SDisclaimer: Los personajes usados acá no me pertenecen.

Advertencias: Yaoi.

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Danza entre titanes

Por St. Yukiona

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Simulacro

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Viktor mira con ojos atentos el cadáver de aquella criatura. Detrás de él sentado en una banca silencioso se encuentra Yuuri, no ha sufrido ningún daño mayor salvo el golpe en el rostro tras el desmallo ocasionado por la inhalación directa de la sangre de aquel ser. Después de haberle hecho un par de pruebas se confirmó la presencia de dióxido azufre S02, presente también en la sangre de Kaijou. La parte más aterradora fue cuando después de la autopsia, entregaron los informes a Mila y ésta los compartió con su equipo.

Quizás diez o veinte años antes se hubiera quedado callada y no hubiese dicho nada, pero para estas alturas nada se podía mantener en secreto ni mucho menos.

Cada hombre y mujer dentro de la base militar, dentro de todas las bases militares tuvieron que hacerse estudios de sangre y se vigilo de forma estricta a todos, sin excepción se alzó una cuarentena general y toque de queda para todos, pues todos eran sospechosos. Pues aquello que reveló la autopsia dejó a todos fríos. Incluso Viktor y Yuuri que estaban ahí delante del cuerpo abierto de la criatura tenían sus dudas acerca de la veracidad de la situación.

—Todos sus músculos se reventaron tanto de las piernas como de sus brazos —muestra lo que va diciendo, antes lo había explicado de forma más técnica pero ni Mila ni los demás presentes son expertos en ciencias de la salud así que lo simplifica—, suponemos que debido a las acrobacias y sobre-esfuerzos que realizó terminó por romper los ligamentos y muslos...

—Pero si fue por eso tuvo que haberse dejado de mover —interrumpe Yuuri aún de brazos cruzados, serio, él peleó contra eso y es obvio que refuta absolutamente todo.

Está más tenso de lo normal, y no es para menos, no sólo tienen la amenaza explotando por todos lados, sino que ahora deben de desconfiar de la persona que se encuentra a su lado, del humano que come junto de ellos. Del amante que se va a dormir en la misma cama, el temor y la probabilidad de amanecer con un cuchillo en el vientre.

—Sí, tuvo que haberse dejado de mover, sin embargo... —Mila entrega una copia del informe, y los militares presentes para que ellos examinen con sus propios ojos los resultados. Viktor suspira, reconoce ahí los términos técnicos pero no entiende porqué hablan de ingeniería en un supuesto informe médico. Lo mismo ocurre con Yuuri que con mirada seria estudian a Mila que parece que ha descubierto el pensamiento del par.

—Exacto —dice ella, ellos no han dicho nada pero ella obvia el comentario—. Ellos están usando no sólo humanos como si fueran sus "jaegers", si no que están introduciendo una batería que sirve como un complemento mecánico.

—Un componente mecánico pero que a la vez es orgánico para que sea compatible con el sistema humano... —murmura Viktor—. Llenan del azufre y este otro componente las extremidades, no importa que tanto maltraten el cuerpo... éste seguirá funcional hasta que no sufra una lesión de gravedad como en el caso de... —no se atreve a decir que "compañero" porque de ese pobre ya nada existe. Decidieron incinerar el cuerpo tras terminar con le necropsia.

El comentario de Viktor ha hecho que el resto del equipo murmure entre sí y Mila suspire profundamente.

—Ellos están investigándonos, y no sabemos qué tanta información tienen sobre nosotros... tendremos que cerrar más el grupo de confianza... y aunque me duele pedírselos a todos ustedes, tendrán que doblar las horas de trabajo.

Yuuri tuerce los labios.

—Hagamos la misión Minotauro —susurra.

Y todos le miran.

—No podemos hacer esa misión, mucho menos ahora que estaremos cortos de personal —contradice Viktor.

—Esa misión es tan vieja que nadie de los actuales ingenieros o técnicos la conocen, y esta vez podría funcionar, la tecnología que tenemos ahora no la teníamos hace diez años...—camina hacia La Luz del centro donde todos puedan verlo—. Antes podíamos fallar, darnos ese lujo porque teníamos la situación "controlada", pero es una realidad que esto ya ni siquiera es una defensa si no una resistencia... las colonias humanas cada vez somos lanzadas más y más hacia el centro continental y ellos siguen adueñándose de nuestras costas y el mar... llegará un punto donde estemos totalmente incomunicados y regresemos a la edad oscura... es apostar todo sin temer al resultado.

—Es bonito lo que dices pero si fallamos... —interrumpe alguien.

—Si fallamos tendremos que volver a intentarlo porque para eso estamos aquí, no es esperar a que ellos ataquen y nosotros defender, es atacar y exterminar —golpea la mesa del centro de la mesa con fuerza—. Todos hemos perdido seres queridos por culpa de ellos, todos hemos perdido una parte de nosotros mismos gracias a ellos...

—Estas hablando desde el sentimentalismo —murmura Michael Crispino el otro piloto Jaeger.

—Lo estoy haciendo porque ya no nos queda más... hablar desde la objetividad y de forma fría y técnica ha logrado que ellos se filtren en entre nuestras filas y miren el maldito resultado —tira el informe de la necropsia—. Sí tú eres capaz de seguir viendo como somos convertidos uno por uno en títeres de alienígenas interdimencionales... pues perfecto —señala la puerta el japonés—, puedes ser voluntario a unirte a sus filas.

—¿Qué demonios tratas de decir? —Crispino se siente ofendido y Yuuri no titubea.

—Que estoy cansado... sólo eso... y si esta misión significa un sucidio pues prefiero morir escalando la montaña y cayendo a quedarme estático esperando la avalancha... —deja caer los hombros porque los ha tensado.

—Mayor —llama Mila.

Y el moreno baja la mirada apartándose.

La pelirroja acaricia el puente de su nariz pensativa, meditando las opciones, las formas y todos los posibles fracasos, hay un cincuenta cincuenta de oportunidades y eso es lo que más miedo le da, sin embargo puede ver esa misma frustración en todos los presentes. Muerde su labio.

—Estudiaremos la posibilidad de llevar acabo la misión Minotauro pero como medida de seguridad, no saldrá nada de estas cuatro paredes —ha sido cuidadosa de resguardar aquella reunión de información entre los más allegados. Es cierto que ha sido abierta con la información pero también recelosa de saber que aquellos dentro de la sala son realmente ellos y no alienígenas disfrazados—. Resolveremos en la siguiente reunión, la clave será Unicornio azul.

Todos asienten y las puertas se abren, empiezan a salir los convocados, hay dos guardias de seguridad armados flanqueando la entrada de aquella habitación que no contaba con n respirador sencillo y básico, nada de cámaras, nada de visores, nada de tecnologías, habían regresado a la vieja escuela.

Yuuri es de los primeros en salir y Viktor detrás de él.

—Es una estupidez —declara el japonés alterado.

Viktor entiende que su pareja esté tan molesto, sin embargo también comprende las presiones que tiene Mila. Actuar precipitadamente podría resultar en un golpe directo a la frágil infrestructura militar. Ese grupo al que pertenecían ellos no era único de un sólo país sino una coalición y las decisiones debían ser tomadas con pinzas de conocedor.

—Debes calmarte —murmura Viktor detrás de él mientras que tocaba el brazo ajeno y Yuuri se suelta antes de sentarse en el piso ocultando su rostro.

—No me pidas que me calme... —suplica en voz baja, se escucha ahogada y no es culpa de Viktor, Yuuri no lo hace a propósito—. Tú no estuviste ahí... —murmura.

No está exagerando las cosas pero lo ha dejado un poco tocado y sensible la situación que ha pasado con aquella criatura. La capacidad que tienen para meterse en tu cerebro, remover todo. su forma repulsiva, el modo en que se comunican y la manera tan natural para expresar su profundo deseo de muerte y destrucción.

—Tú no estuviste ahí... —masculla aún asustado sin descubrirse el rostro.

—Estuve ahí... —dice Viktor sentándose. La prótesis se le encaja y rechina un poco pero aún así se sienta a lado de Yuuri, ambos están sentados en uno de los hangares del mismo piso donde se llevó acabo la reunión pero alejados lo suficiente para ese momento de intimidad. Yuuri mira a su pareja—. Estuve contigo aunque no lo pareciera... incluso después, cuando dormías... estaba a tu lado... —la mano del ruso busca la del japonés, la cual presiona y Yuuri se recarga contra el hombro ajeno.

—Tengo miedo, Viktor... tengo miedo de lo que pueda pasar —confiesa en voz baja—. Tengo miedo no ser capaz de volver a salir a la calle sin el terror de quedar atrapado en medio de un ataque de esas cosas... de no poder dormir con tranquilidad sin que una maldita alarma suene retumbando y despertando mi sistema de golpe... de no poder abrazarte otra vez.

—Siempre podremos hacer todo eso, Yuuri... lo juro —promete y lo recuesta contra su pecho.

Yuuri es capaz de escuchar el corazón de Viktor, siente su calidez que es expedida de su cuerpo y el contacto agradable de sus brazos con su cuerpo maltratado por la pelea que ha librado antes.

...

—Hey —murmura Yuuri mientras que entra a la sala de entrenamiento. Yuri le dedica una mirada pero sigue haciendo sus ejercicios sin responderle nada.

El japonés sabe que ha hecho mal en evitar al rubio todos esos días, con la excusa de descansar y recuperarse ha estado evitando a Yuri, pero de todas las personas que no quiere que lo vean así de vulnerable, Yuri es quizás el primero en la lista.

—Estás molesto —señala Yuuri y el ruso responde con un simple "hmp", no es afirmación ni negación y Yuuri recuerda que el menor aún es un adolescente, uno que está enamorado de él, no lo hace con el pensamiento egocéntico, sino todo lo contrario. Empieza a calentar estirando sus piernas y preparándose para subir a la caminadora junto a la de Yuri donde éste corre a un ritmo constante—. Yuri... lamento mucho...

—No tienes que darme ninguna especie de explicación, Yuuri —dice el rubio mirándolo fijamente y después nuevamente al frente—. Me ha quedado claro que tú y yo solo somos compañeros de división, compañeros jaegers.

—Y es por eso que más que nadie debe saber todo lo que está ocurriendo conmigo —se recarga de uno de los brazos de la maquina tratando de captar la indiferente atención del rubio que suspira bajando la intensidad de la maquina hasta terminar por apagarla y mirar al moreno. Tiene ganas de reventarle un golpe en la cara pero es inevitable, ha usado las palabras mágicas y ya tiene su atención por completo. Yuuri no sonríe pero igual se siente feliz—. Tengo... tengo miedo —resume su situación.

Yuri no puede creer lo que Yuuri le dice.

—¿Tú?

Yuuri asiente.

—He compartido el enlace con tantas personas que... no sólo son mis sentimientos los que llevo al enlace conmigo sino el de todos ellos y... no son solo mis deseos de vivir los que llevo conmigo sino... el de todos ellos... mi miedo, mi ansiedad, mi amor... todo siempre, se multiplica tantas veces que... —no puede hablar y Yuri ve la mano del mayor apretar su pecho, halar la camisa de entrenamiento negra que lleva puesta. Los ojos caoba bajan para ver las botas de los dos—. Sólo... no quiero pasar toda esa in... -es interrumpido por la mano de Yuri que coge la suya para colocarla sobre su pecho. Sobre el corazón del menor.

—Que no te engañe el tamaño, Katsuki —dice firmemente mirándolo a los ojos—. No me subestimes ni me infravalores... porque esto... es suficiente grande para soportar, para ayudarte a soportar y que no tengas que sufrir en soledad... somos compañeros no porque seamos familia, no porque seamos amantes —eso le duele al rubio pero ha llegado el momento de actuar como hombre y no como un cobarde, no como un niño enamorado, es el simulacro de su madurez y lo está tomando con valentía, porque quiere ser un soporte de ese hombre—, somos compañeros y compatibles en el enlace porque... los dos tenemos la mitad de algo que se complementa cuando estamos juntos... y eso implica que el sufrimiento, la alegría y el amor... lo soportamos los dos...

El mayor se ha quedado mudo y Yuri sonríe grande, radiante. Y de pronto Yuuri se siente seguro. Suelta el pecho de Yuri solo para acercarse a él, abrazarlo, y estrecharlo fuertemente contra él.

—Gracias... —masculla el moreno y el rubio contiene la respiración para devolverle el abrazo al mayor. Lo aprieta momentáneamente, primero fuerte y después con menos fuerza pero si constancia. Duran un par de minutos, más de lo que debe de durar un abrazo pero es algo que ambos necesitan. Se ven a los ojos y Yuuri besa apenas superficialmente los labios ajenos como una muestra de cariño a lo que Yuri, sonrojado, asustado, y alterado parpadea confundido—. Eres el mejor... —indica y no ha habido doble intención, ni pretensiones ocultas solo un impulso de cariño, de fraternidad.

Yuri se queda congelado viendo como Yuuri sale del gimnasio así como entró y sonríe grande mientras que se cubre el rostro con ambas manos y después sus labios, no brinca porque las piernas no le reaccionan y jura que se puede desmayar pero se concentra pues ahora sabe de forma más concreta que aquel beso es lo más que conseguirá por parte del moreno, sobre todo cuando ve como Viktor le dedica una mirada cálida y una sonrisa torcida para seguir a Yuuri que ha salido antes. Yuri sonríe y debe admitir por completo que ese primer gran amor, ha terminado. Debe pensar más claramente y ser adulto que ahora simulo ser.

...

Viktor usa la diadema y frente a el el tablero de luces le ilumina el rostro. Mientras que los técnicos se acomodan en sus lugares, Mila camina relajadamente detrás de la mesa de comando principal, lleva un café entre sus manos y mira la misma pantalla que ve Viktor.

"Piloto uno en puente", anuncia la voz femenina y robótica mientras que Yuuri se ajusta el casco que ha vuelto a calibrar.

"Piloto dos en puente", anuncia la voz mecánica y Yuri ya lleva puesto el casco.

¿Es imaginación mía o Yura ya alcanza los comandos sin tener que ponerse de puntitas? —pregunta Viktor por el intercomunicador y Yuuri sonríe. Yura maldice en ruso.

—Maldito anciano, más te vale decirme eso de frente para enseñarte qué más puedo alcanzar sin ponerme de puntitas —responde el menor.

Lo siento, ese solo lo puede tocar Yuuri... pero si estamos interesados en un trío te hablaremos, eres el primero de la lista —vuelve a decir Viktor.

Y Yuuri no puede dejar de reír porque Yura siempre es el blanco de las bromas de mal gusto del mayor. No se mete en esos asuntos. Se acomoda en su hemisferio.

Concéntrense, por favor... —interviene Mila.

"Piloto uno, en línea", Yuuri tiene su cuerpo relajado y cierra sus ojos sin pensar en nada más que en la nieve de Siberia.

"Piloto dos, en línea" En camino Yuri piensa en los mecanismos, en los botones, La Luz y la responsabilidad de aquel ejercicio, pero Yuuri está acostumbrado al ruido de la cabeza del adolescente.

Entrando en el enlace, en nueve, ocho, siete...

La voz de Viktor se pierde en el conteo mientras que Yuuri siente su cuerpo vaporoso, como flotando en el agua, como atravesado por viento y dejándose llevar como hojas de otoño hasta que siente la sacudida violenta y feroz de entrar en la cabeza de un adolescente. Música, emociones, amor, odio, confusión, Otabek, Nikolai, mamá, papá, todo revuelto y Yuuri sonríe viviendo los recuerdos de infancia del menor, así como Yuri, encantado ve todo eso que Yuuri guarda, esa bonita niñez y el triste final de su familia. Vicchan.

"Interfaz estable".

—Enlace estable y firme, señora —dice Viktor.

—Calibren los movimientos finos —ordena Mila y ambos pilotos saben lo que tienen que hacer.

Están en el simulador, y el interfaz imita muy bien a un ataque de kaiju a las costas de Siberia, y ellos deben de pelear como si la vida se les fuera en ello para entrenar, estar preparados y saber, con eficacia y rapidez, como acabar con esas mierdas.

...

El entrenamiento estuvo bien, como era de esperarse. Eso hasta el instante en que uno de los ingenieros empezó a convulsionar, y la cabina de mando se volvió un caos, pues el ingeniero que convulsionó simplemente se incorporó, y como si se tratara de una especie de película de los noventa de zombies y virus mortales, empezó a caminar como guiado por una fuerza sobrenatural y después, abrió fuego contra todos sus compañeros. Viktor tuvo suerte de moverse con rapidez para reducir al individuo después de una pelea que hizo al par de pilotos salir del interfaz de forma tan brusca que ocasionó un daño a nivel físico en ambos, nada grave pero que le sangre la nariz a uno siempre impresiona.

Mila no corrió con tanta suerte, pues había alcanzado a recibir un disparo en el abdomen y otro en la pierna. Su situación no era crítica pero si delicada y ahora los hombres de alto mando se vuelven a reunir en silencio en torno a la mesa aquella donde días antes Mila había explicado la situación. Yuuri es el siguiente en la cadena de mando y fue a él a quien le entregaron el informe.

—Tiene las mismas coincidencia que tuvo el primer cuerpo —dice con voz capaz de presagiar el Apocalipsis y mira consternado, serio y furioso el centro de la mesa.

—¿Y qué haremos? —pregunta Viktor también fuera de su cuerpo, bastante nervioso, algo inusual en él, pero ahora entiende la sensación de algo removiéndole los recuerdos, lo ha experimentado y parece ser una especie de daño colateral por pelear contra esas cosas.

—Bartolini —es el técnico infectado—, pasó el estudio médico de comprobación y estaba limpio —dice Giacometti mostrando dichos estudios. Viktor asiente.

—Yo mismo estuve cuando se hizo el examen de todos aquellos que trabajan en la cabina de mando... —murmura Viktor.

—Estamos hablando de dos posibilidades: Una bacteria capaz de resguardarse después de alojarse en el huésped y aparecer a voluntad de forma remota y en distancia o... que el teniente Bartolini fue infectado después de la revisión... —murmura Yuuri y todos parecen bastante temerosos porque ahora todos están expuestos, se miran los ojos con desconfianza y Yuuri niega—. No es el momento de hacer eso... es el momento de encontrar una solución...

Cualquiera de las dos opciones son suficientes como para arrebatarle el sueño a cualquiera y Yuuri suspira sentándose, se siente derrotado sin siquiera haber dado el banderazo de inicio a la guerra.

—Hagamos la operación Minotauro —dice Giacometti y Yuuri alza la mirada—. Lo más pronto posible.

—Necesitamos prepararnos —Crispino no se opone pero ha dado en un punto importante.

—Entonces nos preparamos y ejecutemos esa operación —sentencia Viktor.

Yuuri se incorpora otra vez.

—En caso de que llegue a fallar... tomaré la responsabilidad completa de ello... —Viktor quiere hablar pero Yuuri niega—. Fui yo quien lo propuso en primer lugar... cuento con ustedes para que no pierda mi empleo...

Los demás presentes en aquella salida saben que no tienen otra opción y quizás estén condenando no solo a la raza humana, pero es la única solución que encuentran al problema que les ha caído encima. Medida desesperada para un momento desesperado. Era tiempo de actuar y dejar los simulacros aparte.

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¡Nos leemos pronto!

¡Gracias por leer!

St. Yukiona.

Que los ama de pulmón, páncreas y todo lo demás.