Ash se puso en camino para ejecutar su parte del plan, confiaba en que Marcus haya logrado su parte por medio de acabar con los Dragones Ascendientes por lo que le tocaba a él ahora ir contra los Ogros Bárbaros por lo que debía apresurarse junto a sus hombres para poder llegar antes de que hagan algo con las chicas de la distracción, justo ahí logró ver la camioneta que era usada como base temporal.
- Estoy aquí. – Hizo aviso de su llegada, recibió la afirmación de Yuuji. - ¿Cómo está la situación?
- Entraron exitosamente hace dos minutos, hay que moverse para evitar que les pase algo.
- Entendido, ya vamos ¡Adelante! – Avisó a sus hombres los cuales rugieron para adentrarse en la base, él también se preparó sacando el arma que llevaba. - ¿Algún aviso de Marcus?
- Terminó hace poco, está en camino para proporcionar ayuda. – Ash sonrió al escuchar eso.
- No será necesario, yo igual puedo hacer esto por mi cuenta. – Dicho eso, se puso en marcha, ya que el asalto estaba por comenzar, no había que retenerse más.
- Hay que brinda apoyo, Sachi, Amane, agarren los rifles y posiciónense encima de la camioneta para proporcionar apoyo lejano.
- Entendido Yuuji, ya nos pondremos en marcha. – Levantó el pulgar la pelirroja, Sachi hizo una reverencia mientras se preparaba.
- Yuuji ¿hago uso de las granadas de humo para despistar? – Preguntó la sirvienta.
- Solo una y cuando de la señal. – Sachi asintió ante la orden, Medaka e Izayoi también se prepararon.
- Es el momento de la diversión. – Expresó el rubio con una sonrisa.
Ash se puso en camino, justo dentro de su base la cual era un bar, les tomó por sorpresa que entraran enemigos para atacar, siendo tomados totalmente desprevenidos, no pudieron reaccionar cuando empezaron a caer.
- ¡Es el momento de que caigan todos! – gritó uno de los compañeros de Ash mientras apuñalaba a uno de los Ogros.
- Ustedes, es momento de que salgan, las cosas se pondrán feas aquí. – Avisó Ash a las chicas, todas asintieron.
- Umi-chan, Kotori-chan, regresemos a la camioneta. – De ese modo ya retrocedieron, al menos el rubio pudo asegurar su seguridad y ahora podía concentrarse en pelear, solo debía encontrar a Roberto Mendoza, el líder de esa pandilla y acabarlo.
- ¡Muere! – Uno de los ogros quiso ir por su espalda, Ash se dio cuenta en ese momento por lo que se agachó para esquivarlo y patearlo justo en sus piernas para derribarlo y luego soltarle un golpe para noquearlo, otro quiso atacarlo más en ese momento sacó su arma y le disparó en su pecho, haciéndole un agujero.
- Jefe, tenemos todo cubierto en este lado, vaya a buscar a su líder. – Expresó uno de sus compañeros, Ash asintió.
- Ya voy. – Se puso en marcha en ese momento, tuvo que entrar por la puerta trasera que lleva directamente hacia lo que sería los almacenes donde se guardan las botellas de cerveza y demás en ese bar, esperaba no tardar demasiado en poder llegar con Roberto.
Mientras tanto afuera, la pelea continuaba entre los distintos miembros, parece que un llamado de ayuda se realizó en los ogros y eso causó que llegaran refuerzos por su parte, empezando a ganar mayores números.
- Ya están llegando más. – Comentó Izayoi luego de mandar a volar a uno de un puñetazo. – No importa cuantos lleguen, no podrán hacer nada contra nosotros.
- Tampoco hay que confiarse. – Medaka se movió velozmente para derribar a cuatro. – puede que sean simples pandilleros pero los números importan y bastante.
- Debemos esperar hasta que acabe. – En ese momento vieron otro vehículo llegar, sabiendo quienes eran. – Ya está aquí.
- ¡Lamento la tardanza! – Marcus apareció en ese momento, ya teniendo el vendaje en su cabeza y la sangre limpiada, pudo salir para seguir luchando. – Hubo un poco de trafico pero ya estamos aquí.
- Tardaste un poco, nos empezábamos a quedar con toda la diversión. – Expresó Izayoi, el pelinegro soltó una risa.
- No empiecen una fiesta sin mi, soy el alma después de todo. – Ya vio miembros de los ogros acercarse a él. – Raíces mexicanas ¿eh? Supongo que es tiempo de ponerme un poco tradicional.
Salió al ataque, primero fue con todo hacia uno ejecutando una lanza para derribarlo, de siguiente forma esquivó a otro más que tenía su cuchillo.
- Ey, cuidado con eso, supongo que necesitas un poco de dolor, un tirabuzón te caerá bien. – Justo lo pateó en el abdomen para que soltara su arma y rodeó sus brazos sobre su cuello y usando sus piernas para sujetarlo, ejecutó aquella llave la cual apretaba con fuerza. - ¿Qué tal?
- ¡Maldito! – Otro quiso ir pero de forma inmediata soltó al que tenía para agacharse con una barredora y hacerlo caer de frente al suelo.
- Vamos con la de a caballo ahora. – Se sentó en su espalda y sujetándolo de su cabelo, empezó a jalarlo hacia arriba, el pobre pandillero solo podía gritar de dolor mientras le rogaba que le soltara. – Ey, es una llave del Santo, deberías estar más alagado.
- Ya hay varios, usa la granada Sachi. – ordenó Yuuji, la sirvienta asintió y entonces quitó el seguro para tirarla, todo el humo empezó a salir en ese momento, desorientando a los pandilleros que no sabían donde estaban, fue el momento a aprovechar para un ataque furtivo.
Yuuji se movió con cuidado mientras veía a la cercanía al enemigo, ejecutando ataques certeros para derribarlos y además aplicar una táctica de miedo para que desconfíen.
- ¡No disparen, repito, no disparen! – Escucharon a uno de ellos avisar al resto de sus compañeros, de todos modos no sirvió de nada cuando recibió un ataque y acabó derribado.
- Ya quedan pocos. – Marcus golpeó a uno en el estómago y entonces lo levantó para ponerlo en posición de quebradora y boca arriba sobre sus hombros. - ¡Burning Hammer! – Se dejó caer de lado con él para que su cabeza impactara en el suelo. – Kenta Kobashi estaría orgulloso.
- Ya terminamos aquí. – Una vez se despejó el humo, todos los enemigos ya estaban derribados, Marcus asintió.
- Ash debe estar ahora mismo con el jefe, esperemos a su arribo. – Expresó ya queriendo descansar, se ha movido bastante en poco tiempo.
El rubio estaba en camino para encontrar al jefe de esa pandilla, tuvo que pasar entre caminos dentro de ese sitio que parecía llevar al subterráneo y también se encontraban algunos guardias de pasó pero los acabó a todos, ya cuando finalmente llegó a un portón, ese debía ser el lugar.
- (Ya estoy aquí…) – No perdió el tiempo lo abrió, ya en ese momento fue recibido por disparos, se cubrió rápidamente detrás de unas cajas que estaban ahí.
- Con que vino un pendejo a querer acabarme, no lo permitiré. – Se escuchó la voz que entremezclaba inglés y español, este tenía una metralleta en su mano. – Bien idiota, ven a matarme si puedes.
Ash solo chasqueó la lengua mientras seguía cubierto, sacó su arma y entonces miró por encima, ahí en medio estaba Roberto Mendoza, el líder de los ogros que esperaba a cualquier ataque, las ráfagas de esa arma podrían causarle problemas por lo que tenía que moverse rápido.
Salió del escondite y empezó a correr, Roberto disparó justo a la dirección del rubio pero este seguía corriendo para evitar ser alcanzado, ya entonces pasó entre un cajón lleno de vasos de cristal el cual hizo que todos se rompieran.
- No creas que saldrás vivo de aquí, a menos que tengas bolas para atacarme. – Amenazaba Roberto, Ash tenía que ver por qué lado atacar sin acabar herido, fue entonces que decidió realizar una finta. Agarró uno de los vasos rotos y entonces lo tiró a un lado, Roberto vio esto para disparar. - ¿Qué mierda?
- Ese es tu error. – Ash salió por el otro lado, tomando totalmente desprevenido a Roberto el cual no pudo reaccioanr a tiempo, Ash disparó justo a su mano para hacer que soltara la metralleta y entonces se dio la vuelta con una patada justo a su abdomen, el líder pandillero terminó impactando con fuerza la pared para caer ya derrotado. – No fue nada.
- ¿Ya terminaste? – Marcus llegó en ese momento, observando a Roberto en el suelo, soltó un silbido. – Parece que no representó ningún problema.
- Solo fue un contratiempo. – Comentó Ash. – Con esto, son dos que han caído, solo nos falta uno… las serpientes venenosas ¿hay un grupo que fue tras su guarida?
- Estaba en ello, solo debo llamar y…
- ¡Problemas! – Uno de los leones apareció en ese momento con prisa, los dos lo vieron. – La base… nuestra base está bajo ataque.
- ¿Cómo? – Preguntó Ash con sorpresa, no esperaban que algo así sucediera, si no era ningún otro rival, solo había una respuesta posible, crujió los dientes. – Retrocedamos, rápido. – Marcus asintió, las cosas no podían ponerse más feas en ese momento.
Intentaron llegar con la mayor velocidad que podían a la base de los Leones carmesí, algo tarde debido a que ya estaba totalmente destruida, incluso algunos de los hombres ahí estaban muertos en el suelo, Ash apretó su puño con fuerza.
- Maldición.
- ¿Qué pasó aquí? – Las chicas procuraban no ver el panorama, Marcus vio hacia arriba para ver el arribo de Yami.
- Debieron avisar que venían a atacar ¿Qué sucedió?
- Estuve todo el tiempo vigilando su base, nunca los vi salir en algún momento. – Respondió la rubia, los ojos de Marcus se agudizaron.
- Parece que su líder, James Hetfield es un poco más inteligente que los demás, nos la jugaron en esta ocasión… hay que tratar a los heridos por ahora, debemos de recuperarnos por el momento.
Con ese anuncio, se empezó a hacer los tratamientos, con una máquina que ideó Lala para hacer curaciones y los demás ayudando en lo que podían, descansaban de momento, Ash mantuvo la mirada baja en el suelo, Marcus se acercó a él.
- No tengo excusas para esto, fue un error de calculo que nunca vi venir.
- No importa… yo igual tengo parte de la culpa, conozco más que bien las tácticas comunes de ataque, me confié demasiado en nuestro éxito… eso no volverá a repetirse, esta vez realmente vamos a acabar con Hetfield, lo juro.
- Por el momento el descanso es necesario y debemos comer algo. – Asha sintió, en ese momento se acercaron Chika, Riko, You, Kanan, Mari y Dia. – Ey chicas ¿Cómo va todo por aquí?
- Pusimos los vendajes correspondientes a los que estaban heridos… las cosas se pondrán feas ¿no? – Preguntó Chika, Marcus asintió.
- ya nos hemos involucrado bastante en este asunto que no hay vuelta atrás, igual han comprobado que aquí son buenas personas, no es algo que pueda abandonar.
- ¿Has pensado en lo que puede suceder si alguna de nosotras termina herida? O peor ¿muerta? Debes tener mayor cuidado con lo que planeas. – Regañó Dia, Marcus soltó una pequeña risa.
- Lo sé Kaichou, lo sé… no permitiré que ninguna de ustedes ni nadie termine herida, no mientras yo esté presente, siempre los protegeré aunque me cueste mi vida.
- Tampoco deberías ir tan lejos. – Expresó Kanan. – la seguridad de todos, incluso la tuya, es prioridad.
- Lo siento, me fui por el lado sentimental del asunto. – Se rascó la nuca. - ¿Quién está preparando la comida?
- La mayoría estamos ayudando, haremos más que suficiente para todos. – Anunció Mari con una sonrisa.
- Ya espero probarlo, tanto pelear realmente me dejó con hambre. – Soltó una risa.
- Marcus-san. – Tohru llegó en ese momento del cielo. – Tengo noticias y no son nada buenas. – Escuchar eso trajo un suspiro.
- Parece que no hay descanso… nos vemos después, debo tratar con asuntos urgentes. – Se despidió de ellas para seguir a Tohru, fueron justo a donde estaba Ash para poder hablar al respecto, el rubio estaba ahí.
- ¿Qué pasa? – Buscó saber, Marcus miró a la dragona la cual asintió, en ese momento sacó su teléfono.
- Recorrí la zona que supone es la base del único grupo que nos falta y vi algo malo, lo grabé para que observen. – Mostró el video que tenía en su teléfono, en él se veía una gran multitud en lo que era la base de las Serpientes Venenosas, un grupo realmente grande y que les superaba en número estaba ahí y no era cualquiera, era una mezcla de los otros dos grupos derrotados también, tanto de los Dragones como de los ogros estaban entre sus filas. – Es mucha gente.
- Parece que Hetfield no perdió el tiempo y debió reunir a la gente restante de las dos bandas para unirlos en uno solo contra nosotros. – Pensó Marcus, Ash soltó un gruñido.
- Si de repente nos atacan con esos números, estaremos en problemas, no importa cuanto poder tengamos.
- Eso significa que debemos agilizar nuestro ataque. – Expresó el pelinegro, se llevó la mano a la barbilla. – Si las cosas se complicarán de ahora en adelante, ya tampoco podemos retroceder en nuestros métodos y buscar una forma de ataque más veloz y efectiva.
- ¿Qué tal poner trampas? Es algo que nos ha funcionado y tenemos experiencia en ello. – Se acercó Mion junto a Satoko la cual sonrió.
- Nadie puede escapar de mis increíbles creaciones, si buscan a la maestra, aquí la tienen.
- Esa puede ser una opción, el caso es que deben estar hechas por casi todo el lugar y para increíbles cantidades, no es un grupo pequeño como ha sido costumbre. – Comentó Marcus.
- ¿Cuántas armas tenemos? – preguntó Ash a uno de su pandilla, este informó.
- Tenemos pistolas de mano para cada uno de los miembros restantes, hablamos con Yuuji y dijo que cuenta con cuatro rifles de francotirador, dos ametralladoras y cinco granadas de humo, el resto de su grupo parece ser buenos peleadores. – Informó este, Ash asintió.
- He podido comprobar la fuerza de sus peleadores, es algo con lo que podemos contar actualmente, así que será una fuerza en la que podamos depender.
- También tenemos información, no solo Yami, Tohru y Kanna, las Hackadolls también pueden informar por medio de ondas de radio e internet. – Informó Marcus, en ese hizo aparecerlas. - ¿Algo por los medios electrónicos?
- Pudimos involucrarnos en los servidores de WhatsApp y encontrar un grupo de conversación correspondiente a ellos, dijeron de atacar justo esta noche. – Informó Niigo.
- Entonces no tendremos mucho tiempo, esto se volverá una batalla de defender el fuerte.
- Justo nuestro tipo de juego favorito. – Sonrió Mion. – Satoko-chan, debemos informar a los demás para armar las trampas, el tiempo nos juega.
- ¿Con quien crees que hablas? Será pan comido. – informó la pequeña. – Empezaremos ahora mismo.
- Entendido. – Marcus asintió mientras ya las dos se iban. – Ustedes, continúen vigilando los movimientos en la red, necesitamos saber como se manejará y desde que puntos podrían atacar, intenten localizar vía Google Maps en sus señale telefónicas.
- Como ordene capitán. – Ichigo hizo un saludo militar mientras ya se regresaban al teléfono del pelinegro.
- Debemos movilizar a la mayoría después de que terminen de comer, nos espera una larga noche. – Ash asintió.
- Has proporcionado suficiente ayuda por mí y el resto… no habrá un mejor modo de agradecértelo, por más que seamos extraños.
- Ya no somos extraños, somos amigos ahora. – Sonrió Marcus, Ash bajó la mirada, una pequeña sonrisa cruzó su rostro.
- Eiji me hizo ver que puedo confiar en la gente… no deseo echar a la basura todo aquello que me mostró con su fuerza y valentía.
- Entonces hagamos esto, tendremos una gran guerra y de la cual saldremos victoriosos.
El tiempo corría, quedaban horas antes de un gran ataque que se llevaría a cabo en su base, Marcus, Ash y los demás estaban totalmente listos para cualquier cosa que llegara, no iban a rendirse sin pelear y eso lo demostrarían esa noche, la batalla no hacía más que empezar.
El Redentor 777: Si que de momento han habido lucha fuerte, al menos han sabido dividir en fuerzas para cada ataque pero las cosas se complican, ya se ve en este final.
Pues nos acercamos al clímax de este arco, se viene una gran batalla donde dos fuerzas chocarán y deberán protegerse contra un buen número de enemigos, ya se observará como irán sus intentos para proteger el fuerte y poder ganar, eso es lo que observaremos en el próximo cap donde terminaremos esta parte, nos vemos hasta la próxima semana entonces. Saludos.
