Capítulo 55: El Guardián del Infierno


N/T: Violencia explícita y más cosillas asquerosillas les esperan. Les recomiendo discreción.


Hi no Kuni

El halo rojo se fue lentamente de su vista. La espalda de Hinata se sentía áspera y nudosa, como un anillo de corteza de árbol en una sequía. Era probable que fuera a necesitar cirugía después de eso. Sus jutsu la habían salvado antes de que se le destruyeran completamente los nervios y los más superficiales o no los necesitaba o podrían crecer de nuevo. Pero había tenido un costo. Le quedaba menos de un cuarto de su chakra y no podía usar más en ella misma a pesar de no poder sostenerse de pie, porque ¿quién sabía si alguien más iba a necesitar su ayuda?

Con dificultad, se levantó y activó su Byakugan, escaneando la escena frente a ella. Naruto (¿cuándo había llegado el Equipo 7?) estaba pálido como un fantasma, Ino estaba... "oh, no, oh, no, por favor que no esté muerta, oh, gracias está respirando..."

Shikamaru estaba en el piso volviéndose loco por alguna razón...

Y seguían sin tener idea de dónde estaba el equipo que los había llamado por ayuda.

- ¿Qué está sucediendo? - susurró Hinata. Su garganta se sentía como lija. Necesitaba agua, pero...

- Esta perra.

Las costras quemadas de su espalda amenazaron con abrirse al mismo tiempo que ella se vio forzada a erguirse. Había metal frío presionándole la mejilla.

"Oh."

Ese definitivamente no era un buen momento.

- ¡Déjala ir! - siseó Sasuke, con rabia.

- Muy bien, muy bien - susurró Hidan. - Creo que me gustar verlos sufrir a ustedes.

La cabeza decapitada de un ANBU cayó a sus pies. Aunque ellos habían tenido la suerte de haber estado protegidos de Zetsu Blanco, él no había tenido acceso al mismo lujo. Hinata ajustó la vista a su cara, oscurecida por la máscara de porcelana. Detrás de los agujeros, vio ojos lila sin pupila. Un Hyuga. Alguien de su familia. Muerto, se había ido para siempre. Le rendirían honores y se olvidarían de él inmediatamente después.

Si le viera la frente desnuda, sin duda encontraría un sello maldito activándose. Tal vez él era una ella, uno nunca podía saber muy bien con la armadura de ANBU. Servitud anónima. Vivió en una jaula, murió en una. Se preguntó si alguna vez se habían hablado, fuera de los saludos obligados en las festividades anuales del clan. Probablemente no. Ella nunca había sido muy sociable, limitando sus interacciones a su padre, su hermana, Neji y sus mucamas personales. Hinata apretó los puños.

- Quédate quieta... - Sasuke hizo una mueca de dolor, mientras desviaba un pedazo volador de... algo... sólo con sus manos. - No es...

- No me hagas esto - jadeó ella. - Si no hago nada, definitivamente moriré. No puedo quedarme atrás y dejar que tú mueras por mí si yo no estoy dispuesta a hacer lo mismo por ti.

- Awww, qué conmovedor - se burló Hidan. - Lo voy a hacer bien lento para ti. Sólo para darte más tiempo para pasar tus últimos momentos con tu equipo. Soy muy amable ¿lo ves?

Hinata no odiaba muchas cosas. No le gustaba mucho el odio, en general, porque era algo muy terrible y cansador como para tenerlo contigo todo el tiempo.

Pero ella pensó... que podía poner todo su empeño en odiar al hombre frente a ella. El hombre al que le gustaba herir y matar a las personas porque... le divertía. Y ellos ni siquiera le podían devolver el favor porque era un estúpido inmortal.

Tener que luchar contra alguien así era inherentemente injusto, pero el mundo no era justo tampoco. Ella no tenía elección en quiénes eran sus enemigos, así que sólo podía intentar que la situación se fuera a su favor. Si tenía que luchar contra alguien llamado inmortal, que así lo fuera; ella lo haría y saldría de esa pelea ganadora o muerta.

"Todos tienes debilidades. Incluso los inmortales."

Ella era una mujer de ciencia y sabía que no existía algo como la inmortalidad. Todos deben morir, de una manera u otra. Eso era lo primero que había aprendido en su entrenamiento de médico. Los humanos, con toda su infinita creatividad, podían danzar alrededor de la muerta, pero, tarde o temprano, las parcas los harían pagar.

Sin advertencia, Hinata dio un codazo en el estómago de Hidan. Notó su gruñido con satisfacción; no había esperado que ella, una niñita herida, reaccionara con tanta fuerza. Algo razonable. A pesar de tener su Byakugan activado, casi no podía ver nada aparte de su contrincante. Su visión estaba haciéndose un túnel, gracias a la pérdida de sangre y de chakra. Sólo podía mantenerla para tenerlo en su campo visual; su punto ciego natural había aumentado tres veces su tamaño y su rango, que normalmente era de varios kilómetros, se limitaba a lo que estaba frente a ella.

Pero el miedo era una excelente droga y cualquier amenaza de muerte inminente y dolorosa botaba hacia un lado a unas pocas quemaduras de tercer grado.

Y así, aunque su cuerpo entero chillara en protesta, Hinata echó su brazo hacia atrás y, con todas sus fuerzas, hundió su puño en la tierra.

RRRRMMMMMBBBBBBLLLLLLL

Hidan se tambaleó, primero por la fuerza del impacto de su codo, después por perder el equilibrio mientras el piso se deshacía a sus pies, llevándose a su círculo a medio hacer con él. Por un segundo, estuvo aturdido, pero al siguiente se rio.

- Malditos Hyugas - murmuró. - Tan predecibles. ¿Qué vas a hacer, luchar contra mí?

- De hecho, sí - dijo, corriendo a enfrentarlo de frente.

Es broma. Habrá estado con un subidón de adrenalina, pero no era estúpida.

Se agachó antes de que Hidan notara su finta. Una nube de cenizas, cortesía de Asuma-sensei, voló sobre ella y lo golpeó en la cara. Él pestañeó, cubriéndose los ojos con los antebrazos, cuando Sasuke saltó sobre él y pateó el mango de la guadaña. El arma se le fue de la mano y de donde la tenía por la muñeca; Hidan la intentó agarrar con su otra mano, pero Choji lo golpeó y tuvo que redirigir su atención para bloquear el puño. La guadaña cayó inocentemente en el los calcinado del bosque, donde quedó atrapado en algo que alguna vez fue un arbusto.

Hinata concentró chakra en sus nudillos y lo golpeó en el pecho.

Ella sintió como los nódulos de chakra de él explotaban bajo sus nudillos. Más importante, sintió también que las células que los rodeaban romperse; como era de esperarse de una persona con habilidades curativas avanzadas.

Ella podía utilizar esto.

Tu taijutsu era infernalmente poderoso, mucho mejor que el de ella, aunque en eso se especializara su clan. Pero eso no era en lo que ella se especializaba, no importaba todo lo que su padre quisiera. Cn una sonrisa maniática que la sorprendió a ella misma, hundió un puño brillando en verde en el pecho de Hidan.

Este hombre no podía ser dañado. La verdad, es que sí podía, pero era capaz de sanarse, de otra manera ya sería un montón de extremidades sangrantes, algo no muy útil en una pelea.

El problema era que la medicina era un campo bastante complicado. La razón por las que los ninjas médicos debían tener tan buen control de su chakra era que un "tratamiento" en el lugar equivocado era peor que no sanar para nada. Los antídotos administrados sin envenenamiento previo podían actuar como venenos. Las píldoras milagrosas tomadas fuera de receta podían ser fatales. Las operaciones innecesarias, para librarse de problemas que no existían, podían crear sus propios problemas.

E incluso algo tan simple como sanar (estimular la mitosis para reponer una herida) podía ser letal si no había herida que parchar.

Hidan se balanceó hacia atrás, fulminándola con la mirada.

- ¿Qué demonios? - le soltó.

Hinata lo agarró del horrible cuello de su capa. Pateó sus piernas para que perdiera el equilibrio. Le dio vuelta para que cayera al sueño. Hundió su pecho. Restregó su cara en el piso.

Y procedió a atacarlo como un animal, usando manos, rodillas, dientes, donde pudiera alcanzar. El terror la había transformado.

No había nada de suave en esos puños.

Tan poco refinada. A Hiashi Hyuga le daría un aneurisma.

(A la mierda Hiashi Hyuga.)

Normalmente, para poder sostener el proceso de curación, el ninja médico tendría canalizar chakra activamente en el área herida para mantener a las células en división. Pero este hombre era inmortal. Ciertamente, no necesitaba a un médico que lo ayudara. Sus células continuarían dividiéndoselo, en un ritmo acelerado, por mucho tiempo después de que ella lo dejara.

Esa era la razón por la cual Hinata lo estaba haciendo. Y a un paso ridículo.

División celular irregular.

Crecimiento sin control.

Una herida punzante o un hueso roto que tomarían meses para regenerarse en una persona normal, lo podían hacer en minutos con un ninja médico habilidoso. Así que, en un hombre que se podía sanar instantáneamente, el ninjutsu medico agregado...

Una masa cancerosa que tomaba meses, normalmente, para hacerse visible, se podía manifestar en minutos con este tipo. Incluso si los efectos eran invisibles para alguien sin Byakugan, no significaba que eran menos peligrosos. Ella estimaba que sus pulmones y arterias estarían tapados en unos pocos minutos. Sus órganos comenzarían a colapsar poco después. Su cuerpo se desnutriría al gastar en energía en crear trillones de células inútiles. Cada tumor que florecía debajo de su piel era como una dulce, dulce, flor de venganza.

Su ataque se vio interrumpido cuando Hidan la agarró de las sienes y la lanzó. Hinata voló hacia atrás y cayó, fuertemente, en su dañada espalda. A pesar de todo lo que Hinata le había hecho, aún tenía unos buenos minutos antes de ser completamente incapacitado. Muchas cosas podían suceder en unos pocos minutos, como todos ellos ya lo habían experimentado. Aún más, pues Hidan había conseguido volver a tener su guadaña.

Hinata miró mientras Choji, Asuma y Sasuke formaban un triángulo protector a su alrededor y se preparó para lo peor.

Lo peor llegó, pero no de Hidan.


Si había algo que Sasuke podía llamar lo más aterrador en el mundo, sería escuchar ese grito ensordecedor de desesperación. Ese mismo grito que había salido de su garganta la noche en que su mundo se había quebrado, toda su familia habiendo sido asesinada a sangre fría.

Pero venía de otra persona.

Aunque no le era familiar, Sasuke sintió su corazón trisarse por quien fuera. El dolor que había sentido cuando niño, ese pozo oscuro que venía con perderlo todo... él no se lo desearía a nadie. Ni siquiera a la persona que más odiaba, aunque eso podía ser porque Itachi ya se lo había causado a sí mismo.

Más aterrador que el recuerdo de ahogarse por el Instinto Asesino de Orochimaru en los Exámenes Chunin, más horripilante que la ilusión de sus padres muertos que le había forzado Itachi, más doloroso que nada que hubiera experimentado antes... era escuchar eso, el grito universal de sufrimiento, que tenían demasiadas, demasiadas personas en común.

Escuchó de nuevo el chillido de rabia y, en la oscuridad, con su silueta marcada contra el suelo, Sasuke vio una enorme masa pálida de algo flotando, arrasando el bosque, como una inundación, pero con algo seco y áspero en lugar de agua. Más chillidos, más derrumbes, más rugidos de angustia... olía ligeramente a sangre y sentía Instinto Asesino... Polvo seco explotó desde el piso. Sus ojos se le llenaron de lágrimas, su nariz se le cerró. Había pequeñas partículas afiladas volando contra su cara. Sasuke se dio cuenta de que era arena.

- Mierda. Un jinchuuriki - dijo Naruto, su voz un extraño murmullo, demasiado silencioso y, a la vez, insoportablemente fuerte. - Poderoso, pero es más probable que cause daño colateral y ataques sin sentido a que nos sea de ayuda. Lo más probable es que esté mental y emocionalmente inestable por alguna razón; esa es la causa más común de los sellos rompiéndose. Y, si se escapa, será capturado por alguien en el camino. Viene hacía acá. Tenemos que contenerlo. Ahora.

La forma en que lo dijo era como si estuviera recitando pasajes de un libro de texto o hablando por experiencia propia.

Oh, a quién engañaba. ¿El dobe? ¿Libro de texto? Naruto era mucho más inteligente que lo que la mayoría de las personas creía, pero nunca había sido un estudiante clásico. La cara de Choji cambió de rojo sangre a blanco papel en menos de un segundo.

- No supongo que Shikamaru... o Ino...


Treinta segundos. Habían tenido treinta segundos de victoria. En esa ventaba habían ido de celebrar el por fin matar a Kakuzu, a volver al inicio cuando Ino y Shikamaru quedaron inconscientes intentando ir contra Zetsu, a un pequeño éxito quitándose a Hidan de encima, a volver a antes del principio al tener a un jinchuuriki fuera de control yendo tras de ellos. Hablando de Hidan, él parecía haberlos abandona, el Ichibi pareciéndole un mejor premio, todavía bajo la ilusión de que era inmortal y estaba protegido por su preciado Jashin-sama. Sasuke se preguntó cuánto tiempo pasaría hasta que se diera cuenta de cuán serio era el daño que le había hecho Hinata. No parecía ser muy inteligente, ese tipo.

- Hinata - rogó Naruto.

- Yo... - ella respiró nerviosamente, mientras miraba entre los compañeros de equipo de Naruto. Pareció tomar su decisión y, como con Ino ya estaba Kakashi-sensei, fue y se arrodilló sobre Shikamaru. - Haré lo mejor que pueda. Vayan.

- Tu profesor sabe más de sellos que yo - le dijo nerviosamente Asuma-sensei a Naruto. - Dudo que sea capaz de transmitirnos información rápidamente a nosotros sin Ino. Va a necesitar estar presente físicamente si quiere ayudarnos contra... eso.

- También es el único que sabe lo suficiente de chakra Raiton para ayudar a Ino - respondió Naruto, con tono sombrío. - Qué buena forma de pagarle de vuelta, considerando que sin ella seguiríamos luchando contra los Zetsus.

- Por supuesto que, si el Ichibi se sale de control, entonces ella va a morir de todas formas, al igual que el resto de nosotros - dijo Sasuke. - Todos podemos pelear contra Zetsus Blanco. Pero sólo él sabe contener a un bijuu. Y si el bijuu hace de las suyas...

- Bueno... la última vez... Shikamaru e Ino también... - comenzó Naruto. - No importa. Esta es una decisión ejecutiva, como líder del Equipo 7. - Y también como última persona capaz de luchar.

La última vez. Sasuke eligió no mencionarla.

- ¿Ahora qué?

- Lo detenemos. Duh. - Y, con eso, Naruto comenzó a caminar hacia dentro de las olas de arena, hasta desparecer.

- Así que... - Sasuke miró cómo el Tanuki dorado crecía sobre las copas de los árboles, dejando pequeño incluso a Choji. - Estamos muertos.

- Sí, básicamente eso.

Choji silbó.

- Así que, estamos igual que siempre.

A cada lado de él, un grupo de sus propios clones montaba guardia. Lo estarían protegiendo durante esa operación, tenía que ser así, ya que él era el encargado designado de los sellos. O, mejor dicho, sustituto designado del encargado de los sellos. Bueno, sustito del sustituto no designado, ya que el primero se suponía que iba a ser Kakashi-sensei y el siguiente, Shikamaru. Al final, lo hacía él porque era el único que podía. Y, también, porque ahora Naruto era el mejor equipado para cumplir ese tipo de rol, con su poder de combate habiendo sobrepasado el de todos los demás. Esperaba que Kakashi-sensei no se estuviera desesperando demasiado el otro lado.

(Oh, a quién engañaba, por supuesto que lo estaba haciendo.) A pesar de toda la independencia que les había impartido en su entrenamiento, Kakashi-sensei era un individuo fieramente sobreprotector en las situaciones de la vida real.

Naruto no llegó muy lejos antes de ser interceptado. El Ichibi estaba literalmente a unos cincuenta metros frente a él y él no podía acercarse porque estaba ese hijo de puta con su guadaña gigante, de lo menos práctica, frente a él z

Naruto no estaba muy feliz.

- Oye, imbécil - le gritó Naruto, que ya estaba harto, porque, honestamente ¿a quién más, en toda la historia de Konoha, se le transformaban todas sus misiones de rango B a rang por algo que no era para nada su culpa? - ¿Qué es eso? ¿Estás compensando algo?

Evidentemente, dada la reacción de Hidan, esa no era una manera educada de saludar en ningún país ni cultura existente. Naruto tomó eso como señal para correr lo más rápido que podía.

Hidan gruñó e intentó perseguirlo, pero se tropezó con un alambre, que había sido puesto por uno de los clones de Naruto, y cayó de cara al sueño. Hubiera hasta sido cómico si las cosas no se hubieran estado yendo a la mierda alrededor suyo.

Justo después de eso, un enorme puño de arena lo envolvió. Hidan gritó y lo comenzó a intentar hincar indiscriminadamente con su guadaña, pero, como no se podía sacar sangre de un coloso de polvo seco y roca erosionada, tuvo poco éxito. En unos pocos segundos, había sido aplastado y triturado simultáneamente en cientos de pequeños pedacitos de carne. Trozos pulverizados de músculos y otros órganos, cuya identidad Naruto no estaba interesada en conocer, estaban ahora pegados a los árboles.

A pesar de eso, Hidan se mantuvo vivo. Pero no tenía a Kakuzu para coserlo y rearmarlo. Su cuerpo solamente estaba ahí. En múltiples pedazos. Ni siquiera podía gritar y maldecir, no cuando su cráneo, lengua, tráquea y mandíbula inferior estaban a un mínimo de diez metros una de la otra.

"Ey, oye, Kyuubi," intentó Naruto. "¿Un poco de ayuda?"

El zorro sonrió pícaramente.

"¿Ahora? Pensé que no querías que mi maldad arruinara tu acto de angelito perfecto."

"Y yo pensé que no querías morir," le espetó Naruto de vuelta. "A menos... que le tengas miedo al Ichibi."

"ENANO, YO NUNCA PERDERÍA CONTRA ESE POBRE PRESUMIDO TANUKI EN UN MILLÓN DE AÑOS, ¿CÓMO TE ATREVES A CONJURAR TAL BLASFEMIA?"

Pero se calmó cuando se dio cuenta de que Naruto lo estaba provocando, lo que lo dejó mascullando por lo bajo. Naruto sacudió la cabeza y sonrió para sí. "Bueno, eso fue fácil."

"¿Tienes siquiera un plan?" le preguntó el zorro.

Algo se le ocurriría en el proceso.

Por un segundo, Naruto consideró intentar usar una variación del plan que siempre le gustaba usar a Shikamaru (principalmente, el usar la propia fuerza del enemigo en su contra), pero lo descartó inmediata. Los bijuu, después de todo, eran constructos de chakra, y. - diferencia de Orochimaru no tenían cuerpos físicos para cansar o destruir. El resultado sería lo suficientemente tóxico como para matar a cualquiera con chakra incompatible en un radio de cinco kilómetros.

Así que no, no podría usar el chakra del Ichibi para luchar con él.

"¿No quieres intentar razonar con el loco de tu sensei?" le preguntó el zorro.

Naruto miró dubitativamente a Kakashi-sensei, que seguía rogando por lo bajo:

- Está bien, por favor, por favor, por favor, sólo mantente estable por, no sé, diez minutos para que pueda neutralizar todo el chakra residual en tu sistema... por la mierda, quito mis ojos de ustedes por un par de segundos y hacen este tipo de mierda y no pedí que saltaras en frente de mí, estúpida niña autosacrificada no necesitabas hacerlo hubiéramos estado bien si te hubierascontenidounosminutos...

Algo le decía a Naruto que él ya no estaba hablando acerca de Ino. El hecho de que tanto el cadáver de Hidan como el de Kakuzu habían quedado reducidos a carne molida tampoco le daba muchas esperanzas.

"Oh, tienes razón," reconoció el Zorro. "Yo tampoco lo dejaría acercarse a equipo de fuinjutsu mientras está en ese estado. Aunque tampoco serviría de mucho contra Shukaku."

Naruto arrugó la nariz.

"Shukaku ¿quién?"

"Ese es su nombre."

"¿El de él? Pensé que se llamaba Gaara."

El Zorro soltó una carcajada.

"No, idiota. El Ichibi. Su nombre es Shukaku."

Eso hizo pausar a Naruto, a pesar del bijuu descontrolado frente a él.

"Oh."

"¿Qué, no pensaste que teníamos nombres? ¿Pensaste que éramos sólo constructos mitológicos de chakra y destrucción?"

"Bueno, más o menos son eso," señaló Naruto.

"Silencio, plebeyo."

"Entonces ¿cuál es tu nombre?" preguntó Naruto.

El zorro estuvo en silencio por unos momentos y Naruto pensó que no contestaría.

"Kurama."

Kurama. Así que el Zorro tenía un nombre después de todo. Interesante.

"Es bueno conocerte, Kurama. Te recordaré si me muero."

"Qué conmovedor. Pero no te vas a morir, imbécil; nunca me dejarán olvidarlo si pierdo contra ese bastardo."

El humor era extrañamente alentador. Era estúpido, no tenía sentido, pero ayudaba a Naruto a calmarse.

"Oh, así que SÍ te preocupas por mí. Es bueno saberlo."

"CÁLLATE," gruñó el Kyuubi. "Escucha, gusano. Lidiar contigo con unas pocas colas es muy diferente a ir en contra de una cosa con fuinjutsu como uno de sus poderes. Puedo vencerlo en una batalla normal de fuerza, pero le estarías dando la ventaja si decides ir con fuinjutsu."

Pero una batalla normal podría matar a Gaara. Naruto no sabía mucho acerca del chico, pero, además de ser importante para Konoha (¿por qué otra razón lo estaría protegiendo el padre de Ino?) era un ser humano. Era una excusa estúpida, los shinobi se suponían que mataban a otros seres humanos todo el tiempo, pero era una excusa, al fin y al cabo. Kurama puso los ojos en blanco.

"Está bien. Haz lo que quieras. No me culpes si fallas."

Naruto suspiró. Qué buena era su suerte en una misión tranquila. La comunicadora el Equipo 7 estaba caída. El estratega general, inconsciente. El sensei Jonin, volviéndose loco. Él mismo con suerte los podía mantener juntos. Y tenía que sellar a un puto bijuu, cuando no podía ni tomar papel sensible al chakra sin convertirlo en confeti.

Alguien allá arriba debía odiarlo bastante. Naruto no podía imaginarse por qué.

Pero no le importaba el por qué cuando toda esa arena se estaba dirigiendo hacia él. O, mejor dicho, hacia donde estaban los clones de Zetsu Blanco. Donde también estaban Kakashi-sensei, Ino y Shikamaru.

Naruto comenzó un pique y se interpuso entre ellos.

Sintió su propia sangre en sus manos.

Todo se puso blanco.


La Dimensión de las Invocaciones Caninas

Lo primero que notó Naruto cuando abrió sus ojos fue todo el pasto.

Estaba poco iluminado, pero no oscuro.

Había una bola de pelos alrededor de sus tobillos.

- ¿Pakkun?

- Ese soy yo - Pakkun sonrió. - Eres mejor para esto de lo que pensamos, chico. Al principio asumimos que Kakashi te estaba mimando por preferencia personal, pero cada vez más de nosotros comenzaban a desaparecer al mundo humano.

- Escucha, gracias por eso, pero estoy en una situación bastante mala... - Naruto comenzó a vomitar palabras. - Tengo que sellar a un puto bijuu. Hay un chico y es como yo. Y Kakashi-sensei está ocupado salvándole la vida a Ino. O sea, yo podría luchar contra ese chico, contenerlo mientras Kakashi-sensei termina de hacer lo que sea que esté haciendo, pero, no sé, no quiero hacerle daño, estoy mitad aterrorizado y mitad hiperventilando y mierda mi equiposigueahí...

Pakkun levantó una pata.

- Cálmate, chico. El tiempo corre de manera diferente en nuestra dimensión. Lo que es peligro inminente en tu mundo no lo es en el nuestro. - Comenzó a caminar en un sendero que se dirigía a algo que parecía ser un cañón muy profundo. - ¿Sabes qué? Te voy a llevar con el jefe. Él sabrá qué hacer.

- ¿En serio? ¿Él... es real? Como que pensé que Kakashi-sensei me estaba haciendo una broma... otra vez...

- Gastaste bastante chakra y sangre invocándote a ti mismo a este lugar, lo cual la mayoría llamaría un imposible, pero, qué sabré yo - dijo Pakkun. - El hecho que hayas logrado semejante hazaña bajo presión, a tu edad, podría ameritar una audiencia con el macho alfa, diría yo.

- Así que, eh, este... Jefe. ¿Cómo, eh, es él?

- Duro, pero justo. Bastante normal de personalidad. Un poco grandote, pero no irracionalmente enorme.

- Oh, dijo Naruto, preguntándose qué habilidad especial tendría ese perro para poder comandar a todos los otros.

- Es verdad que somos pequeños y que nuestro poder bruto es menos que el de los sapos, serpientes y babosas. Pero los perros decidimos concentrarnos en otra habilidad: resistencia - explicó Pakkun, aunque no le ayudaba mucho para resolver el misterio. - Mira, los humanos han evolucionado, no como depredadores que emboscan, sino como cazadores persistentes. Tú, mi amigo de chakra interminable, deberías ser familiar con el concepto de perseguir a un oponente más grande y más fuerte hasta que se rinda por estar agotado. Konoha también ocupa esta estrategia, usando su población mayor y recursos naturales para durar más que un enemigo con el cual deberían tener problemas en un enfrentamiento.

- Sí, entiendo eso. Pero ¿qué tiene que ver con los perros?

- Los perros son el mejor amigo del hombre, no sólo porque somos criaturas naturalmente sociables, pero también porque somos de los pocos animales que podemos seguirle el paso a la resistencia humana. Tiene sentido, entonces, que, en lugar de utilizar el chakra natural disponible en modo sabio, tengamos un tipo... diferente se chakra natural. - A pesar de su altura, parecía ser que Pakkun lo estaba mirando hacia abajo. - Dime Naruto ¿cuál es la fuerza más persistente en la naturaleza? ¿Una que siempre te estará esperando al final? ¿Una que, eventualmente, siempre te va a encontrar, sin importar lo bien que te escondas, lo rápido que corras?

Incluso sin tener que pensarlo, Naruto sabía que la respuesta era la muerte.

- No es una pregunta que tengas que responder. La solución ya está frente a ti. ¡Oiga! - gritó Pakkun. - ¡Traje al chico!

Naruto miró en la dirección que iba la voz de Pakkun y casi se cae cuando vio quién era el Jefe Perro.

- Bienvenido - dijo el guardián del infierno de tres cabezas. - Te hemos estado esperando.


N/T: Hola! Espero que todxs estén bien y sus familias también. Por favor, sean responsables y cuidense. Me quiero disculpar por demorarme tanto en actualizar, pero es que el semestre está duro u.u (MALDITA HISTOLOGÍA). Para más remate, ahora las medias horitas libres que antes usaba para traducir las tengo que ocupar en ejercicios para la espalda (¿les mencioné que tengo artrosis facetaria? Me siento 5 min y me duele la colita y se me duermen las piernas), así que el poder tener el material para sacar un nuevo capítulo cuesta.

Nos vemos la próxima luna azul, o cuando pueda actualizar de nuevo. Ojalá eso sea pronto y que la situación haya mejorado para entonces (no es por alarmarlos, pero mis profes dicen que no u.u).