48. Ideas ingeniosas
Después de decírselo, Bella se estaba comiendo la cabeza por la planificación que tenía para ese día, pero Edward estaba tan ansioso que no quería aceptarlo.
—¿Cómo que están en la sala?
—¡Yo ya había logrado bajar! —exclamó Bella tratando de no alzar mucho la voz—. No se oía nada y, de repente… ¡Lillian y mi padre entraron por la puerta tan campantes!
Él se estiró los pelos de la cabeza.
—Bella, mi taxi debe estar ya en la esquina —le informó—. No te lo tomes a mal, pero necesito irme ya.
—¡Lo sé! —concordó ella—. Yo también estoy hasta arriba de cosas que hacer…
—Entonces comprenderás que he de salir de esta casa.
Bella bufó.
—¿Y cómo lo harás?
—Alguna manera habrá —dijo Edward encogiéndose de hombros.
Y ambos volvieron a bajar hasta el final de la escalera en la planta baja. Bella fue la que sacó la cabeza por la esquina de la pared para corroborar que los dos adultos estaban sentados en el sofá en medio de una conversación que iba para largo. En un momento su padre volteó la cabeza y, si no fuera por sus reflejos, la hubiese visto.
—Que no —reiteró Bella con la cabeza bien pegada en la pared—. Que no se puede.
—¿Y si lo distraes? —propuso él, y justo en eso el móvil en su mano se iluminó—. ¡Vaya! Es el maldito taxi.
De pronto sonó un ruido desde arriba, a lo que Edward la miró extrañado.
—¿Qué es eso?
—Creo que Rachel estaba en su habitación… —murmuró Bella.
—¿Y podría bajar?
—Cuando quisiera…
Y entonces se dieron cuenta de que estaban rodeados.
—¡Te tienes que ir ya! —exclamó Bella en un susurro.
—¡Eso quiero!
—¡¿Pero cómo?!
Él dudó por un segundo.
—Distráelos —respondió al fin.
—¿Crees que pueda?
Edward le dio un beso rápido en los labios.
—Yo sé que sí, anda.
Bella negó con suavidad.
—Intentas inhibirme la razón…
—Es el único modo.
Ella iba a reír, pero oyeron el sonido de una puerta abriéndose, así que Bella corrió a la sala como una bala para presentarse ante Charlie y Lillian.
—Bella. —Su padre se quedó extrañado—. ¿Necesitas algo?
—¡Hey! Ehm, yo… bueno sí, tenía que contaros algo —dijo mientras caminaba a largos pasos hasta situarse al lado opuesto de la entrada.
Ellos lucían confusos mientras la seguían con la mirada, sin pensar que fuera la única estrategia que se le ocurría para que Edward saliese pitando.
—Te escuchamos —afirmó Charlie, hasta que el móvil del mismo vibró en la mesa.
Él estaba a punto de girarse para cogerlo, y entonces Bella chilló.
—¡NO! Eh… es un segundo, papá —afirmó ella.
—Bella, solo voy a contestar.
—¡E-es que…! —Prosiguió deteniéndolo por la muñeca—. Lo que sucede es que me encuentro algo mal…
Y llevó una mano a cubrir sus ojos mientras se apoyaba en el brazo del mueble, como si no tuviera fuerzas.
—¿Estás bien, Bella?
—No, ehm, yo… —Y por la inteligente idea de cubrirse los ojos y moverse a ciegas, solo logró golpearse la rodilla en toda la esquina de la mesa—. ¡Maldita se…!
Con eso captó la atención de los dos adultos totalmente.
—¡Bella! ¿Estás bien?
—Sí… —Y en ese punto sí tuvo que apoyarse en la esquina del sofá mientras se abrazaba a su rodilla.
—¿Se puede saber qué te pasa hoy? —le reclamó su padre.
Mientras ella soportaba la intensa punzada de dolor en el hueso de su pierna, por el rabillo del ojo vio cómo Edward se despedía de ella antes de cerrar con un talentoso silencio la puerta.
Cuando Bella se había preguntado a sí misma si alguna de sus experiencias con Edward iba a doler, nunca se habría imaginado que fuese a ser una como esa.
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—¿Bella?
La misma parpadeó varias veces, regresando a la realidad de la cocina de Jessica con el molde de plástico en forma de corazón que sostenía entre sus manos.
—Sí, lo siento. Recordé algo y…
—No te preocupes. —Jessica no le dio mucha importancia—. Una vez más, gracias por ayudarme en esto.
Bella esbozó una leve sonrisa.
—Bueno, la idea no era mala desde un comienzo —comentó ella volviendo a aplastar el molde en la masa amarilla—. Ayudarnos la una a la otra a preparar una sorpresa para San Valentín, de forma casera, barata…
—Exacto —concordó su acompañante, emocionada—. Y te lo propuse porque sabía que luego podíamos repartirnos esto entre las dos y decorarlo para las personas a las que queremos… dárselo. —Carraspeó un poco—. Ya sabes, no solo es el día del amor, sino también el de la amistad y… Se puede aprovechar para dárselo a un amigo que o bien pasa mucho tiempo contigo o que bien llevas sin ver una buena temporada, ¿no?
A la mente de Bella acudió fugazmente la imagen de cierta persona de ojos marrones.
—Cierto…
—Y además en tu caso le sacas ventaja, sabiendo que el cumpleaños de Edward no te queda tan lejos —añadió Jessica—. Así te permites ahorrar dinero.
Y a Bella le interesó indagar más en aquel tema…
—Exacto —dijo antes de tomar una bocanada de aire—. ¿Es una recomendación que sacas de la experiencia propia?
La bajita cambió su expresión.
—No… nosotros solo estuvimos juntos de octubre a noviembre —le aclaró con incomodidad—. Ya sabes, a inicios de curso.
Bella alzó las cejas, asintiendo.
—En el cumpleaños de Tyler, Edward me explicó que lo vuestro nunca fue real —le indicó—. Sino un acuerdo temporal que decidió entablar contigo para ayudarte.
Jessica tragó.
—Supuse que te lo había dicho… pero no lo había confirmado.
—Ya lo has hecho —señaló la castaña, provocando que su acompañante se distanciara aún más.
—Pues sí, sucedió así.
Bella sabía que se estaba metiendo en un terreno pantanoso, pero de verdad necesitaba hacerlo.
—En fin… —prosiguió ella—. A pesar de haber mantenido una relación de amistad durante años contigo, él me aclaró que en ningún momento de esa falsa relación llegó a pasar nada más —recalcó—. Y que tampoco llegó a sentir algo distinto por ti.
—¿A dónde quieres llegar a parar? —le reprochó Jessica soltando la figurita en el molde.
—A donde haga falta para aclarar esto de una vez por todas, Jess. —Bella cogió firmeza—. Estamos raras desde ese día. Ambas sabemos por qué, pero no hemos sido tan valientes como para hablarlo y… aunque sepa su punto de vista de la historia, no conozco el de la otra parte implicada.
—Te he dicho que lo que te ha contado es cierto —insistió. Ella estaba alterada, pero justo ese estado la haría ser más sincera.
—Lo sé, pero la pregunta que quiero saber es… ¿Llegaste tú a sentir algo por Edward? ¿Te enamoraste de él, Jess?
Ella se quedó muda por un momento… hasta que asintió.
—Sí, lo hice.
Y Bella dejó escapar un suspiro.
—En este tipo de juegos alguien siempre sale perjudicado… —murmuró con pesadez, ante lo que Jessica negó.
—Lo que sentía por él empezó desde antes que me ofreciera el trato y duró hasta mucho después de que terminara.
—Algo presentía… —Bella miró hacia el techo.
—Pero nunca fue recíproco. Irina trató de alentarme para que me acercara más y, aunque Edward me lo permitía, en el fondo era porque sabía que nunca tendríamos nada —explicó resignada—. Al menos con el paso del tiempo conseguí olvidarlo.
Bella arqueó las cejas.
—¿Estás segura de eso, Jess?
—Sí. —Frunció el ceño—. ¿Por qué lo preguntas?
—Porque tienes la misma mirada y sonrisa que yo me veo cada día en el espejo desde que me enamoré de él —le aseguró Bella—. Sin duda alguna, te gusta alguien.
Jessica adoptó una pose más tímida, casi ruborizándose.
—¿Y bien? —preguntó la castaña—. ¿Ese silencio es un sí a mi teoría o…?
—Es por un chico que va a una optativa conmigo —confesó, seguido de un carraspeo—. No voy a decirte de quien se trata, pero ha estado enfermo durante estos días así que… lo de las galletas podría funcionar como un buen intento encubierto.
Bella lo procesó lentamente.
—Ah…
Jessica esbozó una media sonrisa.
—No soy una amenaza para ti, Bella —declaró con certeza—. Si no pasó nada hace tres años, cuando sí hubo oportunidad, menos ahora.
Y entonces recordó de la diferencia de tiempo de la que estaban hablando.
—Ya. —A la castaña se le quedó un mal sabor de boca—. Es solo que a veces el tiempo crea lazos que…
—Yo pensaba igual —agregó Jessica rápidamente—. Pero después me daba cuenta de que todas las chicas que se acercaban a él cuando íbamos a la discoteca eran rivales potenciales, a pesar de ser desconocidas. Lucían tan guapas, aparte de ir vestidas de manera ideal para resaltar su buen físico… Y yo sabía que eran temores justificados porque Edward no sentía nada por mí. En cambio, tú pareces captar su atención con tu sola presencia.
El corazón de Bella comenzó a bombear de forma frenética.
—¿En serio?
—Sí —reafirmó Jessica—. A diferencia de mí, tienes suerte.
Y entonces ella respiró hondo.
—Tampoco tanta —afirmó, preparándose para explayarse—. Jess, escucha… Si te pregunté si tenías sentimientos por Edward todavía, antes de querer ejercer el papel de novia celosa, lo hacía porque no quería que sufrieras.
Jessica la miró con extrañeza.
—No entiendo.
—Nadie mejor que yo sabe qué significa no ser correspondida, ¿sabes? —Bella le regaló una sonrisa lastimera—. He pasado años buscando el cariño de los demás para después salir herida en el intento. Ya no hablo como novia, sino como amiga, lo que fuera —clarificó—. Y como conozco lo doloroso que es ese sentimiento, lejos de querer atacarte, solo quería decirte que siento mucho si en algún momento lo pasas mal por eso.
La chica lucía consternada.
—Esto no es muy usual.
—Lo sé —concordó Bella—. Pero desde que te vi con esa carita en el patio… supe que tenía que decírtelo. No sé, me sabría mal si te hiero indirectamente y no tratar de mostrarte mi apoyo de alguna manera, como para hacerlo más liviano. ¿Suena algo tonto ahora, verdad?
Jessica ladeó la cabeza.
—Bueno, como ya no siento nada romántico por él… al menos por esa parte no me infringirás dolor —reconoció con duda—. Pero aunque te hayas sentido como me cuentas, tú ya has encontrado el amor. Quiero decir, ya eres correspondida en sentimientos. Has experimentado besos y tal… En cambio yo… —Se le escapó una risa apenada—. Pues es algo que no he tenido nunca, y hay veces en que se vuelve una obsesión querer por fin experimentarlo.
Su vulnerabilidad impulsó a Bella a ofrecerle consuelo.
—Ya encontrarás al indicado…
Pero a cambio, ella le lanzó una mirada escéptica.
—Es demasiado fácil decirlo cuando ya lo tienes, Bella —le echó en cara—. Pero cuando no, te empiezas a preguntar cosas; como si hay algo malo en ti, si no tienes personalidad suficiente o algo así.
—Eso no es verdad.
—¿Y cómo lo sabes? —soltó burlona.
—Porque tú llevas años siendo correspondida por amistades, Jess —puntualizó Bella—. Buenos amigos que te quieren de corazón, tal y como eres, mientras que yo he pasado años sin recibir afecto recíproco de los demás en ningún sentido. Ahora la vida me ha dado a Edward, pero… ¿algo tenía que llegarme ya, no?
Jessica trató de sonreír, pero el gesto no le llegó a los ojos.
—Pues ahora tienes las dos cosas…
—No del todo y lo sabes —recalcó—. Mi amistad con el grupo no es tan fuerte como la que tenéis entre vosotros. Me integro un poco, pero con el único que realmente me entiendo es con Edward.
Jessica fue asumiendo a su ritmo cada cosa que le decía, hasta que al final, se resignó.
—Entonces supongo que todos tienen falta de algo, ¿no? —concluyó.
Bella asintió con lentitud.
—Así es.
—Excepto tu novio.
Y ella se quedó congelada un segundo antes de darle la razón.
—Él es el único afortunado de tenerlo todo, sí. —Esbozó una mueca—. Pero tranquila, se lo cobraré a mi manera.
Jessica rio.
—Gracias por esto.
—No es nada, creo que ambas lo necesitábamos —respondió Bella. Aunque en el fondo, le quedó un sentimiento agridulce al pensar que tal vez aquella sería la única conversación profunda que tendría con ella.
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Después de retomar la actividad de dar forma a la masa de las galletas, Bella siguió las instrucciones que le aparecían en el móvil para meterlas al horno con la temperatura adecuada y también escogió una forma de medición de tiempo correcta, por lo que al final no necesitaron a la madre de Jess para ninguna urgencia. Pero cuando ya faltaban cinco minutos para sacarlas, Bella se acordó de algo.
—Jess…
—Dime. —Ella seguía limpiando la encimera con el trapo.
—San Valentín no es hasta el viernes —le informó Bella con el ceño fruncido.
—Ya.
—¿Las galletas van a mantenerse igual de frescas durante cinco días?
Ambas se quedaron mudas por un momento.
—Pues ahora que lo dices, no había caído —reconoció Jessica.
Y entonces Bella se puso a pensar.
—¿Se podrán congelar?
Esa parecía ser la única alternativa viable en un principio. Luego Bella se puso a buscar otras, aunque ninguna acababa de convencerla. De todas formas, al acabar de enfriarlas y decorarlas, entre ella y Jessica se repartieron las que salieron bien de manera equitativa. Y por otra parte, las que salieron mal formadas o algo más quemadas se separaron. Bella pensó que aquellas últimas se las comerían entre ellas, o que también se las repartirían de algún modo… pero no.
—Ah, llévate estas también. —Y Jessica le entregó las galletas que salieron del pequeño trozo de masa extra que su madre decidió poner abajo de sus bandejas.
—Pero si es para vosotras —replicó ella.
Su compañera negó con la cabeza.
—Estamos intentando cuidarnos la línea.
La noticia causó que Bella se viera envuelta en un gran aprieto.
—¿Pero qué haré yo con tantas galletas?
Y mientras formulaba la pregunta, una idea magnífica surgió en la cabeza.
—¿Espero aquí?
—Si, por favor —le pidió la castaña.
Una vez tuvo la respuesta del chófer, ella se dirigió a su destino para tocar varias veces al timbre, esperanzada. Y por suerte, aquella persona de la que no sabía nada hacía tiempo y que el corazón le decía que tenía que ir a ver esa tarde… le abrió.
—¿Bella?
Ella levantó el paquetito de galletas sobrantes en su mano.
—¡Sorpresa!
💎Vaya, vaya. ¿A quién ha ido a visitar Bella ahora, eh? A ver quién lo adivina. 👀Hay pequeñas pistas, aunque quien rebusque más de la cuenta se va a ir por el camino que no es. 😛 Y creo que también ha quedado claro cuál fue el "incidente" del otro día en la salida de Edward de la casa de Bella, ¿verdad? 😂😂😂
💎Al final lo de Jessica no resultó como pelea como algunas pensaron, 😎 pero tampoco era para que sucediese eso. Hay muchas veces en que por temas de relaciones y tal se reclama siempre a una de las partes injustamente. 😕 Y en este caso, Bella ha demostrado que puede ser de otro modo. 🙂
💎¡Hola a todas! 😊 Sí, hoy me demoré un poco más de lo usual y el capítulo puede resultar corto también. 😓 Me explico, creo que os he estado malcriando con los últimos capítulos (que resultaron larguitos) y claro, volver a esto de repente cuesta, ¿eh? 👀Nah, es broma. Realmente creo que debería haber hecho un poquito más, pero por motivos personales no he podido.
💎😕 Espero que me entendáis si ha sido breve, por favor. 🙏 Pero, aún así, considero que ha estado decente. Así que ojalá os haya gustado. ❤️
💎PD: Vi por los comentarios que el anterior capi os pareció bastante gracioso jeje (algo que agradezco) y que también os dejó con intriga. Bueno, me tomé la licencia de hacer lo mismo hoy. 😂 Trataré de compensaros con un capítulo más largo el próximo día n.n Ahora sí, hasta la próxima.
¡Kisses! 😘😘😘😘
