Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenecen a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.
Hola, es viernes de nuevo, y no cualquier viernes, hoy es especial, porque es el final de la historia, lo sé ¿quién lo hubiese pensado? Me parece como si hubiese sido ayer que comencé a publicar esta historia, como siempre, me hace sentir una enorme satisfacción conmigo el poder terminar el fic, siempre que termino un proyecto me siento una persona realizada, en fin, sí, aun falta el epílogo, que subiré en estos días, muchísimas gracias por el apoyo que me dan 💕
Nos leemos el martes. 💖
Gracias por todo; y cualquier cosa, no duden en decirme.✨
Lily sonrió cuando Archer llegó hasta ella con un trozo de pastel, era la mejor forma de ser despertada en la mañana, el sabor de aquel postre le fascino, era simplemente delicioso.
—Lo preparó Scorpius –informó para ella –según lo que le dijo a tu padre, es que tú lo enviaste por aquello.
—Lo hice –admitió –es delicioso ¿quieres probar? –sonrió.
—Ah, digamos que es la última rebanada que quedó –se encogió de hombros –lo lamentamos.
—Pero… lo pedí para mí –frunció el ceño.
—Pero tu padre comenzó, e invitó a todos, nadie se negó, es el jefe.
—Cierto –hizo puchero.
—Levántate, tienes un par de pendientes para la boda.
—Que será en tres días –sonrió encantada, besando al chico.
—Lo sé, ahora, date una ducha, y sal a dirigir a los aurores.
—No tardaré, sólo me comeré esto, antes de que alguien se lo robe.
Lily se quedó en cama hasta que terminó con la porción, que había sido generosa, pero por el sabor, insuficiente para ella, fue hasta la ducha, tomó un baño rápido y después de estar lista, bajó alegremente.
—Buenos días –saludó emocionada.
—Buenos días, señorita –la saludaron algunos aurores.
—Tu pastel quedó delicioso ¿hay posibilidades de que…?
—No –soltó en tono brusco Scorpius, sorprendiéndola ¿no habían quedado la noche pasada en ser cordiales?
Siempre que pensaba que las cosas mejoraban entre ellos, simplemente empeoraban, pero no estaba para dramas y dilemas, salió a decirles a los aurores como acomodar las cosas, en tres días estaría casándose con Archer, y no quería que nada opacara su felicidad.
—No, espera –le dijo a un auror –creo que sería mejor del otro lado, ya sea en la mañana o mientras se está ocultando el sol, dejará al ministro ciego, así que mejor una dirección donde no se ponga o salga el sol –sonrió.
—Bien –gruñó uno –si no es que está nublado.
—Tienes razón, podríamos poner una carpa, para…
—Ya, basta –soltó Harry –el ministro oficiará rápidamente la boda, tiene más ocupaciones, Lily, hizo esto como un favor para mí –negó –pero no tardará mucho.
—Bien, entonces ¿por qué hacemos todo esto?
—La verdad quiero estar sentado, ya estoy algo viejo –sonrió para ella.
—Eso no es verdad –rió Lily.
—Me alegro mucho de que estés muy feliz –acarició su mejilla.
—M—
Ted entró a la oficina de su padrino, azotó la puerta cuando encontró a Archer con la mitad del cuerpo dentro de la chimenea, aquello no le agradaba para nada ¿no se suponía que él no debería estar ahí? Comenzaba su sospecha sobre el novio de Lily.
—Ah ¡Qué se supone! –intentó.
El rubio de ojos verdes sacó el cuerpo de la chimenea, se llevó un dedo a los labios para indicarle que se callara.
—Lily está como loca, y eso que su boda será algo simple y…
El rubio lo sujetó del brazo y llevó hasta el jardín, alejados de Lily; y de su padre, no estaba muy alegre con lo que había pasado.
—No entiendes –soltó Archer –el señor Potter me dijo cómo es que se conectan.
—Mira, Archer, no te ofendas, pero eres un simple muggle, no harías funcionar una chimenea tú solo, por mucho que lo intentaras, no son trucos baratos –sonrió apenado.
—No, no era eso –hizo un mohín –escucha –sacudió su mano, llena de hollín –creo que ya sé cómo es que han estado dando con nosotros.
Aquello sin dudas dejó sorprendido al metamorfomago, tanto, que su cabello color miel cambió a un rosa brillante, desconcentrando al muggle a causa de lo fantástico que eso le pareció.
—Digo –sacudió la cabeza, concentrándose –quizás mi teoría no le agrade a todos aquí, pero, tengo mi sospechas sobre quién está vendiendo la ubicación.
Los ojos verdes de Archer se posaron en Scorpius, que veía atentamente a Lily desde el ventanal de la sala, Ted frunció el cejo, si bien, al inicio, no le agradaba, había demostrado ser un excelente elemento cuidando de Lily.
—Quizás tus celos, porque ella compartió una relación con él…
—No –negó –y tampoco estoy diciendo que sea él.
—Entonces, ¿quién? No te sigo.
—El día de ayer estuve interrogando al señor Potter sobre cómo se conecta su mundo.
—Sí, claro ¿y a qué conclusión llegaste? –Cuestionó curioso.
—Según sus palabras, sus medios de comunicación son mediante lechuzas, que puede ubicarte en donde sea que estés ¿cómo les afecta a ellas el encantamiento fidelio?
— ¿Dices que una lechuza nos vendió? –se burló.
—No, nadie aquí se ha comunicado con el exterior por medio de lechuza, también me dijo que los aurores pueden aparecerse, ya que el guardián ha compartido la ubicación, así que para ellos es fácil aparecer, pero tampoco es como nos han estado localizando.
—No te sigo, Archer –admitió Ted.
—Hace unos días, Kelly Carter vino a la casa.
—Sí, lo sé –admitió Ted.
—Pero, mi pregunta es ¿quién le dijo que estábamos aquí?
—Supongo que Scorpius –se encogió de hombros.
—Piénsalo mejor, Ted –sonrió Archer –ella conecta cada una de las chimeneas en su mundo, ahí es donde trabaja.
—Sí ¿y qué?
—En el mundo muggle, hay mil maneras de intervenir un medio de comunicación o transporte, si puedes ir de un lugar a otro, por medio de la red flu, y también llamar, por decirlo de alguna forma conectados por la misma chimenea ¿no hay forma de intervenir los movimientos, las llamadas?
—Sí, de hecho, mi padrino me dijo que en su quinto año, Umbridge hizo algo parecido con las chimeneas del colegio –observó en dirección a la pelirroja.
—Yo no puedo hacer magia, pero para ti es más fácil saber si alguien ha estado monitoreando cada uno de los lugares a donde nos hemos estado mudando.
—Dices que Kelly ha estado usando su fácil acceso a las chimeneas conectadas para ubicarnos.
—Piénsalo, Ted, según todos los mapas que vi en esa mesa, toda la información que han recabado, es imposible dar con esos lugares ¿cómo puedes rastrear a alguien? A veces, lo más básico y lo más obvio, es donde está la respuesta –se encogió de hombros –durante mi tiempo en inteligencia británica, me guiaba por una frase de Sherlock «Cuando eliminas toda solución lógica a un problema, lo ilógico, aunque imposible, es invariablemente lo cierto»
—Ciertamente, me parece… tonto e ilógico.
—Siempre hay micrófonos en lugares como esa oficina, si no son muggles ¿cómo un mago intervendría todo?
—Esa chimenea no está conectada a la red flu –informó Ted.
—Lo dejo en tus manos, Ted, yo no puedo ayudar en el aspecto mágico, sólo puedo usar mi cabeza y cerebro para pensar, y ciertamente, no pienso como ustedes, por el lugar en que me críe y crecí.
—Cierto.
Ted avanzó hasta la oficina de su padrino, si el rubio tenía razón, y los estaban espiando, habría una pista, y la encontró, la flama era pequeña, pero verde brillante, una línea directa ¿A dónde?
—M—
Archer gruñó enfadado, odiaba la aparición, no entendía como era que los magos se acostumbraban a aquello, agradeció a Ted, y caminó rumbo a la oficina de Draco Malfoy, en su estadía en esa mansión, junto con Lily, logró comprender un poco al padre de Scorpius, si bien lo toleraba lo suficiente por el favor que hacía, no le agradaba del todo, según palabras de Lily, los Malfoy solían odiar a los muggles, mestizos y nacidos muggles.
—Lamento interrumpirlo –habló Archer, haciendo que Draco frunciera el cejo.
—Me sorprende que pudieses llegar aquí, sin habilidades mágicas.
—Bueno, me hicieron un favor, quería hablar con usted.
—No sé qué tengas que hablar conmigo, que no puedas tratar con tu futuro suegro –quitó su atención del caldero para observarlo.
—Por lo poco que pude investigar, y otro poco que escuché, Sebastian Keller aprendió magia negra de su padre.
Draco sonrió, sorprendiendo a Archer. —No, Sebastian Keller aprendió magia oscura conmigo –confesó –no con mi padre.
—Pero…
—Sé lo que dijo, pero fui yo quien le enseñó algunas cosas.
—Ah, bueno, entonces vamos a entendernos mejor.
— ¿Tú crees? –Se burló Draco –no lo creo.
—No se necesita magia para ser inteligente y observador, señor Malfoy –sonrió Archer –digo ¿realmente cree que necesito su habilidad para leer mentes para saber que Lily sigue amando a su hijo?
—Aun así, sigues con ella ¿no?
—Bueno, que ella lo ame a él, no hace que yo no la ame a ella –se encogió de hombros –pero no estoy aquí para hablarle del amor entre su hijo y mi prometida.
—Entonces ¿a qué debo el placer de tu visita? –se burló.
—Creo que ya sé dónde está Sebastian Keller, y por el nivel de magia oscura que tiene ese tipo, acudí a usted –hizo un mohín –a su padre, pero ya que usted fue su maestro, supongo…
—Tengo cosas más importantes que hacer –regresó a su poción.
—Señor Malfoy, si nos deshacemos de Keller, su hijo podrá volver con Lily, supongo que quiere su felicidad.
—Ah, es que eres tan bueno, que vas a sacrificar tu amor, porque ellos estén juntos.
—Ya vi de dónde sacó su hijo lo imbécil –se burló –supongo que ha estado buscando la respuesta por sí solo ¿no?
La mirada gris de Draco se posó en el hombre frente a él, tenía que admitir que para ser un simple muggle, tenía muchos pantalones, para ir hasta su casa, a hablarle de aquella forma, que jamás permitía en alguien.
—M—
La joven castaña retrocedió unos cuantos pasos completamente asustada, el hombre de cabellos oscuros y ojos azules sonrió complacido por el miedo que provocó en Kelly Carter, así que acortó la distancia, acercando su rostro al de ella, y olfateando su cuello, para percibir el temor emanado.
—Has estado jugueteando, Kelly ¿no es cierto? –se burló.
—No te hice venir por eso –soltó, colocando sus manos en los brazos de Keller, para alejarlo de ella.
—Entonces, dime ¿para qué me hiciste venir? ¿Tienes nueva información? –sonrió fingiendo empatía.
—Cuando acudí a ti, dijiste que harías que Scorpius me amara.
—Bueno, está contigo, y no con mi Lily ¿no es así?
—Me llamó Lily, durante el sexo –gruñó furiosa –dijiste que me amaría a mí, no a esa maldita zorra.
La mano de Sebastian se cerró entorno a la garganta de la castaña, con una mirada de clara advertencia, si volvía a dirigirse de esa forma a Lily, la mataría sin dudarlo un segundo; la soltó, cuando creyó que el mensaje le quedó claro.
—Bueno, Kelly, no puedo culpar a Malfoy por tener un gusto excelente en mujeres –se burló –Lily es la mujer perfecta, por eso tiene que ser mía.
La castaña observó al hombre alejarse, recordaba un ataque de furia de hacía algunos años, donde había jurado, que si Lily volvía a acercarse a otro hombre, la mataría, y tenía en claro que Scorpius no la amaría a ella si Lily seguía de por medio.
—Dime ¿el hechizo dejó de funcionarle? –le preguntó, sorprendiéndola.
—No, no lo sé, siempre que estamos juntos, puedo hacerlo, pero…
—Sabes que mientras estén en contacto, esa parte que suprimes, seguirá surgiendo ¿no? –La observó –por eso lo mandaste a él a patrullar, y a ella al mundo muggle, para alejarlos, mi intervención mientras estaba en ese limbo funcionó, así que no comprendo, porque te llamaría Lily.
La mirada azul de Keller se concentró en Kelly, sonrió divertido cuando notó que el colgante de trébol que le había dado, no lo llevaba puesto, negó, poniendo los ojos en blanco.
—Las mujeres son tan estúpidas –se mofó –eres igual a Merope Gaunt ¿no es cierto? –Volvió hasta ella, abofeteando bruscamente su mejilla de forma "afectiva" –él no va a amarte por decisión propia, Kelly Carter –se mofó de ella –no puedes quitarte el dije, es lo que lo mantiene a tu lado, mientras más alejada de él estás, el hechizo se desvanece, por eso sus dudas vuelven, me imagino sus cambios bruscos de humor –se rió –la gente ya debe creerlo loco.
—Quiero que me ame, sin necesidad de usar ese collar.
—Nunca va a pasar, él no sentía nada por ti, ni siquiera cariño, tenerlo débil por la herida, con su protección abajo, me ayudó a fisurarlo, pero es un Malfoy, esos bastardos son los mejores en las barreras mentales, sus habilidades en oclumancia y Legeremancia son legendarias, no esperes que con la lejanía del hechizo, no pueda reconstruir su mente.
—Pensé que eras el mejor en artes oscuras, me engañaste.
—No quisiste tenerlo como un imbécil tras de ti, preferiste lo que ahora tienes, para que fuera ¿creíble? –se burló –pero tu contrincante es Lily Luna Potter, Kelly ¿qué esperabas? Ella tiene la capacidad de enamorarte, envolverte, y obsesionarte, aquí estoy yo, tienes a tu novio, encantado de sus caderas –sonrió.
—También está Archer –soltó, divertida.
El moreno se giró hasta la castaña, entrecerrando los ojos, avanzó de nuevo la distancia hasta la mujer.
—Aclara eso –ordenó.
—Va a casarse con Archer en unos días ¿no lo sabías? –Se burló –ah, Sebastian, creí que no pasaba nada en la vida de Lily que tú no supieras ¿qué pasó ahí?
—No me lo habías informado ¿por qué? –elevó una ceja y sonrió –ah, creíste que Scorpius te amaba, así que no creíste necesario vender su información, como todas las veces anteriores ¿no es así?
—Ella nunca me ha interesado, por eso te busqué cuando…
—Dime ¿dónde está?
—No voy a decírtelo –más que nada, porque Scorpius estaba ahí.
—Entonces, te usaré, para llegar a Malfoy, y de ahí, lo mataré y me llevaré a Lily.
—Si te lo digo –lo detuvo –sólo te la llevarás a ella ¿verdad?
Sebastian sonrió, podía mentirle, decirle que no le haría nada a Scorpius y después traicionarla, pero tener a Lily era lo único que le interesaba, y estaba desesperado por tenerla de nuevo para él, a su merced.
—No le haré nada –admitió –puedes tenerlo, el hechizo que usé con él no va a quitarse tan fácilmente, se debilita, pero toma fuerza cada vez más, mientras traigas el dije ¿te queda claro? No puedes dejar de usarlo, o se irá debilitando.
—Ya lo entendí –aceptó.
—Bien, dime ¿dónde está mi Lily Luna? –sonrió de lado.
—M—
Lily Luna sonrió al ver a Archer salir de la casa, el patio casi estaba listo, faltaban unos cuantos detalles que ella quería que él viera, fue hasta ella, la besó suavemente y enfocó su vista en lo que ella le señalaba.
—Yo no le encuentro nada de malo.
—Arch, no está colocado simétricamente, me está volviendo loca.
—Lily –se rió el muchacho –no te comprendo, tienes la libertad de hacer esto como te guste, y estás haciéndome encontrar un detalle asimétrico, eres… increíble –sonrió.
—Ya lo sé, pero también es tu boda, así que tienes que ayudar.
—Lo moveré a mano –besó su mejilla y avanzó hasta el poste.
La luz verde iluminó el patio, un segundo después, Lily cayó al suelo a causa de que las decoraciones salieron volando en todas direcciones, la fuerza la empujó, pero en cuanto pudo, se incorporó preocupada, buscando a Archer.
—Arch –lo nombró.
—Él no debería importarte, Lily –dijo la voz de Sebastian.
La pelirroja se apresuró a sujetar su varita, pero más tardó en hacerlo, que en ser desarmada, estaba totalmente incrédula ¿cómo es que había dado con ella?
—Qué ¿qué haces aquí? –Soltó –observando sobre su hombro cuando Archer se puso de pie, tosiendo.
—Tiene más vidas que un gato –soltó el moreno, en dirección del prometido de Lily.
—No –la pelirroja se puso entre ellos –te pregunté ¿qué haces aquí?
—Quise venir a la boda –sonrió –dime ¿es que no puedo?
—Claramente no fuiste invitado –soltó Archer.
—Ah, no va a casarse contigo, lo hará conmigo.
—Jamás pasará eso –soltó Archer.
Keller sonrió; esquivando un hechizo, se giró un poco, para toparse con Ted Lupin, le dedicó una sonrisa cínica, sabía perfectamente lo mucho que el metamorfo lo odiaba, y estaban a la par, posiblemente, la persona a la que más detestaba en el mundo Sebastian, era a Edward Lupin.
—Voy a matarte, infeliz bastardo –bramó el hombre de cabellos verdes.
—Puedes intentarlo, pero la verdad es que seré yo quien te mate –rió –y voy a disfrutarlo mucho.
Sebastian observó a su alrededor, los aurores habían decidido salir, encabezados por Scorpius Malfoy, quien tenía esa mirada llena de furia, levantó una comisura de sus labios, no importaba cuanto intentara Kelly, ese hombre le pertenecía a Lily, podía verlo luchando por liberarse de aquello que le tenía bloqueado.
—A pesar de sus números, no veo forma en que puedan salir ganando de esto –sonrió, socarrón.
—La verdad, la única baja que tendremos, serás tú –habló Scorpius.
—A ti –lo señaló –voy a dejarte vivo, sólo porque Kelly me dio esa condición para encontrarte –observó a Lily –ese era el trato, te llevo conmigo –señaló a Scorpius –lo dejo para ella.
La mirada de Lily fue hasta Scorpius, su mueca confundida duró una fracción de segundo, tampoco entendía a qué se estaba refiriendo; Keller levantó la mano, para desviar los hechizos, mientras dio un paso en dirección a Lily.
—Vamos, Lily ¿o quieres la muerte de estas basuras en tu conciencia?
—No voy a irme contigo –soltó decidida.
—Entonces ¿prefieres que vaya por tu dulce sobrina y eso te haga venir por voluntad a mí? –Sonrió –también puedo tenerlas a las dos.
La pelirroja se sobresaltó cuando de la nada, el moreno estaba frente a ella, acariciando su mejilla, aquella muestra de temor en sus ojos olivo lo excitó, nunca lo decepcionaba.
—No te pondrías celosa ¿cierto? Tú seguirías siendo mi favorita –depositó un suave beso en los labios de la petrificada pelirroja.
La respiración de Lily se agitó, hacía mucho tiempo que eso no le pasaba, haberse enfrentado a él cuando Scorpius estaba en peligro había sido… ella pensó que había superado su propio miedo, sin embargo, una lágrima cayó por su mejilla, mientras el terror la dejaba sin habla, pegada al piso.
—Nunca me decepcionas, Lily –admitió en un susurro –me vuelves completamente loco –se acercó más a ella, secando su lágrima con su lengua, la sujetó de la mano, llevándola a su entrepierna –sólo mira, la forma en que me pones –la mano de Keller fue a la intimidad de Lily –todo esto es tu culpa, sino provocaras todo esto en mí –sonrió divertido –ya no hay lugar a donde correr, acepta que somos el uno para el otro.
La pelirroja sintió el movimiento sutil de Archer a sus espaldas, un segundo después, apretó su mano, se había movido, buscando la varita de la joven.
—Expelliarmus –gritó Lily –corre –se giró hasta Archer.
La situación no era como para ponerse necio, sólo que la sujetó de la mano, pero Sebastian alcanzó a reaccionar, sujetándola del cabello, al rubio no le quedó otra más que soltarla, pero no se movió de su sitio.
—Para ser un simple muggle –observó a Scorpius –tienes más valor que aquel tipo, creo que te subestimé.
—Déjalo en paz –murmuró Lily, con la voz temblorosa.
—Aprovechó un momento de debilidad mío, Lily, para armarte –sonrió, jalando más su cabello, causándole más dolor –mi momento más romántico, para alejarte de mí ¿crees que voy a dejarlo en paz?
—Déjalo en paz –repitió.
—Avada Kedavra –murmuró en dirección a uno de los aurores que se había movido, para atacarlo –creo que la diversión comienza ahora.
La empujó, haciéndole caer sobre su trasero, cuando intentó ponerse de pie, no pudo, maldito fuera Sebastian, pero suponía que no dejaría que escapara en lo que él se divertía con los aurores.
Archer se acercó a ella rápidamente, aun observando a Keller lanzar hechizos a diestra y siniestra, mientras reía como loco, porque no podían hacerle nada.
—Lily –la voz de su padre aceleró el corazón de la pelirroja.
—Papi –soltó feliz, estando él, las cosas mejorarían.
—Creo que pensaron que vendrías solo, Stan –sonrió Sally.
La vista de padre e hija fueron hasta el chico de piel oscura, atacando a los aurores con una clara mueca de diversión, había más de cinco personas escondidas en el patio, apoyando a Sebastian.
—Ya vienen los refuerzos –musitó Harry, acariciando las mejillas de su hija –tienes que irte.
—No –negó –esto termina hoy, para bien, o para mal, papá.
Harry Potter se arrepintió de quitar el hechizo en su hija, que sujetó su varita, y corrió en dirección a los demás, Archer sujetó el hombro de Harry.
—No es momento –gruñó.
—Lo es, sólo… cuando la luz verde aparece, lo notará.
Harry frunció el ceño, sin comprender lo que Archer le decía, corrió en dirección hacia Lily, la sujetó, llamando la atención de Sebastian, y provocando su furia, cuando intentó arrastrarla dentro de la casa.
La maldición asesina golpeó por completo el pecho del rubio, que cayó muerto, ante el terror de su prometida, que se dejó caer de rodillas junto a Archer.
El sonido de los hechizos golpeando en las paredes, los gritos, opacaron el chillido de Lily, pero el estupor impidió que Harry notara lo que el rubio le había dicho.
—La verdad, es que sí era bastante observador –murmuró Draco, asustando a Harry.
—Pero ¿qué haces aquí? –bufó el moreno.
—Se está dejando llevar –le miró –está perdiendo el control.
—No sé de qué me hablas –soltó enfadado Harry.
— ¡Papá! –la voz de Albus sonó en el jardín.
Sally perdió el tono divertido, su mirada fue preocupada, y bajó la varita, la luz verde de uno de sus apoyos casi golpeó al mediano de los Potter, el chico corrió en su dirección, lo sujetó de las mejillas y sonrió.
—Vamos, Sallomon –gritó Sebastian –sólo fue un trabajo para ti, no más –se rió –lo mismo que tú para él.
Harry y Draco se unieron a la batalla una vez que los hechizos comenzaron a ir de un lado a otro, Keller estaba enfocado en Lupin, sin importarle nadie más, Lily protegía a algunos aurores de que no fueran atacados por la espalda, hasta que se topó de frente con Scorpius, estaba agitado, y manchado de sangre; el lapsus se rompió, cuando Ted salió por los aires, dejando desocupado al moreno, que reía divertido.
Sebastian retrocedió cuando un hechizo le golpeó el hombro, todos dirigieron su vista hasta Harry Potter, lucía imponente ante la furia que despedía.
Los hechizos fueron de un lado a otro, mientras Keller despotricaba en contra de los que estaban ahí, Scorpius se detuvo cuando un hechizo lo golpeó en un costado, provocándole un sangrado intenso, observó al hombre que no reconoció, y un segundo después, su vista se volvió oscura, levantó la mirada, para toparse con los ojos grises de su padre, quien lo sujetó de los brazos, le dedicó una sonrisa, antes de caer sobre el pasto, la risa de Sebastian resonó en su cabeza.
La confusión le duró un segundo a Scorpius, pero pisó la realidad de pronto, todo estaba bastante claro ahora, mientras observaba a su padre yacer sobre el césped, sin vida.
