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Dipper había terminado de ponerse su traje rojo que era una copia exacta que el otro, a excepción de que éste no traía su yoyo mágico. Vio flotando a su kawami rosa algo preocupada, pero el castaño le regaló una sonrisa para que estuviera más confiada y tranquila.

Salieron del baño y vieron a un Chat enfrente con los brazos cruzados.

-¿Es tu kawami? Es muy linda. - opinó con una sonrisa amistosa.

-Gracias. - respondió Mabel desconfiada pero forzó una sonrisa amigable.

-¿Y el tuyo?- se atrevió a preguntar, mientras la kawami se empezaba a preocupar.

-Ahm... no lo sé, no lo he vuelto a ver. - contestó un poco incómodo pero sin tomarle mucha importancia. Y continuó en hablarme el menor con menos seriedad. - En fin... necesito hablar contigo sobre cosas muy importantes. Pero primero quiero que me expliques en donde estabas todo este tiempo. -

Ambos salieron de la habitación, Dipper miro de reojo un reloj grande digital, que marcaba la hora exacta.

7:59 de la noche, el tiempo había pasado rápido para el castaño quien sólo trataba de animarse para continuar con su plan B.

-Bien... - dijo sutilmente mientras sonreía con naturalidad y Prosiguió a preguntar. - ¿Y a dónde vamos?- Chat lo miro detenidamente dando a entender su atención que le regalaba, y no lo pensó mucho para contestarle.

-Al comedor para cenar, es muy tarde. Ahora dime que te ha pasado amor. -

-Bueno... - soltó un largo suspiro mientras sus hombros se tensaban un poco.

Con la mirada fija en el camino y algo de intranquilidad, miro a su acompañante quién seguía esperando su tan importante respuesta. O más bien una breve explicación.

-Después del incidente me desperté en una habitación. Aquella persona que nos dio los Miraculous me ayudó y curo la herida. -

-¿Sabes dónde se establecía?-

-No me acuerdo bien. Pero me ayudó mucho y me dijo dónde estabas para que viniera hacia a ti. Y él ya no sé si sigue ahí. - tubo que mentir un poco pero trato de que sus palabras sonarán seguras y claras.

Después de cenar regresaron a su habitación para descansar. Chat Noir tomó de la cintura a Lordbug para así dormir abrazados en la cama. Mientras les invadía una sensación cálida y protectora. El de traje rojo se sentía muy cómodo a pesar de estar con el villano.

Poco antes de que el rubio se quedará dormido por completo, pensó en que todavía le debía algo a Chat Red, tenía que buscar cuánto antes a ese tal Dipper Pines.

Sentía el profundo olor de su bichito, uno muy acogedor y embriagador que le provoca más cariño hacia el menor. Y entre más pensamientos que tenía con su bichito sobre su hermoso futuro, se quedó dormido al igual que Bug entre sus fuertes brazos.

Fue la mejor de las mañanas que pudo haber tenido, despertarse a lado de la persona que más ama y haber dormido muy cómodamente era algo que no le solía suceder. Desde que conoció a Lordbug y se había enamorado con profundidad de su ser y todo de él, había tenido sueños sobre que algún día ambos despertarían en la misma cama. Como una pacífica pareja y eso es lo que eran.

Una mueca de disgusto se formó al recordar el trato que había hecho con Chat Red. Nuevamente, esperaba que no se llevará mucho tiempo en encontrar aquel chico para así poder seguir viviendo una feliz vida con su amado.

La mañana fue tranquila, sólo unos mínimos detalles como enfrentar algunas protestas contra él y seguir pensando con exactitud qué hacer con el gran poder Que tenía.

Desde un principio su objetivo era curar a Lordbug, hasta que desapareció y cambio para buscarlo y estar siempre con él siendo libres. Y en ese camino consiguió ser gobernante de París. Ahora que había encontrado a Lordbug... ¿Que seguía ahora?

Seguir gobernando a París dónde nada los podrá molestar y seguir viviendo sin temor a nada ni nadie.

Fue una mañana común, sin mencionar que tiene el increíble poder de hacer lo que quiera con París y que mucha gente tiene un temor hacia él, fuera de eso, una mañana como cualquier otra.

Las horas transcurría con normalidad, aunque afuera todavía había gente con temor y los rumores recorrían a la velocidad de la luz sobre la llegada de Lordbug, sin embargo también había quejas ya que los ciudadanos no podían aceptar que sus dos grandes héroes de París sean los... villanos.

En fin, apartando eso por unos momentos; El rubio se encontraba en su recámara sentado en la orilla de ésta, mientras besaba al castaño que se encontraba sentado encima de sus piernas de frente a frente. Movía sus labios a un ritmo desenfrene tico y apasionado donde la saliva incluso se salía de la comisura de sus labios, un ambiente excitante lleno de un amor juvenil donde sus lenguas solo querían mucho más contacto con la otra y el aire era un gran problema. No se sorprenderían si uno de ellos saliera con los labios hinchados por tanto de ese tipo de tacto que disfrutaban, donde los malos y fastidiosos recuerdos fueron olvidados. Los demás ya no existían, solo ellos que seguían prácticamente acercando sus cuerpos hasta casi rozar con sus partes íntimas sobre la tela del traje.

Suspiros y ligeros gemidos salían por sus labios con un sentimiento de gusto y extinción, el rubio le daba caricias en la espalda recorriendo la suavidad de ésta (le había quitado parte del traje, de la cintura para arriba) mientras con la otra mano apretaba su redondo trasero que era algo que encajaba perfectamente en la palma de su mano y que sólo él podía tocar. El castaño, tenía una de sus manos enredada en los cabellos dorados de Chat mientras que la otra en el pecho del mismo héroe de traje negro. Un beso que parecía no tener fin y cargado de tantas sensaciones. Si alguien los interrumpía en tan agradable escena, bueno... pasará un muy mal rato.

-Chat~ Ahm~ gimió con suavidad y muy provocativamente mientras empujaba con delicadeza al mayor para que se recostara en la cama y Lordbug quedará encima suyo sin romper el beso. Las caricias agradables seguían, el castaño el sentir tales caricias de alguna forma Lo tranquilizaban y le gustaba mucho. Pero él sabía perfectamente que tenía que parar.

-Hm, Bichito~ ronroneo, sentía que pronto cierta parte de su cuerpo despertaría y su auto control se iría a la mierda.

Sentir como profundiza va aún más el beso era ciertamente erótico como increíble. Un momento más que atesoraría en su mente.

Pero todo aquello pareció arruinarse cuando el rubio logró sentir como le había arrebatado aquel brazalete.

-¿Bichito? ¿Pasa algo?- mostró confusión y calma ante el menor. Como si no le diera mucha importancia que hiciera aquello.

Lordbug se había puesto de pie mientras lo miraba neutral. Haciendo una mueva observando los movimientos del mayor quién apenas se sentaba en la orilla de la cama. Mostraba una sonrisa traviesa y despreocupada. O eso quería hacer parecer al contrario que empezaba a dudar.

-Chat... ¿Vas a dejar París tranquila? Ellos no deben sufrir por tus actos. - dijo sin miedo aun sosteniendo el brazalete con firmeza.

-Yo hago lo que quiero amor... ahora podrías devolverme mi regalo que me diste hace unas semanas... Jamás me lo quito por una razón. - respondió mientras levanta su mano en señal de que quería que se lo devolviera. Se veía un poco nervioso. O quizás inquieto.

-Te lo daré una vez le quite el akuma.

-¿Qué?- formuló haciendo un gesto de inocencia. Luego sonrió con lesividad.- Incluso aunque lo lograrás el akuma no ésta en esa pulsera. Si no...

-¿Tu anillo? ¿Crees que me voy a creer eso?- dijo mientras lo veía con suma seriedad y el ceño fruncido.

-...- el rubio se quedó sin palabras mientras su confusión se tornaba en una leve molestia y preocupación.

-Chat, por última vez... no te odiare por lo que has hecho. Todo quedará en el pasado. - le dijo con una mirada comprensiva. Sin embargo, estaba de una manera defensiva.

-Necesito el poder para que ambos seamos felices. ¿Que no lo ves? Todo lo que hago lo hago sólo por ti... amor... - se acercó al chico para tomarlo de los hombros, mientras de alguna forma ingeniaba algo para tratar de hacer cambiar de opinión a Bug y que le diera su brazalete.

-¡PUES YO NO QUERÍA NADA DE ESTO!... grito casi desesperado.

-Devuélveme eso.- soltó Chat en un tono frío mientras parecía como un aura oscura lo rodeaba amenazando a cualquiera que iría en su contra.

-No. Si en serio esto no tiene el akuma entonces no te ha de importar lo que haga con él.

-Claro que me importa, ya que lo vas a romper para ver si hay un akuma, y al no haber eso quedará roto. Es algo que me diste y no pienso ver como lo rompes sólo por tus suposiciones y no comprender bien las cosas. Vuelvo a repetir... Devuélvemelo. - volvió a pedir mientras extendía su mano, seguía siendo amable pero dentro poco aquella amabilidad daría su fin si su novio lo seguía desafiando.

-Prefiero arriesgarme.

-¿Dudas de mí? ¿No confías en mí? Yo he confiado en ti ciegamente durante estos años y así es como tú - fue interrumpido, mantenía ahora sus puños cerrados mirando al menor con cierto dolor.

-No dudo de Chat Noir... pero dudo de lo que eres ahora. Tú no eres de la persona que me enamoré.