— ¡Es un infierno! No lo soporto— dije tomando un sorbo del té— ¿Puedes creerlo? ¡Me dijo que no me quiere!

— Bueno, Keke-chan, tranquila, recuerda que él es extremadamente precoz; pero es tu hijo ¿No? Tiene tu sangre— Sakura me miraba un poco afligida.

Vine a visitarla, tenía mucho tiempo sin hablar con mi amiga.

— Si pero también es hijo de Sasuke— dije asqueada— ¿Como mi yo del futuro pudo hacer esto?

— Si bueno, estás enamorada de Sasuke.

Escupi el te que tenía en la boca.

— ¿Yo? No, no, no eso está en el pasado, fue algo pasajero.

— Ajá—la escuché replicar, con notable sarcasmo.

— ¿Oye Sarada era así? Definitivamente ese niño sólo tiene el gen de Sasuke.

— Bueno, ella no me ha dado tantos problemas, es muy inteligente y calculadora, pero si pensó una vez que yo no era su madre— dijo ella recordando.

Wow.

— Yo no soy madre de este niño— me crucé de brazos— ¿No lo quieres? Te lo regalo.

— Ya tengo una hija— ella rió— con una es suficiente para mí.

— Para mi también— suspiré.

— Conoci a tu hija, ella es tan...

— ¿Explosiva? ¿Tonta? ¿Energética?

— Gentil, iba a decir gentil— Sakura me miró con una sonrisa— se parece a tí en cierta forma.

— Hice lo que pude— me encogí de hombros— dime, ¿Qué hago con el pequeño denomio? Calvulo que le terminare de enseñar cuando el cumpla unos 4 o 5 años, eso es mucho tiempo no lo soportaré.

Ella pensó un momento.

— Ya lo tengo— dijo, al parecer se le ocurrió una brillante idea— ¿Y si se lo dejas a Naruto?

Bueno, al parecer no tan brillante.

— No puedo, Naruto ya está muy ocupado.

— Humm, tienes razón, entonces no te queda de otra que sobrellevarlo y listo, es tu hijo.

— Si, si... ya lo dijiste.

— Entonces ya sabes que hacer.

Si, tengo que deshacerme de él rápido, cueste lo que cueste.