"No hay razones para negarlo"
(Final Tododeku)
.
.
.
.
Le resultó extraño a Todoroki que Midoriya no se hubiera alejado de su abrazo, o que mascullara entrando en pánico sobre el asunto, sin anticiparlo, sintió que sus brazos pequeños lo envolvieron en su agarre y el pensamiento entero le enmudeció. Un silencio no incómodo lo invadió solapándolo de no cometer otra estupidez.
Se recordaba dolorosamente que Midoriya aún era novio de Bakugou, no suyo.
Pero a pesar de sus constantes recordatorios, él siempre le fue sincero a Midoriya, siempre le dijo lo que pensaba y lo que sentía, y quizás fue suficiente para que Midoriya se diera cuenta de que él era mejor opción que Bakugou.
Ojalá las cosas se tornaran por una sola vez en su favor. Una sola vez.
—Todoroki-kun?— Pronunció, separando su cabeza unos centímetros de su pecho, apoyando sus manos sobre sus antebrazos.
—Sí?—
—Romperé con Kacchan— Comentó decidido. Sus ojos verdes expresaban determinación, una imposible de explicar. Todoroki lo vio atónito.
Qué acababa de decir?
—Qué?— Dijo incrédulo.
—Ya no estaré más con Kacchan— Confesó, de repente, esbozando una sonrisa.
Eso significaba que sus sentimientos habían, en efecto, cambiado?
—Yo ya tuve suficiente de ir corriendo detrás de él— Siguió. —Ya fue suficiente de que me haga sentir mal cada vez que hable contigo o con las chicas—
Ah sí, también Bakugou le hacía escenas de celos cuando las chicas se le acercaban, hasta para decirle "buenos días" hacían un drama. Le parecía ridículo que se pusiera celoso porque sus compañeras platicaran con él, si era obvio que no tenían motivos ulteriores para con él, mas que pura amistad.
Si Bakugou era novio de Midoriya, debería de saber que éste era de los más populares del salón 1A, además, de tener buenas calificaciones y ser un chico accesible. Midoriya era popular por ser él mismo.
Todos los del salón 1A eran sus amigos, no había excusas ni pretextos de por medio.
—Lo que tu quieras hacer, por mi esta bien— Correspondió Todoroki, en modo educado.
Le agradaba saber que él acababa de abrir los ojos en relación a Bakugou y su incesante malhumor.
—Gracias por escucharme— Dijo, dándole un abrazo rápido, y luego separarse de él. —Bueno, me iré a dormir, te veo mañana—
—Sí— Asintió, acompañándolo a la puerta.
Cuando se acomodó sus tenis rojos, Midoriya lo tomó del dobladillo del la camisa, exaltándolo; del cual, puso gesto interrogante.
—Te quiero, Todoroki-kun— Reafirmó, mirándolo sumamente decidido. Su corazón no pudo evitar, dar un vuelco. —No lo olvides—
—No— Puso su mano encima de la suya. —Yo también te quiero—
Al escucharlo, Midoriya sonrió genuino, y se fue a su habitación, despidiéndose de él.
Las cosas se habían tornado a un rumbo diferente en cuestión de parpadear.
De nueva cuenta, no había razones para negarlo.
Durante el desayuno del próximo día, no tuvo un vio de Midoriya por ningún lado, mas que a sus amigos, que lo abordaron nuevamente, y para colmo, del mismo tema de la noche anterior.
—Te entrometiste, no es así?— Lo inquirió Uraraka, con el gesto insatisfecho.
—No me entrometí en nada de lo que ustedes creen— Negó rotundo, frunciendo el ceño.
Los dos lo miraron sin dar cabida de que le entendieron, pues era obvio que no. Todoroki bebió un gran sorbo de té verde, sintiendo el líquido caliente suavizarle la garganta.
—Además, Midoriya tiene sus propias decisiones— Recalcó, abriendo ligeramente los ojos. —Él puede decidir todo por su cuenta sin que yo me entrometa—
—No digas eso— Resopló Iida, cruzándose de brazos, haciéndose para atrás en la silla. —Digas lo que digas, Midoriya siempre te hace caso a ti—
—No busquen pretextos para culparme de lo que le sucede a Midoriya— Manifestó molestándose.
A qué se debía que sus amigos no le creían?
Eso no le gustaba en absoluto, era como si estuvieran en contra de él y no a favor de sus acciones.
—Si tienen quejas al respecto, discútanlas con él, díganle todo lo que les molesta, pero no me metan en sus asuntos—
—Bien sabes lo que hiciste— Lo acusó Uraraka.
—Yo no hice nada de lo que me arrepienta— Enfatizó esa oración, dándole otro trago al té, sabiéndole a un trago amargo, al igual que el vacío que ahora carcomía su garganta al pasarse el sabor y todo su contenido.
Sabía que a lo mejor sus pasadas acciones no fueron dadas por inercia, porque actuó conforme sus sentimientos le dictaban, pero no se arrepentía de nada, bueno, de una cosa sí se arrepentía enormemente: Haberle dejado el camino libre a Bakugou.
Cabía mencionar, que sus impulsos lo llevaron a cometer actos, como el mantenerse callado durante la pelea en donde Midoriya casi muere, y él sabía que desde ahí todo se fue en decadencia.
Su soledad no hacía otra cosa más que aumentar.
Ese era su tormento. Su insaciable e irremediable tormento.
Tras dejar que el silencio atronador los rodeara, decidió romperlo él mismo.
—Midoriya terminará las cosas con Bakugou— Anunció, viendo las caras de sorpresa de sus amigos con deleite, y sí, se lo merecían por acusarlo de estupideces sin hacer nada para remediarlo. —Y eso para su información, lo decidió él— Dejó caer esas palabras enlazadas entre redes, en redes que se rompían, porque Todoroki ya estaba cansado de todo. Cansado de que su soledad era su única compañía, a parte de las penas que soportaba provenir de la boca de Midoriya hasta que su llanto sacaba lo mejor de él y los envolvía el silencio entre sollozos.
No había que negar que eso era simplemente desgarrador para el alma.
Las clases pronto llegarían a su fin, pues les darían unas semanas de vacaciones de verano, donde podían ir a visitar a sus padres, o irse a conseguir una residencia en una agencia de héroes de su elección y que posteriormente, los hubieran aceptado.
No era obligatorio hacer una residencia en verano, pero Todoroki lo vio como una oportunidad de huir de todo, aunque fuera por unas semanas.
Una chance de huir de las acusaciones, de las miradas frívolas de Bakugou, de los cuchicheos de sus compañeros, de los lloriqueos de Midoriya. Sí, todo sonaba tentador, y sin mucho preámbulo, las imágenes de la sonrisa cegadora de Midoriya lo debilitaban de llevar a cabo esa decisión y permanecer inmóvil de separarse de él.
Si se separaba de él, tal vez se volvería a ver envuelto en el embrollo de las manipulaciones de Bakugou y sus celos posesivos y dominantes.
Pero ese no era su asunto, nunca lo fue.
Todoroki Shouto estaba soltero, mejor dicho, disponible de salir con quien quisiera él, y si le apetecía, tener una pareja, y no lidiar con todo ese pasado desairado que él ya no pensaba en experimentar.
Pero, él seguía perdidamente enamorado de Midoriya. Era algo incurable, una maldición irremediable, una llaga que sangraba al menor intento de desgarrarla con los dientes, una sombra que lo perseguía y se adhería a su piel, una mano que lo sujetaba y lo atrapaba con fuerza.
Lo suyo ya no tenía remedio.
Y no había razones para negarlo, no existían razones para desenamorarse de él porque ya estaba muy adentro del prisma que componía al llamado Izuku Midoriya.
—Todoroki-kun— Midoriya, sin piedad de sus sentimientos, lo toqueteaba del brazo. Ambos supuestamente estaban estudiando en la biblioteca.
Asintió sin querer verlo a la cara. Le dolía aun verlo, le dolía porque si lo veía, se acordaría que él era pareja de Bakugou. Eran pareja aun, no?
—Solicitarás una residencia?— Interrogó en gesto curioso.
—Probablemente— Respondió, tratando de inmiscuirse en el contenido de su libro. La mirada fija de Midoriya buscó conectar con él, con un poco de su atención. —Y tu?—
—Yo también— Colocó su mano derecha encima de su antebrazo, estremeciéndolo en una descarga eléctrica. —Todoroki-kun— Dijo en un tono diferente el que él conocía.
—Ahorita no— Intentó zafarse, pero la fuerza de Midoriya era mayor que su voluntad. Se quedo pendiendo en el intento.
—Me estás evadiendo— Musitó, presionando cada dedo en su piel, echando a andar miles de descargas eléctricas a su cuerpo.
—No lo hago— Movió la cabeza a otra dirección.
—Lo estás haciendo en este momento— Destacó, y de una sacudida, lo atrajo del brazo, de modo que sus ojos encontraron los suyos, y perdió las fuerzas de huir de él.
—Por qué haces esto?— Interrogó, mostrando su rostro de tipo sufrido.
Midoriya intensificó su mirada, aumentado cada onza de esos ojos verdes plasmados sobre los suyos bicromáticos.
Su corazón no hacía otra cosa mas que latir a lo loco.
—Quiero agradecerte cada cosa que has hecho por mi hasta ahora— Confesó de pronto, sobresaltándolo de pies a cabeza. —No sabes cuánto ha significado tu apoyo incondicional hasta el día de hoy—
Por un momento, creyó que le diría otra cosa, o que cortó con Bakugou, pero no. Le dio las gracias.
—Eh, claro— Asintió, recuperándose de la impresión; de ser prisionero de su corazón bombeando a toda marcha.
—El hecho de haberme escuchado durante este tiempo es sin dudas, el motivo por el cual, no puedo dejarte ir de mi lado— Vio que sus mejillas cambiaban a un color rojizo, casi al de color de la sangre. —Me es inevitable, alejarme, porque siempre te estoy buscando y desde hace tiempo, ya no puedo dejar de pensar en ti—
—Midoriya— Suspiró en un susurro anonadado.
—Si dije algo que odiaras— Comentó, soltando su mano de su antebrazo. —Puedes repelerme, lo aceptaré todo—
—Qué? Por qué dices eso?— Se exaltó, cogiendo por inercia, la mano que recién quitó de su contacto. A esto, Midoriya lo miró seguro.
—Porque terminaré las cosas con Kacchan— Puso su mano en forma gentil sobre la suya, atrayéndola a su pecho, justo en el lado de su corazón. Todoroki se sorprendió al sentirlo latir a ritmos acelerados; era una señal de vitalidad, una manifestación de que Midoriya se encontraba nervioso, pero no se rendiría en el camino. —Y te haré saber mis sentimientos, porque no necesito más tiempo para pensarlo, porque yo ya sé la respuesta desde hace mucho— Se rió a lo bajo, en aire de culpa.
—Qué quieres con que me harás saber tus sentimientos?— Se atrevió a preguntarle, no ocultando su desajuste mental. —Quieres decir que cambiaron?—
—Tú qué crees?— Sonrió gentil, depositando su mano sobrante sobre la de él envolviendo su mano entre las suyas. Pudo ver, su inevitable sonrojo, el brillo indudable de sus ojos, sus pecas adornando su rostro.
Asintió en medio de la fricción.
Ya no le quedaban dudas de que se acercaban a una irrevocable sintonía.
Midoriya se rió bajito, y recordó que aún estaban en la biblioteca.
—Bien— Exhaló, regresando su vista a sus cosas, guardando sus útiles a su estuche y cerró las libretas.
—Ya te vas?— Preguntó tomado bajo guardia.
—Sí, iré a hablar con Kacchan— Expresó decidido.
Un sentido de alarma azotó contra su mente. Dejarlo solo lidiando con ese tipo explosivo? Por supuesto que no.
—Iré contigo— Se ofreció.
—No es necesario—
—No tienes qué lidiar con Bakugou tu solo— Lo retuvo, dispuesto a no aceptar un no por respuesta.
—Yo me metí en este embrollo yo solo— Explicó, esbozando una pequeña sonrisa. —Yo fui el que se confesó con Kacchan y pensé que las cosas funcionarían, cuando no fue así—
—Por favor, Midoriya— Suplicó, tomándolo de la muñeca. —No lo enfrentes tu solo—
—Está bien— Se rindió a sus insistencia egoísta.
Todoroki sabía que su amor por Midoriya no era vicioso, o hasta cierto punto, obsesivo, sino era un amor silencioso y codicioso, por la forma en que lo deseaba a él. Sus anhelos se verían saciados al abrazarlo, no como su amigo, sino como su amante y hacerle saber lo esencial que es su presencia en su vida desde que lo conoció.
—Puedes venir— Aceptó a rienda suelta, cabeceando un poco.
—Gracias—
Midoriya asintió, y los dos guardaron todos su material antes de marcharse.
Al abordar a Bakugou en el jardín de la entrada de los dormitorios, fue una pésima idea por su parte, porque los gritos del chico explosivo eran tremendos y sobre todo, al verlo llegar detrás de Midoriya solo desató su furia indomable como veneno inyectado a las entrañas de uno.
Midoriya por su lado, trató en vano de calmar la situación, pero terminó saliendo contraproducente, y en cuestión de segundos, sucedió algo que hizo hervirle la sangre a Todoroki.
—¡Escúchame, Kacchan!— Midoriya exclamó, tratando de calmarlo.
—¡Eres un idiota, Deku!— Lo empujó en su defensa, enfureciéndose con su acercamiento.
—Kacchan, lo que trato de decirte no es fácil para mi— Explicó Midoriya. —No es el final de nosotros, solo quiero que volvamos a ser amigos—
—Desde cuándo hemos sido amigos tu y yo?— Ladró amargamente.
—Pero, Kacchan— Se acercó nuevamente, preocupado. —Por favor Kacchan, no fue mi intención, no me imaginé que las cosas iban a cambiar, en verdad lo siento— Una cachetada arrasó directo contra el cachete derecho de Midoriya, seguido de un sonido de estruendo, significando que le dio un puñetazo en el otro lado del rostro.
—¡Ya cállate!— Gritó furioso, su cuerpo crispado. —¡Siempre disculpándote para todo!—
—Por qué hiciste eso?— Intervino Todoroki, alarmado de ver a Midoriya conmocionado por el golpe.
—¡Tu ni te metas, bastardo!— Lo señaló despectivo. —Este no es tu asunto—
—Sí, lo es— Discutió. —Si se trata de Midoriya, es mi asunto—
—Ay sí— Se rió irónico. —Vete a donde perteneces, imbécil—
—Kacchan me pegó— Masculló Midoriya estático.
—Midoriya— Todoroki se acercó a él, pero éste se alejo, pestañeando con los ojos exaltados. —Estás bien?—
—Déjalo— Siseó Bakugou, claramente celoso de ver su intercambio.
—Por qué, Kacchan?— Midoriya lo miró dolido, y él pudo ver que Bakugou se estaba arrepintiendo de su cometido. Era de esperarse.
—Muérete, Deku— Fue lo que dijo, tratando de incorporarse de la pregunta.
—Por qué me pegaste?— Se sobó el cachete con una mano marcada en él, pero en sus ojos se veía la obvia decepción que sentía por dentro. —Sólo trataba de hablar contigo, de decirte lo que siento—
—Puras tonterías, Deku—
—No son tonterías— Protestó Midoriya, dando un paso adelante. —Kacchan, por favor—
—Si lo que tu quieres es terminar, pues terminemos— Dijo resignándose, apretando la quijada con fuerza. —No pensé que tu me fueras a cambiar por alguien inferior—
—Inferior me dijiste?— Bufó Todoroki, en tono sarcástico.
—La verdad no se oculta— Se burló, mostrando sus palmas echando chispas. —O acaso quieres que incendie tu rostro y lo haga una fogata?—
—Ya basta Kacchan!— Interrumpió Midoriya. —Nadie de ustedes es inferior—
—Ja!— Se rió Bakugou, dejando entrever un dolor tan amigo como un trago de licor lleno de todo el desahucie mundial. —Esperaba mejores cosas de ti, Deku—
—Y yo también de ti, Kacchan— Respondió Midoriya con toda la calma que pudo ejercer. Era impresionante lo calmo que se mostraba en esa situación, luego del golpe. —Pero, no espere que las cosas fueran a terminar así, aun cuando yo quería que lo nuestro no terminara nunca—
Bakugou no dijo nada.
No había más que decir, luego de lo que dijo Midoriya.
—Pero, todo lo que empieza tiene que acabar— Finalizó en tristeza. —Y lo nuestro ya acabó, Kacchan, acabó desde hoy—
Bakugou lo contempló con resentimiento, su cuerpo crispado aun por el coraje y el desdén, su postura en defensa para no quebrarse frente ellos. De tanto odio entre ellos, Todoroki comenzaba a comprender los comportamientos del chico explosivo dependiendo de sus emociones; su cuerpo era como un libro abierto, a comparación de sus palabras llenas de insultos.
Ya no había más que decir, mas que el cruel adiós.
—Te deseo lo mejor, Kacchan— Mencionó Midoriya con gentileza. —Sé que serás el mejor héroe de todos, mejor que yo, incluso— Y con eso, Bakugou asintió y se marchó con la cabeza gacha, las manos dentro de los bolsillos y el aura de desazón rodeándolo de pies a cabeza como una manta que le cubría el rostro para no arrancarse la máscara de vulnerabilidad.
Midoriya lo miró quieto, allí parado, sin ningún desajuste en sus facciones. Una determinación muy arraigada en su fisonomía, en esa sensación palpable que era visible en su piel.
En eso, Midoriya lo volteó a ver, y le esbozó una sonrisa desbordante.
—Ya terminé con Kacchan— Lo dijo a manera de recordatorio.
—Lo sé— Respondió, situándose firmemente a su lado, emocionado por eso. —Midoriya, qué harás ahora?—
—Estar contigo— Informó sin una onza de vergüenza, sin descartar que sus mejillas se tornaron rojas y su sonrisa iluminaba más que el sol.
—Estás seguro?— Preguntó, por si las dudas, claro.
—Me gustas, Todoroki-kun— Midoriya acomodó sus manos sobre sus hombros, teniendo ambos rostros viéndose a los ojos.
—Tu también me gustas— Tragó saliva, terriblemente nervioso. No soportaba la intensa lluvia de sensaciones que desbordaban dentro de su cuerpo, y no simulaba pretender que por fuera él se llegara a ver tan compuesto como solía manifestarse.
Midoriya sonrió genuino, pegando ambas frentes.
—Te amo— Murmuró Todoroki, con el rostro rojo, ardiente. —Espero que no te arrepientas de estar conmigo—
—No— Dijo de inmediato. —En verdad, quiero estar contigo— Juró. —A partir de hoy, a partir de que me admitiera que me gustabas tu—Agregó, carcajeando suavemente.
Esas risas que llenaban su corazón, que reflejaban amaneceres, cambios de pieles, mutaciones de colores de opacos a claros. Esas risas que flagelaban con el viento, la puerta misma que abrió en el sitio más recóndito de su corazón.
Todoroki puso sus manos sobre la cintura de Midoriya, apegando su frente con mayor intensidad que antes.
—Entonces, estamos saliendo?— Esa pregunta emergió de su voz con un deje de ilusión. Midoriya se rió, asintiéndole.
—Sí—
No se lo pensó dos veces para atreverse e inclinarse a darle un beso, del cual, Midoriya lo recibió sin chistar, cerrando los ojos y aceptando su gesto.
Por fin, Todoroki pudo respirar en paz.
Ese trayecto tan doloroso y que parecía tan inalcanzable se volvía real, se sentía con cada partícula de su ser, se olía a flor de piel por cada poro hasta reventar.
Se rindió por cobarde, pero no abandonó esos sentimientos que ya estaban tatuados por toda su piel, adheridos a su mente.
Y con ese beso, selló su relación con Midoriya. Su relación que acababa de brotar de una pequeña y adolorida semilla, en la que poco a poco emergerían unos hermosos y radiantes pétalos de una flor preciosa.
Sellaba ese momento importante con ese gesto, y no se atendría a que el futuro le trajera mejores cosas porque su presente se acababa de convertir en una bendición.
La lucha valió la pena después de todo, porque ahora tenía a la persona que amaba a su lado, esperando que lo suyo fuera para algo permanente.
Y sí, ya no había razones para negar que el amor, sin duda, terminará siendo correspondido.
.
.
.
.
P.D. Este es el final versión Tododeku de esta historia.
El final Katsudeku, lo publicaré en unos días.
De igual manera, lo hice muy de sopetón este final, pero no sabía cómo terminarlo en esta versión Tododeku, pues me gusta más el Katsudeku; además, tengo otras historias por aquí de este fandom, las pueden leer y comentar si gustan, si no, no sé si hacer una segunda parte de "Siempre te encuentro", ustedes qué opinan? Quieren 2da parte?
En lo personal, trataré de subir más historias, por si tienen sugerencias, pueden comentar aquí mismo. Todas las leo.
Si es Katsudeku, excelente.
Si es Tododeku, no.
Ok no, Tododeku es aceptado también, así que estoy abierta a sugerencias.
Otra cosa más, yo no suelo editar mis capítulos, así como los escribo en el momento, así los publico, solo hago correcciones de ortografía, porque si lo súper edito, se me hace que se pierde el mensaje así como yo quiero que sea la intención y por eso lo dejo así.
Desconozco si tienen inconvenientes con mi forma de escribir, o si mi narrativa es buena, igual me lo pueden decir.
