Después de ese pequeño encuentro sexual, sin siquiera notarlo, para Alastor él está en medio de una rutina sexual, se volvió parte de su día a día.

Mientras las semanas transcurrían y sus encuentros se hacían cada vez más frecuentes, Alastor comenzó a notar cierta actitud en Angel que atribuyó al hecho de que los ataques de los otros grupos se habían vuelto más frecuentes.

Al mismo tiempo, Alastor comenzaba a sentir la presión del FBI con cada día que transcurría, sin embargo, aún con todo eso, pensó que las cosas podían serenarse durante un tiempo más.

O al menos eso pensaba hasta el día que Angel le pidió no salir por un nuevo inconveniente, fue en ese momento que se percató de varias cosas que había pasado por alto.

Y mientras esos días se la pasó en confinamiento sin la presencia de Angel, tuvo tiempo para pensar en lo que estaba haciendo de él en ese momento, sorprendiendose del rumbo de sus pensamientos.

Pero se sorprendió más, cuando la puerta principal de aquella casa en medio de la nada fue tocada.

Era inusual, muy inusual.

Aunque sabía que no presentarse al trabajo acarrearía algunos inconvenientes, definitivamente no esperaba ese desenlace.

Escondió el cuchillo entre la manga de su camiseta antes de abrir la puerta con precaución, encontrándose con Niffty. Totalmente confundido por su presencia en ese lugar, la dejo pasar no sin antes observar alrededor, asegurándose de que no hubiera un tercero al acecho.

—¿Cómo diste con este lugar? —preguntó a penas cerrar la puerta y centrar la atención en la encargada de que su programa se lanzará al aire.

—Te seguí en una ocasión —se sincero tratando de no sonar tan casual ante ello—, Alastor, estoy algo preocupada por ti.

Alasto ladeo sutilmente la cabeza observando a la chica de baja estatura.

—¿A qué te refieres, lindura? Estoy muy bien—comentó estudiando a Niffty.

L chica frunció sutilmente el ceño.

—No me refiero a ti, me refiero a la persona con la que estás, ¿es el tipo de la estación verdad? ¿el de las llamadas extrañas? —pregunto entrelazando sus pequeñas manos.

Alastor torció los labios entonces, pero sin borrar su sutil sonrisa, consiguiendo una extraña mueca.

—¿Cuando te diste cuenta? —quiso saber, pero al preguntar tan tranquilo, Niffty casi de inmediato supo que estaba molesto por su impertinencia.

Y no era para menos.

—Se puede decir que desde hace un par de semanas, pero eso no es tan importante —corto para no distraerse y hablar únicamente del motivo de su visita—, tienes que alejarte de él.

Alastor entonces en parte, comprendió que su amiga estuviera asustada por su seguridad, aunque también podía percibir otra intensión tras esas palabras, pero al no estar seguro, intentó sonar lo más casual delante de ella.

—Oh, linda, el no me hará nada, no tienes porque-

—Alastor, se lo que haces —soltó la chica retrocediendo unos pasos hasta colocarse tras un sillón solo por mera precaución. Sabía que solo de esa manera Alastor le escucharía.

Por su parte Alastor se tensó visiblemente.

—¿A qué te refieres? —pregunto ya sabiendo la respuesta al no ver duda en el rostro de la chica.

—Eres el asesino de las ciénagas. No trates de negarlo —pidió Niffty sintiendo su pulso por el cielo, casi arrepintiéndose por sus cinco minutos de valentía.

Alastor entrecerró un poco los ojos, cruzando las manos tras la espalda, deslizando el cuchillo hasta la palma de su mano.

—¿Y si es así que? —pregunto Alastor con una sutil sonrisa en el rostro sin despegar la mirada de una temblorosa Niffty—, ¿me entregaras al FBI? ¿Irás con la policía?

La chica al ver que posiblemente era un blanco, comenzó a negar enérgicamente con la cabeza.

—De haber querido eso, hubiera ido antes de venir contigo —dijo con la voz temblorosa, pero ni siquiera con eso, Alastor noto mentira alguna en ella—, Alastor, el tipo con el que te involucraste... el te vendió al FBI.

Ante esa noticia, Alastor se vio visiblemente confundido. No terminaba de entender cómo fue que Niffty sabía sobre él -aunque un tiempo atrás sospechaba de sus toc's y obsesiones de la chica, eso no daba motivos suficientes-, por lo que no sabía cómo reaccionar en ese momento,

—Lo siento, pero no creo entender lo que me estas tratando de decir —sé sincero apretando el cuchillo contra la palma de su mano, sintiendo el filo de este.

—¿Por qué crees que su propio clan le ha querido matar y no le ofrece protección de clanes enemigos? —soltó cada vez más nerviosa, no era que quisiera decirlo todo en ese momento, pero estaba teniendo un mal presentimiento y no precisamente por la presencia de su locutor—, Alastor, ¿por qué de pronto, de todos los lugares para buscar, fueron directamente a la estación, a nuestro programa? ¿por qué directamente a ti?

—Fue una coincidencia... —dijo más para tratar de convencerse así mismo más que creer en las palabras de la chica que había conocido por años. Ante esa verdad, que poco a poco iba tomando forma en su cabeza, un suave dolor oprimía su pecho.

Vinieron a él todas las dudas que hace unos días había tenido, sobre todas sus especulaciones y paranoias, sintiéndose de pronto en medio de un ataque de ansiedad al darse cuenta de que había bajado la guardia, tanto así que había interrumpido su rutina de años, por una sola persona que solo llevaba meses en su vida.

Por una persona que aparentemente le había traicionado y él estúpidamente había caído en su juego.

—¡Alastor! —chillo Niffty logrando sacar a Alastor de su ensoñación cuando la luz de la casa se vino abajo dejándolos a oscuras.

Alastor parpadeo un par de veces antes de correr hacia la ventana más cercana y ver a través de estas los autos de FBI afuera, rodeando toda la parte delantera de la propiedad y con ella, su método de escape principal.

Carajo

—¡Niffty!, a la cocina, puerta de enfrente —gritó agachando con cuchillo en mano, metiéndolo bajo el marco de la puerta, atrancandola.

Rápidamente escucho a un oficial hablar por un altavoz indicando que tenía que salir con las manos en alto o de lo contrario abririan fuego.

Ante esa advertencia, Alastor torció los labios buscando con la mirada a su escopeta, localizandola al otro lado de la habitación.

Sabía que solo era cuestión de segundos antes de que todo se viniera abajo, por lo que cuanto antes ideara un plan, mejor.

—Mierda —murmuró Alastor corriendo hacia un costado del sillón, tomando su escopeta y colgándosela al hombro. En cuanto entro a la cocina, donde Niffty yacía de rodillas en el suelo, comenzó a evaluar sus posibilidades.

—¡Oh, por dios! Nos arrestaran a ambos —dijo totalmente exaltada abrazándose a si misma—, no puedo creer que esto esté pasando...

Alastor parpadeo un par de veces tratando de aclarar su mente, sintiéndose cada vez más molesto consigo mismo por haber vuelto a confiar en la persona equivocada. Miro hacia la estufa y entonces tuvo una muy mala idea.

—Niffty, escucha —llamo arrodillándose frente a ella, notando entonces que esta lloraba—, saliendo de aquí, hay unas escaleras a la derecha, bajo estas hay un sótano, quiero que bajes a ese lugar —ordenó para dejarla y comenzar a buscar rápidamente entre los cajones un encendedor.

—Pero, ¿y tú? —preguntó temblando mirando como el lugar se iluminaba por los faros azules y rojos.

—Te alcanzaré si puedo —comento sacando unos cerrillos, sonriendole en medio de la oscuridad—, si no me atraparon antes, no lo harán ahora —aseguró apremiando para que se fuera.

Niffty con duda se arrastró por el suelo hasta abandonar la cocina y llegar hasta la entrada al sótano, donde con torpeza, cayó por las escaleras, casi quedando inconsciente en el proceso.

Arriba Alastor escuchó el golpe y rodó los ojos notando como las luces de los oficiales rodeaban la casa, no tenía tiempo para revisar si Niffty no se había roto el cuello por lo que se centró en el principal de sus problemas.

Se puso de pie y miró hacia la estufa, la cual de un jalón separó de la pared mirando el cable que unía el tanque de gas a la máquina.

—Bien, Angel, ¿quieres jugar? —murmuró sacando su escopeta de su estuche con rapidez, cerciorándose de que estuviera cargada—, ¡juguemos maldito traidor!

La puerta fue derribada y Alastor tiro del conector liberando el gas en la cocina. Salió de esta y se posicionó en el pasillo principal, retrocediendo con el arma al hombro hasta la entrada al sótano. Siempre cuidando de que el aroma a gas, aún no le alcanzará.

De pronto, a través de varias ventanas lanzaron gas lacrimógeno que comenzó a inundar con rapidez la casa. Alastor frunció sutilmente el ceño antes de ser alumbrado un poco por uno de los oficiales, que sin dudar, Alastor le disparó, dándole en el rostro.

Tras disparar, se percató que aún no era tiempo, el gas a un no se esparcia del todo, pero si le disparaban desde la cocina sabía que sería otra historia.

Aún cuando sus ojos comenzaban a lagrimear, se mantuvo firme cerca de la entrada al sótano.

Solo necesitaba un poco más de tiempo.

—¡No disparen, hay gas por todas partes! —se escuchó un grito. Sin embargo, Alastor poco presto atención pues en ese momento ya era apuntado por tres diferentes oficiales, que al escuchar la orden, fruncieron el ceño.

Al ver que no disparaba, sonrió con malicia.

—¿Qué ocurre oficiales? —pregunto divertido con el arma en alto—, ¿le tiene miedo a un poco de calor? No veo porque deba ser así —comentó juguetón.

—Ríndete, Alastor —dijo uno de ellos apuntando directo a la frente del aludido.

Alastor en cuanto percibió el olor a gas y ya sin más tiempo, decidió implementar su plan.

Dejó caer varios cerrillos de las palmas de sus manos, desviando sutilmente la atención de él, quien dé un salto se arrojó al interior del sótano no sin antes volver a disparar su arma, desatando una gran explosión que detonó toda la primera planta y lo mandó con mayor fuerza hacia el vacío sótano.

Se golpeó el hombro derecho sintiendo un enorme dolor de inmediato. Noto como la bola de fuego entraba con sutileza, pero ni siquiera eso lo hizo vacilar un poco. A como pudo se puso de pie y percibió a Niffty temblando de pies a cabeza, tras la detonación que hizo vibrar la casa.

—¡De pie! —ordenó mirando hacia las escaleras, lamentándose de ya no poder levantar bien su arma debido al daño en su hombro—. Escucha, ellos no saben que estas aqui, si te marchas por tu pie, quizá nunca lo sepan.

Niffty parpadeo confundida, oliendo madera y carne quemada.

—Al, no quiero dejarte... eres mi amigo...

Al ver el shock de la chica, rodó los ojos.

—Carajo Niffty, sigueme —comentó recargando la escopeta con torpeza.

No podía creer que la hubiera involucrado en eso, por lo que aunque sabía que era una pésima idea, se sentía en deuda y la llevaría con él. Además no era como que pudiera dejarla en su estado.

Pateo una pequeña rejilla revelando un ducto de ventilación bastante viejo.

—Desconozco si Anthony sabía sobre este lugar, pero de hacerlo, le hice una segunda salida —comentó entrando escuchando a Niffty detrás de ella—, ¿estas segura que fue Angel? —preguntó tras verla ingresar, volviendo a acomodar la entrada. Al menos, de descubrir la entrada, se ganarían tiempo.

—Deberás de confiar en mi palabra Alastor —pidió la chica con voz temblorosa, sintiendo dolor en su espalda baja y su tobillo izquierdo.

—¿Qué te hizo querer ayudarme Niffty? —pregunto Alastor retomando su huida, aún sintiendo un extraño dolor emocional.

La chica guardó silencio un momento, pensando que le podía decir para que no desconfiara de ella, pues aunque sus intenciones eran cien por ciento para ayudarle, sabía que en ese momento, era libre de dudar sobre ella.

En especial por la terrible coincidencia de la policía llegando al mismo tiempo que ella.

—¿Recuerdas la oficial que nos visitó hace unos días? —preguntó siguiéndolo por aquel pasillo tan rápido como podía—. Pues, se me hizo extraña esa visita y no solo a mi, tanto tú como Husk dijeron lo mismo, ¿por qué nuestra estación? —jadeo cuando giraron a la izquierda y entraron a un acceso que se miraba más reciente—, ya te había visto con ¿Angel? —siguió haciendo memoria—... hace un tiempo, pero no comente nada porque pues, es tu vida y tu sabes que hacer con ella...

Alastor no sabía que decir en ese momento.

Tanto había centrado su atención en Angel, que había comenzado a dejar tantos huecos en su vida y había permitido que su segunda vida, alcanzará a su principal. Y eso no lo hacía más que enfurecer.

—¿Husk sabe? —preguntó tras un momento.

Niffty entonces noto la voz temblorosa de Alastor.

—Él... me pidió que viniera... —comentó ahora nerviosa—, perdoname Alastor, pero te use de sujeto de estudio para un proyecto de la universidad y cuando te segui... descubrí uno de tus pasatiempos —dijo ahora apenada—, y así fue como descubrí también que ese sujeto y la oficial, se estaban reuniendo... realmente no se que clase de relación tengan, pero lamento que las cosas terminaran así —musitó con pesar.

Alastor por su parte frunció cada vez más el ceño.

—Reuniendo... —repitió en un murmullo apenas audible, recordando su propia paranoia del porque de pronto era seguido y a su vez, sintiendo un agrio sabor en su boca, muy seguro que no era por lo de hace un momento.

—A decir verdad, no sabía que iba a pasar lo de hoy —dijo de inmediato al notar el silencio que se prolongaba—, quería venir desde el primer día que faltaste pero Husk me dijo que esperara —sé sincero tratando de seguirle el paso.

—¿Esperara para que? —pregunto más brusco de lo que quiso sonar.

—Supongo que para estar seguros —musito.

No agrego nada más durante los próximos veinte minutos.

Para cuando llegaron al final del pasillo que era cubierto por maleza, ambos se sentían un poco enclaustrados por el eco de sus pisadas en aquel reducido pasillo.

Tras Alastor retirar la maleza con la culata de su escopeta, ambos salieron terminando en medio del bosque, donde inmediatamente Niffty se sintió minúscula y sin darle tiempo de descansar, se vió obligada a seguir a Alastor quien caminaba con maestría en medio de aquella oscuridad.

—¿Qué harás ahora? —se atrevió a preguntar la chica tras otro prolongado silencio de diez minutos caminando a ciegas.

Ella solo veía la silueta del cuerpo de Alastor mientras avanzaban por aquel oscuro lugar.

—Por ahora, buscaremos un árbol alto, esperaremos a que amanezca y me acomodare este hombro dislocado —anuncio deteniéndose frente a un tronco grueso. Al darse vuelta para subir a Niffty, miro la gran columna de humo que se levantaba varios kilómetros lejos de ellos—, después de eso, buscaré a Angel —aseguro sin despegar la vista de aquel lugar, bastante seguro de que la búsqueda no se reanudaría hasta el amancecer.

—¿Y qué harás con él? —quiso saber la chica, volviendo la vista hasta aquel escenario.

Alastor sonrió de medio lado ante la pregunta.

—Haré que lamente el día que se metió conmigo.

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..._ FIN PARTE I _...


Ciertamente esta es una idea que venía pensando desde hace un tiempo, ya saben ¿un amor irracional? Algo muy cliché pero que resulta muy llamativo. Alastor inevitablemente terminó envuelto con lo que él calificaría como una mala decisión, cosa que no es mentira, pero recordemos que nuestro chico también tiene cola que le pisen.

En cierto verso la canción de Criminal habla acerca de que este chico en cuestión es un tonto con un arma, que miente y engaña; un villano, soplón e impredecible. Y a decir verdad, me lo tome muy literal para con Angel, porque siento que encaja perfectamente con él. Y aunque en cierto punto, se puede decir que la canción va para ambos lados, realmente empuja más de Alastor hacia Angel jaja.

Alastor fue la perfecta prueba que por la persona que uno cree correcta, deja muchas cosas por ella, pero no por eso es la mejor de las decisiones, cosa que nuestro querido locutor ahora lamenta. Si bien en este punto, es más un punto de vista de Alastor, en la próxima canción -parte-, será lo contrario, será un punto de vista de Angel c:

¡Con este pequeño proyecto me despido de la primera parte, espero les haya gustado uwu y disfruten de la segunda también!

Sin más que agregar por el momento, me despido.

Nos leemos luego uwu.