Disfruten este capítulo que con tanto amor escribí para ustedes.


Capítulo 19. Adiós


Las heridas de Harry y Jacob eran considerables, o por lo menos eso era lo que había dicho Astoria, quien con gran concentración los atendía. Harry era el más afectado de todos, el chico había sufrido graves heridas en la cabeza y tenía la muñeca fracturada, verlo de esa manera logró romper aquella fuerte coraza que Luna tenía en su corazón y estuvo a punto de romper a llorar, pero no lo hizo, la rubia se limitó a apretar con fuerza sus puños tratando de canalizar su sentimiento de culpabilidad de esa manera.

- Listo – Dijo Astoria sonriente, cuando hubo terminado de suturar las heridas abiertas de Harry

- ¿Estará bien? – Preguntó Ginny, que permanecía temblorosa al lado de Potter. Astoria sonrió y asintió generando la tranquilidad en aquel lugar. Tranquilidad que Luna estaba segura no duraría por mucho tiempo, la rubia fue hasta la habitación de Jacob, que se encontraba descansado. A diferencia de Harry, las heridas del chico de origen asiático no eran tan graves, tenía algunos rasguños y magulladuras, pero nada que le impidiera seguir viviendo. Al ver entrar a Luna a su habitación, Jacob se sobresaltó un poco y cubrió su vendado pecho descubierto, ella caminó hasta quedar junto a la cama de Jake y sin pedir ningún permiso se sentó a su lado.

- ¿Cómo estás Jake? – Jacob sonrió y levantó su dedo pulgar en dirección a Luna.

- No te preocupes, solo necesitaba descansar un poco – Susurró con la voz un poco ronca el joven Jacob - ¿Ya regresó el héroe? – bromeó el muchacho haciendo referencia a Theodore. Luna no pudo evitar sonreírle antes de contestarle que no había vuelto, aunque ella sabía que no tardaría mucho.

- Jake… - Habló Luna con voz entrecortada

- ¿Estás bien? – Dijo Jacob tomándola del brazo con preocupación

- ¿Todavía te gusto? – La pregunta en sí lo había tomado desprevenido, nunca se imaginó que ella le diría algo así y menos en ese momento, con torpeza asintió y espero que ella volviera a hablar. – Si yo te pidiera que hicieras algo por mí ¿Lo harías? – Sin pensarlo Jake murmuró un rápido "Si", en ese momento se escuchó la voz de Theodore que llamaba a Luna por la casa, Jacob quiso decirle a la chica que su novio la buscaba, pero no le dio de nada cuando se vio encima a Luna besándolo cómo si no hubiese un mañana, en medio de su confusión solo se vio correspondiéndole el beso a la rubia. El sonido de la puerta al abrirse hizo que quisiera detener el beso para ver quien había interrumpido, no necesitó hacerlo la voz enojada de Theo retumbó en su habitación.

- ¿Qué carajos significa esto? – Luna se separó asustada de Jacob, que solo se limitaba a tratar de explicar lo que acababa de ocurrir.

- Yo…puedo explicarte Theodore – Respondió Luna. Se veía serena, como si nada hubiese pasado, incluso Jacob se había imaginado que la rubia hasta había planeado aquello. Sin decirse media palabra más los dos salieron de la habitación de Jacob, con Theodore a la delantera y Luna siguiéndole el paso.

Llegaron a la habitación de Theo, Luna se aseguró de cerrar la puerta al entrar, que los demás se enteraran de lo que iba a hacer resultaría demasiado dramático. Lo vio caminar alrededor de ella como león asechando a su presa, sin embargo, no soltó ni una palabra, quería hacerle parecer que no tenía argumentos para defenderse de lo que él acababa de ver.

- ¿Por qué Luna? – Por fin había hablado, eso era lo que ella había estado esperando. Trató de omitir el nudo en la garganta que le amenazaba con hacerla llorar y con voz suave le respondió.

- Lamento que te enteraras de esa manera – La cara de estupefacción de Theo, era la respuesta exacta de Luna se esperaba le diera.

- ¿De qué demonios estás hablando? – Siseó molesto tomándola con brusquedad del brazo.

- Tus viajes para realizar las misiones, tus largas ausencias para buscar a Astoria o para huir de mí hicieron que buscara en otra persona lo que tú no podías darme – Le dijo con serenidad. Theodore la soltó de inmediato, era como si su piel le quemara, se carcajeo un par de veces antes de volver a hablar.

- He sido un imbécil todo este tiempo ¿No? – Luna asintió e incluso se forzó a darle una pequeña sonrisa, que él no tomó muy bien.

- He vivido en los brazos de Jacob los mejores momentos de mi vida – le confesó con deleite. Lo estaba hiriendo donde más le dolía y con eso también se estaba haciendo mucho daño ella.

- Esto tiene que ser una broma. – Suspiró pasando sus manos por su cabello. Contrario a lo que ella creía, él se acercó despacio a ella y tomó con dulzura su rostro, para Luna fue muy difícil quitar sus manos de su rostro. – Luna… - Habló con voz entrecortada – Dime que todo esto es una farsa – El silencio de ella fue un golpe demasiado bajo, con toda la rabia que lo estaba consumiendo en aquel momento fue capaz de formular la última pregunta.

- ¿Por qué? – Dijo conteniendo sus inmensas ganas de llorar como un niño pequeño. Luna miró fijamente sus llamativos ojos azules, el dolor se reflejaba en ellos y ella se odiaba por lo que estaba haciendo.

- Porque con él nunca hubo inconvenientes, no había peros de por medio, no existieron otras mujeres. – Al verlo darle la espalda agitado Luna contuvo su respiración antes de darle el toque final a su fatal actuación – No tiene un pasado oscuro siendo un sucio mercenario para una maldita corporación a la que solo le importaba el dinero…

- Cuando me conociste sabías mi pasado y dijiste que no te importaba – Dijo en tono de reproche, su voz sonaba casi ahogada, era como si estuviese haciendo esfuerzos por hablar.

- Pues ya ves que sí me importó. – Luna hizo una pausa para limpiar una solitaria lágrima que se escapó, haciendo esfuerzo para continuar la rubia se imaginó en frente de ella a Voldemort y todo fue más fácil – Eres un ser ruin, despreciable, no entiendo como pude aguantar tanto tiempo a tu lado, no después de enterarme a cuántas vidas acabaste solo por conseguir dinero – aquellas palabras no iban para él, sin embargo a Theodore le llegaron profundo al alma, se volteó lentamente para mirarla al rostro mientras le decía todo aquello y se sorprendió al verla sonreír de forma infantil

- ¿Qué hacías conmigo si tanto asco te causaba? – Dijo el castaño con amargura, aún esperaba que todo aquello fuera una pesada broma orquestada por Blaise - ¿Dónde quedaron los "te quiero" o "te amo"? – Luna sonrió como una psicópata, no en vano había aprendido algo en su estancia con lord Voldemort, el arte de mentir se dijo en su mente.

- Digamos que necesitaba algo de protección y que mejor que un sujeto con poderes magníficos recién adquiridos – Theo sonrío mordiendo su labio inferior y colocó con gesto despreocupado sus manos alrededor de su cintura. – Aparte, eres una excelente compañía y en la cama eres todo un dios – Exclamó la rubia guiñándole un ojo seductoramente.

- ¿Y Jacob? – Preguntó Nott con enojo en su voz

- Con él todo ha sido maravilloso. Me da mi lugar, me ama y yo a él. Tenemos un futuro prometedor juntos cuando todo esto acabe ¿Sabes? – Aquello pareció ser la gota que derramó el vaso, sin esperarlo Theodore se derrumbó frente a ella, toda aquella apariencia de chico rudo y fuerte se fue al carajo en el momento de escuchar que ella amaba a otro hombre que no fuera él. ¿Por qué había tenido que engañarlo? ¿Por qué esperar todo ese tiempo para decírselo? Esas tal vez eran las preguntas que más rondaban su cabeza mientras permitía que de sus ojos salieran a libertad las lágrimas que él había retenido por mucho tiempo. Con su vista nublada por el reciente llanto y el corazón latiéndole a mil, fue capaz de levantar sus ojos y mirarla una vez más, su cabello liso con ondas y de ese inusual color rubio, se movía libremente con el viento fresco que entraba por la ventana, sus ojos azul celeste que se encontraban mirándolo con súplica, como si quisieran demostrarle algo que él no lograba entender, esas mejillas sonrojadas que tantas veces había besado con devoción, ella era la perfección hecha mujer. La realidad lo golpeó tan fuerte que estuvo a punto de darse de bruces contra el suelo, ella lo acababa de lastimar como nunca nadie en la vida lo había hecho, lo había destruido con sus acciones, con sus duras palabras. El nudo en la garganta seguía allí a pesar que no había dejado de llorar como un niño cuando se enteró que no significaba nada para ella.

- Ha llegado el momento de dejar de fingir – Susurró Theodore con las pocas fuerzas que le quedaban. Luna se limitó a asentir mientras miraba un punto cualquiera en la pared. Con paso lento, casi que, arrastrando los pies, el castaño se acercó a ella, tomó su mano y depositó en ella una pequeña cajita de terciopelo bastante bonita. – Creo… que esto ya no es necesario – Luna abrió la cajita lentamente y lo que halló en ella le produjo una horrible desazón, en su interior se veía un anillo plateado pequeño y demasiado hermoso.

- ¿Qué significa esto? – Preguntó Luna con evidente curiosidad. Nott cerró la mano de ella alrededor de la pequeña cajita y sonrió con tristeza.

- Desde que te conocí fuiste todo para mí. Lo que siento por ti ninguna mujer me lo había hecho sentir… y aunque ahora mismo me duela el alma, amarte es algo que nunca podré negar, porque sería como querer tapar el sol con una mano – El castaño limpio con rapidez sus lágrimas. – Incluso te debo parecer un sujeto muy patético al verme llorar, pero no lo puedo evitar, cuando se ama a alguien como yo te amo a ti es difícil controlar las emociones.

- ¿Ibas a pedirme que me casara contigo? - La pregunta había salido algo forzada, pues para aquel momento la rubia sentía tanto dolor que era incapaz de pensar con claridad.

- Si… - Admitió con algo de vergüenza el ex mercenario – Estúpido ¿No? ¿De qué sirve bajarle las estrellas a quien solo quiere rocas? – Replicó con dolor en su rostro. Luna ni siquiera contestó, no tenía nada que decir, sabía que él tenía razón.

- No deberías darme esto entonces – Dijo la rubia luego de algunos segundos entregándole el anillo, pero él lo rechazó con diplomacia y volvió a cerrar su mano alrededor de la caja.

- Esto será la demostración viva de que perdiste el amor de una persona que te idolatraba. Quiero que te persiga toda tu vida el hecho de que destruiste el corazón de un hombre que puso toda su confianza en ti y tú lo traicionaste – Sus palabras sonaban con tanto rencor, que Luna retrocedió hasta golpearse con la pared y allí se quedó totalmente pasmada, viéndolo salir y alejarse de ella para siempre esta vez.


Próximo capítulo: Padre