Decidí poner el final en 3 vías alternativas.
Simplemente me gustaron las 3, si es del agrado de alguien que bueno.
Gracias por leer
Shikamaru tenía todo bajo control cuando escuchó el timbre. Apenas había anochecido, dejó a los chicos ocuparse de servir su comida y abrió la puerta.
"Ya era ho-ra..." Frente a él estaba una visión, no pudo evitar encontrar como sospechosa. Maorí tenía muchas bolsas en la mano, atrás más se veían y por alguna razón se veía un poco diferente su cara.
"Tuve una... emergencia, ¿Todo está bien?" Kaoru había recogido su cabello, dejando caer ciertos mechones. Una falda distinta, con un corte en la pierna. Estaba casualmente arreglada, incluso noto cierto color en sus labios. Tuvo que darle la espalda para no dar una mala impresión.
"Lo usual. Hicieron un desastre en la cocina, pero yo pedí comida."
"Te dije que era buena idea comprar más, vamos" No había notado en el mar de bolsas que su compañera Ino estaba allí. De hecho las chicas pasaron como si nada, estaba empezando a pensar que no tendrían espacio.
"Shikamaru, dónde dejaste la... Ohhhh" Tenía que ser Naruto, él si se quedó con cara de tonto mirándola. Tuvo que empujarlo de vuelta al comedor para abrirle paso a Kaoru.
"Gracias por todo chicos... Yue, ¿te importaría darnos una mano?"
"Claro" entró a la cocina. "Ya oyeron inútiles, fuera que estorban" empujaba a Naruto y Sasuke, abriendo paso para que Hinata, Kaoru y él empezarán a servir.
Shikamaru sabía que algo tenía en mente. Estaba nerviosa, se tocaba mucho la cara y no dejaba de ver entre el piso y ellos. Se limitó a observar en la distancia con los demás que estaban entretenidos en comentar lo que pasó en la tarde.
"¿Sucede algo?" Gaara, quién le ofreció tomar asiento rompió el hielo.
No lo vió venir, pero acepto. Entre ellos era el menos ruidoso y más perspicaz.
"Solo pensaba. ¿Se durmió?" Gaara después de limpiar su parte se ofreció para vigilar a Hana.
"Jugando en la arena"
"Me preocupa que se mala costumbre" Shikamaru no sabía cuánto tiempo se quedaría, aunque no esperaba que la bebé le agradará el silencioso Kazekage, era entretenido ver.
"Temari y Kankuro me cubrirán un tiempo. Tengo cosas que resolver"
Y allí estaba esa mala espina que tuvo cuando lo vio por primera vez. Era profesional, pero ya tenía una idea que cosas quería aclarar.
"Habla con ese par, mientras más pronto resuelvan esto mejor. No quiero más problemas"
Aunque no les prestaban atención, viendo que Naruto exageraba la historia con sus expresiones. Sintió que era algo incómodo el silencio que surgió entre ellos.
Menos mal, Kaoru regreso con la comida y todos se entretuvieron. Ino para su sorpresa trajo sake y solo dios sabía que poseyó a Kaoru para aceptar beber.
Aquella inesperada reunión se extendió. La jóven madre tenía en brazos a Hana, quién dormía plácidamente. Estaba afuera, sentada frente al jardín. La fresca brisa no las molestaba, aunque cubrió un poco a su pequeña y la controlaba en silencio. Desde sus pequeñas manos, a esa nariz diminuta, pestañas ligeramente curvas y unos labios rosados cuya pequeña comisura era idéntica a la de Shisui.
Suspiró, deslizando su dedo en su cachete. Ella era viva imagen de su padre. En ocasiones así, sentía aquella punzada en el pecho. Siempre tomaba ese sentimiento y lo guardaba en una caja. No quería que la tristeza güera el sentimiento que lugar su historia con Shisui. No, quería llenar su memoria de esperanza y deseo.
"Tal vez no sea una mala idea"
Sakura le sugirió que escribir le ayudaría a poner algo de claridad sus ideas.
"Si empiezo ahora, tendrás muchas historias de tu padre"
"¿De qué hablas Kao-chan?" La voz de Naruto la sorprendió un poco.
"Baja la voz, está durmiendo" Sasuke venía atrás de él. Ambos tomaron asiento a su lado.
"Perdón por no ayudar a limpiar" Susurraban en la noche, aunque sabían que Hana no despertaba tan fácil no querían arriesgarse.
"Descuida, son tus vacaciones. ¿Ya tienes planes para mañana?"
"Bueno, Hinata me invitó a su casa. Pensaba llevar a Hana conmigo está vez."
"Es por lo de la tarde? Te juro que no volverá a pasar, de verás" Naruto dulcemente suplicaba, Sasuke le pegó en la nuca.
"Se supone que es tu descanso." A su manera, se preocupaba. Eso siempre la hacía sonreír últimamente.
"Lo sé, no es por ustedes. Invitó a Kurenai, creo que quiere hablar conmigo. Es cosa de madres, me entienden?"
Aunque ambos no parecían muy seguros, asintieron. Naruto empezó a decir que iba a extrañar mucho a Hana.
"Tiene más sentido del humor que Sasuke" decía.
"Tu cara es la que da risa" contestaba Sasuke.
Y así iban entre susurros peleando amistosamente. Entre más los veía, más difícil era ignorar lo que habían dicho las chicas. Se sonrojo al mirarlos de esa forma. Aquella calidez sobrepuso la fresca brisa, acompañándola al dormir.
Fue en la tarde que terminaron de hacer los pendientes. Al buscar donde comer en la aldea, encontraron a Gaara. Lo invito Naruto a comer juntos, sin importar que Sasuke estuviera de negativo. Dejaron Ichikaru, cuando sugirió que entrenarán juntos. Aunque Naruto no sospecho nada, Sasuke mantuvo su mirada de halcón.
Fueron al lugar que Naruto escogió. Dónde él había aprendido con Kakashi y Yamato. Seguía la cascada allí, frente al tronco. De ellos 3 era el único que parecía no notar las señales que estaba mandando el Kazekage.
Sasuke no estaba dispuesto a esperar más o andar con rodeos. Se desquitó en parte durante el entrenamiento. Aprovechando la oportunidad para golpear su estoica cara. Acabaron atrayendo la atención de Sakura quien aparentemente estaba de camino al hospital.
Curados y regañados, Sakura espero a que alguno explicará porque decidieron remodelar el campo.
"¿Y bien?"
"Lamento el inconveniente. Pensé que era una buena idea" Lo que dijo Gaara confundió al equipo, Sakura no supo que decirle.
"¿De qué hablas? Fue mi idea, yo te anime a..."
Gaara interrumpió a Naruto, se levantó de la silla. "No. Yo provoque a Sasuke."
"Creo que ustedes deben arreglarse, los dejo" Sakura huyó del silencio incómodo. Sasuke se levantó y se paró frente a Gaara.
"¿Cuál es tu excusa?"
"Quería ver por mi mismo quien eres." Naruto notó que ambos se traían algo.
"Ah, esto se está poniendo raro."
Se fue en silencio, ninguno dijo nada cuando Kaoru pregunto por su día.
Unos días después, Naruto casi tira un plato de la sorpresa. Creyó haber escuchado mal, le pidió repetirlo.
"¿Podemos salir, solo tu y yo?" Se veía avergonzada y sintió un vuelco en el corazón. Quería pensar que ese rubor era por el y no por calor que sentían en la cocina.
Asintió, sintiendo que si hablaba diría algo muy estúpido. Ella sonrió, casi olvidó que dejó el agua abierta de verla irse.
Se arregló, está vez se dejo la playera negra. Repasó nervioso sus dedos en su cabello tratando de que se viera diferente, sin éxito. Una última mirada al espejo antes de salir. Lo tomó por sorpresa que tomara su mano al salir, corriendo juntos.
Algo había distinto, ella actuaba diferente, pero embelesado por aquellos ojos brillantes, Naruto se dejo llevar. Hicieron cosas que no imagino que disfrutaría.
"Te queda muy bien, ¿No me crees?"
Estaba probando un conjunto de ropa diferente, aunque el naranja seguía presente, no predominaba en toda su persona. Se veía sin duda más maduro. Era cómodo, en práctico para misiones. Estaba algo confundido, pero contento de que ella lo mirará tan detenidamente.
"Me siento... diferente. Le pasó algo a mi ropa?"
Ella se acercó, sostuvo el aliento cuando puso sus manos en si camisa.
"Nada, solo quería darte algo. Tú siempre me das cosas, me siento mal por eso"
Salieron rápido después de eso, ella le invito un helado con el calor que había. Había cierta nostalgia en el aire, charlaban, sobre Yue y sobre la aldea. Cosas que estaban cambiando a su alrededor.
"No quiero que acabe el día." Naruto dijo alzando los brazos. Mirando la aldea desde arriba, dónde antes solía pintar las caras de los Hokages.
"Tampoco yo" Kaoru le respondió con un tono tranquilo.
"Es la mejor cita que he tenido" se apoyó en sus manos, lo dijo sin pensar. Aunque cuando se dió cuenta que dijo, no movió un músculo y se puso rojo. Estaba asumiendo cosas, iba a corregirse pero lo que ella dijo entonces le robó por completo el corazón.
"Me alegra"
Incrédulo se enderezó para verla, estaba tan roja, abrazando la bolsa con fuerza. Lentamente le devolvió la mirada y en aquellos ojos verdes encontró el valor. El impulso que brotaba de su pecho cuando ella estaba cerca. De tocarla como ahora, escuchar su nombre de sus labios. Kaoru devolvió sus caricias tímidamente, sus manos incendiado su cuello.
La explosión en su pecho, el cosquilleo en sus labios solo incremento cuando finalmente la besó. Sus labios eran suaves, ella invadió todo en ese momento. La rodeo, olvidó respirar, tomó aire y se acercó de nuevo, ella lo detuvo gentilmente.
"Naruto, espera"
Podía jurar que su corazón se escuchaba a kilómetros, nervioso la soltó pensando que hizo algo mal.
"Lo siento, yo no.. bueno si quería pero si tú no." Le sostuvo su mano, no parecía molesta.
"No es eso." Le dió un poco de espacio. Tal vez eso también le ayudaría a calmarse.
"Naruto, yo... quisiera estar un tiempo a solas. ¿Podrías esperar en casa?" Tuvo miedo por un momento, no supo que pensar. Debió notarlo, porque ella rodeo su mano con afecto. "Por favor"
Confiando en ella regreso a casa. Había tiempo antes de anocher, Sasuke y Hana aún no regresaban, aprovecho para darse un baño y no dejaba de pensar en lo que había pasado. Hizo varias cosas para distraer su mente, los nervios le motivaron a limpiar media casa cuando regreso Sasuke y Hana. Apenas estaba cayendo el sol y Kaoru no volvía.
"¿Que tal les fue con Gaara?" Pregunto algo nervioso.
Sasuke estaba algo callado, comparado con otras veces. Hana lo vio y alzo los brazos.
"... Bien."
Sacarle información a Sasuke se había vuelto en una habilidad nueva. Algo de normalidad regreso a la casa cuando finalmente la puerta se abrió una vez más.
Kaoru había regresado, Sasuke estuvo atento en recibirla. Naruto decidió dejar a Hana en su cuna, ya le caían los párpados.
"Descansa Hana-chan, estoy aquí "
Le acarició despacio su pequeña cabeza. Engañandola para que hiciera bizcos, eso siempre lo encontraba dulce. Esperando hasta que finalmente cayó dormida. Salió, notando que Kaoru y Sasuke estaban esperando en la sala. Se veía nerviosa, a comparación de Sasuke.
"He pensado mucho en esto, después de hoy estoy segura. Y no puedo seguir así"
Tomó un respiró y aún con ese rubor presente nos miró detenidamente.
"Naruto. Sasuke. Yo enamore de ustedes. Y sé que no debería, no así. Desde hace tiempo que siento está calidez. Siempre tuve dudas, porque se sentía diferente a lo que sentía con Shisui. Ignore mucho tiempo mis sentimientos porque yo me había decidido a darlo todo para que fueran felices."
Y verla llorar les quitó el aire, se aferraba a sus manos fuertemente.
"Tuve miedo. Siempre estuvieron ustedes allí por mi, y no lo merezco. No puedo decidir y me siento horrible por eso. Se merecen una mujer que los ame locamente, alguien segura y que los haga felices. Y aún así desearía saber porque no puedo decidir. ¿Porque solo imaginar eso me paraliza? Me está rompiendo el corazón, me duele tanto. ¿Qué clase de mujer no puede decir a quien ama? ¿Qué clase de amiga es tan egoísta? No sabía cómo decirlo, si tan solo tuviera a Isamu conmigo. Lo extraño. Extraño a mi amigo, extraño cuando las cosas eran simples. ¿les estoy robando una vida feliz?"
El primero en actuar, fue Naruto. El impulsivo futuro Hokage volteó la silla de Kaoru, la arrinconó un momento allí, tomando a todos por sorpresa cuando se arrodilló y tomó sus brazos. Ocultando su rostro en ellos.
"No creo soportar una vida sin ti." Si algo no podía soportar era verla así.
"Tú eres mi familia, no me importa si eres egoísta, de ninguna forma te abandonaré."
"¿Cómo puedes decir eso? ¿Entiendes que estoy diciendo?"
"Si. Lo sé. Y lo digo porque me enamore de ti, si debo aceptar que no soy el único en tu corazón... Eso ya lo he hecho"
Sasuke nunca lo vio tan serio, tan franco. Kaoru estaba genuinamente sorprendida, no pudo continuar mirando. Se acercó para limpiar sus lágrimas.
"¿No te has preguntado porque no lo he matado?"
Aunque no debería, le dió una mirada a Sasuke, para que fuera honesto por una vez. El Uchiha que había estado recargado en la ventana se acercó y se arrodilló junto a ella. En silencio, posando su rostro en el hombro de Kaoru, obstruyendo parte de su cara y cuando respondió se escuchó seguro.
"Ninguno se rindió conmigo, más allá de toda lógica. Cuando volviste a nosotros le dije a Naruto que no pensaba renunciar a ti. Sakura tuvo que detenernos. Ustedes dos... se volvieron familia."
Kaoru siguió llorando en silencio, Sasuke besó su frente. Con esa seguridad que Naruto envidiaba.
"Si tengo que soportar a este tarado. Que así sea."
"¿Qué hay de Hana? ¿Qué voy a decirle?" Sonaba preocupada. Naruto y Sasuke se miraron un segundo, en pocas cosas concordaban en opinión. Hana era una de esas excepciones. Estaba claro que ambos amaban a la adorable bebé.
"Qué tiene suerte de tener padres increíbles" Naruto sonrió para ella, conviertiendo sus lágrimas de tristeza en jubiló.
Esa noche, por primera vez abrieron sus corazones. Tomaría tiempo, pero lo harían funcionar. Uno se comprometió a darlo por un sueño, uno que fue creciendo desde la niñez. Otro se comprometió a redimir errores, a sanar cicatrices. Aceptar que aunque hubiera personas que nunca perdonarían su pasado, quienes amaba jamás lo abandonarían.
Quisieron empezar todo de manera discreta, saliendo a citas, pasando tiempo juntos. A veces los 3 era algo extraño, la verdad Sasuke y Naruto preferían las citas a solas. Cuando Hana cumplió un año y medio fue que decidieron hacerlo oficial. Sus amigos estaban sorprendidos, Kiba y Mejor se desmayaron, pero las chicas estaban eufóricas.
Kaoru recolectó lo que había escrito ese año para escribir un libro. "El secreto de la hoja" se volvió popular en Konoha. La historia de Shisui e Itachi desde otra perspectiva le dió una idea a Naruto. Persiguió otro medio año esa meta, pero cuando finalmente se hizo el proyecto, se convirtió en una festividad más.
Seguían recibiendo regalos de Gaara y Yue desde Suna, Sasuke se volvió algo celoso con Hana. Para sus 3 años recibió un collar idéntico al de Kaoru la pequeña Hana. Miraba la arena con tal fascinación que Sasuke intento ocultarlo múltiples veces. Siempre lo encontraba.
Cuando recibieron la invitación a la boda de Yue, Hana cumplió 4 años. A ojos de sus padres, Hana era un prodigio en potencia, la niña más hermosa. Ese día, Kaoru lloró de alegría viendo el amor en los ojos de Yue cuando Matsuri dijo acepto.
Fue en esa fiesta que Naruto hizo que Sasuke se ahogara con el vino cuando se le ocurrió decir lo que se supone iban a proponer la semana que viene.
"¿Qué?" Ni ella podía creer lo que había dicho. Naruto la alzo en sus brazos mientras Sasuke recuperaba el aliento.
"Me harías el honor de ser mi esposa?" Kaoru estaba tan roja, tartamudeando. Sasuke lo agarro del cuello.
"Se supone debía ser después de la ceremonia tarado! Aún no arreglan los anillos"
"¿Tú sabías?" Kaoru estaba a punto de caer con tanta emoción. Sasuke suspiró, asintió avergonzado y no pudo sujetarse a tiempo cuando Kaoru se lanzó sobre ellos.
"Si, si. Acepto."
Fue realmente incómodo volver a Konoha y encontrar que Naruto había olvidado decirles a sus amigos que abortaran el plan. Habían planeado algo juntos. Lo menos vergonzoso en su opinión, Kaoru estaba viendo las grullas colgadas por toda la casa. Hana estaba ocupada despegando las que estaban en las paredes y buscando más por la casa.
"¿Qué es esto?"
"Naruto y yo... Pensábamos proponerte lo así." Golpeó a Naruto para que dijera el resto, ocultando su cara o su dignidad se vería en peligro en ese momento.
"¿Recuerdas esa vez que hicimos mil grullas para regalarle un deseo a Shisui? Pensé que podríamos hacer otras 2 mil, y escribir razones por las que es una buena idea casarnos."
Kaoru los miró impactada "¿2 mil razones? Oh dios, realmente escribieron todas?" Tomó una y empezó a leer.
"En realidad perdimos la cuenta en 2 mil 800" Sasuke lo golpeó. No pudo soportar más. Salió de casa buscando refugió en casa de Kakashi. Solo para regresar y ver qué realmente habían recolectado varias cajas para las grúas y ella seguía en el piso con un cuaderno.
El tiempo pasó volando para ellos, Naruto finalmente se convirtió en Hokage. El gran día, con tropiezos y tumultos, lo vivieron juntos de una forma trascendente. Sin importar el escepticismo en algunas personas, valió la pena aguantar tanta locura cuando ella los tomó en sus brazos y caminaron juntos al altar.
Esto habría una nueva etapa en sus vidas. Habían postergado la intimidad para este día. Porque ninguno estaba seguro de que hacer o como esto iba a funcionar. Fue un alivio para ellos que Kaoru ya tuviera algo en mente. Jamás sintió nada igual, grabó cada detalle en su mente. Y tiempo después, aunque negara contundentemente que Naruto tenía razón, Sasuke encontró un refugio en esta familia.
