El Nuevo Lord Protector:

Capítulo 40: Rin, ¿será esa la solución? II


Rin y Yuuki miraban desesperados en todas las direcciones, asustados, esperando un daño que nunca llegó. Esos perros sólo habían aparecido para arrastrarlos allí, para luego desaparecer en las sombras. Rin temblaba como una hoja, descubriendo luego que Yuuki le había rodeado la cintura con una cadena para atarlo a él.

—¡Pero que haces! Estamos en un camino estrecho sin posibilidad de ir en otras direcciones, ¡No soy tan tonta como para perderme!

Su única respuesta fue que el guerrero se girará un poco para levantar su dedo índice y pedir silencio, haciendo señas luego para que lo siga. Como si tuviera más opciones —pensó Rin sarcásticamente.

Siguieron avanzando hacia adelante, cuando avanzaban, aunque sabían que las paredes del risco que los rodeaba eran diferentes y no se repetían, parecía no acabarse. Por detrás les seguían las tinieblas, amenazantes para que no dieran marcha atrás. Y así siguieron por lo que les parecieron horas, hasta que se encontraron con un espacio más abierto, que daba hacia uno de los lados a una escasa arboleda.

—Mira! Parece que hay alguien ahí.

De nuevo señas para que se callara. Cuando salieran de ahí, si es que lo hacían, ahí si que la iba a escuchar. Siguieron avanzando y efectivamente, una mujer empequeñecida por la vejez, fumaba en pipa acompañada de una escasa luz roja mientras leía unos pergaminos antiguos. Los miró de soslayo por unos instantes, para volver su vista al objeto entre sus manos de nuevo y les dijo: —Se han colado en mi grieta sin mi permiso.

—¡No! Nosotros…

—O deberíais estar muertos. En tal caso seguid más adelante por este camino, el yomi está en aquella dirección —les dijo señalando más allá, donde el camino volvía a perderse en la oscuridad.

—Me niego.

Esa respuesta llamó la atención de la anciana. Quizás podría divertirse un rato.

—Hacía mucho que nadie era arrastrado ni se colaba en mi grieta. Esos exterminador es les di conocimientos para que cuidarán el lugar, y para e que llevan unos cuantos años evadiendo sus obligaciones.

—Usted no sale al mundo exterior, ¿verdad? Los exterminadores fueron asesinados en su totalidad hace más de diez años.

—Mmmm… interesante, interesante…

—¿Puede decirnos el camino de vuelta? No queríamos caer aquí.

—Claro que no, nadie se quiere morir, niña. Pero ambos os han arrastrado al acercaros a la grieta porque no pertenece is al mundo de los vivos.

—¡Yo si pertenezco al mundo de los vivos! Porque así es como lo desea Sesshomaru.

—Y yo que sé quien es ese. Oye chico, y ¿tú no hablas?

Yuuki negó en silencio. Algo pareció advertir la mujer, para que se levantará de su silla, quedando más baja todavía que antes, y acercársele.

—Chico, quítate esa máscara. Déjame verte a los ojos. A ti si que creo que te reconozco —Yuuki se descubrió, obedientemente —oh, sí, otra bruja de las grietas te ha revivido de esa manera tan chapucera. Reconozco este trabajo, pero bueno, cumple con lo que cumple, así eres un guerrero inmortal, es lo que querías, ¿no? —Silencio —Oh, bueno, es verdad, que no puedes hablar. Pero respeto el trabajo de mis hermanas, y te dejaré salir, a ti y a tu novia.

—¿Pero…!

—No me vengáis a negarme nada, ese chico ha estado enamorado, lo han dejado descuartizado así para quitarle la mayoría de las tentaciones humanas, y eres tú, niña, la que lleva y es dueña de su corazón. No te creas que no veo ese corazón demás que llevas latiendo contigo.

—No… no entiendo. Yo no sé nada ni lo que le pasó.

—Como si yo lo supiera.

—¡Pero acaba de decir que era trabajo de una de sus hermanas!

—A ver, sé como se mata, sé como se puede revivir. Pero a éste lo han revivido quitándole partes. Veamos… el corazón se quita para regalarlo y que sea el dueño completo de este pobre diablo. En cuando a eso que le pasa a la cara… ¿sabes acerca de las tentaciones y los pecados de los humanos? —Rin negó —La ira, el deseo, la gula, el orgullo… son unos cuantos. Lo que tienen de bueno, es que te los quitas a todos de un golpe si al humano en cuestión le quitas la capacidad de comer, de hablar, de gritar, de besar. Y eso es todo. Las razones y por qué alguien le ha hecho eso, no soy adivina, aunque pueda ver muchas cosad

—Yuuki-san, ¿lo que dice es verdad? ¿Me has mentido antes?

Asintió, negó.

—Yuuki-san, dime por favor, querías ser mejor guerrero para protegerme? —Asintió —¿Lo del rostro también fue voluntario, acaso querías deshacerte de algún pecado?

Asintió, y luego la señaló a ella. Luego se arrodilló, poniéndose a sus pies.

—Yuuki-san yo… no quería esto para ti. Y buscaré la manera de que vuelvas a estar como antes. ¿Acaso has pensado en tu madre o en mí como me sentiría al saber que te has dejado hacer esta atrocidad por mi?

Siguió mirando al suelo.

—siento mucho todo este alboroto. Nos iremos lo antes posible en cuanto encontremos la salida.

—Oh, no, quédense, tomen algo de comer, me encantaría charlar más rato, no suelo tener visitas —le dijo amablemente mientras colocaba un melocotón con aspecto y olor apetitosos en las manos de Rin.

Enseguida, casi en un movimiento reflejo, Yuuki le tiró de un manotazo aquella fruta de las manos de Rin.

—No me gusta que rechacen mi hospitalidad, chico. En fin, la curiosidad me mata. Si no eres la novia de este chico al que aprecias tanto y que parece que es lo suficientemente recíproco como para que él muera por ti, ¿Cómo es que no eres su novia?

—Porque desde que me revivió, siempre he pertenecido a Sesshomaru. Lo amo, y es ahora además mi honorable esposo.

—Qué pena. ¿Y como es que te revivió? No te veo con pinta de cadáver como a este otro de ahí.

—Utilizó su espada Tenseiga.

—Oooohh conozco esa espada. La solía tener un perro celestial. Pero la dejó en el mundo de los vivos cuando murió. Interesante, interesante. Lástima que hayas pasado tan cerca de la grieta como para caer, un malgasto de aquella espada sagrada. Quizás no estéis hechos para estar juntos. Por no hablar de que él tiene que ser un demonio para poder usar esa espada. Búscate uno de tu especie, niña.

—Me niego.

—¿Otra vez con eso? Negándote a las cosas no se consigue mucho.

—Y estaba buscando un remedio para poder soportar su veneno. No me estaba sentada sirviendo el té en casa.

—¿Es muy poderoso, niña?

—¿Por qué la pregunta?

—Porque quizás me interese hacer un trato contigo. Yo te ayudaré a estar con tu demonio. Pero a cambio, vigilaré la entrada del yomi y no te dejaré pasar a descansar hasta que no lo traigas contigo. Disfruté mucho viendo la muerte ganar sobre un poderoso demonio enamorado, y me encantaría ver tamaño espectáculo de nuevo —Rin empezó a horroriza rose. ¿Acaso quería que matará a Sesshomaru? —No me mires así, no quiero que lo mates, niña. Quiero estar presente cuando caiga. Esas criaturas… creen que están por encima de la vida y de la muerte. Pero no son dioses, y adoro verlos caer. Pero no te preocupes, no hay plazo. Tengo todo el tiempo del mundo.

Rin comenzaba a plantearse ese trato, pero sonaba demasiado bien. Tenía que tener alguna trampa.

—No puede ser tan así, tiene que tener algo malo.

—Bueno, si estáis advocados a la desgracia, no podrás separarte de él, reencarnaras y te verás atada a su lado, aunque lo odies, hasta que me lo traigas aquí. Y, —continuó señalando le el cuello —quiero esa piedra lunar que llevas en tu cuello. Es muy difícil de conseguir y es muy valiosa.

—¿Mi collar? Esto… no sé qué es, me lo entregó mi amado esposo cuando nos casamos, pero no sé mucho de ella.

—Mejor aún. Vendréis ambos a buscarlo devuelta. ¿Cerramos el trato?

Rin se lo quedó pensando un rato. Había gato encerrado. Pero no parecía haber consecuencias directas a corto plazo. Esperaba que no hubiera nada que no se pudiera solucionar. Miró a Yuuki, quien le negaba con la cabeza. Parecía que él pensaba lo mismo. Ese no era un buen trato. Se acercó a la anciana, daba igual todo, tenía que conseguir ese remedio.

—Acepto. Pero antes cumple, no se si tu solución es de verdad o no, no se nada.

—Ven niña, no, yo nunca digo mentiras. Eso es cosa de los humanos y otras criaturas inferiores.

La guio hacia una estantería donde guardaba las cosas de manera bastante desordenada. Revolvió un poco, de manera bastante graciosa, ya que le costaba llegar a los estantes, hasta que sacó un pergamino donde había unas plantas dibujadas e instrucciones escritas en chino. Aunque no lo entendiera, reconocía el formato de escritura de aquel extraño idioma.

—Aquí está. Dame ese collar, y te explicaré qué es lo que dice.

Rin lo cogió en sus manos, sonriendo, pero sin sacarse el collar, hizo una marcada reverencia.

—Muchas gracias por su ayuda. Pero tengo que pedirle disculpas. Yo sí soy humana. —se alejó un par de pasos y dio la orden: —Yuuki-san, termina con su tiempo, no podrá esperar para siempre.

Entendiendo perfectamente la orden, la cabeza de la anciana fue separada limpiamente de su cuerpo, con un solo corte del guerrero.

Y la oscuridad se hizo en la grieta. Rin comenzó a asustarse de nuevo. ¿Cómo saldrían de allí? Y recordó:

"Ahora no te entrego solo mis votos de confianza, fidelidad y respeto eternos. Te regalo tambien un trozo de mi luna, la luna de mis ancestros, la luna de mi clan. Es el lado oculto de la luna, la luna que sigue brillando a pese de estar rodeada de oscuridad, aunque esté sola en el cielo, siempre podrá contar con sus perros guardianes admirando la en lo alto. Confía, y siempre tendrás a este Sesshomaru para ti." Dicho esto, en vez del esperado beso para sellar la boda, Sesshomaru apoyó su frente en la de ella, apoyando su gente como si de aquella manera pudiera imprimirle la misma luna que el tenía en la frente de ella, sin para de mirarla a los ojos. Había sido uno de los días más felices de su vida.

¿Serviría para algo ese collar? No quería entregarlo. Parecía demasiado importante para darlo a cambio de aquel remedio. Pero ahora estaban encerrados en una grieta que servís de camino desde el mundo de los vivos hacia el yomi. Se sacó el collar del cuello, comenzando a llorar en silencio. Allí no podría escucharla, pero aún así pronunció su nombre: —Sesshomaru-sama…

El collar empezó a brillar, hasta enceguecerlos y enseguida fueron arrastrados sin ver a donde, hasta que dejaron de estar rodeados de tinieblas. Estaban de nuevo en el sitio desde el que habían sido arrastrados por los perros del infierno, cayendo de rodillas.

Rin vomitó.


Sesshomaru se encontraba volando, persiguiendo un rastro en las tierras del continente. ¿Por qué era tan difícil encontrar a su madre o a los otros de su clan? Tampoco había estado casi allí, por lo que las tierras le eran extrañas. Pero tenía que encontrar a más de los suyos, en algún momento, aunque fuera un secreto bien guardado, tendrían que haber encontrado cual era el verdadero antídoto de su veneno, para deshacerse de él. Pero ahora lo necesitaba ese conocimiento, y parecía escurrírsele entre los dedos.

Sorprendido y contrariado, descubrió que encima de no poder dar con su presa, uno de sus hombres, un tengu, había dado con él.

—Amo, vengo a darle noticias de la señora Rin

—Habla, no tengo todo el día.

—Esto… hace un par de días nos ha enviado a decirle que continuaría el viaje solamente con Inuyasha, una humana y el cadáver que no se separa de ella.

—QUE

—Lo lamento, pero nos dio órdenes directas de que no la siguiéramos. Y aunque otros fueron a vigilar los caminos, no podíamos acercarnos mucho sin que el híbrido advirtiera nuestra presencia.

Sesshomaru estaba entre sorprendido y furioso. Rin seguía haciendo lo que quería, pero tenía que ser un poco más consciente. Además tenía todavía esa molestia en el pecho que le decía que algo iba mal, pero no había escuchado su llamada.

—Quita del medio. Volvemos a las islas. Mi madre y nuestro dichoso clan pueden esperar. ¿Sabes en qué dirección marchaba?

—A la aldea de exterminadores. Pero ya deben estar allí.

Flotando, en medio de una explanada desértica, miró en dirección a donde se tenían que encontrar las islas.

—Partiremos en esa dirección, luego será fácil seguir su rastro.

—Sí, señor.

Seguido por el tengu, Sesshomaru se transformó en yako, comenzando a surcar los cielos en busca de su esposa.


Dos días más tarde, tras que se hubiera recuperado Rin, y tras muchas preguntas del par que se habían quedado atrás, habían viajado y sabido que Jinenji podía conseguir de aquellas plantas que aparecían en el avejentado pergamino. No eran difíciles de conseguir, lo que tenían difícil quizás eran las instrucciones. Pero hasta que no dieran con alguien que entendiera chino, nada podrían hacer.

Rin solo podía esperar a volver a Ciudad palacio, y encontrar a habitantes que hubieran sido del continente, que ellos sabrían. Suspiro, mientras miraba al cielo tras terminar su trabajo. Como agradecimiento a que le dieran una buena cantidad de ejemplares de lo que necesitaba, había ayudado en parte de la cosecha de otras plantas más. Se limpió el sudor de su frente y lo vio. Justo a tiempo, como siempre.

—Sesshomaru-sama!


REVIEWS REVIEWS REVIEWS REVIEWS

¡Hola mi gente hermosa! POR FIN RESPUESTAS (bueno, o algo así XD) no quiero malenseña a nadie con que estoy actializando seguido, estos eran capítulos que tenía basicamente escritos, no solo pensados :_D

Respondiendo a cosas:

Cami-san Uzumaki: no eres la primera que me lo pregunta, y definitivamente no la primera que lo ha pensado, yo misma lo he pensado. Pero siento que pare intrínseca de la personalidad y la dulzura de Rin , además de lo que la hace especial, es que es humana. Así que dudo muchísimo que la vaya a volver yokai

thereceiv3r: creo que lo ha aclarado antes, pero bueno, de nuevo: han pasado dos años desde que Rin dejó la aldea, un año desde toda la escena de Rin llorando (más de rabia, impotencia, no entender que de otra cosa), y bueno, la chica se hace a tener que estar al lado de Sesshomaru XD

Yo: (que sepas que me resulta raro ponerte yo en la respuesta, pero creo que me has escrito más de una vez, gracias! :3) Yo super feliz de que se notara que a pesar de todo, sigue siendo la pequeña Rin. A lo otro... no puedo contestar aún, sólo lo que he dicho en este cap :_D

luz gabriela: creo que soy la principal culpable de que te guardes varios capítulos para leer de seguido porque soy horrible actualizando, pero me alegra saber de ti, que sigues leyendo y te sigue gustando :3 (lo de kagura, yo que sé, me le veo hasta guardando todo, hasta las flores secas de lo que le haya regalado Rin, total tiene sitio de sobra XD)

Bueno quiero festejar una cosa, POR FIN MAS DE 100 REVIEWS! Que sepáis que vosotros con vuestros comentarios y favoritos me ayudais a que siga escribiendo, por lo que también estáis haciendo esta historia. Me alegráis el dia cada vez que os leo. Cuidaros mucho, quedaros en casa, y recordad que todo va a salir bien :)

¡Muchas gracias por leerme! ¡Un besazo enorme a todos y hasta la próxima!