El Nuevo Lord Protector:
Capítulo 40: Rin, ¿será esa la solución? IV
Sesshomaru volaba en su verdadera forma, se encontraba de todo menos tranquilo. Su búsqueda había sido infructuosa y no sabía dónde ni cómo estaba su esposa. Seguía enloquecido su rastro, mientras rugía. En uno de los sitios en los que se suponía que había estado su esencia se interrumpía y estaba rodeada del de la muerte, para luego seguir como si nada. No tendría que haberla dejado marchar sola, por mucho que ella hubiera insistido, o lo preparada que se sintiese. Tenía que protegerla a como de lugar, y le enfurecía el que quizás hubiera fallado. Enloquecido por su más reciente pista de que no todo iba tan bien, por fin la vislumbró trabajando como un campesino más en el campo de cultivo de Jinenji y su madre. Ella pareció advertirlo enseguida, y mirando al cielo, le sonrió mientras lo saludaba.
Aterrizó de golpe, haciendo retumbar toda la zona, esquivando cualquier zona que tuviera que ver con los terrenos de aquella aldea, y ella se le acercó corriendo. Se la veía radiante y feliz, como si todo hubiera sido un paseo.
—Sesshomaru, Sesshomaru! ¡Espéreme! No se vaya tan lejos, que lo extraño, quiero saludarlo…
Como única respuesta, se acerco lentamente, sin quitar su verdadera forma, mirándola, desde lo alto. Era tan pequeña…
—¿Está molesto por algo? ¡Y yo que traía buenas noticias!
—¡Oye bastado! ¡A qué viene venir de esas maneras? Si quieres pelea ¡no pienses que me echaré atrás!
—¡Inuyasha! Sesshomaru me busca a mí. Sabía que estaría demasiado pendiente de todo, así que mandé a avisar de que venía en esta dirección, porque seguramente vendría justo a tiempo como lo ha hecho. Nadie va a pelear con nadie.
El hanyou se fue de allí refunfuñando, pasaba de aguantar cualquier insulto por parte de su hermano y no poder contestarle sin enfadar a Rin.
Sesshomaru solo contestó con un gruñido a Inuyasha, para luego hacer un sonido poco identificable cuando escuchó que Rin decía acerca de lo había mandado a buscar y empezar a flotar ligeramente y transformarse en su forma usual. Vio como Inuyasha se fue refunfuñando en dirección a la aldea. Se acababa de sentir manipulado por su joven esposa y para colmo puesto en evidencia delante del híbrido. Suspiro enojado, detalle que no se le pasó a su mujer.
—¡Lo siento! Siento que no te haya hecho ninguna gracia el que supiera que vendrías, pero… demasiados voluntarios aparecieron para acompañarme en mi viaje, cuando ni anuncié este viaje ni pedí voluntario alguno. —si antes había soltado un suspiro de fastidio ahora lo era de frustración. Cuando le dijo que irían separados no le dijo en ningún momento que la dejaría ir sola, que se acostumbrará de una vez, maldición. —Así que como sabía que los habías mandado a acompañarme para que estuviera segura, cosa que agradezco aunque no lo necesite, preferí ahorrarte el trabajo de que los tengas espiando para ti mandando a alguien directamente con noticias de a donde iría. También sabía que si te enterabas de que venía sola vendrías más rápido. —Sesshomaru la observó inquisitivo cómo giraba su tobillo izquierdo, de la misma manera que siempre hacia cuando se comportaba como una niña consentida pidiéndole cosas. —Y… bueno, quería ver a mi amado, valeroso y honorable esposo —tendría que decirle a Jaken que dejara de enseñarle a ser tan pegajosa, pero siendo ella tampoco sonaba tan mal —¿Está enfadado conmigo? Sólo quería estar contigo y contarte una gran noticia.
—Dame de comer, y luego hablamos.
—¡Claro!
Era el colmo de la sumisión, pero no iba a hacer nada por ella sin nada a cambio. Las buenas noticias ya se las imaginaba, si estaban en aquel campo de hierbas medicinales, ella había encontrado muy probablemente una solución. En cuanto al tema de que se hubiera venido con su hermano, sabía que era capaz, pero también lo eran los hombres que mandó a que la cuidaran. No quería que se le pegaran las malas costumbres del híbrido. No quería verla rascándose las pulgas de las orejas con los pies. Hablando de pulgas, notaba en su estola hacía un rato un viajero algo cobarde.
—No necesito de tus servicios, anciano, que haces aquí.
—¿Con quién está hablando? —preguntó mirando en todas direcciones sin caer en la cuenta, hasta que la pulga salto hasta el hombro de ella, haciendo notar su presencia.
—Conmigo, mi señora —un gruñido empezó a sentirse en el ambiente —¡Pero ya abandono su cuerpo! No tocaré por supuesto el blanco cuello de la señora, aunque tenga pinta de que corra debajo de su piel tan suculenta sangre, no señor. —añadió rápidamente volviendo a Sesshomaru. —Cómo me pidió con anterioridad, además de que se vigilara la tumba de su padre, como servidor ahora de su clan, lo lobos y perros vigilamos las grietas en busca de perros infernales para su uso. He escuchado que unos salieron hace no mucho de una grieta que se encontraba sellada en esta zona, pero apenas salieron volvieron a su escondite.
Mientras Myoga hablaba, Rin comenzaba a ponerse pálida. ¡No sabía mentir! Y ahora tendría que contarle con pelos y señales el cómo había obtenido aquel avejentado pergamino, sin ocultar detalles como los perros del infierno, y que debería estar muerta. Estaba sudando frío, se le veía demasiado inexpresivo en ese momento. ¿Estaba curioso, molesto, furioso, frustrado? No es que se esperara una emoción positiva, pero si al menos supiera cuál de todas ellas era, sabría cómo actuar.
Sesshomaru notó a su mujer poniéndose terriblemente nerviosa. Perros del infierno. Grietas. Ella había ido a buscar algo. Notó cuando estaba lejos que algo había pasado, y por unas horas su rastro había sido interrumpido. Si juntaba todas las piezas le dejaba una solución que no le gustaba nada: Rin había ido a buscar una cura para el veneno al mundo de los muertos. Primero ignoró su espacio personal para olisquearla. Era sutil, pero allí estaba, el olor a muerte. La miró entrecerrando los ojos, poniéndola más nerviosa. Miedo. No le gustaba que ella le tuviera miedo, pero había veces que sentía cierto placer de sentir emanar esa esencia de ella cuando la acorralada. Como un cazador con su presa antes de comerla. Procuró como otras tantas veces que le había pasado ignorar esos pensamientos en su mente.
—No has de tener miedo, Rin. Mi prioridad es que te encuentres, sana y salva, y cuidar de tu felicidad. —ella asintió, algo nerviosa aún. —Pero vas a contarme con todo lujo de detalles acerca de tu buena noticia, y por qué tienes el olor a perros del infierno en tu piel de hace un par de días.
Rin miró en varias direcciones, parecía una niña a la que habían pillado haciendo cosas que no debía. Hasta que de un momento a otro la vio cambiar la actitud de repente. Parecía que había caído en la cuenta de algo, y la fiera mujer que estaba dejando salir la niña ante sus ojos lo miró fijamente y le contesto: —Rin contará con todo lujo de detalles lo que pasó, pero Sesshomaru-sama le contará a Rin con lujo de detalles qué le pasó a Yuuki-san y qué es este collar que me guio fuera del infierno.
Sesshomaru torció una de las comisuras de sus labios en una media sonrisa burlona. Si, esa mujer era el ser más digno y con la fortaleza necesaria para ser llamada su mujer.
Inuyasha resoplaba molesto a la sombra de la pequeña cabaña de Jinenji y su madre. No paraba de escuchar a Sango preocuparse de cómo estarían sus hijos en manos de Miroku y todo el tiempo que había pasado. Por otro lado no paraba de enumerar teorías de porqué viviendo en aquella casa nunca había pasado nada alrededor de esa zona en la que se guardaba el conocimiento de la aldea y antaño la perla de Shikon antes de que fuera entregada a Kikyo para su cuidado. Le parecía muy escasas las explicaciones que había dicho Rin y detestaba la falta de habla del chico ataviado en armadura que la acompañaba.
Se puso más cómodo, acostado de lado sin dejar de mover nervioso su pie. Le molestaba esperar, pero no les quedaba otra hasta que Rin dijera si iba a volver con ellos o se marcharía con el estirado de su hermano. Les vio aparecer en la lejanía, con uan Rin que caminaba lo más rápida que el kimono la dejaba, hecha una completa furia. Se puso de pie enseguida, para ver como apenas llegó a donde estaba, pasaba de largo, hasta llegar a su silencioso acompañante para exigirle que se pusiera a de pie y acabar cruzándole la cara de una cachetada. Ese golpe le hizo volar aquella máscara de oni azul y desacomodó su casco, dejándole la mano dolorida, al menos lo intuía por como sacudía la mano en aspavientos y soltaba improperios por lo bajo antes de empezar a gritarle de verdad.
—¡NO NECESITO NINGÚN ESTÚPIDO SOLDADO QUE QUIERA MORIR POR MI! ¡LA PRÓXIMA VEZ QUE DE VERDAD QUIERAS MORIR ME BUSCAS Y METO TU MALDITO CADÁVER DOS METROS BAJO TIERRA! —Le empezó a gritar enfurecida —Como tu señora y mujer casada ya sabías que no podía ni aceptar y por supuesto no corresponder en tus malditos sentimientos. Pero no era para que pidieras morir si no ibas a poder seguir sirviéndome o pedirle a mi esposo que te matara arrancándote la mandíbula para deshacerte de tus deseos mundanos y te reviviera una bruja. ¡ERAS MI COMANDANTE HUMANO, JODER! ¿Quién comandará los ejércitos por mi si no tienes voz? ¿Quién consolará a tu madre las noches que llora porque resulta que su hijo hace mucho que desapareció y que ahora resulta que es un cadáver? —enfurecida, parecía que buscaba algo para tirárselo, pero acabó por sujetarlo, ya triste, en sus manos. —No quería tu corazón, Yuuki-san. Quería la lealtad con la que ya contaba, que fueras el honorable Oda que no era tu apestoso medio hermano y llevaras a sus hombres y sus familias a un futuro mejor. Que tú también tuvieras un futuro como honorable samurái, que encontraras una mujer que de verdad pudiera estar a tu lado y rehicieras tu vida… —iba diciendo cada vez más bajito —quería a mi amigo Yuuki-san que prometió cuidar de mí y ayudarme cuando lo necesitara. Ahora ni siquiera sé si puedes mirarme a los ojos debido al blanquecino velo de la muerte en ellos. Tampoco sé si podré volver a mirar a tu madre a los ojos, a pesar de cómo me ha cuidado y ha expresado su lealtad hacia mí y a mi esposo.
Una lágrima empezó a rodar por la mejilla de Rin, mientras despacito empezaba a darle la espalda a su guardián para volver al lado de su esposo, quien miraba el cielo, de pie, a una distancia prudencial de la cabaña y de la escena que se estaba produciendo a su lado. En la cintura de él se notaba a Tenseiga vibrar, estaba latiendo. ¿Acaso estaba latiendo por el deseo de revivir a ese cadáver embrujado? Chasqueó la lengua con fastidio, ese no era el deseo suyo, la espada estaba en resonancia con los deseos de su mujer. Como eso siguiera así iba a tener que aguantar a la dichosa espada que fue de su padre queriendo rescatar hasta los pajarillos muertos por caerse de los nidos. Suspiró apesadumbrado cuando ella llegó a su lado, reclamando un abrazo. Sabía que ella iba a enterarse tarde o temprano de lo que había pasado, y también se habría enterado de que Yuuki se había quitado la vida al no poder soportar seguir con su vida sin serle de utilidad ni cerca de ella. Acabó llevándolo a una bruja, para que reviviendo lo de aquella mágica manera fuera más resistente y poderle confiar la seguridad de ella al samurái de vez en cuando y ella no se enterara de que se había quitado la vida por ella. No lo habría soportado demasiado bien, y deseaba por todos los medios erradicar la tristeza de ella. Pero había fallado miserablemente. Se deshizo del abrazo de ella, iba a hacer algo de lo que seguramente se arrepentiría.
—Ve con el híbrido, me encargaré del cadáver, Rin. Así que deja ya de llorar.
Rin lo miró con sus grandes ojos marrones sin entender demasiado, ni con cuál de los dos hanyou se refería (probablemente a su hermano) y luego se enjugó rápidamente las lágrimas, antes de cumplir con lo ordenado. Sango se acerco a ella para abrazarla, no estaba segura del todo que pasaba y no entendía del todo la historia ni por qué le gritaba, pero parecía que se había enterado de algo especialmente horrible.
Sesshomaru se encontraba a la suficiente distancia mientras caminaba hacia Yuuki para que nadie, excepto Inuyasha y su fino oído pudieran escucharlo, empezando a hablar: —Mira y aprende, Inuyasha —empezó con un deje de desprecio —por muchas técnicas que robes con tu preciado colmillo de acero, seguirás sin tener el verdadero poder al que todos aspiran: el poder sobre la vida y la muerte —Inuyasha le vociferó a lo lejos que no era tan engreído como él para querer tan apestoso poder. Sesshomaru se paró enfrente del soldado ignorando a su medio hermano. —Si fuera por mis deseos yo mismo me encargaría de estrujar ese corazón que te mantiene en esto que se supone que es que estés vivo y matarte definitivamente. Tu asquerosa presencia no sólo como humano sino que también como cadáver irrita mi presencia y la estupidez de tus actos ha provocado el llanto en tu señora. No toleraré más actos del estilo que he tenido que arreglar no sólo una, sino que una segunda vez. Tus deseos y tu corazón han sido eliminados por la maldición de la bruja, y no pretendo arreglarte. Por mi como si te pudres en el infierno. Pero te traeré de nuevo a la vida, y juraras lealtad a mi, para cumplir mis órdenes. Llevarás una vida de eternidad y juramento de obediencia a este Sesshomaru hasta que tu señora estime que se acabe. Olvídate de los placeres de esta vida y la siguiente. Demuestra que eres más que un saco de impulsos como todos los de tu especie y conserva el poco honor que te queda. Júrame lealtad, y te traeré a la vida de nuevo.
Cómo toda respuesta, Yuuki se postró ante Sesshomaru y ante la mirada asombrada de casi todos, excepto por Inuyasha que era el único que sabía lo que pasaba, desenvainó a Colmillo Sagrado. Dio un par de cortes a lo que parecía aire completamente, y volvió a escucharse una voz de nuevo que hacía mucho que no hablaba.
—Juro por mi vida y por la amabilidad de la señora Rin, obediencia a Lord Sesshomaru y a su esposa hasta el fin de los tiempos, o hasta que ella decida acabar con mi existencia sobre este mundo para siempre.
REVIEWS REVIEWS REVIEWS REVIEWS
¡Hola mi gente hermosa! ¿que os ha parecido el capítulo? Sé que no pasa gran cosa, pero bueno, creo que volvemos a tener arreglado a Yuuki, aunque no garantizo que esté del todo como antes (es para que se vea que no odio de forma inexplicable a los personajes que me invento XD).
Por cierto, ¿alguien se ha visto Beastars? Yo me comí la primera temporada (espero porfaplz san netflix no canceles esta serie) y la verdad es que me encantó, además de que la relación carnívoro/cazador con herbívoro/presa me ha encantado, he visto muchas cosas en la relación de Haru y Legoshi que me recuerdan un SesshxRin (aunque no todas, como la del lobo e ir encorvado por la vida como personalidad para nuestro amado Sesshy no) y me ha dado maso de ideas para el fic. O sea no por la historia en si sino por las descripciones de como instintivamente la presencia de alguien más fuerte da miedo y tal, no sé, me encantó :3
Ya dejo de rellenar esta parte escribiendo sobre mis pajas mentales. Cuidaros muchos y a vuestras familias, quedándoos en casa si podéis.
¡Muchas gracias por leerme! ¡Un besazo enorme a todos y hasta la próxima!
