— ¿Me vas a decir quien es ese niño?— la voz de Sasuke me molestaba.

Ahora me molesta mas que nunca.

Naruto nos miraba confundido.

— Es nuestro hijo, Sasuke— dije mirando al niño.

Sus caras eran un poema.

— Mi... ¿hijo? De... ¿Nosotros?

— Vaya... sabía que se querían mucho, pero no sabía que se querían tanto— dijo Naruto con voz perversa.

— ¿Como no pude darme cuenta? La única persona mas fuerte que yo sería mi hijo.

Sasuke aún estaba sorprendido.

— Ahora dinos, ¿Que significa esto?— Preguntó Naruto.

— Esto es muy serio, este niño podría destruir este mundo con un estornudo.

— ¡¿Qué?!— gritó Naruto, sorprendido.

— Cuando naci, me implantaron una maldición para que la generación mas poderosa termine conmigo y de la peor manera, mi padre me entrenó por que era el único que sabía la grandeza de mi poder, pero mi maldición consiste en que al poco tiempo del embarazo, mis recuerdos se vayan, todo lo que tenga que ver con mi poder y la historia de mi familia.

— Entonces quiere decir que...

— Que mi yo del futuro tenía a este bebé bomba de tiempo sin saber nada, si no entrenas correctamente a alguien con semejante poder, se puede salir de control incluso para la misma persona que lo porte y hacer todo un desastre.

— Por eso decías que no podías tener hijo— habló al fin Sasuke.

Suspiré.

— Esto no es del todo malo, ahora que lo tenemos lo podemos usar— el niño abría los ojos, despertando— el puede derrotarlo fácilmente con el entrenamiento que me dieron a mí.

Miré al niño atentamente, no podía creer lo que veía.

— Ah... Sasuke, tienes que ver esto.

Sasuke se acercó a mí, le tendí al bebé para que él lo cargue.

— Imposible— dijo al ver atentamente al niño.

— ¿Que pasa dattebayo?— Naruto se acercó.

El niño, que tenía solo meses de nacido ya tenía el sharingan de las 3 aspas.

Naruto abrió la boca de la impresión.

— Su avance va demasiado rápido— mencioné.

— Si que es un Uchiha— mencionó Sasuke— también tengo que enseñarle como manejar el Sharingan.

— Entonces está decidido dattebayo— dijo Naruto sentándose de nuevo en su silla— su nueva misión es criar a su hijo juntos y darle su debido entrenamiento.

¿Criarlo... juntos?

Oh no, eso si que no.

— Puedo hacerlo sola— mencioné.

— No, no puedes— me dijo Sasuke— es nuestro hijo, lo haremos juntos, quieras o no.

— Eres un fastidio.

— Esto será muy divertido, dattebayo— mencionó Naruto riendo.