Parte 18
Celos, que queman; Celos, que destruyen
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Pensar que Elisa estaba tan concentrada en su trabajo sería contar un chiste muy malo, como querer ocultar el sol con un dedo, como decir que la quiere tanto como a su hermano, simplemente absurdo. Angese no se imagina lo que se le viene encima, ese día estaba desbordada con la faena; jueves, recibe género, empieza preparación extra para el fin de semana y como guindilla del pastel, la rubia siente dolor y debilidad en su cuerpo, pero intenta salir adelante a base de ibuprofeno.
Antes de que empiece el servicio de las comidas Jules se acerca por la puerta de cocina para que Jairo no vea ni escuche lo que tiene que decirle a ella
Jul- Angese… ven un momento por favor
Ca- Jules ¿qué sucede?
La joven se acerca hasta donde él está, entre las escaleras al altillo y delante la puerta cerrada, le parece extraña la actitud de él
Jul- quiero que escuches muy bien lo que te voy a decir, pero prométeme que no harás un escándalo
Ca- ¿pero qué dices Jules? Me estás asustando
Jul- guapa, si te lo digo es solo para que estés prevenida y te prepares para lo que viene
Ca- ¡oh por favor! Déjate de rodeos suéltalo de una vez
Jul- ssshhh… no alces la voz… el señor Ripoll está muy molesto porque Elisa le ha dicho que los repartidores están molestos contigo, que tú te la pasas peleando con ellas y que estos se quejan porque no les das de comer ni nada
Ca- ¿Qu-qué estás diciendo Jules?
Jul- lo que has oído Angese
La rubia aprieta los puños con fuerza, su mirada se cristaliza por las lágrimas que quieren asomar, ella que creía estar lista ante cualquier ataque de Elisa, no se esperaba esto y no está muy segura de lo que debe hacer
Jul- por favor, tranquilízate… si no has hecho nada malo no debes preocuparte
Ca- te lo agradezco Jules, gracias por decírmelo
El chico puso su mano sobre el hombro de ella con intención de infundirle valor, pero Candy sentía que un calor empezaba a invadir su cuerpo… mientras sigue cortando la cebolla su mente maquina las posibles variables para defenderse y sus consecuencias, por un momento sintió el impulso de llamar a Anthony y sus fuerzas flaquearon
Jul- ¡pedido!
Ca- oído
La joven sacudió la cabeza, debe espabilar para sacar la faena, pues la máquina empezará a vomitar las comandas como posesa a medida se vaya llenando el local, como cada día. El señor Ripoll se acercó para ayudar pero su trato era frío con la cocinera. Cuando finalmente terminó el servicio Candy no pudo contenerse más y decidió acercarse para aclarar las cosas con el jefe.
Ca- señor Ripoll
Sr.R- Angese
Ca- señor, me he enterado que está molesto conmigo porque cree que tengo problemas con los chicos
Sr.R- vaya… por lo visto no lo niegas
Ca- yo no he dicho eso señor Ripoll, simplemente le hago saber que me he enterado hoy de eso y déjeme decirle que no es cierto
Sr.R- Angese, debo admitir que haces muy bien tu trabajo cuando estás sola, pero eso no me compensa si cada vez que te relacionas con los camareros o repartidores tienes problemas
Ca- pero es que yo no tengo problemas con nadie, puede preguntarle a los chicos
Sr.R- precisamente han sido ellos los que me han manifestado su descontento contigo
Ca- ¿cómo dice? – esto no puede ser verdad
Sr.R- Angese, suficientes preocupaciones tengo con pagar las facturas del local como para estar mediando la relación entre ustedes como si fuesen niños pequeños
Ca- pero señor Ripoll, le estoy diciendo que yo no tengo problemas con nadie… es que ¿Acaso no se ha dado cuenta usted mismo? ¿Cómo voy a pelear con los chicos si no tengo tiempo para nada con tantas cosas que debo hacer? ¿Tampoco habría necesidad de que nadie le diga nada si usted está todo el tiempo que yo estoy en cocina? Se habría dado cuenta desde el principio si peleo con alguien o si están disgustados porque no les doy de comer, a mí no me corresponde, recuerde que fue Elisa que dijo que se haría responsable
Sr.R- cierto o no, los chicos no quieren trabajar contigo
Ca- esto es absurdo, si casi no trabajo con ellos ¿y por qué con Jules no tengo problema?
Sr.R- ¡basta ya! No pienso seguir discutiendo sobre esto con usted
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Sin darle más oportunidad el señor Ripoll se levanta de su silla muy molesto, Candy hace un ruido de exasperación, en estos momentos tiene unas enormes ganas de estrangular a Elisa ¿quién sino inventaría semejantes sandeces?
Regresa a cocina y sube a cambiarse, siente que se va a desmoronar de un momento a otro, ni bien son las cuatro con treinta y dos minutos y la rubia sale de la cocina justo en el momento que Elisa pasa por la puerta principal del local; Candy quisiera que sus ojos fueran puñales para vengarse de ella y borrarle esa odiosa sonrisa de la cara, pasa por su lado sin dirigirle la palabra. Busca entre sus cosas el teléfono y llama Anthony por necesidad, desesperación, socorro, consuelo, costumbre…
TA- en este momento no puedo hablar
Ca- pero…
TA- ya te dije que no puedo hablar
Le corta la llamada y ella bufa del disgusto, quisiera darle un tirón de orejas o estrellar su móvil contra la pared, pero detiene el impulso y busca otro contacto
Ne- ¡Hello Mitxy!
Ca- Neil… te necesito
Y sin poder evitarlo, su voz se rompió… todas estas cosas la desbordan y no tiene fuerzas para seguir luchando
Ne- Angese ¿qué te pasa? ¿En dónde estás?
Ca- noo… shn shn, no estoy bien… voy saliendo del trabajo y necesito hablar con alguien shn shn
Ne- tranquila preciosa, ahora mismo voy a recogerte
Candy agradece al cielo porque no dejaba caer ni una sola gota de lluvia en ese momento, una tos le molesta la garganta, y la cabeza le duele horrores; en menos de diez minutos Neil estaba parando delante de ella, cuando lo reconoce se sube al coche y él conduce hacia el Paralel; Candy sabe que se dirige al piso de su hermana, para que pueda desahogarse con toda libertad, el chico espera que empiece su diarrea verbal para al menos tener una idea de lo que le está pasando, pocas veces ha recibido una llamada así por parte de la rubia. Le prepara un poco de té de manzanilla para ayudarla a calmarse
Ne- toma esto, te ayudará a sentirte mejor
Ca- gra-gracias
Toma la taza e intenta darle un sorbo, pero su garganta se niega a dejar pasar el líquido caliente
Ne- dime ¿qué te pasa?
Ca- yo… yo… ¡ay Neil! No tengo ni idea de lo que pasa y qué debo hacer
Finalmente se desmorona y llora, él la rodea con sus brazos para consolarla, sabe que necesita sacar todo eso que la está torturando; cuando se ha dado gusto despachando lágrimas como un río le cuenta la relación complicada con Elisa de principio a fin, pero sin mencionar el estrés que tiene con Bower, eso es muy suyo, muy personal y no es para tratar con el ex.
Ne- deja ese trabajo y vente a vivir conmigo a Sevilla
Ca- no estoy para bromas Neil
Ne- no es ni una broma preciosa… sabes que me gustas y te quiero mucho, no me gusta verte sufrir
Ca- pero lo que me dices es de locos, como si estuviese huyendo
Ne- puede que sí, pero ¿por qué quieres estar ahí si no tienes buen ambiente laboral? Al final te terminarás enfermando, lo que te ofrezco es una opción para solucionar tu problema
Ca- no es tan fácil como pretendes hacerlo ver
Ne- ya… - de seguro es porque no quieres dejar a ese hombre… no lo entiendo ¿qué haces conmigo?
La rubia vuelve a dejarse llevar por el llanto en los brazos de él, es como si las lágrimas contenidas por años finalmente habían encontrado la excusa perfecta para salir o es que estaba cansada de fingir ser fuerte
Ne- Angese, me duele verte sufrir así… quisiera llenarte de besos y caricias…
Ca- n-no… por favor no shn shn, n-no puedo hacer eso
Ne- lo entiendo, "él" es un buen hombre, no merece que lo engañes
Ca- An-Anthony…él no es tan perfecto como te lo imaginas
Y el llanto interrumpió sus palabras, estaba dolida… muy dolida por lo que le había hecho y por las últimas palabras que le había dicho esa tarde; Neil le acariciaba los cabellos intentando consolarla hasta que se quedó dormida. Al menos pudo descansar por un par de horas.
Era de madrugada y estaba lloviendo cuando Angese se despierta con ganas de ir al lavabo, al ver su reflejo en el espejo se da cuenta de su estado demacrado, toma una toalla de manos y la humedece para ponérsela sobre los ojos para bajar la inflamación. Regresa a la cama y al ver el cuerpo de Neil suelta uno de esos suspiros cargado de sentimiento que hasta se corta y continúa él solo de lo largo que es, se recuesta sobre el colchón de lado dándole la espalda, cuando vino a sentir estaba pegando su cuerpo a cada curva de las suyas y rodea con su brazo, siente claramente como hunde su nariz en la cabellera.
Durmió un par de horas más hasta que la congestión la despertó porque no podía respirar bien, fue al lavabo nuevamente e intentó limpiarse la nariz, pero en vez de volver a la cama decidió irse a casa para poder cambiarse y estar presentable para el trabajo; así que le dio un beso en la frente a Neil como despedida y sale haciendo el menor ruido posible al cerrar la puerta.
La mañana está muy fría y caen finas gotas de lluvia, Candy se abraza a sí misma con la intención de conservar su calor; camina por la acera sin prestar mucha atención cuando una furgoneta azul la reconoce y disminuye la velocidad antes de estar a su lado, le hace luces y toca la bocina para llamarle la atención… la sonrisa que se le pudo haber dibujado en los labios por la alegría de verla se desvaneció en cuestión de segundos, cuando ella se inclina un poco para ver al conductor se topa con unos iris oscuros del disgusto
Ca- ¿qué quieres Anthony?
TA- ¿de dónde vienes?
Ca- ¿qué te importa? Ayer te llamé para decírtelo pero pasaste olímpicamente de mí
TA- te dije que no podía hablar – de seguro se ha visto con otro hombre ¿quién vive por aquí?
Ca- ya, pues a mí ahora no me apetece hablar
TA- vienes de estar con otro ¿verdad?
Ca- ¿quéee? No me digas estupideces
TA- tienes toda la pinta de haber pasado la noche follando con…
Ca- ¡no te permito que trates como a una cualquiera!
TA- llevas la misma ropa que ayer, estás toda despeinada, tienes ojeras y tampoco vives por aquí, sino la "Máquina del Sexo" – sus ojos se abrieron al caer en cuenta, y los celos le endurecieron y cegaron – te has acostado con la "Máquina del Sexo" y yo que creí que estabas sufriendo por mí
Ca- ¡Eres un Idiota! ¿Tú me estás reclamando a mí cuando eres tú quien está casado? Por favor no me quieras ver la cara de idiota y ¡vete a Freír Espárragos!
Molesta se aleja de la furgoneta, Anthony estruja el volante rabioso y continúa con su faena. Candy llega a su trabajo y se siente morir, no cree tener fuerzas para poder sacar el servicio ese día, las mejías le ardían del disgusto pues Elisa no había repuesto nada de lo que se había gastado. Por primera vez en más de dos años ella trabajaba echa un basilisco y para nadie pasó desapercibido
Ca- ¡Elisa! Si te gastas algo sabes perfectamente que debes reponerlo, hoy me encontré las neveras casi vacías
El- si están vacías es porque ayer tuve mucha faena y terminamos muy tarde
Ca- pues si no pensabas reponer nada debiste apuntarlo al menos en la pizarra y no hubiera estado dando palos de ciego pensando que habían cosas y resulta que estaban los botes vacíos, ni eso siquiera te dignaste en sacarlos y lavarlos
El- ¿para qué? Si eso lo podías hacer tú perfectamente que tiene más tiempo
Ca- aaahhhwww ¡no estoy para tus idioteces Elisa! Yo tengo mucho trabajo, no estoy para cachondeos
Sr.R- ¿se puede saber qué son esas voces?
El jefe que había escuchado que Angese estaba hablando fuerte se acercó para saber qué estaba pasando, ya sabía que la rubia había estado trabajando seria pero no le había alzado la voz a nadie
El- ay señor Ripoll, que bueno que aparece
Sr.R- ¿qué sucede Elisa?
El- es Angese que está toda histérica porque dice que estaban las neveras vacías, pero no es verdad, simplemente tiene ganas de pelear
Ca- ¡oohhh… eso sí que no Elisa! No te pienso consentir que quieras tergiversar las cosas a tu conveniencia, cuando tú misma acabas de confesar que dejaste las neveras vacías porque te dio la gana
El- yo dije que tuve mucha faena
Ca- ¡serás embustera! ¿Cómo puedes tener tanta cara dura y mentir con facilidad?
El- no estoy mintiendo… mire señor Ripoll, eso es exasperante, ni siquiera he tenido tiempo de cambiarme y esta mujer ya está queriendo pelear conmigo ¡así no se puede trabajar!
Ca- ¡eres tú quien manipula las cosas y te quieres hacer ahora la víctima!
Sr.R- ¡ya basta! Angese, será mejor que te marches
Ca- ¡Y tanto que pienso Marcharme! No pienso seguir tolerando semejante atropellamiento a mi persona ¡NO ESTOY YO PARA AGUANTAR TONTERÍAS!
Candy sube los escalones y los deja sorprendidos por su reacción, Elisa disimula una sonrisa de satisfacción pero al señor Ripoll le sorprende todo lo que está pasando, no puede negar que la rubia está diferente, y que acaba de comprobar que si ella hubiera tenido problema con alguno de los chicos sin duda se habría dado cuenta.
La pelirroja subió al altillo cuando el jefe abandonó la cocina sin decir nada, ve como la otra por el disgusto a tirones se quita el uniforme y pone sus ropas; Candy siente que su corazón le late como un bombo y que su cabeza le sigue el ritmo, su cuerpo le tiembla y las fuerzas que había obtenido por el chute de adrenalina de la discusión, ahora la empezaban a abandonar… se sujeta con fuerza del pasamanos porque siente que en cualquier momento las piernas le pueden fallar… las cosas empiezan a moverse cada vez más y el suelo parece de goma, antes de que pueda cruzar las puertas del local ve una figura delante de ella, levanta la vista un poco y reconoce esos ojos celestiales instantáneamente
Ca- es… estás aquí…
Le dedicó una ligera sonrisa y de presto todo se oscureció…
