Nota del autor:
Hola y bienvenidos nuevamente mis queridos lectores, a uno de los capítulos más esperados por algunos y uno que deseaba escribir desde hace mucho tiempo. Espero que este capítulo sea de su agrado.
Advertencia: Todos los personajes de esta historia pertenecen a sus correspondientes creadores. My little pony y sus personajes son propiedad de Hasbro. La presente historia fue hecha sin fines de lucro y con el único propósito de entretener.
Advertencia: Este capítulo puede contener violencia o escenas sexuales explicitas, por lo que se recomienda discreción por parte del lector.
Lean y comenten
Moonbeam
Capítulo 55 – The Children of the Night
La Luna estaba en su máximo esplendor, la última noche de primavera estaba a la vuelta de la esquina y las estrellas brillaban más relucientes que nunca. La potra se encontraba recostada sobre su nube favorita, la misma nube que presenció el nacimiento de la primera estrella de invierno. La pegaso albina que se hallaba recostada sobre la esponjosa superficie de cúmulo, tenía una crin y cola muy similares a la superficie nubosa sobre la que se encontraba recostada. Sus ojos permanecían cerrados mientras sus orejas se movían de un lado a otro, escuchando el ligero y suave tintineo de las estrellas. Disfrutaba escuchar aquella melodía que la princesa de la noche preparaba todas las noches para el deleite del reino.
Realmente era una lástima que solo ella, su madre y su padre fueran los únicos que disfrutaban aquellas sutiles melodías preparadas con tanto cuidado y dedicación.
Esa noche sin embargo las estrellas emitían una melodía muy similar a una canción de cuna, una melodía que de alguna forma parecía estarla llamando. Por la tonada de las estrellas pudo notar que la princesa de la noche se encontraba de un excelente humor, su corazón deseo por un momento seguir el sonido de las estrellas y volar por los cielos, pero si lo hiciera tendría que abandonar a sus amorosos padres. Así que Snow Drop permaneció inmóvil sobre su nube favorita deleitándose con la melodía en completo silencio.
-Snow Drop. Querida es hora de dormir, ya casi es media noche- dijo Primrose llamándola desde el pórtico de su hogar en Cloudsdale.
Primrose sabia lo mucho que su pequeña hija y la deidad de la noche se amaban la una a la otra, ambas compartían una amistad profunda por lo que no tenía inconveniente en que la potra disfrutara de las noches que la princesa Luna preparaba para los habitantes del reino. Aun así, el acuerdo entre Primrose y Snow Drop era que la potra solo podría estar en el exterior de la casa hasta la media noche y después se recostaría en su cama para que pudiera dejarse arrullar por las melodías de las estrellas hasta caer profundamente dormida.
Extrañamente Primrose notó algo fuera de lo común en aquella noche en particular. La luz de la Luna emitía un brillo casi hipnótico, sentía como si algo la estuviera llamando. De pronto tuvo la sensación de que la voz de la princesa de la noche las llamaba a su lado. Era como si les advirtiera de que algo estaba a punto de ocurrir. Eso la inquietó, algo estaba a punto de suceder… la princesa lo sabía y trataba de llevarlos a un lugar seguro.
-¡Querido!- llamó la Pegaso a su marido.
-¿Sí querida?- respondió al voz de un rabajador de la fábrica de clima desde el interior.
-¿Escuchas eso?- pregunto Primrose.
El corcel se acercó a su amada yegua besando la mejilla de Primrose con ternura. El corcel era un Pegaso con un cuerpo ligeramente fornido, su pelaje era de un color azul pálido y su crin y cola lucían un color similar al de su hija con el mismo estilo esponjoso que Snow Drop tenía. Uno de sus ojos tenía un color azul claro mientras que el otro lucía un color pálido a causa del desprendimiento de una de sus retinas.
El corcel prestó atención al tintineo de las estrellas, cerrando los ojos para enfocarse completamente en el sonido de las estrellas. La canción de cuna que escuchó en ese instante aprecia estarlo llamando, como si intentara alejarlo de un inminente peligro y guiarlos a un refugio en un lugar más seguro.
-Prim… Creo que la princesa Luna nos está llamando- respondió el corcel.
-Esperaba que fuera solo mi imaginación- comentó Primrose mirando a su hija con preocupación. Sabía que la princesa Luna no le haría daño a Snow Drop y si había usado la melodía de sus estrellas para advertirles del peligro que se avecinaba, significaba que la princesa trataba de ponerlos a salvo cuanto antes.
-Debemos irnos, tomare lo que pueda para el viaje, tu ve por Snow Drop. Partiremos esta noche- dijo el corcel acariciando la mejilla de su amada usando las largas plumas de sus alas.
-Ojalá que no se trate de algo grave- dijo Primrose.
-No creo que la princesa hubiera hecho esto si no fuera algo serio- comentó el corcel. -Pero estoy seguro de que si permanecemos a su lado estaremos bien. La princesa Luna siempre se ha preocupado por nuestra familia y en especial por nuestra hija. Jamás permitirá que algo malo le suceda.- Prim asintió.
Su marido regresó al interior de su hogar, tomó un par de alforjas y comenzó a recolectar comida y cobijas. No estaba seguro de que tan lejos tendrían que volar o de cuánto tiempo tendrían que estar lejos de casa, pero sabia una cosa. Debian ir con la princesa cuanto antes.
Celestia, Hurricane, Caramel y Kendall llegaron al castillo poco antes de la media noche. La princesa había logrado recuperarse lo suficiente para volar de regreso a la capital. Sinceramente agradecía ser un alicornio en situaciones como esa, o de lo contrario el tiempo que le tomaría sanar lo suficiente para emprender el vuelo habría sido mucho mayor. Aun tenía varios moretones y golpes, y ciertamente podía sentir que su cuerpo le dolía bastante, pero por lo menos podía moverse y volar sin mucho problema.
El viaje desde la colmena hasta la capital les tomó varias horas. Afortunadamente ya estaban de vuelta en su hogar. Deseaba recostarse en su cama y quitarse su máscara para llorar hasta no poder derramar más lágrimas. Se sentía como un fracaso, estuvo a punto de perder la vida a manos de Red… Fue incapaz de proteger a Cadence… hasta donde sabia Chrysalis había muerto y no tenía duda alguna de que la noticia rompería el corazón de su hermana.
Sabía que Luna estaría en el viejo castillo y aunque deseaba contarle lo ocurrido, estaba segura de que la guardia nocturna ya habría hablado con ella a esas alturas. Todo lo que podía hacer por ahora era hablar con Clover, Kendall y Hurricane. El libro de piedra que el guerrero cebra llevaba en el interior de sus alforjas era la prueba de lo que habían descubierto esa noche. Lo peor era que si todo era cierto… esa noche solo era el comienzo y tendrían que prepararse para lo peor. La princesa hizo una lista mental de lo que sabía hasta el momento.
Anny era la sombra que había creado al poni de las sombras, el cual había sido detenido de alguna forma por su mentor muchos años atrás. Vice era la sombra que había usado a Cocoon para tratar de dañar a luna por medio de Chrysalis. Por suerte Zephora logró sellar a la criatura en el interior de aquel libro, aunque el precio que tuvo que pagar la tenía al borde de la muerte en esos momentos. Elly era el nombre de la sombra que Red le había revelado durante su combate con el Lord, la sombra que había engañado al líder de la casa de los Wine para acabar con la vida de las princesas. Tras recolectar algunas memorias, finalmente recordó las palabras de la yegua de sus sueños.
"No existe solo uno de ellos, pero pueden habitar en nuestro interior cuando tomamos la decisión equivocada" fue lo que la yegua le comento. Ahora la deidad del Sol sabía que en total existían siete sombras que podían corromper a su portador y convertirlo en una criatura de la oscuridad.
"Debes tener cuidado, porque dos de ellos ya han despertado y el tercero no tardará mucho en mostrarse ante ti" La advertencia de aquella yegua le había asegurado que tres de las siete sombras ya eran una amenaza en el instante en el que Celestia tuvo aquel sueño. Sin contar a Anny, pues la sombra había sido detenida por su mentor mucho antes de todo esto, solo tenían el conocimiento de dos de las sombras de las que la yegua de sus sueños le había advertido. Vice fue detenida esa noche y sabía que el misterio de Elly podría ser descifrado en el interior de la mansión de los Wine. Lo que significaba que existía una tercera sombra que en ese momento los acechaba y de la cual aún no sabían nada.
Celestía miró a Zephora, la cebra sabía algo que aún no le había dicho. Le inquietaba que la alquimista estuviera guardando algo a esas alturas. Sabía que su amiga no estaba en la mejor condición, así que su única opción era esperar hasta el amanecer para abordar a la alquimista y pedirle que le dijera la verdad, esta noche la dejaría descansar y permitiría a Kendall velar por el sueño de su esposa. A primera hora del día llevaría el libro de piedra a Clover para que la hechicera lo analizara, quizá podrían descubrir algo que les fuera de utilidad.
-Estamos de vuelta su majestad- dijo al comandante Hurricane comenzando a descender seguida por su escuadrón, el cual ayudaba a cargar a Zephora y algunas más de las alquimistas.
Sin perder tiempo las cebras y algunos de los guardias llevaron a Zephora a la enfermería del castillo.
-Caramel, notifica a mi hermana que necesitaré a la Guardia Nocturna por un tiempo más. Mañana Clover y yo Iremos a la mansión de los Wine, hay algo que necesito investigar en su interior. Existe la posibilidad de que encontremos pistas de otra de esas sombras dentro de la mansión. Necesitaré a la guardia en caso de que tengamos que enfrentarnos a otra de ellas-
-Por supuesto majestad- respondió el capitán haciendo un saludo antes de emprender el vuelo en dirección al castillo de las dos hermanas. Estaba sorprendido y a la vez preocupado por las palabras de la monarca. Apenas habían logrado sobrevivir a una de esas sombras, no podía imaginarse el tener que lidiar con otra de ellas.
-Kendall y Zephora dijeron que encontraron un libro en el interior de la mansión. Fue el mismo libro que la alquimista usó para sellar a esa criatura- comentó Hurricane.
-Entiendo… Kendall- dijo la princesa llamando la atención del guerrero cebra.
-¿Que se le ofrece, Majestad?- dijo el guerrero aproximándose a la princesa.
-Necesito hablar contigo y con Zephora mañana por la mañana, debo saber lo que encontraron en el interior de la mansión de los Wine. Es posible que esté vinculado a la sombra de Elly. También necesitaré que me entregues el libro en el que encerraron a Vice, lo llevaré con Clover para que lo examine- añadió la princesa.
-Por supuesto majestad, solo asegúrese de que no lean el contenido, podría ser peligroso- advirtió el guerrero entregándole el libro a la deidad del Sol.
-Así lo haremos Kendall, muchas gracias. Esta noche no los molestaré más, así que puedes ir con Zephora a la enfermería y cuidar de ella- dijo la princesa del sol.
-Se lo agradezco majestad- respondió el guerrero antes de avanzar al interior del castillo para ir detrás de Zephora.
-Me retiraré a mi habitación, necesito un momento a solas- dijo Celestia recibiendo un saludo militar de Hurricane y de su escuadrón.
Celestia avanzó por el castillo hasta su habitación sin detenerse. Se sentía extrañamente cansada, exhausta era una palabra más adecuada, había notado ese mismo cansancio en sus soldados y en cebras por igual. En un principio lo atribuyó a la batalla que habían librado esa noche, pero extrañamente pudo notar esa misma mirada somnolienta en los pocos guardias que se encontraban haciendo sus rondas en el castillo. Era… extraño que los guardias reales asignados al turno nocturno se encontraran tan exhaustos a la mitad de su jornada, sin embargo, se sentía demasiado cansada como para seguir pensando en ese tema. Todo lo que quería en ese momento ella llegar a sus aposentos y descansar un poco.
En la torre de astronomía del Castillo se encontraba una alicornio de pelaje Índigo, su crin y cola ondeaban con gracia en la oscuridad de la noche, brillando como si se tratara del cielo nocturno que se alzaba en lo alto.
La deidad de la noche permaneció con los ojos cerrados, mientras encendía su largo cuerno. La media noche finalmente había llegado y a esa hora estaba segura de que la mayoría de los ponis del reino se encontraban profundamente dormidos. Sin embargo, desde su posición fue capaz de visualizar la llegada de Celestia quien se encontraba acompañada por Hurricane y su escuadrón, al igual que varias de las cebras alquimistas. Sabía que en el interior del castillo también se encontraban despiertos varios guardias, los cuales patrullaban los alrededores… No quería arriesgarse y aunque sabía que muchos no aprobarían sus actos la princesa no se sentía perturbada en lo absoluto. De hecho, estaba bastante tranquila, sabía que esa noche era importante y se había preparado bien para lo que estaba a punto de hacer. Había practicado su hechizo durante meses para asegurarse de que este funcionara a la perfección y era el momento de ponerlo a prueba.
La deidad liberó el hechizo que había preparado, induciendo un profundo sueño en los habitantes de Canterlot. La más joven de las monarcas salvaría a todos aquellos que la siguieran en especial a las vidas más jóvenes del reino. Mientras que su verdugo se encargaría de los ponis traidores y corruptos que intentaban sumir el reino en la oscuridad.
Luna había conseguido información y nombres de las familias nobles que aún seguían a los Wine, todo gracias al apoyo de todos los ponis que había liberado de la esclavitud de Lord Red. También conocía los puntos de intercambio y los distintos escondites que usaban para practicar sus actividades ilícitas. Épsilon tenia los nombres y los recursos necesarios, era hora de terminar con el trabajo que comenzaron meses atrás.
La princesa de la noche entonó una canción de cuna con un tono suave y calmado, mientras dejaba que el hechizo surtiera efecto en la capital.
-La siguiente escena está basada en el video de "Duo Cartoonist" de "Children of the Night"-
-...-
-Vengan mis niños, yo los llevaré-
-A una tierra encantada-
-Vengan mis niños, hora es de jugar-
-Aquí en mi jardín de sombras-
-...-
La deidad concentro su poder. La magia hizo que sus ojos brillaran tomando un color blanco intenso mientras el hechizo rápidamente afectaba a los habitantes de la capital. Los soldados y guardias reales comenzaron a caer presa de un sueño profundo al igual que las cebras y la mismísima princesa del Sol. Incapaces de permanecer despiertos, todos los habitantes del reino comenzaron a viajar al mundo de los sueños, guiados por la magia de la deidad de la noche.
-...-
-Siganme dulces niños, el camino les mostraré-
-A través del dolor y tristeza-
-...-
Cantaba la deidad de la noche emprendiendo el vuelo mientras el poder de la oscuridad extinguía por completo las luces de la capital.
-...-
-Niños pobres no lloren, la vida es por aquí-
-Asesinando la belleza y las pasiones-
-...-
Continuó la deidad dirigiéndose al orfanato SweetCandy, mientras la luz de la Luna comenzaba a iluminar a los pequeños ponis del reino cuyos corazones comenzaban a aceptar la invitación de la deidad de la noche.
La luz de la Luna se coló por la ventana de Freshmint iluminando su pálido rostro y su melena rosada con una luz plateada.
En uno de los callejones, la luz comenzó a cubrir el rostro de Chocochips, iluminando su crin de cabellos blancos, los cuales resplandecían con un tono plateado.
Los pequeños ponis, los más pobres de la capital, los potros y potras huérfanos, aquellos infantes que sufrían de enfermedades mortales. Todos los ponis que a duras penas mantenían la esperanza fueron alcanzados por el llamado de la princesa de la noche, mientras la luz de la Luna iluminaba su camino en la completa oscuridad que había cubierto la capital.
La luz de plata se coló por los ventanales del orfanato abriendo silenciosamente la puerta de madera de los cuartos en los que descansaban los infantes. Dreamwish fue el primero en abrir los ojos observando incrédulo el rayo de luz que se adentraba en la habitación… La burbuja en la nariz de Cinnamon reventó de pronto sobresaltando a la potra y a su hermano Chestnut, quienes de inmediato notaron el brillo plateado de la Luna que se adentraba en la habitación invitándolos a seguirla. Sin pensarlo dos veces, los tres infantes saltaron de sus camas antes de seguir la melodía que los llamaba desde el fondo de sus corazones.
Paprika y Peppermint se encontraban en otra de las habitaciones. Peppermint se encontraba sentado a la orilla de su cama mirando a fluffy (El conejo de peluche que su hermana le había entregado). El potro no había podido dormir bien desde la adopción de su hermana Fresh, por lo que Paprika pasaba gran parte de su tiempo a su lado tratando de reconfortar a su amigo. Al notar la luz de la Luna adentrarse en su habitación ambos ponis sintieron la necesidad de seguirla, podían percibir el sonido de una dulce melodía la cual se aclaraba a medida que se aproximaban a la entrada del orfanato.
-...-
-Silencio queridos niños, debe ser de esta forma-
-Cansados de esta vida y sus decepciones-
-...-
Los primeros en llegar a la entrada del orfanato fueron Chest, Cinnamon y DreamWish. Los tres miraron asombrados el hermoso brillo de la Luna que se alzaba en lo alto del cielo. Al reconocer la voz de la deidad de la noche sus corazones dieron un vuelco de alegría. La princesa había cumplido su promesa y se encontraba ahí para llevarlos con ella. Tan pronto como sus corazones aceptaron la invitación, las ventanas del orfanato se abrieron mientras la luz de la luna los envolvía levitándolos fuera del edificio.
-...-
-Duerman mis niños, pronto partiremos-
-Donde hay calma y tranquilidad-
-...-
En el exterior pudieron ver a la princesa de la noche mirándolos con una sonrisa amable y llena de amor. En ese instante supieron que no tenían nada que temer. La princesa Luna los protegería y los guiaría a una mejor vida. Vivirían como sus hijos de la noche, disfrutando de la oscuridad de la que la princesa era gobernante y soberana, siempre bajo la protección de la Luz que la Luna de plata irradiaba sobre sus cuerpos hasta el interior de sus corazones.
La deidad emprendió el vuelo nuevamente guiando a los infantes por los cielos. Paprika y Peppermint Rápidamente se les unieron al igual que varios potros y potras que comenzaban a seguir a la deidad de la noche.
Freshmint miró por la ventana de su habitación, ahora completamente despierta, la voz de la princesa la invitaba a acompañarla a su lado a una tierra libre del sufrimiento. En su corazón pudo sentir un calor que la llenaba como nunca antes. No estaba segura porque, pero lo que si sabía era que debía seguir a la princesa. Si Luna la estaba llamando probablemente Cinnamon y su hermano estarían a su lado. Todo lo que le importaba ahora era reencontrarse con su amiga y con su hermano, nada más ocupaba sus pensamientos. Guiada por la invitación de la deidad de la noche la potra saltó por la ventana dejando que la magia de la luna la levitara por el cielo. Instintivamente movió sus pequeños cascos tratando de avanzar con mayor velocidad a medida que aceleraba levantando el vuelo rumbo a las esponjosas nubes del cielo.
Chocochips, se dejó guiar por la voz que lo llamaba permitiendo que la luz de la Luna lo levantara del suelo llevándolo a lo alto de las nubes. Mientras abandonaba los edificios pudo notar que a su lado volaban muchos potros más, potros que como él habían vivido solos, ponis que como él sentían que sus reservas de esperanza se agotaban en el interior de su corazón. Al dirigir la mirada al frente pudo distinguir a un grupo más pequeño de ponis levitando a un lado de la princesa Luna.
-¡Cinnamon, Pepper!- grito la unicornio emocionada al ver a su hermano y a su querida amiga.
El grupo de amigos abrazó a la pequeña riendo alegres mientras el resto de los infantes comenzaban a alcanzarlos.
-Vengan conmigo- dijo la princesa haciendo un ademán con el casco. Inmediatamente el grupo la siguió.
Volaron a una gran altura, reían alegres mientras saltaban y jugaban sobre las esponjosas nubes. Surcaron el cielo siguiendo a la gobernante que los guiaba en la dirección de la enorme esfera de plata que brillaba en el cielo.
-¡Princesa!- dijo Freshmint corriendo en el aire para alcanzar a la alicornio índigo que volaba con gracia en el cielo. -Se lo agradezco- añadió la potra permitiendo que la alicornio la tomara entre sus cascos. La alicornio continuó con su canción de cuna mientras frotaba su frente afectuosamente sobre la de la pequeña.
-...-
-Vengan mis niños, yo los llevaré-
-A una tierra encantada-
-Vengan mis niños, hora es de jugar-
-Aquí en mi jardín de sombras-
-...-
Continúo cantando la princesa mientras guiaba a los pequeños por los cielos. Su destino era la Colonia Lunar, un lugar apartado de las guerras y sufrimiento que pronto cubrirían el reino. Un lugar en el que ella, Nightmare y sus cuatro guardias nocturnos protegerían a sus niños de la noche.
En la capital solo quedaban camas vacías, una de ellas en el orfanato tenía un pequeño conejo de felpa. Otra cama en uno de los refugios de Lord Red, solo tenía un pequeño oso de peluche colocado a un lado de la ventana. Los dueños de ambos muñecos de peluche se habían marchado para nunca más volver a la capital.
-Despierta- la llamó una voz que la deidad vagamente pudo reconocer.
El cuerpo de la alicornio de color perla comenzó a sentir frio, alguien la estaba llamando… tratando de comunicarse con ella.
-Despierta por favor-
"No puedo… Me siento exhausta… Los párpados me pesan" pensó la deidad.
-Despierta ahora o de lo contrario perderás a la poni que más aprecias- dijo la voz.
La deidad abrió los ojos con dificultad. Frente a ella se encontraba el mismo árbol de cristal que había visitado con anterioridad en sus sueños. De pronto sintió que el cansancio la había abandonado y rápidamente se colocó sobre sus cuatro patas. El árbol lucía gastado y el brillo que emitía apenas era perceptible. El frondoso árbol ahora lucia seco y viejo, las hojas de cristal rosa habían desaparecido al igual que los frutos que abundaban en ellas.
-¡Tómalo!, ya no tienes más tiempo- dijo la voz.
Por un momento la deidad no supo a lo que se refería aquella voz. Hasta que el brillo del último fruto que permanecía en una de las ramas llamó su atención. La esfera de cristal tenía en su interior un cristal rojo brillante con la forma de un rayo de luz. La deidad aleteo sus alas para elevarse a la altura a la que se encontraba el fruto. Tan pronto como sus cascos lo tomaron la esfera se hizo añicos permitiendo que el cristal en su interior callera sobre sus pezuñas de color perla.
En el instante en el que el cristal hizo contacto con ella una serie de imágenes asaltaron su mente. Imágenes de seis ponis que vivían en un mundo lleno de armonía, en el fondo se escuchaba el llanto desesperado de una de ellas. De pronto todo desapareció y fue sustituido por un escenario que la hizo temblar hasta los huesos, el fuego rodeaba la capital. Cuatro ponis avanzaban con cautela en el centro que era rodeado por el fuego y la muerte, todas ellas tenían heridas en el cuerpo y caminaban con dificultad, sus miradas cargaban un sentimiento de incredulidad, desesperación, profunda tristeza y arrepentimiento.
Una de las yeguas era una pegaso de color amarillo pálido, su crin y cola lucían un color rosa claro. Otra de ellas tenía un pelaje de color cian, su crin y cola lucían los colores del arcoíris. Un poni terrestre de pelaje color naranja y crin y cola doradas como el sol llevaba sobre su cabeza un sombrero campirano bastante maltratado. El ultimo poni era una unicornio blanca como la nieve con una crin y cola estilizadas de color purpura. Las cuatro amigas que había visto reír y divertirse segundos antes se detuvieron alrededor de una pequeña alicornio de color violeta, su crin y cola eran completamente lacias, de un color azul profundo adornadas con una línea purpura y otra de color rosa. La alicornio lloraba incontrolable abrazando a un poni terrestre de color rosa que yacía inerte en sus cascos, la crin y cola de color fucsia del sexto poni eran de lo más llamativas, pues lucían muy similares a un montón de algodón fabricado con azúcar.
-Twilight- escucho a las ponis llamar a la pequeña alicornio de color violeta.
-Tú puedes cambiar esto. Pronto deberás tomar tu decisión- dijo la voz. De pronto su corazón sintió la magia de su hermana envolviéndola. Se trataba del hechizo de sueño que Luna solía usar en ella, cada vez que la alicornio de color perla se excedía con sus noches de desvelo.
Celestia sabía lo mucho que Luna aborrecía usar ese hechizo en particular. Lo más curioso era que el hechizo era mucho más fuerte que nunca. Lo suficiente como para cubrir la capital por completo. Combinado con aquel hechizo pudo sentir el rastro de una magia oscura, un rastro de magia similar a la sensación que había experimentado cuando se encontraba atrapada en la pesadilla de Sombra. Se trataba del mismo rastro de magia que había quedado en los alrededores de lo que alguna vez fue el reino de cristal después de que el Rey Sombra se desvaneciera junto con el Imperio de Cristal. La misma sensación que había presenciado cuando Vice tomó el control total de Cocoon.
La deidad despertó de golpe, sus ojos lucían del tamaño de un la cabeza de un alfiler. En el reino se podía sentir la presencia de aquella sombra combinada con el hechizo de Luna. Instintivamente la deidad del Sol miró por su venta, en la cual se podía apreciar con claridad la enorme luna que se alzaba en el horizonte apuntando al Noroeste del reino.
-Luna- murmuro -No- añadió la alicornio. Antes de salir corriendo de su habitación. No podía esperar más, Zephora estaba agotada y Kendall seguramente se molestaría, pero esto no podía esperar más tiempo… Quizá ya era demasiado tarde.
WAAAAAA
El llanto de un pequeño alertó a una pareja de ponis, ambos salieron del sendero guiados por el llanto del pequeño, ninguno de los dos dudo en avanzar por la maleza del bosque que rodeaba su aldea hasta que finalmente encontraron la fuente de aquel llanto.
Se trataba de una pequeña pegaso de color rosa, su crin y cola lucían líneas de colores blancas, moradas y rosas, y formaban hermosos risos en sus puntas.
-¡Oh! ¡Por Celestia! ¿Quién se atrevería a abandonar a una potra en este lugar?- dijo la hembra tomando al infante entre sus cascos para tratar de calmar el llanto de la pequeña.
-Aquí no hay nada- dijo el corcel escudriñando el lugar.
-Mira esto querido- dijo la yegua al notar que la pequeña que rápidamente se había tranquilizado al mirar a la pareja con un par de enormes ojos purpuras acompañados de una enorme sonrisa.
-Parece que se encuentra sana y salva-comento el corcel acariciando la crin de la potra, la potra aprecia bien alimentada, no estaba sucia y tampoco tenía indicios de sufrir alguna enfermedad o herida.
-¿Qué es eso?- dijo la yegua, señalando el sobre de una carta que se hallaba sobre una canasta que claramente no se encontraba ahí minutos antes.
El corcel se aproximó observando el contenido. Dentro de la cesta había comida, cambios de ropa y dinero. El corcel tomo el sobre y extrajo la carta leyéndola en voz alta para que su pareja pudiera escuchar. -Por favor, cuiden y protejan a"Mi amada Cadence". La última hija del imperio de cristal y la esperanza de nuestro futuro.-Era una carta muy corta y escrita con la peor letra que había visto en su vida.
-Mi Amore Cadenza- repitió la yegua mientras continuaba acariciando la crin de la pegaso.
-Es un lindo nombre- respondió el corcel.
-Querido… Durante años hemos deseado tener un hijo- dijo la yegua derramando lágrimas de felicidad.
-Después de que el doctor nos confirmara que ambos somos infértiles… No pensé que podríamos tener esta oportunidad-
-Celestia puso a esta pequeña en nuestro camino, debemos protegerla a toda costa y criarla para ser una buena poni- dijo la yegua besando la frente de la pequeña pegaso rosada. Su marido asintió con la cabeza. Ambos dieron la media vuelta para regresar a su aldea completamente ajenos al par de ojos que los miraban ocultos por un hechizo de invisibilidad.
La yegua desactivó el conjuro dejando a la vista su pelaje de color lila, su crin y cola lucían un color azul y púrpura. La yegua llevaba una armadura fabricada con rocas que tenían la forma de escamas y se encontraba cubierta por una capa y una gorra fabricada con una tela morada adornada con estrellas plateadas.
-Me alegra mucho haberlos encontrado aquí- dijo la hechicera cubriendo su rostro con la capucha.
-¿Estas segura que es lo correcto?- preguntó un corcel vestido de una forma similar a ella con excepción de su capa, la cual lucía un color azul oscuro adornada con estrellas de color cían. Su pelaje era de un color naranja brillante, mientras que su crin y cola lucían un color naranja mucho más oscuro.
-Créeme, cuidaran bien de ella. Además, su destino se encuentra aquí-
-Lo que no entiendo es como demonios fue posible que el doctor encontrara esto- comento el corcel entregándole a su compañera el pergamino que habían pegado con cinta adhesiva para evitar que el trozo de papel se partiera por la mitad.
-Si él nos lo entregó entonces es porque sabía que debíamos usarlo… Él confía en nosotros-
-Lo sé, pero sin el mapa… El hechizo no fue creado para usarse de este modo Starlight, la carga de magia que usamos la última vez estuvo a punto de destruirlo-Dijo el corcel señalando las múltiples quemaduras que el pergamino tenía en su superficie.
-Solo podremos usarlo una última vez Sunburst- comentó la hechicera comprendiendo a lo que se refería su amigo.
-Quieres volver con ellos… Sabemos lo que pasará… Podríamos impedirlo… Podríamos evitar que ellas…- Starlight negó con la cabeza. -Yo cree el hechizo para proteger al invocador de la influencia del cambio en la línea temporal, incluso si lo intentamos, el hechizo ya no podrá llevarnos a nuestro futuro real. En el instante en el que usamos el hechizo para viajar del pasado para traer a Cadence a este futuro, nos convertimos en una paradoja. A partir de aquí somos incapaces de volver a nuestro tiempo-
-Entonces no hay forma de reparar todo esto- dijo Sunburst entregándole un libro a la hechicera. En la cubierta se podía observar la portada de un aro de fuego con el título "Eclipse" inscrito en él. -Esto ya no pertenece al futuro ni al pasado, al igual que nosotros- dijo el hechicero observando a su amiga.
-Lo sé. A veces hay que lastimar a quienes amamos, para protegerlos… Pero ella preferirá sacrificarse antes que lastimar a otros. Es su forma de ser y dudo que podamos persuadirla de no hacerlo-
-Sabemos lo que pasará si ella se sacrifica… No podemos dejar que se unan jamás tenemos que encontrar el modo de evitarlo-
-Esto quizá sea lo más difícil para mí… romper la relación que yo misma ayude a crear… No sé cómo-
-No lo hagas Starlight… No te culpes por esto. Estoy seguro de que hay un método, aún tenemos tiempo- dijo Sunburst besando a la yegua. Al separarse Starlight se talló el rostro con el casco para secarse las lágrimas.
-Si lo logramos no tendremos que ver a nuestras amigas partir-
-Aunque no estén a nuestro lado, ellas nunca nos abandonarán-dijo el corcel colocando su casco sobre el peto de la armadura de la yegua.
-Maud siempre tuvo razón… un poni puede ser realmente feliz cuando conoce el sufrimiento mejor que ningún otro y aun así logra encontrar aquello que más atesora en el mundo.- dijo sonriendo genuinamente.
Notas del Autor:
OK este capítulo ya lo tenía pensado desde mucho tiempo atrás. Consideré que introducir en esta historia la historia que "Duo Cartoonist" nos narró por medio de su animación "Children of the Night" era una parte importante de este fic. ¿Qué les pareció este final para el arco de los huérfanos que nos han acompañado en esta historia?.
Tenía pensado que Starlight tuviera una conversación con el Dr Whooves al final de este capítulo, pero opté por colocar a Sunburst en su lugar. No estoy realmente seguro de cual habría quedado mejor, ambos borradores me gustaron, pero al final opte por este ya que me lo sentí más real y hace ver a Starlight más "humana".
Ahora debo agregar un par de cosas. Normalmente las letras de las canciones las modifico de forma que se adapten lo mejor posible al ritmo y a la idea de la canción, así como la secuencia de la historia, pero en este caso he tratado de mantener la estructura lo más fiel posible a la letra original en ingles de "Children of the Night". Es por eso que habrá partes que no riman y cuesten más trabajo de adaptar si se lee la letra junto a la melodía de la canción.
En segundo lugar, está la letra en sí de la canción… hay un verso en particular que me llamó mucho la atención y es cuando Luna dice "Murdering Beauty and Passions (Asesinando la belleza y las pasiones)" en esta historia eso quedó a la perfección con lo que ocurre en esta historia, pues mientras Luna está salvando a los niños, Épsilon está ejecutando a los miembros restantes de las casas nobles que están involucradas en los negocios sucios de Lord Wine. por lo que esta line haría referencia a esos asesinatos.
Por cierto, como dato curioso, para los que no lo sabian "Mi Amore Cadenza" significa "Mi love Cadence", de ahí que la yegua de la historia la llame en base a lo que dice la carta "Mi amada Cadence".
Nuevamente agradezco a "DUO CARTOONIST" por su excelente ingenio y animación. Es una lástima que no pueda ver contenido gratuito de ellos, pero se que muchos de nosotros llevaremos esos buenos recuerdos en nuestro interior.
Así que… hasta el próximo capítulo… ALLONS-Y.
En memoria de Victor Fidel Amado abuelo y mentor.
Marzo/1938 - Octubre/2018
En memoria de Carolina López Amada tía y ejemplo de vida
Mayo/1947 – Febrero/2020
