Resumen: Papillon por fin obtuvo los Miraculous de Ladybug y Chat Noir, y utilizó su deseo para cambiar la realidad. Marinette despierta en un nuevo mundo que el villano creó en su lugar, y tiene que enfrentar las consecuencias de su derrota.
Notas:
1) Los Personajes no me pertenecen, son propiedad de ZAG Heroes, y los créditos son de Thomas Astruc y su equipo.
2) Este fin está realizado sin fines de lucro, solo por diversión.
3) Puede contener Spoilers de lo que ha aparecido en la tercera temporada
CIEN DÍAS
CAPÍTULO 13
Baño de chicas
Más tarde
Leo era un kwami que había visto muchas cosas durante sus miles de ciclos entre sus portadores, todo tipo de sufrimiento entre sus portadores. Había visto a la reina Hatshepsut hacer la guerra contra su propio hijo, a Heracles asesinar a su familia en un ataque de rabia, a Ricardo Corazón de León perder la Cruzada contra Saladino y a Shaka Zulú perder la batalla de Isandhlwana. Pero si había algo que le rompía su leonezco corazón era ver llorar a Marinette.
Apenas llevaba unos días de conocer a esa chiquilla, pero comprendía muy bien porqué el antiguo maestro Wang Fu la había elegido para ser Ladybug. El corazón del kwami casi explotaba de rabia. ¿Cómo se atrevían a hacerle daño a su pequeña leona?
La chica había corrido a los baños de chicas y, tras bloquear la puerta, se había dejado caer en una esquina junto a los lavabos, abrazando sus piernas contra su pecho y sollozando en voz alta.
Leo salió de su escondite y se posó en el hombro derecho de Marinette, ronroneando como si fuera un gato mientras que frotaba su cabeza, con melena y todo, contra la mejilla de Marinette. ¡Realmente odiaba verla llorar! Juró en silencio que, una vez que Marinette se sintiera mejor y regresara a clase, él se iba a convertir en el poltergeist personal de Lila para hacerla pagar por lo que hizo.
-No llores, cachorrita- le dijo Leo en un susurro- sabes bien que tú eres la que tiene razón. No escuches a esa buena para nada-
Los sollozos de la chica iban en disminución, y el kwami se sentían un poco más aliviado.
-Es que…- dijo Marinette- se siente horrible… mis amigos me odian y…-
-Lo sé, ma petite- dijo el kwami- pero no debes de dejar que esa bruja vea que te afectan sus palabras. Una leona no muestra miedo delante de nadie, menos de una oveja-
Marinette levantó la vista y rió en voz baja al escuchar lo que había dicho. Realmente no se sentía como una leona, sino más bien como una gatita asustada, pero estaba agradecida con su kwami.
-Gracias, Leo- dijo ella.
-Ahora- dijo el kwami volviendo a sonreír, mostrándole los dientes- le voy a enseñar a esa buena para nada lo que pasa cuando…-
-¡No!- dijo Marinette, tomándolo entre sus manos- no puedes hacer eso. Recuerda que ella puede ser Shiva, no podemos arriesgarnos a que te descubra. Si sospecha que Lady Lionne está en el colegio, sería un grave problema-
Leo gruñó en voz alta sin disimular su molestia. Si Marinette creía que eso le iba a impedir hacer pagar a Lila, estaba muy equivocada. La bruja se iba a arrepentir de haberse comportado así con su portadora.
-¿Vamos a regresar a clase?-
Marinette asintió mientras que se ponía de pie, cuando vio llegar a un kwami. Era Aries, y llevaba un trozo de papel doblado consigo.
-Salut, Marinette- sonrió el kwami recién llegado, ofreciéndole el papel- Adrien me envió contigo para darte esto-
La chica se sonrojó mientras que tomaba el papel de manos de Aries y lo abría.
No los escuches, ma lady. Recuerda que nuestros verdaderos amigos no son así. Que vamos a salvarlos a todos.
Marinette sonrió mientras que apretaba el papelito contra su corazón con una sonrisa antes de destruirlo para evitar que cayera en manos equivocadas. Se acercó al lavabo para mojarse la cara y regresar a clase con sus energías renovadas. Sabía que no estaba sola.
x-x-x
Patio del Colegio
Más tarde
A la hora del descanso, Lila buscó llevarse aparte a Alya para interrogarla. No creía que Ladybug se arriesgara a darle un Miraculous a alguien tan cercano a ella, pero tenía la esperanza que quizá la heroína no sabía nada sobre su alianza con Papillon. Si Ladybug le había otorgado Miraculous a Alya, Nino y los demás a pesar de que estaban en su clase, aún existía la posibilidad de que lo volviera a hacer.
Inventó una excusa para alejarse de Adrien, quien gustoso se fue a buscar a Luka, y se llevó aparte a Alya. Tenía dos buenas razones para querer hablar con ella. La primera y más importante era que quería saber si tenía un Miraculous o si sabía de alguien que lo tuviera, La segunda era alejarla de Nino. Ese chico le desagradaba sobremanera desde la realidad pasada y había logrado separarlo de Alya en esta. No iba a dejar que sus esfuerzos fueran en vano.
-No puedo creer que Jagged Stone va a dar un concierto en el hotel de tus padres- dijo Alya con una sonrisa sincera- ¿crees que pueda encontrar un momento para hacerle una entrevista?-
-Por supuesto, Alya. Lo que sea para la mejor amiga del mundo- dijo Lila con una fingida sonrisa amistosa- de hecho, creí que querías hacerle una entrevista a Lady Lionne y Bélier Noir-
Los ojos de Alya brillaron.
-¡Por supuesto que quiero entrevistarlos!- dijo la pelirroja- me encantan los superhéroes. Ojalá pudiera encontrarlos para hacerles algunas preguntas, pero…- bajó los ojos- aparecen y desaparecen tan rápido, ni siquiera los he podido ver cerca. ¡Quisiera poder tomarles una fotografía!-
Lila dudó. Eso significaba que seguramente Alya no había alcanzado a verlos. Quizá podía fotografiarlos la próxima vez que peleara contra ellos. Una foto podría servirle para conseguir más favores de la pelirroja.
-¿Supiste que hay nuevos héroes?- continuó Lila- parece que Lady Lionne tiene el poder de otorgar poderes a los demás-
-¡Eso estaría genial!- dijo Alya cada vez más emocionada- imagina poder tener poderes y luchar contra el mal-
La castaña gruñó para sus adentros. Era evidente que Alya no sabía nada al respecto, pero aún podía utilizarla. Como en la realidad anterior, Nino estaba enamorado de ella, y si el chico moreno tenía un Miraculous, Alya se lo podía decir.
-Lamento tanto que te hayas tenido que sentar hasta el fondo con Nino- continuó Lila- realmente quería sentarme con Adrien-
Alya le puso una mano en su hombro.
-No te preocupes, es un placer poder ayudarte- dijo la pelirroja- además, no me molesta estarán con Nino. En ocasiones es muy divertido-
Eso no mejoró ni un poco el humor de Lila.
-Supongo, pero igual preferiría sentarme con mi mejor amiga y con mi novio. ¡Es tan difícil!- dijo Lila- ese Nino no me da una buena espina, pero quizá es porque no lo conozco. Además, su estilo es un poco extraño-
-Tienes razón, pero más que extraño es un poco original- dijo la pelirroja sonriendo- hoy por ejemplo estaba usando una nueva pulsera doble de color plateado, que no es exactamente lo que suele usar él. No quise preguntarle, porque parecía ser importante para él y se la guardó bajo su manga…-
Pero para entonces Lila no estaba escuchando. Había identificado a una de sus víctimas, y si eso era un Miraculous, lo iba a conseguir. Faltaba revisar si Max y Kim tenían uno. Y sabía que Papillon se encargaría de averiguar si Kagami tenía un Miraculous.
Arrugó la nariz en pensar en eso. Kagami era tan odiosa como Ladybug en ambas realidades, era lógico que le otorgaría un Miarculous.
-¿Lila?- dijo Alya al notarla tan callada.
-No te preocupes, está todo bien- sonrió Lila- estoy algo preocupada por el examen de física-
-No te preocupes, chica, yo puedo ayudarte a estudiar- dijo la pelirroja amablemente.
X-x-x
Auto de la familia Couffaine
Esa tarde
Kagami se hundió tímidamente en el asiento mientras que Luka sonreía amablemente y tomaba su mano con una expresión cariñosa. Habían estado charlando juntos en la entrada del colegio cuando madame Tsurugi llamó a su hija y le pidió que regresara a casa de inmediato. Sospechando que habría pasado algo importante, Luka se había ofrecido a darle un aventón.
-Hey- le dijo Luka en un tono tranquilizador- estoy seguro de que todo está bien. Llegarás más pronto con tu madre, sonaba un poco preocupada-
La chica no dijo nada, solo se encogió aún más en el asiento. No estaba acostumbrada a todos esos lujos, y desde que habían llegado a París con su madre no había viajado por la ciudad en auto.
-¿Qué crees que haya pasado?- dijo finalmente Kagami conforme se acercaban a su casa, y continuó cuando Luka se encogió de hombros como respuesta- quizá maman tiene alguna noticia de mi padre-
Luka sonrió amablemente recordando los rumores de que la familia de Kagami había huido de Japón cuando fueron amenazadas por los Yakuza enemigos de su padre. Realmente esperaba que el hombre estuviera bien. No quería que la chica estuviera triste.
Por fin el auto se estacionó frente a la pequeña casa de las Tsurugi, y Luka se bajó rápidamente para rodear el auto y ayudarla a salir. Kagami se sonrojó al tomar la mano de él al bajar.
-Gracias por todo, Luka-
-Es un placer poder ayudar- sonrió el chico, pero no alcanzó a decir nada más porque madame Tsurugi salió de la casa, seguida de mademoiselle Sancoeur, la asistente de monsieur Agreste.
Kagami frunció el entrecejo, sintiendo que algo grave estaba ocurriendo. Ninguna de las dos mujeres se veía muy contenta que digamos. Luka, percibiendo también que había algo fuera de lugar, decidió quedarse ahí para ver que sucedía.
-Ah, Kagami, aquí estás- dijo Tomoe y, por su tono de voz, la chica supo que había problemas- hay un pequeño detalle con mademoiselle Sancoer. Monsieur Agreste necesita que le paguemos la renta inmediatamente pero…-
Luka vio la expresión de horror de su novia. Sabía bien que eso significaba que su madre no tenía el dinero necesario para pagar la renta, pues su padre no había enviado lo necesario de Japón. No estaba muy seguro de que fuera legal pedir la renta por adelantado, pero supuso que estaba en su derecho. En su mente comenzó a buscar una manera de poder ayudar a las mujeres. Seguro si hablaba con su madre, ella entendería y trataría de ayudarlas, o incluso él mismo podía vender una de sus consolas que jamás usaba.
-Mi marido me envía el dinero de la renta a fin de mes- le dijo Tomoe- es imposible que lo tengamos en este momento-
-No hay problema, madame- intervino Luka, tratando de encontrar una solución- si me da unas horas, yo podría…-
Pero la asistente de monsieur Agreste no parecía tener paciencia y lo silenció con un gesto. Eso no iba a funcionar.
-Bien, si no pueden pagarlo en este momento, lamento informarles que monsieur Agreste se verá obligado a desalojar su casa inmediatamente- dijo la mujer en un tono monótono- esta misma tarde-
La mirada asustada de Kagami se volvió a su madre, quien a su vez miró a Nathalie. La asistente le había dado la espalda y caminaba hacia el auto que manejaba el Gorila, cuando Tsurugi-san alzó la voz.
-Espere, mademoiselle Sancoeur. Quizá podríamos darles algo a cambio mientras que esperamos el dinero de mi marido- sugirió Tomoe- ¿relojes o joyas?-
Nathalie se detuvo y se volvió a ella seriamente.
-Eso podría servir- dijo la asistente, sus ojos fijos en la adolescente de cabellos teñidos.
Kagami palideció al escuchar eso, y Luka supo exactamente porqué. No solo su madre tenía una joya de su padre, que era lo único que le quedaba de él, sino que si entregaban todas sus joyas, Nathalie podía exigir que le entregara su Miraculous.
-Mère, debe haber otra…-
-No hay otra manera, Kagami- dijo Tomoe desabrochándose el collar que cargaba el dije que su esposo le había dado.
La chica pensó rápido su estrategia para evitar entregar su Miraculous. Le dio la espalda a Nathalie y se abalanzó hacia Luka, apoyando su frente en el pecho de él y fingió comenzar a llorar. El chico instintivamente la abrazó, cuando sintió la mano de Kagami deslizándose en el bolsillo de su pantalón e inmediatamente supo lo que eso significaba. Cuando se separó de él, la japonesa le guiñó el ojo.
-Ya no llores, sabes que es solo momentáneo- dijo Luka, siguiendo la corriente- pronto recuperarás la pulsera que te regalé, ma chérie-
Kagami sonrió agradecida antes de poner su mejor cara de tristeza y entregar a Nathalie la pulsera que Luka le había regalado y el anillo con el símbolo de su familia. Pareció captar la sonrisa satisfecha de la asistente mientras que subía al auto y desaparecía de ahí. Tomoe asintió tristemente y entró a casa, cerrando la puerta tras de sí y dando a entender a los chicos que quería estar sola.
Una vez que se quedaron solos, Luka respiró aliviado y devolvió su Miraculous a Kagami.
-Gracias por tu ayuda, Luka-
-No fue nada- dijo él sonriendo levemente. Sabía que era una situación grave, pues la asistente de monsieur Agreste había tomado objetos muy valiosos para las Tsurugi, pero al menos no habían tomado su Miraculous- estoy impresionado de lo rápido que pensaste-
-Tú también escuchaste a Lady Lionne- dijo Kagami- no podía dejar que el Miraculous cayera en otras manos. Y hay algo con esa mujer y con monsieur Agreste que no me termina de agradar-
Luka asintió seriamente. Él había pensado lo mismo que Kagami, era demasiado sospechoso que apareciera exigiendo sus joyas unos días después de su primera aparición. Quizá era solo su imaginación, pero hizo la nota mental de cuidarse de ella y de la familia de Adrien. Pensó que quizá podía visitar al chico, para ver qué podía averiguar.
x-x-x
Mansión Agreste
Más tarde
Adrien logró deshacerse de Lila y regresó a casa. Como de costumbre, su padre no estaba. Aquello no le sorprendía en lo más mínimo, en la otra realidad era exactamente igual. La que no podía entender la ausencia de su esposo era Emilie Agreste. Cuando abrió la puerta de la mansión, Adrien vio los ojos de su madre iluminarse y después bajar la mirada al suelo decepcionada de ver que era él y no Gabriel.
-¿Maman?- dijo Adrien un poco herido por la expresión de su madre. La mujer entendió ello y se acercó a él, abrazándolo.
-Lo lamento, chéri. No es que no esté contenta de verte, pero… realmente extraño pasar tiempo con tu padre- explicó Emilie en voz baja- llevo varios días sin verlo. Me parece tan extraño en él que se ausente sin decir nada-
Adrien sonrió tristemente, abrazando a su maman, pero no se atrevió a decirle que, durante sus años de ausencia, esa había sido la norma. Estaba consciente de que, cuando devolvieran todo a la normalidad, su madre volvería a estar desaparecida, y él estaba dispuesto a pasar todo el tiempo posible con ella. Estaba dispuesto a hacer ese sacrificio para que todo volviera a la normalidad, y estaba seguro de que su madre también lo entendería si lo supiera.
-¿Cómo has estado, chéri?- dijo Emilie acariciando los cabellos de su hijo- hace mucho que no te veo con Lila. ¿Está todo bien entre ustedes?-
El chico se sintió culpable de mentirle a su madre. Aunque quizá ella podría entender si le decía la verdad. O al menos la parte de ella que era segura. Caminó junto a ella hacia el comedor, y ambos tomaron asiento para cenar.
-Maman, hay algo que…- dijo Adrien dudoso- Lila está resultando ser… una persona diferente de lo que creía. Cada día que pasa la veo hacerle cosas horribles a algunos de mis compañeros, a veces sin justificación. Y bueno, digamos que…-
Emilie sonrió amablemente, entendiendo lo que su hijo intentaba decirle.
-Lo entiendo muy bien- dijo su madre tocando su mejilla cariñosamente- lo único que te puedo decir es que sigas tu corazón. Si no te hace feliz, lo mejor será que seas sincero, sé que comprenderá-
Adrien tenía serias dudas de que Lila fuera a comprender, pero no dijo nada. Se limitó a abrazar a su madre con cariño. Sabía que lo decía de corazón; pues su padre no la hacía feliz tampoco con sus ausencias. Ojalá que pronto le pudiera hablar de su lady.
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Panadería Dupain-Cheng
Al mismo tiempo
Marinette ayudaba a sus abuelos a atender la panadería, quienes hacían un gran esfuerzo por ella. A la nonna Gina le desagradaba estar encerrada en un solo sitio, y al abuelo Roland le molestaba usar harina de arroz en el pan. Aún así, ambos habían hecho a un lado su desagrado para ayudar a Marinette y a su padre.
Eran las últimas horas en la que la panadería estaría abierta, y los abuelos estaban a punto de cerrar cuando una mujer entró al pequeño establecimiento. Por un momento Marinette miró sorprendida a los recién llegados. La mujer rubia con largos cabellos trenzados sobre su hombro derecho. Tenía un aspecto cansado y un poco demacrado. A su lado caminaba un chico que parecía ser Adrien, excepto que se veía muy diferente de lo que lo había visto esa mañana: sus ojos inflamados de cansancio y de una chispa de tristeza en ellos.
-¿Madame Agreste?- dijo Gina de pronto.
Al escuchar ello, la mujer arrugó la nariz con una expresión de disgusto, y "Adrien" cambió su expresión de tristeza por una de fastidio.
-Ugh, no- dijo la mujer- Félix y yo no tenemos nada que ver con esa horrenda familia-
-Maman, no digas esas cosas. Recuerda que fue Adrien quien nos ayudó en secreto- le dijo Félix en voz baja- además, no nos hemos presentado, es normal que nos confundan-
-Tienes razón, mon petit magicien- dijo la mujer con cariño antes de dirigirse a los Dupain y a Marinette- soy Amélie Graham de Vanily, y él es mi hijo Félix. Vivimos en uno de los apartamentos detrás del colegio Françoise Dupont-
-Encantados de conocerlos, madame- dijo la nonna Gina- Roland y yo estamos apoyando a nuestro hijo Tom mientras se rehabilita. Y ella es nuestra nieta Marinette-
Marinette sonrió tímidamente a los recién llegados, sobre todo porque Félix guardaba un parecido impresionante con Adrien y al verlo en esas condiciones se sentía terrible. Recordaba muy bien su interacción con él la primera vez que había visitado París.
-Por favor, pasen y ordenen lo que gusten- dijo la abuela con un gesto de su mano antes de volverse a su nieta- Marinetta, ayúdales a servir lo que necesitan. Tu abuelo y yo nos vamos a descansar. Ya sabes lo que tienes que hacer para cerrar la panadería-
-Sí, mamie- dijo Marinette rodeando el mostrador con una bandeja y una pinza consigo- ¿qué es lo que necesitan?-
Madame Graham de Vanily y Félix se miraron entre sí y sacaron lo que tenían en sus bolsillos. Apenas cuatro euros entre monedas de entre veinte y cincuenta centavos. La chica entendió lo que pasaba. Recordaba que Félix estaba empleado en el colegio limpiando baños y pisos. En esa realidad ellos también estaban sufriendo.
-Lo que alcance con esto- dijo Amélie.
-Entiendo, madame- dijo Marinette, sirviendo tres baguettes, ocho croissants rellenos de jamón y queso, un quiché de salmón y espinacas, así como varios panecillos dulces que alcanzó a ver a Félix mirando de reojo.
-No, no, Marinette…- dijo Amélie intentando detenerla al ver todo lo que servía- no entiendes, esto es todo lo que tenemos. No vamos a poder pagar lo que tenemos…-
-Esto es lo que alcanza, madame- dijo la chica inocentemente- mis padres… papa no dejará que nadie pase hambre, y yo tampoco. Pueden venir cuando quieran-
Amélie sonrió ampliamente y abrazó a Marinette.
-Merci, merci, Marinette- dijo madame Graham de Vanily- si hay algo en lo que te pudiéramos ayudar…-
-No se preocupe- dijo ella sonriendo ampliamente- como dije antes, usted y Félix son bienvenidos cuando necesiten cualquier cosa. Somos vecinos después de todo-
Félix asomó una leve sonrisa mientras que su madre agradecía a Marinette nuevamente y se disponía a salir.
-Ve primero, maman. Te alcanzo en un momento- dijo el chico. Su madre asintió y salió de la panadería mientras que Félix se volvía hacia Marinette.
La chica lo miró. El parecido entre Adrien y su primo era impresionante. No lo conocía, pero Amélie Graham de Vanily era tan amable y parecía tener buen corazón como Adrien, así que esperaba que Félix no fuera la excepción.
-Gracias por todo, Marinette- le dijo Félix entre avergonzado y agradecido- tengo que confesarte que tenía la intención de robar lo que necesitábamos cuando recién entre aquí. No pensé que fueras a ayudarnos-
Marinette se sorprendió por aquella confesión, pero volvió a sonreír. Adrien le había contado sobre el tratamiento de su padre hacia Félix y su madre, así que no le sorprendía en lo más mínimo que intentara hacer eso. Tenía que sobrevivir, después de todo. Hizo la nota mental de ayudarlo más cuando tuviera oportunidad.
-No te preocupes, Félix. Sé que las cosas no están bien con ustedes- dijo ella.
-No lo están. Es como si… como si estuviéramos viviendo en otra realidad- aclaró la garganta, parpadeando como si hubiera hablado de más- lo que quiero decir es, gracias por todo, en serio-
-No me agradezcas, en serio- dijo ella, sorprendida de que el chico mencionara lo de "otra realidad". Seguramente no tenía idea de que estaba en lo correcto- estoy segura de que tú harías lo mismo por nosotros-
Félix volvió a sonreír y se dirigió a la puerta de la panadería. Marinette lo miró alejarse, pensando en que ese chico quizá sabía más de lo que dejaba ver. Tendría que hablar con el maestro Li Jun al respecto.
X-x-x
Mansión Agreste
Esa noche
Gabriel estaba cada vez más molesto. Lila le aseguró que había examinado a todas las personas que Gabriel había mencionado, y que encontrado a uno de los portadores de Miraculous. Pronto lo engañaría para quitárselo. Él había enviado a Nathalie a tomar las joyas de la familia Tsurugi, pero tras examinarlas se dio cuenta de que ninguna de ellas era un Miraculous. Al parecer Ladybug no había elegido a Kagami como portadora en esta ocasión. Ya les regresaría esas baratijas a las Tsurugi.
"Ladybug ha repetido un portador solamente. Ya veré como se desarrollan los siguientes eventos"
Otra cosa que lo molestó fue la noticia que le llevó Nathalie, diciéndole que Amélie Graham de Vanily había salido de prisión. Cuando pidió su deseo para cambiar la realidad, incluyó el hecho que Emilie y su hermana se detesten, y que ésta estuviera en prisión para castigar a Félix por robarle uno de sus anillos en su última visita.
El hombre apretó las manos. No entendía cómo había hecho Félix para obtener todo el dinero que necesitaba para la fianza, pero ya lo averiguaría. De todas maneras, no había manera en que eso le afectara en su lucha contra Ladybug y Chat Noir.
Gruñó mientras que apagaba la pantalla de la computadora. Ya resolvería ese problema con su cuñada y sobrino. Primero tenía que resolver el problema con sus enemigos superhéroes.
X-x-x
CONTINUARÁ…
¡Hola a todos! Lila sospecha que Nino tiene un Miraculous, veamos si su plan tendrá éxito o no. Mientras tanto Marinette se ganó un amigo nuevo con algunos pastelillos. Félix ya debe muchos favores a Adrien y a Marinette. Muchas gracias a todos por sus reviews. Nos leemos pronto.
Abby L.
