Las horas pasaban volando, pronto seria momento de que las clases terminaran y de que sus hermanos volvieran a casa pero sobre todo casi era momento de su cita con el psicólogo escolar, a él no le agradaban los doctores y peormente los psicólogos o psiquiatras pero su familia decía que era importante para que el este bien y les creía, así que hacia un esfuerzo por no salir corriendo cada vez que estaba en la oficina de alguno de ellos.

- Vamos cariño, Orión ya llegó y el señor Quirón ya debe estar esperándote - decía su madre mientras tomaba las llaves del auto, su hermano había llegado hace un momento esperaba afuera, Percy se aferró a su chaqueta azul y caminó al auto, se subió a este y pronto su madre se fue en el suyo.

- Espero que hayas tenido un buen día Percy - decía su hermano mirándolo por el espejo del auto, Percy solo asintió mientras se ponía los auriculares y se perdía.

Su mente volaba como siempre, pensaba en cómo sería su vida si lo de Grecia no hubiera sucedido, como sería si lo hubiera caído en ese foso de inmundicia al que lo arrastraron esas personas, tal vez ni siquiera conocería esta ciudad, tal vez tendría novias a la cuenta como su hermano Teseo o novios, pero bueno en él era seguro que solo seria uno o una no más, a él no le agradaba eso de andar con uno y con otro, aunque la verdad nunca había tenido uno de esos.

¿Qué se sentiría enamorarse?

Miro por la ventana del auto, su hermano había dejado de hablarle y solo conducía aunque el podía sentir como le miraba por el espejo del auto de vez en cuando, pero fingía no saber que hacían eso siempre. Miro como las casas desaparecían en borrones grises, como las personas caminaban apresuradas por las calles, como el sol alumbraba todo, no quería llegar con el psicólogo.

- Ya llegamos Percy, llamaré a los chicos - la voz de su hermano le hizo ver que se habían detenido que ya estaba frente a él la escuela, que los alumnos empezaban a salir.

Percy trató de estar tranquilo viendo como todos se peleaban, empujaban, reían, corrían, caminaban o saltaban, mientras salían del edificio escolar. Pero su tranquilidad se fue abajo cuando los vio de nuevo. Cerro los ojos y trató de pensar que no eran ellos, que no eran aquellos niños. Él no los culpaba por nada pero solo verlos le hacía perder toda fuerza, sus manos temblaban y su corazón parecía querer salirse.

- Que te vas a hacer daño - regaño ahora una voz a su lado haciendo que abra los ojos asustado, hasta que lo vio, Teseo le había quitado los auriculares - Abre la mano, te vas a hacer sangre - otra vez había apretado demasiado los puños y se enterró las uñas en la palma.

- Lo siento Tes - susurró y pego su frente con la de su gemelo y respiró hondo, buscó de nuevo su calma.

- Te tengo que contar lo que pasó pero creo que será después de ver al maestro Quirón - la voz de Teseo estaba llena de emoción, tomó su mano y lo casó del auto - Vamos y te las contaré más rápido-

- ¿Lo vas a llevar tú? - pregunto su hermano cuando estuvieron fuera del auto y Teseo asintió.

- Estaremos esperando aquí- dijo Tritón y Teseo volvió a asentir.

- Vamos - comenzó a arrastrarlo al interior del edificio - Hoy tuvimos clase de deportes, Nos van a dar clases de esgrima y de Natación ¡Natación Percy! - los ojos de su gemelo brillaban y Percy solo rogaba que fuera así siempre.

- Natación- repitió sin mucho ánimo, no es que la idea de estar dentro del agua durante al menos una o dos horas a la semana en la escuela no le gustara, pero es que a pesar de ser no ser algo de contacto, implicaba tener que sacarse la ropa y estar así delante de todos.

A Percy no le gustaba el hecho de tener que estar sin camisa delante de todos, le recordaba esos días en Grecia, como esas personas se deshicieron de su ropa, le obligaban a hacer cosas. Sacudió la cabeza para dejar de pensar en eso, Teseo seguía emocionado contándole muchas cosas, como la feria que habría la siguiente semana y que deseaba ver las demostraciones de los clubes pero algo en su voz le dijo que no estaba del todo feliz.

- ¿Vas a ir a algún club Tes? - pregunto cuando estaban por llegar a la puerta del maestro Quirón.

- No - respondió después de unos segundos de silencio, Percy se lo quedó mirando y luego al suelo, llegaron a la puerta y tocaron.

- Pasen - escucharon decir al maestro del otro lado, Teseo abrió y pasó primero a la oficina. Percy lo siguió y se sentó junto a su hermano, no cerró la puerta - Buenas tarde a los dos -

- Buenas tardes maestro Quirón- Teseo jugaba nerviosamente con el collar de tridente azul.

- Teseo podrías cerrar la puerta - pidió el maestro, Percy solo seguía mirando el suelo y apretando sus manos contra el borde del sofá.

- Claro - se levantó y obedeció cerrando la puerta, se volvió a sentar junto a su hermano.

- Muy bien vamos a comenzar con algo fácil, porque no me cuentas que tal día Teseo - pregunto el maestro y Teseo lo vio por un momento con desconfianza, se suponía que la cita era de Percy y cuando estas eran así todas las preguntas eran naturalmente para Percy no para él.

- Bastante bien - respondió un poco inseguro mientras su hermano aún veía al suelo y trataba de regular su respiración y agradecía internamente que hablaran con Teseo y no con él.

- Cuéntame Teseo exactamente que pasó el día de ayer en el pasillo - el maestro veía como Percy se tensó totalmente y el agarre que tenia al borde del mueble se intensificaba.

- Ayer Percy estaba conmigo caminando por el pasillo - la voz de Teseo era intranquila, se lamió los labios y apretó el collar de su cuello- Y un compañero se atrevió a rozar su mejilla -

- ¿Sabes quién fue? - inquirió el hombre mientras levantaba el teléfono y marcaba un número.

- Si, fue Octavian. Ese estúpido rubio - mascullo entre dientes y apretando los puños con rabia.

- Si, Babette por favor dos tazas con chocolate, una de color azul - pidió a través del teléfono el psicólogo y luego miró a los chicos, Teseo estaba con la mandíbula tensa y los puños apretados, uno contra el collar de su cuello y el otro en el mueble. Hoy no estaban de la mano como siempre. Percy solo se sostenía del mueble y trataba de permanecer lo más tranquilo posible - Y ¿Cómo te hizo sentir eso Teseo? -

- mmm... Mal... inútil- respondió dejando de apretar los puños y destensando la mandíbula y viendo a su gemelo - Porque dejé que lo tocaran - paso su mano por el cabello de su hermano y este levanto la vista un momento para verlo - Deje que lo lastimaran -

- Tu hermano ¿te ha llegado a decir que es lo que siente cuando lo tocan?- pregunto con mucho interés el hombre viendo la interacción entre los dos.

- Dice que se siente mal, que su cabeza duele, que sus oídos zumban y que su mente juega con él. Que su corazón duele como si lo apretaran y que el aire le falta, que se ahoga sin estar en el agua - acarició suavemente la mejilla de Percy y tomó su mano mientras pegaba su frente con la de él.

- Señor - se escuchó una voz desde afuera y Percy dio un respingo, Teseo lo calmó enseguida pasando su dedo pulgar por encima del dorso de la mano de su hermano mientras se la sostenía.

- Pasa Babette- la mujer entró y dejó sobre la mesita lo que había pedido el hombre - Pueden beber y tratar de calmarse - les dijo a los dos, Teseo fue el primero en actuar y tomó la taza de chocolate azul y se la dio a su hermano - Vamos a practicar ejercicios de relajación-

Percy y Teseo acataban las ordenes que daba el maestro, el menor de los dos soltó un poco el agarre de la mano. Tenia que calmarse, respiro hondo, los ejercicios parecían tener efecto. Se distrajo demasiado, el maestro seguía hablando con su hermano y de lo que el sentía, sintió que estaba más interesado en él que en Percy, eso lo agradecía. Su hermano necesitaba más las terapias que él. Claro que desde su perspectiva.

- Entonces Percy - escuchó su nombre y recién puso atención - Me parece que seria bueno que te unieras a algún club, uno que no tenga muchos miembros por su puesto - Los ojos del azabache brillaron, solo había un Club al que quería pertenecer, aunque sabia que era imposible poder estar en este.

- El de artesanía o el de arte supongo que estaría bien - dijo Teseo y Percy se lo quedó mirando con el ceño fruncido. ¡Ese no era el club que el quería!

- Creo que Percy no tiene la misma opinión- señaló el maestro viendo la mala cara del chico y que el otro estaba ignorando completamente.

- Esos clubes estarán bien porque en ellos puedes trabajar solo - seguía diciendo sin prestar atención a que su hermano estaba moviendo su mano con brusquedad.

- Si pero creo que la opinión de Percy es importante - indicaba el maestro y Teseo por fin le dio la cara a su hermano.

- Esos clubes irán bien para los dos - vio con reproche a su gemelo, él no iba a permitir que se exponga a más cosas. Percy se puso de pie muy molesto soltándose del todo de su hermano - No puedes pertenecer a ese equipo -

El rostro decía que Él pensaba pertenecer a ese club, que era el único que quería.

- ¡No puedes! ¡No estas listo! - se levantó Teseo también molesto viendo a su hermano y apretando los puños.

Yo soy quien decida eso y quiero pertenecer a ese club respondía el otro con la mirada, Teseo entendía perfectamente.

- ¡No lo harás! ¡No estás listo!

Estoy listo, no quiero otro club.

-¡Estás mal y solo te harás daño!

No es cierto el labio de Percy empezó a temblar tal vez del coraje que estaba teniendo.

- No voy a dejar que te vuelvas a arriesgar, no quiero que te hagas daño.

Tú no sabes si me haré daño o no

- ¡Te harás daño lo sé! ¡No estás listo para estar libre! ¡Nunca lo estarás! - Teseo se tapó la boca inmediatamente después de decir eso, había dicho lo que estaba pensando en estos días.

Percy lo vio con los ojos llenos de lágrimas y los puños apretados. Teseo no creía en él. Él siempre había confiado en Teseo y ahora él no le tenía confianza.

- Lo siento... yo no quise ... Per - Teseo tembló e intentó tomar su mano pero Percy retrocedió.

- Bien chicos por favor tranquilos - dijo el maestro pero sabia que no podía acercarse demasiado a ellos.

- Yo no... no quise decir eso... yo confío en... que - trato de tomar su mano una vez más pero Percy se fue hacia la puerta y salió de ahí dando un portazo - ¡Percy No! ¡Percy espera! - salió corriendo atrás de él.

La persona en la que más confiaba ya no confiaba en él, ahora reconocía la tristeza en su voz cuando hablaba de la feria. Los clubes que hablo, sabia que solo había uno al que ambos querían pertenecer y estaba seguro que lo estaba dejando por su culpa.

- ¡Percy! ¡Percy! - su hermano venía tras él, Percy no se conocía muy bien los pasillo pero sabía que no estaba corriendo hacia la salida.

Dio varias vueltas por los pasillos y se ocultó detrás de un muro para despistar a su hermano, lo vio irse de largo y salió de ahí, caminó con la vista en el suelo y sintiéndose enfermo, tal vez estaba rompiendo también a su hermano, cuando sintió un golpe. Había tropezado con alguien y cayó al suelo.

- Disculpa, no quise - decía la voz de la persona con quien se había tropezado- Oh Percy... Yo, lo lamento-

Vio hacia arriba y se topó con unos ojos azules, los mismo del día anterior. El chico se le quedó mirando sin saber que hacer o decir. Percy retrocedió en el piso y limpió las lágrimas de su rostro con sus manos.

- Tranquilo no te haré daño ¿Te has perdido de nuevo? - se cuclilló delante de él, Percy comenzó a respirar de forma irregular y siguió retrocediendo - No, no te voy a ser daño ¿si? ... voy a llevarte con tus hermanos, seguro están en el estacionamiento o con el maestro Quirón- sugirió el chico y Percy negó con la cabeza frunciendo el ceño, él no quería regresar con Teseo si no confiaba en él - ¿No quieres? - Volvió a negar.


En el estacionamiento estaban los hermanos mayores de ellos escuchando música en el auto esperando que los gemelos salieran por la puerta.

- Ahí vienen - dijo Belerofonte cuando logró divisar una mata de cabello negro que salía corriendo del edificio escolar - Es Teseo y viene solo -

- No otra vez ¡Demonios! - salió enseguida del auto Tritón y Orión le siguió.

- ¿Dónde está Percy? - pregunto el rubio mientras corría a Teseo y este se detuvo.

- ¿Que pasó Teseus? - pregunto Tritón mientras el otro trataba de recuperar el aliento con las manos sobre sus rodillas.

- Dije... dije... - respiro hondo, su rostro estaba lleno de lágrimas- Dije algo y... él... - trataba de calmarse pero no podía, el rubio lo abrazó con fuerza.

- Tiene que estar dentro de la escuela no ha salido - dijo Belerofonte y Tritón asintió, el rubio trataba de calmar a Teseo.

- Lo vamos a encontrar tranquilo, no puedes alterarte - acariciaba la espalda del azabache y este trataba de respirar con calma, sabia que no debía alterarse pero no podía evitarlo.

Había dicho algo que lastimó a su hermano y ahora se había perdido. Otra vez estaba perdido y era su culpa. Y si estando solo se le ocurrían maneras de terminar con lo que el creía que era un problema. Esta idea estaba aterrando al azabache.

Sus manos sudaban, sus hermanos lo llevaron al auto y estaban dándole agua y tratando de que se calme.

- Hay que ir a buscarlo, veré si lo encuentro es peligroso que este solo adentro- dijo Tritón y salió para la escuela.

- Recuéstate Teseo - decía Belerofonte mientras ayudaba al azabache a acomodarse en el asiento trasero del auto. El celular comenzó a sonar.

- Es Tritón- Orión contestó su celular.

- Voy para la salida ya lo encontré o bueno lo encontraron.

- Oíste eso ya viene Percy con Tritón- decía Belerofonte y el azabache se sentó bastante tranquilo.

- ¿Dónde estaba?

- No lo sabemos, al parecer alguien más lo encontró- respondió Belerofonte y vio hacia el edificio escolar, venían dos azabaches y un rubio, el rubio traía una chaqueta en la mano y de la manga venía sujeto Percy.

- Aquí está - dijo Tritón y Teseo salió del auto e hizo a un lado al rubio y a su hermano.

- Lo siento no quise decir eso, Perdón, perdón - murmuraba en el oído de su gemelo, Percy solo lo abrazó soltando la manga de la chaqueta del rubio y pasó sus manos por la espalda de Teseo.

- Bien, ya se los he devuelto - dijo el rubio algo incómodo de estar entre todos los Jackson, Tritón se veía algo molesto. Bueno él siempre se veía molesto.

- Gracias por encontrarlo - dijo el azabache mayor mirando al rubio.

- Van a tener que decirnos porque salió corriendo, Teseo - hablo el rubio de los Jackson viendo a los dos azabaches menores y Teseo se soltó de los brazos del otro, miró al suelo.

- Yo debo irme y no fue nada. Cuídate Percy - se despidió de la mano Jason y Tritón lo vio con los ojos entrecerrados, no le agradaba que alguien se acerque mucho a ellos. El rubio se fue y los dejó solos.

- Vamos a casa, mamá pronto llamará si seguimos demorando - dijo Belerofonte y el rubio mayor asintió mientras iban al auto.

Percy se sentó a la ventana como siempre y Teseo estaba a su lado, el quería decirle muchas cosas pero estaba visto que su gemelo aún estaba molesto por lo que sucedió, solo se había puesto los auriculares y veía por la ventanilla. Sus hermanos solo podían verlos, ellos no solían pelearse demasiado pero estaba visto que la discusión fue bastante fuerte.

El auto fue en silencio, las miradas estaban en Teseo que solo miraba a Percy y este solo veía por la ventanilla con las manos pegadas a esta, lo más alejado de Teseo que podía. Llegaron a casa y Percy salió directo para su habitación.

- ¿Qué sucedió Teseo? - pregunto Orión antes de que entraran en casa. Teseo vio al suelo y luego a la casa donde había corrido Percy.

- El maestro Quirón dijo que seria bueno que se una a un club, no que tenia que estar del todo involucrado pero al menos sería bueno para él- sus hermanos estaban atentos a lo que decía - El solo quiere uno -

- Natación- respondieron los tres al unísono, era el único club al que siempre querían pertenecer o la única clase que querían tomar.

- Yo le sugerí otras pero el las rechazó y... entonces le dije que no estaba listo...

Orión pasó sus manos por su cara, Belerofonte apretó los labio y Tritón suspiró frustrado.

- Lo sé, soy un idiota... y también le dije que ... nunca estaría listo...

- Chicos ¿Por qué Percy fue el único en entrar? - pregunto su madre saliendo de la casa y vio a los tres con cara de preocupación y a Teseo que había vuelto su vista al suelo.

- Es mi culpa de nuevo - murmuro el azabache menor mientras se metía a la casa y corría escaleras arriba a su habitación y se tumbaba en su cama.