El día viernes, el más esperado por la mayoría de los alumnos, el día que indicaba que la semana escolar terminaba y que pronto tendrían dos días de descanso de los maestros, de las clases y de los compañeros insoportables. Es decir un día completo de alegría para muchos. Excepto tal vez para Frank y Clarisse porque era ese día en el que su padre los dejaba en la escuela.
- No quiero a nadie cerca de ti y mañana llega otro cargamento los quiero temprano en la tienda - iba diciendo mientras estacionaba el Jeep negro afuera de la escuela y sus dos hijos rodaban los ojos.
- Si, si mañana temprano aja - respondió Clarisse mientras tomaba su mochila y abría la puerta.
- ¡Ey chico! - llamo la atención de Frank que también estaba por salir del Jeep, él se lo quedó mirando - Nadie cerca de tu hermana -
- Nadie quiere acercarse a ella tampoco-murmuró Frank cerrando la puerta del auto.
- ¡Vamos ya Frank! ¡Quiero golpear algo antes de la primera hora! - iba diciendo ella mientras caminaba al edificio escolar. Él solo suspiro mientras avanzaba hasta ella.
Frank quería mucho a su hermana pero había días (en especial los viernes) en que deseaba que no estuvieran emparentados, él aún no comprendía como es que podían ser hermanos o medios hermanos, ella era tan... ¿Animada? ¿Feroz? ¿Valiente?... Nah a quien engañaba era ella la bravucona, la busca pleitos y tal vez por eso tenia una mejor relación con su padre que él.
Caminaron hasta el gimnasio aún faltaba un poco para que sonara el timbre, el entrenador ya estaba ahí como de costumbre con su gorra de color naranja igual que su camisa y sus pantalones de entrenamiento, su silbato al cuello y dispuesto a dejar pasar a cualquiera que quiera hacer deporte.
- Llegas temprano panquecito - le sonrió a Clarisse y ella hizo lo mismo - Los sacos de Boxeo están por allá pero debes estirar no quiero lastimada a mi mejor guerrera - y ahí estaba él alentando a la hermana de Frank, ella hizo un calentamiento rápido antes de empezar a golpear los sacos.
- ¡Muere! ¡Muere! - ella golpeaba el saco como si este hubiera cometido el pecado de matar a alguien que ella quería mucho.
Frank solo se sentó a ver a su hermana mientras cuidaba sus cosas, la veía golpear y golpear el saco. Esta era la única razón por la que ella se levantaba más temprano los viernes, era el único día donde podía entrenar antes de clases, pues los demás días el gimnasio, se habría después de la segunda hora.
El gimnasio estaba completamente vacío, era extraño verlo así. Pero pronto su hermana no fue la única con ganas de entrenar antes de clases, ahí estaba el acosador (tal vez único) de Clarisse, Christian Rodríguez, el chico entró sigilosamente hasta sentarse en una de las gradas del lugar a observar como ella entrenaba. Esa era otra cosa normal de los días viernes.
Así poco a poco también fueron llegando algunos más, entre ellos estaba Mark y Sherman, ellos eran del séquito de Clarisse. No estaban enamorados de ella ni nada parecido, ellos compartían la misma pasión de ella por golpear cosas, casi convirtiéndola en la líder. Eso le recordó a Frank que ese sábado, tenían trabajo extra.
Aún no entendía tampoco la manía que tenía su hermana de involucrarlo en todo eso de las peleas y cosas así, aunque tenía la leve sospecha que era petición de su padre. Porque según su padre el debía ser como su hermana, alguien que está dispuesto para la batalla. A Frank no le gustaban las peleas ni las batallas, si el podía evitar hasta una discusión de palabras lo hacía, él era pacifista. Algo que al parecer no cabía en la cabeza de su padre por mucho que se lo explicara. Pero bueno al menos en los trabajos que hacia su hermana para Perseo, que eran de seguridad casi nunca ocurría nada de peleas, algunas rencillas menores pero nada más. Nadie quería quedar mal delante del rey de la escuela y que este límite tu vida social a la nulidad completa.
Porque eso era lo que pasaba cuando te metías con él o alguien de su grupo y peor si eran sus hermanos. Aunque nadie se metía con ellos porque solos se valían muy bien. Tenias una muerte social y les gustaría decir que solo era en la escuela pero no era así, si llegabas a enojar a Perseo te podías dar por muerto en toda la ciudad, no sabían como pero el lograba eso. Se solía decir que él tenia contacto con los mismos dioses y que estos estaban a su favor y hacían que a esa persona le vaya mal en todo.
Y pagaba muy bien la seguridad también y era de ver no más con el valor de cada entrada y más si eran VIP, lo que le recordaba que mañana habría, combate se preguntaba si le tocaría, estar de nuevo de referí o lo pondrían en la puerta.
- ¡Vamos Frank! - llamo su hermana, sacándolo de sus pensamientos, el tomo las cosas de ambos y la siguió los demás chicos también comenzaron arecoger sus cosas, las clases estarían por empezar.
Entraron en el salón de clases que ya, estaba casi lleno, Frank pudo divisar como Octavian (uno de los que peor le caía en su clase) volteaba ligeramente hacia los lados, como una pequeña presa que siente el peligro. También noto que solo había uno de los gemelos, Jackson, este estaba muy alegre conversando con la pelirroja que se sentaba a su lado.
- Permiso - les dijo ambos cuando tuvo que interrumpirlos para pasar.
- Pasa no más grandote - sonreía animadamente el azabache, pero había algo en su mirada que le decía a Frank que el chico en realidad no estaba nada animado pero lo dejo pasar. Se sentó en su lugar que era hasta el final porque al ser tan grande solía cubrir a sus demás, compañeros y no veían, así que era, lo mejor, su hermana se sentó en una banca cercana.
El tenia por compañero de asiento a Sherman aunque este solía cambiarse de lugar para ir a coquetear con alguna chica (aunque siempre lo rechazaban) así que a veces Frank pasaba solo en su asiento o con Leo, el siempre venía cuando veía vacío el lugar pero hoy no, hoy parecía empeñado en hablar con Calipso Belladona que parecía, estar harta de solo oírlo pero el seguía, insistiendo.
- Frank- llamó alguien a su lado lo que le sorprendió un poco porque era Jason quien le llamaba, el solía seguir las normas y una era no hablar en clase.
- ¿Pasa algo Jason? - pregunto por lo bajo y el chico pronto se sentó a su lado, se veía nervioso. Como no estarlo si estaba rompiendo otra norma, no cambiarse de lugar y menos con un profesor delante dando clases.
- Si - el rubio veía al frente y luego a su hermana que sonreía burlona por lo que el hacía. suspiro frustrado, se veía que eso de romper reglas no iba con él, tampoco con Frank - lo que pasa es que Thalia manda a preguntar si vas a ir al entrenamiento del club de arquería mañana en la tarde -
- ¡Ah! si, olvidé confirmarle ayer. Pero dile que si iré, aunque sea solo por dos horas porque hay otro embarque llegando a la tienda mañana temprano-respondió el chico mientras fingía escribir en el cuaderno para que la maestra no note que estaban conversando.
Un momento después Zoe se sentó en su propio lugar y el rubio a pesar de que Reyna creía (tontamente) que al fin él volvería a su lugar, este camino hasta estar a lado de Teseo Jackson, un crack se escuchó por todo el salón.
- ¿Paso algo señorita Ávila? - dijo la maestra de turno.
- Solo se rompió mi lápiz lo lamento - dijo ella sacudiéndose las manos de las astillas del lápiz que ahora estaba partido sobre la mesa.
- Tenga más cuidado - dijo la maestra.
- Que rara es tu amiga - murmuró Teseo que ahora estaba acompañado por el rubio, este estaba sentado en el lugar de Percy.
- Si actúa bastante extraña en estos
días- dijo el mientras acomodaba su cuaderno.
- Debes cambiar el signo al pasarlo al otro lado, si no lo escribes puedes confundirte y la operación saldría mal - corrigió el azabache señalando un ejercicio de la hoja.
- Gracias - frunció el ceño, el solía hacer las cosas bien en especial matemáticas, pero ahora parecía un novato vaya suerte la suya, su amiga estaba extraña y el también. Este día estaba empezando mal.
Percy estaba envuelto entre las sábanas de su cama, se había bañado y cambiado de ropa hace un rato y su madre le había dado su medicina para la fiebre y lo que le había recetado el doctor, pero como siempre la pastilla parecía tener el efecto secundario no deseado, su cabeza dolía y los pensamientos negativos invadían su mente cada vez más.
Negó frenéticamente con la cabeza antes de sacarse las mantas y salir de la cama para correr al baño y mojarse, el rostro, el no podía dejarse ganar por ellos.
No de nuevo.
Se lo había prometido a Teseo y debía cumplir sus promesas aunque no quisiera, el no quería que su hermano se vuelva a asustar como ese día.
Como ayer.
Como hoy.
Volvió a sacudir la cabeza, respiró hondo y cerró los ojos con fuerza apretó con ambas manos el borde del lavamanos y luego lo soltó muy despacio, tanto como soltó el aire, se miró al espejo, las ojeras estaban aún bajo sus ojos, su mejilla se seguía, sintiendo sucia, todo él se sentía sucio pero no podía tomar otro baño o ir a la piscina. Tenia prohibida la piscina, al menos por otras semana más.
Regreso a la cama despacio y se volvió, a acostar, debería tener sueño, pero este no venía. Tal vez había dormido demasiado y molestado suficiente al Dios del sueño que ya no quiso trabajar en él. Se volvió a levantar y se calzó las pantuflas, camino a la puerta y bajó las escaleras despacio.
Vio por la puerta de la sala y divisó a su madre sentada delante de la computadora seguramente haciendo su, trabajo, camino con sigilo hasta ella.
- No hay piscina hasta que estés recuperado y primero me darás los ejercicios resueltos que están sobre la mesa del comedor antes de pensar en salir a entrenar y solo media hora de esgrima, no quiero que te sobre exijas como ya has hecho antes - dijo ella sin despegar la vista del ordenador, el bufo y asintió saliendo de la sala. No sabia cómo pero ella siempre sabia cuando ellos se acercaban, no importaba lo mucho que trataran de sorprenderla no lo lograban.
Camino hasta el comedor encontrando la hoja de ejercicios y suspiro con cansancio, siempre era así. Por mucho que el faltara a la escuela no perdía el, año porque siempre estaba estudiando en casa cuando no iba a clases, su madre había estudiado para dar estudios en casa y tenia un certificado de maestra de secundaria, así que no, ella no iba a permitir que ninguno de ellos falle en los estudios.
Respiro hondo al menos esto tendría, su mente ocupada y no delirando sobre los eventos pasados, se dedicó a hacer la tarea asignada lo mejor que podía a pesar de que conocía los temas. No gustaba de las matemáticas como lo hacia su hermano Teseo pero tampoco era tan malo para ello, estaba resolviendo los ejercicios cuando su mente encontró una distracción. Una que sonaba.
Su celular.
- Percy - saludo animadamente su hermano del otro lado de la línea - ¿Qué estás haciendo? - Percy subió las escaleras lo más rápido que pudo y se metió a su habitación.
- Estaba haciendo tarea abajo ¿Ya estás en receso?
- Si, justo salimos a receso.
- Tes lindo quieres ir a comer conmigo- escucho que decía la voz de una chica del otro lado cerca de su hermano probablemente.
- Lo siento hermosa Nayade en este momento hago una llamada, importante, pero con gusto en un momento iré por ti - apostaba cualquier cosa que era justo la pelirroja, esa que estuvo en la tienda y que a su madre no pareció agradarle, la había reconocido cuando entraron a clases.
- Entonces te estaré esperando hermoso héroe- la chica soltó una risita tonta.
- ¿Ya conseguiste novia? Mira que dijeron un mes por lo menos y apenas van dos semanas Tes - se acostó en la cama mirando el techo.
- Ja ja muy gracioso, no es mi novia. Ya te dije que no busco eso - respondió en tono conrtante su gemelo, algo que lo hizo reír-Bueno al punto ¿Cómo estás? -
- Estoy bien reflejo, ya tomé mis
medicinas, un baño y mamá se llevó la camiseta de Orión -se tocó el cuello - Tess -
- Menos mal ya no la tendrás... dime.
- Tu collar ¿ya te lo devolvieron?
- ¿Mi collar?... tienes razón aún no me lo han devuelto, después se lo pediré a la chica punk.
- ¿Quién es la chica Punk? ¿Laj pelirroja?
- No, no, esa es la Bonita Nayade.
- Teseus o te apresuras o me comeré todo lo de tu almuerzo.
- No puedes hacer eso Leo-mascullo Teseo con fastidio.
- Puedo y lo haré así que dile a quién llama que hablaras después con él - se escuchó la voz del castaño.
- Apuren los dos y vengan a ver esto - se escuchó la voz de alguien del otro lado.
- ¿Qué pasa? - murmuró Percy porque la voz de la chica al otro lado se escucho emocionada, así que eso le intrigaba.
- Espera déjame ir a ver-murmuró en respuesta su hermano, no se escuchó nada por un momento y luego un gran escándalo de risas y algarabía y alguien que gritaba algo de me las pagarán.
- ¿Tes? ¿Tessy?
- Te llamo más tarde Percy, solo te diré que sucedió algo muy azul - corto la llamada. Percy se quedó mirando el celular sin encontrar explicación a eso.
- ¡Percy! - la voz de su madre hizo que dejara de ver su celular, se levantó, de la cama y salió de la habitación, se asomó a las escaleras y la vio estaba abajo - Tenemos que salir cariño, me necesitan un momento en la oficina, cámbiate de ropa y vamos - el solo asintió no es como que se pudiera negar tampoco.
Se cambió la ropa que cargaba por una camiseta de color azul con el dibujo de un oso en el centro, unos jeans y su chaqueta azul con mangas, blancas, un par de deportivos azules y estuvo listo. Pensó en pasar un peine por su cabello pero desestimó la idea, seria una perdida de tiempo si quiera, intentar peinarse con el cabello tan revuelto como lo cargaba, bajo las escaleras cuando terminó y pronto
estuvo en el auto familiar con su madre dirigiéndose a las nuevas oficinas de la editorial de ella.
- Vamos cielo, no pienso dejarte solo en el auto - le dijo cuando llegaron, el pulso de Percy se aceleró, su boca se seco pero salió del auto detrás de su madre camino muy despacio.
- Buenos días, su nombre por favor- pidió la recepcionista cuando llegaron delante de ella, Percy veía todo alrededor mientras su madre le daba los datos a la chica, la verdad el lugar se veía bastante tranquilo.
Después de un rato lograron avanzar, el lugar era bastante grande, habían personas con uniformes bien planchado entrando y saliendo del lugar. Percy asumía que eran uniformes, porque las mujeres llevaban faldas grises, blusas de color celeste y algunas sacos de color gris también. Los hombres cargaban uniformes parecidos, aunque algunos otros eran de color azul.
Evito a toda costa el roce con las personas cuando iban subiendo las escaleras, bien habían podido tomar el ascensor. Pero la madre de Percy sabía de la claustrofobia de su hijo, así que siempre los evitaban.
Este veía los perfectos peinados de las señoras que trabajaban ahí, todos una cola de caballo con mucho gel, su madre no se veía en este momento como una de ellas.
-Quedate aquí cariño -Le indico Sally cuando llegaron a una recámara.
Dentro de esta había una hilera de asientos acolchonados de color azul oscuro, atrás lo que parecía una pequeña zona de juegos para niños. El piso de esta estaba cubierto con una alfombra verde, había una pequeña resbaladera, un estante para los zapatos, cajas con cubos y juguetes, también unos cuantos libros en una repicera.
-Tratare de no demorar demasiado -Se despidió su madre. Percy se sintio a gusto porque no había nadie ahí, se sentó en una de las sillas junto al rincón. Miraba su celular aún pensando en lo de su hermano.
-Disculpa ¿Quién eres? ¿Estas acompañando a alguien? -Una mujer entro a la sala, tenía el cabello negro y llevaba un vestido gris, estaba peinada como las demás que había visto Percy, así que asumió que ella trabajaba ahí.
Él solo se pegó más a la pared cuando la mujer avanzó hacia él, sus manos comenzaron a temblar, su respiración se agitó y su pecho comenzó a doler.
‐Percy -La voz de su madre llegó a salvarlo, se levantó inmediatamente evitando a la mujer y yendo a ocultarse tras ella. La otra mujer volteó a verlos y sonrió.
-Hola Sally, pensé que habías venido sola.
- No, vine con él porque no fue a clases y no podía dejarlo solo.
- Oh ya veo y creo que lo he asustado, lo lamento mucho, mi nombre es Clío soy la gerente de esta sucursal - le extendió una mano a Percy.
- Lo siento, él no habla y suele asustarse, muy fácilmente con las personas, además que no le gusta que casi nadie lo toque - explico Sally y ella bajo la mano y se las llevó al pecho.
- Eso es muy triste cariño - hablo con mucha pena, a Percy no le gustaba, que su madre ande por ahí explicando sus patologías, solo miro al suelo con resignación.
- Lo sabemos y ahora señorita Clío si no le importa, debo volver a casa ya he resuelto lo del capítulo con Calíope - Sally le sonrió y la mujer hizo lo mismo.
- Si es así entonces no hay problema y disculpas por haber asustado a tu hijo
- No hay problema usted no lo sabía- le sonrió de forma amable y pronto abandonaron las instalaciones. En el auto Percy agradeció por fin salir de aquel lugar, no sabía cuánto más iba a resistir que las personas sigan saliendo en su defensa, cuanto más iba a poder callar las voces que gritaban en su cabeza, no sabia cuando iba a recaer como el día anterior solo esperaba que no fuera pronto.
