras que se quedan cortas para todo lo que estoy sintiendo por ti, pero ten por seguro que sí lo hago Kagome, te amo más que el día de ayer, eres mi fortaleza y mi todo.

Ella sonríe más relajada abrazándome y aferrándose a mí, con cuidado y gentileza nos vamos acostando en la cama de medio lado uno frente al otro sin dejarnos de admirar, mi mano izquierda que está pegada al colchón se entrelaza con su derecha mientras que con su derecha me recorre el rostro y empiezo a sentir una gran paz y tranquilidad.

—Eres la mujer más fuerte que he conocido Kagome.

—Tú eres el hombre más fuerte, caballaresco y obcecado que he conocido campeón, pero así te amo y te amaré.