Habian pasado 4 meses desde que Itachi estaba en mi vida, no fue fácil explicarle a Sarada y Natsuya que tenían un hermano, bueno, eso fue fácil.
La parte difícil fue explicar por qué era hijo de Sasuke y mío.
Pero al final lo entendieron.
Sakura también se lo tomó bien, me susurró al oído que apoyaba lo mío y lo de Sasuke.
Que idiota, no estaría con alguien así, no iba a cometer el mismo error que mi yo del futuro, de solo pensarlo me da náuseas.
Oh no...
Itachi tenía 7 meses y ya sabía hablar, caminar, leer el periódico y bebía café, era extraño tener que prepararle café todas las mañanas o sino se ponía a llorar.
Yo vivo sola con él, Sasuke va todos los días a pasársela con nosotros.
Un Uchiha era un total fastidio, dos son una molestia en el trasero.
No los soporto.
— Sasuke, ¿Podrias repetirme que demonios hago aquí?
El suspiró.
— No pude negarme a la cara de Sarada, ademas no iba a dejar que viera de campamento sola con el mini dobe.
— Humm... interesante, ¿Cual es la parte que me incumbe a mí?
El miró hacía atrás, vio que Sarada y Boruto estaban entretenidos hablando.
El se acercó peligrosamente a mi cara.
— Dices... no, me corrijo, aseguras que no soy atento con mi familia y por eso no aceptas tus sentimientos hacía mí, te demostraré lo buen padre que soy con mi hija, como te he demostrado cada día lo bueno que soy con Itachi.
Mi respiración se corto.
El sonrió de lado.
— ¿Por qué se detienen?— escuchamos a nuestras espaldas.
Sasuke se separó de mí.
— No es nada Sarada, ¿Que te parece este lugar para armar las carpas?— Sasuke se acercó a Sarada para escucharla mejor.
— Es un buen lugar Sasuke-sensei— opinó Boruto con una sonrisa.
— Le pregunté a ella— Sasuke miró mal a Boruto.
— Está bien papa, ¿Boruto me ayudas con mi carpa?
— Claro dattebasa.
— ¿No quieres mejor que te ayude yo?— Sasuke se acercó a la espalda de Sarada para ayudarle con su mochila.
Ella se alejó de él y se puso al lado de Boruto.
— Ve a ayudarle a Keke-chan.
Ella tiró del brazo de Boruto y se alejó de nosotros, yo me acerqué a él y le toque el hombro.
— Tranquilo, está en la edad que prefiere a un chico por encima de tí.
El suspiró.
— No quiero que crezca más.
— Dímelo a mí, mi hija ya se casó.
— ¿Como fue tu vida con tu hija tú sola?
— Pues... no fue fácil, no esperaba un reto tan grande y más dificil, al saber de mi maldición lo último que llegaría a pensar es que yo tuviese que cambiar pañales, pero encontré felicidad en ella, una que imaginé nunca tener.
El me sonrió.
— Creo que elegi a la mejor madre para mi hijo.
Le golpeé el hombro con un poco de fuerza.
— Eso no pasará, Sasuke, no vamos a tener un hijo.
El puso cara burlesca.
— Oh... estupida ingenua, adivina qué— me golpeó la frente— ya lo tenemos.
Escuchó como Sarada y Boruto reían, los miró y sentí el aura asesina de Sasuke.
— Cuidado con tus sucias manos, mini dobe— lo escuché decir antes de acercarse peligrosamente a Boruto.
Creo que no es tan malo después de todo.
