Jason estaba aún con las cosas de los clubes y arreglando donde iría cada stand, además de las presentaciones, programar cada cosa estaba siendo difícil. Lo peor no terminaba ahí, si no que aún tenia que buscar al señor D y hacer que firmara todo, esa era la razón por la cual estaba aún en la escuela.

Aunque claro no todo había sido tan malo, mientras estaba en los pasillos revisando unos papeles para que el director firme, alguien tropezó con él. No espero que fuera el chico Jackson pero así había sido, y su olor se había quedado en su chaqueta. Ahora sabia que era el perfume de él y no de su hermano... ok, él debía de dejar de pensar en eso, aunque su fragancia le estaba llenando las fosas nasales.

- Bien señor Grace el señor D lo atenderá ahora - la voz de Babette lo sacó de sus pensamientos, solo atinó a asentir. En sus manos aún tenia los papeles que el debía firmar.

De la oficina del director aún se podían oír los gritos de este hacia Octavian. Eso debía ser un récord. Según alcanzó a oír la tinta que usó el es de la misma que se usó el día de la inauguración, además que al parecer encontraron el avión y este tenia las iniciales de Octavian. Pero claro Jason sabía que no había sido el rubio quien hizo lo de la Inauguración, algo que no pensaba decir, además que al parecer también se le estaban adjudicando algunas otras tretas que habían sucedido en la semana.

Eso era cortesía de Perseo, el se encargó de implantar varias cosas que le hacían culpable al rubio, además de pagar a testigos que le dijeran al director secretamente que lo habían visto hacer esas cosas. Como por ejemplo lo que pasó en la sala de profesores, al parecer fue atacado con pequeños artefactos y estos causaron un gran revuelo destruyendo parte de algunas actas de calificaciones y escritorios, otro ejemplo lo que le pasó al megáfono del entrenador; se la pasó la clase de deportes diciendo la vaca dice Muuu y haciendo reír a todos.

Y así se enumeraban más bromas, Octavian parecía que estaría castigado para el resto del año, aunque al rubio aún no le quedaba claro quién había hecho lo del avión y la tinta de ese día, estaba seguro que no fueron los gemelos o Leo, después de la inauguración habían estado más calmados y no dejando tantas pistas sobre sus delitos.

- Puede irse a la sala de castigo señor Agurum - dijo el director mientras abría la puerta y dejaba salir a un rubio que aún tenía las manos de color azul.

- Quien lo haya hecho me las pagará- mascullaba con odio el rubio mientras salía de la secretaría ignorando completamente que Jason estaba ahí.

- ¿Quién me buscaba Britney? - el hombre se arreglaba el traje, en su rostro aún habían vestigios de la tinta con la que había sido atacado.

- Yo señor- Jason se levantó de su lugar mientras sostenía aún las hojas - Necesito que firme algunas formas de los clubes - El director lo vio de arriba abajo y le hizo un ademán de que lo siga a la oficina.

Una vez estuvo dentro el señor D se sentó detrás de su escritorio y se acomodó, Jason entró y puso las hojas delante de él, era totalmente incómodo estar ahí en la oficina del director. Paso la vista por toda la oficina, había fotos de sus hijos en varios portaretratos. Eso le recordaba que Dakota dijo algo de un entrenamiento, debía cuadrar eso también.

- Bien, aquí tienes - el director le devolvió las hojas firmadas, el las tomó - Espero que este año el equipo vaya tan bien como el año pasado - el hombre sonreía, claro el año pasado el equipo de Baloncesto había ganado importante torneo.

- Espero lo mismo señor - se despidió con un asentimiento de cabeza y salió de ahí lo más pronto posible.

Suspiro viendo las hojas ya firmadas de los clubes y la programación, se despidió de Babette y siguió su camino, miró detenidamente los puños de su chaqueta. Sonrió como tonto viendo la manga que sostuvo Percy, no sabía porque pero conseguir que no gritara o llorara más le alegraba, era como si le gustara que este cerca de él.

- Jason, aún por aquí- la voz de Reyna le sacó de sus pensamientos y le hizo borrar la sonrisa mientras fruncía el ceño.

- Si y ¿Por qué tú aun estás por aquí? - era raro que ella siendo nueva se quede en la escuela en especial si aún no comenzaban los clubes.

- Me quedé un poco más porque Hylla tenia una reunión con sus amigas de la otra escuela y el chófer la llevó, entonces quise aprovechar y conocer las instalaciones un poco más - respondió ella caminando a su lado.

- oh - fue todo lo que atinó a decir el rubio, ella lo olió un poco lo cual fue extraño.

- Tienes un olor raro en tu chaqueta, tal vez deberías quitártela- sugirió ella. Ella conocía bien los perfumes del rubio y el que estaba sintiendo no era de ninguno de ellos - ¿O es que has cambiado de Perfume? -

- No es un olor raro y es que me tropecé hace un rato con alguien y su perfume se me pegó nada más - a él no le gustó para nada que ande indagando a que olía o no.

- Ya decía yo que no era ninguno de los tuyos, no podría gustarte un olor así. Es muy suave - se encogió de hombros mientras el abría la puerta del comité de información.

- Te tengo que dejar, voy a entrar a otra reunión- el ingreso a la sala y es que la verdad no tenia más reuniones solo debía dejar los papeles ahí, pero no quería estar cerca de ella. Ella no podía decir que olores le gustaban o no.

Cerro la puerta antes de que ella pudiera decir algo más, no la quería escuchar más. Sabia que no había sido educado dejarla así pero la verdad es que estaba insoportable últimamente. Le llegó un mensaje, era de Reyna. No lo leyó, busco el número de su hermano.

Perseo se encontraba con Thalia en la reunión que habían acordado con su padre, su hermano había decidido que la llevaría hasta ahí en lo que él terminaba la reunión con el comité de información y los preparativos para la feria de clubes y las presentaciones. Si al rubio le seguía latiendo que era su forma de no asistir a las reuniones del comité de información pero ya estaba resignado a hacer el trabajo de ellos. Era su culpa que estén en el.

- Contesta - murmuraba con el celular en su oído esperando que su hermano conteste y se sentó en una de las bancas del salón.

- Hola

- Per hola quería saber si ya vas a venir a la escuela.

- Si en un momento estamos allá, Thalia está recién viniendo al auto.

- ¿Vamos a ir a comer cuando vengan? Tengo hambre y no quiero comer en casa - bufo y escucho una risa de parte de su hermano del otro lado.

- Me hace tan feliz oírte decir eso y si vamos a comer por fuera - respondió el azabache y se escuchó la puerta del auto.

- Ya está, vámonos.

- Si, hola Perseo ya vine podemos irnos por favor - dijo con sorna Perseo seguramente hacia Thalia y el rubio podía apostar cualquier cosa que ella rodó los ojos, escuchó el encendido del auto - Te dejo nos vemos en un rato -

- Esta bien - el rubio río sus hermanos si que eran especiales, comenzó a ordenar las hojas que tenia en la banca así se distraía hasta que ellos llegaran por él.

Hera estaba más que furiosa dentro de la casa casi vacía, ninguno de sus "hijos" se había presentado para almorzar, Zeus había cancelado al decir que Thalia iría a reunirse con él porque la necesitaba ahí. Esperaba que le haya dicho acerca del internado y que probablemente iría a este el próximo semestre.

- Señora, el teléfono- una de sus asistentes le interrumpió sus pensamientos, Hera estaba sentada al comedor completamente solo.

- Gracias- contesto y tomo el teléfono poniéndolo en su oído - Si dígame... oh doctor Solace - ella sonrió complaciente mientras se recostaba contra el respaldar de la silla, esperando buenas noticias pero su sonrisa no duró demasiado - ¿Entonces?... oh ya veo, gracias - cerro la llamada y respiro hondo.

- ¿Necesita algo más señora? - entro al comedor otra de sus asistentes.

- Preparenme el baño - respondió ella mientras le daba el teléfono, se levantó de la silla donde estaba y volvió a sostener la respiración.

No, lo siento los análisis son negativos.

- Siempre son negativos- miro la comida servida sobre la mesa, los puestos vacíos y pudo imaginarse a sus dos hijos y a su esposo ahí sentados. Ellos cuatro comiendo con tranquilidad, ella sentada a la cabecera de la mesa - Aún así todo será mío- se acercó más a la mesa y derribó todo con su brazo.

Se escuchó un gran estruendo que resonó por toda la casa.

- Familia perfecta - se limpio las manos con una servilleta y sus dos asistentes entraron alarmada a ver qué había sucedido, encontrando todo derribado en el suelo y a su señora que llevaba un vestido blanco como siempre ahora manchado de vino tinto - ¿Está listo mi baño? - les pregunto a ambas y una de ellas asintió temerosa - Bien lo tomaré ahora y limpien eso - comenzó a caminar hacia las escaleras bajo la mirada de las dos chicas.

Subió despacio y con parsimonia, como pensando cada pisada mientras su sonrisa volvía a aparecer en sus labios. No importaba lo que dijera de nuevo el doctor, su primer plan puede que no resultara pero el que ya tenia en marcha iba bien, así que se sentía segura de ellos. Llego al baño y con la mayor calma del mundo se sacó toda la ropa para después meterse en la gran tina.

Lo sentimos pero sigue siendo negativo.

El conteo está bien, no entendemos la anomalía.

Su esposo está perfecto.

- Estoy segura que él hace algo - murmuró mientras se relajaba en la Tina de baño, cerraba los ojos y se olvidaba por un instante que el resto del mundo existía. El lugar estaba lleno de ojos a flores de manzana, algo que le agradaba demasiado.

Por su mente solo repasaba su plan, el cual estaba saliendo como quería; pronto la chica dejaría de ser un problema, podría hacer y deshacer con los otros dos después de todo ellos sabían que era su "madre" y que no podrían contra ella, en especial el rubio. Aunque este parecía estar saliéndose de su control; ella encontraría la forma de que vuelva al camino correcto. Mejor dicho al que ella creía que era el correcto. Termino de bañarse y volvió a la habitación a vestirse.

Se puso un cómodo vestido blanco, seco y cepillo su cabello para después peinarlo perfectamente, se miró al espejo y puso una delgada capa de maquillaje sobre su rostro. Una vez estuvo lista se puso de pie, calzó sus zapatos y reviso su celular

A :

Espero que podamos vernos el otro sábado querida amiga.

Enviado a las 4:12 p.m.

Sonrió ante esto y contestó inmediatamente con un claro si. Guardo nuevamente el celular y salió de la habitación, en la parte de abajo pudo escuchar claramente como sus "hijos" ya habían llegado y estaban en el recibidor.

- Buenas tardes queridos - saludo a los tres que se la quedaron viendo.

- Buenas tardes madre - saludo Jason y se acercó a besar su mano, ella hizo una imperceptible mueca de asco ante esto, el solo sentir la saliva sobre su cuerpo recién limpio se lo producía.

- Asumo que para esta hora ya habrán comido - dijo ella con un tono de reproche y un brillo en sus ojos al ver que Thalia no decía nada y su otro "hijo" tampoco lo hacía.

- Si, ya hemos venido comiendo. Y si me disculpan ahora tengo que subir a encargarme de algunas cosas de la escuela - se apresuró a decir la azabache mirando el suelo y haciendo que su hermano mayor la vea de reojo mientras que el rubio solo vea fijamente a su madre.

- Esta bien querida ve - sonrió la mujer y la chica subió con prisa las escaleras - Y parece que a mí caballero perfecto hoy los ratones le comieron la lengua - se dirigió a Perseo con algo de burla y crueldad, sabia que el no quería hablarle por lo de la vez con respecto a su madre.

- Buenas tardes - se limitó a decir para después desaparecer por las escaleras y el rubio iba a seguir sus pasos pero el brazo de Hera le impidió esto.

- Cariño - dijo ella con tono dulce mientras le acomodaba el cuello de la camisa - No se que te está pasando últimamente Jason - el solo la miraba - Estas comportándote como tu hermana y eso me está doliendo mucho, cariño - le vio con falsa tristeza y el suspiro.

- No me ha pasado nada madre - el tomo sus manos sacándolas del cuello de su camisa.

- Entonces ¿Por qué Reyna me ha llamado tan preocupada por ti? - cuestiono ella acariciando las manos del chico, este lamió sus labios como si el asunto le secara la boca - Me ha dicho que has preferido estar con tu hermana antes que con ella, tu le habías prometido hacer más fácil su transición. No quiero que quedes como un mentiroso cariño- ella soltó sus manos y acarició sus mejillas.

- Se que se lo prometí, pero es ella quien a estado actuando raro - Quito despacio las manos de ella de su rostro - Y si he estado con Thalia es porque ella es la jefa de varios clubes y necesitaba hablar de cosas con ella. En la casa no podemos hacerlo porque ella a veces está en el trabajo de papá o en la práctica de arco - explicó el con delicadeza pero queriendo ya irse de ahí.

- Cariño por favor, Reyna te conoce muy bien y si ella dice que estas actuando raro a mí me preocupa- ella sonaba afligida pero por alguna razón el rubio no le creía. Tal vez había escuchado demasiado a sus hermanos o tal vez estaba por fin viendo la realidad - Ella te quiere mucho y solo quiere lo mejor para ti. Deberías darle una oportunidad para que te lo pueda demostrar - ella sonrió con ternura. Pero a Jason hoy no sabia porque pero todo en ella le parecía falso.

- No dudo que ella me quiera mucho pero es solo una buena amiga y no estoy interesado en darle oportunidad de cualquier otra cosa - respondió el con tranquilidad pero viendo a los ojos de Hera que según estaba calmada pudo ver el fuego de la ira bailar en sus ojos al desobedecer su orden. Puede que no sonara como orden, pero el rubio sabía que lo era. Ella quería que el acepte a Reyna como novia o como prometida y tal vez hasta como su esposa, si por ella fuera - Si me disculpas, tengo algunas cosas que arreglar aún- el se comenzó a alejar de ella pero de reojo logró ver como apretaba los puños y respiraba hondo.


Poseidón no estaba teniendo el mejor de sus días, en el trabajo aún seguían las molestas llamadas y los molestos mails y en casa. Se suponía que en su casa todo marchaba bien, o al menos lo hacia hasta que los dejo esa mañana. Llego de su trabajo hace apenas unos minutos y apenas traspasó la puerta la tensión ya se podía sentir.

Su hijo mayor Orión estaba sentado en el sofá de la sala con los ojos cerrados en concentración igual que lo estaba su otro hijo Tritón, Belerofonte estaba tratando de entretener a Tyson de todo lo que estaba pasando y se lo había llevado a la piscina. Su esposa estaba junto con él y sus dos hijos mayores sentada en la sala junto a él.

- ¿Eso fue todo lo que les dijo Teseo? - inquirió tal vez por millonésima vez el padre de los chicos y estos asintieron.

- Desde ahí no ha salido de la habitación, ni él, ni Perseus - aclaro el azabache con los brazos cruzados sobre su pecho.

- Era obvio que esto iba a suceder, aunque el no se sienta listo el único club o equipo al que va a querer pertenecer es el de natación. En el agua es el único lugar que se siente tranquilo- Orión suspiró y se recostó bien contra el respaldar del sofá.

- Lo sabemos hijo pero el no puede hacer la prueba para el equipo y menos pertenecer a él, no es algo que yo le vaya a consentir por mucho que me duela verlo tan mal - murmuró Sally en respuesta a lo que había dicho Orión.

- Pero es algo que le ha mandado el psicólogo- señaló Tritón sin ver a su madre, sabia que esta lo estaba mirando ahora. Ella quería proteger a Percy lo más que fuera posible y el club probablemente solo empeoraría su situación.

- Si pero el psicólogo solo dijo que tenia que ser un club, no ha dicho cuál y menos que sea uno que sea al aire libre. Así que el podría estar bien con el club de artesanías o el club de arte - dijo una voz en la puerta de la sala y todos cuatro voltearon a verle. Era Teseo, estaba mirando el suelo y con las manos en los bolsillos - Yo no voy a dejar que se arriesgue por mucho que me termine odiando - murmuró y su madre se levantó a abrazarlo.

- Seguro se le va a pasar cariño, el no te va a odiar nunca- susurro ella a su oído mientras el se aferró a ella, necesitaba que Percy no lo odie, necesitaba que entienda lo que él estaba sintiendo.

Todos querían que él supiera que solo le estaban protegiendo, que ninguno se iba a arriesgar a que su condición empeore. Pero todos olvidaban que la opinión de él también importaba.

- El terminará entendiendo - dijo Tritón poniéndose de pie - Ninguno entrará al club de natación para evitarle tentaciones o algo - comenzó a caminar hacia las escaleras y comenzar a subir.

- Es mejor que solo lo practiquemos en casa- sugirió el rubio poniéndose de pie. Poseidón respiró hondo y miró hacia el techo, el rubio siguió los pasos de su hermano y se fue también de ahí.

- No quiero que me odie, pero es que no está listo mamá- murmuraba Teseo muy afligido, el muy pocas veces llegaba a pelearse con Percy al punto que el otro ni dejaba que lo tocara.

- Lo sé cariño, lo sé - ella acariciaba suavemente el cabello de su hijo entre sus manos.

Poseidón se puso de pie y caminó hasta ellos, beso el cabello de su hijo y cerró los ojos. Los asuntos con Percy siempre eran delicados, pero ahora estaban tocando un punto que probablemente estaba pasando de eso, sabían que el azabache podía ponerse ahora mucho peor de lo que estaba antes, no había bajado a comer y no podían obligarle.

No estaba dejando que Teseo se acerque así que todo parecía fragmentarse, parecía estar de nuevo en esos días en que él despertó en el hospital, solo gritaba y lloraba cuando veía a alguien cerca suyo. Poseidón vio hacia las escaleras y suspiro con pesadez ¿Qué harían con Percy?