Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenecen a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.
Hola, bueno, es martes, y eso significa que es día de actualización, este, oficialmente es el final de la historia, creo, que no es lo que muchos esperaban, pero es algo cercano al final feliz que merecía esta historia, quiero aprovechar para agradecerles desde lo más profundo de mi negro y marchito corazón, todo el apoyo que me han brindado con esta historia, a quienes se quedaron en el camino, quizás porque el giro de la trama fue muy drástica, no lo sé, gracias por el apoyo, a quienes llegaron conmigo hasta este punto, y... a quienes llegarán a este sitio, una vez que la historia terminara, muchas gracias, por dedicar un poco de su tiempo a leer esta historia, a comentarla y a agregarla a sus favoritos y follows, muchas gracias por el apoyo, espero que pronto el destino y una nueva historia vuelva a unirnos. 💖
Gracias por todo; y cualquier cosa, no duden en decirme.✨
La claridad mental de Scorpius duró un momento, en cuanto su vista se topó con la de Keller, que sonreía triunfal, fue hasta él, se colocó delante de Lily, cubriéndola, y echando una rápida mirada a Albus, para que la sacara de ahí.
—Ah, es un desperdicio –se burló Keller –tu padre era muy bueno ¿sabías eso? –Se rió –un magnifico maestro de artes oscuras, no sería lo que soy, sino fuera por él.
—Y supongo que la única forma de superarlo, era matándolo ¿no es así? Mago mediocre –soltó divertido.
Lily se negó a marcharse, aquella actitud de Scorpius no le gustaba, hacía mucho que no lo veía tan fuera de sí, y tenía miedo que su furia le hiciera perder el control.
—Por favor ¿crees que con esos insultos me enfadarás? Digo, esperaba más del hijo de Voldemort –sonrió –fue tan divertido manipularte –negó –todas esas inseguridades, todo ese miedo, ese niñito indefenso –observó a Lily –lo hice yo –se encogió de hombros –así que créeme cuando te digo, que yo lo envíe en tu dirección, de no estar tan roto, de no usar a Rose para acabar con su débil personalidad, jamás se habría fijado en ti, Lily, fue un pequeño error, debí usarte a ti, para las burlas y no a Rose, así, quizás se hubiese fijado en ella, no en ti, y serías mía, sólo mía.
—Eso jamás hubiese pasado –soltó asqueada.
—Llévatela de aquí, Albus –soltó enfadado Scorpius, con aquel control, y autoridad que tenía sobre ella cuando estaban juntos.
La suplica en su mirada debió hacerle marcharse, pero… aquel contacto visual, hizo que su respiración se agitara, él volvía a ser ese chico del que se había enamorado, el hombre que era antes de que Keller lo hubiese apuñalado.
—No importa a donde la lleves, la voy a encontrar, ahórrame matarlos cuando lo haga.
—Tú cierra el pico –soltó enfadado Scorpius.
—No lo haré, ella me pertenece, no a ti…
—No te refieras a ella como si fuese un objeto –bramó Scorpius.
—Ella es mi juguete favorito, y no voy a dejarla ir –apuntó al rubio con su varita –y si tengo que matarte…
—Porque es la única forma en que podrás quitarme de en medio ¿no? –se burló, exasperando a Keller.
—No, tengo más formas.
—Sea lo que fuese que hiciste cuando me atacaste en ese callejón, no te funcionó ¿no es así? –Se burló –estoy más cuerdo que antes, y esta vez no dejaré que uses tus trucos para alejarme de ella.
—Ella es mía –repitió –siempre lo ha sido ¿no es así, Lily? –Sonrió de lado –te diría que te mostraría las imágenes donde lo prueba, pero… tú y Lupin ya las vieron ¿creyeron que no me daría cuenta que se llevaron cosas de ese lugar?
—Lo lamento –se burló Scorpius –creí que no te molestaría, pero debí pensarlo mejor, digo, es lo único que puedes tener de ella ¿no? –Sonrió –por qué no has sido capaz de tener algo de ella de una buena forma, todo siempre ha sido a la fuerza, y así no cuenta.
—Eso dices, pero vamos, Lily, cuéntale la forma en que te retorcías de placer cuando estabas conmigo.
—No –interrumpió Scorpius –no necesito que diga el asco que le daba tenerte en ella –negó –yo sí sé, lo que es que se sienta dichosa, feliz, verla despertar con una sonrisa en el rostro, no llorando, y con miedo, ella era libre, se sentía completa, conmigo o sin mí, en cambio contigo, lo único que la motivaba era miedo, no amor, no placer, sino terror, y es la única forma en que puedes llevarla a tu lado, porque de otra forma, jamás la tendrías, ni en esta vida, ni en ninguna otra.
Lo tomó un poco desprevenido, pero alcanzó a desviar el hechizo que Keller le lanzó, según el último pensamiento de su padre, era exasperar a Sebastian, un fragmento de la charla que Archer y Harry Potter habían tenido, y que su padre sí entendió; Keller estaba perdiendo el control, no tenía ni la menor idea de qué clase de magia estaba usando, pero tomaba mucho esfuerzo y habilidad, y las luces de los ataques flaqueaban en un momento, así que usando esa información, siguió exasperando al mago.
Posiblemente era la única oportunidad que tenían, si volvía a escaparse, sería una vida de tortura para Lily, y posiblemente para la pequeña Alyce, y Scorpius no estaba dispuesto a que eso ocurriera.
—Ella jamás va a amarte, Sebastian –se burló Scorpius.
La mirada azul del hombre fue hasta la pelirroja, que estaba inquieta, preocupada por Scorpius, la batalla había dado pie a un duelo, así que estaba siendo sujetada por Albus y James Sirius, Keller no se había dado cuenta en qué momento el hermano mayor de Lily había llegado.
—Pues en ese caso, me conformaré con su hermosa sobrina –sonrió divertido.
James Sirius dio un paso en dirección a Sebastian, completamente enfurecido, pero Lily lo detuvo, empujándolo con todas sus fuerzas para que regresara, cuando su hermano retrocedió, ella se giró en dirección a los magos que habían dejado de lanzarse hechizos.
—Ya basta, Sebastian –soltó Lily, avanzando hasta Scorpius.
—Entonces ¿decidiste venir conmigo?
—Sí –murmuró decidida.
—Lily –la nombró Scorpius.
—Ya es suficiente, sólo júrame que dejarás a Alyce, a mi familia en paz –suplicó.
—Ellos no me interesan, sólo tú –admitió –desde que te vi, por primera vez, lo único que me ha interesado eres tú –extendió su mano en su dirección –ven conmigo, dulzura, sabes que nadie va a amarte como lo hago yo ¿verdad? –Lily asintió.
—Lo sé, Sebastian, sé que no importa con quien esté, o en donde, siempre vas a encontrarme, me amas, y creo que estoy lista para darme la oportunidad de amarte.
El hombre sonrió, una vez que Lily avanzó hasta él, bajó la varita, Albus sujetó a su mejor amigo, para evitar que lo atacara, no podía creer que Lily fuese por decisión propia con él.
—En tu cara, Malfoy –sonrió Keller –ella ahora es mía –rió –bésame, para que le quede claro de una vez, que eres mía.
Lily acercó su rostro a Sebastian y sonrió. — ¿Recuerdas la última vez que estuvimos juntos? –musitó Lily, acariciando su pecho.
—Es un recuerdo hermoso –aceptó él.
—Dime ¿recuerdas tus palabras ese día? –sonrió, a unos centímetros de rozar sus labios con los de él.
—No –admitió.
—Mientras tus manos se cerraban en mi garganta, y te adentraste en mí, antes de terminar –acarició el dorso de la mano del moreno –me dijiste que me tenías en tus manos, que la felicidad nunca llegaría a mí.
—Lily –musitó –me refería a que la felicidad nunca llegaría a ti, si no era conmigo.
—No –negó dulce –descubrí que la felicidad nunca permanecerá junto a mí, si tú sigues vivo.
La mano de Lily se levantó y sin dudarlo un segundo, apuñaló al moreno directo en el corazón, la mirada atónita de Keller se posó en Lily.
—Lily, tú me amas –musitó, incrédulo.
—No, jamás te he amado y nunca lo haré –negó –vete al infierno, Sebastian Keller.
Lily sintió un abrazo, sobresaltándola, observó a su hermano James, y le sonrió, Albus se unió a él, y después su padre, que se alejó para ver a Sebastian perder el brillo en sus ojos azules, para cerciorarse de que realmente estaba muerto, y que realmente era él, la pelirroja buscó a Scorpius, no se había acercado a ella.
El rubio estaba hincado en el pasto, junto al cuerpo de su padre, su mirada gris y vacía reflejaba a su hijo, los ojos le ardieron, y por más que se negó, el llanto lo inundó, ahora estaba completamente solo, había perdido a su madre, y ahora a su padre ¿por qué se había atravesado? Sebastian Keller había intentado matarlo a él, pero Draco se había interpuesto.
Scorpius sintió una pequeña mano en su espalda, levantó la mirada, para toparse con Lily, así que no aguardó más, la envolvió en sus brazos, completamente roto.
—Albus, sé que es mucho pedir pero ¿podrías ir por Kelly? –la voz de Scorpius sonó grave.
—En serio –bramó –tienes a mi hermana en brazos y…
—No es por lo que tú crees –se alejó de Lily, acarició su mentón, y le dedicó una mirada agradecida, para enfocarse en su amigo –ella vendió a Lily –soltó –y necesito saber cómo lo hizo.
—Archer lo descubrió –musitó Ted, por fin había despertado del hechizo de Sebastian, y el golpe que se había dado –al parecer, usó su puesto para espiar a través de las chimeneas –murmuró –me lo dijo, por eso fue a buscar a tu padre, suponía que había hecho algo contigo, le extrañaba que amando a Lily como lo hacías, estuvieras con Kelly.
—Como lo hacía –se burló –como lo hago.
Las mejillas de la pelirroja se tiñeron de rojo cuando él le dedicó una mirada intensa, sin duda volvía a ser el mismo Scorpius que ella conocía.
—Ted, si estás en mejor condición, ve con Albus y arresta a Kelly.
—Enseguida –se puso de pie con una mueca.
—Yo me encargaré de solucionar todo esto.
Todos se alejaron, dejando a Scorpius y Lily sentados sobre el pasto, junto al padre del rubio, la chica se inclinó, cuando notó algo en su túnica, el rubio frunció el cejo, cuando vio que sacó un pergamino.
Levantó la vista hacia el cielo oscuro, la luz eléctrica no alcanzaba a iluminar muy bien, pero todo parecía más brillante, podía recordar los pasados años, pero era como si lo estuviese viviendo en automático, sin ser él, todo lo recordaba como si estuviese oculto tras una tela blanca, salvo algunos momentos donde aparecía Lily.
—Lo siento, me he comportado como un estúpido, y no puedo justificar mis acciones –acarició su mano.
—No te preocupes –la chica observó sobre su hombro el cuerpo de Archer, sonrió triste.
—Realmente te amó ¿no es cierto? –murmuró.
—Dio su vida por mí, supongo que lo hizo.
Se sobresaltó cuando sintió la mano de Scorpius en su mejilla, acercó su rostro a ella, la quería besar, extrañaba la sensación de los labios de Lily sobre los de él, la extrañaba por completo ¿por qué la había dejado? Si todo lo que quería en el mundo, era que Lily fuese su esposa ¿por qué eso no había ocurrido desde el momento en que despertó?
—Lamento que vieras ese recuerdo –se alejó –aunque… realmente… agradezco que lo observaras tú, y no tener que contártelo, sigue siendo doloroso.
—Explícame una cosa –pidió.
—Claro ¿qué cosa?
— ¿Por qué era Rose, tu compañía? –Inquirió confundida.
—Adoptó algunas formas antes, quería acceder a mis recuerdos, pero se lo negué cuando descubrí que era yo, quien dominaba mi mente.
—Eso no lo explica.
—Era su forma de castigarme, tomando la forma de la persona a quien más odiaba, y no podía hacerle nada, cuando te marchaste, comprendí que nunca usó tu forma, porque era incapaz de transformarse en la persona a quien más amo.
—Despertaste ese día –se llevó un mechón pelirrojo detrás de la oreja –dime ¿por qué no me lo dijiste?
—Todo para mí es confuso, Lily, no tengo claro lo que ocurría conmigo.
—M—
Scorpius observó a Kelly, que fue hasta él, preocupada, se llevó la mano al collar en forma de trébol cuando la alejó de él, e intentó abrazarlo de nuevo, pero obtuvo el mismo resultado.
—Ya veo, ya no funciona –musitó.
— ¿Qué es lo que ya no funciona? –cuestionó Harry.
—Nada –soltó enfadada.
—Dime, Kelly ¿por qué lo hiciste? –cuestionó Scorpius.
—Porque ella no te merece –golpeó la mesa y se puso de pie –ella no te ama, yo sí te amo, dime ¿qué tiene la zorra de Lily Potter que no tenga yo? –chilló.
—Eres una chica dulce y gentil, Kelly –aceptó Scorpius –pero Lily es… como un arcoíris –musitó –no importa lo oscuro y tormentoso que estén sus días, ella llena de colores en todas partes, me hace desear ser una mejor persona, pero sobretodo, me hace sentir completo.
La mano de la joven fue de nuevo a su collar, mientras bajaba la vista, completamente dolida y comenzó a llorar.
—Dígame, señorita Carter ¿Sebastian te manipuló de alguna manera para que lo ayudaras?
—No –levantó la mirada hasta Harry, llena de odio –fui yo quien lo buscó.
— ¿Cómo dio con él? –elevó una ceja.
—Un hechizo en ella –se encogió de hombros –me buscó, así que le di toda la información que tenía al respecto –observó a Scorpius –él podía quedarse con ella, siempre y cuando Scorpius me amara a mí.
— ¿Cómo hiciste para que él se enamorara de ti? –Interrogó Harry.
—Sebastian lo hechizó mientras estaba en el hospital, debatiéndose entre la vida y la muerte, después –guardó silencio –me dio el collar, hizo que Lily lo despertara, y… bueno, el desprecio por Lily era proporcional a su amor por ella –se encogió de hombros –mientras más intenso su amor por ella era, se comportaba más grosero, nunca entendí bien lo que hizo, pero… tenían que estar alejados, o no funcionaría el hechizo –observó al rubio –así que cada que ella despertaba un sentimiento cálido, él se volvía frío, insultándola o siendo cortante –se quitó el collar –esto lo calmaba, su cercanía conmigo lo calmaba por eso.
Scorpius negó, completamente furioso, no podía creer que todo ese tiempo, había sido un imbécil con Lily, sólo por la obsesión de Kelly.
—Entonces, déjame comprender, si él quería decirle te amo…
—Automáticamente el hechizo le haría decirle que la odiaba, no hubiese podido ser comprensivo y cariñoso con ella, tenía que ser un patán.
—Entonces, por esa razón, se ocultó todos esos meses de ella ¿cierto?
—Sí –musitó Kelly –por eso le dijo que no quería casarse con ella, cuando en realidad era lo que más deseaba.
—Dime algo –pidió él –mi comportamiento para con mi padre ¿también fue culpa de ese hechizo?
—No –musitó –fue un daño colateral, Sebastian me dijo que tu mente era tan fuerte que se resistía demasiado, y como no estabas mucho junto a mí, te alterabas por completo, fue una falla…
—Así que… ¡Me hiciste gritarle todo eso a mi padre! –soltó furioso, negando.
Draco Malfoy había muerto, sacrificándose por él, y no habían tenido la oportunidad de hablar, de reconciliarse.
—Tu padre lo sospechó en ese momento –habló Kelly –me citó para decirme que no me saldría con la suya, tenía miedo a que te lo dijera, por eso… envíe a Sebastian a su casa, esperando que lo matara.
—Fue Keller quien me dijo sobre tu trato con él –se burló.
—Fue la muerte de tu padre lo que te despertó del hechizo –musitó –sólo ver morir a alguien que amas haría algo así.
—M—
Lily observó a su madre, no tenía buena cara, se había ofrecido a ayudarle a Scorpius con el funeral de su padre, así que estaba organizando todo, mientras ella observaba la monotonía con lo que lo hacía.
—Esto es muy difícil para ti también ¿no es así? –Cuestionó Lily –digo, fue tu novio, y parecían ser muy unidos.
—Éramos muy buenos amigos, Lily –la observó –si insinúas que aun sentía algo por él, te diré que no, que amo a tu padre, estoy con él ¿no es así? –Negó enfadada –sí, me duele que muriera, sé lo mucho que le costó ser un buen padre para Scorpius, a pesar de que su relación fraternal no fuera la mejor, él siempre se esforzó por ser un buen padre.
—Lo sé –admitió –vi algunos de los recuerdos de Scorpius con él y su madre, era un buen padre.
—Dime ¿cómo te fue con la familia de Archer? –cuestionó Ginny.
—Borré sus recuerdos de mí –se encogió de hombros.
—Y ¿qué piensas hacer respecto a Scorpius? Ahora que sabes que Keller y Carter lo hechizaron, digo él fue así de cruel contigo por culpa de ellos, ahora eres consciente que él quería decirte que sí quería casarse, y que quería ir corriendo a verte cuando despertó.
—Sí, ya sé que es complicado para él, pero… yo fui la que tuvo que vivir con el corazón roto un tiempo, y no quiero apresurarme con algo así, mamá –admitió.
—Es tu decisión, y te apoyaré decidas lo que decidas –le besó la frente y se marchó, para seguir con los preparativos del funeral.
La pelirroja se sentó en el sofá, observando el jardín, ahora sin Sebastian, las cosas serían más tranquilas, podía respirar profundo, y dedicarse a ser feliz, pero ¿cómo lo haría?
Sonrió cuando vio a James asomarse, Alyce iba con él, así que la abrazó feliz, sentándola en sus piernas.
—Ah, ¿quién es la niña más hermosa del mundo? –jugó con ella.
—Yo, tía Lily –sonrió feliz la niña.
—Tengo que agradecerte todo lo que hiciste por nosotros, Lils.
—Yo no hice nada –murmuró, observándolo.
—Obligaste a Shev a poner ese hechizo de protección, y pensaste en Alyce antes que en ti, y no hay forma de que pueda pagar eso, en serio –se inclinó hacia ella.
—Olvidándonos de mi pasado con Keller, me gustaría esa forma de pago ¿Cuándo lo cobro? –sonrió.
—M—
Lily se detuvo, sonrió dulce al encontrarse con Scorpius en un pasillo del ministerio, el rubio observó la caja que ella tenía en las manos, así que la sostuvo para ella.
—Dime ¿A dónde vas?
—Bueno, renuncié a mi trabajo –se encogió de hombros –ahora que Keller está muerto, me siento más libre, y no ocupo el trabajo como tabla salvavidas –aceptó.
—Pero ¿A dónde irás?
—Tomaré unas vacaciones –se encogió de hombros –dedicarme a mí misma, al menos por un tiempo.
—Me alegra, que puedas ser feliz ahora –sonrió.
—Y ¿tú que harás? –cuestionó.
Scorpius estiró los brazos, mostrando su uniforme de auror. —Mi padre quería que tuviera un empleo donde pudiese mantenerme, así que me quedaré aquí, donde estoy.
—Pues ojalá eso sea lo que tú desees, Scorpius –sonrió.
—Yo no me siento capaz de… decepcionar a mi padre, ahora que está, ya sabes –se encogió de hombros.
—Creo que él quería más tu felicidad que otra cosa, no la dejes escapar, Scor –sonrió –no vuelve.
La caja con las cosas de Lily cayó al suelo, las manos del chico fueron a las mejillas de la pelirroja, mientras sus labios se unían en un beso apasionado, la espalda de la joven golpeó la barda, mientras besaba con vehemencia al rubio, abrió los ojos cuando él se apoderó de su cuello, y lo empujó con fuerza.
Él no reprochó cuando escuchó a su jefe aclararse la garganta, se agachó a recoger las cosas, mientras Harry Potter negaba ante el espectáculo que presenció.
—Salimos en media hora –informó al rubio –y tú, me dijeron que renunciaste ¿puedo saber por qué?
—No me gusta ese trabajo –se encogió de hombros –y puedo seguir en él, complaciéndote, para hacerte feliz, pero… siento que la vida se me escapa cada vez –se encogió de hombros –mis sueños nunca involucraron un empleo en el ministerio, siempre fue tener una familia…
—Lo sé, Lily –besó su frente –sólo quiero que seas feliz –acarició su mejilla.
Scorpius le dio la caja a Lily después de que su jefe sutilmente lo echara para poder hablar con su hija, él no estaba para nada feliz, sabiendo que Lily se marcharía de Londres, quizá para siempre.
—M—
Lily observó el correo sobre la mesa, habían pasado dos meses desde que había dejado su trabajo en el ministerio, se había establecido en una pequeña casa, en una playa nada visitada, completamente sola, pero por primera vez en años, no se sentía observada, la libertad se sentía maravillosa.
La letra de su madre le hizo abrir esa carta primero, una pequeña invitación le hizo sonreír, era para un evento en el Londres muggle, no tenía muchas ganas de abandonar su idílica tranquilidad, pero era su madre, así que tomó tinta y pergamino, y contestó que asistiría la siguiente semana a ese evento; las demás cartas eran de su hermano James, con algunos fragmentos indescifrables, que pudo comprender que el castaño era incapaz de negar a su hija escribir algo para ella, la traducción venía más abajo, la pequeña Alyce deseaba tanto verla otra vez, sonrió, al parecer, tampoco podía negarse a eso.
Revolvió lo demás, ninguna carta de la persona que esperaba que le mandara una, Scorpius Malfoy se había mantenido ajeno a ella, había vuelto a la "normalidad", después de que su padre murió, pero no la había buscado, después de que se despidieron en el ministerio, y ella le dijo que no volverían a ser una pareja, él se alejó, dejando a Lily con la incertidumbre de si había sido la decisión correcta.
Salió a la playa, tomó asiento en un lugar alejado, y comenzó a dibujar, su tiempo había comenzado a ser invertido en ese pasatiempo, honrando la memoria de Archer, que tenía razón, prefería morir de hambre, haciendo lo que amaba, a tener que estar esclavizada a un escritorio, consumiendo su tiempo en algo que no volvería y no le haría jamás feliz.
—X—
Su familia estaba reunida cuando llegó a casa para el evento que su madre la había invitado, se dejó abrazar y besar por todos, con una amplia sonrisa, apenas se daba cuenta lo mucho que los había extrañado y a pesar de ser solo dos meses; lo mucho que los había necesitado.
—Vaya, pensé que estarías bronceada –se burló Albus.
—Normalmente las playas de Inglaterra no son como las del caribe, son más viento y oleadas grandes –se burló.
—Con razón estás más pálida –le pellizcó una mejilla.
La mirada de Lily vagó por todos los presentes, si estaba Teddy, posiblemente estaba Scorpius, pero no, sonrió melancólica ¿Cuánto tardaría en arrancarlo de su ser?
—Bien, es momento de que la dejemos en paz, y comencemos a arreglarnos –ordenó Ginny Potter, dando unas palmadas.
—Bien –sonrió.
—M—
La pelirroja observó el reloj, eran las siete y cuarenta y nueve minutos, ya estaba arreglada, pero aún faltaban los demás, así que vagó por el lugar, mientras esperaba que sus padres estuvieran listos, los demás, se encontrarían con ellos en el lugar.
Cerca de las ocho y media, Lily apareció junto con sus padres en un lugar desolado, salieron del callejón, y su vista dio en el bonito edificio frente a ella, era una galería; quiso ir, pero sus padres la dirigieron a otro lugar; al parecer, había una exposición ¿qué clase de artista estaría? ¿Y qué obras tendría?
La chica posó para las fotos, aun con la curiosidad carcomiéndola, quería escaparse, pero había ido ahí con sus padres, y no podía hacerles esa clase de groserías.
Después de una cena, que le pareció interminable, sus padres la dejaron en lo que charlaban con los demás, así que se disculpó y salió, cruzó la calle con poco cuidado, la galería estaba bastante llena, pero no pudo ver los cuadros, ya que estaban girados de tal forma, que tuvieses que entrar para verlos, le pareció curioso, era algo que había hablado con Archer cuando éste preguntó si llegara a exponer sus obras ¿cómo las acomodaría? Y esa había sido su respuesta.
—Tal parece, que la curiosidad acaba con los gatos –murmuró su padre a sus espaldas –primero era la cena, después el evento, pero bueno, ya que no pudiste controlarte.
—Ah ¿es que realmente vendríamos aquí después de la cena?
—Sí –aceptó su padre.
—Me quemaba la curiosidad ¿saben qué clase de artista está exponiendo? –observó de su padre a su madre.
—Es maravillosamente talentosa –informó Ginny –me enamoré de algunos en cuanto los vi, creo que no hay artista más talentoso en el mundo, ni siquiera en el mundo, ni muggle ni mágico.
—Ya veo –sonrió triste.
Sus padres jamás habían visto algo de lo que ella pintaba, pero esperaba que algún día, su madre dijera lo mismo de sus obras.
—Pero ven, vayamos a ver la exposición –sonrió Ginny, sujetándola del brazo.
—Dime ¿quién organizó esto? –cuestionó, viendo a su madre.
—Te llevaré a que le conozcas –sonrió, de forma misteriosa.
Lily se detuvo cuando vio uno de los cuadros, lo reconoció de inmediato; era la silueta de una mujer, lo había pintado una noche en su apartamento, mientras Scorpius dormía en su cama, cuando notó que la inspiración llegaba con más frecuencia desde que había comenzado sus lecciones con él.
—Ah, miren, justo ha llegado –la voz del rubio la sacó de sus pensamientos –ella es la artista por la que me han estado preguntando.
—Ah, señorita Potter –saludó un hombre barbudo –he estado diciéndole a su publicista, que estoy interesado en algunas de sus obras, soy amante del arte –sonrió, sujetando su mano –tiene mucho talento, aunque se nota que aún son obras de una principiante, me gusta el realismo que le da, hacía mucho, que no veía a un artista plasmar de tal forma la belleza, aun vista desde unos ojos tristes.
Lily observó al tipo, que le dedicó una sonrisa amplia y bonachona, como si realmente comprendiera las cosas.
—No siempre las personas son capaces de encontrar la belleza desde la tristeza, pero cuando lo hacen, sus obras son magníficas, considero que tiene un futuro maravilloso en este negocio.
—Muchas gracias –sonrió.
—Lo que más me ha llamado la atención, es que ninguna lleva un nombre, es curioso, y misterioso, forzar a tu mente a encontrar el significado por la vista y lo que transmite, y no por el nombre.
—Se lo agradezco –sonrió con las mejillas rojas.
—Si me permite, iré a pagar las obras que he de llevarme.
La mirada olivo de Lily se posó en el rubio, que sonreía orgulloso, viendo en dirección que se marchó el tipo, después, la observó a ella, con esa intensidad, con que sólo podía verla a ella.
—En realidad, sí tienen un nombre –soltó, con una pequeña sonrisa.
—Iremos a ver las obras –anunció Ginny, y arrastró a su esposo, que no tenía la intención de moverse de ahí.
La pelirroja llevó un mechón pelirrojo detrás de su oreja, un poco nerviosa por tenerlo enfrente, él se estaba conteniendo demasiado, o simplemente había dejado en el pasado todos los sentimientos que solía tener por ella, observó a otro lado, y avanzó para ver los hermosos marcos en los que estaban sus pinturas.
—Gracias por hacer esto –murmuró Lily.
—No voy a llevarme el crédito, lo cierto es, que… Archer quería hacer esto, yo sólo robé sus ideas, y bueno, me había llevado los cuadros que dejaste atrás cuando terminamos.
—Bueno, aunque fue idea de Archer, tú lo llevaste a la realidad, así que gracias por eso –le sonrió, girándose para alejarse.
—Lily –la sujetó de la muñeca, haciendo que volteara a verlo –quiero que hablemos un momento.
—Lo estamos haciendo ¿no?
—A solas.
Lily se dejó guiar hasta una pequeña oficina, el chico dejó emparejada la puerta, así que la inquietud de Lily se esfumó, no sabía de qué quería hablar, pero sería algo rápido.
—Primero que nada, me alegra que estés aquí –admitió.
—Bueno, mi madre…
—Sé la historia de fondo –admitió –Ted nos ayudó a planear todo para que vinieras.
—Ah, es bueno saberlo –rió nerviosa.
—Sólo quiero decirte que lamento mucho lo que ocurrió entre nosotros los tres años en los que estuve con Kelly.
—No es necesario que te disculpes, Scorpius –negó –comprendo que…
—Aun no comprendo la razón al cien por ciento, aunque sé lo que me hizo, pero… tienes que saber que eres la única mujer que he amado en mi vida –avanzó hasta ella, haciéndole tragar saliva, su respiración se volvió irregular, cuando lo sintió tan cerca de ella –tú eres lo único que necesito para ser feliz –se inclinó hasta rozar sus labios.
—Scorpius –musitó.
Lo observó atenta, mientras lo sentía sujetarla de la cintura, para atraerla a su cuerpo, logrando que su intimidad comenzara a palpitar, sintió el filo del escritorio en su trasero, así que giró para observar que estaba atrapada, él se acercó más a ella, permitiéndole sentir que le ocurría lo mismo, el sentir su miembro duro contra ella, le hizo sonrojarse intensamente, él sonrió.
—Te amo, Lily Luna Potter –musitó, en un tono gutural, mientras le miraba intensamente –para mí no existe una mujer más que tú –Lily sujetó el borde de madera.
Sabía lo que podía pasar entre ellos, y estaba deseando que la besara, que dejara de dar rodeos al respecto y tomara la decisión de compensar los tres años que habían estado separados.
—Dame la oportunidad de solucionar todo lo que te hice, iniciemos, sin precipitarnos al respecto.
—No –contestó, con la respiración agitada.
Lo sintió alejarse, aunque no fue demasiado, pudo sentir como su cuerpo se alejaba poco a poco de ella, quería estar con él, sin duda, pero les había tomado un tiempo lograr aceptar que se amaban ¿iniciar de cero? ¿Era lo que quería realmente?
—Lamento, si te incomodé –sus manos se quitaron del cuerpo de Lily.
Lily se apresuró a estirar la mano, para sujetarlo y así detenerlo, y pudo notar como se relajaba, como si el alma volviera a su cuerpo, la aprisionó de nuevo, uniendo sus labios en un beso apasionado, sin duda se habían extrañado uno al otro.
La pelirroja soltó un gemido al sentirlo sujetar sus pechos, mientras sus labios depositaban suaves besos en su largo cuello, la sujetó de la cintura para sentarla sobre el escritorio, sacó su varita para quitarle el bonito vestido que llevaba puesto, le dedicó una sonrisa pervertida, antes de agacharse y esconder el rostro entre los muslos de Lily; que se retorció tan solo sentir las falanges del rubio rozar su intimidad, para después hacer las pantaletas a un lado, la sensación de la lengua del chico adentrándose lo más que podía en ella, logró que el lugar le diera vueltas.
Arqueó la espalda, cuando dos de los largos dedos del chico se adentraron en ella, chillando de placer conforme los movía en su interior.
—Te amo, Lily –murmuró antes de besarla de nuevo.
La pelirroja rodeó las caderas del hombre en cuanto se adentró en ella, para evitar que se escapara, rasguñó sus bien formados bíceps cuando sus manos se unieron a sus labios, masajeando sus pechos.
—Scorpius –lo nombró –Scorpius –repitió en un tono más agudo –Scorpius –gimió cuando sintió el clímax, él arremetió contra su cuerpo un par de veces más, hasta que sintió su líquido caliente en ella.
La joven lo empujó un poco, haciendo que abandonara su cuerpo, lo recargó en el escritorio, e introdujo su miembro a la boca, él gimió ante el placer que eso le daba, extrañaba tanto a Lily.
La pegó a su cuerpo cuando lo hizo venirse, la pelirroja se tensó al notar la puerta emparejada, apenas recordaba ese detalle; él soltó una risa divertida, se giró rápidamente, inclinando a Lily sobre el escritorio, ella respingó al sentir la madera fría contra sus pechos sensibles.
—No creas que olvido lo mucho que te excita la posibilidad de ser descubierta –sonrió y besó su nuca, separó más las piernas de la chica, que gimió al sentirlo adentrarse en ella de nueva cuenta.
Se mordió el labio inferior, a veces, se le olvidaba lo pasional que podía ser Scorpius, y no era como que le desagradara, por el contrario, amaba su capacidad de ser protector, cariñoso, pero al mismo tiempo un apasionado y un tanto pervertido en la cama.
—M—
La decepción corría por todo el ser de Scorpius Malfoy, mientras observaba a su otro mejor amigo, empacar sus cosas, hacía dos semanas, mientras estaba haciéndole el amor a Lily pensó que las cosas entre ellos… se habían solucionado, si bien no habían vuelto a ser lo que eran antes de que Keller casi lo matara, sí pensó que había aceptado a iniciar desde cero su relación cuando le dejó poseerla.
—Quita esa cara –pidió Jarvis.
—No puedo, es que, agh –gruñó frustrado –pensé que las cosas serían…
— ¿Fáciles? –Se burló –es Lily Luna Potter, Scorpius, las cosas con ella jamás han sido fáciles.
—Lo sé, y me odio por no haberle hecho caso a Clarisa cuando me advirtió de Kelly –admitió –pero era tan dulce, que no creí que fuese capaz de hacer algo así.
—Golpeó a Lily –le comentó –dime ¿qué le faltaba para llegar a donde lo hizo? Un centímetro, si acaso –gruñó.
—Creo que tengo que hacerme a la idea de que ella no volverá conmigo, digo… dime ¿en serio aceptaría a un perdedor como yo, después de haber estado con una persona emocionalmente estable como Archer Clarke? –Bufó –lo dudo.
—Ella te ama, Scorpius, quizás, sólo te está haciendo sufrir –se encogió de hombros –por cierto, toma –le extendió un pergamino.
—Ah ¿qué es esto?
—Un pergamino –puso los ojos en blanco –me lo dio tu padre, antes de… ir a la casa de seguridad de Lily.
Scorpius se quedó callado, su nombre estaba escrito en la caligrafía perfecta de su padre, provocando unas ganas enormes de ponerse a llorar, y quizás porque se trataba de Jarvis, lo hizo, no era algo nuevo para su amigo verlo llorando como un crío.
Sintió un fuerte apretón en el hombro, en señal de apoyo, sin duda ese tipo nunca lo defraudaba, se limpió las lágrimas con la manga de la túnica, y esperó un momento en lo que su vista volvía a la normalidad, Jarvis salió para darle privacidad.
Scorpius;
Espero que para el momento en que estés leyendo éste pergamino; el hechizo que Kelly Carter puso en ti con ayuda de Sebastian haya terminado, aun así, le diré a Jarvis que lo guarde un tiempo prudente, sólo para asegurarme de que no lo echarás a la chimenea sin siquiera leerlo.
Quiero asegurarme de que sepas, que sé cuál es el costo para que vuelvas a ser tú, tardé demasiado en darme cuenta la razón por la que siempre huías de Lily Potter, a pesar, de que estaba seguro de que la amas como jamás amarás a otra mujer o persona en general, quiero asegurarme, de que sepas que soy el padre más orgulloso, eres un hijo fantástico, y siempre velaré la promesa que te hice al morir tu madre, no importa cuánto nuestras personalidades nos alejen, siempre voy a estar para ti, en las buenas, y en las malas.
Morir no es algo que encuentre abrumador, ni que lo considere como un sacrificio el dar mi vida por la tuya, es algo que siempre ha sido capaz de hacer, y, que tengas que verme morir, sólo es para ayudar a romper el encantamiento, era yo, un padre que siempre fue ausente, y poco cariñoso, o la mujer que te hace sentir vivo; que te devolvió el camino, pero sobretodo, las ganas de seguir adelante.
Con mi muerte, siéntete en libertad de vivir tu vida como siempre has querido; no te quedes marchito en tu trabajo de auror, ahora toda la fortuna Malfoy es tuya, siéntete en la libertad de despilfarrar lo que por años, tus antepasados han tenido obsesiva necesidad de conservar, el dinero no te dará la felicidad.
Confía en mí.
Sigue tus sueños, y hagas lo que hagas, no seas un cobarde, no la dejes ir, usa todos tus temores y dudas, para luchar por ella.
Lamento no haber estado ahí, para curar tus heridas, lamento por haber estado tanto tiempo encerrado en mi propia miseria y dolor, que no fui capaz de ver que había algo que te dolía en el alma, perdóname, por no ser el padre que siempre quisiste.
Sigue siendo un buen hombre, y por favor, no sigas mi camino cuando tengas tus propios hijos.
Te veré en la otra vida, sigue haciéndome sentir orgulloso.
Draco Malfoy;
El padre que siempre te quiso, y no pudo demostrarlo como se debe.
—M—
Lily Potter regresó antes de lo que había planeado a Londres, observó a su cuñada, que antes de irse hacía dos meses y dos semanas atrás, había comunicado su embarazo, así que sonrió avanzó hasta ella, y acarició su vientre más abultado que de costumbre, la mujer pelirroja era sanadora, así que… había informado que pronto daría a luz a unos gemelos, era obvio, que tanto la abuela Molly, como Ginny Potter, estaban que no cabían de la felicidad.
—Dime ¿qué te ocurre? –cuestionó Shev, preocupada.
—Nada –murmuró, sonriéndole.
—Lily –sonrió la sanadora –te conozco ¿estás pensando en él?
—No –movió la cabeza de un lado a otro –es sólo, que… me quedé pensando en que… los gemelos entrarán a Hogwarts de doce –negó.
—Ah, tu madre y su obsesión porque entren a los once en Hogwarts.
—Oye –sonrió –es bonito tener once y recibir tu carta.
—Bueno, yo no fui a Hogwarts, así que –se encogió de hombros.
—Cierto, dime ¿cómo es Ilvermorny? –sonrió encantada.
—Bueno –hizo un mohín.
Lily frunció el cejo, había olvidado lo poco que sabía de su cuñada, era bastante… cerrada, a hablar de su familia y todo a su alrededor.
—Eres inglesa ¿verdad?
—Lo soy, nací en un ferry en New York –comentó alegre.
—Ah… -frunció el ceño Lily –si naciste en NY, se supone que…
— ¡Lily! –Soltó James alegre –pensé que no te veríamos hasta dentro de tres meses.
—Ese era el plan –sonrió divertida.
La charla sobre Elisheva perdió perspectiva, se enfocaron más en el embarazo que en otra cosa, así que a Lily no le pareció oportuno aclararle a la pelirroja que en realidad era norteamericana, no inglesa.
—Toma –dijo Shev, dándole un trozo de pastel.
—Scorpius lo hizo para Alyce –argumentó James, tranquilo.
—Ah –musitó Lily, intrigada.
—Creo que tu sobrina se ha enamorado de él –se encogió de hombros James –así que tendrás competencia, yo que tú, me apuraba –bromeó su hermano –en serio, se ha puesto de un necio, que quiere verlo, que quiere verlo, y cuando está aquí, no se le despega.
—Bueno, cariño, en mi familia…
Shev se quedó callada, observó a Lily y se puso de pie, le habló a su hija y ésta entró a la casa, ya que estaba en el patio.
—Mira cariño, tu tía favorita ha venido a verte –sonrió James.
La pequeña pelirroja observó a Lily con atención, inclinando su cabecita a un lado y después al otro, se alejó corriendo y tomó algo que Lily no distinguió.
—Ven, cariño –extendió los brazos con una sonrisa, pero la pequeña Alyce negó, poniendo mala cara.
—Vaya, vaya –soltó divertida Elisheva, con una sonrisa traviesa.
—Ah ¿qué pasó? –cuestionó Lily, ante la incertidumbre tatuada también en el rostro de su hermano.
—Al parecer, alguien ha tenido una noche alocada ¿cierto?
—Yo… no te comprendo, Shev ¿qué quieres decir?
—Sabía que había algo raro en ti, pero… con los años se pierde el don –se encogió de hombros –pero Alyce lo tiene muy presente.
— ¿Tú entiendes algo de lo que dice? –Interrogó Lily a su hermano.
—No –admitió.
—Dime ¿estuviste con Scorpius la última vez que viniste?
—Sí, él organizó el evento…
—Me refiero a sexualmente –soltó sin rodeos.
Las mejillas de Lily la delataron, James negó, incómodo por la información, no era como que se espantara, su hermana ya era mayor de edad, y con la libertad plena de tener una vida sexual con quien ella quisiera, pero no le agradaba el tema.
—Yo –musitó, nerviosa.
—No comprendía la razón por la que Alyce insistía tanto en verlo, ahora lo entiendo todo.
—Bueno, amor ¿qué te parece si nos haces partícipes de tu charla unilateral? –sonrió James.
—Lily está embarazada –contestó, sonriente –supongo que tienes… pues exactamente, lo mismo que desde tu última relación sexual con Scorpius.
—Ah ¿quién te dice que es de él?
—Alyce –se encogió de hombros.
—Claro –se burló Lily –porque ella estuvo presente, supongo.
—No –admitió –pero es complicado de explicar, Alyce ¿quieres mandarle una nota a Scorpius?
— ¡Sí! –chilló emocionada.
Lily observó al ave alejarse con una nota atada a la pata, creyó que en lo que el rubio se desocupaba de su ocupada tarde de auror, ella tenía tiempo de escapar, pero no fue así, dos horas después, el rubio apareció por la chimenea, quedándose sorprendido al verla.
—Lily –musitó incrédulo.
—Ah, yo me tengo que ir –se puso de pie rápido –nos veremos después.
—En serio ¿no piensas informarle? –cuestionó Shev.
—Shev, con todo respeto…
—Bien, te haré la prueba.
—X—
Scorpius jugaba con Alyce cuando Lily salió de la habitación, con la mente hecha un maldito lío, estaba embarazada, la prueba había dado positiva, todas las veces que hizo que Shev la repitiera, daba tan positivo, como el de su cuñada, así que no podía estar tomándole el pelo, pero ¿cómo?
Bueno, sí, había estado con Scorpius hacía dos meses y dos semanas, pero ¿cómo? ¿Cómo es que había terminado embarazada?
Ella no había tomado la poción.
Pero él siempre se protegía.
Scorpius Malfoy siempre era cuidadoso con su protección ¿cómo es que había llegado a eso?
—Lily ¿todo bien? –cuestionó su hermano, preocupado al verla tan pálida.
—Se lo dije, en mi familia, jamás se equivocan, aun sin pruebas.
— ¿En serio? –cuestionó emocionado James, apretujándola en un abrazo.
La pelirroja sintió sus mejillas arder, ante la mirada intensa del rubio, había vuelto antes, porque había estado sintiéndose mal, nada de mareos, ni vómitos, simplemente un agotamiento que nunca se iba, jamás sospechó que pudiese estar embarazada.
—Alyce, cariño, ven, deja a tu tía Lily charlar con Scorpius un momento –dijo James, estirando la mano, la niña hizo un mohín, pero sujetó a su padre de la mano y salieron juntos del salón.
— ¿Todo bien? –Se puso de pie y fue hasta ella –estás pálida.
—Scorpius ¿puedo hacerte una pregunta? –frunció el ceño.
—Claro, dime ¿qué ocurre?
—En la galería… tú… ¿te cuidaste?
—Sí, siempre lo hago ¿por qué?
—No, por nada –negó.
—Espera –la detuvo el rubio, con el ceño fruncido -¿no te cuidaste tú? –inclinó la cabeza, nada feliz.
—Tú siempre te cuidas…
—No, no, no –la detuvo –dime ¿te cuidaste?
— ¿Por qué quieres saber? –Frunció el cejo –tú siempre lo haces.
—No en esa ocasión –admitió serio –digo, no iba preparado, ni siquiera creí que entre tú y yo… pasaría algo.
—Grandísimo imbécil –negó –dime –y ¿no se te ocurrió decirme?
—Bueno, cariño, creí que las lecciones te habían quedado claras, y que habías aprendido a nunca dar nada por hecho.
—Bueno, durante todo el tiempo que estuvimos juntos, te cuidaste muy bien –se encogió de hombros, restándole importancia.
— ¿Nunca tomaste la poción? –frunció el ceño.
—Sí –hizo un mohín –la olvidaba en ocasiones, así que –se encogió de hombros.
Un escalofrío recorrió su espalda. —Lily…
—Estoy embarazada –musitó.
El rostro de Scorpius quedó completamente en blanco, notó la tensión en sus hombros, se había quedado pegado al piso, la joven sintió una enorme decepción, él no estaba feliz por la noticia.
—No te preocupes, yo me haré cargo, no tienes por qué preocuparte al respecto, hagamos de cuenta que, no es tuyo ¿sí?
— ¿Es una opción para ti? –La cuestionó.
—Bueno, también está la opción de interrumpir el embarazo –se encogió de hombros.
—Lily…
—Sí tu puedes hacer como que no es tuyo… yo –su voz casi se apagó –yo adoraría tenerlo.
El chico seguía pegado al suelo, con los hombros tensos y la quijada apretada, Lily no sabía cómo tomar aquella actitud, suspiró y retrocedió un poco.
—Me hubiese gustado que, digo, ya sabes, me dijeras ¿qué es lo que está cruzando por tu mente? Aunque claramente…
El chico avanzó hasta ella, rodeándola con sus brazos y hundiendo el rostro en su cabello, había querido hacer eso desde que de su boca salió el "Estoy embarazada"; pero no se movió, por temor a que ella lo rechazara, pero a la mierda, era el hombre más feliz sobre la tierra en ese momento.
—Dementores, Lily ¿cómo quieres que me mantenga al margen? –La cuestionó –dime ¿realmente crees posible que puedo alejarme de ti? Y ahora más, sabiendo que tenemos un hijo en camino.
—Scorpius…
—No quiero estar lejos –admitió –te quiero a mi lado, Lily, dame la oportunidad de…
—No –se mordió el labio –quiero que retomemos esto, si quieres retomarlo, como si estos años lejos, jamás hubiesen pasado.
Él sonrió. —Entonces –se hincó –no tengo la sortija, pero ¿quieres casarte conmigo? –sonrió.
—Sí –aceptó con una enorme sonrisa.
—M—
Scorpius salió de la habitación, con solo los calzoncillos puestos, la pelirroja estaba en la terraza, con su camisa puesta, la rodeó todo lo que pudo desde atrás, besando su cuello.
—Buenos días, cariño –sonrió, mientras acariciaba el estómago abultado de su esposa.
—Basta, lo alteras –se movió un poco.
El varón se pegó más a ella, el hecho de que sólo tuviese la camisa abotonada la suficiente para que no se le vieran los pechos, pero su abultado vientre estuviera desnudo, y las pantaletas blancas fueran su único atuendo, le hacía desearla demasiado.
—Lo haces a propósito ¿verdad? –ella rió, sí, lo hacía.
—Deberías dormir un poco ¿no estás cansado? –Elevó una ceja.
—Es la noche libre de Albus, puedo decirle que si puede ir al bar, a vigilar él, mientras yo me quedo contigo, haciéndote el amor, ahora que todavía podemos –sonrió.
—Bueno, estás dejando tanto de lado el bar, que comienzo a dudar que ese fuese tu plan, desde que eras joven.
—Bueno, lo dices porque estar así, no interfiere con tus pinturas.
—Claro que lo hace –sonrió, al sentir los labios de su esposo en su cuello –pasamos gran parte haciendo el amor, Scorpius.
—Dime ¿has pensado en pintarme desnudo? –Ella sonrió.
—Tengo algunos bocetos de ti desnudo –admitió, cuando él la colocó de lado, para poder estrujarla, sintió su erección en la pierna.
—No me habías dicho eso.
—Bueno, fue tu culpa, por quedarte dormido en mi cama innumerables veces, aunque eso estaba fuera de las reglas –sonrió.
—Entonces volveré a quedarme dormido, para que puedas dibujarme libremente –sonrió.
Lily soltó una risa divertida, mientras su esposo acariciaba su vientre, lo observó atenta, no podía creer que al final, había tenido todo y más de lo que siempre había soñado, estaba con un hombre que la amaba inmensamente, pasaba su tiempo entre las sábanas con él, o pintando, mientras él iba a su bar a atender la barra.
El recuerdo de Sebastian Keller había quedado tan en el pasado, que era como si jamás hubiese ocurrido.
Ahora sólo tenía que dedicarse a ser feliz.
