Ir de campamento con Sasuke, Sarada y Boruto no fue tan malo, me divertí mucho con ellos aunque no lo expresara de esa forma.
Y me gustó ver los celos de Sasuke.
Pero la felicidad no dura mucho, ayer volví a casa, por ende, volví a mi tormento.
Itachi.
El niño tiene un avance demasiado prematuro, se la pasa leyendo, a cualquier otra persona le daría miedo ver a un bebé de unos 8 meses leer un libro de literatura inglesa.
Es un dolor en el trasero.
— Madre— lo escuché llamarme con ese tono sofisticado— exijo una tasa de café.
El se subió a su silla para bebés, con un libro de medicina general en sus manos.
— No estoy segura si seguir dándote café sea bueno, eres insoportable.
El me miró de reojo.
— No seas tonta, madre, el café no me hace insoportable, en realidad la insoportable eres tú.
Estupido niño.
Me acerqué peligrosamente a él.
— ¿Que dijiste?
— Eres insoportable— dijo el encogiéndose de hombros— ya dame mi café.
— No te doy una mierda— le dije dándole la espalda, acercándome a la puerta.
— Yo no haría eso si fuera tú— dijo él, en forma burlona.
Lo ignoré.
Al momento de cruzar la puerta, escuché un llanto que me desgarró los oídos.
Me devolví rápidamente y miré mal a Itachi. Le servi su estupido cafe y paró el llanto en seco.
— Gracias— solo dijo, para continuar con su lectura.
— Te enviaré a vivir con Sasuke.
— Oh...— el puso ojos tristes, estoy segura de que está fingiendo— ¿No quieres a tu propio hijo? Ahora me siento mal— dijo en tono dramático.
Suspiré.
— Te quiero, pero tu no me quieres a mí.
— Es lo más inteligente que has dicho— dijo el, fijando su vista a su libro como si nada.
Ignoraré que dijo eso.
Después de unas horas Sasuke llegó, le tocaba a él entrenarlo hoy.
Ellos se entienden mejor, se saludaban con la mirada y simplemente se iban.
— Lo traeré en la noche— mencionó antes de cerrar la puerta.
— Si quieres quédatelo.
No me respondió y se fue.
Ya quiero que todo esto termine, quiero volver a mi hogar, a mi dimensión y dejar todo esto atrás.
